25 de febrero de 2026

MI RECOMPENSA

Señor, enséñame a ser generoso, a dar sin calcular, a devolver bien por mal, a servir sin esperar recompensa, a acercarme al que menos me agrada, a hacer el bien al que nada puede retribuirme, a amar siempre gratuitamente, a trabajar sin preocuparme del reposo.

Y, al no tener otra cosa que dar, a donarme en todo y cada vez más a aquel que necesita de mí, esperando sólo de Ti la recompensa. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

“Ven, Espíritu Santo, y ayúdame a perdonar. Porque a veces recuerdo el daño que me han hecho, y eso alimenta mis rencores y mis angustias.

Ayúdame a comprender a esas personas que me lastimaron, enséñame a buscarles alguna excusa para que pueda perdonarlos. Ven, Espíritu Santo, y derrama dentro de mí el deseo de perdonar y la gracia del perdón, porque solo no puedo.

Ayúdame a descubrir que es mejor estar libre de esos rencores y ataduras, y dame tu gracia para liberarme de verdad. Derrama tu paz en todas mis relaciones con otras personas, para que reine el amor y nunca el rencor. Amén.”

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

24 de febrero de 2026

LA POBREZA COMO DON

¡Aquí me tienes, Señor, buscando libertad, pero esclavo de mis cosas; creyéndome lleno, pero vacío de ti; escuchando tu llamada, pero haciéndome el sordo! ¡Son muchas las cosas que me alejan de Ti, que me seducen y me apartan de la Verdad y yo, Señor, te digo «que no» porque no me acabo de convencer de que solo Tú das la verdadera felicidad!

 ¡Señor, quiero tener un corazón grande para comprender mi pequeñez! ¡Espíritu Santo, quiero mendigarte un corazón sencillo que sea capaz de darse cada día un poco más a los demás! ¡Que sea capaz, Señor, de arrancar de este corazón de piedra mi mediocre debilidad, para llenarlo de Ti! ¡Quiero, Señor, llenarme de tu amor! ¡Quiero ser pobre de espíritu para albergar en lo más profundo de mi corazón Tu reino, Señor, e irradiar a los demás esa luz que brilla de Ti!

¡Dame esa paz tuya que escapa a toda comprensión humana, esa paz que serena mi alma y que me hace sentir que Tú estás conmigo y que habitando en mi corazón nada malo me puede suceder! Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

23 de febrero de 2026

ORACIÓN I DOMINGO DE CUARESMA. Todo queda en nada sin Ti

Cuántas energías buscando el aplauso que al terminar me deja vacío.  Años de esfuerzo para lograr títulos que no cambian nada lo que soy.  Desvelos para preparar un proyecto. Pasa el proyecto y siguen los desvelos. Cuánto trabajo modelando una imagen que no es más que fachada. 

Nada, al final todo queda en nada y en mí crece el vacío. Tú sigues paciente, esperando, con esa ternura sonriente. Solo Tú, lo repito, pero ¿lo creo? Solo en Ti lo aprendí, pero ¿lo vivo? 

Tendrá que derrumbarse todo hasta que solo queden escombros para que te devuelva la mirada, para que no me quede otro asidero y vuelva a ser aquel niño indefenso que no puede hacer nada, solo llorar y dejarse abrazar. 

(Javi Montes, SJ)

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

22 de febrero de 2026

ORACIÓN CON MARÍA

En este sábado, María, quiero seguir tu ejemplo de constancia porque Tú te presentas como la persona que, habiendo recibido de Dios una vocación, sigues con fidelidad y constancia lo que el Padre te reclama, y en colaboración con Cristo, ofreces toda tu vida, tu corazón y tu mente, para realizar tu misión de Madre y Virgen; me enseñas que la paciencia y la constancia son los elementos que sintetizan el compromiso humano y el confiarse en Dios; y me ayudas a potenciar mi pobre tenacidad interior, esa resistencia del ánimo que me permiten no desesperar en la espera de una petición al Padre que tarda en llegar, sino de aguardarla en mi corazón con esperanzada confianza. 

Concédeme, Señor, la paciencia necesaria para soportar las largas esperas, para asumir los desafíos de cada día, para adaptarme a los imprevistos que surgen en mi vida, para apreciar la belleza de las cosas sencillas, para soportar aquello que me provoca incomodidad y aceptar vivir con mis propios límites. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina