13 de febrero de 2026

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Ven, Espíritu Santo. Hoy te pido que sanes mi miedo al fracaso. Quiero confiar en ti, sabiendo que todas mis tareas de alguna manera terminan bien si dejo que las bendigas y las ilumines. Bendice con tu infinito poder todos mis trabajos y tareas.

Dame claridad, habilidad, sabiduría, para hacer las cosas bien, con toda mi atención, mis capacidades y mi creatividad. No dejes, Espíritu Santo, que descuide mis trabajos, que me deje llevar por la comodidad o el desaliento. Tómame para que pueda ver qué hay que hacer en cada momento, y capacítame con tu poder.

Quiero trabajar firme y seguro con tu gracia. Sé que con tu ayuda todo terminará bien, y que si cometo algún error, también de eso sacarás algo bueno para mi vida.

Ven, Espíritu Santo.

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

12 de febrero de 2026

APRENDER DE LOS FRACASOS

Señor, cuánto te agradezco que aceptes mi debilidad aun sabiendo cuáles son mis carencias. Ayúdame a ser sincero y auténtico para tener cada día la posibilidad real de tener un encuentro contigo. Tú sabes que trato de ser fiel a mi fe, que confío en tu providencia y misericordia, y que te amo con todo mi corazón.

Envía tu Espíritu Santo para que ilumine y guíe siempre mi oración. ¡Espíritu Santo, dame el don de la inteligencia y la sabiduría para saber interpretar todos los acontecimientos de mi vida, comprender cuál es la voluntad de Dios y no la mía! ¡Espíritu de Dios, ayúdame a ser siempre auténtico, a no esconderme detrás de un yo ficticio que me genera frustraciones y ayúdame también a ser como Dios quiere que sea!

¡Señor, Tú me conoces mejor que nadie, Tú me aceptas con mis fallos y mis virtudes, Tú, que eres la infinita misericordia, ayúdame a ser siempre auténtico, a liberarme de esas máscaras que me alejan de Ti y de los demás y no permitas que mi ego, mi soberbia, mis vicios, mi materialismo, mi vanidad, mis rencores y mis penurias me alejen de Ti! 

¡María, Señora de las grandes virtudes, ayúdame a vivir tu misma autenticidad! ¡Tú, que viviste momentos de gran turbación y diste un fiat lleno de amor a Dios! Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

11 de febrero de 2026

SER PACIENTE

¡Señor, Tú nos dijiste que aprendamos de Ti, que eres paciente y humilde de corazón! ¡Eso es lo que quiero hacer! ¡Por eso, Señor, te pido de corazón que me concedas la paciencia para soportar las largas esperas, para aceptar los problemas que surgen cada día, para adaptarme a los imprevistos, para superar las pruebas, para tolerar las incomprensiones o para aceptar las críticas! 

¡Ayúdame, Señor, a perseverar en mi vida de fe para afrontar todas las adversidades con otra mirada! ¡Tu mirada! ¡Dame, Espíritu Santo, el don de fortaleza y de sabiduría para asumir los desafíos de mi camino cotidiano y para confiar ciegamente en la providencia divina! ¡Ayúdame, Espíritu de Verdad, para no desfallecer nunca! Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

10 de febrero de 2026

TOCAR FONDE

Señor, salimos a buscarte en la noche, rendidos y fracasados tantas veces. Y tú vienes a nuestro encuentro. Con tu amor, abrazas nuestra pobreza. Sin ti, nuestra vida no sería lo que es. Jesús, ¡qué alegría estar contigo!  

Me hablas y te entiendo. Lo tuyo me sabe a vida. Acalla mis ruidos, mis temores. Te interesas por mí, por cada persona. Te atreves con el mal. Liberas a manos llenas. Dame tu Espíritu de valentía para caminar contigo. Deseo poner un poco de bondad allí donde el mal parece tener todas las de ganar. Hay muchos que siguen esperando palabras y gestos liberadores. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

8 de febrero de 2026

COMO TÚ, MARÍA

María, quisiera hacer como hacías Tú que mantenías la serenidad de espíritu, que no te inquietabas por las dificultades de la vida, por sus altibajos, por sus decepciones y por lo que los otros decían. María, como Tú deseo lo que Dios quiere.

Quiero, Señora, como hiciste Tú a lo largo de la vida, confiar ciegamente en el Dios que me quiere para Él y que se me presenta siempre de la manera más inesperada, como hizo contigo en la Anunciación. 

Quiero sentir, como lo hiciste Tú, pensar que estoy en sus manos, fuertemente cogido, cuanto mayores son las dificultades y las tristezas. 

Quiero como Tú, María, tener siempre un rostro que sonría, que conserve la serenidad y el amor en la mirada, y tratar de contagiarme del Amor de Cristo. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina