5 de julio de 2026

Escuchar como María

Señor Jesús, como a María, enséñame a sentarme a tus pies para escuchar tu palabra. Dame aquella auténtica sabiduría que busca tu voluntad mediante la plegaria y la meditación, a través del contacto directo contigo, más que por razonamientos mentales o por la lectura de muchos libros.

Concédeme la gracia de distinguir tu voz de la de los extraños; concédeme la gracia de dejarme guiar por ella y de buscarla ante todo como una realidad superior a mí mismo.

Respóndeme mediante la conciencia cuando te adoro y confío en tu grandeza, que llega mucho más allá de lo que yo puedo entender. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

4 de julio de 2026

Gratitud

Gracias, Señor, por la paz, la alegría y por la unión que tantos me han brindado. Por los ojos que con ternura y comprensión me miraron. Por las manos que me levantan en mis caídas.

Gracias, Señor, por los labios cuyas palabras y sonrisas me alientan. Por los oídos que me escuchan. Por el corazón de amistad que me da cariño y amor.

Gracias, Señor, por la fe que me has dado en Ti y en la humanidad; por la fe que a veces se tambalea, pero que Tú nunca dejas de fortalecer.

Gracias, Señor, por el perdón que recibo y regalo, pero que otras veces he callado.

Gracias, Señor, por perdonar mis descuidos y olvidos, mis caprichos y silencios cuando debería haber hablado.

Gracias, Señor, por disculpar mis labios que no sonrieron, la palabra que callé, la mano que no tendí y el corazón con el que no amé.

Gracias, Señor, por estar cuidando de nosotros. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

3 de julio de 2026

¡Señor, aquí me tienes!

¡Señor, que siempre estás a mi lado, que escuchas mis súplicas y mis ruegos, que me pides confianza, que me pides que cuente contigo, que me pides que no ponga mis esfuerzos humanos para resolver las cosas, sino que me deje llevar por la fuerza de tu amor y de tu misericordia: aquí me tienes, Señor, en mi debilidad y en mi esperanza! 

¡Señor, sabes perfectamente que a veces me agobio por las situaciones que me toca vivir, que me hacen temer o desconfiar, que la tristeza se apodera de mí; en todos estos momentos me falta fe, Señor, y me falta la confianza de saber que caminas a mi lado y que en todo momento puedo estar tranquilo porque te ocupas de mis cosas! ¡Envía, Señor, tu Espíritu sobre mí para que tenga la paciencia suficiente de aceptar la voluntad de Dios, para saber hacer frente a las cosas que por mí mismo no puedo cambiar!

¡Llena mi corazón de Ti para que sea capaz de abonarme a la confianza, a la certeza de que todo está en tus manos, que todo lo pueden! ¡Señor, envía tu Espíritu sobre mí para que me libere de los defectos de mi carácter porque muchas veces me apartan del camino correcto! 

¡Concédeme la gracia, Señor, de ser capaz de irradiar en todo momento la luz que proviene de tu Santo Espíritu! Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

2 de julio de 2026

TODO ES TUYO, SEÑOR

Todo, Señor, es tuyo: mi fragilidad y mi posibilidad, mis pasos, mis intentos, mi entrega, mis caídas, mis sueños, mis miedos, mi historia, mi futuro, mi presente, mi cuerpo, mi mente, mi fe, mis deseos, mis palabras, mi mirada, mis manos, mis pies.

Todo, Señor, es tuyo y a Ti lo torno porque bien conozco mi debilidad y conozco también tu inmenso amor, tu misericordia, tu paciencia, tu espera, tu entrega.

Dame, Señor, tu amor y gracia, que esto me basta para vivir el hoy, para perdonarme mis faltas, para confiar en Ti, para agradecer mi vida y la de la gente querida, para esperar sin desesperar, para ser y estar hoy aquí, sin máscaras, sin huir, sin prisas, sin miedo, sin otra cosa que el corazón sabiéndose amado en Ti. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

1 de julio de 2026

EN LA INCERTIDUMBRE

Señor Jesús, que eliges venir a morar a mi pobre corazón, hoy quiero pedirte la gracia de la paz y la esperanza.

En estos tiempos todo parece incierto, y esa incertidumbre pinta de gris mi alma y me inquieta, hace que solo me traslade hacia el futuro que aún no llega.

Por eso, Señor, te necesito, y te pido que, aunque a veces la desesperanza venga a visitarme, no permitas que su compañera, la ansiedad, le arranque páginas escritas con trazo fino a mi historia, aquella de la cual eres el Autor.

Hoy que todo se hace cuesta arriba, concédeme, Señor, la gracia de mirar más hacia el cielo y buscar Tu rostro, que solo Tú me bastes; pero sobre todo, regálame aprender a disfrutar el minuto de tiempo que se gesta en este instante para mí, mientras lo mejor está por venir. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina