12 de agosto de 2026

DARLO TODO

Señor, hoy vengo a Ti con lo que soy, sin adornos. 

Tú dijiste que el grano de trigo, si no muere, se queda solo. Y yo, muchas veces, quiero quedarme solo, guardarme, protegerme, no arriesgar nada. Tengo miedo de perder lo que tengo: mi tiempo, mi comodidad, mi manera de ver las cosas.

Ayúdame a soltar eso que en mí necesita morir para poder dar fruto de verdad.  Tú sabes lo que es: quizás es el orgullo, quizás el rencor, quizás el cansancio de seguir intentando. Ponlo Tú en mis manos y ayúdame a entregarlo.

Enséñame a no aferrarme tanto a mi vida, a mis planes, a mi seguridad, que se me olvide vivir para algo más grande que yo mismo. Quiero seguirte, Señor, no solo cuando es fácil, sino también cuando cuesta.

Y si te sirvo, quédate cerca de mí, como lo prometiste. Que sienta que no camino solo.

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

11 de agosto de 2026

SEÑOR: SEGUIRTE CON MI CRUZ

Señor, tú no me llamas al éxito, sino a la fidelidad. No me invitas a buscar el primer puesto, sino a seguir tus huellas hasta la cruz, sabiendo que la cruz nunca tiene la última palabra, porque conduce a la resurrección.

Dame un corazón de discípulo para seguirte cada día, también cuando el camino sea exigente. Que no busque conservar egoístamente mi vida, sino entregarla con generosidad en el servicio a los hermanos, especialmente a quienes más necesitan una palabra de esperanza, una mano tendida o una mirada de acogida.

Haz que mi vida sea como ese grano de trigo que, escondido en la tierra, parece desaparecer, pero en realidad está preparando una cosecha abundante. Que allí donde me envíes pueda sembrar paz, reconciliación, alegría y esperanza.

Y cuando llegue el cansancio o la oscuridad, recuérdame tu promesa: quien te sigue estará donde tú estás, y el Padre honrará a quien vive para amar.

María, Madre fiel al pie de la cruz, enséñanos a confiar cuando no entendamos el camino y a permanecer junto a Jesús hasta que florezca la vida nueva.

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

10 de agosto de 2026

SEÑOR, QUE NO DEJE DE MIRARTE

Jn 12, 24-26

Señor, que no deje de mirarte para no hundirme. 

Cuando el viento se levante y las olas parezcan más fuertes que mi fe, recuérdame que tú estás ahí, aunque no te vea con claridad.

Dame el valor de Pedro para salir de la barca, y la humildad de reconocer cuando empiezo a dudar.

Que tu mano me sostenga en cada momento de miedo, que tu voz me repita: “Ánimo, soy yo, no tengas miedo”.

Enséñame a no depender de lo espectacular para sentirte cerca, sino a reconocerte en el susurro, en la brisa suave, en lo sencillo del día.

Que mi mirada esté siempre puesta en ti, porque solo así, aun caminando sobre las aguas revueltas de mi vida, podré mantenerme en pie.

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

9 de agosto de 2026

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

“Ven Espíritu Santo. Me han dicho que soy como un diamante en bruto, una piedra preciosa que está llamada a resplandecer con toda su belleza. Pero para ofrecer todo mi brillo, necesito ser tallado, pulido, trabajado. 

Ven Espíritu Santo. Ven a tallar este diamante que tú has creado, ven a sacar de mí todo lo bello que tú mismo me has regalado. De mi corazón pequeño saca los mejores actos de amor; de mis labios saca las mejores sonrisas y las mejores palabras; de mis ojos saca las miradas más buenas, comprensivas y pacientes; de mis manos saca las mejores acciones, las mejores caricias, los gestos más bellos. 

Ven Espíritu Santo, a realizar tu obra en mi vida. Amén.”

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

8 de agosto de 2026

SEGUIRTE CON MI CRUZ

Señor Jesús, Tú nos invitas a negarnos a nosotros mismos, a tomar nuestra cruz cada día y a seguirte con todo el corazón.

Ayúdanos a comprender que quien se aferra egoístamente a su propia vida termina perdiéndola, y que solo entregándonos por amor a Ti encontramos la verdadera vida.

Líbranos de la tentación de buscar las cosas de este mundo como si fueran lo único que importa, y recuérdanos que nada vale más que nuestra alma.

Danos valentía para no avergonzarnos de Ti ante los demás, sino para vivir con coherencia nuestra fe, sabiendo que un día vendrás en la gloria de tu Padre para dar a cada uno según sus obras.

Que sepamos cargar nuestra cruz con esperanza, confiando en que Tú caminas a nuestro lado y nos sostienes en cada paso. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina