31 de marzo de 2025

ORACIÓN: Como el hijo mayor

En muchos momentos, Padre, soy como el hijo mayor de la parábola: cumplidor, sí, pero también orgulloso y envidioso. Me creo mejor que los demás y mejor que Tú. No soy capaz de darme cuenta de que Tú eres generoso conmigo: todo lo tuyo es mío.

Soy hijo, pero me siento esclavo. Vivo el trabajo y la oración como una penitencia, no como un regalo. Pierdo la capacidad de alegrarme con el éxito de mis hermanos y hermanas.

Padre, gracias, porque me buscas siempre, porque me ayudas a sentirme hijo tuyo y hermano de cuantos me rodean. Que se ablande mi corazón y pueda participar de tu alegría. Amen.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

30 de marzo de 2025

ORACIÓN: El don del silencio

Señor, dame el don del silencio, para poder oírte a Ti y escucharme a mí; para reconocer El don de saber oírte a Ti y de poder auscultarme a mi; de poder detectar tu Voluntad y de saber hallar mi debilidad peligrosa; de llenarme de perdón, de abrirme a tus misterios y de librarme de este otro misterio de mi pecado.

Hazme hallar, Señor, ese silencio de plenitud, que es la Palabra tuya, la que debe ser oída en eterno silencio. Hazme andar al unísono con Ella. Hazme sentir con su propio latido.

Haz, Señor, que con tu Verdad y tu Amor me llene de ti. Dame de tu silencio, Oh Dios; ábreme los oídos interiores para que te metas Tu por toda mi alma, para que en esa invasión sea yo libre, y en tu Luz se me apaguen todas las voces del exterior.

Señor, si me das el silencio me conoceré y te conoceré... y yo quisiera que fuese así, Señor, porque quisiera comenzar a ser, de veras, hijo tuyo... Amén."

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

29 de marzo de 2025

ORACIÓN: TÚ ME HACES LIBRE, SEÑOR

Aquí me tienes, Señor, buscando libertad, pero esclavo de mis cosas; creyéndome lleno, pero vacío de ti; escuchando tu llamada, pero haciéndome el sordo. Son muchas las cosas que me alejan de Ti, que me seducen y me apartan de la Verdad y yo, Señor, te digo «que no» porque no me acabo de convencer de que sólo Tú das la verdadera felicidad. Señor, quiero tener un corazón grande para comprender mi pequeñez. 

Espíritu Santo, te pido un corazón sencillo que sea capaz de darse cada día un poco más a los demás. Que sea capaz, Señor, de arrancar de este corazón de piedra mi mediocre debilidad, para llenarlo de Ti. Quiero, Señor, llenarme de tu amor. Quiero ser pobre de espíritu para albergar en lo más profundo de mi corazón Tu reino, e irradiar a los demás esa luz que brilla de Ti. Dame esa paz que serena mi alma y que me hace sentir que Tú estás conmigo y en mi corazón nada malo me puede suceder. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

28 de marzo de 2025

ORACIÓN. TODO ES TUYO

Todo, Señor, es tuyo, mi fragilidad y mi posibilidad, mis pasos, mis intentos, mi entrega, mis caídas, mis sueños, mis miedos, mi historia, mi futuro, mi presente, mi cuerpo, mi mente, mi fe, mis deseos, mis palabras, mi mirada, mis manos, mis pies.

Todo, Señor, es tuyo y a Ti lo torno porque bien conozco mi debilidad y conozco también tu inmenso amor, tu misericordia, tu paciencia, tu espera, tu entrega.

Dame, Señor, tu amor y gracia que esto me basta para vivir el hoy, para perdonarme mis fallos, para confiar en Ti, para agradecer mi vida y la de la gente querida, para esperar sin desesperar, para ser y estar hoy aquí, sin máscaras, sin huir, sin prisas, sin miedo, sin otra cosa que el corazón sabiéndose amado en Ti. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

27 de marzo de 2025

ORACIÓN: TÚ ERES MI PAZ, SEÑOR

¡Señor, tu sabes con qué frecuencia me inquieto y cuánto me cuesta confiar en Ti! ¡Doy mil vueltas a las cosas que han salido mal, me hago reproches, me altero con frecuencia, me impaciento por los problemas y me intranquilizo por lo que no puedo controlar! 

¡Concédeme, Señor, la serenidad en mi alma para aparcar esas cosas que me pesan! ¡Ayúdame, Espíritu Santo, a no olvidar las afrentas provocadas por otros y no utilizarlas como excusas para mi autocompasión! ¡Te pido, Espíritu Santo, el don de la serenidad, para afrontar las situaciones con entereza, para aceptar a mis semejantes como son y a aceptarme también a mi mismo con mis defectos y mis virtudes! ¡Señor, permíteme dejar de lado todo aquello que no me deja vivir en paz! ¡Y sobre todo, y por encima de todo, Señor, ayúdame a espantar los miedos de mi vida para que Tu imagen resplandezca en mi corazón! Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina