10 de marzo de 2026

SÁNAME, SEÑOR

Jesús, a veces me he sentido insuficiente. Demasiado frágil, demasiado sensible, demasiado exigente o quizá no lo suficiente. He dejado que las voces del mundo definan mi valor, me he mirado con ojos ajenos, he creído que tenía que cambiar para ser digno de amor.

Pero hoy vengo a Ti, tal como soy. Con mis heridas, con mis dudas, con los pesos que aún cargo. Vengo con todo lo que me duele, con las mentiras que me creí, con las cicatrices de lo que un día me hizo dudar de mi dignidad.

Tómame en tus manos, Jesús. Recuérdame que fui soñada en el amor del Padre, que no hay error en quién soy, que cada rasgo de mi ser tiene un propósito. Enséñame a ver mi ternura como fortaleza, mi sensibilidad como un don, mi capacidad de amar como un reflejo de Ti.

Hoy quiero soltar el peso de la comparación, quiero dejar de luchar por encajar en estándares que no vienen de Ti. Quiero mirarme con la misma mirada con la que Tú me miras: una mirada llena de amor, de ternura, de verdad. Sana, Señor, mi corazón. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juana Carlos Medina Medina

9 de marzo de 2026

CORAZÓN DE BARRO

Señor, quiero ser como el barro en tus manos, maleable, moldeable, dócil. Yo confío en tus manos para hacer la mejor vasija, la vasija perfecta.

Sé que tienes paciencia, que trabajas cada día en mí, armando tu mejor obra. Pero sobre todo, sé de tu amor infinito, de la ternura con que me formas aunque tantas veces me duela.

Cuando algo falle en mi vida, Señor, cuando esté tomando una forma que no es la que pensaste, me rompes y me haces de nuevo hasta ser, Dios mío, según el modelo de tu corazón.

Que en mis gestos y acciones se respire algo del perfume de tus manos. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

8 de marzo de 2026

PADRENUESTRO

¡Padre nuestro! Estoy tan acostumbrado a decirte “Padre”, que casi lo hago sin darme cuenta.

Sin embargo, cuando lo pienso más en serio, tiemblo un poco. Porque si eres mi Padre, yo soy tu hijo.

Hoy te pido, Padre mío, que jamás deje de llamarte así, que jamás deje de ser el que engendraste para que te ame y para ser amado por Ti.

¡Padre nuestro! Que nunca deje de recordar la misericordia que nos mostraste en Jesús. No permitas que abandone nunca tu casa. Dame fuerzas para volver ahora mismo. ¡Tú me amas y eres más grande que todos mis pecados! Dame generosidad para compartir todo lo mío; dame humildad para comprender a mis hermanos y recibirlos en nuestra casa siempre, como Tú los recibes. ¡Así sea!

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

7 de marzo de 2026

CONTIGO CAMINO, SEÑOR

Señor, ábreme a la vida y haz que esté en contacto con ella, conmigo mismo, pero también con todas las personas que encuentre hoy.

Que pueda regalarles a sus corazones un gesto de amor. Disipa la niebla que a veces me envuelve y me hace vivir en la mediocridad.

Quiero vivir despierto. Vivir con todos los sentidos. Quiero gozar de la belleza de la vida.

Quiero contribuir a que este día sea más hermoso y alegre para mis amigos.

Bendíceme para que pueda hacerlo, para que yo sea una bendición para los demás. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

6 de marzo de 2026

ORACIÓN EN CUARESMA

Señor, cura mi mirada apresurada y superficial y ayúdame a contemplar con serenidad y a descubrir la profundidad de lo que acontece. Transforma mi mirada pesimista y ayúdame a ver signos de bondad y esperanza en mi vida, en mi comunidad, en el mundo. Te pido, Señor, que no dejes que mire por encima del hombro y ayúdame a ver desde abajo, al lado de los más pequeños. Ensancha mi mirada, tantas veces interesada, y ayúdame a ver el sufrimiento de los hermanos y mis posibilidades de ayudar. Purifica mi mirada y ayúdame a mirarme y a mirar con misericordia cuando me equivoco, cuando alguien no hace lo que debe.

Señor, dame una mirada creyente, para descubrirte en mí, en la vida de los que me ayudan y me necesitan, en los acontecimientos más grandes y sencillos, más alegres y más duros de la vida. Ayúdame a mirarme, a mirar al Padre, a las personas y al mundo, con el mismo amor con que tú miras a todo y a todos. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina