1 de noviembre de 2026

SIEMPRE ESTÁ

No importa el día, si es el día que te sale todo bien o el día que no te sale nada. Jesús siempre está ahí para ti. 

Cuando todos callan, Él habla.

Cuando estás enfermo, Él toca.

Cuando ya no puedes más y dices “Señor, hasta aquí llegué”.

Cuando te cuesta perdonar, amar, tener paz.

Cuando hablas de Él pero te duele no vivirlo del todo.

Cuando llevas eso que solo Él sabe que llevas, ahí está más cerca que nunca.

Ahí está cuando eres frágil.

Cuando todos te miran, cuando nadie te mira.

Puedes estar cansado con lo que llevas.

Pero Él está, déjalo que te toque hoy también.

Jesús siempre está ahí, para ti. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

31 de octubre de 2026

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

«Ven Espíritu Santo, ven Dios de amor.

Porque el amor es lo que más necesito.

Porque sin amor soy como una planta seca, sin raíces.

Porque el amor es vida, es fuerza y es calor.

Porque sin amor el corazón se muere de frío. Ven Espíritu de amor.

Porque el amor del mundo siempre es imperfecto.

Porque es tu amor lo que más necesito.

Porque tu amor es real, es verdadero, es sincero. Ven Espíritu de amor.

Porque todo mi ser está hecho para el amor.

Porque el amor le da un sentido a todo lo demás.

Porque sin amor, nada podrá hacerme feliz.

Ven Amor infinito. 

Porque todos los demás amores son imperfectos y me dejan sed del tuyo. 

Ven Espíritu Santo. Amén.» 

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

29 de octubre de 2026

ORACIÓN: ME LLAMAS*

Señor Jesús, Tú subiste al monte y pasaste la noche entera en oración con el Padre. 

Antes de elegir, antes de actuar, quisiste escuchar. Enséñanos a hacer lo mismo: a buscar el silencio, a detenernos y a poner en tus manos nuestras decisiones.

Gracias porque llamaste a los Doce tal como eran, sencillos, limitados y distintos entre sí. No los elegiste por sus méritos, sino por amor. 

Gracias porque también a mí me has llamado por mi nombre, con mis dones y con mis fragilidades.

Después bajaste del monte y te encontraste con la multitud que venía a escucharte y a tocarte, porque de ti salía una fuerza que sanaba a todos.

Tócanos hoy a nosotros. Sana lo que está herido en mi cuerpo, en mi corazón y en mi familia. Libéranos de lo que nos oprime.

Haz que sepamos subir al monte para orar contigo y bajar a la llanura para servir a los demás. Que nuestra oración no sea una huida, sino la fuente de nuestro compromiso. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

28 de octubre de 2026

EN LO PEQUEÑO

Señor Jesús, tú comparas el Reino de Dios con una semilla diminuta que se siembra y crece hasta ser un árbol donde anidan las aves. Con una pizca de levadura que, escondida en la masa, lo transforma todo.

Gracias, porque tu Reino no necesita ruido ni grandeza para avanzar. Crece en lo pequeño, en lo callado, en lo cotidiano.

Ayúdame a confiar cuando mis esfuerzos me parezcan insignificantes.

Enséñame a sembrar con paciencia y a esperar tu tiempo, sabiendo que eres tú quien da el crecimiento.

Haz de mi vida levadura buena: que mis palabras, mis gestos y mi manera de tratar a los demás fermenten la paz, la justicia y el amor en mi casa, en mi trabajo y en mi comunidad.

Haz también que sea un lugar de acogida, como ese árbol donde las aves encuentran refugio, para que nadie a mi lado se sienta sin sitio.

Que tu Reino crezca en mí y a través de mí, aunque yo no lo vea. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

27 de octubre de 2026

LEVÁNTAME, SEÑOR

Señor, conoces mis cargas, mis heridas, mis miedos y todo aquello que me impide caminar erguido, con la alegría de quien sabe que es hijo de Dios.

Pon sobre mí tus manos, endereza mi corazón, fortalece mi fe y dame la libertad de vivir según tu voluntad.

Que nunca anteponga las normas al amor, ni el juicio a la misericordia. Enséñame a reconocer que el verdadero culto a Dios consiste en amar, servir y devolver la dignidad a quienes sufren.

Haz de mí un instrumento de tu compasión, para que, con mis palabras y mis obras, muchos descubran que Tú sigues liberando, sanando y dando esperanza.

María, Madre de la esperanza, enséñame a confiar siempre en tu Hijo. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina