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14 de julio de 2014

El Mundial de Futbol Brasil 2014: ¿Hicimos Equipo con Cristo en esta Pausa por la Paz?





‘Mi esperanza es que, además de los días de deporte, esta Copa del Mundo podría convertirse en la fiesta de la solidaridad de los pueblos.  El mundial de futbol, además de ser un torneo, es una oportunidad para el diálogo, la comprensión y el enriquecimiento humano recíproco’.

-Papa Francisco, en la Cadena de TV O’Globo de Brasil. Mensaje transmitido en portugués el 28 de Junio.

                Al iniciar el Mundial de Futbol, el mundo tenía puesta su atención sólo en el juego. Los medios se dieron a la tarea de cubrir el evento en base a los aspectos técnicos, las apuestas, la presencia de los aficionados en los estadios, la pasión nacionalista deportiva, las estadísticas, los contratos, además de las personalidades de los jugadores y los directores técnicos. Se dio escasa cobertura a la cultura de Brasil. Más bien se destacaban las protestas, la pobreza, la vida  en las favelas y como contraste, se cubría la diversión de los reporteros y celebridades en las playas, y por supuesto, la vida nocturna. La escasez de servicios y los altos costos de hospedaje y comida sólo crearon un mercado negro, que abarcaba desde las favelas hasta casas de campaña instaladas por aficionados de los países de Sudamérica, generando así una fraternidad de comunidades regionales compartiendo sus recursos.

                ¿Qué tan efectiva puede ser la solidaridad generada por el consumismo y la pasión futbolística? Como bien expresa el Papa Francisco, es una  oportunidad valiosa, pero también se manifestaron muchas oportunidades perdidas. Estas últimas no tienen que ver con el deficiente arbitraje, ni con las fallas técnicas de los jugadores y sus equipos. Sobre eso, los medios ya se han ocupado con su amplia cobertura, compitiendo entre sí sobre las más variadas opiniones de ‘expertos’. Muchos de mis amigos que vivieron estos días bajo el influjo de su fuerte pasión por el futbol, aseguran que la fe, el diálogo y lo que pudiera considerarse una pausa por la paz, no tienen relevancia en este juego. La conducta de los fanáticos en general, afirman, no es reflexiva ni hay espacio para estos valores. En cambio, sí hay espacio para la prostitución, el libertinaje y los vicios, como también se observó en Sudáfrica.

                No obstante las oportunidades perdidas, los expertos y aficionados fallan en la estrategia fundamental.  David Brooks, en su columna en ‘The New York Times’ del 11 de Julio explicaba que el futbol es un juego esencialmente de control y ocupación de espacio. Depende menos de las habilidades personales que de la manera en que se distribuye la pelota entre el resto de los jugadores. Puedes tener la pelota, pero son más importantes las opciones para distribuirla.  El texto de Brooks nos permite reflexionar justamente sobre las  trayectorias de Alemania y Argentina y sus tácticas en el mundial.  Messi y Di Maria que son estrellas, están con frecuencia rodeados de defensas contrarios, mientras que los alemanes siempre tienen dos o tres compañeros desmarcados, de tal manera que el que toma la pelota tiene más opciones. Lo mismo sucede con Brasil, un equipo con defensas superestrellas en lo individual, pero incapaces de establecer un sistema colectivo para reducir espacios a los atacantes rivales. Por eso fue eliminado con un marcador de 7-1.  Este es el carácter latinoamericano que siempre espera genialidades extraordinarias. La cualidad individual puede ser determinante en ciertos momentos, como en el estelar de Maradona en el Mundial de México, pero sólo el trabajo en equipo capturará las oportunidades de servicio.  Así sucede a lo largo del continente, existe un marcado contraste con vastos cinturones de pobreza y marginación, mientras que la riqueza está concentrada en un reducido grupo de familias. Del deporte, aprendamos a fortalecer el trabajo en equipo y la solidaridad en nuestra sociedad. No hemos aprendido las lecciones ni a nivel continental, ni a nivel internacional. Somos indiferentes ante el sufrimiento de nuestros hermanos en casa, la crisis humanitaria de niños migrantes y no es sorprendente que también lo seamos ante la persecución de nuestros hermanos en Medio Oriente.  Vale la pena recordar esa pregunta que le hizo Dios a Caín: “¿Dónde está tu hermano?” (Génesis 4,9).  Si no respondemos, también el pecado de omisión es pecado, no es una postura de neutralidad.

                Aun así, ante este turbio panorama, como Cristianos y sembradores de la paz, tenemos que recapturar estas oportunidades y contemplar este evento con esperanza, que nos aliente a trabajar por un mundo mejor. Es por eso, que el Papa Francisco nos invita a brindarle mayor trascendencia a esta fiesta, como la fiesta de la solidaridad de los pueblos. No es un juego de palabras. También en los estadios y en las canchas deben prevalecer la presencia de Dios y el encuentro con el hermano. Todos los equipos participantes son ganadores a los ojos de Dios. En sus ‘Memorias del Oratorio San Francisco de Sales’, San Juan Bosco cuenta una experiencia que ilustra su pedagogía del juego y su espíritu, de la cual puede ser una réplica la afición al Mundial. Después de una serie de desafíos, escribe: “¿Quién podría imaginar los aplausos de la multitud, el delirio de mis compañeros, la rabia del antagonista y el orgullo que yo sentía al haber resultado vencedor, no de un estudiante como yo, sino de un campeón en persona?”.  Quizás estos desafíos humanos pudieran ayudarnos a derribar el mismísimo respeto humano y la soberbia, que a veces se interponen en nuestras almas y no nos permiten ver la luz de la Verdad.

                En el juego y en la convivencia entre equipos, puede brillar la caridad -entre las jugadas y las porras- se manifiestan de una forma sublime, o quizás ansiosa, la misma inquietud del joven rico que se acercó a Cristo (Mt 19, 16-21).  Los jóvenes de hoy en día están saturados de muchísimas propuestas efímeras, pero esta diversidad de opciones no satisface su sed de trascendencia. Los medios se esmeran en presentarnos a una juventud tipo ‘tabula rasa’; exageran las tendencias, manipulan las encuestas y hasta recurren a efectos especiales, pero olvidan que el ser humano también aprende por convivencia, por medio de sus experiencias compartidas y busca continuamente respuestas trascendentes, aun en aquellas situaciones en que no se trate de un evento religioso, o no mencionemos a Dios. Cuando el joven le pregunta a Jesús: "Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir la vida eterna?". La respuesta que busca no son normas. Quiere una respuesta que le indique el significado pleno de la vida. En su Encíclica ‘Veritatis Splendor’, Juan Pablo II nos explica: “ésta es la aspiración central de toda decisión y de toda acción humana, la búsqueda secreta y el impulso íntimo que mueve la libertad. Esta pregunta es, en última instancia, un llamamiento al Bien absoluto que nos atrae y nos llama hacia sí; es el eco de la llamada de Dios, origen y fin de la vida del hombre”.  Su pregunta se refiere al bien moral que hay que practicar. Continúa: “Él es un israelita piadoso que ha crecido, diríamos, a la sombra de la Ley del Señor. Si plantea esta pregunta a Jesús, podemos imaginar que no lo hace porque ignora la respuesta contenida en la Ley. Es más probable que la fascinación por la persona de Jesús haya hecho que surgieran en él nuevas interrogantes en torno al bien moral”.

                Este encuentro con la persona de Jesús nos puede plantear también nuevos desafíos, pero Él mismo que nos ha dado el don de la libertad, nos llenará con su Espíritu para vivir con una profunda alegría. El Mundial de Futbol nos ofrece esta perspectiva y nos impulsa a derribar barreras de comunicación, de cultura y de raza. Todos somos hijos de Dios y tenemos un Padre Amoroso y Misericordioso que nos reúne y convoca para superar todos los desafíos. Nos impulsa a hacerlo sin temor, en pleno ejercicio de las facultades físicas y espirituales. Sin embargo, este encuentro va más allá del estadio y del partido. El Señor nos pide con un lenguaje deportivo, que ‘hagamos equipo con Él’, con todos los que no fueron al Mundial y por los que no han tenido la oportunidad de integrarse a la comunidad mundial porque viven perseguidos, víctimas de la falta de libertad religiosa, cuyos derechos humanos son lacerados continuamente, justificando estas atrocidades con las ideologías y el odio. Para hacer equipo con Jesús, necesitamos ser sus discípulos.

                Sólo reconociéndonos como hijos de un mismo Padre, de frente a los mismos desafíos, podremos hacer efectiva esta ‘pausa por la paz’. En Brasil, hubo oportunidades perdidas para que se diera este encuentro. El futbol es un deporte abatido por el mercantilismo, hay un regionalismo exacerbado, guerra de cobertura mediática, cierto elitismo, frivolidad, agresividad, uso de hormonas, drogas e intolerancia. Se ha creado toda una industria en torno al futbol que pudiera desalentar la participación de nuevo talento, mientras que erigimos nuevos ídolos en nuestra cultura. Esta idolatría puede ser un serio obstáculo para la solidaridad y fraternidad.

                Por otra parte, entre las oportunidades perdidas, le hemos dado la espalda al hermano perseguido, sobretodo en Medio Oriente. A estos hermanos, no les hemos extendido una digna invitación para que tengan presencia en nuestras fiestas. Mientras estaba el furor del Mundial, muy pocos ponían atención al intercambio ofensivo entre los palestinos e israelíes. Primero se dieron varios ataques en serie a Israel y el mundo fijó sus ojos en las hostilidades hasta que Israel contra-atacó, sin cuestionar la situación de los cristianos y los trabajadores extranjeros que viven en Gaza y en Tel Aviv, que tan sólo en Gaza, son una minoría de 1,013 que viven entre una abrumadora mayoría de 2 millones de musulmanes,  la mayoría de ellos, fundamentalistas que limitan el acceso a la ayuda de la comunidad internacional. El gobierno de Egipto había cerrado la frontera con Gaza para protegerse del terrorismo y reabrió para ayudar a los heridos. 

También los Cristianos en Iraq continúan vulnerables y se les limitan sus derechos civiles; mientras que los campos de refugiados de Sirios continúan aumentando. Debido a esta insensibilidad hacia los perseguidos, la Comisión por la Justicia y la Paz de la Asamblea de Católicos en Tierra Santa criticó a los líderes de ambos lados y llamó a pláticas para poner fin a las hostilidades, el 8 de Julio, en pleno Mundial. Alertó que ‘la violencia como respuesta a la violencia sólo engendra más violencia, citando el pasaje del profeta Jeremías: “Se oyen gritos de Ramá, lamentos y llanto amargo: Es Raquel que llora por sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen” (Jeremías 31, 15). Los líderes dijeron que ‘las caras de algunas víctimas del conflicto son muy conocidas porque los medios han cubierto sus vidas en detalle, mientras que otros, mucho más numerosos, son meras estadísticas, sin nombre y sin cara’. La Asamblea aseveró que ‘’la cobertura selectiva, el duelo y la memoria son parte del mismo ciclo de violencia. Oramos por los que han caído recientemente, para que sean los últimos en morir violentamente en esta escalada de hostilidades, odio y venganza”. Dentro  de esta cobertura selectiva, también el Mundial, lejos de ser la anhelada pausa por la paz, ha diluido los lamentos que brotan desde el Medio Oriente. No se ve disposición de los líderes para entrar en diálogo, más bien le agregan más ‘aceite’ a su retórica incendiaria y fomentan actos que provocan mayor conflicto. En una clara referencia a Hamas, la asamblea observó: “Que buscan una sociedad totalitaria, monolítica, en la cual no hay lugar para la diversidad, siempre explotando esta situación de desesperanza”. La Asamblea reafirmó su deber de hablar en un lenguaje profético que revele las alternativas más allá del ciclo de odio y violencia, para abrir la posibilidad de vernos como hermanos o hermanas. Ese fue precisamente, el llamado del Papa Francisco el 8 de Junio, en los Jardines del Vaticano, cuando invitó a los líderes a orar por la paz.

                Cuando se le cuestionó en una conferencia de prensa a P. Federico Lombardi, Secretario de Prensa del Vaticano sobre la posibilidad de que los dos papas vieran el juego final Alemania-Argentina del Mundial,  juntos; P. Lombardi afirmó que ninguno de los dos tomaría partido, ya que el Papa es Padre espiritual para todos. Seguramente, como seres humanos, tienen afinidad al sentimiento nacional en sus respectivos países, pero ellos prefirieron una actitud humilde, no obstante los numerosos chistes y memes en las redes sociales, donde se hablaba de ‘una final de los dos papas católicos’, como publicó CNN. No faltó en dicha conferencia una alusión a las palabras de un religioso católico de Iraq que había lamentado en días anteriores que ‘había más interés por el mundial que por la persecución de Cristianos en el Medio Oriente”. Si los Papas deciden ver el partido, que sería ya en sus horas de sueño, sería en privado, pero ya nos han brindado una hermosa lección de humildad. El Papa Benedicto XVI escribe en su encíclica ‘Deus Caritas Est’: “Ser Cristiano no es el resultado de una opción de Ética o una mera idea, sino el encuentro con un evento, una persona que da a la vida un nuevo horizonte y una dirección decisiva”. Mientras tanto, al finalizar el Mundial, regresamos a la realidad social que vivimos en nuestros países, para afinar nuestra sensibilidad a la crítica situación que impera a nuestro alrededor. Es una realidad ineludible y Dios nos interpela con la misma pregunta que le hizo a Caín.

                Además de buscar el desarrollo socio-económico y las glorias deportivas, Dios nos llama a remover los obstáculos para el desarrollo espiritual. Este desarrollo espiritual no se publica en encuestas, ni se le da una cobertura mediática como la del Mundial. Debe darse mientras vivimos aquí en el mundo, como nos explica San Juan de la Cruz. Para lograrlo, debemos aceptar la cruz que Cristo nos ofrece, la cual puede incluir sufrimiento, el peso de las cruces de otros y nuestro trabajo diario, que debe santificarse. Mientras más abracemos la cruz, será más ligera. Tan sólo necesitamos la gracia de Dios para cargarla.

-Yvette Camou-

Bibliografía:

Biblia de América. Aprobada por las Conferencias Episcopales de México y Chile. Editorial Verbo Divino. 2008. México.

Bosco, San Juan. “Memorias del Oratorio San Francisco de Sales”. Pág. 90. Edición Crítica a cargo de P. Fernando Peraza Leal, SDB. Noviciado Salesiano, Inspectoría de Cristo Rey y María Auxiliadora. 2006. Guadalajara, México.     
           
Brooks, David. ‘Football, space control is what really matters’. The New York Times. July 11, 2014.

Chabin, Michele. “No Relief for Christians Caught Amid the Israel-Palestinian Strife”. National Catholic Register/Catholic News Agency.  07/11/14. A report from Jerusalem.  

Papa Benedicto XVI. Encíclica ‘Deus Caritas Est’. No. 1 y extracto tomado de ‘Virtues’. Pág. 60. Our Sunday Visitor Publishing Division. Huntington, Indiana. 2010.

Papa Juan Pablo II. Encíclica ‘Veritatis Splendor’. Párrafos 7 y 8. Publicada el 6 de Agosto de 1993. Libreria Editrice Vaticana.

St. John of the Cross. ‘Spiritual Direction & Spiritual Directors’. Pág. 310. Edited by Joseph Paul Kozlowski. Queenship Publishing.  Goleta, California. 1998.

14 de junio de 2014

El Papa Francisco, Eficaz Peregrino de la Paz en Medio Oriente



“Para conseguir la paz, se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra. Se necesita valor para decir al encuentro y no al enfrentamiento; al diálogo y no a la violencia; a la negociación y no a la hostilidad; al respeto de los pactos y no a las provocaciones; a la sinceridad y no a la doblez. Para todo esto se necesita valor, una gran fuerza de ánimo….”

-Francisco, orando por la paz junto a Shimon Peres, Presidente de Israel; Mahmoud Abbas, Autoridad Nacional Palestina y Su Santidad Bartolomé, Patriarca de Constantinopla. 8 de Junio del 2014. Domingo de Pentecostés.

Con estas palabras, pronunciadas en el Vaticano, Francisco convocó a estos líderes a rezar por la paz, una vez que aceptaron la invitación que les extendió en su viaje apostólico a Tierra Santa. Además de rezar, los convocó a responder al gran anhelo de sus pueblos de dialogar por la paz y poner fin a tanta violencia. Su vibrante capacidad de convocatoria se puso de manifiesto y en los jardines del Vaticano se dio un encuentro que puede transformar el Medio Oriente al relanzar el proceso de paz a la luz del diálogo interreligioso.

La diplomacia y las negociaciones políticas no han logrado desenterrar las raíces de estos conflictos que van mucho más allá de su alcance. Por supuesto que tienen un rol en el proceso de la paz, especialmente garantizar la seguridad, pero sólo el diálogo interreligioso nos permite ir al encuentro de nuestros hermanos y ‘sembrar’ la ansiada paz, que el Papa Francisco y estos líderes expresaron con un hermoso gesto, al sembrar arbolitos de olivo en los jardines del Vaticano.

Muchos medios reaccionaron con asombro ante la audacia del Papa Francisco. No lograban ‘cuadrar’ los hechos. No hace mucho fracasó una iniciativa política por la paz auspiciada por Estados Unidos, en un escenario de mutuas recriminaciones.  Cada vez que fracasan estas iniciativas, se exacerba más la violencia y se producen más refugiados, como lo prueban los más de 600,000 refugiados sirios en Jordania y la drástica reducción de población cristiana en Medio Oriente, que bajó del 19% al 5%. Aún en oración, Francisco pidió “respeto a todos los acuerdos y el rechazo de todos los actos de provocación. Se necesita valor para esto –aseveró- requiere fortaleza y tenacidad”.  Exhortó a romper con la espiral del odio, acercándonos al hermano, recordando a las víctimas inocentes de las guerras y de los conflictos. La memoria de estos niños es lo que nos anima a luchar por la paz y a dialogar.

El Vaticano ha calificado estos eventos como “una pausa de la política” que puede conducir a consolidar la anhelada paz, pero ha asegurado que no intervendrá en detalles de las negociaciones ni en la esfera regional.  Por su parte, el Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, que lleva las riendas del gobierno israelí, rechaza pactar  con la Autoridad Nacional Palestina, que está respaldada por los Islamistas de Hamas y ha elegido a Abbas. No realizó ningún comentario directo sobre la reunión con Francisco, pero comentó en una base paramilitar israelí que la oración no sustituye a la seguridad. No obstante esta dura realidad,  concede que la oración es vital: “Por miles de años, el pueblo de Israel ha orado por la paz diariamente, pero mientras la paz llega, continuaremos fortaleciéndonos de tal manera que continuemos la defensa del Estado de Israel. Es esto lo que garantizará nuestro futuro y nos traerá la paz” dijo a sus tropas. Observemos que para Netanyahu, respaldado por la coalición Likud en el gobierno israelí, la oración ha sido el fundamento de la misma seguridad, no lo han sido la diplomacia ni la política, que son instrumentos. La oración puede ser vinculada efectivamente al diálogo interreligioso que propone Francisco.

Aquí vuelve a surgir la antigua pregunta del viejo orden político: ‘¿Cuántas divisiones tiene el Papa?’.  No es la primera vez que un pontífice visita Tierra Santa, pero hay un buen número de dimensiones para calificar esta visita como histórica, además de haber celebrado el 50 Aniversario del encuentro entre el Patriarca Atenágoras y el Papa Paulo VI. Cada gesto apelaba a la historia y a la cultura del Medio Oriente, en sus tres vertientes principales: la judía, la cristiana y el Islam.

1.       Le dio un carácter interreligioso al hacerse acompañar por dos amigos suyos, con quienes ha sostenido diálogo interreligioso desde que vivía en su natal Argentina: el Rabbí Abraham Skorka, con quien ha escrito un libro, y un líder musulmán, Omar Abboud. Este acompañamiento hizo que la gente abriera sus corazones a nueva esperanza. Con ellos visitó el Muro de las Lamentaciones.
2.       Es la primera vez que un Papa llega via West Bank, procedente de Jordania, en vez de iniciar su visita en Tel Aviv. Visitó un campo de refugiados palestinos y llegó directamente a Belén. No fue un gesto político, sino humanitario y de caridad. El Vaticano favorece una solución de dos estados, el israelí y el palestino, por supuesto que este gesto animó a los palestinos que no son extremistas, que quieren vivir en pacífica coexistencia con Israel. Hizo un gesto aún más audaz: se detuvo en el muro que separa el estado de Israel de la autoridad palestina, el cual muchos ven como un símbolo de opresión. Apoyó su cabeza contra el muro y oró.
3.       Tuvo un encuentro con los refugiados sirios en Jordania. Muchos de ellos con cristianos y son fundamentalmente perseguidos por la falta de libertad religiosa.
4.       Paz con los sobrevivientes del Holocausto, cuyas heridas aún están frescas en su memoria y en sus cuerpos.  Francisco visitó Yad Vashem, el memorial del Holocausto (Shoá) en Jerusalén. Besó a algunos sobrevivientes ancianos y descendientes, además de colocar una ofrenda.  Oró con ellos. El Anti-semitismo y el odio siguen presentes en el mundo y hay quienes denigran el testimonio de los sobrevivientes. Es una lección que debemos aprender de la historia para evitar que se repita.  Todavía en nuestros días persisten quienes niegan el Holocausto, las purgas de Stalin y el genocidio armenio. Todas estas atrocidades sucedieron, pero estas lecciones no han llegado a los corazones.
5.       Se ha girado así mismo  una invitación para participar en el proceso de diálogo por la paz. En la conferencia de prensa que ofreció en su viaje de regreso a Roma, Francisco dijo que su rol no sería de mediador, sino que había ofrecido la invitación a los líderes, sólo para orar juntos. Shimon Peres tiene 90 años de edad y es un veterano de la política israelí cuyo mandato finalizará en un mes. Por el momento, Netanyahu, el Primer Ministro no está dispuesto a reanudar las negociaciones con Abbas que fracasaron justamente hace un mes. Lo que se espera es resaltar este gesto simbólico que anime el proceso de la paz y comprometa a los líderes a resumirlo. El diálogo interreligioso puede configurar la nueva agenda y el Papa Francisco puede ofrecer esa perspectiva.
6.       Es el primer Papa no europeo y esto trae un elemento nuevo al encuentro entre judíos y musulmanes. El Papa Juan Pablo II no fue anti-semita, pero Polonia, su país natal tiene un historial muy negativo en este sentido. Era imposible para los judíos tener un diálogo con el Papa sin recordarle ese doloroso problema. Lo mismo ocurría con el Papa Benedicto XVI –Joseph Ratzinger- que también cargaba el peso del brutal pasado de su país. Esto no sucede con Francisco que viene de Argentina. Nadie le distrae con culpas del Holocausto o del lado musulmán de las cruzadas. De hecho, ya tuvo su primera incursión en la escena política internacional, cuando las potencias occidentales decidieron invadir Siria el año pasado y él convocó a un día de oración y meditación por la paz en Siria. El hecho de que un líder católico interviniera contra potencias de Occidente dispuestas a bombardear un estado musulmán, le hizo ganar mucha credibilidad en el mundo islámico, además de haber sido un efectivo Pastor conduciendo al redil que Dios le confió hacia el camino, la verdad y la vida: Cristo.
7.       Francisco es un jefe de estado y su visita fue planeada,  aún así, hubo muchos elementos de sorpresa.  A la narrativa mediática, habría que añadir el hecho de su consumada popularidad, que si bien él no la ha buscado, indudablemente que no pueden pasar desapercibidos su carisma, humildad y sentido de humor. No ha hecho los cambios en la doctrina católica que esperan los progresistas, pero su popularidad más bien refleja su testimonio de vida cristiana, su benevolencia y su coherencia. Fue un viaje muy corto, pero tuvo la valentía de acercarse a los refugiados, de denunciar el tráfico de armas, como la raíz del odio y el amor al dinero. Pidió por la conversión de los traficantes de armas y generó más simpatía.
8.       No perdió la oportunidad de promover el diálogo interreligioso junto a la unidad de los Cristianos. Al incluir al Patriarca Bartolomé en este encuentro, lo hace partícipe de este signo de fraternidad, una expresión concreta de confianza en Dios, Señor de la Historia, que quiere que nos veamos como hermanos unos de otros para conducirnos por sus caminos.

Recordemos su llamado a los líderes, que también es para todos nosotros: “La historia nos enseña que nuestras fuerzas por sí solas no son suficientes. Más de una vez hemos estado cerca de la paz, pero el maligno, por diversos medios, ha conseguido impedirla. Por eso estamos aquí, porque sabemos y creemos que necesitamos la ayuda de Dios. No renunciamos a nuestras responsabilidades, pero invocamos a Dios como un acto de suprema responsabilidad, de cara a nuestras conciencias y de frente a nuestros pueblos”.     Juntos podemos dar  gracias por la Creación, pedir  perdón por los pecados y, sobre todo, invocar la paz, como lo hizo Francisco con Shimon Peres, Mahmoud Abbas y el Patriarca Bartolomé.  Dios escucha nuestras oraciones cuando las hacemos unidos, independientemente de que sean en Inglés, Hebreo, Italiano o Árabe. Así sea.
 
-Yvette Camou-

Referencias Bibliográficas:

v  Aciprensa. “Nunca más la guerra: La oración del Papa Francisco en el encuentro por la paz entre Israel y Palestina”.  Junio 8, 2014.
v  Martin, Michel; Pogglioli, Sylvia. “How much clout does Pope Francis have in the Middle East? PBS News transcript. May 27th, 2014.
v  Pullella, Philip. “Israelis and Palestinians must seek peace ‘undaunted in dialogue’ says Pope Francis”.  Jewish Journal/Reuters. June 8th, 2014.
v  Ramos, T.R. “Israelíes y Palestinos afirman ante el Papa estar listos para la paz”. Periódico “El Universal”. Junio 9, 2014. México, DF.