22 de julio de 2010

Un joven de 83 años.


.
Copio de Rome Reports una simpática entrada:

20 de julio, 2010. Desde el 19 de julio Benedicto XVI es el séptimo papa más anciano de la historia con 83 años, 3 meses y 2 días de edad.

El sexto papa más anciano fue Juan Pablo II, con 84 años, 10 meses y 15 días. Benedicto XVI ocupará el puesto de Juan Pablo II el 29 de febrero de 2012.

El papa más anciano ha sido Leon XIII quien vivió 93 años, 4 meses y 18 días. Un puesto que Benedicto XVI podría alcanzar el 3 de septiembre del año 2020.

Estamos con usted Su Santidad.

Que Dios bendiga esta maravillosa iniciativa. ¡Estamos con el Papa!. Su Palabra y su venida a España y al "mundo" de la juventud es bien recibida. Les dejo esta humilde figura para que expresemos al Papa nuestro apoyo y sintonía. Estaremos, Dios mediante, escrbiendo más adelante. A continuación les dejo con el video de "Youth in Europe":


21 de julio de 2010

Omnes cum Petro.

A propósito de la entrada anterior, el amor y la lealtad al Papa han sido siempre distintivos de los santos. En el vídeo que presentamos a continuación, vemos a San Josemaría afirmarlo con gran claridad. Está filmado en Venezuela, a mediados de los 70, poco antes de su marcha al cielo. Eran años duros, de contradicciones y de confusión, de ataque furioso al Santo Padre y a la Iglesia. Igual que ahora. Vale la pena escucharle.

Justificar a ambos lados

Así recoge también el libro Conversaciones (n°46) su amor al Santo Padre:

Para mí, después de la Trinidad Santísima y de nuestra Madre la Virgen, en la Jerarquía del amor, viene el Papa. No puedo olvidar que fue S.S. Pío XII quien aprobó el Opus Dei, cuando este camino de espiritualidad parecía a más de uno una herejía; como tampoco se me olvida que las primeras palabras de cariño y afecto que recibí en Roma, en 1946, me las dijo el entonces Mons. Montini. Tengo también muy grabado el encanto afable y paterno de Juan XXIII, todas las veces que tuve ocasión de visitarle. Una vez le dije: "en nuestra Obra siempre han encontrado todos los hombres, católicos o no, un lugar amable: no he aprendido el ecumenismo de Su Santidad..." Y el Santo Padre Juan se reía, emocionado. ¿Qué quiere que le diga? Siempre los Romanos Pontífices, todos, han tenido con el Opus Dei comprensión y cariño.

Rezar por el Papa, rezar con el Papa


«Sé que su corazón, Santo Padre, sufre mucho en estos días por la situación de la Iglesia, por la paz del mundo, por las muchas necesidades de los pueblos, pero, sobre todo, por la falta de obediencia de algunos, incluso católicos, a la elevada enseñanza que usted, asistido por el Espíritu Santo y en nombre de Dios, nos da. Le ofrezco mi oración y mi sufrimiento diario, como pequeño y sincero don del último de sus hijos, a fin de que el Señor le conforte con su gracia para continuar el arduo y recto camino, en la defensa de la verdad eterna, que nunca debe cambiar aunque cambien los tiempos».

Estas palabras, completamente actuales, podrían haber sido escritas ayer, pero las dirigió san Pío de Pietrelcina a Pablo VI en una carta fechada hace más de cuarenta años. Pienso que todos los que formamos parte de este blog, podríamos muy bien suscribirlas.

Rezar por el Papa, es también rezar con el Papa. Todos los meses, el Santo Padre da a conocer sus intenciones de oración, tanto de carácter general como misional. Con ello, pide a todos los fieles que nos unamos a él para orar por aquellas cuestiones que considera prioritarias.

En el libro de los Hechos de los Apóstoles leemos que cuando Pedro estaba en la cárcel, la Iglesia entera oraba por él. Y es que una de las obligaciones del cristiano es rezar por el Santo Padre, por su persona y su ministerio.

El Papa es el Vicario de Cristo, es decir, ‘el que hace las veces de Cristo’ en el gobierno de la Iglesia. ¡Imaginad cuánto necesita nuestra oración! En la primera entrada de este blog, se dice textualmente: «el modo principal y más eficaz de apoyar al Romano Pontífice es la oración común. ‘Blogueros con el Papa’ fomentará el ejercicio de la plegaria unida de los blogueros». Juan Pablo II insistía en la necesidad de vivir un cristianismo que se distinguiera en el arte de la oración. Escuchémosle y que nuestro apoyo incondicional al Santo Padre se base, ante todo, en rezar por él y con él.

Así lo expresa un santo de nuestro tiempo: «Ofrece la oración, la expiación y la acción por esta finalidad: ‘ut sint unum!’ –para que todos los cristianos tengamos una misma voluntad, un mismo corazón, un mismo espíritu: para que ‘omnes cum Petro ad Iesum per Mariam!’ –que todos, bien unidos al Papa, vayamos a Jesús, por María». (San Josemaría – Forja, nº 647).

20 de julio de 2010

Cuentos

Messiaen pasó largos años de presidio en una prisión…. Siempre fue un hombre de fe. En su juventud fue lector compulsivo de cuentos de hadas y de Shakespeare : “Estoy seguro de que he llegado a ser creyente por los cuentos de hadas… Yo sentía la necesidad de vivir lo maravilloso, pero un maravilloso verdadero. Lo maravilloso, por lo general, se encuentra en los mitos, en las historias imaginarias, mientras que, en la religión católica, lo maravilloso que se te ofrece es verdadero….
Se puede decir que he pasado, insensiblemente, de lo surreal de los cuentos de hadas a lo sobrenatural de la Fe.”

***
Las medidas tomadas por el Ministerio de Igualdad para mudar la estructura argumental de algunos cuentos clásicos, son de mucho más calado de lo que a primera vista pudiera parecer. Quizás después de este monstruoso episodio para alterar el corazón de los cuentos, lo siguiente, sea prohibir toda la literatura que pudiera parecerles sexista, machista o parecido.
Sinceramente, creo que en la moral -tendremos que llamarlo de alguna manera- de la señorita ministra, pesa más lo banal que la maldad, la imbecilidad que lo perverso. No me cabe la menor duda que alguien verdaderamente malvado alejado de los círculos del gobierno, maneja los hilos de este Ejecutivo en sus políticas de ingeniería social. Estos individuos no están capacitados intelectualmente para causar tanto daño.

Esta argumentación no quita un ápice para recomendar que lean este libro.
(La Banalidad del Mal)