24 de febrero de 2026

LA POBREZA COMO DON

¡Aquí me tienes, Señor, buscando libertad, pero esclavo de mis cosas; creyéndome lleno, pero vacío de ti; escuchando tu llamada, pero haciéndome el sordo! ¡Son muchas las cosas que me alejan de Ti, que me seducen y me apartan de la Verdad y yo, Señor, te digo «que no» porque no me acabo de convencer de que solo Tú das la verdadera felicidad!

 ¡Señor, quiero tener un corazón grande para comprender mi pequeñez! ¡Espíritu Santo, quiero mendigarte un corazón sencillo que sea capaz de darse cada día un poco más a los demás! ¡Que sea capaz, Señor, de arrancar de este corazón de piedra mi mediocre debilidad, para llenarlo de Ti! ¡Quiero, Señor, llenarme de tu amor! ¡Quiero ser pobre de espíritu para albergar en lo más profundo de mi corazón Tu reino, Señor, e irradiar a los demás esa luz que brilla de Ti!

¡Dame esa paz tuya que escapa a toda comprensión humana, esa paz que serena mi alma y que me hace sentir que Tú estás conmigo y que habitando en mi corazón nada malo me puede suceder! Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

23 de febrero de 2026

ORACIÓN I DOMINGO DE CUARESMA. Todo queda en nada sin Ti

Cuántas energías buscando el aplauso que al terminar me deja vacío.  Años de esfuerzo para lograr títulos que no cambian nada lo que soy.  Desvelos para preparar un proyecto. Pasa el proyecto y siguen los desvelos. Cuánto trabajo modelando una imagen que no es más que fachada. 

Nada, al final todo queda en nada y en mí crece el vacío. Tú sigues paciente, esperando, con esa ternura sonriente. Solo Tú, lo repito, pero ¿lo creo? Solo en Ti lo aprendí, pero ¿lo vivo? 

Tendrá que derrumbarse todo hasta que solo queden escombros para que te devuelva la mirada, para que no me quede otro asidero y vuelva a ser aquel niño indefenso que no puede hacer nada, solo llorar y dejarse abrazar. 

(Javi Montes, SJ)

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

22 de febrero de 2026

ORACIÓN CON MARÍA

En este sábado, María, quiero seguir tu ejemplo de constancia porque Tú te presentas como la persona que, habiendo recibido de Dios una vocación, sigues con fidelidad y constancia lo que el Padre te reclama, y en colaboración con Cristo, ofreces toda tu vida, tu corazón y tu mente, para realizar tu misión de Madre y Virgen; me enseñas que la paciencia y la constancia son los elementos que sintetizan el compromiso humano y el confiarse en Dios; y me ayudas a potenciar mi pobre tenacidad interior, esa resistencia del ánimo que me permiten no desesperar en la espera de una petición al Padre que tarda en llegar, sino de aguardarla en mi corazón con esperanzada confianza. 

Concédeme, Señor, la paciencia necesaria para soportar las largas esperas, para asumir los desafíos de cada día, para adaptarme a los imprevistos que surgen en mi vida, para apreciar la belleza de las cosas sencillas, para soportar aquello que me provoca incomodidad y aceptar vivir con mis propios límites. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

21 de febrero de 2026

MIRARTE, SEÑOR

Señor, en esta Cuaresma quiero mirarte más a Ti que a mí mismo, contemplar más tu bondad y misericordia que mis miserias. ¡Deseo que mi vida interior sea un diálogo de amor contigo! 

¡Señor, Tú, que eres justo y clemente con quien te invoca, Tú, que conoces mi pecado y mi injusticia, pero también mis buenos deseos, escucha siempre mis oraciones y dame la gracia de volver a ti por una conversión y reconciliación sinceras! 

Ayúdame a comportarme con sinceridad en el camino del amor, y a crecer contigo a través de todos los acontecimientos de mi vida. Me duele, Señor, ofenderte por mi dureza de corazón; concédeme una sincera conversión y suscita en mí el amor a ti y al prójimo. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

20 de febrero de 2026

CREO Y ESPERO

Dios Padre Bueno, guíame, acompáñame en mi caminar hacia la felicidad plena contigo. No dejes, Señor, que me detenga en el camino emprendido. Enséñame a seguir esperando aunque no vea resultados; a seguir trabajando con paciencia a pesar de los fracasos.

En el camino de la conversión he de ir desprendiéndome de todo lo que me pesa y me hace fatigoso el caminar. Pero creo, Señor, que Tú conoces mis anhelos y no dejarás mi vida infecunda.

Creo y espero porque amo y necesito ser amado. Y yo sé Señor, que Tú me amas. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina