18 de septiembre de 2026

MIS DESEOS

Señor, está en mi corazón el deseo de amarte. Está en mi interior el deseo de buscarte. Está en mis silencios el deseo de escucharte.  Pero no siempre amo, no siempre te busco, no logro silenciarme para escucharte. 

Entonces Señor, hazme dispuesto para amarte. Por ello te pido ayúdame a hallarte. Entonces Jesús, dispón de mi corazón para oír tu voz. Puedo tenerlo todo, pero sin ti no hay vida.  

Puedo ocupar mi mente y evitar el buscarte, pero tú siempre me recuerdas tu fidelidad, que me amas a lo grande.  Es la nueva vida que cambia al más incrédulo en recibir tu amor y perdón. Por este corazón que desea amarte te pido nueva vida para ser instrumento de amor en cada día. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

17 de septiembre de 2026

ME CONOCES, SEÑOR

Señor, Tú me conoces y sabes lo que quiero, lo mismo mis proyectos que mis debilidades. No puedo ocultarte nada, Jesús.

Quisiera dejar de pensar en mí y dedicarte todo mi tiempo. 

Quisiera entregarme por entero a ti. Quisiera seguirte a donde quiera que vayas.

Pero ni esto me atrevo a decirte, porque soy débil.

Esto lo sabes mejor que yo. Sabes de qué barro estoy hecho, tan frágil e inconstante. Por eso mismo te necesito aún más, para que tú me guíes sin cesar, para que seas mi apoyo y mi descanso. 

¡Gracias por tu amistad, Jesús! Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

16 de septiembre de 2026

ORACIÓN NTRA. SRA. DE LOS DOLORES

María, te sentimos cerca de nosotros, vas acompañando nuestro caminar, nuestro dolor.

Te pedimos por los que se sienten solos y caminan solos, por los que luchan en la vida sin tener una mano amiga cerca.

Madre del dolor, sabemos que es dura la soledad. Queremos sentirte cada vez más cerca de nosotros.

Tú conoces nuestra vida, te conoces lo que hay que hacer para andar bien.

Por eso te pedimos que vengas con nosotros, que camines con nosotros para hacer nuestro caminar menos duro y menos monótono, dando impulso nuevo a nuestro corazón para que camine con espíritu joven y alegre, y que marque el paso con decisión. 

Que siguiendo tu senda lleguemos al camino que es Jesús. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

15 de septiembre de 2026

ORACIÓN EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

Padre santo, gracias porque en la cruz de Jesús nos revelas la hondura de tu amor. Sostennos en el dolor y abre nuestros ojos a la esperanza.

Señor Jesús, recibe nuestras heridas y enséñanos a unirlas a tu entrega, confiando en que tu amor transforma toda noche en camino de vida. Haznos cercanos a quienes sufren y servidores de la paz. 

Espíritu Santo, enséñanos a responder al mal con el bien.

Virgen María, Madre dolorosa y de esperanza, permanece junto a nosotros y llévanos siempre hacia tu Hijo. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

14 de septiembre de 2026

PERDONAR COMO TÇU, SEÑOR

Hoy vengo ante ti reconociendo cuánto me has perdonado, una deuda que yo jamás podría pagar por mí mismo.

Ayúdame a mirar mi propio corazón con honestidad. ¿A quién me cuesta perdonar? ¿Qué ofensa sigo cargando como si fuera mía para retener? Recuérdame que, así como el rey de la parábola tuvo compasión de su siervo y le perdonó una deuda enorme, tú has tenido compasión de mí.

Líbrame de la dureza de corazón, del rencor que se disfraza de justicia y del orgullo que me hace sentir con derecho a guardar cuentas.

Dame la gracia de perdonar de corazón, no solo de palabra. Que mi perdón hacia los demás sea reflejo del tuyo hacia mí: generoso, completo y sin condiciones.

Padre, transforma mi corazón para que sea un canal de tu misericordia, y no un obstáculo para ella.

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

13 de septiembre de 2026

CIMENTADO EN TÍ, SEÑOR

Señor Jesús, me invitas a mirar los cimientos de mi vida. No basta con decir que creo en Ti; quieres que tu Palabra transforme mis pensamientos, mis decisiones y mis obras.

Cuántas veces levanto proyectos sobre la arena de mi orgullo, de mis miedos o de la comodidad. Entonces llegan las dificultades y descubro que todo se tambalea. Tú, en cambio, me ofreces una roca firme: escucharte y vivir lo que me enseñas.

Haz que mi fe no sea solo de palabras. Que dé frutos de bondad, de misericordia y de perdón. Que quienes me encuentren puedan descubrir, a través de mi vida, que Tú habitas en mi corazón.

Cuando lleguen las tormentas, no permitas que me aparte de Ti. Recuérdame que la verdadera seguridad no está en mis fuerzas, sino en tu amor fiel.

María, Madre de la Iglesia, enséñame a escuchar la Palabra y a guardarla en el corazón para hacer siempre la voluntad del Padre. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

12 de septiembre de 2026

MIRAR COMO TÚ, SEÑOR

Señor, ayúdame a reconocer mi propia ceguera: las veces que juzgo rápido y me examino poco, las veces que veo con lupa el defecto ajeno y paso por alto la viga que cargo yo mismo.

Dame ojos limpios, Señor, para mirar a los demás con misericordia antes que con crítica.

Enséñame a corregir primero mi propio corazón, para que mi vida pueda de verdad guiar a otros hacia ti.

Que no me conforme con ser discípulo a medias, sino que, poco a poco, me vaya pareciendo a mi Maestro: manso, honesto conmigo mismo y lleno de compasión hacia los demás. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

11 de septiembre de 2026

CORAZÓN MISERICORDIOSO

Señor Jesús, Tú nos pides algo que va contra nuestra naturaleza: amar a quienes nos hacen daño, bendecir a quienes nos maldicen, orar por quienes nos ofenden. Reconozco que esto es difícil, y que solo con tu gracia puedo intentarlo.

Ayúdame a soltar el rencor que cargo en el corazón. Dame la fuerza para responder al mal con bien, para no devolver ofensa por ofensa y para tratar a los demás como quisiera que me trataran a mí.

Enséñame a ser misericordioso, como tú eres misericordioso conmigo. Que no juzgue con dureza, que no condene con facilidad, sino que perdone con la misma generosidad con la que tú me perdonas cada día.

Que mi corazón sea generoso al dar, sin esperar nada a cambio. Transforma mi manera de amar, Señor, para que sea un reflejo de tu amor incondicional. Que hoy pueda ser instrumento de tu paz para alguien que lo necesita, incluso si esa persona no lo merece a mis ojos. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

10 de septiembre de 2026

BIENAVENTURANZAS

Señor Jesús, Tú que en el monte llamaste bienaventurados a los pobres, a los que tienen hambre, a los que lloran y a los que son rechazados por tu nombre, ayúdame a mirar la vida con tus ojos y no con los del mundo.

Enséñame a no poner mi seguridad en lo que tengo, ni mi alegría en lo que otros piensan de mí, ni mi paz en estar siempre satisfecho.

Recuérdame que tu Reino pertenece a los que se saben necesitados de ti, y que la verdadera dicha no está en la abundancia ni en el aplauso fácil, sino en un corazón confiado en tu providencia.

Dame fuerza para sostener a los que sufren, para acompañar a los que lloran y para no avergonzarme de seguirte aunque eso traiga incomprensión o rechazo. Que no busque las riquezas, los halagos o la comodidad como metas de mi vida, sino que ponga mi confianza solo en ti.

Convierte mi corazón, Señor, para que viva según tus bienaventuranzas y no según las promesas vacías de este mundo.

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

9 de septiembre de 2026

ORACIÓN NTRA. SRA. DEL PINO

¡Felicidades, Madre! Felicidades por Ti, por tu nacimiento.

Felicidades, Madre, porque creciste en el oscuro camino de la fe.

Felicidades, Virgen peregrina, porque nos enseñas la ruta de la santidad.

Felicidades, Madre, porque un día naciste como cualquiera de nosotros y, sin embargo de Ti nacería el Salvador del mundo.

Felicidades por estar siempre atenta a la palabra del Señor.

Felicidades porque tu vida fue un Si a la voluntad de Dios.

Felicidades, María, porque eres la Madre de Dios.

Feliz soy yo también por tenerte como Madre. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

8 de septiembre de 2026

EXTIENDE TU MANO, SEÑOR

Señor Jesús, tú entraste en la sinagoga y no te detuviste ante la mirada acusadora de quienes buscaban condenarte; viste al hombre de la mano seca y no dudaste en llamarlo al centro, a la luz, a la vida.

Enséñame a reconocer las manos secas que hay en mí: las que se cierran por miedo, las que se paralizan por indiferencia, las que dejan de servir por comodidad o por costumbre.

Tú me preguntas hoy:

¿Es lícito hacer el bien o el mal, salvar la vida o dejarla perder? Que nunca calle ante esa pregunta como callaron los fariseos.

Dame un corazón que no se endurezca ante el sufrimiento del otro, que no convierta la fe en una jaula de normas sin amor, sino en un espacio donde el bien siempre tenga la última palabra.

Extiende tu mano sobre la mía, sana lo que en mí está seco o inmóvil, y hazme capaz de amar sin cálculo, sin miedo y sin condiciones, incluso cuando eso me cueste ser mal entendido.

Que mi vida, como la mano de aquel hombre, se abra por completo a hacer el bien. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

7 de septiembre de 2026

CORRECCIÓN FRATERNA

Señor Jesús, tú que prometiste estar presente donde dos o tres se reúnen en tu nombre, te pedimos que hoy nos enseñes a amarnos como hermanos.

Danos la valentía de corregir con humildad a quien se equivoca, sin juzgar ni condenar, sino buscando siempre su bien y su regreso al camino.

Danos también un corazón humilde para aceptar cuando otros nos corrigen a nosotros, sabiendo que la fraternidad se construye en la verdad dicha con amor.

Que nuestra comunidad sea signo de tu presencia: unida en la oración, dispuesta al perdón y comprometida con la reconciliación.

Recuérdanos que no debemos nada a nadie, sino amarnos los unos a los otros, porque quien ama ha cumplido la ley entera.

Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Iglesia, y en el nombre de tu Hijo Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

6 de septiembre de 2026

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

“Ven Espíritu Santo. Tu amor me contiene y me eleva. Pero muchas veces las preocupaciones de la vida me tiran abajo, como si no tuviera tu amor. Y algunas veces me dejo llevar por la angustia cuando los problemas no son tan grandes. 

Dame un corazón más agradecido, para que pueda vivir con más optimismo, sin dejar que se me amargue el alma por las cosas que me pasan. Porque siempre, en medio de los problemas, hay muchos regalos de tu amor. Ayúdame a descubrirlos, Espíritu que sostienes mi vida. Ven Espíritu Santo, una vez más quiero dejar ante ti todo lo que me preocupa y confiar en tu ayuda. Te entrego mi salud, mi hogar, mis tareas, mis proyectos.

Quiero que te hagas presente en todos los momentos, que me protejas y que lleves todo a un buen puerto. Y te agradezco, Espíritu de amor, por todo lo que me has dado. Por el aire, las personas que me ayudan y me alientan, el corazón que late, la sangre, la piel, las sensaciones agradables y tantas simples cosas que llenan cada día de mi vida. Gracias, Espíritu Santo. Amén.”

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

5 de septiembre de 2026

TÚ LO RENUEVAS TODO, SEÑOR

Señor Jesús, hoy vienes a mi encuentro para recordarme que tu Evangelio es siempre nuevo. Tú no quieres que viva una fe rutinaria, sino un corazón renovado por tu amor.

Haz de mí un odre nuevo, capaz de acoger el vino nuevo de tu Espíritu. Arranca de mi vida el miedo al cambio, el orgullo, la comodidad y todo aquello que me impide seguirte con libertad.

Enséñame a descubrir que estar contigo es motivo de alegría. Que mi oración, mi servicio y mi entrega nazcan del amor y no solo de la costumbre.

Renueva mi mente, mis palabras y mis acciones para que cada día reflejen más tu presencia. Que, como María, sepa abrirme con confianza a la novedad de Dios y decir siempre: “Hágase en mí según tu palabra”. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

4 de septiembre de 2026

REMA MAR A DENTRO

Señor Jesús, sube a la barca de mi vida. Como Pedro, a veces me canso de trabajar toda la noche sin encontrar nada. Me desanimo cuando mis esfuerzos parecen no dar fruto. Enséñame a confiar en tu palabra, aunque no la entienda del todo: “Rema mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.”

Dame la humildad de Pedro, que reconoció su pequeñez ante tu grandeza: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.” Y dame también su valentía para dejarlo todo y seguirte cuando me llamas.

No permitas que el miedo me paralice. Repíteme hoy lo que le dijiste a Simón: “No temas.” Ayúdame a confiar en que Tú tienes un propósito para mi vida, aun en medio de la incertidumbre.

Haz de mí un pescador de hombres, alguien que, con su vida y sus palabras, atraiga a otros hacia ti. Que como los primeros discípulos, deje mis redes —mis seguridades, mis rutinas, mis miedos— para seguirte sin reservas. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

3 de septiembre de 2026

CORAZÓN MISIONERO

Señor Jesús, Tú que sanaste a los enfermos y liberaste a los oprimidos al caer la tarde, ven también a mi casa, a mi vida, a lo que en mí está enfermo o cautivo.

Enséñame a buscar, como tú, el silencio y la soledad para encontrarme con el Padre, aun cuando otros me reclamen y me busquen, aun cuando las urgencias del día quieran llenar todo mi tiempo.

Dame un corazón misionero, dispuesto a ir más allá de lo conocido, porque tú no te quedaste solo en un lugar, sino que saliste a anunciar la Buena Nueva a todos los pueblos.

Que yo también sea, hoy portador de tu sanación y de tu paz para quienes encuentre en mi camino. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

2 de septiembre de 2026

LIBÉRAME, SEÑOR

Señor Jesús, tú que enseñas con autoridad y cuya palabra tiene poder para liberar, ven hoy a mi vida como viniste a la sinagoga de Cafarnaún.

Reconozco que a veces llevo dentro de mí ataduras, miedos o espíritus de angustia que no me dejan vivir en paz y libertad. Tú conoces lo que me oprime, aunque no siempre lo nombre.

Como aquel hombre que clamó en medio de la multitud, me acerco a ti pidiendo ser liberado de todo aquello que no viene de ti: el rencor, la ansiedad, la desesperanza, el pecado que me domina.

Tu palabra tiene poder, Señor, tú mandas y hasta lo que parece imposible obedece. Habla también a mi corazón hoy y líbrame de lo que me esclaviza.

Que tu autoridad se haga presente en mi vida, que tu Espíritu me llene de paz y que, como sucedió en Cafarnaún, tu fama de bondad y poder se extienda también a través de mí, para que otros crean en ti y encuentren libertad.

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

1 de septiembre de 2026

ACOMPAÑADO POR TU ESPÍRITU

Señor Jesús, Tú te levantaste en la sinagoga de Nazaret y proclamaste que el Espíritu del Señor estaba sobre ti, enviado para anunciar buenas noticias a los pobres, libertad a los cautivos, vista a los ciegos y libertad a los oprimidos. 

Hoy, Señor, quiero escuchar esa misma Palabra dirigida a mí. Ayúdame a reconocer en qué áreas de mi vida soy pobre, cautivo, ciego u oprimido, y a dejar que tu gracia me libere.

Enséñame también a no cerrarme como los de Nazaret, que te conocían tan bien que ya no podían verte de verdad.  Que la familiaridad no me vuelva indiferente a tu presencia. Dame ojos nuevos para reconocerte, aunque vengas de formas sencillas o inesperadas.

Dame la valentía de aceptar tu palabra aunque me incomode o me pida cambiar, y la humildad de no rechazarte cuando actúas de manera distinta a lo que yo esperaba. Que hoy sea, para mí, el día en que se cumple tu Escritura.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina