11 de marzo de 2026

EN ESTE DÍA

En este día que me regalas, vengo a tus pies para entregarte todo lo que soy y todo lo que tengo. Tú lo conoces todo; desde mis pensamientos más ocultos, mis deseos y mis proyectos.

A ti quiero entregar mi vida entera, a ti quiero entregar mi corazón, a ti quiero entregar mi yo. Ese yo que muchas veces antepone a tu llamada, ese yo que en ocasiones le cuesta ser humilde y manso de corazón.

Hoy, delante de tu presencia, entrego mi yo y con él todas mis debilidades, todas mis preocupaciones y todas mis angustias. Pero también te entrego, oh Dios, lo mejor de mí, que sea agradable a tus ojos. Mi ser te pertenece y a ti lo entrego; moldea, sana y restaura esta vieja vasija, hazla como quieras.

A ti me entrego, Señor. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

Señor, no te canses

Señor, no te canses de pedirme, aunque tantas veces te haya dicho no.

No te canses de buscarme, aunque tantas veces yo haya buscado otras cosas.

No te canses de llamarme, aunque tantas veces me haya hecho el sordo.

No te canses, Señor, porque cualquier día te daré todo lo que me pides, cualquier día te encontraré para no dejarte jamás.

Cualquier día mi corazón te dirá sí, sin condiciones. Pero quiero decirte que solo será posible si cada día derramas sobre mí tu Espíritu Santo.

Pídeme, búscame, llámame. Señor. No te canses de mí. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

10 de marzo de 2026

SÁNAME, SEÑOR

Jesús, a veces me he sentido insuficiente. Demasiado frágil, demasiado sensible, demasiado exigente o quizá no lo suficiente. He dejado que las voces del mundo definan mi valor, me he mirado con ojos ajenos, he creído que tenía que cambiar para ser digno de amor.

Pero hoy vengo a Ti, tal como soy. Con mis heridas, con mis dudas, con los pesos que aún cargo. Vengo con todo lo que me duele, con las mentiras que me creí, con las cicatrices de lo que un día me hizo dudar de mi dignidad.

Tómame en tus manos, Jesús. Recuérdame que fui soñada en el amor del Padre, que no hay error en quién soy, que cada rasgo de mi ser tiene un propósito. Enséñame a ver mi ternura como fortaleza, mi sensibilidad como un don, mi capacidad de amar como un reflejo de Ti.

Hoy quiero soltar el peso de la comparación, quiero dejar de luchar por encajar en estándares que no vienen de Ti. Quiero mirarme con la misma mirada con la que Tú me miras: una mirada llena de amor, de ternura, de verdad. Sana, Señor, mi corazón. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juana Carlos Medina Medina

9 de marzo de 2026

CORAZÓN DE BARRO

Señor, quiero ser como el barro en tus manos, maleable, moldeable, dócil. Yo confío en tus manos para hacer la mejor vasija, la vasija perfecta.

Sé que tienes paciencia, que trabajas cada día en mí, armando tu mejor obra. Pero sobre todo, sé de tu amor infinito, de la ternura con que me formas aunque tantas veces me duela.

Cuando algo falle en mi vida, Señor, cuando esté tomando una forma que no es la que pensaste, me rompes y me haces de nuevo hasta ser, Dios mío, según el modelo de tu corazón.

Que en mis gestos y acciones se respire algo del perfume de tus manos. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

8 de marzo de 2026

PADRENUESTRO

¡Padre nuestro! Estoy tan acostumbrado a decirte “Padre”, que casi lo hago sin darme cuenta.

Sin embargo, cuando lo pienso más en serio, tiemblo un poco. Porque si eres mi Padre, yo soy tu hijo.

Hoy te pido, Padre mío, que jamás deje de llamarte así, que jamás deje de ser el que engendraste para que te ame y para ser amado por Ti.

¡Padre nuestro! Que nunca deje de recordar la misericordia que nos mostraste en Jesús. No permitas que abandone nunca tu casa. Dame fuerzas para volver ahora mismo. ¡Tú me amas y eres más grande que todos mis pecados! Dame generosidad para compartir todo lo mío; dame humildad para comprender a mis hermanos y recibirlos en nuestra casa siempre, como Tú los recibes. ¡Así sea!

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina