Señor, dame un corazón que sepa escuchar de verdad, no solo con los oídos, sino con el alma.
Ayúdame a escuchar a los que amo sin apurarme a responder, a escuchar tu voz en el silencio, a escuchar mi propia vida sin juzgarla tan duro.
Enséñame a callar cuando haga falta, a estar presente sin querer arreglarlo todo, a notar lo que no se dice en palabras.
Dame paciencia para oír antes de hablar, humildad para aprender de los demás y quietud para reconocer tu voz entre tanto ruido. Amén.






