2 de mayo de 2026

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Ven, Espíritu Santo. Ilumíname para que sepa decir las mejores palabras, esas que puedan hacer bien a los demás. 

Tómame, Espíritu Santo, para que a través de mis gestos se exprese el amor de Jesús y los demás puedan crecer en la amistad que les ofreces. 

Dame flexibilidad y apertura, para que me adapte con sencillez a las necesidades de los otros. Dame un oído atento, para escuchar lo que tú me digas a través de ellos. Fecunda y reaviva los carismas que derramaste en mi vida para cumplir mi misión en el mundo.

Guíame, Espíritu Santo. No dejes que confunda el camino.

Enséñame a discernir, para que no me desgaste cuidando la apariencia o buscando fama. No dejes que ponga mi apoyo en falsas seguridades que me alejan de ti.

Toca mi interior, Espíritu Santo, para que viva de ti, para que me deje llevar por ti donde quieras, como quieras, cuando quieras.

Para que mi camino me oriente siempre a ti, para que siempre esté contigo, para que sepa de verdad que sólo en ti está la fuente de la vida.

Gracias, Espíritu Santo, porque puedo participar en la construcción del Reino de Dios, y así puedo crecer en tu amor. Amén.”

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

1 de mayo de 2026

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

“Ven, Espíritu Santo, como caricia que calma. Muchas cosas se rebelan dentro de mí cada día, cosas que me molestan, que me inquietan, que me resienten.

A veces mi interior se perturba por cosas que no son tan importantes, y me lleno inútilmente de una inquietud que me hace daño.

Ven, Espíritu Santo, y acaríciame por dentro. Pasa por esos sentimientos que se sublevan, y cálmalos con tu caricia santa. Pasa por mi piel que se resiste a tantas cosas, y apacíguala con tu caricia tierna. Pasa por mi corazón que se trastorna, y aquiétalo con tu caricia tibia. Pasa por mis pensamientos que se alborotan, y tranquilízalos con tu caricia delicada. Pasa por mis afectos que me queman, y apágalos con tu caricia fresca.

Ven, Espíritu Santo, acaricia lentamente todo mi ser, y con esa caricia divina pacifica, sosiega, aplaca, suaviza. Amén.”

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

30 de abril de 2026

PON TU LUZ

Señor del amor verdadero, pon tu luz en nuestras sombras, pon tu paz en nuestras luchas, pon tu voz en nuestros ruidos.

Pon armonía en nuestras diferencias, pon sentido en nuestras preguntas, pon ternura en nuestros juicios y limpieza en cada proyecto.

Pon dignidad en nuestra mirada, y libertad en nuestras certidumbres, pon tu aliento en el bregar cotidiano, y tu amistad en nuestros contrastes.

Pon, Señor, tu verdad en nuestras dudas. Ponnos, Señor, contigo, cuando buscamos tu evangelio para este mundo. Tú, que eres el camino, la verdad y la vida. Amén.

(José Mª Rodríguez Olaizola, sj)

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

29 de abril de 2026

ORACIÓN DIVINA MISERICORDIA

Señor Jesús: Cuántas veces te reconozco como Señor y Creador, el que me sostiene y vela por mi vida, pero en mi interior a veces siguen sangrando heridas nuevas y antiguas que quieren hacer mella en mi confianza en ti. El dolor y la desesperanza que a veces me embargan ponen palabra a mis miedos y a mis sueños rotos, y es entonces cuando no soy capaz de seguir creyendo y esperando en ti. Sal hoy a mi encuentro con la verdad de tu Pasión y Resurrección.

Enséñame que es posible acoger tu Paz cuando la vida nos golpea y ya no somos capaces de esperar en tus nuevos caminos. Junto a mis hermanos, hoy quiero proclamar: «¡He visto al Señor!»; y es que tus llagas son, hoy, las que me han sostenido. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

28 de abril de 2026

SEGUIRTE SOLO A TI

Señor, quiero tener contigo un encuentro auténtico, profundo, porque tú me invitas a la conversión, a dejar atrás el hombre viejo para convertirme en un hombre nuevo.

Señor, quiero seguirte aun a sabiendas de mi fragilidad, de mis caídas, de mis debilidades, y hacer frente a todas estas caídas buscándote a ti en la palabra, en los sacramentos, en la oración y en cada una de las acciones de mi vida.

Seguirte a ti es un proceso que dura toda la vida. Dame la fuerza de tu espíritu para no desfallecer nunca, para ser fermento y signo del cristiano. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina