13 de septiembre de 2026

CIMENTADO EN TÍ, SEÑOR

Señor Jesús, me invitas a mirar los cimientos de mi vida. No basta con decir que creo en Ti; quieres que tu Palabra transforme mis pensamientos, mis decisiones y mis obras.

Cuántas veces levanto proyectos sobre la arena de mi orgullo, de mis miedos o de la comodidad. Entonces llegan las dificultades y descubro que todo se tambalea. Tú, en cambio, me ofreces una roca firme: escucharte y vivir lo que me enseñas.

Haz que mi fe no sea solo de palabras. Que dé frutos de bondad, de misericordia y de perdón. Que quienes me encuentren puedan descubrir, a través de mi vida, que Tú habitas en mi corazón.

Cuando lleguen las tormentas, no permitas que me aparte de Ti. Recuérdame que la verdadera seguridad no está en mis fuerzas, sino en tu amor fiel.

María, Madre de la Iglesia, enséñame a escuchar la Palabra y a guardarla en el corazón para hacer siempre la voluntad del Padre. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

12 de septiembre de 2026

MIRAR COMO TÚ, SEÑOR

Señor, ayúdame a reconocer mi propia ceguera: las veces que juzgo rápido y me examino poco, las veces que veo con lupa el defecto ajeno y paso por alto la viga que cargo yo mismo.

Dame ojos limpios, Señor, para mirar a los demás con misericordia antes que con crítica.

Enséñame a corregir primero mi propio corazón, para que mi vida pueda de verdad guiar a otros hacia ti.

Que no me conforme con ser discípulo a medias, sino que, poco a poco, me vaya pareciendo a mi Maestro: manso, honesto conmigo mismo y lleno de compasión hacia los demás. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

11 de septiembre de 2026

CORAZÓN MISERICORDIOSO

Señor Jesús, Tú nos pides algo que va contra nuestra naturaleza: amar a quienes nos hacen daño, bendecir a quienes nos maldicen, orar por quienes nos ofenden. Reconozco que esto es difícil, y que solo con tu gracia puedo intentarlo.

Ayúdame a soltar el rencor que cargo en el corazón. Dame la fuerza para responder al mal con bien, para no devolver ofensa por ofensa y para tratar a los demás como quisiera que me trataran a mí.

Enséñame a ser misericordioso, como tú eres misericordioso conmigo. Que no juzgue con dureza, que no condene con facilidad, sino que perdone con la misma generosidad con la que tú me perdonas cada día.

Que mi corazón sea generoso al dar, sin esperar nada a cambio. Transforma mi manera de amar, Señor, para que sea un reflejo de tu amor incondicional. Que hoy pueda ser instrumento de tu paz para alguien que lo necesita, incluso si esa persona no lo merece a mis ojos. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

10 de septiembre de 2026

BIENAVENTURANZAS

Señor Jesús, Tú que en el monte llamaste bienaventurados a los pobres, a los que tienen hambre, a los que lloran y a los que son rechazados por tu nombre, ayúdame a mirar la vida con tus ojos y no con los del mundo.

Enséñame a no poner mi seguridad en lo que tengo, ni mi alegría en lo que otros piensan de mí, ni mi paz en estar siempre satisfecho.

Recuérdame que tu Reino pertenece a los que se saben necesitados de ti, y que la verdadera dicha no está en la abundancia ni en el aplauso fácil, sino en un corazón confiado en tu providencia.

Dame fuerza para sostener a los que sufren, para acompañar a los que lloran y para no avergonzarme de seguirte aunque eso traiga incomprensión o rechazo. Que no busque las riquezas, los halagos o la comodidad como metas de mi vida, sino que ponga mi confianza solo en ti.

Convierte mi corazón, Señor, para que viva según tus bienaventuranzas y no según las promesas vacías de este mundo.

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

9 de septiembre de 2026

ORACIÓN NTRA. SRA. DEL PINO

¡Felicidades, Madre! Felicidades por Ti, por tu nacimiento.

Felicidades, Madre, porque creciste en el oscuro camino de la fe.

Felicidades, Virgen peregrina, porque nos enseñas la ruta de la santidad.

Felicidades, Madre, porque un día naciste como cualquiera de nosotros y, sin embargo de Ti nacería el Salvador del mundo.

Felicidades por estar siempre atenta a la palabra del Señor.

Felicidades porque tu vida fue un Si a la voluntad de Dios.

Felicidades, María, porque eres la Madre de Dios.

Feliz soy yo también por tenerte como Madre. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina