5 de octubre de 2026

TRABAJADOR EN TU VIÑA

Jesús, tú nos has regalado una viña: nuestra vida, nuestros talentos, nuestros amigos, nuestro tiempo.

A veces actuamos como si todo fuera solo nuestro, y nos quedamos con los frutos sin acordarnos de quién nos lo dio todo.

Perdónanos cuando no escuchamos, cuando pasamos de los demás, cuando dejamos fuera a quien no encaja o no nos conviene.

Tú fuiste rechazado y te convertiste en la piedra sobre la que todo se sostiene. Ayúdanos a construir sobre ti, y no sobre apariencias o lo que piensen los demás.

Que sepamos servir sin esperar nada a cambio, que defendamos al que está solo, que seamos sinceros, valientes y alegres.

Gracias porque confías en nosotros, aunque fallemos, y nos das siempre otra oportunidad. Aquí estamos, Señor: cuenta con nosotros.

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

3 de octubre de 2026

HAZME PEQUEÑO, SEÑOR

Jesús, gracias porque contigo no voy solo. Hay días en que siento que el mundo me pesa, pero tú me recuerdas que tu nombre tiene poder y que el mal no tiene la última palabra.

Gracias, Padre, porque no hace falta ser el más popular, el más listo ni el que tiene más seguidores para conocerte. Te revelas a los sencillos, a los que se acercan con el corazón abierto. Ayúdame a ser así: auténtico, sin máscaras.

Que mi alegría no dependa de likes, notas o logros, sino de saber que tengo un lugar en tu corazón y que mi nombre está escrito en el cielo.

Espíritu Santo, abre mis ojos para verte en los amigos, en la familia, en quien la está pasando mal.

Abre mis oídos para escucharte en medio del ruido. Y dame valentía para contarles a otros lo que he descubierto: que conocerte a ti vale más que todo. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

EN EL LUGAR QUE TÚ QUIERAS, SEÑOR

Señor Jesús, tus discípulos te preguntaron quién es el más grande en el Reino, y tú pusiste a un niño en medio de ellos. Hoy también me llamas a mí a ese lugar sencillo.

Líbrame del deseo de ser el primero, de mi orgullo y de mi afán de reconocimiento.

Enséñame a volverme como un niño: confiado, humilde, abierto a recibir todo como don de tu Padre. Que no me crea grande por lo que hago, sino pequeño y amado por lo que tú eres.

Ayúdame a acoger a los pequeños, a los débiles, a los olvidados, porque quien los recibe en tu nombre te recibe a ti.

Que nunca los desprecie ni los hiera con mi indiferencia. Y recuérdame que sus ángeles contemplan siempre el rostro de tu Padre del cielo, que cada uno es precioso a tus ojos.

Haz mi corazón manso y humilde como el tuyo, para que un día pueda entrar en tu Reino. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

2 de octubre de 2026

LLEVAR TU PRESENCIA

Señor Jesús, tú me llamas y me envías, para que no camine solo.

Enséñame a ir ligero, sin depender de mis seguridades, confiando solo en ti. Haz que dondequiera que entre lleve tu paz, que sepa escuchar, compartir la mesa con sencillez y acercarme a los que sufren con ternura.

Que yo sepa sanar: sanar con la presencia, con la paciencia, con la palabra que levanta y la mano que acompaña. 

Hazme instrumento de tu consuelo para los enfermos del cuerpo y del alma, para los heridos por la soledad, el rechazo o el dolor. Que nunca pase de largo ante quien sufre.

Cuando el mundo me parezca hostil, recuérdame que voy en tu nombre y que tú me cuidas.

Que mis palabras y mis gestos anuncien lo esencial: que tu Reino está cerca. Y si alguna vez no soy recibido, dame la libertad de seguir adelante sin amargura, con la paz intacta.

Gracias, Señor, por confiar en mí. Envíame hoy, y quédate conmigo en el camino.

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

1 de octubre de 2026

QUIERO SEGUIRTE, SEÑOR

Jesús, aquí estoy. Con mis planes, mis dudas y mi corazón lleno de preguntas.

Tú dices “sígueme”, y yo a veces quiero seguirte, pero con todo asegurado: mi comodidad, mi imagen, lo que dirán los demás. 

Tú no tenías dónde recostar la cabeza, y aun así caminabas libre. Enséñame esa libertad.

Ayúdame a no dejar para mañana lo que hoy me pides con tanto amor.

Cuando me pese el pasado, mis errores o lo que dejé atrás, no permitas que me quede mirando hacia atrás. Dame valentía para seguir adelante, aunque no lo tenga todo claro.

Hoy te digo “sí”, aunque sea pequeño y tembloroso. Tómalo tú y hazlo grande. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina