22 de marzo de 2026

GRACIAS, SEÑOR

Gracias, Señor, porque me siento protegido por ti, porque vivo recogido por tu presencia en mi vida; eso me hace vivir en el optimismo y en la esperanza. Por eso, Señor, te doy toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y mi voluntad porque tú me lo has dado y a ti te lo devuelvo; quiero que hagas de tu amor y de tu gracia un camino para mi santificación. 

Te pido, Señor, por aquellas personas que conozco que viven en la amargura permanente, en la decepción que les duele, por los que les cuesta cambiar, por los que piensan en negativo, por los que acumulan demasiadas decepciones y no pueden asumir la cruz, por los que tienen una visión negativa de tu existencia. 

Señor, hazte muy presente en ellos para que germine en su corazón la esperanza y la alegría; hazme entonces un instrumento de tu amor para que pueda ser un pequeño instrumento que les llene de tu amor. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

21 de marzo de 2026

GRACIAS, SEÑOR

Señor, eres mi respuesta a la necesidad, mi refugio en las tormentas que pasan por mi vida, mi consuelo ante la tristeza y mi fortaleza ante mi debilidad. 

Señor, gracias porque todo es por tu gracia y tu amor. Espíritu Santo, ayúdame a que la gracia entre en mi corazón y que la Palabra se avive en mí. No permitas que me cierre a las palabras del Señor y que me aleje de Él.

Gracias, Señor, por la fe recibida que me has dejado como la mejor herencia para fortalecer mi vida cada día.

Gracias, Señor, por la vida, por mi familia, por mi hogar, por mis amigos, porque me permites compartir todo lo que Tú nos provees con ellos. ¡Gracias, Señor, por tu infinita bondad! Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

20 de marzo de 2026

ORACIÓN A SAN JOSÉ

Danos, Padre Nuestro, la fuerza y la luz de tu Espíritu, para seguir el ejemplo de San José; para responder a tus llamadas, con disponibilidad, con prontitud; para proteger y guardar a Cristo en nuestra vida, como el mejor tesoro; para proteger y guardar a la gente, a cada persona, con amor, a los más cercanos y a los más frágiles, a los que se quedan en la periferia de nuestro corazón; para cuidar y salvaguardar la belleza de la creación.

Padre Nuestro, para custodiar y proteger, también tenemos que cuidar de nosotros mismos. Ayúdanos a vigilar nuestros sentimientos, a estar atentos a nuestro corazón, porque del corazón salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. Danos acierto para limpiar de nuestra vida el odio, la envidia, la soberbia, que ensucian la vida; para cultivar la bondad y la ternura; la esperanza y la entrega. Amén.

(Papa Francisco)

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

19 de marzo de 2026

TÚ ME HACES LIBRE, SEÑOR

Aquí me tienes, Señor, buscando libertad, pero esclavo de mis cosas; creyéndome lleno, pero vacío de ti; escuchando tu llamada, pero haciéndome el sordo. Son muchas las cosas que me alejan de Ti, que me seducen y me apartan de la Verdad, y yo, Señor, te digo «que no» porque no me acabo de convencer de que solo Tú das la verdadera felicidad. Señor, quiero tener un corazón grande para comprender mi pequeñez. 

Espíritu Santo, te pido un corazón sencillo que sea capaz de darse cada día un poco más a los demás. Que sea capaz, Señor, de arrancar de este corazón de piedra mi mediocre debilidad, para llenarlo de Ti. Quiero, Señor, llenarme de tu amor. Quiero ser pobre de espíritu para albergar en lo más profundo de mi corazón Tu reino e irradiar a los demás esa luz que brilla de Ti. Dame esa paz que serena mi alma y que me hace sentir que Tú estás conmigo y en mi corazón nada malo me puede suceder. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

18 de marzo de 2026

TODO ES TUYO

Todo, Señor, es tuyo: mi fragilidad y mi posibilidad, mis pasos, mis intentos, mi entrega, mis caídas, mis sueños, mis miedos, mi historia, mi futuro, mi presente, mi cuerpo, mi mente, mi fe, mis deseos, mis palabras, mi mirada, mis manos, mis pies.

Todo, Señor, es tuyo y a Ti lo torno porque bien conozco mi debilidad y conozco también tu inmenso amor, tu misericordia, tu paciencia, tu espera, tu entrega.

Dame, Señor, tu amor y gracia, que esto me basta para vivir el hoy, para perdonarme mis fallos, para confiar en Ti, para agradecer mi vida y la de la gente querida, para esperar sin desesperar, para ser y estar hoy aquí, sin máscaras, sin huir, sin prisas, sin miedo, sin otra cosa que el corazón sabiéndose amado en Ti. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina