14 de agosto de 2026

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

“Espíritu Santo, quiero vivir en tu paz, gozar de tu amor cada día y entregarme a la vida con entusiasmo. Pero tú sabes que guardo dentro de mí rencores y resentimientos que he tratado de ocultar.

Hoy te pido la gracia de liberarme, Espíritu Santo. Derrama en mí un profundo deseo de perdonar, de vivir en paz con todos y de comprender profundamente las agresiones y desprecios de algunas personas.

Ayúdame a descubrir sus sufrimientos y debilidades para poder mirarlos con ternura y no juzgarlos por lo que me hacen.

Regálame la gracia de comprender y bendecir a los que me ofenden, persiguen y desprecian, alabándote por ellos, que son tuyos.

Derrama en mí un espíritu de profunda tolerancia. Ven Espíritu Santo. Amén.”

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

13 de agosto de 2026

CORRECCIÓN FRATERNA

Señor Jesús, Tú nos enseñas que la corrección entre hermanos no nace del juicio, sino del amor que no quiere perder a nadie. 

Dame la humildad para acercarme a quien me ha ofendido con mansedumbre, buscando reconciliación y no venganza. 

Dame también la humildad para escuchar cuando soy yo quien necesita ser corregido.

Ayúdame a construir comunidad, no división. Que sepa perdonar antes de acusar y buscar la unidad antes que tener la razón.

Que en mi familia, en mi comunidad, en cada encuentro fraterno, tu presencia sea real y transformadora.

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

12 de agosto de 2026

DARLO TODO

Señor, hoy vengo a Ti con lo que soy, sin adornos. 

Tú dijiste que el grano de trigo, si no muere, se queda solo. Y yo, muchas veces, quiero quedarme solo, guardarme, protegerme, no arriesgar nada. Tengo miedo de perder lo que tengo: mi tiempo, mi comodidad, mi manera de ver las cosas.

Ayúdame a soltar eso que en mí necesita morir para poder dar fruto de verdad.  Tú sabes lo que es: quizás es el orgullo, quizás el rencor, quizás el cansancio de seguir intentando. Ponlo Tú en mis manos y ayúdame a entregarlo.

Enséñame a no aferrarme tanto a mi vida, a mis planes, a mi seguridad, que se me olvide vivir para algo más grande que yo mismo. Quiero seguirte, Señor, no solo cuando es fácil, sino también cuando cuesta.

Y si te sirvo, quédate cerca de mí, como lo prometiste. Que sienta que no camino solo.

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

11 de agosto de 2026

SEÑOR: SEGUIRTE CON MI CRUZ

Señor, tú no me llamas al éxito, sino a la fidelidad. No me invitas a buscar el primer puesto, sino a seguir tus huellas hasta la cruz, sabiendo que la cruz nunca tiene la última palabra, porque conduce a la resurrección.

Dame un corazón de discípulo para seguirte cada día, también cuando el camino sea exigente. Que no busque conservar egoístamente mi vida, sino entregarla con generosidad en el servicio a los hermanos, especialmente a quienes más necesitan una palabra de esperanza, una mano tendida o una mirada de acogida.

Haz que mi vida sea como ese grano de trigo que, escondido en la tierra, parece desaparecer, pero en realidad está preparando una cosecha abundante. Que allí donde me envíes pueda sembrar paz, reconciliación, alegría y esperanza.

Y cuando llegue el cansancio o la oscuridad, recuérdame tu promesa: quien te sigue estará donde tú estás, y el Padre honrará a quien vive para amar.

María, Madre fiel al pie de la cruz, enséñanos a confiar cuando no entendamos el camino y a permanecer junto a Jesús hasta que florezca la vida nueva.

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

10 de agosto de 2026

SEÑOR, QUE NO DEJE DE MIRARTE

Jn 12, 24-26

Señor, que no deje de mirarte para no hundirme. 

Cuando el viento se levante y las olas parezcan más fuertes que mi fe, recuérdame que tú estás ahí, aunque no te vea con claridad.

Dame el valor de Pedro para salir de la barca, y la humildad de reconocer cuando empiezo a dudar.

Que tu mano me sostenga en cada momento de miedo, que tu voz me repita: “Ánimo, soy yo, no tengas miedo”.

Enséñame a no depender de lo espectacular para sentirte cerca, sino a reconocerte en el susurro, en la brisa suave, en lo sencillo del día.

Que mi mirada esté siempre puesta en ti, porque solo así, aun caminando sobre las aguas revueltas de mi vida, podré mantenerme en pie.

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina