30 de marzo de 2026

DOMINGO DE RAMOS

Padre santo, recibe nuestros ramos y conviértelos en gestos de bondad que hagan de nuestra casa un lugar de paz y acogida.

Señor Jesús, que entras en Jerusalén para entregar la vida, entra también en nuestro corazón: rompe el orgullo, siembra tu mansedumbre y enséñanos a seguirte con fidelidad en la cruz y en la luz. Espíritu Santo, fortalece nuestra fe para confesar con la vida: “Bendito el que viene en nombre del Señor”. 

Virgen María, Madre fiel, acompáñanos en esta Semana Santa y condúcenos con esperanza hasta la Pascua. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

29 de marzo de 2026

TÚ ME HACES LIBRES, SEÑOR

Aquí me tienes, Señor, buscando libertad, pero esclavo de mis cosas; creyéndome lleno, pero vacío de ti; escuchando tu llamada, pero haciéndome el sordo. Son muchas las cosas que me alejan de Ti, que me seducen y me apartan de la Verdad, y yo, Señor, te digo «que no» porque no me acabo de convencer de que solo Tú das la verdadera felicidad. Señor, quiero tener un corazón grande para comprender mi pequeñez. 

Espíritu Santo, te pido un corazón sencillo que sea capaz de darse cada día un poco más a los demás. Que sea capaz, Señor, de arrancar de este corazón de piedra mi mediocre debilidad, para llenarlo de Ti. Quiero, Señor, llenarme de tu amor. Quiero ser pobre de espíritu para albergar en lo más profundo de mi corazón Tu reino e irradiar a los demás esa luz que brilla de Ti. Dame esa paz que serena mi alma y que me hace sentir que Tú estás conmigo y en mi corazón nada malo me puede suceder. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

28 de marzo de 2026

TODO ES TUYO

Todo, Señor, es tuyo: mi fragilidad y mi posibilidad, mis pasos, mis intentos, mi entrega, mis caídas, mis sueños, mis miedos, mi historia, mi futuro, mi presente, mi cuerpo, mi mente, mi fe, mis deseos, mis palabras, mi mirada, mis manos, mis pies.

Todo, Señor, es tuyo y a Ti lo torno porque bien conozco mi debilidad y conozco también tu inmenso amor, tu misericordia, tu paciencia, tu espera, tu entrega.

Dame, Señor, tu amor y gracia, que esto me basta para vivir el hoy, para perdonarme mis fallos, para confiar en Ti, para agradecer mi vida y la de la gente querida, para esperar sin desesperar, para ser y estar hoy aquí, sin máscaras, sin huir, sin prisas, sin miedo, sin otra cosa que el corazón sabiéndose amado en Ti. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroxo
D. Juan Carlos Medina Medina

27 de marzo de 2026

TÚ ERES MI PAZ, SEÑOR

¡Señor, tú sabes con qué frecuencia me inquieto y cuánto me cuesta confiar en Ti! ¡Doy mil vueltas a las cosas que han salido mal, me hago reproches, me altero con frecuencia, me impaciento por los problemas y me intranquilizo por lo que no puedo controlar! 

¡Concédeme, Señor, la serenidad en mi alma para aparcar esas cosas que me pesan! ¡Ayúdame, Espíritu Santo, a no olvidar las afrentas provocadas por otros y no utilizarlas como excusas para mi autocompasión! 

¡Te pido, Espíritu Santo, el don de la serenidad, para afrontar las situaciones con entereza, para aceptar a mis semejantes como son y a aceptarme también con mis defectos y mis virtudes! ¡Señor, permíteme dejar de lado todo aquello que no me deja vivir en paz! ¡Y sobre todo, y por encima de todo, Señor, ayúdame a espantar los miedos de mi vida para que Tu imagen resplandezca en mi corazón! Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

26 de marzo de 2026

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Espíritu Santo, toma mis ojos tentados por la curiosidad, que juzgan y condenan, que controlan, que envidian. Incapaces de contemplar la verdad sin miedo. Toma mis ojos, y conviértelos en admiración, ternura, disculpa, compasión. Coloca en ellos la mirada de Cristo.

Espíritu, toma mis oídos, que solo escuchan lo que les conviene, o que se atontan escuchando todos los ruidos del mundo. Mis oídos cerrados al hermano, incapaces de escuchar la Palabra que invita al cambio. Toma mis oídos y conviértelos, para que sean acogedores, y escuchen con amor al hermano; llenos de sensibilidad, de apertura, atentos a la voz del buen Pastor, sensibles al susurro amable de Cristo.

 Espíritu Santo, toma mi boca, usada muchas veces para reprochar, ironizar, criticar, mentir, para quejarse, para murmurar. Hazla capaz de decir la palabra justa, el consejo justo, las palabras fecundas de amor sincero, las palabras que diría Cristo. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina