26 de octubre de 2026

YO TE AMO, SEÑOR

Señor, yo te amo, porque tú eres mi fortaleza.

Tú me amaste primero y me sostienes cuando me siento débil.

Enséñame a amarte con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente.

Que ese amor no se quede en palabras, sino que se vea en mi manera de tratar al prójimo.

Dame ojos para ver al forastero, al pobre, a la viuda y al huérfano, y un corazón compasivo como el tuyo, que escucha el clamor de los que sufren.

Aleja de mí todo lo que ocupa tu lugar en mi vida, para que te sirva solo a ti, Dios vivo y verdadero.

Aumenta mi fe, mi esperanza y mi caridad, y haz que ame lo que tú nos mandas. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

25 de octubre de 2026

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

“Ven Espíritu Santo, porque todavía llevo algunos sueños dentro de mí, algunos proyectos escondidos, algunos deseos interiores. Son esas inquietudes las que me mantienen vivo y despierto. Ven Señor, para que no se apaguen esos sueños, y para que nazcan otros proyectos nuevos, más bellos todavía. 

Porque dentro de mí está siempre clamando ese llamado a crecer que tú has colocado en mi corazón. Y yo sé que si no crezco me debilito, que el agua estancada se echa a perder. 

Por eso, ven Espíritu Santo, no permitas que me detenga, que me encierre, que me limite. Estoy llamado a más, y quiero ir por más.

Inúndame con ese empuje divino de tu gracia, para que avance decidido hacia nuevos horizontes. Con serenidad, con mucha paz, sin obsesiones, pero también con un incontenible entusiasmo.

Ven Señor de la vida, ven. Amén.”

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

24 de octubre de 2026

DISCERNIR

Señor Jesús, tú que ves más allá de las apariencias, te doy gracias porque me hablas con claridad.

Sé interpretar las nubes y el viento, pero tantas veces no sé leer lo que haces hoy en mi vida y en el mundo.

 Abre mis ojos para reconocer el tiempo de tu gracia y no dejar pasar tu visita por distracción o por dureza de corazón.

Líbrame de la hipocresía de ver lo que me conviene y callar lo que me incomoda. Dame un corazón sincero que juzgue con rectitud lo que es justo, sin esperar a que otros me lo impongan.

Enséñame a reconciliarme a tiempo. Si hay alguien con quien tengo una deuda, una ofensa o una herida abierta, dame la humildad de dar el primer paso hoy, mientras todavía voy de camino. No permitas que el orgullo o la demora me encadenen.

Que no deje para mañana lo que tú me pides hoy: pedir perdón, perdonar, enmendar, volver a ti.

Gracias, Señor, porque tu misericordia me da tiempo. Ayúdame a aprovecharlo.

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

23 de octubre de 2026

VIVIR CONFIADO

Señor, quiero vivir confiado en ti.

Tú conoces mi futuro, mis miedos y lo que aún no logro entender. Cuando me asalte la preocupación por lo que vendrá, recuérdame que estás conmigo hoy, en este momento, y que eso basta.

Suelto lo que no puedo controlar: mi salud, mi familia, mi trabajo, mis planes. Los pongo en tus manos, porque tú cuidas de mí más de lo que yo mismo sé hacerlo.

Cuando llegue la duda, dame paz. Cuando llegue la prueba, dame fortaleza. Cuando no vea el camino, dame fe para dar el siguiente paso.

Que mi confianza no dependa de que todo salga como yo quiero, sino de saber que tú eres bueno y fiel. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

22 de octubre de 2026

TÚ SABES QUE TE QUIERO, SEÑOR

Señor, tú sabes que siempre te he querido aunque me cuesta demostrártelo y que te sigo queriendo. 

Te quiero a pesar de mi soberbia y orgullo, a pesar de mis miedos e infidelidades. A pesar del cansancio y del abandono de tantos días, a pesar de mi cabeza vacía y dura, y de mi corazón de piedra. 

Tú sabes que te quiero, Señor, a pesar de mis dudas de fe, de mi vacilante esperanza y de mi amor posesivo. 

Tú sabes que te quiero, Señor, a pesar de las bravuconadas de algunos días y de la apatía y desgana de otros.

Tú sabes que te quiero, Señor, a pesar de que me cuesta quererme a mí mismo, a pesar de que no siempre te entiendo.

 Tú sabes que te quiero, Señor, porque tú me quisiste primero y no renegaste de mí a pesar de ser torpe y frágil.

Yo te quiero, Señor, porque siempre confías en las posibilidades que tengo de ser, junto a Ti, aquí en mi vida sencilla, un servidor que desea servirte con amor, fidelidad y esperanza! Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina