11 de septiembre de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El Papa Francisco nos habla hoy de su viaje por Mozambique, Madagascar y Mauricio. Y comparte con nosotros sus experiencias y vivencias en esos lugares. Sorprendentemente, el Evangelio de hoy nos habla de la necesidad de estar al lado de los necesitados y empobrecidos, y eso tiene mucho que ver con lo que el Papa nos habla de su último viaje. 



AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 11 de septiembre de 2019




Queridos hermanos y hermanas:

Ayer regresé de mi Viaje apostólico en Mozambique, Madagascar y Mauricio: lo he realizado como peregrino de paz y de esperanza.

En Mozambique deseé esparcir semillas de esperanza, de paz y de reconciliación en una tierra que ha sufrido un largo conflicto armado y recientemente fue golpeada por dos ciclones. Animé a las autoridades locales, a los jóvenes y a todos los habitantes para que sigan trabajando por el bien común y difundiendo la amistad social.

En Madagascar, un país con enormes recursos naturales, pero marcado por la pobreza, los apoyé para que todos juntos puedan superar la adversidad y construir un futuro más justo y desarrollado. Como signo profético visité la “Ciudad de la Amistad”Akamasoa―, en la que se trabaja por la dignidad de los más necesitados y la educación de los jóvenes. Además, encontré a lasreligiosas contemplativas, a los obispos, a los sacerdotes y consagrados, y celebré la Misa dominical junto al pueblo fiel que camina en aquella tierra.

Por último, visité Mauricio, una isla que integra diversas etnias y culturas. Agradecí a las autoridades el compromiso por armonizar las diferencias en favor de un proyecto común, animándolos a seguir con ese mismo espíritu de acogida y favoreciendo la vida democrática.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica; en modo particular saludo a los “Universitarios para el desarrollo”, que trabajan en zonas carenciadas de Argentina y misionan en El Bolsón, Río Negro, y La Viña, en Salta. A todos los invito a rezar por los frutos de este Viaje apostólico, para que el Señor siga sosteniendo a los habitantes de Mozambique, Madagascar y Mauricio, y a la Iglesia le conceda la valentía de seguir llevando el consuelo y la alegría del Evangelio. Que Dios los bendiga a todos.

4 de septiembre de 2019

28 de agosto de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa Francisco pone el acento en la figura de Pedro, que injertado en el Espíritu del Señor, transmite e irradia la ternura del Resucitado que se inclina sobre enfermos y restituye dignidad, vida y salvación, como nos dice el Papa Francisco.

También hoy, apoyados, confiados y esperanzados en las Palabras de Jesús, la Iglesia sigue fiel a su misión evangelizadora y sanadora desde la cátedra de Pedro sin interrupción  hasta la del Papa Francisco actual.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 28 de agosto de 2019


Queridos hermanos y hermanas:
Hoy reflexionamos sobre la figura del apóstol Pedro, que en el pórtico de Salomón realizaba las obras de Jesús, su Maestro. Al mirar su modo de actuar vemos al mismo Cristo.

Pedro lleno del Espíritu del Señor, pasaba caminando y, sin que él hiciera nada, su sombra se convertía en caricia sanadora, efusión de la ternura del Resucitado que se inclina sobre enfermos y restituye dignidad, vida y salvación. De este modo, Dios manifiesta su cercanía y hace que las llagas de sus hijos se conviertan en lugar teológico de la ternura divina. Así se puede decir que todo en Pedro, incluso su sombra, irradia la vida del Resucitado: los enfermos recobran la salud y el mundo proclama la gloria del Padre. Y puesto que el primer apóstol es figura de la Iglesia, su sombra evoca la de la Iglesia, que sobre la tierra pone en pie a sus hijos y los destina a los bienes del Cielo, sin temer obedecer a Dios antes que a los hombres.
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Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Pidamos de forma constante la fuerza del Espíritu Santo para llevar a todos la presencia amorosa y consoladora del Señor que camina a nuestro lado.

Que el Señor los bendiga.

21 de agosto de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

A veces nos quejamos de que no llegamos al corazón de los demás, pero no podemos quedarnos ni justificarnos en eso, sino en mirarnos interiormente y ver qué y cómo vivimos nosotros. Esta reflexión del Papa Francisco nos puede ayudar a vernos interiormente y a reflexionar sobre nuestras comunidades.

Realmente, ¿compartimos, no lo que nos sobra, sino lo que tenemos? ¿Vivimos el espíritu de las primeras comunidades? ¿Asumimos que las dificultades que surgen en ellas son pruebas que nos ayudan a descubrir la medida y la profundidad de nuestra fe? Por eso, vivir en comunidad nos ayuda a vernos y a medir la necesidad de amar tal y como Jesús nos ha amado y continúa amándonos.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Aula Pablo VI
Miércoles, 21 de agosto de 2019




La comunidad cristiana nace de la efusión del Espíritu Santo y crece cuando comparte con los demás todo lo que posee. El término griego Koinonia, que significa “poner en común”, “compartir”, tiene una dimensión importante desde los orígenes de la Iglesia. De la participación en el Cuerpo y Sangre de Cristo, deriva la unión fraterna que llevaba a compartir todo lo que ellos tenían.

Según los Hechos de los Apóstoles, entre los creyentes no había necesitados, porque ponían todo en común. Encontramos el ejemplo de Bernabé, que vendió un campo y lo recaudado lo dio a los Apóstoles para distribuirlo a los necesitados. Y, junto a este buen ejemplo, se encuentra uno negativo: Ananías y su mujer Safira vendieron un terreno pero entregaron sólo una parte a los Apóstoles, quedándose con la otra. Este engaño los llevó a la muerte, porque habían mentido no sólo a los hombres sino a Dios.

Estos ejemplos nos enseñan que cuando la sinceridad en el compartir no se respeta se cae en la hipocresía, alejándose de la verdad, que provoca la muerte interior. Los que se comportan así transitan en la Iglesia como si fuera un albergue, y no la tienen como su casa, ni como su familia.
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Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Pido al Señor que nos conceda su Espíritu para vencer toda hipocresía y colocar al centro de nuestra vida la verdad, que alimenta la solidaridad cristiana, y está llamada a ofrecer a todos el amor de Dios con obras concretas. Que Dios los bendiga.

7 de agosto de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Reiniciamos hoy las audiencias del Santo Padre Francisco y nada más oportuno que reflexionar sobre el fundamento donde apoyamos nuestras vidas. El Santo Padre nos invita a poner el centro de nuestras vidas en el Señor. Él es el sustento y la Vida Eterna a la que aspiramos. Sabemos que el dinero y los medios son necesarios, pero la verdadera riqueza y el verdadero Tesoro es el Señor, porque en Él está la Vida Eterna.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Aula Pablo VI
Miércoles, 7 de agosto de 2019




Queridos hermanos:

La primera curación que narra el libro de los Hechos de los Apóstoles es la de un hombre paralítico de nacimiento que pedía limosna en la puerta del Templo llamada La Hermosa. Pedro y Juan se dirigen allí a rezar hacia las 3 de la tarde: es la misma hora en que se ofrecía el sacrificio, y en la que Cristo murió en la Cruz. Al ver al paralítico, los apóstoles lo miran y le piden que él a su vez los mire, creando así una relación, una relación de miradas, un encuentro real entre personas, que es donde a Dios le gusta manifestarse. A continuación Pedro le dice: «No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en el nombre de Jesucristo Nazareno, levántate y camina», y tomándolo de la mano lo levantó.

El mendigo no obtuvo dinero, sino que recibió el Nombre que salva: Jesús de Nazaret. Aquí también vemos el retrato de una Iglesia que mira al que está en dificultad para crear relaciones con significado, puentes de amistad y solidaridad. Es el rostro de la Iglesia sin fronteras que se siente madre de todos, y que vive el arte del acompañamiento que se caracteriza por la delicadeza que se acerca a la tierra sagrada del otro; así nuestro caminar tendrá el ritmo sanador de la projimidad, con una mirada respetuosa y llena de compasión, y que al mismo tiempo sana, libera, alienta a madurar en la vida cristiana.

Pedro y Juan nos enseñan a no poner la confianza en los medios, que siempre serán útiles, sino en la verdadera riqueza que es la relación con Cristo resucitado.
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Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española provenientes de España y Latinoamérica. En particular saludo a la Hermandad Nuestro Padre Jesús Hospitalario, de Ciempozuelos, acompañados de su obispo Mons. Ginés García Beltrán. Pidamos al Señor que nunca olvidemos que la verdadera riqueza de nuestra vida está en su amor infinito, y que nos esforcemos en compartirlo también con los demás. Que Dios los bendiga.

5 de julio de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El Papa nos habla en esta ocasión del fruto de Pentecostés, el Espíritu Santo, y nos describe los primeros pasos de las primeras comunidades cristianas. Ellos, por su compromiso de bautismo, y respondiendo a la llamada e impulso del Espíritu Santo, nos han transmitido el anuncio de la Buena Noticia que nos da la Vida Eterna.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 26 de junio de 2019


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El fruto de Pentecostés, la poderosa efusión del Espíritu de Dios sobre la primera comunidad cristiana, fue que muchas personas sintieron sus corazones traspasados por el feliz anuncio —el kerigma— de la salvación en Cristo y se adhirieron a Él libremente, convirtiéndose, recibiendo el bautismo en su nombre y recibiendo a su vez el don del Espíritu Santo. Cerca de tres mil personas entran a formar parte de esa fraternidad que es el hábitat de los creyentes y el fermento eclesial de la obra de evangelización.

El calor de la fe de estos hermanos y hermanas en Cristo hace de sus vidas el escenario de la obra de Dios que se manifiesta con prodigios y señales por medio de los apóstoles. Lo extraordinario se vuelve ordinario y la vida cotidiana se convierte en el espacio de la manifestación de Cristo vivo.

El evangelista Lucas nos lo cuenta mostrándonos la iglesia de Jerusalén como el paradigma de cada comunidad cristiana, como el ícono de una fraternidad que fascina y que no debe mitificarse pero que tampoco hay que minimizar. El relato de los Hechos deja que miremos entre las paredes de la domus donde los primeros cristianos se reúnen como familia de Dios, espacio de koinonia, es decir, de la comunión de amor entre hermanos y hermanas en Cristo. Vemos que viven de una manera precisa: «Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones» (Hechos 2, 42).

Los cristianos escuchan asiduamente el didaché o la enseñanza apostólica; practican unas relaciones interpersonales de gran calidad también a través de la comunión de bienes espirituales y materiales; recuerdan al Señor a través de la “fracción del pan”, es decir, de la Eucaristía, y dialogan con Dios en la oración. Estas son las actitudes del cristiano, las cuatro huellas de un buen cristiano. A diferencia de la sociedad humana, donde se tiende a hacer los propios intereses, independientemente o incluso a expensas de los otros, la comunidad de creyentes ahuyenta el individualismo para fomentar el compartir y la solidaridad.

No hay lugar para el egoísmo en el alma de un cristiano: si tu corazón es egoísta, no eres cristiano, eres un mundano que busca solo su favor, su beneficio. Y Lucas nos dice que los creyentes están unidos (cf. Hechos 2, 44), La cercanía y la unidad son el estilo de los creyentes: cercanos, preocupados unos de otros, no para chismorrear del otro, no, para ayudar, para acercarse.
La gracia del bautismo revela, por lo tanto, el vínculo íntimo entre los hermanos en Cristo que están llamados a compartir, a identificarse con los demás y a dar «según la necesidad de cada uno» (Hechos 2, 45), es decir, la generosidad, la limosna, el preocuparse por el otro, visitar a los enfermos, ir a ver a quienes pasan necesidades, a los que necesitan consuelo. Y precisamente esta fraternidad porque elige el camino de la comunión y de la atención a los necesitados, esta fraternidad que es la Iglesia puede vivir una vida litúrgica verdadera y auténtica:
«Acudían al Templo todos lso días con perseverancia y con un mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y sencillez de corazón. Alababan a Dios y gozaban de la simpatía de todo el pueblo» (Hechos 2, 46-47).

Por último, el relato de los Hechos nos recuerda que el Señor garantiza el crecimiento de la comunidad (cf. 2, 47): la perseverancia de los creyentes en la alianza genuina con Dios y con los hermanos se convierte en una fuerza atractiva que fascina y conquista a muchos (cf. Evangelii gaudium, 14), un principio gracias al cual vive la comunidad creyente de cada época.

Pidamos al Espíritu Santo que haga de nuestras comunidades lugares donde recibir y practicar la nueva vida, las obras de solidaridad y de comunión, lugares donde las liturgias sean un encuentro con Dios, que se convierte en comunión con los hermanos y las hermanas, lugares que sean puertas abiertas a la Jerusalén celestial.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española  provenientes de España y América Latina. En particular saludo a la Asociación Española de canonistas, en su 50 aniversario, y al grupo de peregrinos de Tlalnepantla, acompañados de su arzobispo Mons. José Antonio Fernández Hurtado. Pidamos al Espíritu Santo para que nuestras comunidades sean acogedorassean solidarias, viviendo la liturgia como encuentro de Dios y con los hermanos. Y yo quiero felicitar a los mexicanos porque son tan acogedores, tan acogedores con los migrantes. Que Dios se lo pague. Gracias.


Nota: esta audiencia del Papa corresponde al día 26 de junio, que, por olvido, no publiqué.


19 de junio de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Todos comprendemos que el amor es el lenguaje que se entiende en todas partes. No hay lengua que no entienda que sólo el amor establece la paz y la verdad. Por eso, la Iglesia arranca desde Pentecostés, pues es el Espíritu Santo quien infunde en los apóstoles esa llama de amor que da fortaleza, sabiduría y valor para proclamar al mundo que sólo el Amor de Dios nos salva.

Hoy el Papa Francisco nos habla del acontecimiento producido después de los cincuenta días de la Pascua y de como la Iglesia se pone en marcha gracia a la acción del Espíritu Santo que continúa hasta nuestros días alumbrando su camino.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro

Miércoles, 19 de junio de 2019



Queridos hermanos y hermanas:

Cincuenta días después de la Pascua, los Apóstoles vivieron un evento que superaba sus expectativas. Ellos estaban reunidos en oración y fueron sorprendidos por la irrupción de Dios, que no tolera las puertas cerradas; las abrió con un viento impetuoso que llenó toda la casa.

Al viento del Espíritu se une el fuego que recuerda la zarza ardiente en el Sinaí, donde Dios habló y dio los diez mandamientos. En el fuego, Dios da su palabra, que es viva y eficaz, que anima, ilumina y prueba los corazones. La Iglesia nace del fuego del amor, de un “incendio” que arde en Pentecostés y manifiesta la fuerza de la Palabra de Cristo Resucitado, llena de Espíritu Santo.

La palabra de los Apóstoles se llena del Espíritu del Señor y es palabra nueva, como si fuera traducida en todas las lenguas posibles; es el lenguaje de la verdad y del amor, que es el idioma universal, que todos pueden comprender. El Espíritu Santo es el artífice de la comunión y de la reconciliación que sabe derribar las barreras que dividen y hace crecer a la Iglesia más allá de los límites humanos. Los seguidores de Jesús son los que viven según el Espíritu, porque Él es quien mueve los corazones para acoger la salvación que viene a través de Jesucristo.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica; en modo particular a los peregrinos de la Diócesis de León, acompañados por su obispo, Mons. Julián López Martín. Los invito a que pidamos al Señor experimentar un nuevo Pentecostés en nuestras vidas, para que el Paráclito dilate nuestro corazón haciéndolo semejante al de Cristo, y así podamos testimoniar su amor en medio del mundo y de las personas que nos rodean. Que Dios los bendiga.

22 de mayo de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa concluye, nos dice, el ciclo sobre la oración del Padrenuestro, y lo hace recomendándonosla como hizo el Señor, para estar en continúa relación con nuestro Padre Dios. Es una oración, nos dice el Papa, por la que nos relacionamos de manera filial con nuestro Padre y siguiendo la recomendación que nos hace Jesús. También, nos recuerda el Papa, que es el Espíritu Santo quien nos impulsa y nos auxilia para ponernos en actitud orante, tal y como nos enseña nuestro Señor Jesús. Gracias, Santo Padre.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 22 de mayo de 2019


Queridos hermanos y hermanas:

En este día concluimos el ciclo de catequesis sobre el Padrenuestro, la oración que el Señor Jesús enseñó a sus discípulos. Hoy también nosotros, como discípulos de Jesús, fieles a su recomendación «y siguiendo su divina enseñanza», continuamos haciéndola nuestra. No se trata de una fórmula para repetir de modo mecánico, sino de una intimidad filial por la que podemos llamar a Dios «¡Abbá!, Papá». Es la intimidad en la que Jesús, el revelador del Padre, nos introduce por su gracia. El Catecismo de la Iglesia católica nos recuerda que: «es el Espíritu Santo, [quien] a través de la Palabra de Dios, enseña a los hijos de Dios a hablar con su Padre» (N. 2766).
POR
Si leemos atentamente los Evangelios, vemos que todas las expresiones con las que Jesús reza, en los diferentes momentos de su vida, hacen referencia al texto del Padrenuestro. Constatamos, además, cómo Jesús invita a sus discípulos a cultivar un espíritu de oración, a orar insistentemente y a tener siempre presentes a los hermanos y sus necesidades.

El Nuevo Testamento nos revela que el primer protagonista de toda oración cristiana es el Espíritu Santo, que hemos recibido en nuestro bautismo y que nos hace capaces de orar como lo que somos, es decir, Hijos de Dios, siguiendo el ejemplo del Señor Jesús. Este es el misterio de la oración cristiana, que nos introduce en el diálogo amoroso de la Santísima Trinidad.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica, como también a los peregrinos de la diócesis de Ebibeyin, Guinea Ecuatorial, acompañados por su Obispo. A todos los animo a que pidan al Señor la gracia de ser hombres y mujeres de oración, y que recuerden ante el Padre a todos nuestros hermanos y hermanas, especialmente a los más necesitados y abandonados, para que a ninguno falte consolación y amor. Que Dios los bendiga.

15 de mayo de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa Francisco nos habla de la última invocación del Padrenuestro que, precisamente se trata de la petición "líbranos del mal". Y es que a cada instante de nuestra vida estamos expuestos al mal y tenemos la imperiosa necesidad de pedir a nuestro Padre Dios que nos libre de ese mal que amenaza con alejarnos de Él y llevarnos a la perdición.

Jesús nos enseña el camino para vencer a ese mal, y no es respondiendo con violencia, sino todo lo contrario. La paz es el antídoto para vencer al mal. Jesús nos lo demuestra con su Vida, nos dice el Papa, al ordenar a Pedro que envainara su espada, aseguro al ladrón arrepentido el paraíso y suplicó al Padre el perdón para aquellos que le crucificaron en la Cruz.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 15 de mayo de 2019


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy reflexionamos sobre la última invocación del padrenuestro que dice: «Líbranos del mal». No basta pedir a Dios que no nos deje caer en la tentación, sino que debemos ser liberados de un mal que intenta devorarnos. La oración cristiana es consciente de la realidad que le rodea y pone al centro la súplica a Dios, especialmente en los momentos en que la amenaza del mal se hace más presente. Así la oración filial del padrenuestro se hace oración para los pecadores, para los perseguidos, para los desesperados y los moribundos.

El hombre se presenta como el que, a pesar de soñar con el amor y el bien, expone continuamente al mal su propia persona y la de sus semejantes. Un mal que encontramos en la historia, en la naturaleza y en los pliegues de nuestro corazón, y que probó también Jesús. Antes de iniciar su pasión, suplicó a Dios que alejase de él ese cáliz, pero puso su voluntad en las manos de su Padre. En esa obediencia, experimentó no solo la soledad y la animosidad, sino el desprecio y la crueldad; no solo la muerte, sino una muerte de cruz.

Sin embargo, Jesús nos da ejemplo de cómo se vence este mal: pidió a Pedro de envainar la espada, aseguró al ladrón arrepentido el paraíso y suplicó al Padre el perdón para los que lo condenaban. De ese perdón que vence al mal, nace nuestra esperanza.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica, en modo particular saludo a los sacerdotes participantes en el curso de actualización promovido por el Pontificio Colegio Español de San José. Los animo a que recen con espíritu renovado la oración que el Señor nos dejó, y a que la enseñen a cuantos los rodean, para que, reconociendo a Dios como Padre, nos conceda la paz, el más preciado don del Resucitado, más fuerte que ningún mal.
Que el Señor los bendiga.

8 de mayo de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa Francisco no relata su último viaje apostólico a Bulgaria y a Macedonia del Norte. Le agradecemos que nos haga partícipes de sus deseos y de sus encuentros con los jóvenes y de los testimonios escuchados.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 8 de mayo de 2019


Queridos hermanos:

Anoche regresé de mi viaje apostólico a Bulgaria y Macedonia del Norte, y deseo agradecer a todos por la acogida que me han dispensado en estos días. En Bulgaria me he dejado guiar por el recuerdo vivo del papa san Juan XXIII, que se desempeñó como Delegado Apostólico.

En Macedonia del Norte me ha acompañado la fuerte presencia espiritual de la Madre Teresa de Calcuta, que allí nació. Ella refleja bien la imagen de la Iglesia en este País.

En el encuentro con los jóvenes, muchos también de diversas confesiones cristianas y de otras religiones, musulmanes, por ejemplo. Los he exhortado a soñar cosas grandes y a comprometerse, como Madre Teresa.
Escuché los testimonios de sacerdotes y personas consagradas que han entregado su vida por Cristo. Frente a la magnitud de los problemas del mundo actual, los invité a no desanimarse.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española  provenientes de España y América Latina. En este tiempo de Pascua, dejemos que la alegría de la presencia de Cristo resucitado llene nuestra vida de fe, esperanza y caridad. Que Dios los bendiga.

1 de mayo de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

No nos dejes caer en la tentación, es la penúltima petición, nos dice el Papa hoy, que hacemos en el Padre nuestro. Una petición que descubre nuestra naturaleza herida por el pecado, débil y frágil y que nos somete a las seducciones del demonio para alejarnos de nuestro destino de salvación y del amor de Dios.

Necesitamos la fuerza del Espíritu Santo que hemos recibido en el Bautismo y confiamos, porque así nos lo ha enseñado Jesús dándonos testimonio, como nos dice el Papa, en los momentos que se sintió tentado y desolado tanto en el desierto como en las horas previas a su Pasión, que Él nos acompaña y está a nuestro lado confortándonos para vencer las seducciones del demonio.





PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro

Miércoles, 1 de mayo de 2019





Queridos hermanos y hermanas:

Hoy reflexionamos sobre la penúltima invocación de la oración del padrenuestro que dice: «No nos dejes caer en la tentación». Esta petición se encuentra en el centro del drama entre nuestra libertad y las insidias del maligno. Es una frase difícil de traducir en las lenguas modernas, pero está claro que Dios no es el que nos tienta, como si Él fuera el que busca hacernos caer en el momento de la prueba. De hecho, Jesús nos revela que Dios se pone junto a nosotros en la lucha contra el mal y, por eso, nos enseña a pedirle que nos ayude a evitarlo y a superarlo.

También Jesús vivió momentos de prueba y tentación, pero supo vencerlos; se impuso al demonio durante las tentaciones en el desierto, y cuando experimentó la desolación más absoluta en el huerto de Getsemaní, dio testimonio de que confiaba en su Padre Dios. En aquel instante previo a su Pasión, cuando sentía un gran abandono, pidió a sus discípulos que velasen y orasen con Él, pero ellos no fueron capaces de hacerlo. Sin embargo, cuando nosotros somos probados y tentados por el maligno, Él vela y está junto a nosotros. De este modo, sabemos que no estamos solos en el momento de la prueba y la dificultad, sino que estamos recorriendo, junto a Jesús, el camino que Él bendijo con su presencia salvadora.

* * *

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y de Latinoamérica, en modo particular a los sacerdotes de la Diócesis de Cartagena, acompañados por su obispo, Mons. José Manuel Lorca Planes. Pidamos al Señor que aleje de nosotros todo tipo de tentación y que sepamos percibir su presencia a nuestro lado en todo momento de nuestra vida. Dios siempre nos acompaña y hace más ligero el peso de nuestra cruz. Que el Señor los bendiga.

24 de abril de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa nos habla del perdón y es que, continua el Papa, sin perdón no podemos tampoco nosotros recibir perdón. Dios que nos perdona por amor quiere también que tú y yo perdonemos por amor. Por lo tanto, está muy claro que tendremos que amar para perdonar. Y perdonar para poder amar. Ambas cosas van unidas.

Y Dios resumen toda la Ley en esas dos premisas:  Amar a Dios sobre toda las cosas y al prójimo como a ti mismo. Y nos manda ese mandamiento nuevo: aprender a amarnos unos a otros como Jesús, el Hijo predilecto enviado, nos ha enseñado a amarnos. Sabe realmente como somos, pues de Él hemos salido y nos acompaña para que con su ayuda podamos realizar ese perdón por amor.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles, 24 de abril de 2019




Queridos hermanos y hermanas:

Seguimos con nuestra catequesis sobre la quinta petición del Padrenuestro que dice: «como nosotros perdonamos a los que nos ofenden». Dios ama infinitamente a cada uno de nosotros. Dependemos totalmente de Él, de quien recibimos todo: la vida, el cuerpo y la gracia. Y porque sabemos que nos ama, tenemos también la seguridad de que nos perdona, pues somos pecadores y con necesidad de pedir perdón siempre.

De este perdón de Dios nace, necesariamente, el perdón que debemos a nuestro prójimo: Y Dios que es bueno, nos invita a ser buenos con los demás. Si «amor con amor se paga», también el perdón que recibimos del Señor nos compromete a perdonar a los demás, porque si no nos esforzamos en perdonar, no seremos perdonados; y si no nos esforzamos en amar, tampoco seremos amados.

En la vida no todo se resuelve con la justicia, es necesario el amor, por eso Jesús introduce en las relaciones humanas la fuerza del perdón, para que podamos amar «más allá de lo necesario» y no permitir a la venganza del mal propagarse hasta asfixiar al mundo entero. Jesús sustituye «la ley del talión» con la ley del amor: Lo que Dios ha hecho por nosotros, nosotros lo hacemos por nuestro prójimo.



Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica, en modo particular saludo a los alumnos del Seminario Menor de Tui-Vigo, en su 60 aniversario de fundación, acompañados por su Obispo, Mons. Luis Quinteiro Fiuza. Pidamos al Señor que nos dé la gracia de saber escribir una historia de bien en la vida de nuestros hermanos y de transmitirles con gestos de ternura la experiencia del perdón gratuito que Él nos ha dado. ¡Feliz Pascua de Resurrección! Que Dios los bendiga.

17 de abril de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa nos resume el significado de tres palabras que Jesús dirige al Padre. Como nos dice el Papa, debemos aprender de ese Espíritu de Jesús que es glorificado por el Padre en ese momento que es crucificado en la cruz y cumple su misión redentora. Ambos se glorifican mutuamente, de modo que esa lección, nos dice el Papa, debemos también nosotros de aprender buscando siempre la gloria y el bien de los demás.

También nos habla el Papa de no perder nunca esa filiación que nos hace hijo de Dios y como tal confiar en Él como un hijo confía en su padre. Y también, por último, el Papa nos habla del perdón. Como Jesús, que nos enseña en el Padrenuestro a perdonar a los que nos ofende, pide el perdón para todos nosotros que con nuestros pecados le hemos crucificado.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 17 de abril de 2019




Queridos hermanos y hermanas:

Hoy reflexionamos sobre tres palabras que Jesús dirige al Padre durante el momento de su Pasión. La primera es: «Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo» (Jn 17,1). La gloria significa la revelación de Dios como signo de su presencia salvadora entre los hombres. En la cruz, Jesús manifiesta su gloria porque es allí donde está realizando de forma definitiva la salvación de los hombres. La verdadera gloria es la del amor. En la Pascua comprobamos cómo el Padre glorifica al Hijo, mientras el Hijo glorifica al Padre. Ninguno se glorifica a sí mismo, sino al otro. Así, el actuar de Dios nos tiene que interpelar, para que no busquemos nuestra propia gloria sino la de Dios y la de los demás.

La segunda palabra es: «Abbá», es decir papá (cf. Mc 14,36). Jesús, cuando experimentó en el huerto de Getsemaní la angustia y la soledad ante su Pasión, se dirigió a Dios llamándolo “papá”. Nos enseña a tratar a Dios como un padre, porque en Él se encuentra la fuerza para seguir adelante en el dolor. En la desolación, Jesús no está solo porque está con el Padre. En cambio, nosotros, cuando nos encontramos en situaciones difíciles preferimos muchas veces la soledad, antes que decir “Padre” y confiar en Él.

Por último, en la tercera oración, Jesús dice: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» ( Lc 23,24). Él reza por los que lo están crucificando. Era el momento más agudo del dolor; pero es allí donde se llega al culmen del amor, en el perdón, que rompe el círculo del mal. Jesús reza por nosotros al Padre, para que nos envuelva con su misericordia, que trasforma y sana el corazón.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y de Latinoamérica. Pidamos al Señor que la celebración de la Pascua no sea sólo un momento más en nuestra vida, sino que nos impulse a vivir cada día para la gloria de Dios, confiando al Padre las pruebas que nos afligen y encontrando en Él el abrazo misericordioso que nos anima a perdonar a los demás. Que Dios los bendiga.

10 de abril de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy nos habla el Papa del perdón. Sin perdón no podemos vivir y necesitamos perdonar para ser perdonados. Porque, toda nuestra vida se sostiene por el perdón recibido de Dios. Su Misericordia es Infinita y nuestra deuda impagable. Siempre estaremos en deuda con Dios, nos dice el Papa Francisco, pues todo lo que somos y tenemos lo hemos recibido de Él.

Así que, en la medida que seamos reflejo de Dios estaremos haciendo su Voluntad. Sin embargo, nos ha creado libres y podemos rechazar ser reflejo de ese Amor que Él nos da incondicionalmente, aunque, queramos o no, el amor brota siempre dentro de nosotros.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro

Miércoles, 10 de abril de 2019



Queridos hermanos:

Consideramos hoy la petición del Padre nuestro, que dice: “Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. En toda oración del cristiano se contiene una petición de perdón a Dios, ya que por muy santa que sea nuestra vida siempre somos deudores ante Dios. Por eso la soberbia es la actitud más negativa en la vida cristiana. Se arraiga en el corazón sin que muchas veces nos demos cuenta, e incluso afecta a las personas que llevan una intensa vida religiosa. Nos hace creer que somos mejores que los demás, casi semejantes a Dios, amenazando así con romper la fraternidad.

En definitiva, somos deudores porque todo lo hemos recibido: la existencia, los padres, la amistad, la belleza de la creación… En nuestra vida personal se refleja también como un mysterium lunae, es decir: un misterio de la luna. Al igual que la luna no brilla con luz propia sino que refleja la luz del sol, también nosotros reflejamos una luz que no es nuestra, sino que la hemos recibido. De esta manera, si amamos es porque hemos sido amados; si perdonamos es porque antes hemos sido perdonados. Y en esta cadena de amor que nos precede reconocemos la presencia providente de Dios que nos ama. Ninguno ama a Dios tanto como Él nos ha amado a nosotros. Basta que miremos a Cristo en la cruz para descubrir la desproporción entre su amor y el nuestro.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española  provenientes de España y América Latina. Acercándonos cada vez más a las fiestas de Pascua, los animo a no dejar de mirar a Cristo en la cruz, para que su amor purifique todas nuestras vidas y nos libre del orgullo de pensar que somos autosuficientes. Que la gracia de la resurrección de Cristo transforme totalmente nuestra vida. Que Dios los bendiga.

3 de abril de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa Francisco nos habla de su visita a Marrueco y de sus intenciones de continuar y avivar el diálogo interreligioso con nuestros hermanos y hermanas musulmanes. Pongamos también nosotros nuestra oraciones para que la dignidad de la persona humana sea respetada en toda su integridad sin clase de género ni de ninguna coacción a su libertad. Busquemos la paz y la fraternidad entre todos los hombres sin distinción de razas ni género.





PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 3 de abril de 2019


Queridos hermanos y hermanas:

El pasado fin de semana realicé un viaje apostólico a Marruecos, invitado por Su Majestad el rey Mohammed VI; a él y a las Autoridades marroquíes agradezco nuevamente su acogida y colaboración.

Con el lema “Servidor de la Esperanza”, pude dar otro paso en el camino del diálogo interreligioso con nuestros hermanos y hermanas musulmanes, recordando aquel encuentro entre san Francisco de Asís con el sultán al-Malik al-Kamil hace 800 años, y el viaje del Papa Juan Pablo II hace más de tres décadas.

Servir la esperanza quiere decir crear puentes entre las civilizaciones y, junto con el rey Mohammed VI, reiteramos que las religiones son esenciales para defender la dignidad humana, promover la paz y el cuidado de la creación. De forma conjunta, hicimos un llamamiento por Jerusalén, para que sea preservada como patrimonio de la humanidad y lugar de encuentro pacífico, de modo particular 
para los fieles de las tres religiones monoteístas.



El sábado visité el mausoleo de Mohammed V y rendí homenaje a su memoria como a la de Hassan II; además estuve en elInstituto de formación de los imanes y predicadores, que promueve un islam respetuoso y rechaza la violencia y el integrismo. De manera especial, presté atención a la cuestión migratoria, ofreciendo un camino a través de cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar.

El domingo estuvo dedicado a la comunidad cristiana. Visité el Centro Rural de Servicios Sociales, gestionado por las Hijas de la Caridad; después en la catedral de Rabat tuve un encuentro con sacerdotes, personas consagradas y el Consejo ecuménico de las Iglesias. La presencia de ellos en ese país es como la sal o la levadura que puede dar sabor y hacer crecer la masa. Concluí mi visita con la celebración de la Eucaristía en la que participaron miles de personas de unas 60 naciones diferentes, siendo esta una epifanía particular del Pueblo de Dios en el corazón de un país islámico.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y de Latinoamérica. Pidamos que Dios, el Clemente y Misericordioso —como lo invocan nuestros hermanos y hermanas musulmanes—, impulse el diálogo interreligioso y fomente los lazos de fraternidad que nos unen como hijos de un mismo Dios.
Que el Señor los bendiga.


27 de marzo de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Tenemos muchas necesidades y ser consciente de ello nos lleva a reconocer la necesidad de pedirlas a nuestro Padre del Cielo. Un Padre de todos que nos descubre la necesidad de sentirnos unidos y en fraternidad. Por eso, pedirle la necesidad de cada día nos lleva a sentirnos solidarios con aquellos que no las tienen bien cubiertas o carecen de ellas por circunstancias concretas.

Eludir esta dimensión de unidad y fraternidad desvirtúa esta hermosa oración que Jesús nos enseñó y, como nos dice el Papa Francisco, dejaría de ser cristiana. Pidamos, como nos dice el Papa, con sentido fraterno, más en estos momentos cuaresmales, la necesidad de que todos los hombres tengan el pan digno que necesitan para sus vidas hasta el punto de sentir con ellos ese hambre que muchos padecen.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 27 de marzo de 2019




Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy pasamos a considerar la segunda parte del Padrenuestro, en la que presentamos a Dios nuestras necesidades. Y la primera es el pan, que significa lo necesario para la vida: alimento, agua, casa, medicinas, trabajo. Es una súplica que surge de la misma existencia humana, con sus problemas concretos, cotidianos, que pone en evidencia lo que a veces olvidamos: que no somos autosuficientes, sino que dependemos de la bondad de Dios.

Los Evangelios nos muestran que para mucha gente el encuentro con Jesús se da, precisamente, a través de una súplica, pidiendo una necesidad: desde la más elemental, la del pan, hasta otras no menos importantes, como la liberación y la salvación.

En la invocación: «Danos hoy nuestro pan de cada día», Jesús nos enseña a pedir al Padre el pan cotidiano, unidos a tantos hombres y mujeres, para quienes esta oración es un grito doloroso que acompaña el ansia de cada día, porque se carece de lo necesario para vivir. Por eso Jesús nos invita a suplicar “nuestro” pan, sin egoísmos, en fraternidad. Porque si no lo rezamos de esta manera, el Padrenuestro deja de ser una oración cristiana. Si decimos que Dios es nuestro Padre, estamos llamados a presentarnos ante Él como hermanos, unidos en solidaridad y dispuestos a compartir el pan con los demás; en definitiva, a sentir en “mi hambre” también el hambre de muchos que hoy en día carecen de lo necesario.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Pidamos al Señor que no nos haga faltar nuestro pan cotidiano, y nos ayude a comprender que este no es una propiedad privada sino, ayudados por su gracia, es providencia para compartir y oportunidad para salir al encuentro de los demás, especialmente de los pobres y necesitados. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

20 de marzo de 2019

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa nos habla de la tercera invocación con la que le pedimos que se haga su Voluntad. Pues, la Voluntad del Dios está muy clara. Nos la ha revelado Jesús, el Hijo enviado para redimirnos. Y redimirnos de todos nuestro pecados, ¿para qué? Pues, precisamente para eso, para salvarnos de la esclavitud de la muerte y darnos la Vida Eterna junto a Él en plenitud de gozo y felicidad.

Realmente, esa es la Voluntad de Dios de la que el Papa Francisco nos habla hoy. Nuestro Padre Dios quiere salvarnos y necesita, eso sí, nuestra colaboración, pues nos ha creado libre para que seamos nosotros los que decidamos si queremos dejarnos salvar por su Amor y Misericordia. Sí, Padre Bueno del Cielo, queremos colaborar contigo para que por tu Gracias y Misericordia, ser salvados para estar contigo toda la eternidad. Amén.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro

Miércoles, 20 de marzo de 2019






Queridos hermanos:
Continuamos con la catequesis sobre el Padrenuestro, y hoy lo hacemos reflexionando sobre la tercera invocación: «Hágase tu voluntad» que se une a las dos primeras de este tríptico: «sea santificado tu nombre» y «venga tu Reino». Dios siempre toma la iniciativa para salvarnos, y nosotros lo buscamos en la oración, y descubrimos que Él ya nos estaba esperando. Esa es la voluntad de Dios y es lo que pedimos para que se cumpla su plan de salvación.

Como nos dice la primera carta a Timoteo, Dios quiere que todos los hombres se salven. Por tanto, cuando pedimos a Dios «hágase tu voluntad» quiere decir que no nos resignamos a un destino que no conocemos ni compartimos, sino que confiamos en Él, como nuestro Padre, que desea para nosotros el bien y la vida. Las insidias del mundo, que llenan de obstáculos este proyecto, son vencidas por la fuerza de una oración que pide, como el profeta, cambiar las espadas en arados y las lanzas en podaderas.

Si rezamos es porque creemos que estas realidades de destrucción y muerte, pueden ser transformadas en instrumentos para generar fecundidad y vida. Dios tiene un proyecto para cada uno de nosotros, y confiando en Él, nos abandonamos en sus manos también en el momento de la prueba, seguros de que escucha nuestro grito y nos hará justicia sin tardar.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y de América Latina, de modo particular a la Fundación Manos Unidas de España que, desde el compromiso cristiano en su campaña contra el hambre, busca cumplir la voluntad de Dios para que a nadie falte el pan cotidiano ni lo necesario en sus vidas. Pidamos al Señor que nuestro testimonio y nuestra oración, sean el revulsivo para que todos los hombres lleguen al conocimiento de la verdad y se salven. Que Dios los bendiga a todos. Muchas gracias.