25 de septiembre de 2026

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

“Ven Espíritu Santo, y enséñame a esperar. 

Porque las cosas que deseo no llegan rápidamente, enséñame a esperar. 

Porque no puedo pretender que los demás cambien de un día para el otro, enséñame a esperar.

Porque yo mismo voy cambiando muy lentamente, enséñame a esperar. 

Porque la vida tiene sus estaciones y todo llega a su tiempo, enséñame a esperar. 

Para que acepte que no estoy en el cielo sino en la tierra, enséñame a esperar.

Para que no le exija a este día lo que no me puede dar, enséñame a esperar. 

Para que reconozca que el mundo no puede estar a mi servicio, enséñame a esperar. 

Ven Espíritu Santo, y enséñame a aceptar que muchas cosas se posterguen, para que valore lo que la vida me propone ahora, aunque sea pequeño, aunque parezca poco.

Ven Espíritu Santo, enséñame a esperar.

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

24 de septiembre de 2026

ENVÍAME, SEÑOR

Señor Jesús, Tú llamaste a tus discípulos y les diste poder y autoridad para anunciar tu Reino y sanar a los enfermos.

Hoy me pongo delante de ti, consciente de mi pequeñez, pero confiado en que tú también me envías.

Enséñame a salir sin cargar tantas cosas, a no aferrarme a lo material, sino a confiar plenamente en tu providencia, como enviaste a tus discípulos sin bolsa, ni alforja, ni pan.

Dame la valentía de anunciar tu palabra con sencillez y sin miedo, llevando paz a cada casa donde entre, y sabiduría para no detenerme donde no encuentre acogida.

Que mi vida, como la de los apóstoles, sea un instrumento de tu amor, llevando sanación, esperanza y buena noticia a quienes me rodean.

Ayúdame a confiar en tu llamado y a vivir enviado por ti cada día, predicando el Evangelio no solo con palabras, sino con mi propio testimonio de vida. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

23 de septiembre de 2026

PIDE Y SE TE DARÁ

Señor, te pido me des: energía para luchar, grandeza de alma para amar. Nobleza para no ser indigno. Rebeldía contra las malas pasiones, sinceridad para no ser hipócrita, ardor para vivir mi ideal cristiano, dignidad para ser persona. Perseverancia para estudiar con constancia, alegría para saber vivir, valor para confesar tu verdad, espíritu de sacrificio para ser más fuerte. Luz para conocer mis defectos, entusiasmo para ser tu apóstol, fortaleza para ser constante. Aliento para perseverar en tu gracia, valentía para dar testimonio de Ti, amor para quererte con lealtad total. Todo, Señor, aunque me duela, ¡porque te amo! Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

22 de septiembre de 2026

VEN Y SIGUEME

Señor, tú sales a todas horas a buscarme: al amanecer, a media mañana, al caer la tarde. Nunca te cansas de llamarme, y nunca llego tarde para ti.

Gracias por invitarme a trabajar en tu viña y por darme un lugar en ella.

Perdóname cuando me comparo con los demás y cuento lo que hago, lo que merezco, lo que otros reciben.

 Libérame de la envidia que ve con malos ojos tu bondad. Enséñame a alegrarme cuando tú eres generoso con cualquiera, porque yo también vivo de tu gracia y no de mis méritos.

Dame un corazón grande como el tuyo, que no negocia ni regatea. Que sirva sin llevar cuentas, y que confíe en que tu justicia es más amplia que la mía. Haz que los últimos y los primeros nos sentemos juntos a tu mesa, agradecidos por el mismo denario de tu amor. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

21 de septiembre de 2026

TRABAJADOR EN TU VIÑA

Señor, tú sales a todas horas a buscarme: al amanecer, a media mañana, al caer la tarde. Nunca te cansas de llamarme, y nunca llego tarde para ti.

Gracias por invitarme a trabajar en tu viña y por darme un lugar en ella.

Perdóname cuando me comparo con los demás y cuento lo que hago, lo que merezco, lo que otros reciben.

 Libérame de la envidia que ve con malos ojos tu bondad. Enséñame a alegrarme cuando tú eres generoso con cualquiera, porque yo también vivo de tu gracia y no de mis méritos.

Dame un corazón grande como el tuyo, que no negocia ni regatea. Que sirva sin llevar cuentas, y que confíe en que tu justicia es más amplia que la mía. Haz que los últimos y los primeros nos sentemos juntos a tu mesa, agradecidos por el mismo denario de tu amor. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina