2 de octubre de 2026

LLEVAR TU PRESENCIA

Señor Jesús, tú me llamas y me envías, para que no camine solo.

Enséñame a ir ligero, sin depender de mis seguridades, confiando solo en ti. Haz que dondequiera que entre lleve tu paz, que sepa escuchar, compartir la mesa con sencillez y acercarme a los que sufren con ternura.

Que yo sepa sanar: sanar con la presencia, con la paciencia, con la palabra que levanta y la mano que acompaña. 

Hazme instrumento de tu consuelo para los enfermos del cuerpo y del alma, para los heridos por la soledad, el rechazo o el dolor. Que nunca pase de largo ante quien sufre.

Cuando el mundo me parezca hostil, recuérdame que voy en tu nombre y que tú me cuidas.

Que mis palabras y mis gestos anuncien lo esencial: que tu Reino está cerca. Y si alguna vez no soy recibido, dame la libertad de seguir adelante sin amargura, con la paz intacta.

Gracias, Señor, por confiar en mí. Envíame hoy, y quédate conmigo en el camino.

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

1 de octubre de 2026

QUIERO SEGUIRTE, SEÑOR

Jesús, aquí estoy. Con mis planes, mis dudas y mi corazón lleno de preguntas.

Tú dices “sígueme”, y yo a veces quiero seguirte, pero con todo asegurado: mi comodidad, mi imagen, lo que dirán los demás. 

Tú no tenías dónde recostar la cabeza, y aun así caminabas libre. Enséñame esa libertad.

Ayúdame a no dejar para mañana lo que hoy me pides con tanto amor.

Cuando me pese el pasado, mis errores o lo que dejé atrás, no permitas que me quede mirando hacia atrás. Dame valentía para seguir adelante, aunque no lo tenga todo claro.

Hoy te digo “sí”, aunque sea pequeño y tembloroso. Tómalo tú y hazlo grande. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

30 de septiembre de 2026

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

“Ven Espíritu Santo, porque todavía llevo algunos sueños dentro de mí, algunos proyectos escondidos, algunos deseos interiores. 

Son esas inquietudes las que me mantienen vivo y despierto. 

Ven Señor, para que no se apaguen esos sueños, y para que nazcan otros proyectos nuevos, más bellos todavía. 

Porque dentro de mí está siempre clamando ese llamado a crecer que tú has colocado en mi corazón. 

Y yo sé que si no crezco me debilito, que el agua estancada se echa a perder. 

Por eso, ven Espíritu Santo, no permitas que me detenga, que me encierre, que me limite. Estoy llamado a más, y quiero ir por más.

Inúndame con ese empuje divino de tu gracia, para que avance decidido hacia nuevos horizontes. Con serenidad, con mucha paz, sin obsesiones, pero también con un incontenible entusiasmo.

Ven Señor de la vida, ven. Amén.”

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

29 de septiembre de 2026

ELIGE

Elige amar en vez de odiar, crear en vez de destruir, perseverar en vez de claudicar, alabar en vez de criticar, curar en vez de herir, reconciliar en vez de pelear, enseñar en vez de esconder, compartir en vez de guardar, actuar en vez de aplazar, crecer en vez de conservar, comprender en vez de juzgar, unir en vez de separar, alumbrar en vez de esconder, bendecir en vez de maldecir, compartir en vez de almacenar, sembrar en vez de cosechar... y en vez de morir vivirás. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medin Medina

28 de septiembre de 2026

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

“Ven Espíritu Santo, a limpiar mis miserias. 

No quiero que mis debilidades y pecados me quiten la alegría, la fuerza, la energía, el empuje de mi entrega. No quiero que mis errores me detengan y me debiliten. Porque tú tampoco lo quieres.

Pero necesitas que reconozca mis pecados y no te los oculte, para así poder sanarme. Esperas que mire con claridad mis errores, sin excusas. No te agrada que me paralicen los escrúpulos y la culpa, pero esperas que reconozca ante ti mis caídas, para poder liberarme. 

Ven Espíritu Santo, no puedo ocultarte nada. Todo está claro y patente ante tu mirada que todo lo ve, que me penetra por completo. Todo lo sabes, y no tiene sentido que intente escapar avergonzado.

Tu amor me espera con infinita ternura para quemarlo todo en ese fuego abrasador. 

Límpiame una vez más Espíritu Santo, porque quiero hacer de mi vida una ofrenda cada día más bella.

Amén.”

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina