15 de noviembre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Nacemos por la Gracia de Dios. Él nos ha creado, y alejados por el pecado, nuestro Padre Dios nos rescata en el Bautismo y nos salva por los méritos de su Hijo, nuestro Señor Jesús. La oración es el vínculo que nos une con nuestro Padre. En la oración dialogamos, nos dice el Papa Francisco, con Dios. Es Jesús, nuestro Señor, quien nos enseña a orar con el Padre, y nos enseña el Padrenuestro. Nos hace hermanos e hijos del Padre.

Somos verdaderamente hijos de Dios, y si hijos, pequeños y abandonados en sus Manos, confiados en que todo lo recibiremos de su providencia amorosa. Gracias, santo Padre, por recordarnos y adoctrinarnos en este hermoso criterio esperanzador de reconocernos hijos de nuestro Padre Dios.


PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 15 de noviembre de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy, reflexionamos sobre otro aspecto de la Misa, que es la oración. Rezar es ante todo un diálogo, una relación personal. El hombre fue creado para este encuentro con Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, relación perfecta de amor y de unidad.

Jesús enseña a sus discípulos a rezar con la oración del “Padre nuestro” y con ella los introduce en el diálogo sincero y sencillo con Dios, animándolos a ir creando en ellos una conciencia filial, sabiendo decir “Padre”. También a nosotros nos invita a permanecer con Él, siendo la Eucaristía ese momento privilegiado de unión con Dios y los hermanos.

“Vivir” en esa presencia supone dialogar en silencio, y para ello debemos tener la humildad de reconocernos pequeños, como el niño en brazos de su padre, confiando que todo lo recibimos de sus manos amorosas. Además, se necesita esa capacidad de asombro, de dejarse sorprender, como la tienen los más pequeños, para reconocer la presencia de Dios en nuestras vidas, que nos llena de alegría y de esperanza para comenzar de nuevo: Dios nos ama a pesar de nuestras debilidades; nos invita al banquete nupcial en el que el Esposo encuentra nuestra fragilidad y la sana, para devolvernos a la unidad originaria de lo que somos: hijos de Dios.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a la tripulación del Buque Cantabria que presta su servicio en el Mediterráneo en favor de los inmigrantes. Gracias, gracias por lo que hacen. Muchas gracias. Saludo también a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Los animo a acercarse a la Eucaristía para estar con el Señor, para sentarse a su lado y compartir con Él nuestra vida, escuchando su Palabra que hace arder nuestro corazón. Gracias.

11 de noviembre de 2017

MARÍA, MADRE DE LOS DESAMPARADOS


Madre de los desamparados
Hay momentos en los que uno no sabe qué decir. Son esos momentos tensos donde tus labios se paralizan y tus ideas no fluyen con la rapidez que necesitan tus labios para pronunciarlas y darle salida a tus respuestas. Son esos momentos donde necesitas el calor de una madre y la ternura de sus caricias y comprensión. Son esos momentos que siempre te busco, María, Madre de mi consuelo, que mitigas mi dolor y alivias mis problemas. Quizás no dándole soluciones, pero sí ayudándome a cargarlos con la misma humildad, esperanza y fe que tú hiciste en esos momento de la Pasión de tu Hijo.

María, Madre de Dios, eres la primera en cumplir su Voluntad. Has sido llena de Gracia y bendecida entre todas las mujeres, y en tu Sagrado vientre has encarnado la Naturaleza humana de tu Hijo, nuestro Señor. ¡Madre!, a quien mejor que a ti encomendarte mis inquietudes, mis problemas, mis angustias, dolores y sufrimientos. ¡Quien mejor que tú conoces y has experimentado el sufrimiento y el dolor! !Quien mejor que tú para presentarnos a tu Hijo e interceder por cada uno de nosotros!

Madre, danos la perseverancia de guardar con devoción en nuestros corazones el rezo del santo Rosario. Ese grito repetido, tras el Padrenuestro que nos enseñó tu Hijo, diez veces detrás de cada misterio de su vida. Danos la sabiduría de hacerlo vida en nuestras vidas y, junto a tí, pedir y rezar por la paz de este mundo; por la concordia y la fraternidad entre todos los pueblos; para que nunca se use el nombre Santo de Dios para justificar la violencia y la muerte; por los derechos a la vida de los inocentes que viven en el vientre de sus madres.

Madre del rosario, que tomo todos los días en mis manos e imploro confiado en tu maternidad espiritual entregada por tu Hijo en la Cruz, intercede por todos nosotros, para que sepamos discernir bien y elegir servir a Dios y no al dinero. Madre, alumbra nuestro camino y llévanos a vivir en la Palabra de tu Hijo. Amén.

8 de noviembre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

La promesa de Vida Eterna, tal y como nos recuerda el Papa Francisco en su audiencia de hoy, en cada Eucaristía nos alienta y nos invade de esperanza. A esas Palabras de Jesús: "El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna" correspondemos con la participación en ese banquete Eucarístico esperanzados en su promesa. Porque, el Señor cumple lo que dice, luego nuestra fe y confianza es plena.

Ahora, nuestras limitaciones por el pecado y las seducciones del mundo en que vivimos, son obstáculos que tratan de apartarnos de ese memorial real de la celebración Eucarística. El Papa nos cuestiona hoy sobre nuestra fe en la Eucaristía y nos sugiere acercarnos a ella y ahondar en su conocimiento.


PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 8 de noviembre de 2017




Queridos hermanos:

Comenzamos hoy una serie de catequesis sobre la Eucaristía. Intentaremos comprender mejor su importancia y su significado, y cómo el amor de Dios se refleja en este misterio de fe.

Inspirándose en las palabras de Cristo: «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna», cristianos de todas las épocas no han dudado en entregar su vida por amor a la Eucaristía. El testimonio de los mártires nos cuestiona también a nosotros: ¿Qué importancia le damos al sacrificio de la Misa y a la comunión en la mesa del Señor? ¿Buscamos de verdad esa fuente de “agua viva”, que transforma nuestra vida en un sacrificio espiritual de alabanza y acción de gracias? La Eucaristía significa “acción de gracias”: acción de gracias a la Trinidad, que nos introduce en su comunión de amor.

El Concilio Vaticano II alentó la formación litúrgica de los fieles, porque la Iglesia vive siempre de la Liturgia y se renueva gracias a ella. Por eso, intentamos conocer mejor este gran don que Dios nos ha dado con la Eucaristía, en la que Cristo se hace presente para que participemos de su pasión y muerte redentora.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina. Saludo a la delegación sindical argentina. Pidamos a la Virgen María que interceda por nosotros para que sintamos el deseo de conocer y amar más el misterio de la Eucaristía, sacramento del Cuerpo y la Sangre de su Hijo Jesús. Que el Señor los bendiga a todos. Muchas gracias.

4 de noviembre de 2017

MARIÁ, MADRE DEL CALVARIO

En repetidas ocasiones he escucha la frase: "Esta vida es un calvario". Y va cargada de razón, pues la vida tiene mucho de calvario y de sufrimiento. Para unos se presenta peor que para otros, pero todos, en mayor o menor medida sufren la amenaza del sufrimiento, la enfermedad y el calvario de la muerte.

Sin embargo, la subida al monte Calvario de Jesús para ser crucificado ha sido la salvación de muchos. Y digo muchos respecto a todos aquellos que creen en Él y perseveran en esa fe hasta compartir con Él también su propio calvario particular ofreciéndola a sus pies por todos los hombres. En este sentido, la muerte, nuestra muerte, tiene sentido y olor a gloria y eternidad.

María, nuestra Madre, estuvo en el Calvario. Ella también lo sufrió por el camino acompañando a su Hijo hasta el pie de la Cruz. Ella, de alguna manera, estaba también siendo crucificada en ese momento, y padeciendo su propio calvario. Ella ofreció, no sólo su vida, sino también su dolor y amargura, junto a su Hijo, por todos nosotros. Por esa es corredentora con su Hijo.

María, Madre de la humildad, enséñanos a ser humildes y a no perseguir los primeros puestos para ser ensalzados por los demás. Enséñanos a vivir en la humildad del servicio y a buscar nuestra humillación liberándonos de todo afán y vanidad. Experimentamos que se vive mejor cuando nuestro corazón descansa de tanta ambición, poder o riqueza. 

Madre, danos la fortaleza y el valor de saber entregar nuestra vida en el momento de nuestra propia muerte. De saber soportar y aceptar el dolor de terminar nuestro recorrido en este mundo y acompañanos para saber entregarlo con generosidad y abandono en Manos de tu Hijo. Enséñanos a poner en nuestros labios palabras de agradecimiento, de humildad y de servicio y de dejarnos acompañar por tu paciencia y sencillez confiando en el Amor y Misericordia de tu Hijo, nuestro Señor. Amén.

28 de octubre de 2017

CANTO A MARÍA




María, pequeña María - 
del CD titulado "María, paloma incurrupta" 
con cantico wwwyoutube.com


María, Madre de Dios, quisiera fijarme en ti para ser pequeño como tú y brisa suave en la que habite el Señor en mí. 

María, Madre mía, zarza ardiente que no cesa y que guardaste al Mesías que, bajado de los cielos, vino a salvar al mundo.

María, Madre de todos los pueblos, cobijanos bajo tu manto y guardanos de los peligros que nos acechan en este mundo que necesitamos recorrer para llegar, por ti, a tu hijo, y de Él al Padre.

María, ruega por todos nosotros para que seamos fiel a esa promesa que tu Hijo, el Señor, ha hecho sobre nosotros, correspondiéndoles como su pueblo y su heredad.

25 de octubre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy, el Papa Francisco nos abre la puerta de la esperanza con su esperanzadora audiencia. El Señor no viene a buscar nuestros éxitos ni nuestros cumplimientos. Sabe de nuestra debilidad y de nuestro sometimiento al pecado. Conoce nuestro corazón humano vencido a la tentación y las pasiones de este mundo. Sólo busca nuestro dolor y arrepentimiento ante nuestra propia impotencia.

Y nos ofrece el paraíso si le entregamos nuestra confianza y confiamos en Él. Fue simplemente eso lo que hizo aquel buen ladrón, que ya no tenía tiempo para más, sino para, arrepentido, confiar en el Señor. Que hermosa estampa y cuanta esperanza de, arrepentidos, confiarnos al Señor.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 25 de octubre de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

A lo largo de este año litúrgico hemos meditado sobre la esperanza cristiana. Esta es la última catequesis sobre este tema, que dedicamos al paraíso como meta de nuestra esperanza.

La palabra «paraíso» es una de las últimas palabras pronunciadas por Jesús en la cruz y está dirigida al buen ladrón. Ante su muerte inminente le hace una petición humilde a Jesús: «Acuérdate de mí cuando entres en tu Reino». No tiene obras buenas para ofrecerle pero se confía a él. Esa palabra de humilde arrepentimiento ha sido suficiente para tocar el corazón de Jesús.

El buen ladrón nos recuerda nuestra verdadera condición ante Dios: que somos sus hijos y que él viene a nuestro encuentro, teniendo compasión de nosotros. No existe ninguna persona, por muy mala que haya sido en su vida, a la que Dios le niegue su gracia si se arrepiente. Ante Dios nos encontramos todos con las manos vacías, pero esperando su misericordia.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de España y Latinoamérica. Los animo a poner siempre la confianza en el Señor, pidiendo que en el último momento de nuestra vida también se acuerde de nosotros y abra para nosotros las puertas del paraíso.
Que Dios los bendiga.

21 de octubre de 2017

LA VIRGEN, AL PIE DE LA CRUZ

María al pie de la Cruz
Hoy el Señor nos promete defender a aquellos que le defiendan. Pero, también, nos advierte que no defenderá a los que le nieguen delante de los hombres. Esas Palabras del Señor deben ayudarnos a reflexionar. ¿Defiendo yo con mi vida al Señor? ¿Doy yo testimonio con mis obras y mis actos de la fe que confieso en el Señor? ¿ O, por el contrario, hago silencio, me acomodo e instalo en mi vida alineándome al margen de la Palabra del Señor?

En otras palabras, me alineo con Pilato y me lavo las manos. Algo así como si no tuviera nada con esto de la misión, que precisamente celebramos esta semana, de proclamar y defender la Palabra del Señor. Es posible imaginarnos, al hilo de estas Palabras de Jesús, que su Madre, la Virgen, fuese ejemplo y signo de admiración que Él hubiese puesto como ejemplo a seguir. Porque, su Madre, siempre estuvo donde tenía que estar, siguiendo su itinerario y preocupándose por, desde el silencio de su corazón, defendiendo las Obras y Palabras de su Hijo.

Ella no se escondió y arropó a las primeras comunidades, los apóstoles, después de la muerte y Resurrección de su Hijo. Ella fue estandarte y bandera de los primeros creyentes que se esforzaban en seguir el camino trazado por su Hijo Jesús. Ella es la Madre de la Iglesia que su Hijo dejó en sus manos al nombrarle madre de todos los hombres. Ella permaneció fiel en su defensa y testimonio de Madre hasta el momento último de la Cruz.

Ella siempre estuvo presente en la vida de su Hijo, y con su perseverancia, obediencia y fidelidad proclamaba ese testimonio de defensa por la misión de su Hijo. Ella, siempre, fue la Madre que supo estar, sin evadirse u ocultarse, en la presencia de la Pasión de su Hijo, y hasta el último suspiro fue fiel defensora con su presencia de la Obra de su Hijo, hasta el punto de ser considerada corredentora de la salvación del hombre. Gracias Madre, porque con tu fidelidad a la Palabra nos enseña el verdadero camino de salvación. Amén.

18 de octubre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El Papa, en su audiencia de hoy, nos toca la fibra de lo fundamental de la vida del hombre. Precisamente, la muerte, el azote al que el hombre no quiere enfrentarse y, como nos dice el Papa, trata de disimular y olvidarlo. Pero, quieras o no, la muerte está ahí y se hace presente en la hora de cada uno. La muerte, si no es contemplada con y desde la esperanza, quita el sentido a la vida. Sería absurdo nacer para morir.

El hombre, a pesar de mirar, por miedo y desesperanza, hacia otro lado, experimenta en lo más profundo de su ser que ansía la vida y desea vivir en gozo y felicidad. Y sólo Jesús, señor de la Vida y la Muerte, le da esperanza y sentido al camino de su vida. El Papa se hace eco de las Palabras de Jesús: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá».



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 18 de octubre de 2017





Queridos hermanos y hermanas:

Hoy reflexionamos sobre el contraste que existe entre la esperanza cristiana y la realidad de la muerte. Nuestra civilización moderna trata de suprimir y disimular la muerte, hasta el punto de que cuando llega nadie está preparado, ni tiene tampoco los medios para darle un sentido. La muerte es un misterio, manifiesta la fugacidad de la vida, nos enseña que nuestro orgullo, ira y odio, son sólo vanidad; que no amamos lo suficiente, que no buscamos lo esencial. Pero también nos indica que solamente el bien y el amor que sembramos mientras vivimos permanecerán.

Como hemos escuchado en la lectura del evangelio, Jesús es el único capaz de iluminar el misterio de la muerte. Con su actuar nos enseña que sentir dolor ante la pérdida de un ser querido no es contrario a la esperanza. Su oración al Padre, Origen de la vida, nos revela que la muerte no forma parte de su designio amoroso, y que Jesús mismo, con su obediencia total al Padre, restaura el proyecto original de Dios y nos otorga la vida en abundancia.

En varios pasajes evangélicos, en que Jesús se confronta con la muerte, pide que no se tenga miedo ante ella, sino que se confíe en su palabra y se mantenga viva la llama de la fe. A la evidencia de la muerte, Jesús opone la luz de su potencia, que también extiende sobre cada uno de nosotros, pequeños e indefensos frente al enigma de la muerte, y Jesús nos asegura: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá».


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los provenientes de España y Latinoamérica. El Señor, única esperanza de la humanidad, nos conceda la gracia de mantener encendida la llama de la fe, y en el momento de nuestra muerte nos tome de la mano y nos diga: «¡Levántate!». Que Santa María, Madre de Dios, interceda por todos nosotros, ahora y en la hora de nuestra muerte. Así sea.

14 de octubre de 2017

MARÍA, EJEMPLO DE APERTURA Y DÓCILIDAD A LA PALABRA

La mejor opción es convertirnos en esclavos del Señor. Hay muchas razones para ello. No se trata de ser esclavos en el sentido peyorativo de la palabra, sino de asumir que siguiendo la Palabra del Señor y dejándonos guiar por Él alcanzaremos la verdadera libertad que nos llenará de gozo y felicidad eterna.

El hombre busca el bien y la verdad. Eso todos los sentimos dentro de nosotros mismos y lo deseamos y buscamos, pero, intoxicados por el poder del mal y debilitados por nuestra naturaleza humana, limitada y pecadora, caemos en nuestras propias redes humanas, que nos hacen vivir contrariamente a lo que deseamos, buscamos y nos hace feliz.

El hombre nace esclavo. Esclavo de la voluntad de sus padres, de los que depende mucho tiempo. Está a merced de sus voluntades, caprichos y también pecados. Y eso tiene consecuencias sobre su vida. Por lo tanto, su esclavitud es de total dependencia. Pero, también, al crecer empieza a descubrir como su dependencia paterna y materna va trasladándose a otras dependencias que aparecen con su crecimiento y desarrollo. Algunas de ellas peligrosas y muy fuertes que esclavizan y destruyen.

Al final de su vida, a poco que reflexione, descubre que es presa de sus hábitos, apetencias, apegos y herencias. Experimenta que ha sido atrapado y que le es difícil deshabituarse de esas fuertes dependencias. Se da cuenta de su error, pero se siente débil para salir. Llega, pues, al convencimiento de su esclavitud. La vida es un peligro si se vive de esa manera, sobre todo, alejado de Dios. Porque, hay esclavitudes más suaves que no parecen hacer daño, pero te acomodan, te instalan en una vida mediocre y sin horizontes de verdadero amor que la gastan de forma inútil y mal desparramada.

Por eso, decíamos al principio, que la mejor opción es convertirse. Una conversión que empieza con nuestro Bautismo, y que arranca, un poco después con la Confirmación, ambos Sacramentos que se unen en la Eucaristía con la primera comunión. La iniciación cristiana, que se esconde a muchos que no llegan a descubrir su necesidad y su importancia, pues, ignorándola, equivocan su camino de búsqueda de felicidad.

María, nuestra Madre, nos enseña el camino. Ella tomó la mejor opción. Ella dijo: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra. Sabia e inteligente lección. Dichosa y bienaventurada decisión, porque es la única que nos salva. Miremos a María con más devoción, porque es Madre que sabe guiarnos y lo hace por el buen camino. El único camino que nos lleva al encuentro con Jesús, Camino, Verdad y Vida. Amén.

11 de octubre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Sin esperanza y sin paciencia quedamos a merced de los poderes de este mundo. Un mundo caduco y corrupto, que nos seduce primero para, luego, precipitarnos al vacío y al sinsentido. Hoy, el Papa Francisco, nos habla de la necesidad de estar siempre expectante y atentos a la presencia del Señor. Y nada mejor que llenarnos de esperanza y paciencia.

Una esperanza de sabernos salvados y que nos llena de paciencia confiados en su Palabra y en la promesa de su venida para liberarnos de la esclavitud del pecado. Vivamos, pues, como nos dice el Papa, esperanzados y vigilantes, y llenos de alegría, sabedores que el Señor es quien nos salva. Y permaneciendo en su presencia todo nuestro bien sentir y obrar nos vendrá por añadidura.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 11 de octubre de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

El Evangelio que hemos escuchado nos invita a vivir en esperanza vigilante, es decir, estar siempre preparados para recibir al Señor, con la total confianza de que ya hemos sido salvados por él y de que estamos esperando la plena manifestación de su gloria. Esto exige que vivamos con responsabilidad nuestra fe, y que acojamos con agradecimiento y asombro cada día de nuestra vida como un regalo de Dios.

La esperanza vigilante y la paciencia son dos características que definen a quienes se han encontrado con Jesús, estructurando su vida desde la confianza y la espera, consciente de que el futuro no es sólo obra de nuestras manos, sino de la preocupación providente de un Dios que es todo misericordia.

Este convencimiento lleva al cristiano a amar la vida, a no maldecirla nunca, pues todos los momentos, por muy dolorosos, oscuros y opacos que sean, son iluminados con el dulce y poderoso recuerdo de Cristo. Gracias a él estamos convencidos de que nada es inútil, ni vacío, ni fruto de la vana casualidad, sino que cada día esconde un gran misterio de gracia y de que en nuestro mundo no necesitamos otra cosa que no sea una caricia de Cristo.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en especial a la comunidad del Pontificio Colegio Mexicano de Roma, que acompañados por los cardenales José Francisco Robles Ortega y Alberto Suárez Inda, así como por algunos obispos mexicanos, celebran el 50 aniversario de su fundación. Animo a todos a que, siguiendo el ejemplo de nuestra Madre la Virgen María, vivan con una esperanza vigilante, y sean para cuantos los rodean portadores de la luz y de la caricia del Dios de la Misericordia. Que Dios los bendiga.

7 de octubre de 2017

MARÍA, MARIONETA DE DIOS

Así, oída de repente, la palabra "marioneta" sugiere como veleta al ritmo del viento, o como muñeco movido al ritmo y criterio de otro. Suena en primera instancia a sometimiento y manipulación, y su música no parece agradable. Pero, rumiada sus notas su entonación empieza a experimentarse de otra manera.

Una marioneta es un simple muñeco que es movido al antojo de otro. La pregunta que nos aparece, a bote pronto, es preguntarnos, ¿somos nosotros marionetas, o no? Es decir, ¿somos libres, o no? A vista de pájaro alguien podría parecerle que sí, pero una serena reflexión nos descubriría que todos estamos sometidos por algo y en algo. Necesitamos muchas cosas, aire, alimentos, descanso, agua... y un largo etc; todo eso en el orden natural y físico. Y, también, caemos en las redes de muchas dependencias o sustancias que la naturaleza nos ofrece: tabaco, alcohol y muchas drogas que no nos sientan del todo bien.

Pero, también tenemos mucha dependencia en el orden espiritual: necesidad de relación, de grupo, de familia, de comunidad, de compartir, de dialogar, de justicia, de convivencia, de paz...etc. Descubrimos que somos marionetas dependientes de muchos hilos. Ese es el sentido al que queremos referirnos en esta humilde reflexión sobre nuestra Madre María.

Y sabemos que si cortamos los hilos de las marionetas, estas se derrumban y caen abatidas. Necesitan esos hilos que las sostienen y dirigen para mantenerse firmes y erguidas. Pero, dependerán mucho de que esos hilos sean fuertes y buenos. Es decir, hilos que le hagan bien y edifiquen sus vidas. Hilos que las vigoricen y las hagan felices. Porque, de ser hilos malos, que las lleven al vicio y al desmadre; a la injusticia y al desorden, terminarán por romperse y derrumbarse. Experimentamos que necesitamos agarrarnos fuertemente a Dios y que sea Él quien nos dirija. Es bueno dejarnos guiar por Él y ser, en cierto sentido, marioneta suya, porque eso es bueno para todos los hombres.

En este sentido, María eligió sabiamente ser marioneta de Dios. Entregó su vida a Dios para que fuera Él quien la manipulara y la hiciera mejor. Para que fuera Él quien la hiciera cada día más libre, más perfecta y más amor. Tomó su "Sí" para convertirla en la Madre de su Hijo y también Madre de todos los hombres. María, gracias por saber elegir la mejor opción, ser marioneta de Dios.

Porque, Él nos hace buenos, nos hace libres, nos hace felices y nos hace eternos en gozo y plenitud. Gracias, María, Madre de Dios y Madre nuestra, por enseñarnos, una vez más, el camino a elegir, y ese que hoy nos descubre es un Camino de Verdad y de Vida. Yo también como tú quiero ser marioneta de Dios Amén.

4 de octubre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa Francisco nos habla de la Resurrección. Es el fundamento de nuestra fe y en ella apoyamos todo nuestro ser y nuestro obrar. Un creyente en Jesús vive inmerso en la alegría. Alegría de saber que no hay ningún mal que sea infinito, ni nada que no pueda cambiar por amor. Todo está ordenado a la otra vida, a la Resurrección, y el camino para llegar a ella es esta vida. 

Aquí abajo todo se acaba, pero para renacer a una vida nueva. Esa vida que hemos recibido en el Espíritu Santo el día de nuestro Bautismo. Seamos misioneros, como nos dice el Papa Francisco, llevando la Buena Noticia de la Resurrección, con alegría, esperanza y testimonios de amor, a todos los hombres.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles 4 de octubre de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

Octubre es un mes que la Iglesia dedica especialmente a la misión, por eso esta catequesis lleva por título: “Misioneros de esperanza hoy”. El núcleo de la fe cristiana es la resurrección de Jesús, por eso el cristiano no puede ser un profeta de desgracias. A través del Espíritu Santo, Jesús nos hace renacer a una vida nueva que debemos anunciar a los demás no sólo de palabra, sino con la vida. Jesús quiere testigos, personas que difundan esperanza con su modo de acoger, de sonreír, y sobre todo de amar. Porque la fuerza de la resurrección hace que los cristianos seamos capaces de amar allí donde parece que ya no hay motivo para amar, y de abrir espacios de salvación allí donde parece que todo está humanamente perdido. El cristiano por eso no se deja llevar del desánimo o de la queja, ya que gracias a la resurrección está convencido de que no hay ningún mal que sea infinito, ninguna noche que sea eterna, ningún hombre que no pueda cambiar, ningún odio que no se pueda vencer con amor.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, especialmente a los provenientes de España y América Latina. Pidamos a Jesús, por intercesión de la Virgen María y de san Francisco de Asís, que sepamos difundir siempre a nuestro alrededor semillas de esperanza y de amor. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.


30 de septiembre de 2017

MARÍA, MADRE ATRAVESADA POR EL DOLOR

Los 7 dolores de Santa Madre de Dios la Virgen María
Una de las dificultades que experimentamos tus hijos, Madre, es el miedo al dolor y al sacrificio. Cuando nos sentimos advocados a ellos salimos huyendo y no nos comprometemos. Algo así sucedió con los apóstoles en la hora de la Pasión. Nosotros nos hacemos el loco y salimos por la tangente. A la hora de responder a la llamada de tu Hijo, Madre, miramos y pesamos la medida que tendremos que soportar de dolor, sacrificio y renuncia, y tomamos las de Villadiego.

El dolor siempre está presente y condicionando nuestras respuestas a la llamada de tu Hijo, Madre, y eso nos disgusta. Porque nosotros queremos responder y nos gustaría hacerlo, pero experimentamos miedo al dolor. Por eso, Madre, admiramos tu valentía, tu decisión y tu coraje. No dudaste y dijiste "Sí" a la invitación de Dios a ser la Madre de su Hijo. No te importó el dolor y los sacrificios que te venían encima, ni tampoco el murmurar de la gente. ¡Madre, qué orgulloso estamos de ser tus hijos!

Gracias a tu disponibilidad y tu valentía Jesús, tu Hijo, se encarnó en Naturaleza humana y bajó de los Cielos, y se hizo Hombre, y nos ha redimido. ¡Qué grande eres, Madre! Enséñanos a vencer al dolor y sacrificio, y a ser capaces de renunciar a todo aquello que nos puede violentar y apartar de responder a la llamada de tu Hijo.

¡Madre, intercede por nosotros para que no nos asustemos y confiemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que nos fortalece y nos da valor y coraje para superar toda clase de dificultad y adversidad! ¡Madre, reúnenos en torno a ti y anímanos a ser perseverantes, confiados y firmes en la fe! Porque, tu Hijo, nuestro Señor, no nos abandona y nos da todo lo necesario para superar el combate que cada día libramos con nuestra propia carne.

¡Madre del dolor y testimonio de superación! ¡Madre, fortaleza de los que, asustados y temerosos por el dolor corren a refugiarse en ti!, acoge nuestras súplicas y elévalas, como hiciste en Caná, para que tu Hijo convierta nuestro miedo y dolor en valentía y fortaleza. Amén.

27 de septiembre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Es difícil imaginar que te puedas mover sin esperanza. La esperanza es la virtud que nos moviliza y nos da paciencia para esperar ilusionados y con alegría. La esperanza nos sostiene y pone en camino nuestra vida, tal y como nos dice el Papa Francisco en su audiencia de hoy miércoles.

Sin embargo, también nos advierte el Papa, hay peligros que amenazan con desesperanzarnos y acabar con la esperanza. Porque, muerta la esperanza nuestro camino queda desorientado y perdido. Perdemos el norte de nuestra vida y el pozo inmediato que nos espera es la depresión. Porque, sin la esperanza de un mundo mejor y en paz, en gozo y plenitud eterna, el hombre pierde todo su sentido. Y es Él, el Señor nuestra gran esperanza.

Acudamos a Jesús, como nos dice el Papa Francisco, y pidámosle que nos llene de esperanza y de paciencia, y nos perdone nuestros pecados.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 27 de septiembre de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

«Mientras hay vida hay esperanza», es una frase que solemos escuchar, pero yo creo que es más bien lo contrario, es la esperanza la que sostiene, protege y hace crecer la vida.

Pero esta virtud tan importante tiene también importantes enemigos. Pensemos por ejemplo en un joven acostumbrado a recibir todo inmediatamente, a quien no se le ha enseñado la virtud de la espera y la paciencia, su alma se va vaciando de anhelos e ilusiones y esto es un obstáculo para la esperanza. 

Otro enemigo es la apatía, que nos hace ver los días como monótonos y aburridos. Hemos de luchar contra esto, pues Dios nos ha creado para la felicidad y no para que perdamos el tiempo en pensamientos melancólicos. La esperanza es la virtud del pobre, del campesino, del trabajador y del migrante que se pone en camino buscando un futuro mejor, así como también la de quien está abierto a la acogida, al diálogo y al conocimiento mutuo; es la virtud que empuja a todos a «compartir el viaje» de la vida, por eso no tengamos miedo a compartir el viaje, no tengamos miedo a compartir la esperanza. Y ante las tentaciones, acudamos a Jesús, Él nunca nos abandona, y repitamos con confianza: «Señor Jesús, Hijo de Dios, ten piedad de mí que soy pecador».

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en especial a los grupos provenientes de España y Latinoamérica.
Les pido que hoy tengamos un recuerdo en la oración por las víctimas y los damnificados que deja tras de sí el huracán que en estos días ha azotado el Caribe, y en modo especial Puerto Rico. Que Dios los bendiga.

23 de septiembre de 2017

EL SILENCIO DE MARÍA

Es difícil permanecer en silencio. Al menos, no es fácil. Permanecer no sólo callado, sino en paz y dejando que el tiempo se pare, permaneciendo absorto, mudo, vacío de todo lo del mundo, para llenarte de Dios. Sí, realmente se hace difícil. Y la Virgen, dice la Escritura que permanecía en silencio guardando todo aquello que le sorprendía en silencio -Lc 2, 16-21-.

Mirando a María, mi Madre, aprendo de ella que guardar silencio es muy bueno y provechoso. Sobre todo cuando no entiendo y cuando lo comunicado viene de Dios. Porque, Dios, nuestro Padre también, no se equivoca y siempre quiere lo mejor para cada uno de sus hijos. Somos criaturas del Señor. Nos ha creado con mucho amor y, por lo tanto, nos quiere salvar.

Y ha empezado su Plan de Salvación escogiendo a María. María, nuestra Madre, distinguida por su humildad. María que hizo de su vida un silencio de servicio y de entrega. María, que ofreció su vida según la propuesta que Dios le hizo. María, que ofreció su joven cuerpo para que fuese la morada del Dios encarnado, hecho Hombre, y bajado a la tierra para salvarnos a ti y a mí. A todos los hombres y mujeres del mundo.

A hombres y mujeres abiertos a su Palabra, y dispuestos a guardar silencio conservando esta Palabra de Dios en nuestros corazones. A ejemplo de María, que hablando poco ha llegado al corazón de todos, y nos anima a seguir a su Hijo para, imitándole, seamos capaces de llevar su Palabra, como su Madre, a todos aquellos con los que nuestras vidas se cruzan.

María, que habló, mas que con sus palabras, con su cuerpo, con su mirada, con sus gestos, con su servicio, con su misericordia, con su entrega y, sobre todo con su amor. Aprendamos a hablar como María. Contemplemos su silencio y sepamos ponerles palabras humildes con la sabiduría bajada del cielo para que, como ella, llevemos a su Hijo a todos los que se presentan en nuestras vidas.

20 de septiembre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

La esperanza nos mantiene vivos, y nos empuja en el verdadero camino. Porque, como nos dice el Papa hoy, cree y confía que el Señor cumplirá su Palabra, y vendrá a buscarnos y a darnos esa vida eterna llena de gozo y plenitud llevándonos junto al Padre.

No te desanimes, te dice el Papa Francisco, y camina convencido de que el Señor vendrá y cumplirá su Palabra. Él no miente y lo que dice, lo cumple. En Él se han cumplido todas las promesas y profecías, hasta su Muerte y Resurrección. No pierdas tu esperanza, ni pienses que lo que haces se va a perder. Todo tiene valor ante los ojos de Dios, incluso tu fracaso como ocasión de reconocerte humilde e iniciar de nuevo el despegue y volver al verdadero camino. Él te espera, como nos dice el Papa, con los brazos abiertos. Cree y confía en Él. No te defraudará.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 20 de septiembre de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy tratamos sobre el tema «educar a la esperanza», por eso usaré el tú, imaginando conversar con un joven o con cualquier persona dispuesta a aprender.

¡Donde Dios te ha plantado, espera! No cedas al desánimo. Recuerda que el enemigo que tienes que derrotar está dentro de ti. Cree firmemente que este mundo es un milagro de Dios, que él nos da la gracia de realizar nuevos prodigios, porque la fe y la esperanza caminan juntas. Confía en Dios Creador, que llevará su creación a cumplimiento definitivo, en el Espíritu Santo que guía todo el bien, en Cristo que nos espera al final de nuestra existencia.

Nunca pienses que has luchado en vano, que al final de la vida nos espera el naufragio. Dios no nos engaña, llevará a plenitud, como una eterna primavera, la esperanza que ha puesto en nuestro corazón. No te quedes paralizado, levántate, camina, confía, Sueña. Sé constructor de paz y no de odio o división. Ama a tu prójimo, respeta el camino de cada uno, sé compasivo y justo. Sueña con un mundo nuevo. Pide a Dios la gracia de ser valiente. Recuerda que Jesús venció por nosotros al miedo, el enemigo más grande contra nuestra fe. Reconoce que por el Bautismo tu vida pertenece a Cristo y él vive en ti, y a través tuyo, con su mansedumbre, quiere someter a los enemigos del hombre: el pecado, el odio, el crimen, la violencia.

Recuerda que no eres superior a nadie y que, como cristiano, eres hermano de todos. Cultiva ideales y sé fiel a ellos. Y si te equivocas, no dudes en levantarte siempre, pues no somos infalibles, y el Hijo de Dios ha venido para rescatarnos a todos. Vive, ama, cree, sueña. Dios es tu amigo, y con su gracia, nunca caigas en la desesperación.
* * * * *
Ayer un terrible terremoto ha asolado México, ―vi que hay muchos mexicanos hoy entre ustedes― causando numerosas víctimas y daños materiales. En este momento de dolor, quiero manifestar mi cercanía y oración a toda la querida población mexicana. Elevemos todos juntos nuestra plegaria a Dios para que acoja en su seno a los que han perdido la vida y conforte a los heridos, sus familiares y a todos los damnificados. Pidamos también por todo el personal de servicio y de socorro que prestan su ayuda a todas las personas afectadas.
Que nuestra Madre la Virgen de Guadalupe con mucha ternura esté cerca de la querida nación mexicana.


16 de septiembre de 2017

EN EL CAMINO, JUNTO A MARÍA


(Lc 2,33-35)

María, la Madre de Jesús, y también Madre nuestra, no sólo nos acompaña en el camino sino que también nos sirve de guía, ejemplo, testimonio y Madre. Ella que, desde la boda de Caná -Jn 2, 1-11-, indicó la hora para que Jesús irrumpiera públicamente convirtiendo el agua en vino, también hoy nos indica a nosotros que el camino de nuestra vida está en seguir a su Hijo.

Ella que, al pie de la Cruz, supo soportar, por la Gracia del Padre, el sufrimiento y sacrificio de su Hijo, tal y como años atrás le había profetizado el viejo Simeón -Lc 2, 33-35-, nos transmite la actitud, el camino y el testimonio de perseverar y confiar en su Hijo Jesús.

Por eso, María es Madre, y ya sabemos cómo se comportan las madres. Pero en María, la Madre de Dios, su forma de mirarnos, acompañarnos y arroparnos es especial, porque la Madre del Señor, llena de su Gracia, es especial. Su ternura, su sencillez, su paciencia, delicadeza, constancia, humildad y generosidad nos llena de fortaleza, de luz, de esperanza y alegría para, también como Ella, ver y entender que la Cruz, donde Ella acompañó y vio morir a su Hijo es signo de liberación y salvación.

Por eso, Madre, acompáñanos y guíanos por el camino que, junto a tu Hijo, Tú supiste recorrer, primero como Madre, y luego como fiel discípula. Un camino de cruces, que comienza en Él y termina en Él. Amén.

13 de septiembre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy, el Papa Francisco, nos habla de su reciente viaje a Colombia. Un viaje realizado con el objetivo de dar el primer paso, como nos cuenta el Papa, para establecer la paz y la concordia en un país que lleva cincuenta años de conflictos internos. Se hace necesario la paz, porque sólo en la paz se puede hacer presente la vivencia del amor.

Ha sido un viaje lleno de esperanza y de testimonios de un pueblo que lucha por la paz, y el Papa ha querido, con su presencia, bendecir ese espíritu de lucha y de esperanza que toda Colombia desea que se alcance.Unámonos al Papa en la oración al Padre, para que prevalezca los deseos de paz y todos contribuyan con sus esfuerzos a establecerla. Leamos lo que nos dice el Papa.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 13 de septiembre de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy deseo hacerles partícipes de mi reciente Viaje Apostólico a Colombia. En primer lugar, quiero agradecer desde aquí al Presidente por su invitación a visitar ese país, a las Autoridades, a los obispos y a todos cuantos han colaborado para hacerlo posible, y muy especialmente al pueblo colombiano por su acogida, su alegría y su afecto.

El lema del Viaje era «Demos el primer paso», y miraba al proceso de reconciliación que vive hoy Colombia para poder salir de 50 años de conflicto interno. Con mi visita quise bendecir el esfuerzo de ese pueblo, confirmarlo en la fe y en la esperanza, y recibir su testimonio, que es una riqueza para mi ministerio y para toda la Iglesia.

He podido contemplar los deseos de paz y de vida de tantos niños y jóvenes, en quienes exulta la esperanza. He podido encontrar también a los Obispos de esta nación y a los representantes del CELAM, para alentar su labor.

En la etapa culminante de mi viaje, Villavicencio, hemos oído el conmovedor testimonio de los mártires y hemos visto el cuerpo mutilado del Cristo de Bocayá, esto nos ha recordado que la paz se funda, ante todo, sobre la sangre de testigos del amor, de la verdad, de la justicia y de la fe.
En Medellín y Cartagena, el tema ha trascendido a la misión y al servicio, con insignes ejemplos de vocación y de seguimiento de Jesús, que hoy como ayer se entregan a los más pobres y se consagran a la promoción humana integral.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en especial a los provenientes de España y Latinoamérica, y muy especialmente a los colombianos que veo allá. Confío a todos a la Virgen de Chiquinquirá, que ella pueda ayudarnos a dar el primer paso hacia un mundo más justo y en paz. Que Dios los bendiga.

9 de septiembre de 2017

MARÍA, CENTRO DE UNIDAD Y ESPERANZA

Ella estaba al pie de la Cruz, y junto a ella algunas mujeres y Juan. Ella era, en ese momento, centro y nexo de unidad entre todo el grupo que seguían a su Hijo. En ella se sostenían agrupados en torno al dolor y sufrimiento de la Madre. Atraídos por su soledad silenciosa permanecían juntos a ella, firmes y pacientes a los pies de la Cruz. Unidos a la Pasión del Hijo de María, que ella compartía e invitaba a todos a vivir ese dolor de fe y esperanza.

Ella era la dolorida, la Madre, viuda y ya sin el Hijo. La soledad de María de la que emanaba ese grito de convocatoria a la unidad y esperanza de todos aquellos que, como los de Emaús, habían emprendido el camino de regreso a lo viejo, a la costumbre, a la rutina y a una vida resignada y desesperanzada.

Y, en ella, permanecen esperanzados y unidos. María fue en aquellos tres días, previo a la Resurrección, la clave de la esperanza y la firmeza. María asumió todo el dolor, después de la muerte de su Hijo, entrelazando al grupo dolorido, desorientado, desencantado y perdido en la desesperanza. María estaba al pie de la Cruz, y su dolor, en lugar de dispersar, unía y fortalecía. ¡Madre del dolor y sufrimiento, ayúdanos a sostenernos en la fidelidad y esperanza en tu Hijo! María sirvió de pausa, de paréntesis, de silencio y firmeza. María esperó y ayudó a espera hasta el momento de la Gloria, del triunfo, de la Vida y la Resurrección.

Y fue ella la que, ocupando el centro de su Hijo, acogió, unió y esperó el regreso del Mesías, del Libertador, de Hijo de Dios Vivo que se había hecho Hombre dentro de su seno. Para, de nuevo, acogerlo y presentarlo a aquellos discípulos despistados, indecisos y faltos de la fe que María guardaba en silencio dentro de su corazón.

Madre de fe y unidad, muestranos el camino de la paciencia y fortaleza para perseverar en la fe sin desfallecer. María, luz y esperanza de resurrección, pues tu semblante, Madre, aún siendo de dolor y sufrimiento, traslucía paz y confianza en aquella promesa que, treinta y tres años, aproximadamente, le había anunciado Dios por medio del Arcángel San Gabriel.

María, Madre de Dios y Madre nuestra, intercede por nosotros para que perseveremos fieles a tu Hijo. Amén.

2 de septiembre de 2017

MARÍA, UNA MUJER DE FE

¿Por qué nos cuesta rezar? ¿Por qué nos cuesta escuchar, comprender, ser paciente, amar...etc? Todo es cuestión de fe. María creyó lo que le anunció el Ángel Gabriel, eso fue así porque unos días después, su prima Isabel lo descubrió en su saludo correspondiendo a su visita: “Feliz tú, que has creído lo que se te ha dicho de parte del Señor” (Lc 1, 45). 

Y esa fe la lleva a seguir los pasos que el Espíritu Santo le va marcando. Y esa fe le motiva a ser obediente, humilde y confiada en las palabras del Ángel Gabriel. Ella cree, aunque la fe no deja de tener sus lagunas de oscuridad, pues dejaría de ser fe si todo está claro como tener cara a cara al Señor. Toda su vida es un camino de fe. De la misma manera que para el creyente tiene que ser lo mismo.

Ver a Dios a través de la fe es oración. Oramos, cuando, por la fe, nos relacionamos con Dios y nuestra vida se mueve en el estilo de la Vida de nuestro Señor Jesús. La fe es la que mantiene nuestra esperanza y la hace vida y realidad. María es un rosario de fe lleno de Gracia, porque el Señor está con ella y hace el milagro de la encarnación porque, su fe, es la que permite a Dios encarnarse en Naturaleza Humana para la redención de los hombres.

Madre, quisiera ser un hijo/a digno de ti, y tener tu fe, sosteniéndome en ella y tratando de ver a Dios a través de mi poca y pobre fe. Por eso, ¡Madre!, a tu lado quisiera aprender a tener paciencia, a sostener mis momentos oscuros y de dudas bajo tu manto, sin desesperarme, sin alborotos, sin impaciencias y en el mayor de los silencios. Confiado en que volverá la calma, la serenidad y la paz. Confiado en que la fe es abandonarme en las Manos del Espíritu Santo y dejarme guiar por Él. Esperándole pacientemente.

¡Madre!, mujer de fe, enséñame a ser paciente y a esperar confiado que el Espíritu de Dios vaya aclarando mi camino, porque Él es precisamente eso, Camino, Verdad y Vida. Amén.

30 de agosto de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Ese encuentro con Jesús, del que nos habla hoy el Papa Francisco en su audiencia, es el amor primero que nos ha cautivado y entusiasmado hasta llenarnos nuestro corazón de gozo y alegría. Ese amor primero que no debemos dejar de desaparecer ni de olvidar. Ese encuentro con Jesús que nos llena de esperanza, y que, cuyo recuerdo, debe siempre animarnos, esperanzarnos y descubrirnos nuestra vocación.

Vocación que debe estar siempre apoyada en el gozo y la alegría de estar con el Señor. Y lo estamos en la oración y los sacramentos. De forma especial, la Penitencia y la Eucaristía, donde iniciamos siempre ese hermoso recuerdo vivo de la primera vez que nos encontramos con Él. 

Gracias, Santo Padre, por estas hermosas palabras que nos avivan y nos traen la memoria de nuestro primer encuentro con el Señor. Que sea siempre para nosotros la llama que aviva nuestro fuego de gozo y esperanza en Xto. Jesús.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 30 de agosto de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy reflexionamos sobre la relación entre la esperanza y la memoria de la vocación. Los primeros discípulos de Jesús recordaban de forma nítida el momento de su llamada.

Juan y Andrés escucharon cómo su maestro Juan el Bautista decía de Jesús: «Ese es el Cordero de Dios». Esta fue la chispa que dio comienzo a su historia de seguimiento. Ellos iniciaron a estar con él y muy pronto se transformaron en misioneros, haciendo que sus hermanos Simón y Santiago también siguieran a Jesús.

Nosotros, ¿cómo podemos descubrir nuestra vocación? Se puede hallar de muchas formas, pero toda vocación, ya sea al matrimonio, al sacerdocio o a la vida consagrada, comienza con un encuentro personal con Jesús, que nos llena de inmensa alegría. El Señor no quiere que lo sigamos sin ganas, sino con el corazón lleno de gozo, y esa felicidad de estar con él es la que evangeliza el mundo.

El cristiano, como la Virgen María, conserva en su corazón la llama del primer encuentro con el Señor, y ante las pruebas de la vida vuelve a ese sagrado fuego, que lo conforta y que fue encendido una vez para siempre.
* * *
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Los animo a que se acuerden de ese primer encuentro con Jesús en sus vidas, para que puedan reavivar ese fuego de amor, que los invita a seguirle con alegría y que es llama de esperanza.


Muchas gracias.

27 de agosto de 2017

¡MADRE, MUÉSTRAME A TU HIJO!

En muchas ocasiones nos valemos de la madre para conocer al hijo. Con frecuencia, si queremos introducirnos en algún ambiente concreto usamos la influencia de algún conocido cercano a esa persona con el propósito de que nos lo presente y conocerlo. Acercarnos a Jesús es la ocasión de pedir a su Madre que nos lo presente. Nadie como ella sabe de sus pensamientos y enseñanzas.

Tu, María, has sido elegida para ser su Madre, y junto a tu esposo José, han formado esa Familia que ha sido la primera escuela de Jesús. Quienes mejor que ustedes, sagrados padres, para enseñarnos la identidad Divina del Hijo enviado a redimir del pecado a todos los hombres. Por eso, ante la pregunta que nos hace Jesús en el Evangelio, no he podido resistir la tentación de mirarte a ti, María, Madre del Cielo.

Porque, sólo tú eres la Persona que mejor lo puedes presentar y dárnoslo a conocer. Tú, que seguiste sus pasos tan fielmente; tú, que supiste callar en silencio todas aquellas acciones y actos que te sorprendían y no entendías; tú, que supiste obedecer la llamada del Dios Padre y que ofreciste tu seno para albergar a ese Hijo, al que has presentado al mundo. Tú, Madre del Cielo, presentame a tu Hijo y dásnolo a conocer.

Yo quiero seguirlo como tú, y serle fiel como tú. Yo quiero obedecerle en silencio, en esas noches oscuras de mi vida, cuando me fe se vea algo alterada y apagada. Yo quiero seguir tus mismos pasos, Madre del Cielo, y soportar todos esos momentos de dudas, de oscuridades, de desasosiego, de incomprensiones que tú supiste soportar y superar en la fe de tu Hijo, el Señor Jesús.

Yo quiero ser fuerte como tú y responder a su pregunta como Pedro, dejando llevar y asistir por la Fuerza y el Poder del Espíritu Santo. Madre, ¿a quién acudir sino a ti, la Madre que siempre nos acoge y nos das las templanza, la paciencia y el calor, para, serenos, sufrir con paciencia esas oscuridades que nos quiere alejarnos de tu Hijo, el Señor. El Hijo de Dios Vivo, que nos salva de la esclavitud del pecado. Gracias Madre del Cielo.