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22 de abril de 2022

ORACIÓN: PASCUA

Pin en Felices pascuas de resurrección
*ORACION: ES PASCUA*
 
Es Pascua, por eso todo cuanto parecía perdido se ha tornado en esperanza.
Es Pascua, por eso todo cuanto estaba muerto ha sido resucitado.
Es Pascua, por eso todo cuanto necesitaba restauración ha sido hecho de nuevo.
Es Pascua, por eso todos los que en tristeza vivían saben que es posible la alegría.
Es Pascua, por eso todo lo incomprensible ha dado paso al misterio posibilitante.
Es Pascua, por eso todo lo que estaba cerrado es invitado a abrirse de par en par.
Es Pascua, por eso todo el odio y toda la violencia ya no tienen sentido alguno.
Es Pascua, por eso todo lo que en tinieblas estaba ve ahora la luz.
Es Pascua, por eso todo lo que nos suceda que sea en el amor.
Es Pascua, por eso todo lo que esperábamos ya está entre nosotros.
Es Pascua, por eso todos estamos invitados a la fiesta, al encuentro, al canto, al abrazo.
Es Pascua, por eso toda la vida y toda nuestra vida habla de resurrección. Amén.
 
Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

5 de abril de 2015

¡Cristo ha resucitado!

Celebramos la Pascua llenos de admiración y temor. Temor, que no es miedo, sino reverencia ante el milagro que ha acontecido una vez más entre nosotros. Los Apóstoles pudieron ver a Cristo en vida y tras la resurrección. Nosotros no, pero sí podemos ver algo que ellos no vieron:

Vemos algo que ellos no veían y no vemos algo que ellos veían. ¿Qué vemos nosotros que no veían ellos? La Iglesia presente en todos los pueblos. ¿Qué no vemos nosotros que veían ellos? A Cristo en carne. Del mismo modo que ellos le veían a Él y creían lo referente al cuerpo, así nosotros que vemos el cuerpo creamos lo referente a la Cabeza. Sírvanos de ayuda recíproca lo que cada uno hemos visto. Les ayuda a ellos a creer en la Iglesia futura el haber visto a Cristo. La Iglesia que vemos nos ayuda a nosotros a creer que Cristo ha resucitado. Lo que ellos creían se ha hecho realidad; realidad es también lo que nosotros creemos. Se cumplió lo que ellos creyeron de la cabeza; se cumple lo que nosotros creemos del cuerpo. Cristo entero se manifestó a ellos y a nosotros, pero ni ellos ni nosotros le vimos en su totalidad. Ellos vieron la Cabeza y creyeron en el cuerpo; nosotros vemos el cuerpo y creemos en la Cabeza. (San Agustín, Sermón CXVI, 6)

Vivimos tiempos complicados, donde las apariencias nos confunden continuamente. Los carismas y sensibilidades son cada vez más importantes, lo que nos hace pensar en que hay segundos y terceros salvadores que gestionan la salvación, según nos gusten más o menos sus palabras e indicaciones. Cristo es uno y por eso no deberíamos de dar más importancia a los sirvientes que al Señor.

Como blogueros con el Papa, deberíamos ver a Cristo como centro y objetivo de nuestra actividad. El Papa es símbolo de unidad y su presencia debería ser la de Pedro, que nos reúne en torno a Cristo. Pedro que no fue el más sensato de los Apóstoles, pero fue capaz de negarse a sí mismo para dejar que Cristo fuese el protagonista.

Así, unidos en torno a Cristo resucitado, con el símbolo de unidad que representa el Papa, ojalá seamos capaces de vernos como hermanos que comparten sus dones. Ojalá dejemos las desconfianzas y seamos capaces de trabajar unidos para el bien de la Iglesia, en torno a la Tradición y el magisterio eclesial.

¡Ha resucitado¡ ¡Verdaderamente lo ha hecho¡ ¡Feliz Pascua!

Néstor Mora N

5 de abril de 2013

LA PASCUA DEL SEÑOR, ESPERANZA DE LOS PUEBLOS


¡Felices Pascuas de resurrección! Este es el grito jubiloso que brota del corazón de los creyentes y  resuena en los templos, haciéndoles vibrar de entusiasmo.
Pero ¿qué significa concretamente esta Pascua en la vida cotidiana de los creyentes en particular, y de nuestro pueblo en general? Si alguien nos preguntará qué significa Pascua, quizá nuestra mejor respuesta sería “esperanza”. Pascua significa esperanza: de vida, de paz, de alegría, de justicia y santidad, de amor, en fin, de todos esos anhelos y proyectos que dan sentido al caminar cotidiano en la vida de las personas.
Pascua significa esperanza porque es la negación del desaliento y la superación del conformismo derrotista. Veámoslo en el Catecismo de la Iglesia católica: La virtud de la esperanza responde al anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre; asume las esperanzas que inspiran las actividades de los hombres; las purifica para ordenarlas al Reino de los cielos; protege del desaliento; sostiene en todo desfallecimiento; dilata el corazón en la espera de la bienaventuranza eterna. El impulso de la esperanza preserva del egoísmo y conduce a la dicha de la caridad.” (Catic # 1818).
Vista así las cosas se entiende la siguiente afirmación: Urge experimentar la Pascua del Señor. Sí, porque urge a nuestro pueblo recuperar las razones para la esperanza. La semana santa (que no el Triduo Pascual) es una oportuna demostración de lo afirmado: ¡millones! son los que se han movilizado escapando de la rutina de la vida diaria, del insoportable calor, de lo gris del cielo y de sus ánimos abatidos por la falta de todo tipo de oportunidades y sin esperanza de superación. ¡Sin esperanzas! Cuántos de estos vacacionistas salen a “turistear” sin esperanzas que a la convivencia familiar, al descanso corporal o al desorden moral de esos días siga un retorno confiado, esperanzado, optimista, alegre, luminoso a sus hogares. Al contrario, las larguísimas colas de vehículos de todo tipo de los que el fin de semana regresan a sus hogares, rebosan de rostros cansados, mal humorados y de ánimos conformistas con la dura realidad de volver nuevamente a la rutina desalentada de la vida diaria.
 ¡Urge a nuestro pueblo motivos para la esperanza! ¿La Pascua del Señor puede ser una respuesta para ellos? No es que pueda, es que DEBE SER. Pero esto depende y es en verdad muy relativo. No por el mismo Señor en sí, cuya Pascua es verdadera, con todo el poder de gracia de su resurrección. Depende de los creyentes y de cuál haya sido su real y profunda vivencia de la Pascua del Señor en estos días del Triduo. Y el mejor examen de esa vivencia por parte de los cristianos es precisamente nuestra capacidad de llevar luz, de llenar de vida y de esperanza las realidades cotidianas del pueblo.
Que nuestras celebraciones del Triduo Pascual no se queden en meros ritualismos autocomplacientes, en los que al final nos sentimos satisfechos por lo bien y lo lindo que nos quedó todo (procesiones, monumentos, dramatizaciones, cantos, decoraciones y todo un largo etc),  aunque al terminar todo no hacemos más que regresar nosotros también a la rutina descolorida de una religiosidad sin compromiso ni conversión, sino que nos han llevado a quienes celebramos religiosamente esos días a renovar en nosotros el poder, la gracia y el amor de la resurrección, quedará demostrado y en evidencia por los frutos que estas celebraciones pascuales traigan a nuestros pueblos.
El Domingo de Resurrección trae consigo dos voces que se complementan como dos coros: la de los ángeles, que anuncian la resurrección (“No está aquí, ha resucitado”) (Lc. 24.6) y la Pedro, que al frente de la Iglesia grita ante el mundo: “Nosotros somos testigos” (Hc. 10,39). Pues bien, eso es lo que necesita nuestra amada Honduras, testigos de la resurrección:

-- Testigos de paz y serenidad en nuestras calles, tan llenas de rostros amargos y ánimos violentos.
-- Testigos de diálogo y unidad en nuestros hogares, desintegrados en conflictos intrafamiliares.
-- Testigos de alegría y ánimo en el Señor en nuestros centros de trabajo, donde las pláticas girarán más
bien sobre los excesos y abusos consumistas y morales de muchos que solo agotando el cuerpo y el   alma creen poder disfrutar.
-- Testigos del compromiso por el bien común y la justicia, en medio de una sociedad acostumbrada a
    quejarse… y agachar la cabeza, para que otros, desde el Congreso, el Ejecutivo o cualquiera de los   
   fácticos que controlan este país hagan de nuestro presente y nuestro futuro lo que más les convenga a   
   sus intereses egoístas.                                             
-- Testigos del derecho a la libertad de expresión que brota de la verdad del evangelio ante el abuso de muchos medios de comunicación que la manipulan y tergiversan según sus negocios, pero también ante una pretendida mordaza ante esta libertad por un proyecto del Ejecutivo a presentar en el Congreso Nacional.
-- Testigos de la integridad y la dignidad nacional ante quienes quieren repartirse el país en porciones que bajo el disfraz de “ciudades modelos” negarán la igualdad de todos a tener las mismas oportunidades de desarrollo, a la vez que entregan la patria a intereses foráneos.
-- Testigos de la justicia ante la impunidad con que galopa la corrupción pública y privada.
-- Testigos del derecho a la seguridad pública, empezando por la tan retrasada depuración de la policía nacional.
-- Testigos del derecho al trabajo, a la salud, a la vivienda, a la educación, en fin, a todo esto que contribuye a hacer digna la vida humana.
-- Testigos de la defensa del voto de cada ciudadano ante el próximo proceso electoral, tan expuesto al manoseo de los políticos de siempre.

En fin, testigos de santidad y justicia social. Los testigos son promotores, los promotores son comprometidos y perseverantes con la causa del evangelio. Esta es la Pascua que necesita nuestra Honduras, la Pascua de los testigos de la resurrección. No necesitamos más de lo mismo, necesitamos que esas mismas procesiones, celebraciones, dramatizaciones, cantos, flores y decoraciones, en fin, todo eso tan agotador que realizamos durante el Triduo Pascual tenga sabor a nueva evangelización, que empapa y da a las realidades temporales en las que cada día vivimos, sentido y sabor a Jesucristo resucitado.
 ¿Tendrá nuestra Honduras en aquellos que hemos celebrado la Pascua verdaderos testigos de la resurrección? A partir de hoy, el tiempo lo dirá.
¡Felices Pascuas de resurrección!
 P. Rafael Alvarado.

31 de marzo de 2013

Feliz Pascua de Resurrección



Queridos Amigos, simpatizantes y socios
Felices Pascuas
¡Cristo ha resucitado!
 
Alegría para todos. Que la creación entera se estremezca
con un latido más de vida y esperanza. Que los creyentes todos resplandezcan
con vestido nuevo, perfumado en el Ungido. Y vosotros, los pobres, los dolientes,
los pequeños, que pasáis inadvertidos, abríos a la esperanza y a la dicha,
que va a estallar el sol en vuestras vidas.

Que nadie en esta noche sufra de pesimismo o de tristeza.
Que se alejen los espíritus malignos,los que amargan la vida de los hombres,
porque han sido definitivamente derrotados.

Esta es la noche que ha sido iluminada por un sol nacido del sepulcro.

Esta es la noche victoriosa, en la que la muerte, hecha cautiva,
en huida sus guardias y soldados, se puso al servicio de la vida.

Esta es la noche tan dichosa en la que Cristo, el amor más grande,
floreció en espiga y amapolas, y volvió a reunirse con los suyos.

Verdaderamente la cruz fue necesaria para que el Amor triunfara de la muerte.

Que Judas no se desespere, que Pilatos no se lave más las manos,
que los soldados no tengan pesadillas, que Pedro ya no llore,
porque el daño se ha trocado en beneficio.

Ahora es el tiempo del juego y de la risa, de la fe reconquistada y la esperanza cierta;
ahora es el tiempo del amor hasta la muerte.

Magdalena jugará con Jesús al escondite, los de Emaús jugarán a los disfraces,
Tomás al veo-veo, Juan a adivinanzas, y para Pedro llegó la hora del examen,
brillantemente superado.

Es la hora del reencuentro, de la presencia y la amistad gozadas,
del pan partido y compartido, de promesas y dones generosos.

A partir de esta noche todo estará más claro y florecido:
la Pasión del mundo continúa, pero ya ninguna cruz será maldita,
y en todos los surcos de la muerte se siembra la esperanza.

Un mensaje de alegría para todos hombres de toda religión y raza:
la vida ha salido victoriosa, la justicia triunfará, sin duda,
porque Cristo resucitado está en el centro de la historia:
Él es la Pascua,  el sol que dinamiza nuestro mundo.
(Oración-Himno atribuido a San Ambrosio de Milán)
 
 
¡Verdaderamente ha resucitado!
Felices Pascuas
Blogueros con el  Papa

4 de abril de 2012

Cómo Compartir el Triunfo de Jesús en tu Blog de Pascua



“La paz esté con ustedes”-
Después dijo a Tomás:
Acerca tu dedo y comprueba mis manos;
acerca tu mano y métela en mi costado.
Y no seas incrédulo, sino creyente.
Tomás contestó: -¡Señor mío y Dios mío!-
(Juan 20, 26-28)

Santo Tomás necesitaba testimonios de fe para creer en la Resurrección de Jesús. Los testimonios de los discípulos no satisfacían su necesidad de creer. Hoy en día, hay muchas almas que no comparten la alegría de la Pascua, no obstante que han sido formados en el seno de familias Cristianas. ¿Estamos evangelizando realmente para compartir la Pascua? Reflexionemos sobre el acompañamiento que estamos brindando a nuestros seres queridos, amigos y a nuestra comunidad parroquial. Como blogueros, tenemos que extender el Reino y brindar acompañamiento a otros hermanos más, que pudieran vivir hasta en otro continente.

Jesús acompañó por el camino a los discípulos. Hoy nos toca a nosotros acompañar a los alejados que transitan por los oscuros y turbios caminos del agnosticismo, de la desesperanza y a otros más, que viven el trauma del abandono porque no hay acción pastoral dirigida a ellos. Hay muchos vacíos que llenar con nuestros blogs. Hay muchas réplicas de Santo Tomás a quienes podemos enseñarles cómo acercar su mano al costado de Cristo. Quizás el blog sea el medio eficaz para traerlos a la viña del Señor, ya que muchos no recurren a los sacramentos, ni a retiros ni al templo. Han abrazado el agnosticismo pero en sus corazones todavía existe la ansiedad por creer.

San Juan Crisóstomo nos ofrece un sencillo perfil de Santo Tomás que no dista mucho de tantos hermanos nuestros que no se acercan a celebrar la Pascua:

Santo Tomás probó su fe mediante sus buenas obras. Llevó el Evangelio a los países más lejanos y selló con su propia sangre la verdad de su enseñanza. En vano tus palabras dan fe de que crees en Jesucristo, si tus acciones desmienten a tu lenguaje. ¿Estás pronto a morir por confirmar tu fe? Tú, que pierdes el cielo y la gracia de Dios antes que privarte de un ligero placer, ¿eres cristiano? Si ni siquiera puedo en ti reconocer a un hombre razonable, ¿cómo habría de darte el nombre de cristiano?”

Ese es el reto a plantear en la Evangelización, a través de la Blogósfera. Santo Tomás pide ver para creer y nosotros no vemos las caras de nuestros destinatarios, pero tenemos que ver el rostro de Cristo en ellos. ¿Cómo hacerles llegar la invitación para ellos para participar en el gran triunfo de Jesús? Empecemos por visualizar nuestro entorno tanto inmediato como virtual:
  • La Pascua no es una edad oscura. Es toda una iluminación que procede de Dios. ¿Cómo la ven en nuestras comunidades? Tratemos de captar sus expresiones generales.

  • Dentro de estas expresiones generales, examinemos qué tendencias predominan: conejitos con huevitos de Pascua, conocimiento de las oraciones, si asisten o no a la Vigilia Pascual, qué celebraciones del Triduo Pascual atienden y qué templos o celebraciones acuden.

  • Sigamos con atención la programación televisiva de los canales católicos. Qué ofrecen y qué no ofrecen. Qué tanta atención directa y programas en vivo hay. Hay algunos que usan regrabaciones de experiencias pasadas, dejan música grabada frente a alguna imagen. Posiblemente falten sacerdotes que acudan a evangelizar en los medios. No todos los sacerdotes se sienten cómodos en los medios.

  • Hay cierta evangelización y Pastoral que no se presta mucho para la televisión. Es más adecuada para blogs. La Pascua ofrece algunas oportunidades con la Doctrina Social de la Iglesia, encíclicas, debates filosóficos y teológicos cuyo contenido sería opacado por la imagen personal y el carisma.

  • Espacios Interactivos que la TV no puede satisfacer. En la pastoral con niños, hay muchos espacios y oportunidades que edificarían mucho espiritualmente, además de que ofrecerían una pedagogía más compatible con su desarrollo emocional e intelectual.

  • Dentro de los espacios interactivos, usemos actividades manuales creativas, juegos, epigramas, dibujos, videos instructivos, música, diseños de tarjetas de Pascua y cuentos de Pascua verdaderamente Cristianos.

  • Evitemos cuentos ‘New Age’ o de la Nueva Era. Cuentos con mujeres semidesnudas y sirenas personificando angelitos; imágenes de la era de Acuario; imágenes de Cristo post-modernistas; cantos que tengan trasfondo secular.

  • No todo lo que diga ‘Felices Pascuas’ o ‘Happy Easter’ es realmente Cristiano. Existe una tendencia en el mercado a expulsar a Cristo de su propia Pascua y substituirlo con una Pascua políticamente correcta. Demos más prioridad a imágenes de Cristo resucitado y de pasajes del Evagelio relacionados con la Pascua. Por ejemplo: Los discípulos de Emaús, la tumba vacía, cirios pascuales, la Ascensión del Señor y Pentecostés.

  • Si decides incluir los ‘huevitos de Pascua’, procura que no sea la versión consumista. Más bien explica esta tradición y otras.

  • Incluye historias y testimonios de vida en familia durante la Pascua. Tratemos de comunicar la riqueza de esas vivencias, incluyendo fotos de alguna ocasión.

  • Recurramos a la tradición ortodoxa. Nuestros hermanos ortodoxos del Este cuentan con tradiciones muy hermosas y celebran la Pascua con un gran despliegue de devoción y fiestas. Gracias a Juan Pablo II y su labor ecuménica, podemos compartir en espíritu de Comunión.

  • No olvides incluir en tu blog servicios de Pascua en tu área geográfica. Si piensas realizar un blog de Pascua para un área turística, destaca aspectos que puedan ir conformando una tradición para esa área. Ya hay blogs que destacan este espíritu para vacacionistas y visitantes de Padre Island, Texas y San Juan Capistrano, California, entre otros.

  • No olvides que hay hermanos que necesitan oír la gran noticia y nosotros también necesitamos oír de ellos: los enfermos, los niños con enfermedades congénitas, los adictos en recuperación, los leprosos (¡sí, sí, todavía los hay, aunque ‘oficialmente’ no existan!), los ancianitos en los asilos, los huérfanos, etc.
Vivir la Pascua es una bendición que debemos compartir. Hay muchas maneras de hacerlo y los blogs son también eficaces instrumentos que Dios pone en nuestras manos.

¡Felices Pascuas, Queridos Blogueros!


Yvette Camou