Señor Dios, tú que conoces mi corazón, gracias porque todo lo que tengo viene de ti.
Enséñame a usar mis bienes con generosidad y sabiduría, para que sirvan a los demás y no solo a mí.
Ayúdame a ser fiel en lo pequeño, para que pueda ser digno de lo grande. Que sea honesto en lo poco y en lo mucho, también cuando nadie me ve.
Líbrame de querer servir a dos señores. Que el dinero sea mi herramienta y nunca mi dueño. Que solo tú ocupes el primer lugar en mi vida.
Tú ves más allá de las apariencias. Cuando busque el aplauso de los hombres, recuérdame que lo que ellos admiran puede no valer nada ante ti.
Dame un corazón sincero, humilde y libre de la codicia. Amén.











