8 de noviembre de 2026

CORAZÓN LIBRE

Señor Dios, tú que conoces mi corazón, gracias porque todo lo que tengo viene de ti.

Enséñame a usar mis bienes con generosidad y sabiduría, para que sirvan a los demás y no solo a mí.

Ayúdame a ser fiel en lo pequeño, para que pueda ser digno de lo grande. Que sea honesto en lo poco y en lo mucho, también cuando nadie me ve.

Líbrame de querer servir a dos señores. Que el dinero sea mi herramienta y nunca mi dueño. Que solo tú ocupes el primer lugar en mi vida.

Tú ves más allá de las apariencias. Cuando busque el aplauso de los hombres, recuérdame que lo que ellos admiran puede no valer nada ante ti.

Dame un corazón sincero, humilde y libre de la codicia. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

6 de noviembre de 2026

ME BUSCAS, SEÑOR

Señor Jesús, tú que recibías a los pecadores y comías con ellos, gracias porque nunca me has cerrado la puerta.

Como el pastor que deja las noventa y nueve ovejas para buscar la que se perdió, tú has salido a buscarme cuando me alejé.

No me esperaste a que yo volviera solo: me buscaste, me encontraste y me cargaste sobre tus hombros con alegría.

Como la mujer que enciende la lámpara y barre la casa hasta hallar la moneda perdida, tú me buscas con paciencia y con cuidado, porque para ti valgo más de lo que yo mismo creo.

Perdóname cuando me parezco a los fariseos, cuando murmuro, juzgo y me creo mejor que otros. Enséñame a alegrarme con lo que a ti te alegra: cada persona que vuelve a casa.

Concédeme un corazón como el tuyo, que busque a los perdidos, acoja a los que se sienten lejos y celebre cada regreso. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

5 de noviembre de 2026

SEGUIRTE CON MI CRUZ

Señor Jesús, las multitudes te seguían, y tú te volviste para decirles la verdad: que seguirte cuesta, y que no basta con caminar a tu lado, hay que decidirse.

Hoy te pido que no sea yo uno más entre la multitud. Ordena mi corazón para que te ame por encima de todo, incluso de lo que más quiero: mi familia, mis planes, mi comodidad. Enséñame a amar a los míos desde ti y no en lugar de ti.

Ayúdame a cargar mi cruz de cada día sin quejarme y sin huir, sabiendo que tú la cargaste primero. Dame la sabiduría del que calcula antes de construir y la humildad del rey que reconoce sus fuerzas; que no te siga por impulso ni por costumbre, sino con una decisión consciente.

Libérame de lo que me ata: bienes, miedos, apegos que ocupan el lugar que te corresponde. Quiero poner todo en tus manos, porque contigo lo poco alcanza y lo dejado nunca se pierde.

Hazme tu discípulo, Señor, no a medias, sino con todo el corazón. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

4 de noviembre de 2026

ORACIÓN PARA DISCERNIR

Señor, Dios de luz y de sabiduría, tú que conoces mi corazón mejor que yo mismo, aquiétame en medio de las dudas y las prisas.

Dame ojos claros para ver lo que es verdadero, oídos atentos para escuchar tu voz, y un corazón humilde para aceptar tu voluntad.

Ilumina mi mente cuando todo parezca confuso. Líbrame del miedo que paraliza, de la prisa que se equivoca y de los intereses que me ciegan.

Que sepa distinguir lo que me acerca a ti de lo que me aleja, lo que da vida de lo que apaga la esperanza.

Dame valentía para decidir, paz para esperar, y confianza para entregarte el resultado.

Que tu Espíritu Santo me guíe, y que cada paso que dé sea hecho con verdad, con amor y con libertad. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

3 de noviembre de 2026

ORACIÓN POR LOS DIFUNTOS

Señor, hoy recordamos emocionados a los difuntos. Te pedimos que gocen plenamente de tu vida resucitada y que cures el desgarrón que su muerte produjo en nosotros.

Te damos gracias por todo lo que nos ayudaron y nos amaron. Fortalece nuestra esperanza de volver a reencontrarnos con ellos, en tu casa familiar, donde Tú nos has preparado un sitio.

Enséñanos a vivir, para que aprendamos a morir.

Que sepamos entregar cada día el tiempo, el amor, la alegría y, cuando llegue la muerte, te entreguemos la vida entera; con la seguridad de que Tú nunca has defraudado nuestra esperanza, con la confianza de que seguirás siempre fiel, a nuestro lado, y, cuando la muerte nos alcance, tus manos nos acogerán y nos conducirán a tu casa. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina