7 de septiembre de 2026

CORRECCIÓN FRATERNA

Señor Jesús, tú que prometiste estar presente donde dos o tres se reúnen en tu nombre, te pedimos que hoy nos enseñes a amarnos como hermanos.

Danos la valentía de corregir con humildad a quien se equivoca, sin juzgar ni condenar, sino buscando siempre su bien y su regreso al camino.

Danos también un corazón humilde para aceptar cuando otros nos corrigen a nosotros, sabiendo que la fraternidad se construye en la verdad dicha con amor.

Que nuestra comunidad sea signo de tu presencia: unida en la oración, dispuesta al perdón y comprometida con la reconciliación.

Recuérdanos que no debemos nada a nadie, sino amarnos los unos a los otros, porque quien ama ha cumplido la ley entera.

Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Iglesia, y en el nombre de tu Hijo Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

6 de septiembre de 2026

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

“Ven Espíritu Santo. Tu amor me contiene y me eleva. Pero muchas veces las preocupaciones de la vida me tiran abajo, como si no tuviera tu amor. Y algunas veces me dejo llevar por la angustia cuando los problemas no son tan grandes. 

Dame un corazón más agradecido, para que pueda vivir con más optimismo, sin dejar que se me amargue el alma por las cosas que me pasan. Porque siempre, en medio de los problemas, hay muchos regalos de tu amor. Ayúdame a descubrirlos, Espíritu que sostienes mi vida. Ven Espíritu Santo, una vez más quiero dejar ante ti todo lo que me preocupa y confiar en tu ayuda. Te entrego mi salud, mi hogar, mis tareas, mis proyectos.

Quiero que te hagas presente en todos los momentos, que me protejas y que lleves todo a un buen puerto. Y te agradezco, Espíritu de amor, por todo lo que me has dado. Por el aire, las personas que me ayudan y me alientan, el corazón que late, la sangre, la piel, las sensaciones agradables y tantas simples cosas que llenan cada día de mi vida. Gracias, Espíritu Santo. Amén.”

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

5 de septiembre de 2026

TÚ LO RENUEVAS TODO, SEÑOR

Señor Jesús, hoy vienes a mi encuentro para recordarme que tu Evangelio es siempre nuevo. Tú no quieres que viva una fe rutinaria, sino un corazón renovado por tu amor.

Haz de mí un odre nuevo, capaz de acoger el vino nuevo de tu Espíritu. Arranca de mi vida el miedo al cambio, el orgullo, la comodidad y todo aquello que me impide seguirte con libertad.

Enséñame a descubrir que estar contigo es motivo de alegría. Que mi oración, mi servicio y mi entrega nazcan del amor y no solo de la costumbre.

Renueva mi mente, mis palabras y mis acciones para que cada día reflejen más tu presencia. Que, como María, sepa abrirme con confianza a la novedad de Dios y decir siempre: “Hágase en mí según tu palabra”. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

4 de septiembre de 2026

REMA MAR A DENTRO

Señor Jesús, sube a la barca de mi vida. Como Pedro, a veces me canso de trabajar toda la noche sin encontrar nada. Me desanimo cuando mis esfuerzos parecen no dar fruto. Enséñame a confiar en tu palabra, aunque no la entienda del todo: “Rema mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.”

Dame la humildad de Pedro, que reconoció su pequeñez ante tu grandeza: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.” Y dame también su valentía para dejarlo todo y seguirte cuando me llamas.

No permitas que el miedo me paralice. Repíteme hoy lo que le dijiste a Simón: “No temas.” Ayúdame a confiar en que Tú tienes un propósito para mi vida, aun en medio de la incertidumbre.

Haz de mí un pescador de hombres, alguien que, con su vida y sus palabras, atraiga a otros hacia ti. Que como los primeros discípulos, deje mis redes —mis seguridades, mis rutinas, mis miedos— para seguirte sin reservas. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

3 de septiembre de 2026

CORAZÓN MISIONERO

Señor Jesús, Tú que sanaste a los enfermos y liberaste a los oprimidos al caer la tarde, ven también a mi casa, a mi vida, a lo que en mí está enfermo o cautivo.

Enséñame a buscar, como tú, el silencio y la soledad para encontrarme con el Padre, aun cuando otros me reclamen y me busquen, aun cuando las urgencias del día quieran llenar todo mi tiempo.

Dame un corazón misionero, dispuesto a ir más allá de lo conocido, porque tú no te quedaste solo en un lugar, sino que saliste a anunciar la Buena Nueva a todos los pueblos.

Que yo también sea, hoy portador de tu sanación y de tu paz para quienes encuentre en mi camino. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina