31 de octubre de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El Papa Francisco nos habla hoy de la entrada del Evangelio en Europa y nos descubre la acción del Espíritu Santo. Un Espíritu que ha venido para quedarse con los apóstoles y continuar la misión evangelizadora que empezó con el anuncio de la Buena Noticia de Salvación que trajo Jesús al mundo. Y es que el Espíritu Santo continúa esa misión que Jesús dejó en manos de la Iglesia y que preside nuestro Papa Francisco en estos momentos.

Pedimos al Espíritu Santo que lo ilumine y le dé la sabiduría, la fortaleza y la voluntad, como a Pablo y a aquellos cristianos de Macedonia, para que la Iglesia continúe con paso firme su misión. Amén.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 30 de octubre de 2019




Queridos hermanos:

El libro de los Hechos de los Apóstoles narra la llegada de Pablo a la ciudad de Filipos, colonia romana de la Macedonia, y por tanto la entrada del Evangelio en Europa. Hay tres acontecimientos que caracterizan este episodio. En primer lugar, el bautismo de Lidia, una mujer creyente a la que el Señor por obra del Espíritu le abrió el corazón para que aceptara la enseñanza de Pablo. Una vez que el corazón de Lidia se abrió, pudo acoger a Cristo mediante el bautismo, junto a toda su familia, y abrió su casa a los demás Apóstoles. Esta hospitalidad de Lidia nos recuerda la acogida y el servicio que caracterizaban a las mujeres que acompañaban a Jesús y a los Apóstoles. Gracias a esta acogida femenina florecieron las domus ecclesiae, las iglesias domésticas, entre los primeros cristianos.

En segundo lugar, Pablo y Silas fueron denunciados por los dueños de una esclava que tenía un espíritu de adivinación y les procuraba muchos beneficios, y a la que los Apóstoles liberaron con un exorcismo. En la cárcel, en vez de lamentarse, alababan a Dios y Él los salvó mediante un terremoto que sacudió la prisión y rompió las cadenas que los ataban.

Y, por último, la conversión y el bautismo del carcelero y de toda su familia. En medio de la noche, él creyó en el Señor Jesús, junto a toda su familia, acogió a los apóstoles en su casa, les lavó las heridas y recibió el Bautismo. Después, lleno de alegría por haber creído en Dios preparó la mesa y celebraron la fiesta.  En medio de la noche, para el carcelero y su familia brilló la luz de Cristo, se rompieron las cadenas del corazón y experimentaron una alegría indescriptible.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, venidos de España y de Latinoamérica. Pidamos al Espíritu Santo que nos dé un corazón abierto a Dios y acogedor con los demás, con una fe audaz capaz de romper las cadenas que nos oprimen a nosotros y a los demás. Que Dios los bendiga.

24 de octubre de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

La Iglesia siempre está en salida, o, dicho de otra forma, esa debe ser su misión: anunciar la Buena Noticia de Salvació. Hoy, en su audiencia de los miércoles, que nosotros reflexionamos algo retrasados, el Papa nos recuerda ese compromiso que todos, como bautizados, somos Iglesia en salida y comprometidos, no sólo a darle culta a Dios, como único Señor nuestro, sino también a hablar de Él a todos los hombres y mujeres sea cual sea su condición. Porque, lo importante es dar a conocer al único Dios que nos salva y nos da la paz y el gozo eterno. Amén.


PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 23 de octubre de 2019


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy reflexionamos sobre la naturaleza de la Iglesia, según nos narra el libro de los Hechos de los Apóstoles. La Iglesia no es unafortaleza cerrada, sino una tienda de campaña capaz de agrandarse para recibir a todos: es una Iglesia en salida, una Iglesia conlas puertas siempre abiertas.

En Antioquía de Siria, donde por primera vez los creyentes fueron llamados cristianos, Pablo y Bernabé inician el primer viaje misionero. En las diferentes comunidades, de la predicación del Evangelio en las Sinagogas de la diáspora se pasó al anuncio a los paganos, que Dios también llama a la fe. Esta novedad de apertura a otros que no eran judíos desencadenó una controversia: algunos judíos afirmaban la necesidad de la circuncisión para la salvación. Para resolver esta cuestión, recurrieron a la “Asamblea de los Apóstoles y de los Ancianos”, y tuvo lugar el así llamado “Concilio de Jerusalén”, en el que se afrontó la relación entre la fe en Cristo y la observancia de la ley de Moisés. Pedro y Santiago, columnas de la Iglesia, invitaron a no imponer la circuncisión a los paganos que se convertían a la fe, sino sólo a que rechazaran la idolatría y todas sus expresiones, pues sólo la gracia del Señor Jesús es causa de salvación.

La Asamblea de Jerusalén nos enseña cómo enfrentar las divergencias y buscar «la verdad en la caridad» (Ef 4,5), nos ayuda a entender que la Sinodalidad es el método eclesial para reflexionar y confrontarse, basado en el diálogo y en el discernimiento a la luz del Espíritu Santo.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Pido al Señor que refuerce en nosotros y en todos los cristianos, especialmente en los obispos y presbíteros, el deseo y la responsabilidad por la comunión, el diálogo y el encuentro con todos los hermanos, sin excepción, para manifestar la fecundidad de la Iglesia, llamada a ser Madre feliz de muchos hijos. Que Dios los bendiga.


22 de octubre de 2019

PREPARADOS Y VIGILANTES

Resultado de imagen de Lc 12,35-38
La consigna es estar preparados y vigilantes. No hay otra alternativa sino la de estar con la cintura ceñida y la lámpara encendida. Es decir, atentos al peligro de cada día, porque, cada día, valga la redundancia, el mal está al acecho y preparado para engañarnos y seducirnos. Tiene mucho recursos, todos los que el mundo y la carne les proporciona, y, nosotros, somos sus reos, sus objetivos a los que quieren devorar.

Es vital estar preparados, y eso significa que el Señor puede llegar de una manera definitiva en cada momento. Nuestra vida puede terminar en cualquier momento y olvidar eso es vivir en la mayor ignorancia. Estar preparado significa vivir en esa actitud de que el Señor puede llegar en cualquier instante a mi vida y debo estar preparado para abrirle mi corazón. Y esa preparación necesita estar atento a su Palabra y en disponibilidad de vivir en y a la acción de su Espíritu.

El mundo nos ofrece muchos peligros, muchas tentaciones que nos seducen porque nos gustan y hasta nos apetece, pero, ¿no es primero el Reino de Dios? ¿No es primero la búsqueda del mayor Tesoro que nos lleva a la Vida Eterna? Pues, esa disposición y actitud nos exige estar atentos y preparados en todos los momentos de nuestra vida. Una preparación que consiste en leer su Palabra, reflexionarla, hablar con Él - la oración - y, sobre todo, con la mayor frecuencia que podamos, recibir el verdadero alimento, su Cuerpo y su Sangre - la Eucaristía -.

Por lo tanto, mantengamos encendida la lámpara de la fe. Una fe que la sostenemos en la medida que no perdamos de vista que el Señor es nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra Vida, y siguiéndole encontraremos esa felicidad eterna que buscamos.

18 de octubre de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Aunque han pasado uno días, nunca es tarde ni tampoco sobra el reflexionar y meditar las palabras del Papa Francisco en la audiencia de este miércoles pasado, sobre el relato de los hechos de los Apóstoles que hace San Lucas. El Papa Francisco nos descubre esa misión, que precisamente celebramos por su iniciativa, este mes de octubre, que todos recibimos desde la hora de nuestro bautismo. Somos invitados - Sacerdote - Profeta - Rey -  no solo a darle culto al Señor, sino también a hablar de Él y a servir como Él.

Y esa misión de hablar de Él se extiende a todos, porque todos formamos ese pueblo que camina hacia la Casa del Señor, y todos estamos llamados a vivir en esa actitud fraterna que, precisamente, nos da la oportunidad de amar y ser amados como el Señor nos manda. No podemos quedarnos en una actitud individualista como nos dice el Papa. 



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 16 de octubre de 2019


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El viaje del Evangelio en el mundo, que San Lucas relata en los Hechos de los Apóstoles, va acompañado de la creatividad suprema de Dios que se manifiesta de manera sorprendente. Dios quiere que sus hijos superen todo particularismo para abrirse a la universalidad de la salvación. Este es el objetivo: superar los particularismos y abrirse a la universalidad de la salvación, porque Dios quiere salvar a todos. Los renacidos por el agua y el Espíritu —los bautizados— están llamados a salir de sí mismos y a abrirse a los demás, a vivir la cercanía, el estilo de vivir juntos, que transforma toda relación interpersonal en una experiencia de fraternidad (cf. Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, 87).

Testigo de este proceso de “fraternización” que el Espíritu quiere desencadenar en la historia es Pedro, protagonista de los Hechos de los Apóstoles junto con Pablo. Pedro vive un acontecimiento que marca un cambio decisivo para su existencia. Mientras reza, tiene una visión que actúa como una “provocación” divina, para provocar un cambio de mentalidad en él. Ve un gran lienzo que baja desde las alturas y que contiene varios animales: cuadrúpedos, reptiles y pájaros, y oye una voz que le invita a comer esa carne. Como buen judío, reacciona diciendo que nunca había comido nada impuro, como prescribe la Ley del Señor (cf. Levítico11). Entonces la voz repite con fuerza: «Lo que Dios ha purificado, no lo llames tu profano» (Hechos 10, 15).

Con este hecho el Señor quiere que Pedro ya no evalúe los acontecimientos y a las personas según las categorías de lo puro y lo impuro, sino que aprenda a ir más allá, a mirar a la persona y a las intenciones de su corazón. Lo que hace impuro al hombre, de hecho, no viene de fuera, sino sólo de dentro, del corazón (cf. Marcos 7, 21). Jesús lo dice claramente.

Después de esa visión, Dios envía a Pedro a la casa de un desconocido incircunciso, Cornelio, «centurión de la cohorte Itálica, piadoso y temeroso de Dios», que da muchas limosnas al pueblo y continuamente ora a Dios (cf. Hechos 10, 1-2), pero no era judío.
En ese hogar de paganos, Pedro predica a Cristo crucificado y resucitado y el perdón de los pecados a cualquiera que crea en Él. Y mientras Pedro habla, el Espíritu Santo se derrama sobre Cornelio y su familia. Y Pedro los bautiza en el nombre de Jesucristo (Hechos 10, 48).

Este hecho extraordinario —es la primera vez que sucede algo así— se llega a saber en Jerusalén, donde los hermanos, escandalizados por el comportamiento de Pedro, se lo reprochan duramente (cf. Hechos 11, 1-3). Pedro ha hecho algo que iba más allá de la costumbre, más allá de la ley, y por eso se lo reprochan. Pero después de su encuentro con Cornelio, Pedro está más libre de sí mismo y más en comunión con Dios y con los demás porque ha visto la voluntad de Dios en la acción del Espíritu Santo. Puede comprender, pues, que la elección de Israel no es una recompensa al mérito, sino el signo de la llamada gratuita a ser mediación de la bendición divina entre los pueblos paganos.

Queridos hermanos, del Príncipe de los Apóstoles aprendemos que un evangelizador no puede ser un impedimento para la obra creadora de Dios, que «quiere que todos los hombres se salven» (1 Timoteo 2, 4), sino alguien que favorece el encuentro de los corazones con el Señor. Y nosotros ¿cómo nos comportamos con nuestros hermanos y hermanas, especialmente con los que no son cristianos? ¿Somos un impedimento para el encuentro con Dios? ¿Obstaculizamos su encuentro con el Padre o lo facilitamos?

Pidamos hoy la gracia de dejarnos maravillar por las sorpresas de Dios, de no obstaculizar su creatividad, sino de reconocer y favorecer las formas siempre nuevas en que el Resucitado derrama su Espíritu en el mundo y atrae los corazones, dándose a conocer como «el Señor de todos» (Hechos 10, 36). Gracias.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Pidamos hoy la gracia de dejarnos sorprender por Dios y de no ser obstáculos a su creatividad, reconociendo y favoreciendo los caminos siempre nuevos por los que Dios derrama su Espíritu en el mundo, para atraer a Él a toda la gente.
Que el Señor los bendiga.
(En polaco)
Hoy conmemoramos la elección del cardenal Karol Wojtyła para la Sede de Pedro. Agradezcamos al señor por todos los bienes que se han dado en la Iglesia, en el mundo y en los corazones humanos a través de las palabras de Juan Pablo II, sus obras y su santidad.


10 de octubre de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa Francisco nos habla, después del episodio de la lapidación de Esteban, la aparición de un joven llamado Saulo que se convertirá en un instrumento, elegido por Dios, para anunciar el Evangelio. El Papa nos describe los hechos y proceso de su cambio y nos introduce en la acción de interpelarnos también nosotros el camino de nuestra vida.

Saulo era un hombre comprometido y fiel a su fe y convencido de que cumplía con la ley del Señor. Quizás a nosotros nos falta eso, ser fiel a lo que creemos y salir de la tibieza. Ser frío o caliente - Ap 3, 16 -  es mejor que andar en la mediocridad de la tibieza. Y es que cuando somos coherentes con nuestra fe, el Espíritu de Dios nos lleva a la Verdad y a la Justicia para que nuestro corazón sea un corazón que lata al ritmo del de nuestro Señor Jesús. Así sucedió con Saulo tal y como nos dice el Papa en su audiencia del miércoles.


PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 9 de octubre de 2019


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

A partir del episodio de la lapidación de Esteban, aparece una figura que, junto a Pedro, es la más presente e incisiva de los Hechos de los Apóstoles: la de «un joven llamado Saulo» (Hch 7,58). Se le describe al principio como alguien que aprueba la muerte de Esteban y quiere destruir a la Iglesia (cf. Hch 8,3); pero luego se convertirá en el instrumento elegido por Dios para anunciar el Evangelio a las gentes (cf. Hch 9,15; 22,21; 26,17).

Con el permiso del sumo sacerdote, Saulo persigue a los cristianos y los captura. Vosotros, que venís de algunos pueblos que han sido perseguidos por las dictaduras entendéis muy bien lo que significa perseguir a la gente y capturarla. Y lo hace pensando en servir a la ley del Señor. Lucas dice que Saulo “respiraba” «amenazas y muertes contra los discípulos del Señor» (Hch 9,1): en él hay un aliento que huele a muerte, no a vida.

El joven Saulo es retratado como un intransigente, es decir, uno que manifiesta intolerancia con los que piensan diferente a él, absolutiza su propia identidad política o religiosa y reduce al otro a un enemigo potencial contra quien combatir. Un ideólogo. En Saulo la religión se había transformado en ideología: ideología religiosa, ideología social, ideología política. Sólo después de ser transformado por Cristo enseñará que la verdadera batalla «no es contra la carne y la sangre, sino contra [...] los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal» (Ef 6,12). Enseñará que no debemos luchar contra las personas, sino contra el mal que inspira sus acciones.

La condición de rabia ―porque Saulo estaba rabioso― y de conflicto de Saulo invita a que cada uno se pregunte: ¿Cómo vivo mi vida de fe? ¿Salgo al encuentro de los demás o estoy en contra de ellos? ¿Pertenezco a la Iglesia universal (buenos y malos, todos) o tengo una ideología selectiva? ¿Adoro a Dios o adoro las fórmulas dogmáticas? ¿Cómo es mi vida religiosa?¿La fe en Dios que profeso me hace amigable u hostil a los que son diferentes a mí?

Lucas nos dice que, mientras Saulo se dedica intensamente a erradicar la comunidad cristiana, el Señor sigue sus huellas para llegar a su corazón y convertirlo a sí. Es el método del Señor: llegar al corazón. El Resucitado toma la iniciativa y se manifiesta en Saulo en el camino de Damasco, acontecimiento que se narra tres veces en el libro de los Hechos (cf. Hch 9,3-19; 22,3-21; 26,4-23). A través del binomio de «luz» y «voz», característico de las teofanías, el Resucitado se le aparece a Saulo y le pide cuentas de su furia fratricida: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? “(Hch 9,4). Aquí el Resucitado manifiesta su ser una sola cosa con los que creen en Él: ¡atacar a un miembro de la Iglesia es atacar al mismo Cristo! También los que son ideólogos porque quieren el “purismo” ―entre comillas― de la Iglesia, atacan a Cristo.

La voz de Jesús dice a Saulo: «Levántate, entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer» (Hch 9,6). Sin embargo, cuando se levanta, Saulo no ve nada, se ha vuelto ciego, y de hombre fuerte, autoritario e independiente se vuelve débil, necesitado y dependiente de los demás porque no ve. La luz de Cristo lo ha deslumbrado y cegado: «Así, se presenta también exteriormente lo que era su realidad interior, su ceguera respecto de la verdad, de la luz que es Cristo» (Benedicto XVIAudiencia general, 3 de septiembre de 2008).

De este “cuerpo a cuerpo” entre Saulo y el Resucitado, comienza una transformación que muestra la “pascua personal” de Saulo, su paso de la muerte a la vida: lo que una vez fue gloria se convierte en “basura” que hay que rechazar para adquirir la verdadera ganancia que es Cristo y la vida en él (cf. Flp 3,7-8).
Pablo recibe el bautismo. El bautismo marca así para Saulo, como para cada uno de nosotros, el comienzo de una nueva vida, y se acompaña de una nueva mirada hacia Dios, hacia sí mismo y hacia los demás, que de enemigos se convierten en hermanos en Cristo.

Pidamos al Padre que nos haga experimentar, como a Saulo, el impacto con su amor que sólo puede hacer de un corazón de piedra un corazón de carne (cf. Ez 11,15), capaz de acoger en sí «los mismos sentimientos que Cristo» (Flp 2,5).

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. A todos los invito a experimentar, como Saulo, el impacto del amor de Dios en nuestra vida, que transforma nuestro corazón de piedra en un corazón de carne, capaz de acoger los sentimientos de Cristo y hacerlos llegar a los que nos rodean. Que Dios los bendiga.

3 de octubre de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa nos habla de la evangelización que va unida al ser cristiano y que, en tiempos de persecución produce el efecto contrario, en lugar de detenerse se expande. Hoy está ocurriendo algo parecido. La Iglesia se mantiene firme y, a pesar de que cada día muchos dan su vida por su fe en Jesús, nuestro Señor, la Palabra de Dios sigue anunciándose por el mundo. También nosotros, por nuestro compromiso de bautismo, tenemos que proclamar con nuestra vida y nuestra palabra el anuncio de la Buena Noticia de Salvación.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 2 de octubre de 2019


Queridos hermanos y hermanas:

Como hemos escuchado en la lectura de los Hechos de los Apóstoles, después del martirio de Esteban se desató en Jerusalén una violenta persecución contra la Iglesia, muchos cristianos tuvieron que dejar la ciudad y se dispersaron por Judea y Samaría. Esa persecución en lugar de detener la evangelización, la impulsó, y así lo observamos en el testimonio del diácono Felipe que fue a evangelizar las ciudades de Samaría, donde el anuncio de la Palabra estaba acompañado por muchos signos de liberación y curaciones.

Fue también durante esa misión que el Espíritu Santo llevó a Felipe hacia un extranjero que se dirigía a su tierra e iba leyendo el cuarto canto del “Siervo del Señor”, del libro de Isaías, sin comprender su significado. El diálogo entre Felipe y ese hombre, que reconoció no entender la Palabra de Dios, nos dice que no es suficiente leer la Escritura, ya que la clave para entenderla se encuentra en Jesús, Palabra encarnada del Padre, que con su misterio pascual le da pleno sentido. El encuentro con Felipe impulsó al etíope a pedirle el Bautismo, y al recibirlo lo convirtió en un hombre nuevo y lo marcó con «el sello» de la alegría del Espíritu Santo, fuente de esperanza para su camino.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y de Latinoamérica. Hoy, memoria litúrgica de los ángeles custodios, pidamos al Señor que nos conceda, por su intercesión, el don de su Espíritu Santo, para que haga de todos nosotros los bautizados anunciadores valientes del Evangelio, dando cabida en nuestra vida a la acción de Dios, que nos hace criaturas nuevas y criaturas libres. Que el Señor los bendiga.


25 de septiembre de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Todo sigue igual como si el tiempo no hubiese pasado. Los mismos problemas del ayer son los de hoy. Dentro de la comunidad se reza y se consume las prácticas y hasta los sacramentos, pero no se perdona y hasta se ignora al que está al lado. Se confunde la vida con las prácticas y cumplimiento. Porque, el Señor nos enseña a vivir en actitud misericordiosa que exige necesariamente amor. Luego, si no hay amor no hay misericordia y sin misericordia, ¿ a dónde vamos?

Hoy el Papa nos habla de esos problemas de las comunidades que desde siempre están presentes en la Iglesia. Y nos recuerda ne la persona de Esteban cual debe ser nuestra actitud ante todos esos problemas. Pidamos la Gracia del Espíritu Santo para poder soportar y afrontar desde el amor todos esos problemas que surgen dentro y afuera de la misma Iglesia.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 25 de septiembre de 2019




Queridos hermanos y hermanas:

Seguimos la catequesis sobre el libro de los Hechos de los Apóstoles. Hoy reflexionamos sobre algunos problemas que surgieron dentro de la primera comunidad cristiana. Las diferencias de cultura y sensibilidad fueron caldo de cultivo para la cizaña de la murmuración y los apóstoles respondieron individuando las dificultades y juntos buscando soluciones. Distribuyeron las tareas de modo que ni la predicación del Evangelio ni la atención a los pobres se vieran mermadas, y nació así el ministerio de los diáconos que devolvió la armonía entre el servicio de la caridad y de la Palabra.

El mal de la murmuración no sólo se encontraba dentro de la Iglesia, sino también fuera se alzaban reproches contra los nuevos diáconos, entre los que se destacaban Felipe y Esteban. Los enemigos de este último, no teniendo cómo atacarle, lo calumniaron y dieron falso testimonio contra él. Este cáncer diabólico que es la murmuración, que nace de la voluntad de destruir la reputación de una persona, agrede al cuerpo eclesial y lo daña gravemente.

Esteban ante el Sanedrín fue testigo de Cristo, quien ilumina toda la historia de la salvación, y denunció la hipocresía de quienes han perseguido siempre a los profetas enviados por Dios y crucificaron a su propio Hijo. El tribunal decretó su muerte y, como otro Cristo, Esteban la afrontó abandonándose en las manos de Jesús y perdonando a sus agresores.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Saludo a los miembros de Renova presentes en Roma durante esta semana para presentar sus trabajos en los Dicasterios. Pidamos de forma constante la fuerza del Espíritu Santo para poder dar la vida cotidianamente, testimoniando hasta el final el amor de Dios con plena libertad y sin miedo, como lo han hecho tantos mártires en la historia y lo siguen haciendo tantos hermanos nuestros todavía hoy.
Que el Señor los bendiga.


11 de septiembre de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El Papa Francisco nos habla hoy de su viaje por Mozambique, Madagascar y Mauricio. Y comparte con nosotros sus experiencias y vivencias en esos lugares. Sorprendentemente, el Evangelio de hoy nos habla de la necesidad de estar al lado de los necesitados y empobrecidos, y eso tiene mucho que ver con lo que el Papa nos habla de su último viaje. 



AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 11 de septiembre de 2019




Queridos hermanos y hermanas:

Ayer regresé de mi Viaje apostólico en Mozambique, Madagascar y Mauricio: lo he realizado como peregrino de paz y de esperanza.

En Mozambique deseé esparcir semillas de esperanza, de paz y de reconciliación en una tierra que ha sufrido un largo conflicto armado y recientemente fue golpeada por dos ciclones. Animé a las autoridades locales, a los jóvenes y a todos los habitantes para que sigan trabajando por el bien común y difundiendo la amistad social.

En Madagascar, un país con enormes recursos naturales, pero marcado por la pobreza, los apoyé para que todos juntos puedan superar la adversidad y construir un futuro más justo y desarrollado. Como signo profético visité la “Ciudad de la Amistad”Akamasoa―, en la que se trabaja por la dignidad de los más necesitados y la educación de los jóvenes. Además, encontré a lasreligiosas contemplativas, a los obispos, a los sacerdotes y consagrados, y celebré la Misa dominical junto al pueblo fiel que camina en aquella tierra.

Por último, visité Mauricio, una isla que integra diversas etnias y culturas. Agradecí a las autoridades el compromiso por armonizar las diferencias en favor de un proyecto común, animándolos a seguir con ese mismo espíritu de acogida y favoreciendo la vida democrática.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica; en modo particular saludo a los “Universitarios para el desarrollo”, que trabajan en zonas carenciadas de Argentina y misionan en El Bolsón, Río Negro, y La Viña, en Salta. A todos los invito a rezar por los frutos de este Viaje apostólico, para que el Señor siga sosteniendo a los habitantes de Mozambique, Madagascar y Mauricio, y a la Iglesia le conceda la valentía de seguir llevando el consuelo y la alegría del Evangelio. Que Dios los bendiga a todos.

4 de septiembre de 2019

28 de agosto de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa Francisco pone el acento en la figura de Pedro, que injertado en el Espíritu del Señor, transmite e irradia la ternura del Resucitado que se inclina sobre enfermos y restituye dignidad, vida y salvación, como nos dice el Papa Francisco.

También hoy, apoyados, confiados y esperanzados en las Palabras de Jesús, la Iglesia sigue fiel a su misión evangelizadora y sanadora desde la cátedra de Pedro sin interrupción  hasta la del Papa Francisco actual.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 28 de agosto de 2019


Queridos hermanos y hermanas:
Hoy reflexionamos sobre la figura del apóstol Pedro, que en el pórtico de Salomón realizaba las obras de Jesús, su Maestro. Al mirar su modo de actuar vemos al mismo Cristo.

Pedro lleno del Espíritu del Señor, pasaba caminando y, sin que él hiciera nada, su sombra se convertía en caricia sanadora, efusión de la ternura del Resucitado que se inclina sobre enfermos y restituye dignidad, vida y salvación. De este modo, Dios manifiesta su cercanía y hace que las llagas de sus hijos se conviertan en lugar teológico de la ternura divina. Así se puede decir que todo en Pedro, incluso su sombra, irradia la vida del Resucitado: los enfermos recobran la salud y el mundo proclama la gloria del Padre. Y puesto que el primer apóstol es figura de la Iglesia, su sombra evoca la de la Iglesia, que sobre la tierra pone en pie a sus hijos y los destina a los bienes del Cielo, sin temer obedecer a Dios antes que a los hombres.
* * *
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Pidamos de forma constante la fuerza del Espíritu Santo para llevar a todos la presencia amorosa y consoladora del Señor que camina a nuestro lado.

Que el Señor los bendiga.

21 de agosto de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

A veces nos quejamos de que no llegamos al corazón de los demás, pero no podemos quedarnos ni justificarnos en eso, sino en mirarnos interiormente y ver qué y cómo vivimos nosotros. Esta reflexión del Papa Francisco nos puede ayudar a vernos interiormente y a reflexionar sobre nuestras comunidades.

Realmente, ¿compartimos, no lo que nos sobra, sino lo que tenemos? ¿Vivimos el espíritu de las primeras comunidades? ¿Asumimos que las dificultades que surgen en ellas son pruebas que nos ayudan a descubrir la medida y la profundidad de nuestra fe? Por eso, vivir en comunidad nos ayuda a vernos y a medir la necesidad de amar tal y como Jesús nos ha amado y continúa amándonos.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Aula Pablo VI
Miércoles, 21 de agosto de 2019




La comunidad cristiana nace de la efusión del Espíritu Santo y crece cuando comparte con los demás todo lo que posee. El término griego Koinonia, que significa “poner en común”, “compartir”, tiene una dimensión importante desde los orígenes de la Iglesia. De la participación en el Cuerpo y Sangre de Cristo, deriva la unión fraterna que llevaba a compartir todo lo que ellos tenían.

Según los Hechos de los Apóstoles, entre los creyentes no había necesitados, porque ponían todo en común. Encontramos el ejemplo de Bernabé, que vendió un campo y lo recaudado lo dio a los Apóstoles para distribuirlo a los necesitados. Y, junto a este buen ejemplo, se encuentra uno negativo: Ananías y su mujer Safira vendieron un terreno pero entregaron sólo una parte a los Apóstoles, quedándose con la otra. Este engaño los llevó a la muerte, porque habían mentido no sólo a los hombres sino a Dios.

Estos ejemplos nos enseñan que cuando la sinceridad en el compartir no se respeta se cae en la hipocresía, alejándose de la verdad, que provoca la muerte interior. Los que se comportan así transitan en la Iglesia como si fuera un albergue, y no la tienen como su casa, ni como su familia.
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Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Pido al Señor que nos conceda su Espíritu para vencer toda hipocresía y colocar al centro de nuestra vida la verdad, que alimenta la solidaridad cristiana, y está llamada a ofrecer a todos el amor de Dios con obras concretas. Que Dios los bendiga.

7 de agosto de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Reiniciamos hoy las audiencias del Santo Padre Francisco y nada más oportuno que reflexionar sobre el fundamento donde apoyamos nuestras vidas. El Santo Padre nos invita a poner el centro de nuestras vidas en el Señor. Él es el sustento y la Vida Eterna a la que aspiramos. Sabemos que el dinero y los medios son necesarios, pero la verdadera riqueza y el verdadero Tesoro es el Señor, porque en Él está la Vida Eterna.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Aula Pablo VI
Miércoles, 7 de agosto de 2019




Queridos hermanos:

La primera curación que narra el libro de los Hechos de los Apóstoles es la de un hombre paralítico de nacimiento que pedía limosna en la puerta del Templo llamada La Hermosa. Pedro y Juan se dirigen allí a rezar hacia las 3 de la tarde: es la misma hora en que se ofrecía el sacrificio, y en la que Cristo murió en la Cruz. Al ver al paralítico, los apóstoles lo miran y le piden que él a su vez los mire, creando así una relación, una relación de miradas, un encuentro real entre personas, que es donde a Dios le gusta manifestarse. A continuación Pedro le dice: «No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en el nombre de Jesucristo Nazareno, levántate y camina», y tomándolo de la mano lo levantó.

El mendigo no obtuvo dinero, sino que recibió el Nombre que salva: Jesús de Nazaret. Aquí también vemos el retrato de una Iglesia que mira al que está en dificultad para crear relaciones con significado, puentes de amistad y solidaridad. Es el rostro de la Iglesia sin fronteras que se siente madre de todos, y que vive el arte del acompañamiento que se caracteriza por la delicadeza que se acerca a la tierra sagrada del otro; así nuestro caminar tendrá el ritmo sanador de la projimidad, con una mirada respetuosa y llena de compasión, y que al mismo tiempo sana, libera, alienta a madurar en la vida cristiana.

Pedro y Juan nos enseñan a no poner la confianza en los medios, que siempre serán útiles, sino en la verdadera riqueza que es la relación con Cristo resucitado.
* * *
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española provenientes de España y Latinoamérica. En particular saludo a la Hermandad Nuestro Padre Jesús Hospitalario, de Ciempozuelos, acompañados de su obispo Mons. Ginés García Beltrán. Pidamos al Señor que nunca olvidemos que la verdadera riqueza de nuestra vida está en su amor infinito, y que nos esforcemos en compartirlo también con los demás. Que Dios los bendiga.

5 de julio de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El Papa nos habla en esta ocasión del fruto de Pentecostés, el Espíritu Santo, y nos describe los primeros pasos de las primeras comunidades cristianas. Ellos, por su compromiso de bautismo, y respondiendo a la llamada e impulso del Espíritu Santo, nos han transmitido el anuncio de la Buena Noticia que nos da la Vida Eterna.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 26 de junio de 2019


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El fruto de Pentecostés, la poderosa efusión del Espíritu de Dios sobre la primera comunidad cristiana, fue que muchas personas sintieron sus corazones traspasados por el feliz anuncio —el kerigma— de la salvación en Cristo y se adhirieron a Él libremente, convirtiéndose, recibiendo el bautismo en su nombre y recibiendo a su vez el don del Espíritu Santo. Cerca de tres mil personas entran a formar parte de esa fraternidad que es el hábitat de los creyentes y el fermento eclesial de la obra de evangelización.

El calor de la fe de estos hermanos y hermanas en Cristo hace de sus vidas el escenario de la obra de Dios que se manifiesta con prodigios y señales por medio de los apóstoles. Lo extraordinario se vuelve ordinario y la vida cotidiana se convierte en el espacio de la manifestación de Cristo vivo.

El evangelista Lucas nos lo cuenta mostrándonos la iglesia de Jerusalén como el paradigma de cada comunidad cristiana, como el ícono de una fraternidad que fascina y que no debe mitificarse pero que tampoco hay que minimizar. El relato de los Hechos deja que miremos entre las paredes de la domus donde los primeros cristianos se reúnen como familia de Dios, espacio de koinonia, es decir, de la comunión de amor entre hermanos y hermanas en Cristo. Vemos que viven de una manera precisa: «Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones» (Hechos 2, 42).

Los cristianos escuchan asiduamente el didaché o la enseñanza apostólica; practican unas relaciones interpersonales de gran calidad también a través de la comunión de bienes espirituales y materiales; recuerdan al Señor a través de la “fracción del pan”, es decir, de la Eucaristía, y dialogan con Dios en la oración. Estas son las actitudes del cristiano, las cuatro huellas de un buen cristiano. A diferencia de la sociedad humana, donde se tiende a hacer los propios intereses, independientemente o incluso a expensas de los otros, la comunidad de creyentes ahuyenta el individualismo para fomentar el compartir y la solidaridad.

No hay lugar para el egoísmo en el alma de un cristiano: si tu corazón es egoísta, no eres cristiano, eres un mundano que busca solo su favor, su beneficio. Y Lucas nos dice que los creyentes están unidos (cf. Hechos 2, 44), La cercanía y la unidad son el estilo de los creyentes: cercanos, preocupados unos de otros, no para chismorrear del otro, no, para ayudar, para acercarse.
La gracia del bautismo revela, por lo tanto, el vínculo íntimo entre los hermanos en Cristo que están llamados a compartir, a identificarse con los demás y a dar «según la necesidad de cada uno» (Hechos 2, 45), es decir, la generosidad, la limosna, el preocuparse por el otro, visitar a los enfermos, ir a ver a quienes pasan necesidades, a los que necesitan consuelo. Y precisamente esta fraternidad porque elige el camino de la comunión y de la atención a los necesitados, esta fraternidad que es la Iglesia puede vivir una vida litúrgica verdadera y auténtica:
«Acudían al Templo todos lso días con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón. Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo» (Hechos 2, 46-47).

Por último, el relato de los Hechos nos recuerda que el Señor garantiza el crecimiento de la comunidad (cf. 2, 47): la perseverancia de los creyentes en la alianza genuina con Dios y con los hermanos se convierte en una fuerza atractiva que fascina y conquista a muchos (cf. Evangelii gaudium, 14), un principio gracias al cual vive la comunidad creyente de cada época.

Pidamos al Espíritu Santo que haga de nuestras comunidades lugares donde recibir y practicar la nueva vida, las obras de solidaridad y de comunión, lugares donde las liturgias sean un encuentro con Dios, que se convierte en comunión con los hermanos y las hermanas, lugares que sean puertas abiertas a la Jerusalén celestial.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española  provenientes de España y América Latina. En particular saludo a la Asociación Española de canonistas, en su 50 aniversario, y al grupo de peregrinos de Tlalnepantla, acompañados de su arzobispo Mons. José Antonio Fernández Hurtado. Pidamos al Espíritu Santo para que nuestras comunidades sean acogedorassean solidarias, viviendo la liturgia como encuentro de Dios y con los hermanos. Y yo quiero felicitar a los mexicanos porque son tan acogedores, tan acogedores con los migrantes. Que Dios se lo pague. Gracias.


Nota: esta audiencia del Papa corresponde al día 26 de junio, que, por olvido, no publiqué.


19 de junio de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Todos comprendemos que el amor es el lenguaje que se entiende en todas partes. No hay lengua que no entienda que sólo el amor establece la paz y la verdad. Por eso, la Iglesia arranca desde Pentecostés, pues es el Espíritu Santo quien infunde en los apóstoles esa llama de amor que da fortaleza, sabiduría y valor para proclamar al mundo que sólo el Amor de Dios nos salva.

Hoy el Papa Francisco nos habla del acontecimiento producido después de los cincuenta días de la Pascua y de como la Iglesia se pone en marcha gracia a la acción del Espíritu Santo que continúa hasta nuestros días alumbrando su camino.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro

Miércoles, 19 de junio de 2019



Queridos hermanos y hermanas:

Cincuenta días después de la Pascua, los Apóstoles vivieron un evento que superaba sus expectativas. Ellos estaban reunidos en oración y fueron sorprendidos por la irrupción de Dios, que no tolera las puertas cerradas; las abrió con un viento impetuoso que llenó toda la casa.

Al viento del Espíritu se une el fuego que recuerda la zarza ardiente en el Sinaí, donde Dios habló y dio los diez mandamientos. En el fuego, Dios da su palabra, que es viva y eficaz, que anima, ilumina y prueba los corazones. La Iglesia nace del fuego del amor, de un “incendio” que arde en Pentecostés y manifiesta la fuerza de la Palabra de Cristo Resucitado, llena de Espíritu Santo.

La palabra de los Apóstoles se llena del Espíritu del Señor y es palabra nueva, como si fuera traducida en todas las lenguas posibles; es el lenguaje de la verdad y del amor, que es el idioma universal, que todos pueden comprender. El Espíritu Santo es el artífice de la comunión y de la reconciliación que sabe derribar las barreras que dividen y hace crecer a la Iglesia más allá de los límites humanos. Los seguidores de Jesús son los que viven según el Espíritu, porque Él es quien mueve los corazones para acoger la salvación que viene a través de Jesucristo.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica; en modo particular a los peregrinos de la Diócesis de León, acompañados por su obispo, Mons. Julián López Martín. Los invito a que pidamos al Señor experimentar un nuevo Pentecostés en nuestras vidas, para que el Paráclito dilate nuestro corazón haciéndolo semejante al de Cristo, y así podamos testimoniar su amor en medio del mundo y de las personas que nos rodean. Que Dios los bendiga.

22 de mayo de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa concluye, nos dice, el ciclo sobre la oración del Padrenuestro, y lo hace recomendándonosla como hizo el Señor, para estar en continúa relación con nuestro Padre Dios. Es una oración, nos dice el Papa, por la que nos relacionamos de manera filial con nuestro Padre y siguiendo la recomendación que nos hace Jesús. También, nos recuerda el Papa, que es el Espíritu Santo quien nos impulsa y nos auxilia para ponernos en actitud orante, tal y como nos enseña nuestro Señor Jesús. Gracias, Santo Padre.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 22 de mayo de 2019


Queridos hermanos y hermanas:

En este día concluimos el ciclo de catequesis sobre el Padrenuestro, la oración que el Señor Jesús enseñó a sus discípulos. Hoy también nosotros, como discípulos de Jesús, fieles a su recomendación «y siguiendo su divina enseñanza», continuamos haciéndola nuestra. No se trata de una fórmula para repetir de modo mecánico, sino de una intimidad filial por la que podemos llamar a Dios «¡Abbá!, Papá». Es la intimidad en la que Jesús, el revelador del Padre, nos introduce por su gracia. El Catecismo de la Iglesia católica nos recuerda que: «es el Espíritu Santo, [quien] a través de la Palabra de Dios, enseña a los hijos de Dios a hablar con su Padre» (N. 2766).
POR
Si leemos atentamente los Evangelios, vemos que todas las expresiones con las que Jesús reza, en los diferentes momentos de su vida, hacen referencia al texto del Padrenuestro. Constatamos, además, cómo Jesús invita a sus discípulos a cultivar un espíritu de oración, a orar insistentemente y a tener siempre presentes a los hermanos y sus necesidades.

El Nuevo Testamento nos revela que el primer protagonista de toda oración cristiana es el Espíritu Santo, que hemos recibido en nuestro bautismo y que nos hace capaces de orar como lo que somos, es decir, Hijos de Dios, siguiendo el ejemplo del Señor Jesús. Este es el misterio de la oración cristiana, que nos introduce en el diálogo amoroso de la Santísima Trinidad.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica, como también a los peregrinos de la diócesis de Ebibeyin, Guinea Ecuatorial, acompañados por su Obispo. A todos los animo a que pidan al Señor la gracia de ser hombres y mujeres de oración, y que recuerden ante el Padre a todos nuestros hermanos y hermanas, especialmente a los más necesitados y abandonados, para que a ninguno falte consolación y amor. Que Dios los bendiga.

15 de mayo de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa Francisco nos habla de la última invocación del Padrenuestro que, precisamente se trata de la petición "líbranos del mal". Y es que a cada instante de nuestra vida estamos expuestos al mal y tenemos la imperiosa necesidad de pedir a nuestro Padre Dios que nos libre de ese mal que amenaza con alejarnos de Él y llevarnos a la perdición.

Jesús nos enseña el camino para vencer a ese mal, y no es respondiendo con violencia, sino todo lo contrario. La paz es el antídoto para vencer al mal. Jesús nos lo demuestra con su Vida, nos dice el Papa, al ordenar a Pedro que envainara su espada, aseguro al ladrón arrepentido el paraíso y suplicó al Padre el perdón para aquellos que le crucificaron en la Cruz.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 15 de mayo de 2019


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy reflexionamos sobre la última invocación del padrenuestro que dice: «Líbranos del mal». No basta pedir a Dios que no nos deje caer en la tentación, sino que debemos ser liberados de un mal que intenta devorarnos. La oración cristiana es consciente de la realidad que le rodea y pone al centro la súplica a Dios, especialmente en los momentos en que la amenaza del mal se hace más presente. Así la oración filial del padrenuestro se hace oración para los pecadores, para los perseguidos, para los desesperados y los moribundos.

El hombre se presenta como el que, a pesar de soñar con el amor y el bien, expone continuamente al mal su propia persona y la de sus semejantes. Un mal que encontramos en la historia, en la naturaleza y en los pliegues de nuestro corazón, y que probó también Jesús. Antes de iniciar su pasión, suplicó a Dios que alejase de él ese cáliz, pero puso su voluntad en las manos de su Padre. En esa obediencia, experimentó no solo la soledad y la animosidad, sino el desprecio y la crueldad; no solo la muerte, sino una muerte de cruz.

Sin embargo, Jesús nos da ejemplo de cómo se vence este mal: pidió a Pedro de envainar la espada, aseguró al ladrón arrepentido el paraíso y suplicó al Padre el perdón para los que lo condenaban. De ese perdón que vence al mal, nace nuestra esperanza.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica, en modo particular saludo a los sacerdotes participantes en el curso de actualización promovido por el Pontificio Colegio Español de San José. Los animo a que recen con espíritu renovado la oración que el Señor nos dejó, y a que la enseñen a cuantos los rodean, para que, reconociendo a Dios como Padre, nos conceda la paz, el más preciado don del Resucitado, más fuerte que ningún mal.
Que el Señor los bendiga.