19 de junio de 2024

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Con los salmos, de los que nos habla hoy el santo Padre Francisco, rezamos, alabamos, suplicamos, pedimos, compartimos nuestros sufrimientos e intimamos con el Señor, nuestro Padre Dios. Estos salmos, nos dice el Papa, fueron las  oraciones con las que Jesús, María, también los apóstoles y los cristianos creyentes de aquella época se relacionaban e intimaban con Dios. Ocupan, continúa diciéndonos el santo Padre, un lugar privilegiado en la liturgia y deben ocupara también un lugar importante en nuestra vida de oración.

 

PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Plaza de San Pedro
Miércoles, 19 de junio de 2024

[Multimedia]

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[El siguiente texto también incorpora partes no leídas que se consideran pronunciadas]

Catequesis. El Espíritu y la Esposa. El Espíritu Santo guía al Pueblo de Dios al encuentro con Jesús, nuestra esperanza. 4. El Espíritu enseña a la Esposa a rezar. Los Salmos, una sinfonía de oración en la Biblia

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En preparación del próximo Jubileo, les he invitado a dedicar el año 2024 «a una gran “sinfonía” de oración» [1]. Con la catequesis de hoy, quisiera recordarles que la Iglesia ya tiene una sinfonía de oración cuyo compositor es el Espíritu Santo, y es el Libro de los Salmos.

Como en toda sinfonía, en ella hay varios “movimientos”, es decir, varios tipos de oración: alabanza, acción de gracias, súplica, lamento, narración, reflexión sapiencial y otros, tanto en forma personal como en forma coral de todo el pueblo. Estos son los cantos que el Espíritu mismo ha puesto en labios de la Esposa, su Iglesia. Todos los libros de la Biblia, como recordé la vez pasada, están inspirados por el Espíritu Santo, pero el Libro de los Salmos también lo está en el sentido de que está lleno de inspiración poética.

Los salmos han ocupado un lugar privilegiado en el Nuevo Testamento. De hecho, ha habido y sigue habiendo ediciones que contienen el Nuevo Testamento y los Salmos juntos. Tengo sobre mi mesa una edición ucraniana, que me enviaron, de este Nuevo Testamento con los Salmos; era de un soldado que murió en la guerra. Y él rezaba en el frente con este libro.

No todos los salmos – y no todo de cada salmo - puede ser repetido y hecho propio por los cristianos y menos aún por el ser humano moderno. Reflejan, a veces, una situación histórica y una mentalidad religiosa que ya no son las nuestras. Esto no significa que no sean inspirados, sino que en ciertos aspectos están ligados a una época y a una etapa provisional de la revelación, como ocurre también con gran parte de la legislación antigua.

Lo que más recomienda los salmos a nuestra acogida es que fueron la oración de Jesús, de María, de los Apóstoles y de todas las generaciones cristianas que nos precedieron. Cuando los recitamos, Dios los escucha con esa gran “orquestación” que es la comunión de los santos. Jesús, según la Carta a los Hebreos, entra en el mundo con un versículo de un salmo en el corazón: “He aquí que vengo, oh Dios, a hacer tu voluntad” (cf. Hb 10,7; Sal 40,9); y deja el mundo, según el Evangelio de Lucas, con otro verso en los labios: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lc 23,46; cf. Sal 31,6).    

El uso de los salmos en el Nuevo Testamento es seguido por el de los Padres y de toda la Iglesia, que hace de ellos un elemento fijo en la celebración de la Misa y la Liturgia de las Horas. «Toda la Sagrada Escritura divina exhala la bondad de Dios– escribe San Ambrosio –, pero sobre todo lo hace el dulce libro de los salmos» [2]. El dulce libro de los salmos. Me pregunto: ¿rezan a veces con salmos? Tomen la Biblia o el Nuevo Testamento y recen un salmo. Por ejemplo, cuando están un poco tristes porque han pecado, ¿rezan el salmo 51? Hay muchos salmos que nos ayudan a seguir adelante. Tomen la costumbre de rezar los salmos. Les aseguro que al final serán felices.

Pero no podemos únicamente vivir del legado del pasado: es necesario que hagamos de los salmos nuestra oración.  Se ha escrito que, en cierto sentido, debemos convertirnos nosotros mismos en ‘autores’ de los salmos, haciéndolos nuestros y rezando con ellos [3]. Si hay algunos salmos, o simplemente versículos, que hablan a nuestro corazón, es bueno repetirlos y rezarlos durante el día. Los salmos son oraciones "para todas las estaciones": no hay estado de ánimo o necesidad que no encuentre en ellos las mejores palabras para convertirlos en oración. A diferencia de todas las demás oraciones, los salmos no pierden su eficacia a fuerza de repetirlos; al contrario, la aumentan. ¿Por qué? Porque están inspirados por Dios y "espiran" Dios, cada vez que se leen con fe.

Si nos sentimos oprimidos por el remordimiento y la culpa, porque somos pecadores, podemos repetir con David: «Ten piedad de mí, oh Dios, en tu amor; / en tu gran misericordia» (Sal 51,3), el salmo 51. Si queremos expresar un fuerte vínculo personal con Dios, decimos: «Oh Dios, tú eres mi Dios, / desde el alba te busco, / mi alma tiene sed de ti, / mi carne te anhela / en una tierra seca, sedienta y sin agua», salmo 63 (Sal 63,2). No es por casualidad que la liturgia ha incluido este salmo en las laudes de los domingos y de las solemnidades. Y si nos asaltan el miedo y la angustia, esas maravillosas palabras del salmo 23 vienen en nuestro socorro: «El Señor es mi pastor [...]. Aunque pase por valle tenebroso, / no temo ningún mal» (Sal 23,1.4).

Los salmos nos permiten no empobrecer nuestra oración reduciéndola sólo a peticiones, a un continuo “dame, danos…”. Aprendemos del Padre Nuestro, que antes de pedir “el pan de cada día” dice: “Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad”. Los salmos nos ayudan a abrirnos a una oración menos egocéntrica: una oración de alabanza, de bendición, de acción de gracias; y también nos ayudan a convertirnos en la voz de toda la creación, haciéndola partícipe de nuestra alabanza.

Hermanos y hermanas, que el Espíritu Santo, que dio a la Iglesia Esposa las palabras para rezar a su divino Esposo, nos ayude a hacerlas resonar hoy en la Iglesia y a hacer de este año preparatorio del Jubileo una verdadera sinfonía de oración. ¡Gracias!


[1] Carta a S.E. Mons. Fisichella para el Jubileo 2025 (11 de febrero de 2022).

[2] Comentarios sobre los Salmos I, 4, 7: CSEL 64,4-7.

[3] Giovanni Cassiano, Conlationes, X,11: SCh 54, 92-93.

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Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Veo que hay argentinos aquí, los saludo. Pidámosle al Espíritu Santo que nos enseñe a orar con los salmos, que son una bella sinfonía de oración. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas gracias.
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Resumen leído en español por el Santo Padre Francisco

Queridos hermanos y hermanas:

En nuestra catequesis de hoy presentamos al Espíritu Santo como el “compositor” de una sinfonía de oración que ha sido donada a la Iglesia. Esta bella sinfonía son los salmos, con los que nos dirigimos al Señor para alabarlo, agradecerle, suplicarle y compartirle nuestro sufrimiento; en una palabra, con ellos rezamos, a veces en comunidad, otras en la intimidad. Los salmos han sido la oración de Jesús y María, de los apóstoles y de todos los cristianos que nos han precedido. Esto, y el hecho de que tengan un lugar privilegiado en la liturgia, nos habla de la importancia que tienen para nosotros los creyentes.

Los salmos no son algo del pasado, se actualizan cuando los hacemos nuestra propia oración. Les aconsejo que cuando un salmo, o un versículo de un salmo, les llegue al corazón, lo conserven, lo repitan durante un día. Para cada una de las situaciones que nos tocan experimentar en la vida, encontraremos siempre un salmo que nos dará una respuesta.
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Llamamiento

Mañana se celebra el Día Mundial del Refugiado, promovido por las Naciones Unidad. Que sea una oportunidad para dirigir una mirada atenta y fraternal a todos aquellos que están obligados a huir de sus hogares en busca de paz y de seguridad. Todos estamos llamados a acoger, promover, acompañar e integrar a quienes llaman a nuestras puertas. Rezo para que los Estados trabajen para garantizar condiciones humanas a los refugiados, y a facilitar los procesos de integración.

ORACIÓN: CONTIGO, SEÑOR

Señor Jesús,  en esta mañana me presento ante ti  con mis proyectos y mis retos,  con mis miedos,  con mis afectos y sentimientos,  con mis heridas y amenazas,  con mi carácter y mi modo de hacer las cosas,  con mis necesidades y mis logros,  con mis deseos de superación y mis errores,  con mis fuerzas y mis ganas de tirar la toalla,  con mis amores y desamores,  con mis pasiones y mis utopías… con todo lo que soy y tengo.  

Señor Jesús,  en esta mañana,  reconociéndome en camino  y con ganas de seguir caminando,  te pido que me acompañes. 

Sé que solo no puedo,  sé que sin ti mis esfuerzos son absurdos,  sé que sin tu presencia la vida ya no tiene sorpresas, sé que a tu lado hasta lo escabroso del camino se hace más llevadero.  

Señor Jesús, acompaña mis pasos, vente conmigo y quédate cerca. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

18 de junio de 2024

ORACIÓN: ESTAR EN TUS MANOS

Señor, estar en tus manos me duele. Me moldeas, me arreglas, me curas. Quitas los parches que pongo, mostrándome lo que soy y me rediseñas a tu modo.

Con el dolor me vas enseñando qué es eso de "entregarme" como tú. Si bajo las defensas vas actuando más. Me dices entre mirada y mirada: "déjate llevar".

Todos mis errores y desaciertos los vas tomando y te haces cargo. Con tus manos enderezas mi camino y rearmas lo que desarmo.

Señor, ayúdame a confiar y a esperar  que se cumpla tu obra, en mi y en los demás. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

17 de junio de 2024

ORACIÓN DEL DOMINGO

Señor, la fuerza de vida que hay en mí es tan grande que crece noche y día, sin que me dé cuenta de ello. Tengo una capacidad infinita de vida, porque viene de ti y me lleva hasta ti. Es importante que sea consciente y que colabore en mi crecimiento eliminando los obstáculos que lo pueden estropear.

Haz que trabaje con todas mis fuerzas para hacer crecer y proteger mi vida, como si todo dependiera de mí; pero que lo haga con serenidad y confianza, como si todo dependiera de ti. Así, sintiéndome débil y limitado, podré trabajar en paz y sin angustias por mi crecimiento humano. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

16 de junio de 2024

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Ven Espíritu Santo, a regalarme tu vida siempre nueva. Lléname del asombro de un niño para admirar el mundo y la vida. Que no me acostumbre a la vida, que me deje sorprender cada mañana. Porque detrás de cada cosa está tu amor, Dios mío.

Ayúdame a reconocer que la rutina no existe, porque todo es nuevo cada día, porque siempre hay algo que está comenzando. En cada momento algo precioso está naciendo, y la vida vuelve a brotar por todas partes. Quiero aceptar los nuevos desafíos que me presentes, Espíritu Santo. Que pueda mirar siempre el horizonte con ilusión, esperanza y entusiasmo.

Toma toda mi vida, Espíritu Santo, y llénala de la eterna novedad de tu amor. Que este día no pase en vano, y pueda descubrir el mensaje que hoy tienes para mi vida. Ven Espíritu Santo. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

15 de junio de 2024

ORACIÓN:Encontrarán descanso

Señor Jesús, ¡Cuánto anhelamos el descanso, la serenidad, la paz! En algunas ocasiones suceden cosas tan tristes, tan injustas, tan inhumanas, que siento rabia., mucha rabia. Acompáñame en esos momentos, para que esa rabia se transforme en fuerza, para luchar contra el mal a fuerza de bien. Siempre como Tú y contigo.

Pero en otras ocasiones, yo mismo no me dejo descansar y vivir en paz. Pienso que no me dan lo que merezco. Hago tragedia ante cualquier contratiempo. No acepto mis limitaciones físicas y mentales. Me castigo cuando cometo errores. Quiero ser reconocido por los demás. Pretendo tener razón y defiendo argumentos absurdos. Me paso el día criticando a la familia, a los compañeros, a los políticos. Soy capaz, incluso, de echarte en cara lo mal que conduces el mundo.

Señor, ayúdame a avanzar por el camino de la mansedumbre y la humildad, para encontrar el descanso y la paz. Siempre como Tú y contigo. Amén


Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

14 de junio de 2024

ORACIÓN: Rezar con los ojos

Señor, Jesús, enséñame a rezar con los ojos, a decírtelo todo con una mirada al cielo.

Que, como Tú, levante los ojos al cielo, al comenzar un trabajo importante, antes de decir una palabra decisiva, cuando no sé qué hacer o qué decir, en medio de mis dificultades y agobios.

Que levante los ojos al cielo, cuando no comprendo nada, para recibir luz; cuando no puedo más, para obtener fuerza; cuando me siento encadenado, para liberarme; cuando me cueste la soledad, para sentir tu cercanía; cuando todo va bien, para darte gracias. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

13 de junio de 2024

ORACIÓN DEL MIÉRCOLES

Dios te regala la vida en cada instante. Tu vida está en sus manos. Dios te ama sin medida. Hazte consciente de que tu interioridad está habitada por el amor de Dios. El corazón de cada ser humano es casa de Dios.

Sabernos amados, elegidos, acompañados es fundamental para vivir felices y para trabajar, para vivir una vida agraciada y agradecida. El bautismo nos da un fondo de gratuidad, de donde brota una experiencia de oración agradecida. Agradece tu bautismo, tu pertenencia a la Iglesia de Jesús.

Gracias, Señor, por enseñarnos a amar. Gracias por tu mandato: «Amaos». Gracias por tu ejemplo. Gracias por amarnos y caminar junto a nosotros recordándonos, una y otra vez, que solo el amor da valor a la vida. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

12 de junio de 2024

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Somos palabra del Espíritu Santo, me atrevo a decir, cuando anunciamos y proclamamos la Buena Noticia, Él ha venido a nosotros en el instante de nuestra concepción bautismal y, desde ese momento, inspira, asiste y nos da su Palabra cuando le abrimos nuestros corazones y nos ponemos en sus manos. ¡Ven Espíritu Santo, llena nuestros corazones y enciende en nosotros la llama de tu Amor! Leemos al Santo Padre en su audiencia de hoy.


PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Plaza de San Pedro
Miércoles, 12 de junio de 2024

[Multimedia]

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[El siguiente texto también incorpora partes no leídas que se consideran pronunciadas]

Catequesis. El Espíritu y la Esposa. El Espíritu Santo guía al Pueblo de Dios al encuentro con Jesús, nuestra esperanza. 3. «Toda la Escritura está inspirada por Dios». Conocer el amor de Dios por las palabras de Dios

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días, bienvenidos!

Continuamos nuestra catequesis sobre el Espíritu Santo, que guía la Iglesia hacia Cristo, nuestra esperanza. Él es el guía. La vez pasada contemplamos la obra del Espíritu en la creación; hoy lo vemos en la revelación, de la que la Sagrada Escritura es un testimonio autorizado e inspirado por Dios.

En la Segunda Carta de san Pablo a Timoteo figura esta afirmación: “Toda la Escritura está inspirada por Dios” (3:16). Y otro pasaje del Nuevo Testamento dice: «Hombres movidos por el Espíritu Santo han hablado de parte de Dios» (2 Pe 1:21). Esta es la doctrina de la inspiración divina de la Escritura, la que proclamamos como artículo de fe en el “Credo”, cuando decimos que el Espíritu Santo «habló por medio de los profetas». La inspiración divina de la Biblia.

El Espíritu Santo, que inspiró las Escrituras, es también el que las explica y las hace perennemente vivas y activas. De inspiradas, las vuelve inspiradoras. “Las Sagradas Escrituras…inspiradas por Dios - dice el Concilio Vaticano II - y redactadas una vez para siempre, comunican inmutablemente la palabra del mismo Dios, y hacen resonar la voz del Espíritu Santo en las palabras de los Profetas y de los Apóstoles” (n. 21). De este modo, el Espíritu Santo continúa, en la Iglesia, la acción de Jesús Resucitado que, tras la Pascua, “abrió la mente de los discípulos para que comprendieran las Escrituras” (cfr. Lc 24,45).

Puede suceder, en efecto, que un determinado pasaje de la Escritura, que hemos leído muchas veces sin ninguna emoción particular, un día lo leamos en un clima de fe y de oración y, de repente, ese texto se ilumine, nos hable, arroje luz sobre un problema que vivimos, aclare la voluntad de Dios para nosotros en una situación determinada. ¿A qué se debe este cambio, sino a una iluminación del Espíritu Santo? Las palabras de la Escritura, bajo la acción del Espíritu, se vuelven luminosas; y en esos casos tocamos con nuestras propias manos lo cierta que es la afirmación de la Carta a los Hebreos: «… la palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que espada de doble filo; […]» (4,12).

Hermanos y hermanas, la Iglesia se nutre de la lectura espiritual de la Sagrada Escritura, es decir, de la lectura realizada bajo la guía del Espíritu Santo que la inspiró. En su centro, como un faro que lo ilumina todo, está el acontecimiento de la muerte y resurrección de Cristo, que cumple el plan de salvación, realiza todas las figuras y profecías, desvela todos los misterios ocultos y ofrece la verdadera clave de lectura de toda la Biblia. La muerte y resurrección de Cristo es el faro que ilumina toda la Biblia, y también ilumina nuestras vidas. El Apocalipsis describe todo esto con la imagen del Cordero que rompe los sellos del libro “… escrito por el anverso y el reverso, sellado con siete sellos” (cfr. 5,1-9), la Escritura del Antiguo Testamento. La Iglesia, Esposa de Cristo, es intérprete autorizada del texto de la Escritura inspirado, la Iglesia es la mediadora de su proclamación auténtica. Dado que la Iglesia está dotada del Espíritu Santo, – por eso es intérprete - es «columna y fundamento de la verdad» (1 Tm 3,15). ¿Por qué? Porque está inspirada, sostenida por el Espíritu Santo. Y la misión de la Iglesia es ayudar a los fieles y a quienes buscan la verdad a interpretar correctamente los textos bíblicos.

Una forma de realizar la lectura espiritual de la Palabra de Dios es lo que se llama la lectio divina, una palabra cuyo significado quizá no entendemos. Consiste en dedicar un tiempo del día a la lectura personal y meditada de un pasaje de las Escrituras. Y esto es muy importante: cada día tómense un tiempo para escuchar, para meditar, leyendo un pasaje de la Escritura. Y para ello les recomiendo: tengan siempre un Evangelio de bolsillo y llévenlo en la bolsa, en los bolsillos…Así, cuando estén de viaje o cuando tengan un poco de tiempo libre lo toman y leen…Esto es muy importante para la vida. Tomen un Evangelio de bolsillo y durante el día léanlo una vez, dos veces, cuando puedan. Pero la lectura espiritual de las Escrituras por excelencia es la lectura comunitaria que se realiza en la Liturgia, en la Santa Misa. Allí vemos cómo un acontecimiento o una enseñanza, dado en el Antiguo Testamento, encuentra su plena realización en el Evangelio de Cristo. Y la homilía, ese comentario que hace el celebrante, debe ayudar a transferir la Palabra de Dios del libro a la vida. Pero para ello, la homilía debe ser breve: una imagen, un pensamiento, un sentimiento. La homilía no debe durar más de ocho minutos, porque después de ese tiempo se pierde la atención y la gente se duerme, y tiene razón. Una homilía debe ser así. Y esto es lo que quiero decir a los sacerdotes que hablan mucho, a menudo, y no se entiende de qué hablan. Una homilía corta: un pensamiento, un sentimiento y una indicación para la acción, cómo hacer. No más de ocho minutos. Porque la homilía debe ayudar a transferir la Palabra de Dios del libro a la vida. Y, entre las muchas palabras de Dios que escuchamos cada día en la Misa o en la Liturgia de las Horas, siempre hay una que está destinada especialmente a nosotros. Algo que nos llega al corazón. Si la acogemos en nuestro corazón, puede iluminar nuestra jornada, animar nuestra oración. ¡Se trata de no dejar que caiga en saco roto!

Concluyamos con un pensamiento que puede ayudarnos a enamorarnos de la Palabra de Dios. Como algunas piezas musicales, la Sagrada Escritura tiene una nota subyacente que la acompaña de principio a fin, y esta nota es el amor de Dios. «Toda la Biblia - observa San Agustín- no hace más que narrar el amor de Dios»[1]. Y San Gregorio Magno define la Escritura como 'una carta de Dios Todopoderoso a su criatura', como una carta del Esposo a la esposa, y exhorta a «aprender a conocer el corazón de Dios en las palabras de Dios'»[2]. «…por esta revelación – dice el Vaticano II – Dios invisible, …habla a los hombres como amigos, movido por su gran amor, y mora con ellos, para invitarlos a la comunicación consigo y recibirlos en su compañía» (Dei Verbum, 2).

Queridos hermanos y hermanas, ¡adelante con la lectura de la Biblia! Pero no olviden el Evangelio de bolsillo: llévenlo en la bolsa, en el bolsillo, y en algún momento del día lean un pasaje. Esto los acercará mucho al Espíritu Santo que está en la Palabra de Dios. Que el Espíritu Santo, que inspiró las Escrituras y ahora sopla desde ellas, nos ayude a captar este amor de Dios en las situaciones concretas de la vida. Gracias.

[1] De catechizandis rudibus, I, 8, 4: PL 40, 319.

[2] Registrum Epistolarum, V, 46 (ed. Ewald-Hartmann, pp. 345-346).
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Saludos
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Pidámosle al Espíritu Santo que ilumine toda nuestra vida con su Palabra, para que podamos dar testimonio de Cristo. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Gracias.
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Resumen leído en español por el Santo Padre Francisco
Queridos hermanos y hermanas:
Continuamos con nuestras catequesis sobre el Espíritu Santo, y hoy destacamos su acción de “inspirar”. En el Credo decimos que es Él quien habló a través de los profetas, y el documento conciliar Dei Verbum añade que nos habla también a través de las palabras de los apóstoles, contenidas en la Sagrada Escritura. Él es quien ha inspirado a los autores sagrados de la Biblia, por lo que reconocemos que esta es Palabra de Dios. Él es quien nos la explica haciéndola viva y eficaz.

El Espíritu Santo se encarga de seguir nutriendo a la Iglesia con la Palabra divina, porque es bajo su guía que nosotros podemos leerla, meditarla y llevarla a nuestra propia vida. Y esto sucede cada vez que tomamos un fragmento de la Sagrada Escritura para tener un momento de oración, pero particularmente cuando la proclamamos en la Eucaristía, donde constatamos cómo una enseñanza del Antiguo Testamento encuentra su plenitud en el Evangelio de Cristo.

ORACIÓN DEL MARTES

Colócate ante Dios tal y como te sientes en este momento. Ábrete a su amor incondicional. ¿Sabes que te busca, te espera, te ama? Dile con el salmista: «Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza; Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. Dios mío, peña mía, refugio mío, Dios mío. Mi fuerza salvadora»

Deja que Jesús pose su mirada sobre ti, ábrete a su palabra de vida. Tiene un proyecto para ti. Acércate confiadamente a él. “Me dices que soy la sal de la tierra, la luz del mundo. ¿No te habrás confundido de persona? ¿Acaso no sabes quién soy yo? ¡Cómo me dices estas cosas! ¿Por qué me escoges para que yo sea un humilde reflejo de tu luz en medio de las gentes?”

Mira a María, la mujer que acogió la mirada de Dios y se dejó hacer por su amor. Siempre tuvo encendida la lámpara de su confianza y abandono en Dios. Reza:

Gracias, Padre, por tanta gente sencilla que hace el bien sin ningún ruido, calladamente, gastando su vida, como una lámpara de cera, para dar luz. Quiero unirme a ellos y con ellos a ti. Sembraremos juntos el Evangelio. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

10 de junio de 2024

ORACIÓN DEL DOMINGO

Señor, abre mi corazón a tu palabra y a tu amor.

Estar abierto es, ante todo, salir de uno mismo. Romper la coraza del egoísmo que intenta aprisionarnos en nuestro propio yo.

Estar abierto es dejar de dar vueltas alrededor de uno mismo. Como si ese fuera el centro del mundo y de la vida.

Estar abierto es no dejarse encerrar en el círculo de los problemas del pequeño mundo al que pertenecemos. Cualquiera que sea su importancia, la humanidad es más grande. Y es a ella a quien debemos servir. Amén.


Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

9 de junio de 2024

ORACIÓN:Escuchar como María

Señor Jesús, como a María, enséñame a sentarme a tus pies para escuchar tu palabra. Dame aquella auténtica sabiduría que busca tu voluntad mediante la plegaria y la meditación, a través del contacto directo contigo, más que por razonamientos mentales o por la lectura de muchos libros.

Concédeme la gracia de distinguir tu voz de la de los extraños; concédeme la gracia de dejarme guiar por ella y de buscarla ante todo como una realidad superior a mí mismo.

Respóndeme mediante la conciencia cuando te adoro y confío en tu grandeza, que llega mucho más allá de lo que yo puedo entender. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

8 de junio de 2024

ORACIÓN: CORAZÓN DE JESÚS

Comienza serenándote y silenciando tu mente. Abre tu corazón al amor sin fronteras del Corazón de Jesús.

No es fácil mantener la calma y la paz, sobre todo cuando muchas situaciones complicadas se apoderan de nuestra vida y de nuestro corazón. Cuando la actividad y el trabajo nos cansan, cuando nuestro deseo de hacer el bien nos rinde por la falta de frutos palpables, más de una vez sentimos ganas de abandonar o de huir.

¿No será que nuestro corazón no tiene en el Señor su descanso? ¿No será que olvidamos la promesa del Señor: «Sin mí no podéis dar fruto» (Jn 15, 5)? Cuando estas nubes intenten anidar en tu mente, recuerda la invitación de Jesús a descansar en su corazón: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré» (Mt 11, 28).

Me acerco a tu corazón, Jesús, y me asombro ante tanto derroche de amor sin medida ¡Gracias, Señor! Te cuento mis cosas y tú me serenas. Y cuando camino entre peligros, sé que siempre vas conmigo. ¡Gracias, Señor!  Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

7 de junio de 2024

ORACIÓN: Volver a Ti.

Te damos gracias, Señor, porque has movido nuestros corazones para que volvamos a ti.

Te damos gracias, porque nunca nos abandonas a pesar de nuestra tozudez, de nuestra infidelidad.

Te damos gracias, porque nos iluminas para descubrir nuestro pecado, todo aquello que no nos deja crecer como personas.

Te damos gracias, porque eres misericordioso y paciente con nosotros, porque a través de tus sacramentos te sentimos cercano.

Te damos gracias, porque creas en nosotros un corazón más puro, más limpio, un corazón capaz de amarte más a ti, al prójimo, a mi mismo y a toda la creación. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

6 de junio de 2024

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO - correspondiente al 050624 -.

Cuando queremos tomar velocidad de crucero abrimos nuestras alas al viento. El viento es la fuerza que nos mueve y nos impulsa en y con plena libertad. Su poder es tan fuerte que mueve oceanos y destruye pueblos. El Espíritu Santo, nos dice hoy el Santo Padre, lo identificamos con un soplo, aliento o viento. Es la fuerza del Amor Infinito que nos mueve a amar también nosotros. De ahí que lo recibimos en la hora de nuestro bautismo y le invocamos para que nos asiste en el camino de nuestra vida.



PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Plaza de San Pedro
Miércoles, 5 de junio de 2024

[Multimedia]

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[El siguiente texto también incorpora partes no leídas que se consideran pronunciadas]

Catequesis. El Espíritu y la Esposa. El Espíritu Santo guía al Pueblo de Dios al encuentro con Jesús, nuestra esperanza. 2. "El viento sopla donde quiere". Donde está el Espíritu de Dios hay libertad

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En la catequesis de hoy, me gustaría reflexionar con ustedes sobre el nombre con el que se llama al Espíritu Santo en la Biblia.

Lo primero que conocemos de una persona es su nombre. Por él la llamamos, la distinguimos, y la recordamos. La tercera persona de la Trinidad también tiene un nombre: se llama Espíritu Santo. Pero “Espíritu” es la versión latinizada. El nombre del Espíritu, aquel por el que lo conocieron los primeros destinatarios de la revelación, con el que lo invocaron los profetas, los salmistas, María, Jesús y los Apóstoles, es Ruah, que significa soplo, viento, aliento.

En la Biblia, el nombre es tan importante que casi se identifica con la persona misma. Santificar el nombre de Dios es santificar y honrar a Dios mismo. Nunca es un apelativo meramente convencional: siempre dice algo sobre la persona, su origen, su misión. Lo mismo ocurre con el nombre Ruah. Contiene la primera revelación fundamental sobre la persona y la función del Espíritu Santo.

Precisamente mediante la observación del viento y sus manifestaciones, los escritores bíblicos fueron conducidos por Dios a descubrir un “viento” de naturaleza diferente. No es casualidad que en Pentecostés el Espíritu Santo descendiera sobre los Apóstoles acompañado por el “ruido de un viento impetuoso”. (cf. Hch 2,2). Fue como si el Espíritu Santo quisiera poner su firma a lo que estaba sucediendo.

¿Qué nos dice, pues, su nombre, Ruah, sobre el Espíritu Santo? La imagen del viento sirve ante todo para expresar el poder del Espíritu Santo. “Espíritu y poder”, o “poder del Espíritu” es una combinación recurrente en toda la Biblia. De hecho, el viento es una fuerza arrolladora, una fuerza indomable, es capaz incluso de mover los océanos.

Pero también en este caso, para descubrir el pleno significado de las realidades de la Biblia, no hay que detenerse en el Antiguo Testamento, sino llegar a Jesús. Junto al poder, Jesús destacará otra característica del viento, la de su libertad. A Nicodemo, que le visita por la noche, Jesús le dice solemnemente: “El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va: así es todo el que nace del Espíritu” (Jn 3, 8).

El viento es la única cosa que no se puede embridar, no se puede “embotellar” ni encerrar. Intentamos “embotellar” o encajonar el viento: no es posible, es libre. Pretender encerrar al Espíritu Santo en conceptos, definiciones, tesis o tratados, como a veces ha intentado hacer el racionalismo moderno, significa perderlo, anularlo, reducirlo al espíritu puramente humano, un espíritu simple. Existe, sin embargo, una tentación similar en el ámbito eclesiástico, y es la de querer encerrar al Espíritu Santo en cánones, instituciones, definiciones. El Espíritu crea y anima las instituciones, pero Él mismo no puede ser “institucionalizado”, “cosificado”. El viento sopla “donde quiere”; del mismo modo, el Espíritu distribuye sus dones “como quiere” (1 Cor 12, 11)

San Pablo hará de todo esto la ley fundamental del obrar cristiano cristiana: “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Co 3.17), dice él. Una persona libre, un cristiano libre, es aquel que tiene el Espíritu del Señor. Esta es una libertad totalmente especial, muy distinta de la que se entiende comúnmente. No es libertad para hacer lo que uno quiera, ¡sino libertad para hacer libremente lo que Dios quiera! No libertad para hacer el bien o el mal, sino libertad para hacer el bien y hacerlo libremente, es decir, por atracción, no por constricción. En otras palabras, libertad de hijos, no de esclavos.

San Pablo es muy consciente de los abusos o malentendidos que se pueden hacer de esta libertad; escribe a los gálatas: «…ustedes, hermanos, a libertad fueron llamados; solo que no usen la libertad como pretexto para la carne, sino sírvanse por amor los unos a los otros» (Gal 5, 13). Se trata de una libertad que se expresa en lo que parece ser su opuesto, se expresa en el servicio, y en el servicio está la verdadera libertad.

Sabemos bien cuándo esta libertad se convierte en un “pretexto para la carne”. Pablo hace una lista siempre actual: «Fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, brujería, enemistades, discordias, celos, disensiones, divisiones, facciones, envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes» (Gal 5,19-21). Pero también lo es la libertad que permite a los ricos explotar a los pobres, es una fea libertad la que permite a los fuertes explotar a los débiles y a todos explotar impunemente el medio ambiente. Esta es una libertad fea, no es la libertad del Espíritu.

Hermanos y hermanas, ¿de dónde sacamos esta libertad del Espíritu, tan contraria a la libertad del egoísmo? La respuesta está en las palabras que Jesús dirigió un día a sus oyentes: «Si el Hijo los hace libres, serán realmente libres» (Jn 8: 36). La libertad que nos da Jesús. Pidamos a Jesús que nos haga, a través de su Espíritu Santo, hombres y mujeres auténticamente libres. Libres para servir, en el amor y la alegría. ¡Gracias!

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Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. En este mes dedicado al Corazón de Jesús, pidamos al Espíritu Santo que nos ayude a vivir con la libertad de los hijos de Dios, amando y sirviendo con alegría y sencillez de corazón. Que el Señor los bendiga y la Virgen los proteja. Muchas gracias.

Llamamiento

Estamos recorriendo este mes dedicado al Sagrado Corazón. El 27 de diciembre del año pasado se celebró el 350° aniversario de la primera manifestación del Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita María Alacoque. Dicha ocasión marcó el inicio de un periodo de celebraciones que concluirá el 27 de junio del próximo año. Por eso me complace preparar un documento que recoja las valiosas reflexiones de los textos magisteriales anteriores y de una larga historia que se remonta a las Sagradas Escrituras, para volver a proponer hoy, a toda la Iglesia, este culto lleno de belleza espiritual. Creo que nos hará muy bien meditar sobre diversos aspectos del amor del Señor que pueden iluminar el camino de la renovación eclesial; y que también digan algo significativo a un mundo que parece haber perdido el corazón. Les pido que me acompañen con la oración durante este tiempo de preparación; la intención es hacer público este documento el próximo mes de septiembre.

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Resumen leído el español por el Santo Padre 

Queridos hermanos y hermanas:

Seguimos reflexionando sobre el Espíritu Santo. En la Biblia se lo denomina “Ruah”, que significa soplo, aliento, viento. La imagen del viento nos remite al poder de Dios, que tiene una fuerza imparable, capaz de transformarlo todo a su paso. Además de la fuerza del viento, el Evangelio pone en evidencia otra característica: la libertad. “El viento sopla donde quiere, no sabes de dónde viene ni adónde va”, dice Jesús. Esto indica que el Espíritu Santo no se puede encerrar ni reducir en teorías o conceptos meramente humanos.

Por otra parte, san Pablo afirma que “donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad”, es decir, que el Espíritu de Dios nos hace verdaderamente libres. Pero la libertad puede entenderse de diversas maneras, puede convertirse en un pretexto para hacer lo que cada uno quiere; por eso, el Apóstol aclara que la libertad cristiana consiste en adherir libremente a la voluntad de Dios. Y esto se expresa en el amor y en el servicio a los demás, tal como nos enseñó Jesús con su propia vida.


ORACIÓN DEL DÍA

Gracias, Señor Jesús, por este nuevo empezar.

Gracias, Señor Jesús, por tu presencia, tu amor y compañía en este caminar de mi existencia.

Quiero sembrar paz, solidaridad y amor entre mis hermanos. Que cuantos se acerquen, ninguno deje de escucharme algo que pueda serle útil.

Que ninguno se retire sin alivio en sus dolores y dificultades.

Déjame sentir tu paz, presente en cada experiencia en la armonía de vivir.

Guárdame de palabras ociosas y vanas fantasías. Que mis pensamientos tengan claridad y la luz de Espíritu me ilumine este dia. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

5 de junio de 2024

ORACIÓN: Buscarte

Señor Dios, enséñame dónde y cómo buscarte, dónde y cómo encontrarte.

Tú eres mi Dios, tú eres mi Señor, y yo nunca te he visto. Tú me has modelado y me has remodelado, y me has dado todas las cosas buenas que poseo, y aún no te conozco.

Enséñame cómo buscarte porque yo no sé buscarte si tú no me enseñas, ni hallarte si tú mismo no te presentas a mí. Que te busque en mi deseo, que te desee en mi búsqueda que te busque amándote y que te ame cuando te encuentre.

Amén.

(San Anselmo de Canterbury)

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

4 de junio de 2024

ORACIÓN PARA COMENZAR LA SEMANA

Silencia tu mente. Hazte consciente de que Dios te rodea con su amor. La puerta de su corazón siempre está abierta de par en par. Siéntelo como padre, como amigo. Él quiere tu realización y tu felicidad.

Revive tu bautismo, que te une a Cristo Jesús y te capacita para vivir en comunión personal con Dios. La Iglesia es en el mundo la presencia viva del amor de Dios, que se inclina sobre toda debilidad humana para acogerla en el abrazo de su misericordia.

Dios mío, hazme oír hoy, el gozo y la alegría. Que mi corazón se alegre en tu presencia. Crea en mí un corazón puro. Renuévame por dentro con espíritu firme”.

Gracias por esa semilla de amor que has puesto dentro de mí, gracias por tus cuidados de jardinero fiel, gracias por tu esperanza en mí. Transforma mi corazón de piedra en un corazón de carne capaz de amar como tú me amas. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

3 de junio de 2024

ORACIÓN: YO SOY PAN DE VIDA

Señor, gracias por las personas buenas como el pan, que contagian vida y alegría allá por donde pasan, a pesar de sus limitaciones, enfermedades y problemas. 

Señor, gracias por ser nuestro pan en la Eucaristía, por regalarnos tu cercanía y tu Palabra de vida, por saciar nuestra hambre de amor y de esperanza. 

Señor, danos un corazón compasivo y generoso, para ser pan que alimenta y agua que refresca, para compartir la vida que Tú nos regalas a manos llenas. Amén.  


Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

2 de junio de 2024

ORACIÓN DE CONFIANZA

Señor, llena mi camino de luz y ayúdame a prosperar como ser humano. No permitas que caiga y que, si lo hago, pueda levantarme, no me permitas rendirme. Si necesito hablar, habla por mí, si miro, mira por mí, y si escucho, escucha por mí. Siempre habrá una ocasión para que cometa un error, pero te ruego que seas tú quien interceda por mí.

Guía mis pasos y camina junto a mí, ayúdame, cuídame y protégeme. Permite que todo lo que empiece hoy, tenga un final acertado. Dame luz para ver lo bueno dentro de lo malo, y que no me deje llevar por el momento. Amén.


Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

1 de junio de 2024

ORACIÓN: ESCUCHAR COMO MARÍA

Señor Jesús, como a María, enséñame a sentarme a tus pies para escuchar tu palabra. Dame aquella auténtica sabiduría que busca tu voluntad mediante la plegaria y la meditación, a través del contacto directo contigo, más que por razonamientos mentales o por la lectura de muchos libros.

Concédeme la gracia de distinguir tu voz de la de los extraños; concédeme la gracia de dejarme guiar por ella y de buscarla ante todo como una realidad superior a mí mismo. Respóndeme mediante la conciencia cuando te adoro y confío en tu grandeza, que llega mucho más allá de lo que yo puedo entender.

(Cardenal John Henry Newman)

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.