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29 de agosto de 2022

TÚ, SEÑOR, NO TE RESISTE A UN CORAZÓN HUMILDE Y QUEBRANTADO

*ORACION: HUMILDAD*

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu lealtad nunca se acaba; no te acuerdes de mis pecados. Acuérdate de mí con tu lealtad, por tu bondad, Señor.

Tú eres bueno y recto y enseñas el camino de los desorientados. Encamina a los humildes a la rectitud, enseña a los humildes su camino. Tus sendas son la lealtad y la fidelidad para los que guardan tu alianza y tus mandatos.

Porque eres bueno, perdona mi culpa. Cuando te soy fiel, Señor, tú me enseñas un camino cierto; así viviré feliz y enriquecerás mi vida con tus dones. Tú Señor, te fías de mí y me esperas siempre. Tú, Señor, quieres que sea de verdad tu amigo. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

22 de septiembre de 2013

PAPA FRANCISCO ¿PRÓXIMO PREMIO NOBEL DE LA PAZ?

   
Se trata de algo que muchos llevamos en el corazón. Es, prácticamente, el común sentir tras los importantes acontecimientos de las últimas semanas (sus palabras, actos, gestos y oraciones en favor de la paz en Siria y en el resto del mundo). Sí, el Papa Francisco merecería ser galardonado con el Premio Nobel de la Paz, por supuesto. No dudaríamos en otorgárselo de inmediato. Sin embargo, tras un poco de reflexión, vienen a la mente muchos más factores que hay que tener en cuenta. Es frecuente que, en cuanto se mezclan honores humanos, todo se corrompa, lo experimentamos constantemente. Guarda cierta similitud con el episodio del Evangelio en que, tras la multiplicación de los panes y los peces, quisieron coronar rey a Jesús (Juan 6,1-15). Él no quiso porque deseaba evitar que, con ello, manipularan su misión con fines distintos a los de Dios. Sin embargo, no negó nunca que había venido a instaurar su Reino.

   El papa Francisco suele dejar siempre muy claro que, cuando nos reunimos, no lo hacemos en torno a su persona, sino a la de Jesús. No quiere una idolatría hacia él y evita, si la buena educación se lo permite, los honores que se le dirigen. No desea más protagonismo que el de Dios y, en todo caso, el de los “habitantes de las periferias”, “los descartados de la sociedad” (son palabras suyas).
  
 ¿Desearía el papa el Premio Nobel de la Paz? En nuestra opinión, no. Pensemos primero en algunos de los galardonados anteriormente y veremos que no todos ellos han estado realmente a la altura del premio.

 También recordamos que la beata Madre Teresa de Calcuta (ella sí completamente merecedora de él) lo vivió como un poquito de su Purgatorio y renunció a todo honor y dispendio en banquetes para dar el importe a los pobres. Solicitó que los fondos de 192.000 $ se entregaran a los pobres de la India.
(En 1979, Madre Teresa de Calcuta recibió el premio Nobel de la Paz al «trabajo emprendido en la lucha por superar la pobreza y la angustia, que también constituyen una amenaza para la paz».[1])
  
   Nos viene a la memoria la reacción de Francisco al saber que habían puesto una escultura suya: solicitó que la retiraran inmediatamente.
 (www.periodistadigital.com)


   Por otra parte, vivimos en el mundo, eso es una realidad, y hay que utilizar los medios lícitos de los que la sociedad contemporánea se sirve para resaltar las cosas importantes. Pero el papa está porque desaparezca todo triunfalismo en la Iglesia: seguramente le incomodaría. Si lo pensamos bien, ¿quién debería recibir el Premio Nobel de la Paz? EL PRÍNCIPE DE LA PAZ, JESUCRISTO EL SEÑOR.

¿Aprovecharía Francisco la ocasión para ceder el premio a Jesús, y así evangelizar?



    “¡Que se acabe el sonido de las armas! La guerra significa siempre el fracaso de la paz, es siempre una derrota para la humanidad” (Papa Francisco en la Vigilia de Oración por Siria el 7 de septiembre de 2013”).


   “Mi fe cristiana me lleva a mirar a la Cruz. ¡Cómo quisiera que por un momento todos los hombres y las mujeres de buena voluntad mirasen la Cruz! Allí se puede leer la respuesta de Dios: allí, a la violencia no se ha respondido con violencia, a la muerte no se ha respondido con el lenguaje de la muerte. En el silencio de la Cruz calla el fragor de las armas y habla el lenguaje de la reconciliación, del perdón, del diálogo, de la paz. (Homilía del Santo Padre Francisco en la vigilia de oración del 7 de octubre de 2013)


Pilar V.Padial
Asun Casaseca

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[1] Tras recibir el premio, le preguntaron: «¿Qué podemos hacer para promover la paz mundial?» y respondió «Vete a casa y ama a tu familia». En su conferencia sobre el premio, dijo: «Lo acepto para la gloria de Dios y de su pueblo, el más pobre entre los pobres». Añadió que el aborto es «uno de los mayores destructores de la paz». (Fuente: Wikipedia)

2 de febrero de 2011

Disconnect to connect




Acabo de ver este estupendo vídeo que circula por la red y que me parece muy sugerente.

Me ha parecido que el autor hubiese querido expresar artísticamente unas palabras del mensaje de Benedicto XVI con ocasión de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales; palabras que transcribo a continuación. Aunque procediendo de Tailandia, no parece que ésta haya sido la fuente de inspiración.
"Las nuevas tecnologías permiten a las personas encontrarse más allá de las fronteras del espacio y de las propias culturas, inaugurando así un mundo nuevo de amistades potenciales. Ésta es una gran oportunidad, pero supone también prestar una mayor atención y una toma de conciencia sobre los posibles riesgos. ¿Quién es mi 'prójimo' en este nuevo mundo? ¿Existe el peligro de estar menos presentes con quien encontramos en nuestra vida ordinaria? ¿Tenemos el peligro de caer en la dispersión, dado que nuestra atención está fragmentada y absorta en un mundo 'diferente' al que vivimos? ¿Dedicamos tiempo a reflexionar críticamente sobre nuestras decisiones y a alimentar relaciones humanas que sean realmente profundas y duraderas? Es importante recordar siempre que el contacto virtual no puede y no debe sustituir el contacto humano directo, en todos los aspectos de nuestra vida".
En el vídeo, parece que los demás están ausentes, puesto que sus imágenes desaparecen. En cambio, lo que se quiere reflejar es justamente lo contrario: en el momento en que los personajes se desconectan de sus móviles, entonces en ese momento todo se llena de colorido y de musicalidad. No hay nada que se pueda comparar a la sonrisa de un niño, a la presencia de la persona amada, al rasgueo de las guitarras, a las miradas de los amantes. Esa es la vida real que tenemos que conseguir. 

La vida virtual no podrá -mejor sería decir no deberá- nunca sustituir a esta comunicación a través del cuerpo y de sus gestos. No hay nada que exprese mejor a la persona que su cuerpo y es a través de él cómo se puede descubrir en su autenticidad la persona del prójimo. 

La vida virtual es también una comunicación extraordinariamente fecunda. El mensaje del Papa no es contrario a las redes sociales. Sencillamente, en él se pone en guardia de un peligro muy frecuente, el de que las personas acaben olvidándose de sus "prójimos" para acabar totalmente fagocitados por la atención de "personajes virtuales".  

En la medida en que se usa la red para huir del mundo real, en esa medida se tiende a falsear la propia imagen, es decir, a crearse un "perfil público" en que "realmente" se puede vivir en conformidad con los deseos que se estiman irrealizables en la vida de carne y hueso. Con esto no quiero decir que se inventen nuevos nicknames y se vivan otras vidas con sus respectivos disfraces. No, en la medida en que se abandona el mundo real, se corre el peligro de caer en la autocomplacencia. Lo explica muy bien Benedicto XVI en otro pasaje de este documento.
"... Se tropieza con algunos límites típicos de la comunicación digital: una interacción parcial, la tendencia a comunicar sólo algunas partes del propio mundo interior, el riesgo de construir una cierta imagen de sí mismos que suele llevar a la autocomplacencia". 
Este es un peligro muy real en el que fácilmente podemos caer los blogueros. Queramos o no creamos una imagen digital de nuestro yo no sólo a través del perfil que utilizamos y enseñamos, sino también y sobre todo mediante las publicaciones y los materiales que compartimos.

En fin, es siempre un reto y no vamos a dejar de trabajar por el riesgo de los accidentes. Seguiremos caminando... a la luz del Evangelio y mirando de no caer.