30 de diciembre de 2017

COMO LA MADRE DE DIOS

No hay mayor halago y piropo que parecernos a la Madre de Dios. Nos detenemos en aquel pasaje -Mt 12, 46-50- cuando avisan a Jesús que su Madre y hermanos está afuera y quieren verle, y Jesús dice: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?». Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre».

Por lo tanto, somos su madre, hermano, hermana cuando nos esforzamos en hacer la Voluntad de Dios. Y su Voluntad sabemos claramente que es amar. Amar al prójimo como Él nos ha enseñado a amarlo. Tenemos muchos ejemplos de cómo Jesús nos enseña a amarlo. Entre ellos está la parábola del samaritano -Lc 10, 25-37-; la parábola del siervo malvado -Mt 18, 25-35. La parábola de la oveja pérdida -Lc 15, 1-10-...

De ahí la gran importancia del testimonio de nuestra Madre la Virgen. Ella fue un ejemplo presente de obediencia y de amor a su Hijo, y, por encargo, Madre para todos los hombres. Ella va entregando su vida, por amor, en cada instante de su camino al lado de su Hijo. Ella está en todo momento disponible y atenta a cumplir la misión para la que el Señor la eligió. Ella obedece y se somete como esclava humilde a la Voluntad de Dios. Ella es Madre, Hermana, Hermano del Señor Jesús porque cumple la Voluntad de su Padre que está en el Cielo.

Tratemos de parecernos a la Madre del Señor esforzándonos en cumplir la Voluntad de Dios. Y lo hacemos cuando, a pesar de nuestras debilidades, imperfecciones, pecados y limitaciones, nos esforzamos y empeñamos en cumplir la Palabra de Dios. Esa Palabra que también a nosotros nos alienta, nos habla y nos pide que amemos como el Hijo de Dios nos ha enseñado a amar. Amén.

27 de diciembre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Damos gracias y nos adherimos a las palabras que el santo Padre Francisco nos regala hoy. Realmente, un verdadero regalo de Navidad, porque, como él muy bien dice, la Navidad es el gran regalo de la Buena Noticia, que es el nacimiento de Jesús, que da sentido a todo lo que celebramos. Y, quizás, por nuestros miedos lo marginamos ante otros que lo rechazan, que lo que celebran son regalos y comilonas.

Descubramos a los niños el verdadero sentido de la Navidad, que no son regalos y fiestas, sino el nacimiento del Niño Dios que nos salva y le da sentido a nuestras vidas. Es Jesús quien enciende nuestras vidas y las ilumina de verdadera esperanza, gozo y felicidad. Gracias santo Padre por recordarnos el verdadero sentido de la Navidad.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 27 de diciembre de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

Dedico la catequesis de hoy a reflexionar sobre el significado de la Navidad. En nuestros días, estamos asistiendo a una especie de «desnaturalización» de la Navidad. En nombre de un falso respeto ante quien no es cristiano, muchas veces se esconde la voluntad de marginar la fe, eliminando todo tipo de referencia al nacimiento de Jesús. Sin embargo, el verdadero sentido de estas fiestas se encuentra en Jesús, es Él quien da sentido a todo lo que celebramos.

Nosotros, como los pastores del Evangelio, estamos llamados a buscar la verdadera luz que es Jesús, que es el don de Dios a la humanidad que se encuentra inmersa en la oscuridad de la noche. Cuando acogemos a Jesús en nuestras vidas, nos convertimos en un don para los demás. Por este motivo, nosotros los cristianos nos intercambiamos regalos, porque el verdadero don para nosotros es Jesús y, como Él, queremos ser don para los demás.

Jesús viene a este mundo y los primeros destinatarios de su venida son los pequeños y despreciados, con los que establece una amistad que continúa en el tiempo. Con ellos, en cada momento, Dios desea construir un mundo nuevo en el que no haya más personas rechazadas, descartadas ni maltratadas.

* * *
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de España y Latinoamérica. En estos días los animo a abrir la mente y el corazón para acoger a Jesús que es el don de Dios para nosotros, y si lo acogemos también nosotros podremos serlo para los demás, especialmente para los necesitados de atención y de ternura.

Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

25 de diciembre de 2017

FELIZ NAVIDAD 2017

Blogueros con el Papa desea a todos sus miembros, a sus familias, comunidades y grupos una santa, hermosa y feliz Navidad 2017. 

23 de diciembre de 2017

MARÍA, MADRE DE SERVICIO

María, tú nos enseñaste a ser fiel a tu Hijo, pero esa fidelidad no consiste en manifestar nuestro amor y seguimiento, sino en hacer su Voluntad. Y eso es lo primero que tu realizas, la Voluntad de Dios, que te anuncia, por medio del Ángel Gabriel, que eres la elegida para ser la Madre del hijo de Dios. Y su Voluntad es hacer el papel de Madre.

¿Y qué es una Madre? Una Madre es aquella que está dispuesta a dar su vida por su hijo; aquella que siempre está en perseverante vigilia por su hijo, y que le asiste en la enfermedad, en el fracaso, en las debilidades, en los errores y en todo aquello que le puede hacer daño. Pero, también, una Madre es aquella que se alegra con los logros, éxitos y triunfos de su hijo. En definitiva, una Madre cumple la Voluntad de Dios cuando ama a su hijo como Dios la ama a ella.

Y María, todos sabemos, que es la Madre de las Madre, porque acompañó a su Hijo hasta el pie de la Cruz. María padece la Pasión de su Hijo junto a Él, y sufre con Él. María camina junto a su Hijo y en Él es corredentora  por todos nuestros pecados. Es nuestra Madre y en su camino de pasión, junto a su Hijo, ella va también, por los méritos de su Hijo, sufriendo por nuestros pecados.

María es Madre de Dios y Madre nuestra, y, aceptando el Plan de salvación de Dios, anunciado por el Ángel Gabriel, María participa, por la Gracia de Dios, en la redención de todos los hombres. Madre corredentora que, no sobresales por heroísmos ni grandezas, sino que en la sencillez de tu docilidad de cada día, siendo fiel a tu misión de Madre sencilla y humilde, nos señala el camino para vivir en la Voluntad de Dios.

María, intercede por todos nosotros y enséñanos a cumplir la Voluntad de Dios con la sencillez y naturalidad que tú cada día lo vivía y la realizaba. Simplemente realizando tu papel de esposa y madre. Amén.

21 de diciembre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy, el Papa Francisco nos habla sobre la Eucaristía, y de las partes que componen su celebración. La Eucaristía es el acto principal del creyente y en ella, nos dice el Papa, que manifestamos el misterio de nuestra fe congregados y unidos junto al Señor. También, nos reconocemos pecadores y nos abrimos al perdón Eucarístico.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Aula Pablo VI
Miércoles 20 de diciembre de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

La serie de catequesis sobre la Santa Misa nos lleva a reflexionar en la celebración de la Eucaristía como un único acto compuesto de dos partes: la liturgia de la Palabra y la liturgia eucarística. Hoy, deseo detenerme en los ritos introductorios que preceden a esos dos grandes momentos.

El sacerdote, al inicio de la celebración, se dirige al presbiterio mientras se entona el canto de ingreso, al llegar se inclina ante el altar en signo de veneración, lo besa y lo inciensa. A continuación, el sacerdote que preside traza sobre su pecho el signo de la cruz, y junto con él lo hacen también los presentes. Este signo nos recuerda que todo acto litúrgico se cumple «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo».

Después, quien preside se dirige a la asamblea con un saludo como éste: «el Señor esté con ustedes», al que el Pueblo responde: «y con tu espíritu». Este saludo y esta respuesta manifiestan el misterio de la Iglesia reunida, que confiesa una misma fe y desea estar unida con su Señor. Posteriormente, el sacerdote invita al acto penitencial, que no es solamente pensar en los pecados cometidos, sino confesarnos pecadores ante Dios y ante los hermanos, para que podamos resurgir a una vida nueva con Cristo.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de España y Latinoamérica. Ante la proximidad de la Celebración del Nacimiento de Nuestro Señor, los animo a vivir con intensidad estos días, participando en la Santa Misa y experimentando la gracia del encuentro personal con Cristo, que ha querido nacer de una Mujer, María, para salvarnos y colmarnos de paz y de alegría.
A todos les deseo una Feliz Navidad.
Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

16 de diciembre de 2017

DÓCIL COMO MARÍA

Nuestro problema consiste en que hay muchas cosas que no entendemos. Nuestro intelecto es limitado y no llega a la comprensión de muchas cosas. ¿Cuál es el problema? Posiblemente, que no aceptamos esas limitaciones y queremos comprender todo o, de no ser así, rechazarlo. Y las cosas de Dios no las entendemos. Tampoco las entendió María, pero fue dócil a la Palabra del Señor y creyó firmemente en Él.

Llegar hasta el pie de la misma Cruz descubre una obediencia firme y confiada. María es la Madre obediente que nos enseña el camino de la obediencia confiada. Eso descubre también una gran fe. Y un gran testimonio para todos sus hijos. No podemos escapar a la obediencia, porque nuestro intelecto es pobre y limitado. No entendemos los caminos del Señor y necesitamos fiarnos de su Palabra, y, por tanto, obedecerle. En eso consiste la fe.

Experimentamos, en ese camino de obediencia, la aparición del gozo y la paz. Porque, no es una obediencia ciega, sino una obediencia de aquel que confía en su Palabra y se deja llevar por la acción de su Espíritu, pues intuye que es el mejor camino y el que más le conviene. En él vas descubriendo que, en la medida que avanza y obedece, a pesar de las dificultades y adversidades, la paz, el gozo y la conciencia de hacer lo que verdaderamente sientes y quieres hacer te da serenidad y alegría.

Y María, nuestra Madre, es un camino de enseñanza en la obediencia. Guardaba todo en su corazón, y aunque no lo entendiera se fiaba y confiaba en el Señor. Madre, enséñanos también a nosotros a confiar en la Palabra de tu Hijo, a pesar de no entenderla o desear otras cosas. Enséñanos a seguirle incluso cuando vamos contra corriente y experimentamos dolor y sufrimiento.

¡Madre!, ejemplo de docilidad y fe, intercede por nosotros para que, como buenos hijos, seamos nosotros también seguidores de Jesús y fiarnos dócilmente de su Palabra y cumplir sus mandatos. Amén.

11 de diciembre de 2017

¿QUÉ DECIR Y QUÉ HACER PARA QUE LOS DEMÁS TE CONOZCAN, SEÑOR?

Un cristiano no tiene otra misión que la de parecerse a Jesús. Él es el Señor encarnado en naturaleza humana, igual a la tuya y la mía, pero sin dejar de tener la Divina, por la que es también Dios. Señor de todo lo creado, visible e invisible. Tú y yo, no tenemos otra misión sino la de transmitirlo con nuestra palabra y con nuestra vida. Así de sencillo. Luego, no te compliques la vida con tanta estrategia, metodología y preparación. No le quites el trabajo al Espíritu Santo.

La estrategia y la astucia están en nuestro interior y la utilizamos para conseguir nuestras misiones. Para otros intereses, metas u objetivos. Nosotros misionamos la Palabra del Señor sin más. Tal y como hace Francisco, nuestro Papa. Tratamos de llevar a ese que vivimos, el Señor, desde nuestro interior al exterior, y eso lo hacemos contagiando todo lo que pisamos, lo que respiramos, lo que comemos y donde vivimos. Llevamos a la Iglesia dentro de nosotros y con ella al Vicario que la preside. Hoy, al Papa Francisco.

Confieso que cuando pensé en escribir está líneas no sabía a dónde iba llegar. Sí, tenía la idea de dar aliento, de compartir que los blogueros, Asociación de blogueros con el Papa, no es una asociación muerta sino que vive en la medida que tú y yo, donde quieras que estés, estás amando, compartiendo y proclamando, junto al Papa, que Jesús vive. Y ese es el núcleo de la asociación, todo lo demás puede ayudar, pero el centro es compartir y compartir amor.

Quizás nos hemos desviados, nos hemos centrado en encuentros complejos, digitales, técnicos y otros, cuando el centro, lo primero era el Señor. Es Él quien nos ha unido con el Papa a la cabeza, y Él que nos convoca cada día a seguir compartiendo y fortaleciendo nuestra fe. Claro, nos sirve el medio, Internet. Por ese medio nos hemos conocido y compartido algunos días hermosos. Pero, lo importante es que quien nos había convocado era el Señor. Y sigue convocándonos y animándonos a compartir tu vivir de cada día con los tuyos y con tus ambientes. Tú, en una sola palabra, vivir llevando a Xto. Jesús a los demás. 

¿Dónde estás? ¡Despierta! Camina y prende la llama de tu corazón en la Blogosfera de la evangelización y, ardiendo tu corazón, déjalo latir para que queme a todo aquel que se le acerque y a donde se acerque. Seguimos blogoevangelizando por la acción del Espíritu Santo. 

Un saludo en el Señor a todos.

9 de diciembre de 2017

MADRE DE LA CONFIANZA

Madre, estrella y camino, prodigio de amor, de tu mano, Madre, hallamos a Dios... Y recibimos, porque estás llena de la Gracia de Dios, todas las enseñanzas que nos ayudan y acercan a parecernos a Él. Porque, de ti, Madre, aprendemos a servir con prontitud y docilidad. Así nos lo has enseñado cuando, anunciada por el Ángel Gabriel, partiste apresurada a casa de tu prima Isabel para asistirla en su periodo de embarazo de su hijo Juan., primo de tu Hijo Jesús, gestado en tu vientre desde tu respuesta afirmativa al Señor.

Porque de ti, Madre, aprendemos a caminar en la fe al recibir tu testimonio firme, decidido y confiado en la promesa de Dios. Porque, tú dijiste sí y creíste en lo que Dios te decía y te llamaba a realizar. Y lo hiciste fiándote de su Palabra. Madre, enséñanos a también nosotros fiarnos de nuestro Padre Dios y soportar con paciencia, como tú hiciste, las inclemencias y dificultades que la vida nos va poniendo en el camino. Madre, danos esa confianza, que sólo tú sabes transmitir, para fiarnos de la Palabra de Dios como tú hiciste a lo largo del camino junto a tu Hijo Jesús.

Porque, tú, Madre, nos has dejado claramente lo que significa la humildad. Tú fuiste humilde y sencilla, y, siendo la elegida para ser la Madre de Dios, no alteraste para nada tu situación, y te pusiste a servir. Madre, enséñanos a ser reina y servidora de todas como tú has caminado en la vida. Madre, que colocada en los altares y en el lugar más privilegiado al ser señalada como la Madre de Dios, has sabido responder a esa altura haciendo posible que el Hijo de Dios se encarnara en tu vientre.

Y nada en ti se ha alterado, ni nada ha cambiado. Has seguido siendo la Madre humilde, servicial, sencilla, obediente y llena de ternura. Madre, somos también nosotros tus hijos, enséñanos a ser servidores, obedientes, amigos de la verdad y abiertos al amor. Enséñanos a parecernos un tu Hijo Jesús, al cual tú supiste seguir y obedecer. Amén.

6 de diciembre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El Papa Francisco nos habla de su último viaje a Myanmar y Bangladesh, expresando su agradecimiento a Dios por su realización. Comparte sus vivencias del viaje y manifiesta sus deseos e intenciones de trabajar unidos para ayudar a las personas a amar a Dios y al prójimo. También ha insistido en acercar más al Islam y el cristianismo favoreciendo el respeto y el diálogo, sin dejar de recordar a los prófugos Rohingya.

Destacar esos dos momentos de alegría con la ordenación de dieciséis nuevos sacerdotes y el encuentro con los jóvenes, promesa de una Iglesia alegre y viva. 





PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Aula Pablo VI
Miércoles 6 de diciembre de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy quiero compartir con ustedes y dar gracias a Dios por el viaje apostólico que he realizado a Myanmar y Bangladesh.

Mi visita a Myanmar ha sido la primera de un Papa a aquel país; una nación que a pesar de haber sufrido mucho, se encamina hacia una nueva realidad de paz y libertad. Allí la comunidad cristiana es un pequeño fermento del Reino de Dios, que ha sabido dar testimonio de la fe y que cuenta con una juventud llena de esperanza y de alegría. Al encontrarme con el Consejo Supremo de los monjes budistas, he querido manifestar mi deseo de que trabajemos unidos para ayudar a las personas a amar a Dios y al prójimo, rechazando todo tipo de violencia.

Después he realizado mi visita a Bangladesh, siguiendo las huellas del beato Pablo VI y de san Juan Pablo II. Ha sido un paso más en favor del respeto y del diálogo entre el islam y el cristianismo. Ahí también quise expresar mi solidaridad con Bangladesh en su compromiso por socorrer a los prófugos Rohingya. Dos momentos de particular alegría han sido: la ordenación de 16 sacerdotes y el encuentro con los jóvenes, quienes con sus cantos y danzas manifestaron la alegría del Evangelio. Fue muy significativo que estuvieran también presentes allí jóvenes musulmanes y de otras religiones, siendo un signo éste de esperanza para Bangladesh, para Asia y para el mundo entero.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica.
En este tiempo de Adviento los animo a fortalecer su vida cristiana con la oración, la escucha de la Palabra de Dios y las obras de caridad, y, siguiendo el ejemplo de la Inmaculada Virgen María, cuya solemnidad celebraremos pasado mañana, preparen su corazón para recibir al Señor que ya viene. Muchas gracias.


2 de diciembre de 2017

MARÍA, AVIVA MI FE

Una madre no se cansa de esperar. La imagen de una madre es la de aquella persona entregada al bien de su hijo. Sabemos que la realidad no es siempre así, porque las madres son también débiles y algunas son víctimas de esas debilidades. Pero, por regla general, una madre siempre está vigilante y expectante a las necesidades de sus hijos.

Y, es verdad, que, nuestras madres de la tierra no siempre están a la altura de lo que necesita el hijo. Sin darse cuenta no advierten la necesidad de cariño y acogida que necesita el hijo. Y en esas distracciones la sensibilidad de hijo y madre se distancia y hasta se deteriora. Muchos de nosotros, que somos padres y madres, quizás hemos pasado por esas experiencias. Y nos sentimos perdidos y confundidos, sin saber a quien acudir.

María, nuestra Madre del Cielo, ha vivido todas esas experiencias. Ella, quizás sin comprender muchas cosas de la Misión de su Hijo, supo perseverar, soportar con paciencia y, fortalecida en la fe, esos momentos de oscuridad o de confianza. Porque, el Espíritu Santo no se aparta de nosotros. Tenemos esa gran ventaja. Nos auxilia y nos asiste para capacitarnos y para que entendamos lo que el Señor quiere de cada uno de nosotros.

Pero, también tenemos un Madre. Una Madre que sabe de nuestras difícultades e impaciencia. Una Madre que entiende nuestros peligros y debilidades. Una Madre que es la oportunidad y referencia para que interceda por nosotros y nos ayude a confiar en su Hijo. Porque, Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida y en muchos momentos de ceguera, de tentaciones, de oscuridades, de pecado, la Madre nos puede acoger y darnos serenidad, paz y luz para el camino.

Madre, tú que diste testimonio de una fe fortalecida y apoyada en nuestro Padre Dios, y que entregaste todo tu ser para que fuese posible la Encarnación, aviva mi fe en todo momento para que yo también sepa confiar y seguir los pasos y ritmo de tu Hijo hasta la Cruz. Amén.

25 de noviembre de 2017

MARÍA, MADRE DE LA SENCILLEZ

María, necesito fijarme en ti, porque de tu forma de vivir y de creer aprendo mucho. María, Madre de la sencillez, enséñame a ser sencillo y a buscar a tu Hijo, el Señor, en lo sencillo y humilde. Porque, no se trata de quemar el tronco, sino prender la brizna que, por contagio y cercanía irá prendiendo lo cercano y próximo hasta llegar al tronco y avivar fuertemente la hoguera de cada corazón.

María, tú prendisteis la llama de tu corazón en lo pequeño. Anunciada tu maternidad divina, concebido en tu seno al Hijo de Dios por obra del Espíritu Santo, marchaste rápidamente a casa de tu prima Isabel. Presta al servicio de lo más cercano y a lo que estabas vinculada. Prendiste esa pequeña brizna de tu fuego amoroso bañado ya por la Gracia de Dios. Sin grandes heroísmos ni pretensiones. Simplemente servicio humilde, silencioso y obediente.

Sí, María, tú sabías que servías en ese humilde servicio, valga la redundancia, a tu Dios, que prendió tu humilde corazón en ese fuego de amor que contagiaba y quemaba todo lo que tocaba. Y lo hacía con la llama del amor servicial, sencillo, dócil, disponible, callado, obediente, abierto, entregado, alegre y dispuesto a la fraternidad. Y, de esa manera, me evangelizabas, me dabas tu testimonio de Madre y me señalabas el camino a seguir. Un camino sencillo, humilde, silencioso, lleno de paz, confiado y esperanzado.

Porque, Dios no se encuentra en la heroicidad, ni en lo grandioso, ni tampoco en lo destacado y tormentoso. Menos en el ruido, en lo notable y lo exitoso. Dios se encuentra en la brisa suave de lo humilde, sencillo, disponible, entregado, servicial y amoroso. Y eso no está lejos, está a tu lado. Sólo tienes que mirarlo, tal y como hizo María. Se trata de descubrirlo y correr, con paso firme, sin prisa, pero sin pausas. Animado por el Espíritu Santo, y confiado en la presencia del Señor, que te acompaña, te fortalece y está a tu lado.

Gracias Madre por tus palabras. Quiero repetirlas ahora en alta voz para compartirlas con todos ustedes: "Anda, camina en donde Dios te ha puesto en este momento. Mira a tu derredor y abre tu corazón al que ves a tu lado. Sírvele, ayúdale, dadle alegría, háblale con tus obras de mi Hijo y confía y ten paciencia. Él está contigo, te cuida y protege. Y llénate de paz y sosiego, porque Dios no te pide otra cosa, sino que ames y ames y prendas el corazón que tienes a tu lado.

22 de noviembre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

La Eucaristía nos hace otro Cristo y nos asemeja a Él. El la gran oportunidad de nuestra vida, porque es un encuentro real con el Señor Jesús, que nos hace, como nos dice el Papa, participe de su Pasión, muerte, resurrección y ascensión. Vivamos todas las Eucaristías que podamos y de poder, diariamente. Pero, sobre todo el domingo. Es la gran cita de nuestra vida, el encuentro real y presente con Jesús, el Señor. El Hijo de Dios Vivo.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 22 de noviembre de 2017




Queridos hermanos y hermanas:

Continuando con la catequesis sobre la Santa Misa, podemos decir que es el memorial del Misterio Pascual de Cristo, que él llevó a cumplimiento con su pasión, muerte, resurrección y ascensión al cielo, y que nos hace partícipes de su victoria sobre el pecado y la muerte. Así, la Eucaristía hace presente el sacrificio que Cristo ofreció, una vez para siempre, en la cruz y que permanece perennemente actual, realizando la obra de nuestra redención.

En la Misa, el Señor Jesús, haciéndose «pan partido» por amor a nosotros, se nos da y nos comunica toda su misericordia y su amor, renovando nuestro corazón, nuestra vida y nuestras relaciones con él y con los hermanos. A través de la celebración eucarística, la acción del Espíritu Santo nos hace partícipes de la misma vida de Dios, que transforma todo nuestro ser mortal y nos llena de su eternidad.

Con la Eucaristía Jesús nos libra de la muerte física y del miedo a morir, como también de la muerte espiritual, que es el mal y el pecado. La participación en este sacramento, que nos llena de la plenitud de su vida, nos hace decir con san Pablo: «vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí» ( Ga 2,20). Por ello, para el cristiano es vital participar en la Eucaristía, especialmente el domingo, puesto que nos permite unirnos a Cristo, tomando parte de su victoria sobre la muerte y gozar de los bienes de la resurrección.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los provenientes de España y Latinoamérica. El Señor Jesús nos quiere comunicar en la Eucaristía su amor pascual para que podamos amar a Dios y a nuestro prójimo como él nos ha amado, entregando su propia vida. Que la Virgen Santa interceda ante su Hijo por todos nosotros, y nos alcance la gracia de ser hombres y mujeres que encuentren en el sacrificio eucarístico el centro de la propia existencia y la fuerza para vivir en el amor.

18 de noviembre de 2017

MADRE BENDITA DEL CIELO

El cansancio hace mella. Se me viene a la cabeza este pensamiento porque, mañana, reflexionaremos sobre la parábola de la viuda y el juez injusto. Y eso, la falta de insistencia es una de las debilidades que más padecemos. A veces me pregunto, ¿para qué hago esto, si nadie lo lee o lo hace con cierta indiferencia? ¿Para qué gastar tanto tiempo inútil? El diablo aprovecha muy bien nuestras debilidades y sabe mucho de esto y del momento oportuno en el que tiene que actuar.

La Virgen, nuestra Madre, sabe mucho de esto, porque su vida ha sido una experiencia de contra tiempos, dificultades y obstáculos. Supongo que, María, nuestra Madre del Cielo, tuvo una y mil veces estas tentaciones de abandono y de aparcar su camino. Supongo que en más de una ocasión pensaría vivir una locura o utopía. Supongo que tuvo que pasar, como lo hizo su Hijo más tarde, por el desierto y ser tentada. Y, supongo, que también nosotros tendremos esas tentaciones.

¡Qué, bueno es mirar en estos momentos para María! Porque, es nuestra Madre, y una Madre siempre está preparada para actuar y no se cansa nunca. Y actúa aunque siempre sea el mismo problema y la misma situación. María, nuestra Madre del Cielo, supo, y eso ya no lo supongo, sino lo creo firmemente, soportar todas las adversidades. Supo, creer firmemente en Dios y creer en su Palabra y en su presencia en cada momento de su vida.

María, es ejemplo, no sólo de Madre, sino de insistencia y perseverancia. María, sola ante la Cruz soportó la adversidad más absoluta e insuperable. Sola se mantuvo firme sin saber que iba a ocurrir, sin esperanza humana que pudiera soportar, no sólo la muerte de su Hijo, sino qué ocurriría después. María creyó, esa es la concusión. María perseveró y gozo las mieles del triunfo de la Vida sobre la muerte.

María, Madre del Cielo, intercede por nosotros y acompañanos a ser perseverantes y a insistir, sin perder la fe, siguiendo tu ejemplo, a sostenernos en la lucha de caminar insistiendo y perseverando. Amén.

15 de noviembre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Nacemos por la Gracia de Dios. Él nos ha creado, y alejados por el pecado, nuestro Padre Dios nos rescata en el Bautismo y nos salva por los méritos de su Hijo, nuestro Señor Jesús. La oración es el vínculo que nos une con nuestro Padre. En la oración dialogamos, nos dice el Papa Francisco, con Dios. Es Jesús, nuestro Señor, quien nos enseña a orar con el Padre, y nos enseña el Padrenuestro. Nos hace hermanos e hijos del Padre.

Somos verdaderamente hijos de Dios, y si hijos, pequeños y abandonados en sus Manos, confiados en que todo lo recibiremos de su providencia amorosa. Gracias, santo Padre, por recordarnos y adoctrinarnos en este hermoso criterio esperanzador de reconocernos hijos de nuestro Padre Dios.


PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 15 de noviembre de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy, reflexionamos sobre otro aspecto de la Misa, que es la oración. Rezar es ante todo un diálogo, una relación personal. El hombre fue creado para este encuentro con Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, relación perfecta de amor y de unidad.

Jesús enseña a sus discípulos a rezar con la oración del “Padre nuestro” y con ella los introduce en el diálogo sincero y sencillo con Dios, animándolos a ir creando en ellos una conciencia filial, sabiendo decir “Padre”. También a nosotros nos invita a permanecer con Él, siendo la Eucaristía ese momento privilegiado de unión con Dios y los hermanos.

“Vivir” en esa presencia supone dialogar en silencio, y para ello debemos tener la humildad de reconocernos pequeños, como el niño en brazos de su padre, confiando que todo lo recibimos de sus manos amorosas. Además, se necesita esa capacidad de asombro, de dejarse sorprender, como la tienen los más pequeños, para reconocer la presencia de Dios en nuestras vidas, que nos llena de alegría y de esperanza para comenzar de nuevo: Dios nos ama a pesar de nuestras debilidades; nos invita al banquete nupcial en el que el Esposo encuentra nuestra fragilidad y la sana, para devolvernos a la unidad originaria de lo que somos: hijos de Dios.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a la tripulación del Buque Cantabria que presta su servicio en el Mediterráneo en favor de los inmigrantes. Gracias, gracias por lo que hacen. Muchas gracias. Saludo también a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Los animo a acercarse a la Eucaristía para estar con el Señor, para sentarse a su lado y compartir con Él nuestra vida, escuchando su Palabra que hace arder nuestro corazón. Gracias.

11 de noviembre de 2017

MARÍA, MADRE DE LOS DESAMPARADOS


Madre de los desamparados
Hay momentos en los que uno no sabe qué decir. Son esos momentos tensos donde tus labios se paralizan y tus ideas no fluyen con la rapidez que necesitan tus labios para pronunciarlas y darle salida a tus respuestas. Son esos momentos donde necesitas el calor de una madre y la ternura de sus caricias y comprensión. Son esos momentos que siempre te busco, María, Madre de mi consuelo, que mitigas mi dolor y alivias mis problemas. Quizás no dándole soluciones, pero sí ayudándome a cargarlos con la misma humildad, esperanza y fe que tú hiciste en esos momento de la Pasión de tu Hijo.

María, Madre de Dios, eres la primera en cumplir su Voluntad. Has sido llena de Gracia y bendecida entre todas las mujeres, y en tu Sagrado vientre has encarnado la Naturaleza humana de tu Hijo, nuestro Señor. ¡Madre!, a quien mejor que a ti encomendarte mis inquietudes, mis problemas, mis angustias, dolores y sufrimientos. ¡Quien mejor que tú conoces y has experimentado el sufrimiento y el dolor! !Quien mejor que tú para presentarnos a tu Hijo e interceder por cada uno de nosotros!

Madre, danos la perseverancia de guardar con devoción en nuestros corazones el rezo del santo Rosario. Ese grito repetido, tras el Padrenuestro que nos enseñó tu Hijo, diez veces detrás de cada misterio de su vida. Danos la sabiduría de hacerlo vida en nuestras vidas y, junto a tí, pedir y rezar por la paz de este mundo; por la concordia y la fraternidad entre todos los pueblos; para que nunca se use el nombre Santo de Dios para justificar la violencia y la muerte; por los derechos a la vida de los inocentes que viven en el vientre de sus madres.

Madre del rosario, que tomo todos los días en mis manos e imploro confiado en tu maternidad espiritual entregada por tu Hijo en la Cruz, intercede por todos nosotros, para que sepamos discernir bien y elegir servir a Dios y no al dinero. Madre, alumbra nuestro camino y llévanos a vivir en la Palabra de tu Hijo. Amén.

8 de noviembre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

La promesa de Vida Eterna, tal y como nos recuerda el Papa Francisco en su audiencia de hoy, en cada Eucaristía nos alienta y nos invade de esperanza. A esas Palabras de Jesús: "El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna" correspondemos con la participación en ese banquete Eucarístico esperanzados en su promesa. Porque, el Señor cumple lo que dice, luego nuestra fe y confianza es plena.

Ahora, nuestras limitaciones por el pecado y las seducciones del mundo en que vivimos, son obstáculos que tratan de apartarnos de ese memorial real de la celebración Eucarística. El Papa nos cuestiona hoy sobre nuestra fe en la Eucaristía y nos sugiere acercarnos a ella y ahondar en su conocimiento.


PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 8 de noviembre de 2017




Queridos hermanos:

Comenzamos hoy una serie de catequesis sobre la Eucaristía. Intentaremos comprender mejor su importancia y su significado, y cómo el amor de Dios se refleja en este misterio de fe.

Inspirándose en las palabras de Cristo: «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna», cristianos de todas las épocas no han dudado en entregar su vida por amor a la Eucaristía. El testimonio de los mártires nos cuestiona también a nosotros: ¿Qué importancia le damos al sacrificio de la Misa y a la comunión en la mesa del Señor? ¿Buscamos de verdad esa fuente de “agua viva”, que transforma nuestra vida en un sacrificio espiritual de alabanza y acción de gracias? La Eucaristía significa “acción de gracias”: acción de gracias a la Trinidad, que nos introduce en su comunión de amor.

El Concilio Vaticano II alentó la formación litúrgica de los fieles, porque la Iglesia vive siempre de la Liturgia y se renueva gracias a ella. Por eso, intentamos conocer mejor este gran don que Dios nos ha dado con la Eucaristía, en la que Cristo se hace presente para que participemos de su pasión y muerte redentora.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina. Saludo a la delegación sindical argentina. Pidamos a la Virgen María que interceda por nosotros para que sintamos el deseo de conocer y amar más el misterio de la Eucaristía, sacramento del Cuerpo y la Sangre de su Hijo Jesús. Que el Señor los bendiga a todos. Muchas gracias.

4 de noviembre de 2017

MARIÁ, MADRE DEL CALVARIO

En repetidas ocasiones he escucha la frase: "Esta vida es un calvario". Y va cargada de razón, pues la vida tiene mucho de calvario y de sufrimiento. Para unos se presenta peor que para otros, pero todos, en mayor o menor medida sufren la amenaza del sufrimiento, la enfermedad y el calvario de la muerte.

Sin embargo, la subida al monte Calvario de Jesús para ser crucificado ha sido la salvación de muchos. Y digo muchos respecto a todos aquellos que creen en Él y perseveran en esa fe hasta compartir con Él también su propio calvario particular ofreciéndola a sus pies por todos los hombres. En este sentido, la muerte, nuestra muerte, tiene sentido y olor a gloria y eternidad.

María, nuestra Madre, estuvo en el Calvario. Ella también lo sufrió por el camino acompañando a su Hijo hasta el pie de la Cruz. Ella, de alguna manera, estaba también siendo crucificada en ese momento, y padeciendo su propio calvario. Ella ofreció, no sólo su vida, sino también su dolor y amargura, junto a su Hijo, por todos nosotros. Por esa es corredentora con su Hijo.

María, Madre de la humildad, enséñanos a ser humildes y a no perseguir los primeros puestos para ser ensalzados por los demás. Enséñanos a vivir en la humildad del servicio y a buscar nuestra humillación liberándonos de todo afán y vanidad. Experimentamos que se vive mejor cuando nuestro corazón descansa de tanta ambición, poder o riqueza. 

Madre, danos la fortaleza y el valor de saber entregar nuestra vida en el momento de nuestra propia muerte. De saber soportar y aceptar el dolor de terminar nuestro recorrido en este mundo y acompañanos para saber entregarlo con generosidad y abandono en Manos de tu Hijo. Enséñanos a poner en nuestros labios palabras de agradecimiento, de humildad y de servicio y de dejarnos acompañar por tu paciencia y sencillez confiando en el Amor y Misericordia de tu Hijo, nuestro Señor. Amén.

28 de octubre de 2017

CANTO A MARÍA




María, pequeña María - 
del CD titulado "María, paloma incurrupta" 
con cantico wwwyoutube.com


María, Madre de Dios, quisiera fijarme en ti para ser pequeño como tú y brisa suave en la que habite el Señor en mí. 

María, Madre mía, zarza ardiente que no cesa y que guardaste al Mesías que, bajado de los cielos, vino a salvar al mundo.

María, Madre de todos los pueblos, cobijanos bajo tu manto y guardanos de los peligros que nos acechan en este mundo que necesitamos recorrer para llegar, por ti, a tu hijo, y de Él al Padre.

María, ruega por todos nosotros para que seamos fiel a esa promesa que tu Hijo, el Señor, ha hecho sobre nosotros, correspondiéndoles como su pueblo y su heredad.

25 de octubre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy, el Papa Francisco nos abre la puerta de la esperanza con su esperanzadora audiencia. El Señor no viene a buscar nuestros éxitos ni nuestros cumplimientos. Sabe de nuestra debilidad y de nuestro sometimiento al pecado. Conoce nuestro corazón humano vencido a la tentación y las pasiones de este mundo. Sólo busca nuestro dolor y arrepentimiento ante nuestra propia impotencia.

Y nos ofrece el paraíso si le entregamos nuestra confianza y confiamos en Él. Fue simplemente eso lo que hizo aquel buen ladrón, que ya no tenía tiempo para más, sino para, arrepentido, confiar en el Señor. Que hermosa estampa y cuanta esperanza de, arrepentidos, confiarnos al Señor.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 25 de octubre de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

A lo largo de este año litúrgico hemos meditado sobre la esperanza cristiana. Esta es la última catequesis sobre este tema, que dedicamos al paraíso como meta de nuestra esperanza.

La palabra «paraíso» es una de las últimas palabras pronunciadas por Jesús en la cruz y está dirigida al buen ladrón. Ante su muerte inminente le hace una petición humilde a Jesús: «Acuérdate de mí cuando entres en tu Reino». No tiene obras buenas para ofrecerle pero se confía a él. Esa palabra de humilde arrepentimiento ha sido suficiente para tocar el corazón de Jesús.

El buen ladrón nos recuerda nuestra verdadera condición ante Dios: que somos sus hijos y que él viene a nuestro encuentro, teniendo compasión de nosotros. No existe ninguna persona, por muy mala que haya sido en su vida, a la que Dios le niegue su gracia si se arrepiente. Ante Dios nos encontramos todos con las manos vacías, pero esperando su misericordia.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de España y Latinoamérica. Los animo a poner siempre la confianza en el Señor, pidiendo que en el último momento de nuestra vida también se acuerde de nosotros y abra para nosotros las puertas del paraíso.
Que Dios los bendiga.

21 de octubre de 2017

LA VIRGEN, AL PIE DE LA CRUZ

María al pie de la Cruz
Hoy el Señor nos promete defender a aquellos que le defiendan. Pero, también, nos advierte que no defenderá a los que le nieguen delante de los hombres. Esas Palabras del Señor deben ayudarnos a reflexionar. ¿Defiendo yo con mi vida al Señor? ¿Doy yo testimonio con mis obras y mis actos de la fe que confieso en el Señor? ¿ O, por el contrario, hago silencio, me acomodo e instalo en mi vida alineándome al margen de la Palabra del Señor?

En otras palabras, me alineo con Pilato y me lavo las manos. Algo así como si no tuviera nada con esto de la misión, que precisamente celebramos esta semana, de proclamar y defender la Palabra del Señor. Es posible imaginarnos, al hilo de estas Palabras de Jesús, que su Madre, la Virgen, fuese ejemplo y signo de admiración que Él hubiese puesto como ejemplo a seguir. Porque, su Madre, siempre estuvo donde tenía que estar, siguiendo su itinerario y preocupándose por, desde el silencio de su corazón, defendiendo las Obras y Palabras de su Hijo.

Ella no se escondió y arropó a las primeras comunidades, los apóstoles, después de la muerte y Resurrección de su Hijo. Ella fue estandarte y bandera de los primeros creyentes que se esforzaban en seguir el camino trazado por su Hijo Jesús. Ella es la Madre de la Iglesia que su Hijo dejó en sus manos al nombrarle madre de todos los hombres. Ella permaneció fiel en su defensa y testimonio de Madre hasta el momento último de la Cruz.

Ella siempre estuvo presente en la vida de su Hijo, y con su perseverancia, obediencia y fidelidad proclamaba ese testimonio de defensa por la misión de su Hijo. Ella, siempre, fue la Madre que supo estar, sin evadirse u ocultarse, en la presencia de la Pasión de su Hijo, y hasta el último suspiro fue fiel defensora con su presencia de la Obra de su Hijo, hasta el punto de ser considerada corredentora de la salvación del hombre. Gracias Madre, porque con tu fidelidad a la Palabra nos enseña el verdadero camino de salvación. Amén.

18 de octubre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El Papa, en su audiencia de hoy, nos toca la fibra de lo fundamental de la vida del hombre. Precisamente, la muerte, el azote al que el hombre no quiere enfrentarse y, como nos dice el Papa, trata de disimular y olvidarlo. Pero, quieras o no, la muerte está ahí y se hace presente en la hora de cada uno. La muerte, si no es contemplada con y desde la esperanza, quita el sentido a la vida. Sería absurdo nacer para morir.

El hombre, a pesar de mirar, por miedo y desesperanza, hacia otro lado, experimenta en lo más profundo de su ser que ansía la vida y desea vivir en gozo y felicidad. Y sólo Jesús, señor de la Vida y la Muerte, le da esperanza y sentido al camino de su vida. El Papa se hace eco de las Palabras de Jesús: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá».



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 18 de octubre de 2017





Queridos hermanos y hermanas:

Hoy reflexionamos sobre el contraste que existe entre la esperanza cristiana y la realidad de la muerte. Nuestra civilización moderna trata de suprimir y disimular la muerte, hasta el punto de que cuando llega nadie está preparado, ni tiene tampoco los medios para darle un sentido. La muerte es un misterio, manifiesta la fugacidad de la vida, nos enseña que nuestro orgullo, ira y odio, son sólo vanidad; que no amamos lo suficiente, que no buscamos lo esencial. Pero también nos indica que solamente el bien y el amor que sembramos mientras vivimos permanecerán.

Como hemos escuchado en la lectura del evangelio, Jesús es el único capaz de iluminar el misterio de la muerte. Con su actuar nos enseña que sentir dolor ante la pérdida de un ser querido no es contrario a la esperanza. Su oración al Padre, Origen de la vida, nos revela que la muerte no forma parte de su designio amoroso, y que Jesús mismo, con su obediencia total al Padre, restaura el proyecto original de Dios y nos otorga la vida en abundancia.

En varios pasajes evangélicos, en que Jesús se confronta con la muerte, pide que no se tenga miedo ante ella, sino que se confíe en su palabra y se mantenga viva la llama de la fe. A la evidencia de la muerte, Jesús opone la luz de su potencia, que también extiende sobre cada uno de nosotros, pequeños e indefensos frente al enigma de la muerte, y Jesús nos asegura: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá».


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los provenientes de España y Latinoamérica. El Señor, única esperanza de la humanidad, nos conceda la gracia de mantener encendida la llama de la fe, y en el momento de nuestra muerte nos tome de la mano y nos diga: «¡Levántate!». Que Santa María, Madre de Dios, interceda por todos nosotros, ahora y en la hora de nuestra muerte. Así sea.

14 de octubre de 2017

MARÍA, EJEMPLO DE APERTURA Y DÓCILIDAD A LA PALABRA

La mejor opción es convertirnos en esclavos del Señor. Hay muchas razones para ello. No se trata de ser esclavos en el sentido peyorativo de la palabra, sino de asumir que siguiendo la Palabra del Señor y dejándonos guiar por Él alcanzaremos la verdadera libertad que nos llenará de gozo y felicidad eterna.

El hombre busca el bien y la verdad. Eso todos los sentimos dentro de nosotros mismos y lo deseamos y buscamos, pero, intoxicados por el poder del mal y debilitados por nuestra naturaleza humana, limitada y pecadora, caemos en nuestras propias redes humanas, que nos hacen vivir contrariamente a lo que deseamos, buscamos y nos hace feliz.

El hombre nace esclavo. Esclavo de la voluntad de sus padres, de los que depende mucho tiempo. Está a merced de sus voluntades, caprichos y también pecados. Y eso tiene consecuencias sobre su vida. Por lo tanto, su esclavitud es de total dependencia. Pero, también, al crecer empieza a descubrir como su dependencia paterna y materna va trasladándose a otras dependencias que aparecen con su crecimiento y desarrollo. Algunas de ellas peligrosas y muy fuertes que esclavizan y destruyen.

Al final de su vida, a poco que reflexione, descubre que es presa de sus hábitos, apetencias, apegos y herencias. Experimenta que ha sido atrapado y que le es difícil deshabituarse de esas fuertes dependencias. Se da cuenta de su error, pero se siente débil para salir. Llega, pues, al convencimiento de su esclavitud. La vida es un peligro si se vive de esa manera, sobre todo, alejado de Dios. Porque, hay esclavitudes más suaves que no parecen hacer daño, pero te acomodan, te instalan en una vida mediocre y sin horizontes de verdadero amor que la gastan de forma inútil y mal desparramada.

Por eso, decíamos al principio, que la mejor opción es convertirse. Una conversión que empieza con nuestro Bautismo, y que arranca, un poco después con la Confirmación, ambos Sacramentos que se unen en la Eucaristía con la primera comunión. La iniciación cristiana, que se esconde a muchos que no llegan a descubrir su necesidad y su importancia, pues, ignorándola, equivocan su camino de búsqueda de felicidad.

María, nuestra Madre, nos enseña el camino. Ella tomó la mejor opción. Ella dijo: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra. Sabia e inteligente lección. Dichosa y bienaventurada decisión, porque es la única que nos salva. Miremos a María con más devoción, porque es Madre que sabe guiarnos y lo hace por el buen camino. El único camino que nos lleva al encuentro con Jesús, Camino, Verdad y Vida. Amén.

11 de octubre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Sin esperanza y sin paciencia quedamos a merced de los poderes de este mundo. Un mundo caduco y corrupto, que nos seduce primero para, luego, precipitarnos al vacío y al sinsentido. Hoy, el Papa Francisco, nos habla de la necesidad de estar siempre expectante y atentos a la presencia del Señor. Y nada mejor que llenarnos de esperanza y paciencia.

Una esperanza de sabernos salvados y que nos llena de paciencia confiados en su Palabra y en la promesa de su venida para liberarnos de la esclavitud del pecado. Vivamos, pues, como nos dice el Papa, esperanzados y vigilantes, y llenos de alegría, sabedores que el Señor es quien nos salva. Y permaneciendo en su presencia todo nuestro bien sentir y obrar nos vendrá por añadidura.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 11 de octubre de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

El Evangelio que hemos escuchado nos invita a vivir en esperanza vigilante, es decir, estar siempre preparados para recibir al Señor, con la total confianza de que ya hemos sido salvados por él y de que estamos esperando la plena manifestación de su gloria. Esto exige que vivamos con responsabilidad nuestra fe, y que acojamos con agradecimiento y asombro cada día de nuestra vida como un regalo de Dios.

La esperanza vigilante y la paciencia son dos características que definen a quienes se han encontrado con Jesús, estructurando su vida desde la confianza y la espera, consciente de que el futuro no es sólo obra de nuestras manos, sino de la preocupación providente de un Dios que es todo misericordia.

Este convencimiento lleva al cristiano a amar la vida, a no maldecirla nunca, pues todos los momentos, por muy dolorosos, oscuros y opacos que sean, son iluminados con el dulce y poderoso recuerdo de Cristo. Gracias a él estamos convencidos de que nada es inútil, ni vacío, ni fruto de la vana casualidad, sino que cada día esconde un gran misterio de gracia y de que en nuestro mundo no necesitamos otra cosa que no sea una caricia de Cristo.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en especial a la comunidad del Pontificio Colegio Mexicano de Roma, que acompañados por los cardenales José Francisco Robles Ortega y Alberto Suárez Inda, así como por algunos obispos mexicanos, celebran el 50 aniversario de su fundación. Animo a todos a que, siguiendo el ejemplo de nuestra Madre la Virgen María, vivan con una esperanza vigilante, y sean para cuantos los rodean portadores de la luz y de la caricia del Dios de la Misericordia. Que Dios los bendiga.

7 de octubre de 2017

MARÍA, MARIONETA DE DIOS

Así, oída de repente, la palabra "marioneta" sugiere como veleta al ritmo del viento, o como muñeco movido al ritmo y criterio de otro. Suena en primera instancia a sometimiento y manipulación, y su música no parece agradable. Pero, rumiada sus notas su entonación empieza a experimentarse de otra manera.

Una marioneta es un simple muñeco que es movido al antojo de otro. La pregunta que nos aparece, a bote pronto, es preguntarnos, ¿somos nosotros marionetas, o no? Es decir, ¿somos libres, o no? A vista de pájaro alguien podría parecerle que sí, pero una serena reflexión nos descubriría que todos estamos sometidos por algo y en algo. Necesitamos muchas cosas, aire, alimentos, descanso, agua... y un largo etc; todo eso en el orden natural y físico. Y, también, caemos en las redes de muchas dependencias o sustancias que la naturaleza nos ofrece: tabaco, alcohol y muchas drogas que no nos sientan del todo bien.

Pero, también tenemos mucha dependencia en el orden espiritual: necesidad de relación, de grupo, de familia, de comunidad, de compartir, de dialogar, de justicia, de convivencia, de paz...etc. Descubrimos que somos marionetas dependientes de muchos hilos. Ese es el sentido al que queremos referirnos en esta humilde reflexión sobre nuestra Madre María.

Y sabemos que si cortamos los hilos de las marionetas, estas se derrumban y caen abatidas. Necesitan esos hilos que las sostienen y dirigen para mantenerse firmes y erguidas. Pero, dependerán mucho de que esos hilos sean fuertes y buenos. Es decir, hilos que le hagan bien y edifiquen sus vidas. Hilos que las vigoricen y las hagan felices. Porque, de ser hilos malos, que las lleven al vicio y al desmadre; a la injusticia y al desorden, terminarán por romperse y derrumbarse. Experimentamos que necesitamos agarrarnos fuertemente a Dios y que sea Él quien nos dirija. Es bueno dejarnos guiar por Él y ser, en cierto sentido, marioneta suya, porque eso es bueno para todos los hombres.

En este sentido, María eligió sabiamente ser marioneta de Dios. Entregó su vida a Dios para que fuera Él quien la manipulara y la hiciera mejor. Para que fuera Él quien la hiciera cada día más libre, más perfecta y más amor. Tomó su "Sí" para convertirla en la Madre de su Hijo y también Madre de todos los hombres. María, gracias por saber elegir la mejor opción, ser marioneta de Dios.

Porque, Él nos hace buenos, nos hace libres, nos hace felices y nos hace eternos en gozo y plenitud. Gracias, María, Madre de Dios y Madre nuestra, por enseñarnos, una vez más, el camino a elegir, y ese que hoy nos descubre es un Camino de Verdad y de Vida. Yo también como tú quiero ser marioneta de Dios Amén.

4 de octubre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa Francisco nos habla de la Resurrección. Es el fundamento de nuestra fe y en ella apoyamos todo nuestro ser y nuestro obrar. Un creyente en Jesús vive inmerso en la alegría. Alegría de saber que no hay ningún mal que sea infinito, ni nada que no pueda cambiar por amor. Todo está ordenado a la otra vida, a la Resurrección, y el camino para llegar a ella es esta vida. 

Aquí abajo todo se acaba, pero para renacer a una vida nueva. Esa vida que hemos recibido en el Espíritu Santo el día de nuestro Bautismo. Seamos misioneros, como nos dice el Papa Francisco, llevando la Buena Noticia de la Resurrección, con alegría, esperanza y testimonios de amor, a todos los hombres.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles 4 de octubre de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

Octubre es un mes que la Iglesia dedica especialmente a la misión, por eso esta catequesis lleva por título: “Misioneros de esperanza hoy”. El núcleo de la fe cristiana es la resurrección de Jesús, por eso el cristiano no puede ser un profeta de desgracias. A través del Espíritu Santo, Jesús nos hace renacer a una vida nueva que debemos anunciar a los demás no sólo de palabra, sino con la vida. Jesús quiere testigos, personas que difundan esperanza con su modo de acoger, de sonreír, y sobre todo de amar. Porque la fuerza de la resurrección hace que los cristianos seamos capaces de amar allí donde parece que ya no hay motivo para amar, y de abrir espacios de salvación allí donde parece que todo está humanamente perdido. El cristiano por eso no se deja llevar del desánimo o de la queja, ya que gracias a la resurrección está convencido de que no hay ningún mal que sea infinito, ninguna noche que sea eterna, ningún hombre que no pueda cambiar, ningún odio que no se pueda vencer con amor.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, especialmente a los provenientes de España y América Latina. Pidamos a Jesús, por intercesión de la Virgen María y de san Francisco de Asís, que sepamos difundir siempre a nuestro alrededor semillas de esperanza y de amor. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.


30 de septiembre de 2017

MARÍA, MADRE ATRAVESADA POR EL DOLOR

Los 7 dolores de Santa Madre de Dios la Virgen María
Una de las dificultades que experimentamos tus hijos, Madre, es el miedo al dolor y al sacrificio. Cuando nos sentimos advocados a ellos salimos huyendo y no nos comprometemos. Algo así sucedió con los apóstoles en la hora de la Pasión. Nosotros nos hacemos el loco y salimos por la tangente. A la hora de responder a la llamada de tu Hijo, Madre, miramos y pesamos la medida que tendremos que soportar de dolor, sacrificio y renuncia, y tomamos las de Villadiego.

El dolor siempre está presente y condicionando nuestras respuestas a la llamada de tu Hijo, Madre, y eso nos disgusta. Porque nosotros queremos responder y nos gustaría hacerlo, pero experimentamos miedo al dolor. Por eso, Madre, admiramos tu valentía, tu decisión y tu coraje. No dudaste y dijiste "Sí" a la invitación de Dios a ser la Madre de su Hijo. No te importó el dolor y los sacrificios que te venían encima, ni tampoco el murmurar de la gente. ¡Madre, qué orgulloso estamos de ser tus hijos!

Gracias a tu disponibilidad y tu valentía Jesús, tu Hijo, se encarnó en Naturaleza humana y bajó de los Cielos, y se hizo Hombre, y nos ha redimido. ¡Qué grande eres, Madre! Enséñanos a vencer al dolor y sacrificio, y a ser capaces de renunciar a todo aquello que nos puede violentar y apartar de responder a la llamada de tu Hijo.

¡Madre, intercede por nosotros para que no nos asustemos y confiemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que nos fortalece y nos da valor y coraje para superar toda clase de dificultad y adversidad! ¡Madre, reúnenos en torno a ti y anímanos a ser perseverantes, confiados y firmes en la fe! Porque, tu Hijo, nuestro Señor, no nos abandona y nos da todo lo necesario para superar el combate que cada día libramos con nuestra propia carne.

¡Madre del dolor y testimonio de superación! ¡Madre, fortaleza de los que, asustados y temerosos por el dolor corren a refugiarse en ti!, acoge nuestras súplicas y elévalas, como hiciste en Caná, para que tu Hijo convierta nuestro miedo y dolor en valentía y fortaleza. Amén.