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10 de enero de 2017

RECORDANDO LA IMPORTANCIA DE LA UNIDAD

Ante la oleada de ataques que se dirigen directamente al Papa Francisco, a la Iglesia, y las agresiones sin ningún respeto a las iglesias que buscan la unidad, recordamos las palabras de San Juan XXIII en la apertura del Concilio Vaticano II.

Y también para prepararnos para la Semana de Oración por la unidad de los Cristianos que se lleva a cabo del 18 al 25 de enero.

"Cómo reprimir los errores
Siempre la Iglesia se opuso a estos errores. Frecuentemente los condenó con la mayor severidad. En nuestro tiempo, sin embargo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que la de la severidad. Ella quiere venir al encuentro de las necesidades actuales, mostrando la validez de su doctrina más bien que renovando condenas. No es que falten doctrinas falaces, opiniones y conceptos peligrosos, que precisa prevenir y disipar; pero se hallan tan en evidente contradicción con la recta norma de la honestidad, y han dado frutos tan perniciosos, que ya los hombres, aun por sí solos, están propensos a condenarlos, singularmente aquellas costumbres de vida que desprecian a Dios y a su ley, la excesiva confianza en los progresos de la técnica, el bienestar fundado exclusivamente sobre las comodidades de la vida. Cada día se convencen más de que la dignidad de la persona humana, así como su perfección y las consiguientes obligaciones, es asunto de suma importancia. Lo que mayor importancia tiene es la experiencia, que les ha enseñado cómo la violencia causada a otros, el poder de las armas y el predominio político de nada sirven para una feliz solución de los graves problemas que les afligen.
En tal estado de cosas, la Iglesia Católica, al elevar por medio de este Concilio Ecuménico la antorcha de la verdad religiosa, quiere mostrarse madre amable de todos, benigna, paciente, llena de misericordia y de bondad para con los hijos separados de ella. Así como Pedro un día, al pobre que le pedía limosna, dice ahora ella al género humano oprimido por tantas dificultades: "No tengo oro ni plata, pero te doy lo que tengo. En nombre de Jesús de Nazaret, levántate y anda"[viii]. La Iglesia, pues, no ofrece riquezas caducas a los hombres de hoy, ni les promete una felicidad sólo terrenal; los hace participantes de la gracia divina que, elevando a los hombres a la dignidad de hijos de Dios, se convierte en poderosísima tutela y ayuda para una vida más humana; abre la fuente de su doctrina vivificadora que permite a los hombres, iluminados por la luz de Cristo, comprender bien lo que son realmente, su excelsa dignidad, su fin. Además de que ella, valiéndose de sus hijos, extiende por doquier la amplitud de la caridad cristiana, que más que ninguna otra cosa contribuye a arrancar los gérmenes de la discordia y, con mayor eficacia que otro medio alguno, fomenta la concordia, la justa paz y la unión fraternal de todos."

18 de enero de 2012

¿Conoces la parábola del hermano cenizo?

Comenzamos hoy el octavario para la Unidad de los Cristianos. Una ocasión estupenda para que Blogueros con el Papa contribuya a este gran deseo de Cristo y de su Iglesia: que todos juntos podamos celebrar un día la Eucaristía. Uno de los mayores escándalos es precisamente la división de los cristianos. En este tema de la Unidad siempre es posible la actitud del que piensa que los demás -los otros, los "separados"- son los que tienen que volver a la verdadera Iglesia, ésa que está formada por "nosotros", los auténticos. Y así -es fácil comprenderlo- no se puede llegar nunca a la comunión.

Desde hace tiempo descubrí en la parábola del Hijo pródigo aspectos muy interesantes para el ecumenismo, palabra ésta que recuerda la necesidad de que los hermanos vivan en armonía en la misma casa así como el deseo de que todos cuantos se han ido de ella, vuelvan algún día. El hermano mayor de la parábola podría tener mucha parte de culpa en la marcha de su hermano, el pródigo. Se fue él, ciertamente. ¿Pero acaso fue suya toda la culpa? El hermano mayor parece tener una buena parte de culpa. 

Los blogueros con el Papa somos ecuménicos desde el principio. Nos resistimos a llamarnos "católicos" por el peligro de que esta palabra se manipule. Lo somos, pero en el sentido más genuino de universales, con los brazos abiertos a todos. El "católico" que emplea ese nombre para litigar es comparable al hermano mayor de la parábola del Hijo pródigo. No sólo puede ser causa de escándalo y de que otros abandonen el hogar común, sino que hace muy difícil que cualquier otro desee volver a él.

Os dejo esta otra versión de la parábola del hijo pródigo: ésta es la del hermano cenizo. Los blogueros con el Papa no queremos ser cenizos... Eso... Nunca. Y ojalá sean muchos los que vuelven a Casa, atraídos por el ambiente de alegría y de respeto de la libertad que encuentren en nosotros.

Si vemos la Iglesia como una casa común, en la que el Vicario de Cristo preside en la caridad, comprenderemos que los blogueros que necesita el Padre común son personas positivas, que junto al amor a la verdad se caracterizan por una caridad bien entendida. El amor a la verdad y a la libertad son inescindibles. ¡Estos son los blogueros del Papa!, podríamos decir, parafraseando el lema de la JMJ Madrid 2011.

Aquí va la parábola del hermano cenizo:

"Hermano cenizo
del pródigo hermano.
Sí: hermano que hizo
que huyera su hermano.
Todos estamos necesitados de conversión. Vivir en la Casa del Padre es exigente. Nadie puede conformarse con el hecho de estar en ella mientras haya hermanos "pródigos", a los que el Padre quiere con amor infinito y misericordioso.
El hermano del pródigo hermano habría debido de ir en su busca para traerlo de nuevo a Casa.
No lo hizo.
Tampoco se alegró cuando el pródigo regresó y se enfadó al ver que el Padre había organizado una fiesta para celebrarlo.
El hermano cenizo estaba enfadado.
Habitaba en la casa de su Padre, pero su corazón estaba triste, permanentemente triste. Y su tristeza llegó al culmen cuando la alegría del Padre estaba colmada.
El hermano menor había abandonado la casa paterna, pidiendo la parte de herencia que le correspondía. Sin embargo, ¿qué parte de culpa tuvo el hermano mayor, para que él hubiese abandonado el hogar familiar?"

Joan Carreras  

9 de abril de 2011

¿ES UNA DE LAS PATAS DE NUESTRO TRIPODE LA ORACIÓN?

Orar, como JESÚS, y en ÉL, con ÉL y por ÉL, es la puerta que abre nuestra unión con el PADRE.

Sabido es que nuestra vida en CRISTO tiene que apoyarse y sustentarse en ÉL. No podemos permanecer injertados sin chupar la savia que nos alimenta y nos da la vida. Y ÉL, el SEÑOR, es nuestra sabia y nuestro alimento diario. Sin ÉL no subsistiríamos.

Y el biberón por donde chupamos esa Vida de la Gracia es la oración. En ella intimamos con JESÚS y, por ella, saciamos nuestra sed de agua que nos llena y salta hasta la vida eterna. La oración nos pone en brazos del PADRE a través del HIJO y, como JESÚS, nos fortalece y nos alienta a vivir la Vida de la Gracia que, el mismo JESÚS, nos transmite por los mérito de su Muerte y Resurrección.

Sin hablar no podríamos relacionarnos con ÉL, y a ese hablar le llamamos oración, porque ese diálogo, a pesar de ser amigable y confiado, es adoración y sumisión. Es el SEÑOR, nuestro DIOS y PADRE, que se nos da en su HIJO, y por ÉL, con ÉL y en ÉL, nos hace hijos adoptivos, hermanos  y coherederos de su Gloria.

Por eso, orar es hablar con DIOS e intimar con JESÚS, de forma que en nuestra relación y amistad con JESÚS, es decir, injertados en ÉL, llegamos al PADRE. Si no oramos no llegamos a JESÚS, y sin JESÚS no llegamos al PADRE. Porque para amar y actuar en el amor es necesario primero orar y conocer a JESÚS.
Es el trípode de nuestra roca y firmeza. La Piedad, relación con JESÚS en el camino hacia el PADRE; la formación, el conocimiento de su Palabra y experiencia del encuentro vivido en ÉL, con ÉL y por ÉL; y la acción, consecuencia de experimentar su amor que nos llena y nos hace rebosarlo desde nuestro corazón.

Quisiera, pues, rogarle que no dejen de rezar. No me vean como un impertinente, sino como un hermano que se sostiene en la oración de todos ustedes y de la propia. Quisiera, también compartir mis oraciones - reflexiones que cada día derramo en la página "Un rincón para orar cada día, y saber de sus opiniones y su eficacia. 

Quisiera parar y sentarnos a hablar de nuestra vivencia diaria con JESÚS, de nuestro diálogo, de nuestra disciplina y rosarios. De nuestro compromiso cada sábado, de nuestra perseverancia y nuestro empeño. Quisiera sentir nuestro mutuo apoyo, nuestra unidad, nuestro propósito renovado y nuestra esperanza de, junto a nuestro Papa, obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados y seglares, de modo especial, todos los blogueros que nos sentimos unidos en la misma fe, alentar nuestra esperanza en CRISTO JESÚS que nos une y nos convoca en el amor y para el amor.

Un fuerte abrazo para todos en XTO.JESÚS.