21 de abril de 2018

Un inmenso salto de Fe

Que sencillez la de aquella niña, ¡ya adolescente!, que enamorada de Dios, esperaba con inmensa alegría la anunciada llegada del Mesías al pueblo de Israel. Sabía que era inminente y estaba dispuesta a recorrer el mundo entero para poder adorar la mirada del Señor, y si por su pobreza tuviese que ir pidiendo hasta dar con Él, y al verla le diese un trozo de pan, aunque se muriese de hambre, lo haría con el mendrugo abrazado a su corazón.



Que lejos estaba aquella preciosa niña, ¡ya adolescente!, de creer que ella era “LA MUJER” que aplastaría la cabeza de la serpiente anunciada al comienzo del libro sagrado de Israel.

Dulcinea del Todopoderoso, que ya estaba preparada por su inmenso amor y humildad, para dar un inmenso SALTO DE FE: El de creer con el más inocente asombro e inalcanzable sencillez, que no existiendo concurso de varón, IBA A CONCEBIR EN SU SENO AL TAN ESPERADO Y PROMETIDO MESÍAS.

¡¡¡ LA BENDITA ENTRE TODAS LAS MUJERES !!!


La “Mujer del Génesis”. La única capaz de poder aplastar la cabeza de Satanás

La “Mujer de Caná”. La que sabe indicarnos, en el momento oportuno, que estemos atentos a lo que nos diga el Señor, y poder así, celebrar “cuando llegue la hora”, las Bodas con el Amado.

La “Mujer que al pie de la Cruz”, recibiría el inmenso encargo de su universal maternidad.

La “Mujer del Apocalipsis”, que al final triunfaría vestida del Sol.

Pero aquella niña, llamada María, no sabía aún que el sufrimiento iba a ser el encargado de preparar el traje de bodas del humano matrimonio de ella con José, para poder así, celebrarlo en el Paraíso Terrenal.

¡¡¡Que alegría la de Adán y la de Eva acompañados en el Limbo de sus innumerables hijos, al saber que iba a quedar restaurada la entrada al Edén !!!.

andrésdeMaría


18 de abril de 2018

GAUDATE ET EXULTATE



AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El Bautismo es el primer sacramento y la puerta de entrada por la cual manifestamos y expresamos nuestra pertenencia a Cristo. Hoy, el Papa Francisco, nos habla del sacramento del Bautismo y nos descubre como el Bautismo despierta en nosotros la vocación a vivir como cristianos. Nuestra tarea, a lo largo de nuestra vida, ha de ser la de responder a ese compromiso bautismal. Para ello contamos con la asistencia, fortaleza y auxilio del Espíritu Santo.


PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 18 de abril de 2018


Queridos hermanos:

Los gestos y las palabras de la liturgia bautismal nos ayudan a comprender el don que se recibe en este sacramento y a renovar el compromiso de corresponder mejor a esta gracia.

En el rito de acogida del bautismo, se pide el nombre del que va a ser bautizado. El nombre indica la identidad de una persona. Dios nos llama por nuestro nombre, nos ama personalmente. El bautismo despierta en nosotros la vocación a vivir como cristianos, lo cual implica una respuesta personal por nuestra parte. Pero no termina ahí: a lo largo de los años, Dios sigue llamándonos por nuestro nombre, para que cada día nos parezcamos más a su Hijo Jesús.

A continuación, los catecúmenos adultos manifiestan su deseo de ser recibidos en la Iglesia, mientras que los niños son presentados por sus padres y padrinos, que piden para ellos el don del bautismo. El celebrante y los padres hacen después el signo de la cruz sobre la frente del niño, expresando así que está a punto de pertenecer a Cristo, que nos ha redimido con la cruz. Toda nuestra vida, palabras, pensamientos y acciones, están bajo el signo de la cruz, es decir, del amor de Cristo hasta el extremo. Cada vez que hacemos la señal de la cruz, como al despertarnos, antes de las comidas, ante un peligro o antes de dormir, expresamos nuestra pertenencia a Cristo.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española  provenientes de España y Latinoamérica. En este tiempo de Pascua, pidamos a la Virgen María que nos ayude a renovar la gracia del bautismo que hemos recibido, para vivir cada día más unidos a Cristo como miembros de la Iglesia. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.

11 de abril de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa Francisco nos habla del Bautismo. Primer sacramento que recibimos y por el que nos incorporamos a la Iglesia en Cristo Jesús. El Bautismo nos sumerge en la muerte y resurrección del Señor, nos dice el Papa, para morir al hombre viejo, sometido al pecado, y nacer el hombre nuevo, ese hombre nuevo del que hablaba Jesús a Nicodemo. Un hombre nuevo nacido del Espíritu Santo que, bañado por su Gracia, nos fortalecemos para vencer al pecado.

Tomemos conciencia de la Gracia que hemos recibido en el sacramento del Bautismo y seamos fieles, por su Gracia, a nuestro compromiso bautismal para responder, como el Papa nos indica, cada uno según su vocación.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 11 de abril de 2018


Queridos hermanos y hermanas:

Este tiempo pascual es propicio para reflexionar sobre la vida cristiana, que es la vida que recibimos del mismo Cristo. De hecho, somos cristianos en la medida que dejamos que Él viva en nosotros. Para avivar esta conciencia debemos volver al origen, al sacramento del bautismo, que es el fundamento de toda la vida cristiana, es el primero de los sacramentos y es la puerta que permite al Señor hacer su morada en nosotros e introducirnos en su Misterio.

El verbo griego «bautizar» significa sumergir. El baño con el agua simboliza en varias creencias el paso de una condición a otra, es signo de purificación para un nuevo inicio. Para nosotros, los cristianos, el bautismo nos sumerge en la muerte y resurrección del Señor, haciendo morir en nosotros al hombre viejo, dominado por el pecado, para que nazca el hombre nuevo, que participa de la vida de la Santísima Trinidad.

El bautismo también es el baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo, porque Dios nos ha salvado por su misericordia con el agua que nos hace criaturas nuevas. Nos inserta como miembros de su cuerpo, que es la Iglesia, y nos hace misioneros en el mundo, cada uno según su propia vocación, para que el mundo crea y sea transformado.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. En este tiempo pascual, los animo a recordar el día de su bautismo, que es el mayor regalo que hemos recibido, para que haciendo memoria de nuestra condición de cristianos tomemos conciencia de que pertenecemos a Dios y estamos llamados a ser testigos, en el ámbito donde vivimos, de la alegría de la salvación.
Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

4 de abril de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy, nos dice el Papa Francisco, termina el ciclo dedicado a la Santa Misa, y en ella nos descubre que la Santa Misa termina como al principio y su fin es comienzo de la vivencia cristiana en nuestra vida. Porque, la Santa Misa es donde tomamos el alimento espiritual del Cuerpo y Sangre de Cristo, para fortalecernos y encarnarlo en nuestra vida en todos nuestros ambientes.

La Eucaristía, continúa el Papa, nos enseña a ser hombres y mujeres eucarísticos, y a dejarnos guiar por Cristo, para en Él, ser otros Cristos vivientes que den testimonio de la Verdad. La Eucaristía es la fuerza y fundamento de nuestras vidas que nos empuja a vivir cristianamente y a dar testimonio de que Cristo Vive.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 4 de abril de 2018


Queridos hermanos y hermanas:

Con esta catequesis terminamos el ciclo dedicado a la Santa Misa. Nuestra atención se centra hoy en los ritos de conclusión. Después de la oración de la comunión, la Misa termina con la bendición y el saludo al pueblo. Concluye igual que iniciaba con el signo de la cruz, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

La celebración de la Misa lleva consigo el compromiso del testimonio cristiano. Salimos de la Iglesia para «ir en paz», para llevar la bendición de Dios a nuestras casas, a los ambientes en los que vivimos y trabajamos, «glorificando a Dios con nuestra vida». No podemos olvidar que celebramos la Eucaristía para aprender a ser hombres y mujeres eucarísticos, dejando que Cristo actúe en nuestras vidas, como decía san Pablo: «Estoy crucificado con Cristo; vivo, pero no soy yo el que vive, sino Cristo quien vive en mí» (Ga 2,19-20).

La Presencia real de Cristo en el pan consagrado no termina con la Misa, sino que se reserva en el Sagrario para la comunión de los enfermos y la adoración silenciosa. El culto eucarístico, dentro y fuera de la Misa, nos ayuda a permanecer en Cristo y a crecer en nuestra unión con Él y con su Iglesia, nos separa del pecado y nos lleva a comprometernos con los pobres y necesitados.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. En esta semana de Pascua, en la que la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte resuena con toda su fuerza y belleza, los invito a nutrirse constantemente de la Eucaristía, dejándose renovar con el encuentro real con Jesús, hasta que gustemos plenamente del banquete que nos tiene preparado por toda la eternidad.
Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

28 de marzo de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El Triduo Pascual, del que nos habla el Papa Francisco hoy en su audiencia, significa toda la vida del cristiano. Es el triunfo de la Vida, la Resurrección de Jesús, sobre la muerte, la tristeza y el temor del hombre. Es la Vida en plenitud que se alcanza en nuestro Señor Jesús, glorificado en la Cruz para Gloria del Padre.

Hemos sido creados para vivir y la muerte no existe. Existe una pascua personal por la que pasamos de este mundo caduco al mundo pleno de la Gloria en Xto. Jesús. Meditemos estos momentos pascuales unidos al Santo Padre y pidamos para que nuestra vida sea también una pascua de resurrección. Amén.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 28 de marzo de 2018

Queridos hermanos y hermanas:

Los días del Triduo Pascual constituyen la memoria celebrativa del único y gran misterio de la muerte y resurrección de Cristo, y marcan las etapas fundamentales de nuestra fe y de nuestra vocación en el mundo. Estos tres días nos recuerdan los grandes eventos de la salvación realizados por Cristo y nos proyectan a nuestro destino futuro, reforzando nuestro compromiso y testimonio en la historia.

El anuncio de alegría y esperanza que culmina el triduo, nos recuerda que las cosas viejas han pasado y todo ha sido renovado en Cristo, muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra glorificación. Este anuncio es también una llamada a la responsabilidad en la misión, pues renueva en todos los bautizados el sentido de nuestra nueva condición, y nos invita a despojarnos del hombre viejo para vivir como hombres resucitados, que hacen del mundo un espacio nuevo donde ser, gracias a Cristo y con Él, instrumentos de consuelo y esperanza para aquellos que sufren todavía hoy la humillación y la soledad.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Pero estos de habla española son barulleros. Dispongámonos a vivir bien este Triduo Santo para que, con la ayuda de la Virgen María, entremos de lleno en el misterio de Cristo muerto y resucitado por nosotros y así dejemos que él trasforme nuestra vida. Antes de terminar quiero desearles a todos los presentes, a sus familias y comunidades una profunda vivencia del Triduo Pascual, y a todos una feliz y Santa Pascua. Y también un pedido. Les quiero pedir una cosa: Que cada uno de ustedes, así como hacen tanto barullo lindo, tengan el coraje de ir a confesarse en estos días. Hagan una buena confesión. Gracias.

22 de marzo de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa nos habla de la Eucaristía como alimento espiritual que nos transforma a semejanza de Cristo, nuestro Señor. Él es la fuerza transformadora que convierte nuestro corazón humano y de piedra, en un corazón de carne, abierto y generoso al amor y a la verdad.

Indudablemente que no somos dignos de que el Señor se haga alimento espiritual en nosotros, porque no merecemos tal dignidad, pero, reconociendo nuestra pobreza y pecados nos abrimos a su Amor y Misericordia para dejarnos transformar según su Palabra. Unidos al santo Padre le pedimos al Señor que nos fortalezca en la unidad y el amor para dar testimonio de su Palabra a todos los hombres. Amén.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 21 de marzo de 2018




Queridos hermanos:

Celebramos la Misa para nutrirnos de Cristo, que se nos da en la Palabra y en el Sacramento del Altar. En el momento de la comunión que hoy contemplamos, Jesús se nos sigue dando en su Cuerpo y en su Sangre, por el ministerio de la Iglesia, como hizo con los discípulos en la Última Cena.

Después de la Fracción del Pan, el sacerdote nos invita a mirar «al Cordero que quita el pecado del mundo», reconociendo la distancia que nos separa de la santidad de Dios y de su bondad al darnos como medicina su preciosa Sangre, derramada para el perdón de los pecados. Somos, por tanto, convocados «al banquete de bodas del Cordero», reconociéndonos indignos de que entre en nuestra casa, pero confiados en la fuerza de su Palabra salvadora. Caminamos hacia el altar para nutrirnos de la Eucaristía, para dejarnos transformar por quien recibimos, como dice san Agustín: «Yo soy el alimento de las almas adultas; crece y me comerás. Pero no me transformarás en ti como asimilas los alimentos de la carne, sino que tú te transformarás en mí».

La Liturgia eucarística se concluye con la oración de la comunión. En ella damos gracias a Dios por este inefable don y le pedimos también que transforme nuestra vida, siendo medicina en nuestra debilidad, que sane las enfermedades de nuestro espíritu y nos asegure su constante protección.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina. Exhorto a la comunión frecuente, haciendo presente el misterio de amor que se encierra en el Sacramento, para que la unidad con Cristo y con su Iglesia se manifieste en nuestro actuar cotidiano y testimonie nuestra vida nueva en Cristo. Gracias.

14 de marzo de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El Padrenuestro es la oración por excelencia, no en vano nos la recomendó Jesús. Es la oración de la fraternidad, de la comunión, del reconocer a Dios como Padre, y pedirle por todas las necesidades que tenemos y necesitamos, tanto materiales como espirituales. El Padrenuestro es la antesala, como nos indica el Papa Francisco, para prepararnos a vivir en el amor. Un amor capaz de perdonar a loso enemigos.

Y con ese signo del beso, del abrazo o saludo de la paz, los creyentes, significando el amor mutuo, como nos dice el Papa Francisco, nos preparamos para acercarnos a comer el Pan Eucarístico, alimento que nos vivifica, que nos sostiene y nos hermana como hijos de un mismo Padre.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 14 de marzo de 2018


Queridos hermanos:

El rito de la Comunión en la Misa comienza con el rezo del “Padre nuestro”. Es la oración por excelencia de los hijos de Dios. Con ella nos dirigimos a Dios llamándolo “Padre”; esta es la mejor manera de prepararnos para recibir a Jesús en la Comunión. En ella pedimos el “pan nuestro de cada día”, con una referencia particular al Pan eucarístico que necesitamos para vivir como hijos de Dios. Imploramos también a Dios que perdone nuestras ofensas, y nos comprometemos al mismo tiempo a perdonar a los que nos han ofendido. Así, abriéndonos al perdón de Dios nos disponemos a vivir el amor fraterno. Y por último le pedimos que nos libre del mal, que nos separa de Él y nos aleja de nuestros hermanos.

Con el rito de la paz se expresa la unión y el amor mutuo antes de acercarnos al Sacramento. Después tiene lugar la fracción del Pan, que es el gesto que Jesús realizó en la Última Cena y que permitió a los discípulos reconocerlo después de la Resurrección, como en Emaús. La fracción del Pan está acompañada por la invocación del “Cordero de Dios”, que es la imagen bíblica usada por san Juan el Bautista para identificar a Jesús como Aquél que quita el pecado del mundo. En el Pan eucarístico reconocemos al verdadero Cordero de Dios, que es Cristo, y le suplicamos: “Ten piedad de nosotros…y danos la paz”.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española provenientes de España y América Latina, en particular al grupo de la Fundación “Líderes Globales para el Fomento de los Gobiernos Locales”. En nuestro camino cuaresmal de preparación para la Pascua del Señor, pidamos a la Virgen María que no deje de mirarnos con amor para que, con la ayuda del Espíritu Santo, haga fecundos nuestros propósitos de una mayor entrega y generosidad en nuestra vida cristiana. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.

10 de marzo de 2018

MARÍA Y OTRAS MUJERES EN LA PRIMERA COMUNIDAD

Resultado de imagen de María y otras mujeres en la primera comunidad cristianaMaría no podía desaparecer. Estaba allí junto a las otras mujeres. Ella era la Madre, la dolorida y sufrida Madre, desgarrada por el dolor y el sufrimiento al ver a su Hijo destrozado, encarnizado, irreconocible y maltrecho por el dolor y sufrimiento. Posiblemente no se puede sufrir más. Pero, a pesar de todo, María permanecía allí de pie, firme, confiada y obediente.

Por tanto, es de sentido común y lógico suponer que María estaba allí en la primera comunidad de discípulos y discípulas reunidos en torno a ella, la Madre sufriente, la atravesada por una espada su corazón. Ella ocupa el centro. Es la Madre del Crucificado y convoca con su dolor y su presencia la presencia de todos y todas los demás. Desde ese momento, María vive y está presente en la primera comunidad cristiana.

Ella inicia la andadura de la Iglesia, y, junto a ella, otras mujeres que la acompañan y que también seguían a su Hijo. Mujeres que fueron las primeras anunciadoras de la Resurrección de Jesús y que tuvieron un papel fundamental en la anunciación de la buena Noticia. Jesús ha Resucitado y con Él todos los que le creen y le siguen.

María, la Madre del Señor, la dolorida y sufrida por la Pasión y Muerte de Jesús, es el centro que los mantiene unidos y fortalecidos en el Espíritu Santo. Porque, ella estaba llena de Gracia y su presencia les animaba a permanecer unidos. Así que hasta la venida del Espíritu en Pentecostés, donde se inicia la andadura de la Iglesia, ya constituida en los discípulos, la Virgen está presente y forma parte fundamental en la primera comunidad cristiana.

Pero, también hay otras mujeres, discípulas de Jesús. Es pues seguro suponer que muchas mujeres también formaron parte de la primera comunidad cristiana. Pero, también es bueno resaltar y tener en cuenta esta participación activa y presente de la mujer, a la cabeza María, en la Iglesia. Ellas han tenido un papel importante, y lo siguen teniendo, en la Iglesia actual. 

Hoy, sin temor a equivocarme, forma mayoría en la Iglesia, y es muy oportuno que, por la acción del Espíritu Santo, esta exaltación de la mujer, sin proponérmelo previamente, coincide con el momento actual de la exaltación del valor de la mujer, y su igualdad respecto al hombre, en la sociedad de nuestro tiempo. Amén.

7 de marzo de 2018

AUDIENCIAS DEL PAPA FRANCISCO

Hoy, el Papa Francisco nos habla de la plegaria Eucarística, y poco podemos añadir a sus palabras, que nos descubren la importancia y lo fundamental de la acción de gracias y de consagración, eje y fundamento central de la celebración de la Misa.

La Eucaristía es el centro de nuestra vida, en ella se actualiza el sacrificio de la Cruz, y en él somos salvados para vivir en plenitud eternamente. Descubrimos, cuando esperamos y creemos esto, que no hay nada más grande que la celebración Eucarística, convite pascual al que Jesús nos invita, tal y como Él lo vivió la noche de la Ultima Cena.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Aula Pablo VI
Miércoles, 7 de marzo de 2018


Queridos hermanos y hermanas:

Reflexionamos hoy sobre la Plegaria eucarística, oración de acción de gracias y de consagración, que constituye el momento central de la celebración de la Misa. Corresponde a cuanto el Señor mismo realizó en la Ultima Cena, cuando instituyó el sacrificio y convite pascual, por medio del cual el sacrificio de la cruz se hace continuamente presente en la Iglesia.

En esta solemne Plegaria, la Iglesia expresa lo que cumple cuando celebra la Eucaristía, es decir, que todos los fieles se unan con Cristo en el reconocimiento de las grandezas de Dios y en la ofrenda del sacrificio.

En el Misal hay varias fórmulas de Plegaria eucarística, configuradas por diversos elementos característicos: El Prefacio, acción de gracias por los dones de Dios, especialmente por habernos enviado a su Hijo como Salvador, y que se concluye con la aclamación del «Santo». Sigue la Epíclesis, o invocación del Espíritu Santo, que con su acción y la eficacia de las palabras de Cristo, pronunciadas por el sacerdote, hacen realmente presente, bajo las especies del pan y del vino, su Cuerpo y su Sangre, Sacramento de nuestra fe. Se continúa pidiendo a Dios que congregue a todos sus hijos en la perfección del amor, en comunión con toda la Iglesia. Y en la súplica se ruega por todos, vivos y difuntos, en espera de participar en la herencia eterna, junto con la Virgen y todos los santos. En esta Plegaria nadie ni nada se olvida, sino que todo viene reconducido a Dios en Cristo, como proclama la Doxología que la concluye.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los provenientes de España y Latinoamérica. Que el Señor nos conceda hacer de nuestra vida una «eucaristía», que sea acción de graciasdon de amor y de comuniónMuchas gracias.

3 de marzo de 2018

MARÍA, MADRE DE LOS DESESPERADOS

Resultado de imagen de María de los desesperados
Todos tenemos experiencia de haber perdido la paciencia en algunos momentos. Y hemos experimentados que, cuando nos apegamos a nuestras pasiones y apetitos, sufrimos terriblemente cuando todo nos sale al revés. Son esos momentos donde nuestros planes, intereses y proyectos priman y desplazan los planes de Dios para con cada uno de nosotros. Es entonces cuando añoramos el calor de una madre que nos acoja y nos dé ternura y nos infunda paciencia.

María sabe mucho de eso. No obstante, ella pasó por muchos momentos de esos, donde los planes de Dios no los entendía y le ponían en aprietos. La Anunciación tuvo que ser un desafío enorme para ella. ¿Cómo presentarse en cinta ante su familia y conocidos? Sin embargo, ella siempre confío en el Señor y en su Palabra. María se sostuvo hasta el final, al pie de la Cruz junto a su Hijo. Y también está junto a nosotros, porque también es Madre de todos nosotros.

Ella nos recibe y nos atiende y nos da su paz. Nos enseña a ser pacientes y a no desesperar. Pero, sobre todo, a confiar en Jesús. Ella es el ejemplo y el testimonio. María cree en la Palabra del Señor y nos marca el camino. ¿Crees tú en la Palabra del Señor? La tienes a tu lado; la escuchas en cada homilía; la lee en las Escrituras. Quizás puede ayudarte esta humilde reflexión. 

María no desespera y nos acoge para darnos paciencia y esperanza. Ella es la Madre que nos sale al pazo y nos habla con su vida, con su ejemplo, con su testimonio y con sus sufrimientos y riesgos. Pero, sobre todo, con su resultado. Ha vencido al miedo, al peligro y sobre todo, al pecado. 

Ella nos recibe y nos atiende para llevarnos a su Hijo, para que en Él descarguemos todas nuestras impaciencias y desesperanza y, como ella, confiemos y creamos en su Palabra. Palabra que nos salva y nos da Vida Eterna. Amén.

28 de febrero de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy, el Papa continúa con la catequesis en su audiencia de los miércoles, y nos habla de la liturgia eucarística de la Iglesia. Es esperanzador experimentar que con tan poco que podemos ofrecer al Señor, pues nuestra pobreza y miserias, tanto recibimos por su inmenso Amor y Misericordia.

Y es esa nuestra pobreza lo que necesita Jesús para transformarnos y darnos el alimento necesario que nos dé la fuerza para convertirnos en esos hombres nuevos que Él quiere en cada uno de nosotros. Por eso, la Eucaristía es el alimento que nos da la Vida de la Gracia.





PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Aula Pablo VI
Miércoles, 28 de febrero de 2018




Queridos hermanos y hermanas:

En la liturgia eucarística la Iglesia, obediente al mandato de Jesús, hace presente el sacrificio de la nueva alianza sellada por Él en el altar de la Cruz. Para ello, usa los mismos signos y gestos que realizó Jesús la víspera de su pasión. El primero es la preparación de los dones, momento en el que se traen al altar el pan y el vino, los mismos elementos que Jesús tomó en sus manos. En esta ofrenda espiritual de toda la Iglesia, se recoge la vida, los sufrimientos, las oraciones y los trabajos de todos los fieles, que se unen a los de Cristo en una única ofrenda. Por eso es muy bueno que sean los fieles quienes presenten al sacerdote el pan y el vino para que él los deposite sobre el altar. Nos puede parecer poco lo que nosotros ofrecemos, pero ese poco es lo que necesita Jesús para transformarlo en el don eucarístico, capaz de alimentar a todos y de hermanar a todos en su Cuerpo que es la Iglesia.

Con la oración sobre las ofrendas, el sacerdote pide a Dios que acepte nuestra pobre ofrenda y que la transforme con el poder del Espíritu Santo en el sacrificio de Cristo que, como el incienso, sube al Padre, que lo recibe con agrado. Este momento de la Misa está impregnado de una profunda espiritualidad de la donación de uno mismo, que ilumina toda nuestra vida y nuestras relaciones con los demás, ayudándonos a construir la ciudad terrena a la luz del Evangelio.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica.
En este tiempo de cuaresma los animo a vivir profundamente la espiritualidad de la entrega que la Eucaristía nos enseña, de modo que la oración, el ayuno y la limosna de estos días, den frutos concretos de auténtica conversión del corazón. Muchas gracias.

24 de febrero de 2018

MARÍA GUARDABA TODO EN SU CORAZÓN

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No es nada fácil soportar en silencio lo que otros murmuran sobre ti. Observas lo que sucede en tu entorno y las miradas que se clavan en ti. Ni nada fácil guardar las adversidades, los peligros, amenazas de lo que acontece en tu vida siendo, incluso inocente. Todos, por nuestra propia experiencia, sabemos lo insoportable y sufrible que es eso.

María, la Madre de Jesús, pasó por todos esos sufrimientos. Se sabía criticada, señalada, marcada con el estigma de adultera, mirada con ojos perversos y amenazantes. Incluso experimentó la incomprensión y lejanía de José. ¿Cómo explicar el Plan de Dios? Y, a pesar de todo eso, aceptándolo y soportándolo, guardaba todo en su corazón.

María también tomó su cruz y, llena de paciencia, humildad y perseverancia, cargó con ella. También la cruz de no entender a su Hijo y de soportar todo lo que Él sufría. María experimentaba desconcierto, sorpresa y oscuridad. María caminó por su propio desierto y sufrió la tentación de dejarlo todo. Pero, María, como su Hijo, después de experimentar el camino y la tentación, resistió al pecado y llevó su cruz hasta los pies de la Cruz de su Hijo. Y, con Él. María colaboró en la redención de todos los hombres.

María no tuvo un camino de rosa como aparentemente nos pueda parecer. Sufrió como sufres tú en este momento. Fue mirada con sospecha junto a José. Siguió el mismo camino por el que pasó el pueblo de Dios en Egipto. Sufrió la persecución de la incomprensión y murmuración. Pasó por su propio desierto, tal y como tú y yo tenemos que pasar. Pero, María, la Inmaculada, resistió y se abandonó en las Manos de Dios. 

Madre, enséñanos a tener esa fe que tú siempre sostuviste firme y perseverante. Esa fe que, a pesar de tus sufrimientos y dolores, llevaste guardad y firme en tu corazón. Madre, intercede por todos nosotros para que también, a pesar de nuestros pecados, sepamos perseverar y sostenernos firmes junto a pie de la Cruz. Amén.

17 de febrero de 2018

MARÍA, ENSÉÑAME EL CAMINO QUE ME LLEVA A TU HIJO

Resultado de imagen de Boda de Caná
Con frecuencia pierdo el paso y el ritmo cuando intento seguir los pasos de tu Hijo, Madre. ¿Cómo lo haces tú? Me cuesta mantenerlos por estos caminos llenos de obstáculos, tentaciones y peligros. Son duros y difíciles de recorrer. Se asemejan al desierto por el que pasó tu Hijo, el Señor. A mí me resulta imposible sostenerme en este desierto de mi mundo, amenazador y tentador, que pone en peligro y en tribulación cada paso que doy.

Tú, Madre, has sabido recorrerlo con éxito. Con verdadera sencillez y humildad has soportado todas las inclemencias y peligros que te han ido saliendo en tu camino. Has sabido responder a esa llamada de Dios y perseverar en fe y esperanza hasta el final. Has perseverado hasta el último momento de la muerte de tu Hijo y sostenerte firme al pie de la Cruz. Tu ejemplo y perseverancia son estímulos para todos tus hijos.

También quiero hacerlo yo cargando con la mía, aunque más pequeña y sin valor. Quisiera ponerla a sus pies y en sus Manos, tal como tú has hecho, para que Él le dé valor y la eleve a la Vida Eterna con su Muerte y Resurrección. Necesito, Madre,  que me acompañes, me enseñes y me des ánimo. Porque, una Madre nunca falla, siempre está dispuesta a darse y nunca se cansa de esperar.

Yo, Madre, quiero seguir tu ejemplo y aprender de ti. Quiero seguir esa estela de humildad, de sencillez, de obediencia y de servicio que tú siempre transparentaste en tu vida y tus actos. Quiero permanecer durante esta cuaresma en silencio, guardando todos los ayunos, oraciones y limosnas en mi corazón. Quiero sostenerme expectante, sereno, dócil, fiel y comprometido con los que sufren y carecen de lo necesario. al menos vivirlo desde mis posibilidades y tenedlos presentes en mis oraciones. 

Hacer todo el esfuerzo que pueda en compartir y estar cerca o preocupado por los que me rodean y están en mi presencia. Experimento, siento y sufro el aguijón del egoísmo y la comodidad, que quieren substraerme y llevarme a la indiferencia y al deleite de mis pasiones y apetencias egoístas. Sufro la tentación de resistirme al compromiso y a la entrega y abandonarme al rechazo de los demás.

¡Madre!, ¿cómo hacer para no desfallecer ni caer en las garras del Maligno que me lleva al pecado? ¿Cómo hacer para resistir y vencer todas esas tentaciones y pasiones que me asedian? Una vez más pido tu intercesión como hiciste en la boda de Caná, para que la Gracia de tu Hijo, el Señor, me convierta y aumente mi fe. Amén.

14 de febrero de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El Papa va siguiendo los pasos de la Misa y dándonos las pautas de la celebración. La lecturas bíblicas y la homilía guardan un tiempo especial e importante donde guardamos silencio para acoger la Palabra y sidementarla, como nos dice el Papa, en nuestros corazones y adherirla a los impulsos que el Espíritu Santo nos sugiere.

Luego confesamos el Creo con los que damos asentimiento y concreción a la Palabra que hemos meditado y confesamos los grandes misterios de la fe antes de celebrarlo en la Eucaristía. El Papa nos describe y nos alecciona sobre la celebración de la celebración Eucarística. Pongamos atención.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 14 de febrero de 2018




Queridos hermanos:

En la Misa, tras la proclamación de las lecturas bíblicas y de la homilía, guardamos un tiempo de silencio para que se pueda sedimentar en el corazón todo lo que se ha escuchado y se concreten propósitos de adhesión a lo que el Espíritu sugiere a cada uno. Después se recita el Credo, con el que toda la Asamblea litúrgica da su asentimiento y su respuesta a la Palabra de Dios que se ha proclamado, y vuelve a meditar y profesar los grandes misterios de la fe antes de celebrarlos en la Eucaristía. El Símbolo pone de manifiesto la unión entre el Bautismo y la Eucaristía. La fe de todo bautizado se inserta en la fe recibida de los apóstoles y su unión a Cristo se actualiza en la celebración de la Eucaristía.

A continuación, la oración universal expresa la respuesta a la Palabra de Dios, que ha sido acogida con fe. En esta oración, los fieles se dirigen a Dios con la confianza de ser escuchados en sus peticiones, y hacen suya la mirada de Dios, que se preocupa de todos sus hijos.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española  provenientes de España y América Latina, y de modo particular saludo al grupo de peregrinos de Caravaca de la Cruz, con su Obispo Mons. José Manuel Lorca. Hoy, miércoles de Ceniza, al comenzar el tiempo de cuaresma, tiempo de gracia y de misericordia, le pedimos a la Virgen María que nos ayude a prepararnos para celebrar la pascua de Cristo con un corazón purificado. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.

10 de febrero de 2018

MIRARNOS EN MARÍA

En nuestro camino peregrino buscamos luces que nos alumbren, pero, sin darnos cuenta, nos dejamos alumbrar por luces artificiales que pronto se apagan y nos dejan en la más absoluta oscuridad. Será bueno buscar luces que se mantengan encendidas hasta que tu camino llegue a su final, para que bien alumbrado puedas llegar a buen puerto.

Pero, el problema estriba en que sólo hay una Luz capaz de alumbrar de esa manera, es decir, con Luz propia, Dios. Y otra, que, por la Gracia de Dios, nos alumbra al Dios hecho Hombre, el Hijo predilecto, enviado a revelarnos y proclamarnos la buena Noticia de Salvación. Un Dios encarnado y nacido, por obra del Espíritu Santo, de María Virgen y que nos señala el Camino, la Verdad y la Vida.

María, la Madre de Dios, es la Estrella que nos traza y señala el camino hacia Belén, pesebre donde la Luz, que alumbra al mundo, se encarnó en naturaleza humana y se hizo Hombre. María es el espejo que también nos ayuda y nos alumbra a encontrar ese camino que nos lleva a Jesús. María, que nos enseña a ser humildes, dóciles, a estar unidos y perseverante.

María, que no sabe de estrategia, ni de métodos o proyectos. Ni tampoco de estadísticas. María, que simplemente es Madre y ama a su Hijo y a los que su Hijo ama. María que, simplemente, cumple la Voluntad de Dios y, confiada en el camino de su Hijo, trata de seguirle y de, como Él, cumplir con la misión que Dios le ha encomendado.

¡María!, enséñanos también a mirarnos en ti y a seguir, dóciles y confiados, el camino de Jesús, porque Él nos alumbra hasta el final. Ayúdanos a ser pacientes, esperanzados y perseverantes y a no desfallecer. Danos tu ánimo para soportar en el silencio la esperanza de sabernos en buenas manos y en, guiados por tu ternura y generosidad, continuar el camino sin desfallecer, sabiendo que tú, como Madre, nos conforta y nos acompaña. Amén.

8 de febrero de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El Papa nos habla hoy de la Palabra. La Palabra que es Dios mismo que nos habla y entabla un diálogo con nosotros. Una Palabra que debemos escuchar con mucha atención y que en la Eucaristía ocupa un lugar importante dado por la liturgia al Evangelio con una veneración particular, nos dice el Papa.

Tratemos de vivir en cada Eucaristía la liturgia de la Palabra y poner toda nuestra atención en, no sólo escuchándola, sino tratando de darle vida en nuestra vida particular. Porque, la Palabra nos despierta la conciencia de que Jesús sigue hablando y actuando en nuestros días, nos dice el Papa Francisco.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 7 de febrero de 2018




Queridos hermanos:

Con la proclamación del Evangelio se llega al culmen de ese diálogo entre Dios y su pueblo que es la liturgia de la Palabra en la Misa. Del Evangelio viene la luz para comprender el sentido de los textos bíblicos que se han leído antes. Por eso, la liturgia rodea al Evangelio de una veneración particular. En efecto, sólo el ministro ordenado puede leerlo y cuando termina besa el libro; hay que ponerse en pie para escucharlo y hacemos la señal de la cruz sobre la frente, la boca y el pecho. La asamblea reconoce así la presencia de Cristo que le anuncia la buena noticia que convierte y transforma, y responde con la aclamación: «Gloria a ti, Señor Jesús». En la lectura del Evangelio tomamos conciencia de que Jesús sigue hablando y actuando en nuestros días.

A continuación viene la homilía. Como parte de la misma liturgia, no es un discurso o una conferencia, sino que retoma ese diálogo entre Dios y su pueblo. La predicación debe orientar a todos, también al predicador, hacia una comunión con Cristo en la Eucaristía que transforme la vida. Para ello, no sólo es importante que quien predica cumpla bien su ministerio, sino que también los que escuchan han de procurar hacerlo con las mejores disposiciones interiores.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina. Contemplando a la Virgen María, esforcémonos como Ella para escuchar la Palabra del Señor con un corazón dócil y sencillo, y así poder hacerla carne en nosotros traduciéndola en obras de amor y de santidad. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.

3 de febrero de 2018

EN EL CAMINO BLOGUERO

Blogueros con el Papa nació en un deseo común de algunos blogueros de caminar juntos al Papa y mostrarle nuestro apoyo y compartir la fe  Un deseo que, como sucede en todos los grupos, tiene varios y diferentes puntos de vista que configuran diferentes formas de acompañamiento y que originan distanciamientos y divisiones de las que nacen divergencias que, si no separan, sí debilitan la primera intención.

Y en esas disyuntivas nos cansamos y, como ocurre en el Evangelio de hoy sábado, necesitamos descansar. Un descanso que nos permita ver lo fundamental, lo que nos une y lo que nos sostiene firmes en el camino, la Fe. La fe en el Señor, que nos envía a proclamar la buena Noticia de salvación. Una buena Noticia que preside el Papa, sucesor de Pedro, como primado de la Iglesia.

Acompañar al Papa es sentirnos solidarios y unidos a esa misión, que también nosotros heredamos en la hora de nuestro Bautismo. Somos también, configurados por la Gracia, recibida en el Bautismo, en sacerdotes, profetas y reyes y comprometidos a proclamar, junto al Papa, la buena Noticia de Salvación. Una fe que de no compartirla se debilita hasta sentirse amenazada y morir. Una fe que, los blogueros, debemos sentirnos responsables y avivarla y compartirla virtualmente, porque hay mucha gente que se alimenta y le ayuda este medio de los blogs a sostenerse y fortalecerse.

Afortunadamente, el Papa sigue en pie, a través de las redes, con sus audiencias, escritos, viajes, oraciones y obras, alentándonos y ayudándonos a seguir firmes en el camino. Eso debe interpelarnos y preguntarnos, ¿qué hacemos nosotros? Estar a su lado es caminar con él, compartiendo también nuestra fe. Fortalecer al Papa es compartir nuestras vivencias, inquietudes y miserias. Fortalecer al Papa es sostenernos unidos en la fe y levantar la mano para descubrir que también nosotros, junto al Papa, luchamos por transmitir la buena Noticia de Salvación.

Estar con el Papa es tratar de vivir lo que él vive en el esfuerzo común de hacer la Voluntad del Dios, lo que nos manda Jesús, nuestro Señor. Y en ese camino podemos identificarnos, unidos al Papa, como "Blogueros con el Papa".

2 de febrero de 2018

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

La Palabra es fundamental pues es Dios mismo que nos habla, nos dice el Papa Francisco en su audiencia de hoy. Sin la Palabra no podemos seguir al Señor porque en ella Él nos indica el camino y nos da las pautas necesarias para cumplir su Voluntad. Tengamos muy presente lo que nos dice el Papa y tratemos de reflexionar y escuchar la Palabra por medio de la cual Dios nos señala el camino para cumplir su Voluntad.


PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 31 de enero de 2018


Queridos hermanos y hermanas:

Después de haber dedicado varias catequesis a los ritos introductorios de la Santa Misa, consideramos ahora la liturgia de la Palabra, que es una parte constitutiva de la celebración eucarística, en la que nos reunimos para escuchar lo que Dios ha hecho y quiere hacer por nosotros.
Por
En la liturgia de la Palabra las páginas de la Biblia dejan de ser un texto escrito para ser palabra viva de Dios. Él mismo nos habla y nosotros lo escuchamos poniendo en práctica lo que nos dice. Tenemos necesidad de escuchar la Palabra de Dios, pues «no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios». De hecho, hablamos de liturgia de la Palabra como de una «mesa» que el Señor dispone para alimentar nuestra vida espiritual, tanto con las lecturas del Antiguo y Nuevo Testamento, como también del salmo responsorial.

La proclamación litúrgica de las lecturas, con las antífonas y cantos tomados de la Sagrada Escritura, manifiestan y favorecen la comunión eclesial, y acompañan nuestro camino de fe. Hay que valorar la liturgia de la Palabra, formando lectores y creando un clima de silencio que favorezca la experiencia del diálogo entre Dios y la comunidad creyente.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica; de modo especial a los seminaristas del Seminario Menor de Ciudad Real, y a los participantes en la Asamblea anual de Delegados diocesanos de Medios de Comunicación de España. Los invito a acoger cada día el alimento y la luz de la Palabra de Dios que resuena en la liturgia, siendo capaces de ponerla en práctica con obras concretas.
Que Dios los bendiga. Y Muchas gracias.

27 de enero de 2018

MARÍA, LA MADRE FIEL Y OBEDIENTE

No se puede explicar ni entender a María sino desde la fe. María no tiene necesidad de confesar su fe, porque su vida y su camino lo descubren y lo prueban, y la hacen visible para todos los que la conocen y están a su lado. Sí, María es la Madre de la fe, fe que se revela en su fidelidad y obediencia. 

Porque, ella creyó en la Palabra de Dios anunciada por el Ángel Gabriel. Yo quisiera, Madre, aprovechar esta humilde reflexión para pedirte que intercedas por nosotros, y para que tu ejemplo nos sirva de ayuda y ánimo en nuestro camino y nos impulse a continuar creciendo en fidelidad y obediencia como tú, Madre, nos has mostrado.

Madre, tú supiste perseverar y esperar llevando la cruz de tu vida hasta el final. Una cruz que esconde la gloria del triunfo final, donde seremos resucitados en Xto. Jesús. Tú, Madre de Dios, has sido subida a los cielos en tu "Asunción" porque eres la Madre corredentora con tu Hijo para la salvación de todos los hombres. Madre, tú nos animas y alumbras a caminar a tu lado con tu respuesta decidida y llena de confianza y fe en el Señor.

Contigo nos sabemos más seguros, más confiados y animados, porque, como Madre nos indicas el camino de fidelidad y obediencia que alimenta nuestra fe y nuestra confianza. Tú, Madre, eres también la Madre de nuestro Señor, y la primera en hacer la Voluntad del Padre. Por eso, Madre, nos fijamos en ti y aprendemos, de manera sencilla y humilde, a ser perseverantes y a soportar con paciencia las adversidades y todo lo que no lleguemos a entender. Porque, tú, Madre, con tu actitud nos lo enseña y nos lo muestra.

Una vez más, Madre, queremos pedirte que vengas a nosotros para enseñarnos a decir, como tú, que se haga en nosotros la Voluntad del Padre. Y nada como una Madre que nos lo muestre y nos lo enseñe. Gracias Madre. Amén.

20 de enero de 2018

MARÍA, MADRE DE LA LOCURA DE DIOS

En muchos momentos de la vida de Jesús, su proceder y forma de actuar no fue entendida. Y no sólo por sus parientes y entorno más cercano, sino por sus amigos, discípulos y, también, enemigos. Unos, porque no le entendían, y otros, porque les molestaba y veían amenazados su estatus de poder.

En ese contexto, María, su Madre, fuera de toda duda, pues a ella le había sido anunciada, por el Ángel Gabriel, enviado por Dios, su elección para ser la Madre de Jesús, se encontraba frente a muchos de su propia familia y parientes cercanos que tomaban a su Hijo por loco o desequilibrado. Ella, la elegida, Madre de un loco; Madre de la locura de Dios.

Nunca mejor dicho, María, Madre del Hijo  loco de Amor por y para la salvación de todos los hombres. Por y para eso había venido, y para eso, ella, la Madre había sido la elegida. Ambos serían los locos de amor que traían el anuncio de la Buena Noticia de Salvación al mudo. Una, siendo morada en su vientre, que lo acoge y lo gesta por la Gracia del Espíritu Santo, y otro, aceptando la Voluntad del Padre, que lo envía para, encarnado en Naturaleza Humana, entregar su Vida para rescate y perdón de los pecados de todos los hombres.

Ambos redentores por la Gracia del Padre entregados a la salvación de todos los hombres. Ambos, una corredentora y otro Redentor, han dado su vida ofreciéndose a la misión evangelizadora que el Padre les ha solicitado. También, yo, Madre del Cielo, quiero unirme humildemente a esa pequeña participación y misión que el Padre solicita de mí siguiendo tus consejos, tu ejemplo y tu confiada perseverancia.

Madre, intercede por todos tus hijos, para que, fortalecidos en tu compañía sepamos discernir el valor del amor que tu Hijo, nuestro Señor, derrama sobre cada uno de nosotros, y, nunca, nos alejemos de Él. Amén.

14 de enero de 2018

HOMILIA JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO


CONCELEBRACIÓN EUCARÍSTICA
HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO
Basílica Vaticana
Domingo 14 de enero de 2018


Este año he querido celebrar la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado con una Misa a la que estáis invitados especialmente vosotros, migrantes, refugiados y solicitantes de asilo. Algunos acabáis de llegar a Italia, otros lleváis muchos años viviendo y trabajando aquí, y otros constituís las llamadas “segundas generaciones”.
Para todos ha resonado en esta asamblea la Palabra de Dios, que nos invita hoy a profundizar la especial llamada que el Señor dirige a cada uno de nosotros. Él, como hizo con Samuel (cf. 1 S 3,3b-10.19) nos llama por nuestro nombre a cada uno y nos pide que honremos el hecho de que hemos sido creados como seres únicos e irrepetibles, diferentes los unos de los otros y con un papel singular en la historia del mundo. En el Evangelio (Jn 1,35-42) los dos discípulos de Juan preguntaron a Jesús: «¿Dónde vives?» (v. 38), lo que sugiere que de la respuesta a esta pregunta dependerá su juicio sobre el maestro de Nazaret. La respuesta de Jesús es clara: «Venid y veréis» (v. 39), y abre un encuentro personal, que encierra un tiempo adecuado para acogerconocer y reconocer al otro.
En el Mensaje para la Jornada de hoy escribí: «Cada forastero que llama a nuestra puerta es una ocasión de encuentro con Jesucristo, que se identifica con el extranjero acogido o rechazado en cualquier época de la historia (cf. Mt 25,35.43)». Y para el forastero, el migrante, el refugiado, el prófugo y el solicitante de asilo, todas las puertas de la nueva tierra son también una oportunidad de encuentro con Jesús. Su invitación «Venid y veréis» se dirige hoy a todos nosotros, a las comunidades locales y a quienes acaban de llegar. Es una invitación a superar nuestros miedos para poder salir al encuentro del otro, para acogerlo, conocerlo y reconocerlo. Es una invitación que brinda la oportunidad de estar cerca del otro, para ver dónde y cómo vive. En el mundo actual, para quienes acaban de llegar, acoger, conocer y reconocer significa conocer y respetar las leyes, la cultura y las tradiciones de los países que los han acogido. También significa comprender sus miedos y sus preocupaciones de cara al futuro. Y para las comunidades locales, acoger, conocer y reconocer significa abrirse a la riqueza de la diversidad sin ideas preconcebidas, comprender los potenciales y las esperanzas de los recién llegados, así como su vulnerabilidad y sus temores.
El verdadero encuentro con el otro no se limita a la acogida sino que nos involucra a todos en las otras tres acciones que resalté en el Mensaje para esta Jornadaprotegerpromover e integrar. Y en el verdadero encuentro con el prójimo, ¿sabremos reconocer a Jesucristo que pide ser acogido, protegido, promovido e integrado? Como nos enseña la parábola evangélica del juicio final: el Señor tenía hambre, sed, estaba desnudo, enfermo, era extranjero y estaba en la cárcel, y fue asistido por algunos, mientras que otros pasaron de largo (cf. Mt 25,31-46). Este verdadero encuentro con Cristo es fuente de salvación, una salvación que debe ser anunciada y llevada a todos, como nos muestra el apóstol Andrés. Después de haber revelado a su hermano Simón: «Hemos encontrado al Mesías» (Jn 1,41), Andrés lo llevó a Jesús para que pudiera vivir la misma experiencia del encuentro.
No es fácil entrar en la cultura que nos es ajena, ponernos en el lugar de personas tan diferentes a nosotros, comprender sus pensamientos y sus experiencias. Y así, a menudo, renunciamos al encuentro con el otro y levantamos barreras para defendernos. Las comunidades locales, a veces, temen que los recién llegados perturben el orden establecido, “roben” algo que se ha construido con tanto esfuerzo. Incluso los recién llegados tienen miedos: temen la confrontación, el juicio, la discriminación, el fracaso. Estos miedos son legítimos, están basados ​​en dudas que son totalmente comprensibles desde un punto de vista humano. Tener dudas y temores no es un pecado. El pecado es dejar que estos miedos determinen nuestras respuestas, condicionen nuestras elecciones, comprometan el respeto y la generosidad, alimenten el odio y el rechazo. El pecado es renunciar al encuentro con el otro, al encuentro con aquel que es diferente, al encuentro con el prójimo, que en realidad es una oportunidad privilegiada de encontrarse con el Señor.
De este encuentro con Jesús presente en el pobre, en quien es rechazado, en el refugiado, en el solicitante de asilo, nace la oración de hoy. Es una oración recíproca: migrantes y refugiados rezan por las comunidades locales, y las comunidades locales rezan por los que acaban de llegar y por los migrantes que llevan más tiempo residiendo en el país. Encomendamos a la maternal intercesión de la Santísima Virgen María las esperanzas de todos los migrantes y refugiados del mundo, y las aspiraciones de las comunidades que los acogen, para que, conforme con el supremo mandamiento divino de la caridad y el amor al prójimo, todos podamos aprender a amar al otro, al extranjero, como nos amamos a nosotros mismos.



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