29 de octubre de 2026

ORACIÓN: ME LLAMAS*

Señor Jesús, Tú subiste al monte y pasaste la noche entera en oración con el Padre. 

Antes de elegir, antes de actuar, quisiste escuchar. Enséñanos a hacer lo mismo: a buscar el silencio, a detenernos y a poner en tus manos nuestras decisiones.

Gracias porque llamaste a los Doce tal como eran, sencillos, limitados y distintos entre sí. No los elegiste por sus méritos, sino por amor. 

Gracias porque también a mí me has llamado por mi nombre, con mis dones y con mis fragilidades.

Después bajaste del monte y te encontraste con la multitud que venía a escucharte y a tocarte, porque de ti salía una fuerza que sanaba a todos.

Tócanos hoy a nosotros. Sana lo que está herido en mi cuerpo, en mi corazón y en mi familia. Libéranos de lo que nos oprime.

Haz que sepamos subir al monte para orar contigo y bajar a la llanura para servir a los demás. Que nuestra oración no sea una huida, sino la fuente de nuestro compromiso. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

28 de octubre de 2026

EN LO PEQUEÑO

Señor Jesús, tú comparas el Reino de Dios con una semilla diminuta que se siembra y crece hasta ser un árbol donde anidan las aves. Con una pizca de levadura que, escondida en la masa, lo transforma todo.

Gracias, porque tu Reino no necesita ruido ni grandeza para avanzar. Crece en lo pequeño, en lo callado, en lo cotidiano.

Ayúdame a confiar cuando mis esfuerzos me parezcan insignificantes.

Enséñame a sembrar con paciencia y a esperar tu tiempo, sabiendo que eres tú quien da el crecimiento.

Haz de mi vida levadura buena: que mis palabras, mis gestos y mi manera de tratar a los demás fermenten la paz, la justicia y el amor en mi casa, en mi trabajo y en mi comunidad.

Haz también que sea un lugar de acogida, como ese árbol donde las aves encuentran refugio, para que nadie a mi lado se sienta sin sitio.

Que tu Reino crezca en mí y a través de mí, aunque yo no lo vea. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

27 de octubre de 2026

LEVÁNTAME, SEÑOR

Señor, conoces mis cargas, mis heridas, mis miedos y todo aquello que me impide caminar erguido, con la alegría de quien sabe que es hijo de Dios.

Pon sobre mí tus manos, endereza mi corazón, fortalece mi fe y dame la libertad de vivir según tu voluntad.

Que nunca anteponga las normas al amor, ni el juicio a la misericordia. Enséñame a reconocer que el verdadero culto a Dios consiste en amar, servir y devolver la dignidad a quienes sufren.

Haz de mí un instrumento de tu compasión, para que, con mis palabras y mis obras, muchos descubran que Tú sigues liberando, sanando y dando esperanza.

María, Madre de la esperanza, enséñame a confiar siempre en tu Hijo. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

26 de octubre de 2026

YO TE AMO, SEÑOR

Señor, yo te amo, porque tú eres mi fortaleza.

Tú me amaste primero y me sostienes cuando me siento débil.

Enséñame a amarte con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente.

Que ese amor no se quede en palabras, sino que se vea en mi manera de tratar al prójimo.

Dame ojos para ver al forastero, al pobre, a la viuda y al huérfano, y un corazón compasivo como el tuyo, que escucha el clamor de los que sufren.

Aleja de mí todo lo que ocupa tu lugar en mi vida, para que te sirva solo a ti, Dios vivo y verdadero.

Aumenta mi fe, mi esperanza y mi caridad, y haz que ame lo que tú nos mandas. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

25 de octubre de 2026

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

“Ven Espíritu Santo, porque todavía llevo algunos sueños dentro de mí, algunos proyectos escondidos, algunos deseos interiores. Son esas inquietudes las que me mantienen vivo y despierto. Ven Señor, para que no se apaguen esos sueños, y para que nazcan otros proyectos nuevos, más bellos todavía. 

Porque dentro de mí está siempre clamando ese llamado a crecer que tú has colocado en mi corazón. Y yo sé que si no crezco me debilito, que el agua estancada se echa a perder. 

Por eso, ven Espíritu Santo, no permitas que me detenga, que me encierre, que me limite. Estoy llamado a más, y quiero ir por más.

Inúndame con ese empuje divino de tu gracia, para que avance decidido hacia nuevos horizontes. Con serenidad, con mucha paz, sin obsesiones, pero también con un incontenible entusiasmo.

Ven Señor de la vida, ven. Amén.”

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina