Señor, Dios de luz y de sabiduría, tú que conoces mi corazón mejor que yo mismo, aquiétame en medio de las dudas y las prisas.
Dame ojos claros para ver lo que es verdadero, oídos atentos para escuchar tu voz, y un corazón humilde para aceptar tu voluntad.
Ilumina mi mente cuando todo parezca confuso. Líbrame del miedo que paraliza, de la prisa que se equivoca y de los intereses que me ciegan.
Que sepa distinguir lo que me acerca a ti de lo que me aleja, lo que da vida de lo que apaga la esperanza.
Dame valentía para decidir, paz para esperar, y confianza para entregarte el resultado.
Que tu Espíritu Santo me guíe, y que cada paso que dé sea hecho con verdad, con amor y con libertad. Amén.











