27 de marzo de 2026

TÚ ERES MI PAZ, SEÑOR

¡Señor, tú sabes con qué frecuencia me inquieto y cuánto me cuesta confiar en Ti! ¡Doy mil vueltas a las cosas que han salido mal, me hago reproches, me altero con frecuencia, me impaciento por los problemas y me intranquilizo por lo que no puedo controlar! 

¡Concédeme, Señor, la serenidad en mi alma para aparcar esas cosas que me pesan! ¡Ayúdame, Espíritu Santo, a no olvidar las afrentas provocadas por otros y no utilizarlas como excusas para mi autocompasión! 

¡Te pido, Espíritu Santo, el don de la serenidad, para afrontar las situaciones con entereza, para aceptar a mis semejantes como son y a aceptarme también con mis defectos y mis virtudes! ¡Señor, permíteme dejar de lado todo aquello que no me deja vivir en paz! ¡Y sobre todo, y por encima de todo, Señor, ayúdame a espantar los miedos de mi vida para que Tu imagen resplandezca en mi corazón! Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

26 de marzo de 2026

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Espíritu Santo, toma mis ojos tentados por la curiosidad, que juzgan y condenan, que controlan, que envidian. Incapaces de contemplar la verdad sin miedo. Toma mis ojos, y conviértelos en admiración, ternura, disculpa, compasión. Coloca en ellos la mirada de Cristo.

Espíritu, toma mis oídos, que solo escuchan lo que les conviene, o que se atontan escuchando todos los ruidos del mundo. Mis oídos cerrados al hermano, incapaces de escuchar la Palabra que invita al cambio. Toma mis oídos y conviértelos, para que sean acogedores, y escuchen con amor al hermano; llenos de sensibilidad, de apertura, atentos a la voz del buen Pastor, sensibles al susurro amable de Cristo.

 Espíritu Santo, toma mi boca, usada muchas veces para reprochar, ironizar, criticar, mentir, para quejarse, para murmurar. Hazla capaz de decir la palabra justa, el consejo justo, las palabras fecundas de amor sincero, las palabras que diría Cristo. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

25 de marzo de 2026

CORAZÓN AGRADECIDO

Padre bueno, protégeme siempre, porque en ti pongo mi seguridad y mis anhelos. Gracias, Señor, porque todo lo que poseo viene de Ti y todos los bienes que me regalas son un don precioso que no puedo dejar de valorar. 

Señor, tú eres mi mayor tesoro; mi presente y mi futuro están en tus manos. Envía tu Santo Espíritu para que me dé la fortaleza y la sabiduría para ordenar mi vida y no caer en los cansancios cotidianos. Tú eres mi refugio, dame un corazón valiente y concédeme la gracia de saber refugiarme cada día en Ti, Dios de amor, ternura y bondad. 

Espíritu Santo, dame la dirección para saber siempre encontrar a Dios. Padre, tu fidelidad es grande e incomparable, siempre eres fiel; ayúdame a serte siempre fiel. Tú eres mi auxilio, Señor, porque eres el Dios que me da la vida, me sustenta, me sana, me levantas cuando parece que todo se desmorona. Señor, gracias porque siempre me escuchas, me alientas y me acompañas todos los días de mi vida. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

24 de marzo de 2026

TU MISERICORDIA ME SALVA, SEÑOR

Me abro a la presencia de Dios, presente en los acontecimientos de mi vida de cada día. No trato de interpretarlos con mis razonamientos. Todo lo que sucede encierra un misterio dentro. 

En silencio puedo encontrar el sentido y el mensaje que esconden y, a la luz del Espíritu, percibir una llamada a la conversión, a entregar la vida. 

Jesús es el viñador que está dispuesto a hacer todo lo posible para que dé fruto. Dios me cura a base de amor. 

Dios mío, entra en mi vida y limpia mi corazón.

Toca mi vida, una vez más, con tu misericordia, que se me pasan los días y los plazos y no nacen los brotes en mi higuera. Ensancha mi corazón para acoger la compasión. Conviérteme a ti, Señor. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

22 de marzo de 2026

GRACIAS, SEÑOR

Gracias, Señor, porque me siento protegido por ti, porque vivo recogido por tu presencia en mi vida; eso me hace vivir en el optimismo y en la esperanza. Por eso, Señor, te doy toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y mi voluntad porque tú me lo has dado y a ti te lo devuelvo; quiero que hagas de tu amor y de tu gracia un camino para mi santificación. 

Te pido, Señor, por aquellas personas que conozco que viven en la amargura permanente, en la decepción que les duele, por los que les cuesta cambiar, por los que piensan en negativo, por los que acumulan demasiadas decepciones y no pueden asumir la cruz, por los que tienen una visión negativa de tu existencia. 

Señor, hazte muy presente en ellos para que germine en su corazón la esperanza y la alegría; hazme entonces un instrumento de tu amor para que pueda ser un pequeño instrumento que les llene de tu amor. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina