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3 de junio de 2022

DAME, SEÑOR, UN CORAZÓN MÁS TIERNO

*ORACION: Ternura*

Señor, entra en nuestra vida y transfórmanos
para que seamos la expresión viva de tu ternura;
ternura en nuestro rostro,
ternura en nuestros ojos,
ternura en nuestra sonrisa,
ternura en nuestras manos,
ternura en nuestras palabras,
ternura en nuestra afectuosa manera de saludar,
ternura en el trabajo y la diversión,
ternura a los más cercanos y a los más necesitados.

En los bajos fondos de nuestro mundo, Tú quieres que contagiemos tu ternura a los pobres, a los que más nos necesitan.

Quieres que les demos no solamente nuestros cuidados sino también nuestro corazón.
Solos no sabemos. No podemos. Ayúdanos. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

19 de marzo de 2013

La ternura de Francisco


¿Cuál es el poder del Papa? Ha preguntado de forma retórica, el Papa Francisco. Y ha respondido él mismo con fuerza: el servicio. En esta palabra está contenido todo su programa. También lo fue del papa Benedicto XVI, que habló de la caridad, del amor. Pero Francisco ha subrayado un aspecto que conviene no olvidar -así lo ha afirmado con fuerza- que el poder es servicio.

Una magnífica homilía para un pontificado que no deja indiferente a nadie.

Muchos quizá desearían que el Papa fuera aperturista en la doctrina moral. Los medios de comunicación airean y proclaman a los cuatro vientos esos afanes de libertad que no son otra cosa que efluvios de la cultura de la muerte. El Papa Francisco es fuerte en la verdad cristiana. No será la doctrina de Cristo la que él quiere cambiar.

Las normas jurídicas de la Iglesia están al servicio de la verdad, del bien de las personas, de la salvación de las almas. Es precisamente aquí, en mi opinión, donde debe hacerse el esfuerzo de interpretación y de aplicación de las normas canónicas. Realmente todo el Derecho canónico debe estar realmente -no sólo en teoría, sino también en la práctica- al servicio de la verdad y de las personas. Incluso cuando prohíbe algo o cuando exige con imposición de penas, esas normas son servicio al bien común de la Iglesia. Sin embargo, quizá es necesario poner de manifiesto esta vinculación de manera que resplandezca en todo el ejercicio de la potestad eclesiástica no sólo la caridad, sino incluso la ternura. De la ternura de san José ha hablado el Papa. Y esa ternura no es débil. Más aún, es signo de gran fortaleza.

Una lección para todos cuantos deben ejercer un poder: que lo hagan con ternura. Así, casi con seguridad, resplandecerá el carácter de servicio de toda potestad.

Es todo un programa para un Pontificado.

Joan Carreras del Rincón