Señor Jesús, tú que miras a tu pueblo con compasión, mírame también a mí hoy. Cuando me sienta cansado o sin rumbo, recuérdame que no estoy solo, que tú eres mi pastor. Dame un corazón que se conmueva ante quienes sufren a mi alrededor, y hazme instrumento tuyo: sea con una palabra, una ayuda o simplemente mi presencia.
Envía trabajadores a tu mies, y si es tu voluntad, que yo sea uno de ellos. Que hoy pueda sembrar un poco de tu paz en quien lo necesite. Amén.







