3 de septiembre de 2026

CORAZÓN MISIONERO

Señor Jesús, Tú que sanaste a los enfermos y liberaste a los oprimidos al caer la tarde, ven también a mi casa, a mi vida, a lo que en mí está enfermo o cautivo.

Enséñame a buscar, como tú, el silencio y la soledad para encontrarme con el Padre, aun cuando otros me reclamen y me busquen, aun cuando las urgencias del día quieran llenar todo mi tiempo.

Dame un corazón misionero, dispuesto a ir más allá de lo conocido, porque tú no te quedaste solo en un lugar, sino que saliste a anunciar la Buena Nueva a todos los pueblos.

Que yo también sea, hoy portador de tu sanación y de tu paz para quienes encuentre en mi camino. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

2 de septiembre de 2026

LIBÉRAME, SEÑOR

Señor Jesús, tú que enseñas con autoridad y cuya palabra tiene poder para liberar, ven hoy a mi vida como viniste a la sinagoga de Cafarnaún.

Reconozco que a veces llevo dentro de mí ataduras, miedos o espíritus de angustia que no me dejan vivir en paz y libertad. Tú conoces lo que me oprime, aunque no siempre lo nombre.

Como aquel hombre que clamó en medio de la multitud, me acerco a ti pidiendo ser liberado de todo aquello que no viene de ti: el rencor, la ansiedad, la desesperanza, el pecado que me domina.

Tu palabra tiene poder, Señor, tú mandas y hasta lo que parece imposible obedece. Habla también a mi corazón hoy y líbrame de lo que me esclaviza.

Que tu autoridad se haga presente en mi vida, que tu Espíritu me llene de paz y que, como sucedió en Cafarnaún, tu fama de bondad y poder se extienda también a través de mí, para que otros crean en ti y encuentren libertad.

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

1 de septiembre de 2026

ACOMPAÑADO POR TU ESPÍRITU

Señor Jesús, Tú te levantaste en la sinagoga de Nazaret y proclamaste que el Espíritu del Señor estaba sobre ti, enviado para anunciar buenas noticias a los pobres, libertad a los cautivos, vista a los ciegos y libertad a los oprimidos. 

Hoy, Señor, quiero escuchar esa misma Palabra dirigida a mí. Ayúdame a reconocer en qué áreas de mi vida soy pobre, cautivo, ciego u oprimido, y a dejar que tu gracia me libere.

Enséñame también a no cerrarme como los de Nazaret, que te conocían tan bien que ya no podían verte de verdad.  Que la familiaridad no me vuelva indiferente a tu presencia. Dame ojos nuevos para reconocerte, aunque vengas de formas sencillas o inesperadas.

Dame la valentía de aceptar tu palabra aunque me incomode o me pida cambiar, y la humildad de no rechazarte cuando actúas de manera distinta a lo que yo esperaba. Que hoy sea, para mí, el día en que se cumple tu Escritura.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

31 de agosto de 2026

COGER MI CRUZ Y SEGUIRTE

Señor Jesús, hoy me invitas a seguirte por el camino de la cruz, no como un camino de derrota, sino de amor entregado. 

Enséñame a no buscar solo la comodidad, sino a descubrir que la verdadera vida nace cuando me doy por los demás.

Cuando, como Pedro, quiera apartarme de la cruz o rechace las dificultades de mi propia vida, abre mis ojos para comprender que tú nunca abandonas a quien confía en ti. 

Dame un corazón valiente para cargar cada día con mi cruz, sabiendo que caminas a mi lado.

Haz que no me aferre a lo que pasa, ni busque ganar el mundo perdiendo el alma. Que mi mayor riqueza seas tú, y que cada decisión de mi vida refleje el deseo de amarte, servirte y seguirte con fidelidad.

María, Madre del camino, enséñame a permanecer junto a la cruz con esperanza, hasta alcanzar la alegría de la Resurrección. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

30 de agosto de 2026

SER PACIENTE

Señor, Tu nos dijiste que aprendamos de Ti que eres paciente y humilde de corazón! ¡Eso es lo que quiero hacer! 

¡Por eso, Señor, te pido de corazón que me concedas la paciencia para soportar las largas esperas, para aceptar los problemas que surgen cada día, para adaptarme a los imprevistos, para superar las pruebas, para tolerar las incomprensiones o para aceptar las críticas!

 ¡Ayúdame, Señor, a perseverar en mi vida de fe para afrontar todas las adversidades con otra mirada! ¡Tu mirada! 

¡Dame, Espíritu Santo, el don de fortaleza y de sabiduría para asumir los desafíos de mi camino cotidiano y para confiar ciegamente en la providencia divina!

¡Ayúdame, Espíritu de Verdad, para no desfallecer nunca! Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan  Carlos Medina Medina