19 de agosto de 2017

MARÍA, LA MADRE QUE ESTÁ EN LOS CIELOS

Tener una Madre en el Cielo es una Gracia de Dios. Uno se siente mejor cuando sabe que alguien que le quiere está en el Cielo. Es verdad que sabemos, por la revelación, que Dios nos quiere y nos salva por amor, pero, María, es la Madre de Dios, y la que ha dado su vientre al Hijo de Dios, hecho Hombre como nosotros.

María, que con su Hijo, emprendieron el camino de salvación para todos los hombres. María, elegida para ser corredentora con su Hijo, El Señor Jesús, y entregar su vida para, por la Gloria de Dios, salvar a todos los hombres. María, subida al Cielo por los méritos de su Hijo, y por su respuesta humilde y sumisa a la Voluntad de Dios. María, Madre de todos los hombres, espéranos e intercede por todos tus hijos de la tierra para que podamos un día encontrarnos contigo en el Cielo.

Madre, enseñanos a ser obedientes y perseverantes. Obedientes en verdad y justicia. Intercede para que sepamos discernir y separar lo que no debemos obedecer,de lo que sí debemos obedecer. Ayúdanos a vivir en la verdad, que se encuentra siempre en lo justo, y a saber distinguir la mentira, lo falso y engañoso. Madre, guianos a vivir en el estilo de tu Hijo, para que, llegada nuestra última hora, seamos también llevados al cielo para encontrarnos contigo.

Madre, acompáñanos como hiciste con la Iglesia de tu Hijo, reuniéndonos en torno a ti, para no dispersarnos ni separarnos. Y perseverar juntos y unidos, fortalecidos en la Palabra, en la oración y en el alimento del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, a fin de que seamos convocados a reunirnos contigo y con Él en el Cielo. 

Con esa alegría seguimos el camino de salvación marcados y señalado por tu Hijo, nuestro Señor Jesús, confiados en que, por la acción del Espíritu Santo, llegaremos un día también al encuentro en el Cielo contigo, Madre, junto a tu Hijo y Padre Dios. Amén.

12 de agosto de 2017

MARÍA, MADRE DE LA ESPERANZA


Cuánto hace falta una madre. Una madre que, acogiéndonos, nos dé paz y esperanza. Cuánta necesidad de cariño, de escucha, de paciencia, de consejos y de orientación. Cuanta ausencia de esa madre, que echamos de menos, y de ese calor que su cobijo y cercanías nos dan. Por eso, María, Madre de la esperanza, a ti recurrimos cuando nuestras madres de la tierra, desconcertadas y necesitadas de auxilios, imploran tu ayuda. Porque, ellas también te necesitan.

Y, cuánto más, cuando nuestras madres de la tierra se ausentan y nos dejan huérfanos de ese calor de madre que tanto necesitamos. Tú eres la Madre que siempre estás a nuestra lado, y la madre que tanto necesitamos. A ti recurrimos necesitados de tu intercesión, porque tú eres la Madre que nos entiende y nos das cobijo ante estas tempestades de nuestros corazones que nos amenazan con destruirnos y perdernos.

Corazones rotos y desesperados y egoístas. ¡Madre, ruega por nosotros para que, auxiliados por el Espíritu Santo, sepamos aislarnos del mal y perseverar en el camino que nos lleva a la presencia de tu Hijo Jesús. Madre, ruega por nosotros e intercede para que, junto con la Fe, y la Caridad, seamos agraciados, por la Gracia de Dios, de esa virtud teologal de la esperanza. Esa esperanza que tú siempre tuviste presente en tu vida y que fortaleció tu camino fiel y obediente a la llamada de Dios.

Madre, tú que fuiste fiel, obediente y humilde; Madre, tú que llenaste tu vida de esperanza, dócil y perseverante en ser fiel a la Palabra y mandatos del Padre. Madre, tú que fuiste revestida de esas virtudes de Fe, Esperanza y Caridad.

 Madre, Madre de la esperanza, ruega por nosotros y también por nuestros hijos, para que sean iluminados y alumbrados sus caminos y vean que sólo el camino que lleva a un encuentro comprometido con tu Hijo, es el camino que conduce a la única y verdadera felicidad. Amén.

9 de agosto de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Sin el perdón de Dios, expresado y manifestado en su Hijo, nuestro Señor Jesús, nuestras esperanzas serían vanas. Necesitamos ser perdonados, y esa ha de ser nuestra actitud ante la Misericordia de Dios. Porque, todos somos pecadores, y necesitamos darnos cuenta de esa nuestra condición pecadora, para, humildemente y postrados a sus pies suplicar esa hermosa Misericordia.

La Iglesia, formada por hombres y mujeres pecadoras, nos dice el Papa Francisco, se hizo posible porque sus miembros experimentaron esa Infinita Misericordia del Señor. Pedro, Pablo, Mateo, Zaqueo, la Samaritana... continúa el Papa, experimentaron esa Misericordia y se acogieron con humildad a ella.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 9 de agosto de 2017



Queridos hermanos y hermanas:

Hoy reflexionamos sobre el perdón como motor de nuestra esperanza. Jesús en el Evangelio, con un corazón misericordioso, se conmueve ante el dolor de los que sufren y sale al encuentro de los pecadores.

La cercanía del Señor hacia los descartados, especialmente hacia los pecadores, recibió las críticas de sus coetáneos, que lo tacharon de blasfemo por arrogarse el poder de perdonar pecados. Ante esta incomprensión, el Hijo de Dios murió en la cruz para perdonar nuestras faltas y para que podamos ser auténticamente libres.

La Iglesia no se formó por hombres intachables, sino por personas que pudieron experimentar el perdón de Dios. Pedro aprendió más de sí mismo cuando cayó en la cuenta, al cantar el gallo, de lo que había renegado a su maestro, que cuando se mostraba superior a los demás con sus ímpetus y formas espontáneas. También Mateo, Zaqueo y la Samaritana, pese a sus fallos, sus pecados, recibieron del Señor la esperanza de una nueva vida al servicio del prójimo.

Hermanos, todos estamos necesitados de la misericordia de Dios, una fuerza que nos transforma y nos devuelve cada día la esperanza.


Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Veo que hay españoles, que hay panameños, mexicanos, chilenos, colombianos. ¡Cuántos latinoamericanos hay hoy! Los exhorto a ser testigos de ese amor en medio de los hermanos y anunciadores de la misericordia que el Señor no niega a nadie. Que Dios los bendiga y bendiga a sus naciones.

5 de agosto de 2017

MARÍA, REINA DE LAS NIEVES

María, Virgen de las Nieves, Madre y Señora nuestra. Madre que siempre nos das cobijo y, tras tu silencio, al igual que tu Hijo, como cordero al matadero, aceptas tu mediación y permaneces a su lado fiel, obediente y firme. Y nos aunas a todos nosotros, alentándonos y dándonos ánimos y fortalece. María, Madre que en los días de niebla y tempestades calientas nuestro corazón y nos sostiene al pie de la cruz para, siguiendo el rastro de tu Hijo, permanecer fieles a su Palabra.

Madre, que soportas todos nuestros errores, indiferencias y pecados unida a tu Hijo, nuestro Señor, y que al pie de la Cruz, con Él y, por su Gracia, has sido corredentora para el perdón de nuestros pecados, danos tu calor en estos días de frío y tormenta espiritual donde nuestra alma se tambalea y se pierde rodeada de niebla y oscuridad.

María, hoy muchos pueblos celebran tu fiesta bajo la advocación de la Virgen de las Nieves. Tú siempre está presente en todos los lugares donde esté la Iglesia, porque eres la Madre que nos cobija y nos sostienes unidos. A ti se te ha pedido muchos favores y milagros, como ocurrió cuando se instalaron los vecinos del pueblo de los Valles de Santa Catalina, en la isla de Lanzarote, que huían de los volcanes de Timanfaya. Fue, entonces, cuando se retomó la devoción de la Virgen de las Nieves en este lugar, a partir de 1829, aunque con algunos altibajos, se mantiene hasta la fecha. En 1966 se demolió y se construyó una nueva ermita, diseñada por el arquitecto lanzaroteño Enrique Spínola, que sigue albergando a la virgen, una talla del siglo XVII. Tu presencia está llena de vivencias y historia en muchos pueblos del universo.

María, bajo la advocación de las Nieves, gracias, como hijo, te damos por tu presencia, por tu obediencia, por tu fidelidad a la Voluntad de Dios, por tu "Sí" que nos trae la salvación y por tu ampara y cobijo. Madre, gracias, porque por y a través de ti llegamos a tu Hijo.

3 de agosto de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy, el Papa Francisco, nos habla del compromiso de nuestro Bautismo. Por él renacemos a la Vida de la Gracia, y por él somos fortalecidos en el Espíritu Santo para la lucha de cada día contra los poderes del mal y del pecado.

Vivir fieles a nuestro compromiso bautismal es la mejor opción que podamos tomar, porque, por él, renacemos a una vida nueva que nos hace hijos de Dios. Y siendo fieles a nuestro compromiso, hemos de llevar a Xto. Jesús al mundo. Tal y como nos recuerda hoy el Papa:  hemos de ser "cristoforo", portadores de Xto. al mundo. Y en el Sacramento del Bautismo encontramos las fuerzas necesarias para transmitir esa Gracia de salvación a todos los hombres.




PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Miércoles 2 de agosto de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy reflexionamos sobre el Bautismo como puerta de la esperanza. Estamos hablando desde hace un par de meses sobre la esperanza. Por medio de este sacramento se nos abre el camino del encuentro con Cristo, luz de nuestras vidas. La Iglesia lo representa por medio de una vela, que se enciende del cirio pascual, el cual nos recuerda la resurrección de Cristo. Esa luz es un tesoro que debemos conservar y transmitir a los demás.

Los cristianos vivimos en el mundo y no estamos exentos de oscuridades y tinieblas. Sin embargo, la gracia de Cristo recibida en el Bautismo nos hace salir de la noche y entrar en la claridad del día. La exhortación más bella que podemos hacernos unos a otros es la de recordarnos nuestro bautismo, porque por medio de él hemos nacido para Dios, siendo criaturas nuevas.

El cristiano está llamado a ser «cristóforo», significa portador de Cristo al mundo. A través de signos concretos, manifestamos la presencia y el amor de Jesús a los demás, especialmente a los que están atravesando situaciones difíciles. Si somos fieles a nuestro Bautismo, difundiremos la luz de la esperanza de Dios y transmitiremos a las futuras generaciones razones de vida.


Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica.
Los invito a recordar su Bautismo, la fecha de su Bautismo, y a ser luz de Cristo para los demás, siendo portadores de la vida nueva recibida en el Bautismo, para que los que sufren y los descartados de la sociedad puedan percibir a través de nuestro testimonio de vida la claridad de la esperanza en Cristo.
Muchas gracias.