12 de diciembre de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa nos habla del Padrenuestro y nos lo presenta como una oración vital, un estilo de vida que marca nuestra existencia y de donde sacamos la fortaleza y la esperanza para continuar el camino. Porque, en ella encontramos respuesta a todas nuestras necesidades e inquietudes y a quien pedir, nuestro Padre Dios, que nos hace hermanos a todos los hombres.

Cada día, cada instante, la oración al Padre se hace vida en nuestra propia vida. Es una oración que encuentra su sentido en su propia encarnación humana, porque, cuando rezas el Padrenuestro estas encarnando tu propia vida en el mundo en que vives. Un Padrenuestro rezado sin estar encarnado en tu vida es una oración que pierde su sentido y no encuentra respuesta. Por eso, como nos dice el Papa Francisco, pidamos que nuestra oración del Padrenuestro no quede separada de nuestra vida, sino profundamente encarnada en ella.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Aula Pablo VI
Miércoles, 12 de diciembre de 2018


Queridos hermanos y hermanas:

Continuamos con nuestra reflexión sobre el Padrenuestro. Jesús enseña esta oración a sus discípulos, es una oración breve, con siete peticiones, número que en la Biblia significa plenitud. Es también una oración audaz, porque Jesús invita a sus discípulos a dejar atrás el miedo y a acercarse a Dios con confianza filial, llamándolo familiarmente «Padre».

El Padrenuestro hunde sus raíces en la realidad concreta del hombre. Nos hace pedir lo que es esencial, como el “pan de cada día”, porque como nos enseña Jesús, la oración no es algo separado de la vida, sino que comienza con el primer llanto de nuestra existencia humana. Está presente donde quiera que haya un hombre que tiene hambre, que llora, que lucha, que sufre y anhela una respuesta que le explique el destino.

Jesús no quiere que nuestra oración sea una evasión, sino un presentarle al Padre cada sufrimiento e inquietud. Que tengamos la osadía de convertirla en una invocación gritada con fe, a ejemplo del ciego Bartimeo que gracias a su llamado perseverante, «Jesús, ten compasión de mí» (Mc 10, 47), obtuvo del Señor el milagro de recobrar la vista. La oración no solo precede la salvación, sino que ya la contiene, porque libra de la desesperación de creer que las situaciones insoportables no se pueden resolver.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. De modo especial saludo a los latinoamericanos y a los mexicanos en este día de nuestra Patrona, la Madre de Guadalupe. Que el Señor Jesús nos dé la gracia de una total confianza en Dios, Padre compasivo que nos ama y permanece siempre a nuestro lado. Que Nuestra Señora de Guadalupe nos ayude a entregarnos al amor providente de Dios y a poner en Él toda nuestra esperanza. Muchas gracias.


5 de diciembre de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

La oración, nos dice el Papa Francisco, es necesaria, pero la roca donde apoyarnos es Jesucristo. Una piedad desencarnada pierde todo su sentido y su fuerza. Sin embargo, la oración es necesaria para fortalecer nuestra fe e impulsarnos a la caridad y al anuncio del mensaje que nos proclama Jesús, el Señor.

No hay cristiano sin rezar. Nuestro Señor nos enseña a rezar no sólo de palabra sino también con su vida. Así nos lo dice el Papa Francisco hoy en su catequesis. Jesús, nuestro Señor, es modelo de oración y de vida. Tratemos de imitarle.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Aula Pablo VI
Miércoles, 5 de diciembre de 2018


Queridos hermanos y hermanas:

Iniciamos hoy un nuevo ciclo de catequesis centradas en el “Padre nuestro”. Los evangelios nos presentan a Jesús como un hombre que rezaba. Si bien experimentaba la urgencia de predicar y de salir al encuentro de la multitud, buscaba momentos de soledad para rezar.

El Evangelio de san Marcos nos narra una jornada de Jesús, en la que pasó todo el día predicando y curando enfermos, sin embargo, la noche la dedicó a la oración. Para él, la oración era entrar en la intimidad con el Padre, que lo sostenía en su misión, como sucedió en Getsemaní, donde recibió la fuerza para emprender el camino de la cruz. Toda su vida estaba marcada por la oración, tanto privada como litúrgica de su pueblo. Esa actitud se ve también en sus últimas palabras en la cruz, que eran frases tomadas de los salmos.

Jesús rezaba como cualquier hombre, pero su modo de hacerlo estaba envuelto en el misterio. Esto impactó a sus discípulos y por eso le pidieron: «Señor, enséñanos a rezar». Jesús se convirtió así en maestro de oración para ellos, como quiere serlo también para nosotros.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Los animo a pedir a Dios como hicieron los discípulos: «Señor, enséñanos a rezar», para que nuestra oración no sea ni rutinaria ni egoísta, sino encarnada en nuestra vida y que sea agradable a nuestro Padre del cielo.

Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

28 de noviembre de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Pensamos en la libertad y nos creemos libre, pero de eso a la realidad de nuestra vida va un abismo. Nuestra condición humana nos esclaviza y en la lucha por liberarnos de nuestros apegos, nuestras apetencias y vicios se libra nuestra batalla de cada día. Porque, nuestras relaciones nunca serán libres si antes no nos liberamos de nuestros apegos y ambiciones carnales.

Y es que la lucha, como nos dice el Papa, es tremenda, porque pensamos que la felicidad y libertad está en en el seguimiento de nuestras apetencias carnales y, pronto, nos damos cuenta que siempre estamos en el mismo lugar. No avanzamos, porque la verdadera libertad y felicidad viene de Dios que nos ama y nos da el gozo de poder amarnos.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Aula Pablo VI
Miércoles, 28 de noviembre de 2018


Queridos hermanos:

Este chico no puede hablar, es mudo, pero sabe comunicar sabe expresarse. Y tiene una cosa que me hizo pensar: es libre, indisciplinadamente libre. Pero es libre. Y me hizo pensar a mí, yo soy también libre así delante de Dios. Cuando Jesús dice que tenemos que hacernos como niños, nos dice que tenemos que tener la libertad que tiene un niño delante de su padre. Creo que nos predicó a todos este chico. Y pidamos la gracia de que pueda hablar.

Hoy concluimos nuestro itinerario a través del decálogo y lo hacemos a modo de recapitulación. En primer lugar, brota en nosotros un sentimiento de gratitud a Dios, que nos ha amado primero, y se ha dado totalmente sin pedirnos nada a cambio. Ese amor invita a la confianza y a la obediencia, y nos rescata del engaño de las idolatrías, del deseo de acaparar cosas y dominar a las personas, buscando seguridades terrenales que en realidad nos vacían y nos esclavizan. Dios nos ha hecho sus hijos, ha colmado nuestro anhelo más profundo, siendo él, él mismo, nuestro descanso.

Al liberarnos de la esclavitud de los deseos mundanos, podemos así recomponer nuestra relación con las personas y con las cosas siendo fieles, generosos y auténticos. Es un nuevo corazón, inhabitado por el Espíritu Santo, que se nos da a través de su gracia, el don de unos deseos nuevos que nos impulsa a una vida auténtica, adulta, sincera.

Cristo da cumplimiento a la ley, porque, desde la perspectiva de la carne, el decálogo con sus prohibiciones es una condena, un titánico esfuerzo para ser coherentes con la norma. Sin embargo, esa ley vista desde el Espíritu nos muestra el camino que nos conduce a la vida verdadera. Una feliz simbiosis entre nuestra alegría de ser amados y el gozo de Dios que nos ama.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española provenientes de España y América Latina, y además veo ahí un grupo de jóvenes mexicanos, que también saludo. Y también en modo particular al grupo de Obispos y sacerdotes de la República Dominicana que celebran sus cuarenta años de sacerdocio. Animo a todos a descubrir a Cristo en el decálogo, a dejar que nuestro corazón, pleno de amor, se abra a su acción y podamos acoger así el deseo de vivir la vida que él nos propone. Muchas gracias.

21 de noviembre de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

No codiciarás los bienes de tu prójimo, ni a la mujer de tu prójimo, nos dice el Papa recordándonos el décimo mandamiento. Y en esa posibilidad de no codiciar se esconde ese deseo incontrolable de nuestra parte que nace desde lo profundo de nuestro corazón. Algo que escapa a nuestra voluntad y que irrumpe con fuerza en nuestra naturaleza y nos arrastra al pecado.

Y sólos no podemos luchar contra él, nos dice el Papa. Necesitamos la fuerza del Espíritu Santo para que nuestra debilidad se haga fuerte y podamos vencer. Por eso, uniendo nuestro esfuerzo al del Espíritu Santo saldremos vencedores. Eso nos exige estar en pleno contacto con Él a cada momento.





PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 21 de noviembre de 2018


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy reflexionamos sobre el último mandamiento: «No codiciarás los bienes de tu prójimo, ni la mujer de tu prójimo». A simple vista parece coincidir con los mandamientos: «No cometerás adulterio» o «no robarás». Sin embargo, hay una diferencia. En este epílogo el Señor nos propone llegar al fondo del sentido del decálogo y evitar que pensemos que basta un cumplimiento nominal y farisaico para conseguir la salvación. La diferencia estriba en el verbo empleado: “no codiciarás”; con este verbo se subraya que, en el corazón del hombre —como dice Jesús en el evangelio—, nace la impureza y nacen los deseos malvados que rompen nuestra relación con Dios y con los hombres.

Por eso, nos engañamos a nosotros mismos si pensamos que nuestra debilidad se supera solo con nuestras fuerzas, en virtud de una observancia externa. Debemos suplicar, como mendigos, la humildad y la verdad que nos pone frente a nuestra pobreza, para poder así aceptar que solo el Espíritu Santo puede corregirnos, dando a nuestros esfuerzos el fruto deseado. Esa verdad es apertura auténtica y personal a la misericordia de Dios que nos transforma y nos renueva.

Bienaventurados los pobres de espíritu; aquellos que, no fiándose de sus propias fuerzas, se abandonan en Dios, que con su misericordia cura sus fallas y les da una vida nueva.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina. En este día que celebramos la Presentación de la Virgen María en el Templo, los animo a que, siguiendo su ejemplo, sean testigos de la misericordia de Dios en medio del mundo, comunicando la ternura y la compasión que han experimentado en sus propias vidas. Muchas gracias.

16 de noviembre de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Esta semana nos hemos olvidado en su momento de publicar la audiencia del Papa Francisco, pero nunca es tarde si la reflexión del Papa puede ayudar a alguien a vivir en la verdad. Porque, ese es el fundamento de la auténtica vida, vivir en la verdad. Cada acto refleja lo que somos si lo hacemos en verdad y justicia. Porque vivir en la verdad es verdaderamente no desea lo que tú, para ti, no deseas.

Hoy el Papa nos habla del octavo mandamiento y será un tiempo muy bien aprovechado leerle y reflexionar sobre lo que nos transmite.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 14 de noviembre de 2018


Queridos hermanos y hermanas:

La catequesis de hoy la dedicamos al octavo mandamiento: «No dirás falso testimonio ni mentirás»; este mandamiento prohíbe falsear la verdad en las relaciones con los demás.

Es grave vivir de “comunicaciones” no auténticas, porque impide las relaciones recíprocas y el amor al prójimo. La “comunicación” entre las personas no es solo con palabras, sino también con gestos, con actitudes y hasta con silencios y ausencias; se comunica con todo lo que uno hace y dice.

Entonces, ¿qué es la verdad? Esta fue la pregunta que hizo Pilatos a Jesús en el proceso que lo llevaría a morir en la cruz. Jesús había afirmado: «Para esto he nacido y he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad». Con su pasión y su muerte, demuestra que él mismo es la realización plena de la Verdad, pues su vida fue un reflejo de la relación con el Padre. En su manera de vivir y morir, cada acto humano, por pequeño o grande que sea, afirma o niega esta verdad. «No dar falso testimonio, ni mentir», implica vivir como hijos de Dios, dejando que en cada acto se refleje que él es nuestro Padre y que confiamos en él.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Los animo a vivir como hijos que saben que Dios los ama, y que con esa conciencia puedan construir cada vez más una sociedad fundamentada en la sinceridad y en la verdad.

7 de noviembre de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Es verdad que lo primero que se nos viene a la cabeza, como nos dice el Papa Francisco, es la idea de robar algo a alguien. Y revisamos nuestra conciencia sobre ese aspecto del séptimo mandamiento. Yo no he robado nada a nadie. Sin embargo, el Papa nos llama la atención hoy a otro aspecto, no menos importante que el hurto físico, que quizás no tenemos tan presente.

Se trata de la casa común en la que vivimos todos y a la que debemos gran respecto y buena administración. Una administración en bien de todos, tal y como nos recuerda el Papa Francisco. Porque, el mundo tiene suficiente riqueza para que todos, compartiéndola, tengamos lo necesario para vivir dignamente.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 7 de noviembre de 2018


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy reflexionamos sobre el séptimo mandamiento del decálogo: «No robarás». Lo primero que nos viene a la mente es el tema de la sustracción o retención ilícita de los bienes ajenos, y el debido respeto a la propiedad de los demás. En toda cultura, robar es inaceptable, pues todas defienden el derecho a poseer bienes.

La sabiduría cristiana nos dice que, por voluntad divina, los frutos de la creación están destinados a todo el género humano. El destino universal de los bienes y su distribución justa es anterior al derecho a la propiedad privada, que debe estar en función de las necesidades primarias del hombre.

El mundo es rico en recursos para asegurar a todos el acceso a los bienes fundamentales; sin embargo, muchos viven en una situación de pobreza escandalosa. Y los recursos naturales mal usados, se van deteriorando y destruyendo. La propiedad, muy en especial cuando afecta los recursos naturales, debe estar siempre al servicio de las necesidades de los pueblos. No podemos considerarnos dueños absolutos de las cosas.

En sentido positivo, «no robarás» significa que el Señor nos llama a ser administradores responsables de su Providencia, a aprender a multiplicar con creatividad los bienes que poseemos para usarlos con generosidad en favor de nuestro prójimo, y de este modo crecer en la caridad y en la libertad.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Que el Señor Jesús nos conceda entender que la vida no es un tiempo para poseer sino para amar con nuestros bienes, porque solo tenemos aquello que sabemos donar. Que la Virgen María nos ampare e interceda por nosotros. Muchas gracias.

24 de octubre de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

La relación se fundamenta en la verdad, y la verdad excluye la mentira. Un amor vivido en la mentira no es amor. Será pasión, interés, satisfacción, gusto o conveniencia, pero nunca verdadero amor, pues el verdadero vive de y en la verdad. 

Y cuando la unión está apoyada en otros intereses que no sean la verdad, la lealtad y fidelidad, se desmorona y busca, como nos dice el Papa Francisco, sucedáneos, componendas y mediocridades que no terminan por llenarnos y que pierden su propio sentido.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 24 de octubre de 2018


Queridos hermanos:

Hoy dedicamos la catequesis al sexto mandamiento, que dice: “No cometerás adulterio”. Esta palabra del Decálogo supone una llamada a la fidelidad, pues no hay auténtica relación humana sin lealtad y fidelidad. No se puede amar solo cuando “conviene”. El amor se manifiesta cuando se da todo sin reservas. El ser humano necesita ser amado sin condiciones, y cuando no encuentra este amor el corazón busca llenar ese vacío con sucedáneos, componendas y mediocridades, entregándose a relaciones estériles e inmaduras, con la falsa ilusión de encontrar allí un poco de luz y de vida. Así, se sobrevalora la atracción física, que en sí misma es un don de Dios, pero que está orientada para preparar el camino a una relación personal auténtica y fiel.

La vida conyugal requiere un tiempo de noviazgo para discernir y verificar la cualidad de la relación. Los novios, para acceder al sacramento del matrimonio, tienen que madurar la certeza de que no basta solo con la buena voluntad, sino que se han de apoyar en el amor fiel de Dios. Este mandamiento nos llama pues a dirigir nuestra mirada a Cristo, para que sepamos encontrar en Él la fuente de nuestra fidelidad, de nuestra constancia en las relaciones con los demás y de nuestra comunión mutua.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española  provenientes de España y América Latina, y en especial a los participantes en el Encuentro sobre la doctrina social de la Iglesia, organizado por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz. Pidamos a la Virgen María, Madre de Dios y madre nuestra, que nos ayude a todos, y de modo especial a los jóvenes, a saber descubrir y vivir la belleza del amor humano como una llamada a la entrega y a la donación total de sí mismos, libre de egoísmos y superficialidades. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.

17 de octubre de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Continúa el Papa Francisco con la catequesis del quinto mandamiento. Se trata de no matar, o dicho de otro modo, de respetar y defender la vida. Me faltan palabras ante la claridad y sencillez del Santo Padre. Su reflexión es profunda y clara. La indiferencia, la exclusión y el marginar son pasos de muerte y las consecuencias se constatan en las leyes, aborto y eutanasia.

Por el contrario, el amar es nexo de unión, de perdón, de respeto y de vida. Quien ama da vida y defiende ese don por el que nuestro Padre Dios nos ha dado la oportunidad de vivir para siempre si vivimos injertados en Él.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 17 de octubre de 2018


Queridos hermanos y hermanas:

Continuamos hoy la catequesis sobre el quinto mandamiento del decálogo: «No matarás». Hemos ya reflexionado sobre cómo a los ojos de Dios toda vida es valiosa, sagrada e inviolable, porque somos su imagen y objeto de su amor infinito.

En el Evangelio que hemos oído, Jesús revela un sentido aún más profundo de este mandamiento: la ira, el insulto y el desprecio contra los demás son también una forma de homicidio. Por eso, indica que si al presentar nuestra ofrenda nos recordamos de haber ofendido a alguien, debemos ir antes a reconciliarnos con esa persona.

¿Qué quiere decirnos Jesús con esto? Que lo importante es el respeto a toda la persona, no sólo a su dimensión física sino también a la espiritual, porque la indiferencia también mata. No amar es el primer paso para matar; y no matar, el primer paso para amar.

La vida humana tiene necesidad de amor auténtico, un amor como el de Jesucristo, lleno de misericordia, que perdona y acoge sin condiciones. No podemos sobrevivir sin misericordia, todos tenemos necesidad del perdón. Por eso, si matar significa destruir, suprimir o eliminar a alguien, no matar es, en cambio, cuidar, valorizar, incluir y perdonar a los demás.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Que el Señor Jesús, Autor de la vida, nos conceda comprender que el mandamiento «no matarás» es, ante todo, una llamada al amor y a la misericordia, una invitación a vivir como Él, que por nosotros murió y resucitó. Santa María, Madre de la Misericordia, nos ampare e interceda por nosotros. Muchas gracias.

10 de octubre de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

La vida nos da la oportunidad de amar, porque, para amar hay que estar vivo. Y el amor nos llena de paz y alegría. Podemos, pues, decir que vivimos para amar y el amor es lo que realmente nos hace felices y eternos. Por eso, amar y defender la vida es hacer la Voluntad de Dios, que como nos dice el Papa Francisco en su audiencia de hoy miércoles, Dios ama la vida.

Vivamos en esa actitud de respeto y amor a la vida y sigamos con valentía su defensa, pues todo ser humano tiene derecho a vivir, amar y ser amado.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 10 de octubre de 2018


Queridos hermanos:

Hoy reflexionamos sobre el quinto mandamiento, que con su formulación se yergue como una muralla defensiva del valor de la vida. Todo el mal del mundo, desde las guerras a la cultura del descarte, se podría resumir como un desprecio a la vida. Es una mentalidad que llega a consentir incluso la supresión de la vida humana en el seno materno en nombre de otros presuntos derechos. ¿Cómo puede ser terapéutico, civil, o simplemente humano, un acto que suprime la vida inocente e indefensa en su inicio?

Toda violencia y daño contra la vida provienen del miedo. Acoger al otro desafía nuestro individualismo. Pensemos a la llegada de un niño enfermo. Esta situación puede ser dramática, por eso los padres deben ser acompañados y sostenidos para superar sus compresibles miedos. Un niño enfermo, como cualquier persona necesitada y vulnerable, más que un problema es un don de Dios, que nos puede sacar de nuestro egoísmo y hacernos crecer en el amor.

El sentido positivo del mandamiento «no matarás» es que Dios es «amante de la vida». Que la única medida de la vida es el amor, el amor con el que ama Dios. Los ídolos de este mundo: dinero, poder y éxito, son parámetros equivocados para valorar la vida. El amor de Cristo sobre la cruz nos muestra cuánto nos ama Dios, nos dice que cada vida vale la sangre del mismo Cristo.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina. Los animo a que siguiendo el ejemplo de Jesús, que vino a dar su vida por nosotros, sepamos acoger y proteger la propia vida y la de los demás en el nombre de Dios Padre. Muchas gracias.

3 de octubre de 2018

SÍNODO DE LOS OBISPOS

«El Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho» (Jn 14,26).

De esta forma tan sencilla, Jesús les ofrece a sus discípulos la garantía que acompañará toda la obra misionera que les será encomendada: el Espíritu Santo será el primero en custodiar y mantener siempre viva y actuante la memoria del Maestro en el corazón de los discípulos. Él es quien hace que la riqueza y hermosura del Evangelio sea fuente de constante alegría y novedad.

Al iniciar este momento de gracia para toda la Iglesia, en sintonía con la Palabra de Dios, pedimos con insistencia al Paráclito que nos ayude a hacer memoria y a reavivar esas palabras del Señor que hacían arder nuestro corazón (cf. Lc 24,32). Ardor y pasión evangélica que engendra el ardor y la pasión por Jesús. Memoria que despierte y

Santa Misa para la apertura de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos


26 de septiembre de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El Papa Francisco nos habla hoy de su viaje a estas tres naciones, Lituania, Letonia y Estonia con motivo del centenario de su independencia. Destaca la necesidad de asentar nuestra vida en el Amor de Dios, pues sin Él nuestra vida no tiene sentido. Él es la Verdad y sólo la Verdad nos hace libre, condición indispensable y necesaria para, apoyados en Él, darle sentido, esperanza y plenitud de gozo eterno a la vida.

Gracias Santo Padre por estas palabras de esperanza que orientan nuestra vida y le da sentido. Gracias, porque también para nosotros supone un orientar nuestro camino y llenarlo de sentido y de esperanzas plenas en el Amor de Dios, que nos salva y nos redime. Y sobre todo, recordarnos la compañía de la Madre. Madre de esperanza que nos ayuda a encontrar ese camino que nos lleva a su Hijo.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 26 de septiembre de 2018


Queridos hermanos y hermanas:

En los últimos días realicé un viaje apostólico a Lituania, Letonia y Estonia, con motivo del centenario de su independencia.

Estos países, llamados Bálticos, son pueblos que bajo el yugo nacista y también soviético, sufrieron mucho. Ahora que gozan de libertad mi misión fue anunciarles nuevamente la alegría del Evangelio y la revolución de la misericordia y de la ternura, porque para darle sentido y plenitud a la vida, además de la libertad, es indispensable el amor que viene de Dios.

Durante este viaje, con marcado carácter ecuménico, me encontré con muchas personas. En Vilna, les recordé a los jóvenes la importancia del diálogo entre las generaciones, y en Riga, les subrayé a los ancianos la estrecha relación que existe entre la paciencia y la esperanza. También a los sacerdotes, consagrados y seminaristas, les manifesté que es indispensable estar centrados en Dios y arraigados en su amor, manteniendo viva la memoria de los mártires, para seguir su ejemplo y ser testigos de esperanza. Tampoco me faltó la oportunidad para honrar a las víctimas del genocidio judío en Lituania y de las persecuciones a todos los ciudadanos.

A estas tres Naciones las une una fuerte devoción mariana. Por ello, en las tres celebraciones eucarísticas, el santo Pueblo fiel de Dios que peregrina en esas tierras, ha renovado con María su «sí» a Jesucristo, suplicando a la Madre de Dios que continúe protegiendo y acompañando a sus hijos en estos momentos de su historia.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Los animo a ser fieles al Evangelio de Jesús, que en tiempos de prueba da fuerza y alienta en la esperanza, y en tiempos de libertad ilumina la vida cotidiana de las personas, las familias y la sociedad. Que María, Madre de la Misericordia, nos acompañe en el camino de la caridad concreta y del servicio gratuito. Muchas gracias.

 AUDA

19 de septiembre de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Estás en el mundo y eso significa que vives y que has recibido cuidados, aunque en algunos casos no nos parezca los adecuados. Pero, tu vida sigue latiendo. Reconocer que esa vida, regalada por Dios, ha pasado a través del cuidado de tus padres es reconocer la importancia y el respeto que tus padres, por ser mediadores de Dios en darte la vida, merecen todo el respeto de tu parte.

Hermosa reflexión que el Papa Francisco nos ofrece hoy y nos alumbra, en el Espíritu Santo, a reconocer la gran importancia que tienen nuestros padres en nuestra formación y la presencia del Señor que nos descubre la gran importancia de la familia como escuela de aprendizaje y de amor.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 19 de septiembre de 2018


Queridos hermanos:

Reflexionamos hoy sobre el cuarto mandamiento de la ley de Dios: «Honra a tu padre y a tu madre, […] para que se prolonguen tus días y seas feliz en el país que Dios te da».

Honrar significa reconocer y dar importancia a los padres a través de acciones concretas, que manifiestan afecto y cuidado; y esto tiene como efecto una vida larga y feliz. La felicidad que promete el mandamiento no se encuentra vinculada a los méritos de los padres, sino en el reconocimiento y el respeto hacia quienes nos han traído al mundo.

Esta sabiduría milenaria evidencia la importancia del ambiente familiar en los primeros años de vida, que repercute en la posterior forma de ser y comportarnos. Podemos pensar en tantos jóvenes que, después de haber vivido una infancia difícil y dolorosa, se han reconciliado, a través de Cristo, con la vida y han sido un ejemplo luminoso para muchos otros. Los enigmas y los porqués de nuestra vida se iluminan descubriendo la presencia del Señor a nuestro lado. En Él, honramos a nuestros padres con la libertad de hijos adultos y los acogemos con misericordia y amor.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica; en particular saludo a los participantes en el curso de rectores de Seminarios Mayores diocesanos, al grupo de la Pastoral de la Carretera de la Conferencia Episcopal Española, y a los catequistas de la Diócesis de Nogales, en México.
Los animo a reavivar en ustedes la gracia del bautismo que nos hace renacer de lo alto y ser hijos de Dios. Con esta consciencia, los invito a mostrar su cariño a sus padres, a través de signos concretos de ternura y afecto, y también con la oración.
Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

12 de septiembre de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

La vida es una amenaza que puede esclavizarte. Quizás te creas libre, pero debes pararte y pensar si realmente haces lo que quieres o estás guiado por unas apetencias que te esclavizan. Muchas veces te molestas contigo mismo porque no has hecho lo que querías y porque te sientes manejado por ti mismo. Quizás esas ansias, nos dice hoy el Papa Francisco, de ser primero, de tener más, de mandar, de satisfacerte, de poseer riquezas y poder...etc., hacen de ti un esclavo sin tiempo para descansar.

Es momento, siguiendo la reflexión del Papa Francisco, para pararte y meditar que haces de tu vida y donde apoyas tu descanso y tu paz. Leamos con serenidad, paciencia y paz las palabras que el Papa hoy nos ofrece en su audiencia de los miércoles.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 12 de septiembre de 2018


Queridos hermanos:

En el tercer mandamiento del Decálogo se pide observar el día de reposo. A diferencia del Éxodo, el libro del Deuteronomio establece este mandamiento para que el esclavo también pueda descansar y celebrar así el recuerdo de la Pascua de liberación; es decir, conmemora el final de la esclavitud ya que los esclavos por definición no podían descansar.

Hay muchos tipos de esclavitud, fruto de opresiones, violencias e injusticias; y también prisiones interiores, como los tormentos, los complejos o los obstáculos psicológicos. Pero hay una esclavitud que es más fuerte que cualquier otra: la esclavitud del propio yo. El “ego”, el yo, puede convertirse en un verdugo que tortura constantemente al hombre, procurándole la más profunda de las opresiones que es el “pecado”. No hay descanso para quien vive en la gula y en la lujuria; el ansia de poseer destruye al avaro, el fuego de la ira y la carcoma de la envidia corroen las relaciones; y el egocentrismo del soberbio lo aísla y aleja de los demás. La verdadera esclavitud es no saber amar.

El tercer mandamiento es una profecía de Nuestro Señor Jesucristo, que rompe las cadenas interiores del pecado y hace al hombre capaz de amar. En Cristo, el hombre encuentra el descanso de la misericordia y de la verdad que lo hace libre.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española provenientes de España y América Latina, y en particular al grupo de sacerdotes venezolanos, acompañados por el Cardenal Baltazar Porras. Y aprovecho para agradecer a quienes, en Venezuela, sean sacerdotes, religiosos o laicos, se dedican al trabajo de la educación, a los educadores venezolanos. Hoy celebramos la fiesta del Santísimo Nombre de María. Pidámosle a nuestra Madre del Cielo que nos ayude a vivir el descanso dominical como un tiempo privilegiado de encuentro con el Señor y con los demás, dejando que el amor de Jesús nos libere de todas nuestras esclavitudes. Que el Señor los bendiga a todos. Muchas gracias.


5 de septiembre de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa nos habla del descanso, del verdadero descanso como recompensa al trabajo. El descanso es consecuencia del trabajo y es momento de dar gracias por, primero poder trabajar, y, segundo, por todo lo que se tiene, incluso, como nos dice el Papa, en las dificultades y sacrificios.

No se descansa sin estar previamente cansado y hoy, muchos consideran el descanso como una actividad de desenfrenos, pasiones y diversión, cuando eso cansa más, pues al día siguiente estamos, si no enfermos, si con la cabeza algo traspuesta.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 5 de septiembre de 2018


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy reflexionamos sobre el tercer mandamiento: «Fíjate en el sábado para santificarlo». Se debe distinguir entre el verdadero descanso y la evasión, tan común en nuestros días. Hoy se intenta evadir la realidad buscando una diversión que oculte nuestro descontento.

El sentido del auténtico reposo lo encontramos en las palabras del Éxodo: «Dios hizo el mundo en seis días, y el séptimo descansó». Ese descanso es la alegría de Dios por su creación, que era muy buena.

Para nosotros cristianos, el día del Señor es el domingo, y en la eucaristía, que significa “dar gracias”, se encuentra el culmen de esa jornada de contemplación y bendición, en la que acogemos la realidad y alabamos al Señor por el don de la vida, dándole gracias por su misericordia y por todos los bienes que nos concede.

El reposo es también un momento propicio para la reconciliación, para confrontarnos con las dificultades sin escapar de ellas, para encontrar la paz y la serenidad de quien sabe valorizar lo bueno que tiene, incluso en el lecho del dolor o en la pobreza.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina.
Los animo a abrir el corazón a la Providencia divina y a descubrir la profunda verdad del Salmo: «Solo en Dios descansa mi alma»; y que, junto con la Virgen María, acojamos al Espíritu Santo para seguir las huellas de Cristo en el camino de la vida. Muchas gracias.


29 de agosto de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy, el Papa, nos habla de la familia. La importancia de la familia en la sociedad como don de Dios que, cada día, debe abordarse en unión íntima con Dios. El nexo de unión en las familias debe alimentarse en la unidad matrimonial con Dios apoyado en la oración común y el servicio mutuo y la caridad.

También, el Papa Francisco, experimentó el sufrimiento por los acontecimientos de abusos sexuales por miembros de la Iglesia y, pidió perdón repetidas veces al Señor por no haberse afrontado debidamente, solicitando la intercesión de la Virgen para que dé fortaleza y la Gracia de la sanación a las víctimas. También nosotros, unidos al Papa, recemos para que se haga justicia y se encuentren caminos de misericordia, de justicia y paz. Amén.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Aula Pablo VI
Miércoles, 29 de agosto de 2018




Queridos hermanos y hermanas:

El fin de semana pasado estuve en Irlanda para participar en el Encuentro Mundial de las Familias, que tenía como lema: «El Evangelio de la familia, alegría para el mundo». Deseaba animar a las familias cristianas en su vocación para ser transmisoras de la alegría y de la fecundidad del amor de Dios en medio de la sociedad y del mundo.

Pude encontrar a muchas personas y familias en Dublín y en el Santuario mariano de Knock. Las experiencias que ellas compartieron fueron enriquecedoras y luminosas. Manifestaron que el amor vivido en el matrimonio es un don de Dios, que debe cultivarse cada día con el diálogo, con el tiempo que pasan juntos, con la ternura. Es importante también la comunicación entre las generaciones y el rol de los abuelos en consolidar los lazos familiares y en la transmisión de la fe.

Por otra parte, experimenté el sufrimiento de tantas personas por los abusos a menores perpetrados por miembros de la Iglesia y por no haber sido  afrontados debidamente. Varias veces, y especialmente en Knock, pedí perdón al Señor por esas acciones, y pedí la intercesión de la Virgen para que conceda la gracia de la sanación a las víctimas y nos dé la fuerza para perseguir con firmeza la verdad y la justicia, pudiendo así renovar la Iglesia en Irlanda y en todo el mundo.


Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica.
Los animo a que sigan adelante en su compromiso cristiano, sin desfallecer, sosteniéndose unos a otros. Y les pido que recen por las familias, y también por los sacerdotes, para que cada uno en su estado de vida sea, en medio de la sociedad, un testigo valiente de la alegría del evangelio y fermento de bondad y de santidad.

Que Dios los bendiga. Muchas gracias.