25 de marzo de 2026

CORAZÓN AGRADECIDO

Padre bueno, protégeme siempre, porque en ti pongo mi seguridad y mis anhelos. Gracias, Señor, porque todo lo que poseo viene de Ti y todos los bienes que me regalas son un don precioso que no puedo dejar de valorar. 

Señor, tú eres mi mayor tesoro; mi presente y mi futuro están en tus manos. Envía tu Santo Espíritu para que me dé la fortaleza y la sabiduría para ordenar mi vida y no caer en los cansancios cotidianos. Tú eres mi refugio, dame un corazón valiente y concédeme la gracia de saber refugiarme cada día en Ti, Dios de amor, ternura y bondad. 

Espíritu Santo, dame la dirección para saber siempre encontrar a Dios. Padre, tu fidelidad es grande e incomparable, siempre eres fiel; ayúdame a serte siempre fiel. Tú eres mi auxilio, Señor, porque eres el Dios que me da la vida, me sustenta, me sana, me levantas cuando parece que todo se desmorona. Señor, gracias porque siempre me escuchas, me alientas y me acompañas todos los días de mi vida. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

24 de marzo de 2026

TU MISERICORDIA ME SALVA, SEÑOR

Me abro a la presencia de Dios, presente en los acontecimientos de mi vida de cada día. No trato de interpretarlos con mis razonamientos. Todo lo que sucede encierra un misterio dentro. 

En silencio puedo encontrar el sentido y el mensaje que esconden y, a la luz del Espíritu, percibir una llamada a la conversión, a entregar la vida. 

Jesús es el viñador que está dispuesto a hacer todo lo posible para que dé fruto. Dios me cura a base de amor. 

Dios mío, entra en mi vida y limpia mi corazón.

Toca mi vida, una vez más, con tu misericordia, que se me pasan los días y los plazos y no nacen los brotes en mi higuera. Ensancha mi corazón para acoger la compasión. Conviérteme a ti, Señor. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

22 de marzo de 2026

GRACIAS, SEÑOR

Gracias, Señor, porque me siento protegido por ti, porque vivo recogido por tu presencia en mi vida; eso me hace vivir en el optimismo y en la esperanza. Por eso, Señor, te doy toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y mi voluntad porque tú me lo has dado y a ti te lo devuelvo; quiero que hagas de tu amor y de tu gracia un camino para mi santificación. 

Te pido, Señor, por aquellas personas que conozco que viven en la amargura permanente, en la decepción que les duele, por los que les cuesta cambiar, por los que piensan en negativo, por los que acumulan demasiadas decepciones y no pueden asumir la cruz, por los que tienen una visión negativa de tu existencia. 

Señor, hazte muy presente en ellos para que germine en su corazón la esperanza y la alegría; hazme entonces un instrumento de tu amor para que pueda ser un pequeño instrumento que les llene de tu amor. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

21 de marzo de 2026

GRACIAS, SEÑOR

Señor, eres mi respuesta a la necesidad, mi refugio en las tormentas que pasan por mi vida, mi consuelo ante la tristeza y mi fortaleza ante mi debilidad. 

Señor, gracias porque todo es por tu gracia y tu amor. Espíritu Santo, ayúdame a que la gracia entre en mi corazón y que la Palabra se avive en mí. No permitas que me cierre a las palabras del Señor y que me aleje de Él.

Gracias, Señor, por la fe recibida que me has dejado como la mejor herencia para fortalecer mi vida cada día.

Gracias, Señor, por la vida, por mi familia, por mi hogar, por mis amigos, porque me permites compartir todo lo que Tú nos provees con ellos. ¡Gracias, Señor, por tu infinita bondad! Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

20 de marzo de 2026

ORACIÓN A SAN JOSÉ

Danos, Padre Nuestro, la fuerza y la luz de tu Espíritu, para seguir el ejemplo de San José; para responder a tus llamadas, con disponibilidad, con prontitud; para proteger y guardar a Cristo en nuestra vida, como el mejor tesoro; para proteger y guardar a la gente, a cada persona, con amor, a los más cercanos y a los más frágiles, a los que se quedan en la periferia de nuestro corazón; para cuidar y salvaguardar la belleza de la creación.

Padre Nuestro, para custodiar y proteger, también tenemos que cuidar de nosotros mismos. Ayúdanos a vigilar nuestros sentimientos, a estar atentos a nuestro corazón, porque del corazón salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. Danos acierto para limpiar de nuestra vida el odio, la envidia, la soberbia, que ensucian la vida; para cultivar la bondad y la ternura; la esperanza y la entrega. Amén.

(Papa Francisco)

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina