31 de marzo de 2022

CAMINO DE LA PASCUA: IV ESTACIÓN


 Miércoles 30 de marzo_

* IV Estación: Jesús encuentra a su madre* 

Señora y Madre buena, ¿Qué sentías en ti   cuando le mirabas a él? Te encontraste a tu Hijo, al doblar una esquina, y fue para ti como un terrible golpe que te dejó "sin aliento".  Pero seguías creyendo y afirmando:  "Todo lo puedo en aquel que me conforta". 

Dos miradas, dos actitudes, dos vivencias profundas. Y tú, Madre, el ofrecimiento de tu vida. No te echaste atrás, no te escondiste como Eva en el paraíso, miraste de frente con humildad, mantuviste tu "sí" hasta el final.  

Con tu gesto tan materno como cierto hiciste e inauguraste en nuestra historia el camino de los que sufren con dignidad, de los que en medio del dolor siguen adelante caminando.  

De aquellos, Madre, que como tú, alientan a los que llevan la cruz como brisa y aliento de primavera. Amén.  

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

30 de marzo de 2022

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy, nuestro Papa Francisco nos habla de esa etapa de nuestra vida, la de ancianos. ¿Cómo hemos gastado nuestro tiempo? ¿Ambicionando las cosas del mundo, o dándonos en amor? Es una época hermosa donde, el anciano, puede transmitir, así, nos dice el Papa, hizo Simeón y Ana, ese amor vivido en su vida anunciado al Amor Eterno, nuestro Padre Dios.


PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Aula Pablo VI
Miércoles, 30 de marzo de 2022

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Catequesis sobre la vejez 5. La fidelidad a la visita de Dios para la generación que viene

Queridos hermanos y hermanas:

Continuamos nuestras catequesis sobre la ancianidad, y hoy contemplamos de modo especial a Simeón y Ana. La razón de vivir de estos ancianos era esperar la visita de Dios; y lo hicieron llenos de vitalidad espiritual, en una actitud de oración y servicio. Al final de sus vidas, ambos supieron reconocer en el Niño Jesús al Salvador, fuente de paz y consuelo. Su ejemplo nos enseña que la fidelidad en la espera afina los sentidos espirituales y nos hace más sensibles para reconocer los signos de Dios.

En una sociedad, como esta, que exalta el placer de los sentidos físicos y que, al mismo tiempo, “anestesia” los sentidos espirituales, se corre el peligro de ser insensibles ante el sufrimiento y la fragilidad, y, por tanto, de descartar a las personas mayores, que van perdiendo las fuerzas de la juventud. Por eso, es importante el diálogo entre las generaciones, entre jóvenes y ancianos, para que los ancianos transmitan su sabiduría a los jóvenes, y los jóvenes escuchen a los ancianos, promoviendo un espíritu de fraternidad y, me atrevo a decir la palabra, de “ternura social”. Que este diálogo entre jóvenes y ancianos nos ayude a crecer en “ternura social”.


Saludos:

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. Teniendo presente el testimonio de Simeón y Ana, pidamos al Espíritu Santo que ilumine nuestros sentidos espirituales para que descubramos los signos de Dios en nuestra vida y seamos testigos alegres de su presencia en medio del mundo. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.


Nota: enlace catequesis total: https://bit.ly/3Nt30C5

CAMINO DE LA PASCUA: III ESTACIÓN



Martes 29 de marzo_

*III Estación: Jesús cae por primera vez* 

Señor, ¿cómo fue tu primera caída? Caíste por primera vez identificado, solidario, con cada uno de nosotros.  

Nos enseñaste que tu pasión era recorrido no por un "superhombre" que todo lo puede, sino por el amor que se hace debilidad. Nos enseñaste, Señor, que tu fuerza se realiza en la pequeñez; que son bienaventurados los que se levantan y no quedan derrotados por las dificultades del camino.  

Tu primera caída, Señor, es para nosotros comunidad, el reconocer que "cuando somos débiles entonces somos fuertes", porque confiamos, como tú, más en el amor del Padre que en nuestras propias fuerzas, que nos fallan tantas veces en el camino de la vida. Amén.  

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

29 de marzo de 2022

CAMINO DE LA PASCUA - II ESTACIÓN

 

Lunes 28 de marzo_

*II Estación: Jesús carga con la cruz* 

Jesús el Nazareno, con la cruz a cuestas por las calles de la vida. Caminando sin fuerzas, abrazado a la cruz, como don del Padre a los hombres.  

Señor, ¿por qué cargaste con mi cruz? Tú, que eres amigo, acompaña nuestras cruces. Tú, que eres verdad, ayuda a los que llevan la pesada cruz, a vivir proclamándola.  

Tú, Señor, con la cruz a cuestas recorriendo todos los rincones de la tierra, solidario de todas las miserias.  

Señor, gracias por cargar con la cruz,  por llevar mi cruz,  porque yo soy muchas veces "tu cruz".  

Ayúdame a llevar las contrariedades con la paz de tu mansedumbre; los problemas, con tu humildad. Que la cruz tenga para mí  sabor a redención, a vida que se entrega. Amén.  

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

28 de marzo de 2022

CAMINO DE LA PASCUA - I ESTACIÓN


*ORACIÓN CON EL VÍA CRUCIS* 

_Domingo 27 de marzo:_

*I ESTACIÓN: Jesús es condenado a muerte*  

Señor, condenado a muerte, identificado con todo los que, a lo largo de los tiempos, son condenados a muerte.  

Asumes las injusticias de los injustos, como "cordero llevado al matadero". ¿Qué sentías, Señor, al escuchar esa sentencia tan injusta? Condenado a muerte en los niños no nacidos, en los pobres olvidados, en los hambrientos que murieron ayer, que mueren hoy y morirán mañana. Como yo, Señor, como nosotros, condenado a muerte, porque un día nuestra vida acabará y compareceremos delante de ti. Condenado a muerte, en los pecados de ayer  de hoy y de siempre;  en aquellos que no te acogen, en los que te rechazan. Condenado a muerte, Señor, Tú, que eres la vida.  

Condenado a muerte, Señor, ¡Cómo me ayuda mirarte! Amén. 

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina 

27 de marzo de 2022

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN

 *ORACION: VIVIR ANTE TI, SEÑOR*

Señor, delante de ti yo quiero ser sólo un pobre, quiero despojarme, Señor, de mis pretensiones y vanidades; también, Señor, quiero traspasar mi propia culpa y entrar a tu casa, meterme en tu corazón como un niño.

Quiero mirarte a los ojos suplicándote confiadamente. Quiero, Señor, y deseo apoyarme sólo en tu amor, descansar en tu amor y llenarme de la alegría de haber hallado tu amor. Tu amor es la casa que me tienes preparada; he sentido tu invitación y entro en ella sin que me avergüence mi pecado; sólo deseo habitar en tu casa todos los días de mi vida.

Tú nunca me vas a echar, sólo me pides que crea en tu amor, que me atreva a vivir en tu amor, Que nunca me falten la humildad y la confianza de los niños; para que el orgullo y los desengaños nunca me separen de ti y pueda amarte con todo el corazón y compartir tu amor con los más pequeños. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

25 de marzo de 2022

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN


*ORACION: YO TE SALUDO MARÍA*

Yo te saludo, María, porque el Señor está contigo; en tu casa, en tu calle, en tu pueblo, en tu abrazo, en tu seno.

Yo te saludo, María, porque te turbaste -¿quién no lo haría ante tal noticia?-; mas enseguida recobraste paz y ánimo y creíste a un enviado cualquiera.

Yo te saludo, María, porque preguntaste lo que no entendías -aunque fuera mensaje divino-, y no diste un sí ingenuo ni un sí ciego, sino que tuviste diálogo y palabra propia.

Yo te saludo, María, porque concebiste y diste a luz un hijo, Jesús, la vida; y nos enseñaste cuánta vida hay que gestar y cuidar si queremos hacer a Dios presente en esta tierra. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN

Inspírame, siempre, lo que debo pensar

*ORACION: Espíritu Santo, inspírame.*

Espíritu Santo,
inspírame siempre lo que debo pensar,
lo que debo decir,
cómo debo decirlo,
lo que debo callar,
cómo debo actuar,
lo que debo hacer,
para gloria de Dios,
bien de las almas
y mi propia Santificación.

Espíritu Santo,
Dame agudeza
para entender,
capacidad para retener,
método y facultad para aprender,
sutileza para interpretar,
gracia y eficacia para hablar.
Dame acierto al empezar,
dirección al progresar
y perfección al acabar.
Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

24 de marzo de 2022

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN


ORACIÓN: HUMILDES Y RESPONSABLES

Señor, a veces pretendemos grandezas que superan nuestra capacidad. A menudo, no somos conscientes del poder que Tú has puesto en nuestras manos. En tantas ocasiones, no confiamos en que Tú haces posible lo imposible.

Padre bueno, danos sabiduría para reconocer y agradecerte las capacidades que nos has dado, para nuestro bien y el de tantas personas que nos rodean. Danos fuerza, para hacer todo lo que está en nuestras manos, con paz, generosidad, inteligencia y gratitud. Haznos humildes y confiados, para dejar en tus manos lo que nos supera, lo que nos parece imposible.

Que no olvidemos nunca que Tú eres nuestro Dios, un Padre todopoderoso y todo amoroso, que nos acompañas, nos cuidas y nos das vida. Ayúdanos a confiar menos en el dinero, a buscar sobre todo tu Reino de fraternidad y justicia, a abandonarnos en tus manos amorosas y providentes, con la seguridad de que, pase lo que pase, nunca quedan defraudados quienes lo esperan todo de ti. Amén.

23 de marzo de 2022

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Mi experiencia personal, de hace solo unos momentos, pero que me parece de toda la vida, es que Dios nunca se va. En algún momento de tu vida experimentas soledad, se han ido los amigos y sientes que estás solo. Pero no es así, el Amigo, el mejor Amigo nunca se va. Está presente siempre a tu lado y te da calor, compañía, ánimo y confianza. Sabe todo de ti y conoce tus debilidades, tus infidelidades, tus pecados.  

Es verdad, la ancianidad, como nos dice el Papa, es una época donde nos vemos, humildemente, tal y como somos y nos abrimos a confesarnos lo que realmente somos, pecadores perdonados por la Infinita Misericordia de nuestro Dios. Un Dios que nos ama y nos busca para salvarnos y liberarnos del pecado.



Aula PaBlo VI
Miércoles, 23 de marzo de 2022

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Catequesis sobre la vejez 4. La despedida y la herencia: memoria y testimonio

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En la Biblia, el pasaje de la muerte del viejo Moisés está precedido por su testamento espiritual, llamado “Cántico de Moisés”. Este Cántico es en primer lugar una bellísima confesión de fe, y dice así: «Porque voy a aclamar el nombre de Yahveh; ¡ensalzad a nuestro Dios! Él es la Roca, su obra es consumada, pues todos sus caminos son justicia. Es Dios de lealtad, no de perfidia, es justo y recto» (Dt 32,3-4).  Pero también es memoria de la historia vivida con Dios, de las aventuras del pueblo que se ha formado a partir de la fe en el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Y por tanto Moisés recuerda también las amarguras y las desilusiones del mismo Dios: Su fidelidad puesta continuamente a prueba por la infidelidad de su pueblo. El Dios fiel y la respuesta del pueblo infiel: como si el pueblo quisiera poner a prueba la fidelidad de Dios. Y Él permanece siempre fiel, cerca de su pueblo. Este es precisamente el núcleo del Cántico de Moisés: la fidelidad de Dios que nos acompaña durante toda la vida.

Cuando Moisés pronuncia esta confesión de fe está en el umbral de la tierra prometida, y también de su despedida de la vida. Tenía ciento veinte años, señala la narración, pero «no se había apagado su ojo» (Dt 34,7). Esa capacidad de ver, ver realmente y también ver simbólicamente, como tienen los ancianos, que saben ver las cosas, el significado más profundo de las cosas. La vitalidad de su mirada es un don valioso: le consiente transmitir la herencia de su larga experiencia de vida y de fe, con la lucidez necesaria. Moisés ve la historia y transmite la historia; los ancianos ven la historia y transmiten la historia.

Una vejez a la cual le es concedida esta lucidez es un don valioso para la próxima generación. La escucha personal y directa del pasaje de la historia de fe vivida, con todos sus altibajos, es insustituible. Leerla en los libros, verla en las películas, consultarla en internet, aunque sea útil, nunca será lo mismo. Esta transmisión —¡que es la auténtica tradición, la transmisión concreta del anciano al joven!—, esta transmisión le falta mucho hoy, y cada vez más, a las nuevas generaciones. ¿Por qué? Porque esta civilización nueva tiene la idea de que los ancianos son material de descarte, los ancianos deben ser descartados. ¡Esto es una brutalidad! No, no es así. La narración directa, de persona a persona, tiene tonos y modos de comunicación que ningún otro medio puede sustituir. Un anciano que ha vivido mucho, y obtiene el don de un lúcido y apasionado testimonio de su historia, es una bendición insustituible. ¿Somos capaces de reconocer y de honrar este don de los ancianos? ¿La transmisión de la fe —y del sentido de la vida— sigue hoy este camino de escucha de los ancianos?  Yo puedo dar un testimonio personal. El odio y la rabia contra la guerra yo lo aprendí de mi abuelo que combatió en el Piave, en 1914: él me transmitió esta rabia a la guerra. Porque me contó los sufrimientos de una guerra. Y esto no se aprende ni en los libros ni de otra manera, se aprende así, transmitiéndola de abuelos a nietos. Y esto es insustituible. La transmisión de la experiencia de vida de los abuelos a los nietos. Lamentablemente hoy esto no es así y se piensa que los abuelos sean material de descarte: ¡no! Son la memoria viva de un pueblo y los jóvenes y los niños deben escuchar a los abuelos.

En nuestra cultura, tan “políticamente correcta”, este camino resulta obstaculizado de varias formas: en la familia, en la sociedad, en la misma comunidad cristiana. Hay quien propone incluso abolir la enseñanza de la historia, como una información superflua sobre mundos que ya no son actuales, que quita recursos al conocimiento del presente. ¡Cómo si nosotros hubiéramos nacido ayer!

A la transmisión de la fe, por otro lado, le falta a menudo la pasión propia de una “historia vivida”. Transmitir la fe no es decir las cosas “bla-bla-bla”. Es contar la experiencia de fe. ¿Y entonces difícilmente puede atraer a elegir el amor para siempre, la fidelidad a la palabra dada, la perseverancia en la entrega, la compasión por los rostros heridos y abatidos? Ciertamente, las historias de la vida deben ser transformadas en testimonio, y el testimonio debe ser leal. No es ciertamente leal la ideología que doblega la historia a los propios esquemas; no es leal la propaganda, que adapta la historia a la promoción del propio grupo; no es leal hacer de la historia un tribunal en el que se condena todo el pasado y se desalienta todo futuro. Ser leal es contar la historia como es, y solamente la puede contar bien quien la ha vivido. Por esto es muy importante escuchar a los ancianos, escuchar a los abuelos, es importante que los niños hablen con ellos.

Los mismos Evangelios cuentan honestamente la historia bendita de Jesús sin esconder los errores, las incomprensiones e incluso las traiciones de sus discípulos. Esta es la historia, es la verdad, esto es testimonio. Este es el don de la memoria que los “ancianos” de la Iglesia transmiten, desde el inicio, pasándolo “de mano en mano” a la próxima generación. Nos hará bien preguntarnos: ¿cuánto valoramos esta forma de transmitir la fe, de pasar el testigo entre los ancianos de la comunidad y los jóvenes que se abren al futuro? Y aquí me viene a la mente algo que he dicho muchas veces, pero quisiera repetirlo. ¿Cómo se transmite la fe? “Ah, aquí hay un libro, estúdialo”: no. Así no se puede transmitir la fe. La fe se transmite en dialecto, es decir en el habla familiar, entre abuelos y nietos, entre padres y nietos. La fe se transmite siempre en dialecto, en ese dialecto familiar y vivencial aprendido a lo largo de los años. Por eso es muy importante el diálogo en una familia, el diálogo de los niños con los abuelos que son aquellos que tienen la sabiduría de la fe.

A veces reflexiono sobre esta extraña anomalía. El catecismo de la iniciación cristiana bebe hoy generosamente en la Palabra de Dios y transmite información precisa sobre los dogmas, sobre la moral de la fe y los sacramentos. A menudo falta, sin embargo, un conocimiento de la Iglesia que nazca de la escucha y del testimonio de la historia real de la fe y de la vida de la comunidad eclesial, desde el inicio hasta nuestros días. De niños se aprende la Palabra de Dios en las aulas del catecismo; pero la Iglesia se “aprende”, de jóvenes, en las aulas escolares y en los medios de comunicación de la información global.

La narración de la historia de fe debería ser como el Cántico de Moisés, como el testimonio de los Evangelios y de los Hechos de los Apóstoles. Es decir, una historia capaz de recordar con emoción la bendición de Dios y con lealtad nuestras faltas. Sería bonito que en los itinerarios de catequesis existiera desde el principio también la costumbre de escuchar, de la experiencia vivida de los ancianos, la lúcida confesión de las bendiciones recibidas por Dios, que debemos custodiar, y el leal testimonio de nuestras faltas de fidelidad, que debemos reparar y corregir. Los ancianos entran en la tierra prometida, que Dios desea para toda generación, cuando ofrecen a los jóvenes la bella iniciación de su testimonio y transmiten la historia de la fe, la fe en dialecto, ese dialecto familiar, ese dialecto que pasa de los ancianos a los jóvenes. Entonces, guiados por el Señor Jesús, ancianos y jóvenes entran juntos en su Reino de vida y de amor.  Pero todos juntos. Todos en familia, con este tesoro grande que es la fe transmitida en dialecto.


Saludos:

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española, de modo particular al grupo de peregrinos colombianos “Por los caminos de María”. Siguiendo el ejemplo de Moisés, y de la Virgen María, pidamos al Señor que nuestra vida sea un cántico de alabanza por las maravillas que hace en nosotros. Y que este magníficat sea testimonio alegre y memoria agradecida que transmita a las nuevas generaciones la antorcha de la fe. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.


 

LLAMAMIENTO

Quisiera tomar un minuto para recordar a las víctimas de la guerra. Las noticias de las personas desplazadas, de las personas que huyen, de las personas muertas, de las personas heridas, de tantas personas caídas de un lado y del otro, son noticias de muerte. Pidamos al Señor de la vida que nos libere de esta muerte de la guerra. Con la guerra todo se pierde, todo. No hay victoria en una guerra: todo es derrota. Que el Señor envíe su Espíritu para que nos haga entender que la guerra es una derrota de la humanidad, nos haga entender que es necesario más bien derrotar la guerra. El Espíritu del Señor nos libere a todos de esta necesidad de autodestrucción, que se manifiesta haciendo la guerra. Recemos también para que los gobernantes entiendan que comprar armas y fabricar armas no es la solución del problema. La solución es trabajar juntos por la paz y, como dice la Biblia, hacer de las armas instrumentos para la paz. Recemos juntos a la Virgen: Dios te salve María…


 

Resumen leído por el Santo Padre en español

Queridos hermanos y hermanas:

Reflexionamos hoy sobre la memoria y el testimonio que transmiten los ancianos, y nos centramos particularmente en la historia de Moisés. En los días previos a su muerte, Moisés pronunció su testamento espiritual, que es una hermosa confesión de fe. Sus palabras no sólo testimonian el amor y la fidelidad de Dios, sino también las infidelidades de su pueblo. Esta transmisión de la fe y del sentido de la vida —que se hace a partir de las propias experiencias, sin ocultar las luces y las sombras— es la tradición, que pasa de generación en generación.

También el Evangelio nos da testimonio de la historia de Jesús y de las experiencias de los discípulos. Lo hace con honestidad, sin esconder las fragilidades e incluso las traiciones de los seguidores de Jesús. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿cómo transmitimos la fe a las futuras generaciones?, ¿damos testimonio gozoso de la presencia de Dios en nuestra vida, sabiendo reconocer, al mismo tiempo, nuestras faltas de coherencia?



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SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN


*ORACION: Caminaré a pie descalzo.*

Caminaré siempre en tu presencia por el camino de la vida. Te entrego, Señor, mi vida, hazla fecunda. Te entrego mi voluntad, hazla idéntica a la tuya.

Caminaré a pie descalzo, con el único gozo de saber que eres mi tesoro. Toma mis manos, hazlas acogedoras. Toma mi corazón, hazlo ardiente. Toma mis pies, hazlos incansables.

Toma mis cansancios, hazlos tuyos. 
Toma mis veredas, hazlas tu camino. 
Toma mis mentiras, hazlas verdad.
Toma mis muertes, hazlas vida. Toma mi pobreza, hazla tu riqueza. Toma mi obediencia, hazla tu gozo. Toma mi nada, haz lo que quieras. Toma mi familia, hazla tuya. Toma mis pecados.

Toma mis faltas de amor, mis eternas omisiones, mis permanentes desilusiones, mis horas de amarguras.

Camina, Señor, conmigo; Acércate a mis pisadas. Hazme nuevo en la donación, alegría en la entrega gozo desbordante al dar la vida, al gastarse en tu servicio. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

22 de marzo de 2022

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN


 *ORACION: MIRAR COMO TU, SEÑOR*

Señor, cura mi mirada apresurada y superficial y ayúdame a contemplar con serenidad y a descubrir la profundidad de lo que acontece.

Transforma mi mirada pesimista y ayúdame a ver signos de bondad y esperanza en  mi vida, en mi comunidad, en el mundo.

No dejes que mire por encima del hombro y ayúdame a ver desde abajo, al lado de los más pequeños.

Ensancha mi mirada, tantas veces interesada, y ayúdame a ver el sufrimiento de los hermanos y mis posibilidades de ayudar.

Purifica mi mirada implacable y ayúdame a mirarme y a mirar con misericordia cuando me equivoco, cuando alguien no hace lo que debe.

Dame una mirada creyente, para descubrirte en mí, en la vida de los que me ayudan y me necesitan, en la belleza de la creación, en los acontecimientos más grandes y más sencillos, más alegres y más duros de la vida. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

21 de marzo de 2022

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN

*ORACION: GRACIAS POR TU PACIENCIA, SEÑOR*

Señor, líbranos de los agobios, prisas e impaciencias. Querríamos alcanzar nuestras metas ya. Nos gustaría quitar nuestros defectos de un día para otro. Deseamos que los demás aprendan y cambien rápidamente.

En cambio, Tú, Señor, sabes que somos barro y tienes una inmensa paciencia con todos: con los que te conocemos y con los que te niegan, con los que hacemos daño a los demás y con los que se conforman con no hacer mal a nadie; con los que retroceden y con los que se paran. Nos invitas a avanzar hacia adelante, pero no nos atropellas con amenazas y prisas.

Señor, dame paciencia conmigo mismo, para que no me hundan mis limitaciones y pecados y me ayuden a crecer en humildad y confianza en ti.

Dame paciencia para con los demás, para que sepa aceptarlos y amarlos como son para motivarles a crecer siempre.

Dame paciencia en mis trabajos y compromisos, para que siembre con constancia y esperanza sabiendo que toda semilla da fruto, antes o después, de una manera u otra. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

20 de marzo de 2022

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN

*ORACION A SAN JOSÉ*

Danos, Padre Nuestro, la fuerza y la luz de tu Espíritu, para seguir el ejemplo de San José; para responder a tus llamadas, con disponibilidad, con prontitud; para proteger y guardar a Cristo en nuestra vida, como el mejor tesoro; para proteger y guardar a la gente, a cada persona, con amor, a los más cercanos y a los más frágiles, a los que se quedan en la periferia de nuestro corazón; para cuidar y salvaguardar la belleza de la creación.

Padre Nuestro, para custodiar y proteger también tenemos que cuidar de nosotros mismos. Ayúdanos a vigilar nuestros sentimientos, a estar atentos a nuestro corazón, porque del corazón salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. Danos acierto para limpiar de nuestra vida el odio, la envidia, la soberbia, que ensucian la vida; para cultivar la bondad y la ternura; la esperanza y la entrega. Amén.

Oración inspirada en la homilía del
Papa Francisco del 19 de marzo de 2013.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

19 de marzo de 2022

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN


*ORACION: Te siento en mi tristeza.*

Señor, cuando te llamo, vienes a mi lado: Tú eres mi fortaleza, mi paz. En tu confianza me refugio en los momentos de desaliento.

Cuando la soledad es grande, a pesar de todo lo que me rodea, Tú eres mi único consuelo: el amigo fiel que nunca abandona. Te siento en mi tristeza y te siento en mi alegría.

Me enreda el ambiente, me arrastra con sus redes. Y me olvido de ti, y de nuevo me siento abatido y vacio. ¿Quién o qué cosa llenará mi vida? Y en este silencio me doy cuenta de que TÚ eres mi respuesta.

Gracias Señor, por esos brazos siempre abiertos que me tiendes. Gracias por tu perdón. Gracias por ese saber que siempre estás cerca. Sólo en ti encuentro sentido a la vida. Amén

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

18 de marzo de 2022

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN


 *ORACION: El don del silencio.*

Señor, ayúdame a acoger el don del silencio. Me cuesta hacer silencio exterior e interior. Me cuesta mucho callar y escuchar, callar y sentir. Pero quiero aprender, para sentirme, para sentir las quejas y las alegrías del alma.

Señor, ayúdame a acoger el don del silencio. Danos valor para alejarnos del ruido, de nuestros libros, pensamientos y recuerdos. Danos fuerza para vivir totalmente despojados de todo, para vivir amorosamente en Tu presencia, silenciosos, vacíos, expectantes, inmóviles.

Señor, ayúdame a acoger el don del silencio. En silencio, encontraremos Tu energía para hacer con amor todas las cosas. Nuestros pensamientos, sentimientos y actos se acercarán a los tuyos; nuestra vida se unirá a la tuya.

Señor, ayúdame a acoger el don del silencio. Haznos comprender que lo esencial no es lo que decimos, sino lo que Tú nos dices y lo que dices a través de nosotros. Sólo en el silencio, escuchamos Tu voz.

Señor, ayúdame a acoger el don del silencio. En el silencio descubro tu grandeza y mi pequeñez. En el silencio siento como tu grandeza inunda mi pequeñez. Desde el silencio descubro la huella de tu gloria en cada persona, en cada ser vivo, en cada ser.

Señor, ya callo…

silencio en mis ojos,

silencio en mis oídos,

silencio en mi boca,

silencio en mi mente,

silencio en mi corazón

Callo y espero en paz, tu Presencia y Tu palabra. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

17 de marzo de 2022

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN


*ORACION: LÍBRAME, SEÑOR*

Del anhelo de ser considerado,
del deseo de ser alabado,
del ansia de ser honrado,
del afán de ser consultado,
del empeño en ser aprobado,
de la aspiración a ser perfecto...
líbrame Jesús.

Del afán de almacenar bienes,
del anhelo de ser rico,
del empeño en caer bien,
del deseo de sobresalir,
del ansia de darme a la buena vida,
de la aspiración a no fallar...
líbrame, Jesús.

Del temor a ser despreciado,
del temor a ser calumniado,
del temor a ser olvidado,
del miedo a ser ofendido,
del miedo a ser ridiculizado,
del miedo a ser acusado...
líbrame, Jesús.

Del temor a lo desconocido,
del temor a ser amado,
del temor a salir perdiendo,
del miedo a vivir en pobreza,
del miedo a renunciar a lo necesario,
del miedo a fracasar en la vida...
líbrame, Jesús. Amén

16 de marzo de 2022

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy, el Papa Francisco nos habla de la vejez. Es evidente que la vejez es el momento de darnos cuenta que lo que cuenta - valga la redundancia - en la vida es el final. Y el final, después de una vida intensa, llena de riqueza o no, lo importante son los momentos en los que te recuerdan por el amor que has dado. Nada tiene valor sino lo que tú has dado gratuitamente y, por amor, a los demás. Y eso se presenta de manera diáfana en la época de la vejez. 

Recemos por Ucrania, unidos al Papa, y reflexionemos sobre la vejez viéndonos llamados a la vocación, en la figura de Noé, como nos indica el Papa.




PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Aula Pablo VI
Miércoles, 16 de marzo de 2022

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Catequesis del Santo Padre

Llamamiento y oración por Ucrania

 

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CATEQUESIS DEL SANTO PADRE

 

Catequesis sobre la vejez 3. La vejez, recurso para la juventud despreocupada

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El pasaje bíblico —con el lenguaje simbólico de la época en la que fue escrito— nos dice algo impresionante: Dios estaba tan amargado por la difundida maldad de los hombres, que se había convertido en una forma de vida normal, que pensó que se había equivocado al crearlos y decidió eliminarlos. Una solución radical. Incluso podría tener un giro paradójico de misericordia. No más humanos, no más historia, no más juicio, no más condena. Y muchas víctimas predestinadas de la corrupción, de la violencia, de la injusticia serían perdonadas para siempre.

¿No nos sucede a veces también a nosotros —abrumados por el sentido de impotencia contra el mal o desmoralizados por los “profetas de desventuras”— pensar que era mejor no haber nacido? ¿Debemos dar crédito a ciertas teorías recientes, que denuncian la especie humana como un daño evolutivo para la vida en nuestro planeta? ¿Todo negativo? No.

De hecho, estamos bajo presión, expuestos a tensiones opuestas que nos confunden. Por un lado, tenemos el optimismo de una juventud eterna, iluminado por los progresos extraordinarios de la técnica, que pinta un futuro lleno de máquinas más eficientes y más inteligentes que nosotros, que curarán nuestros males y pensarán para nosotros las mejores soluciones para no morir: el mundo del robot. Por otro lado, nuestra fantasía parece cada vez más concentrada en la representación de una catástrofe final que nos extinguirá. Lo que sucede con una eventual guerra atómica. El “día después” de esto —si estaremos todavía, días y seres humanos— se deberá empezar de cero. Destruir todo para volver a empezar de cero. No quiero hacer banal el tema del progreso, naturalmente. Pero parece que el símbolo del diluvio esté ganando terreno en nuestro inconsciente. La pandemia actual, además, hipoteca gravemente nuestra representación despreocupada de las cosas que importan, para la vida y para su destino.

En el pasaje bíblico, cuando se trata de poner a salvo de la corrupción y del diluvio la vida de la tierra, Dios encomienda el trabajo a la fidelidad del más anciano de todos, al “justo” Noé. ¿La vejez salvará el mundo, me pregunto? ¿En qué sentido? ¿Y cómo salvará el mundo la vejez? ¿Y cuál es el horizonte? ¿La vida más allá de la muerte o solamente la supervivencia hasta el diluvio?

Una palabra de Jesús, que evoca “los días de Noé”, nos ayuda a profundizar el sentido de la página bíblica que hemos escuchado. Jesús, hablando de los últimos tiempos, dice: «Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre. Comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día que entró Noé en el arca; vino el diluvio y los hizo perecer a todos» (Lc 17,26-27). De hecho, comer y beber, tomar mujer o marido, son cosas muy normales y no parecen ejemplos de corrupción. ¿Dónde está la corrupción? ¿Dónde estaba la corrupción, allí? En realidad, Jesús destaca el hecho de que los seres humanos, cuando se limitan a disfrutar de la vida, pierden incluso la percepción de la corrupción, que mortifica la dignidad y envenena el sentido. Cuando se pierde la percepción de la corrupción, y la corrupción se vuelve una cosa normal: todo tiene su precio, ¡todo! Se compra, se vende, opiniones, actos de justicia… Esto, en el mundo de los negocios, en el mundo de muchas profesiones, es común. Y viven sin preocupación también la corrupción, como si fuera parte de la normalidad del bienestar humano. Cuando tú vas a hacer algo y es lento, el proceso para hacerlo es un poco lento, cuántas veces se escucha decir: “Pero, si me das una propina yo acelero esto”. Muchas veces. “Dame algo y yo voy más adelante”. Lo sabemos bien, todos nosotros. El mundo de la corrupción parece parte de la normalidad del ser humano; y esto es feo. Esta mañana he hablado con un señor que me contaba de este problema en su tierra. Los bienes de la vida son consumidos y disfrutados sin preocupación por la calidad espiritual de la vida, sin cuidado por el hábitat de la casa común. Todo se explota, sin preocuparse de la mortificación y del abatimiento que muchos sufren, y tampoco del mal que envenena la comunidad. Mientras la vida normal pueda estar llena de “bienestar”, no queremos pensar en lo que la vacía de justicia y amor. “Pero, ¡yo estoy bien! ¿Por qué debo pensar en los problemas, en las guerras, en la miseria humana, en cuánta pobreza, en cuánta maldad? No, yo estoy bien. No me importan los demás”. Este es el pensamiento inconsciente que nos lleva adelante a vivir un estado de corrupción.

Me pregunto, ¿puede volverse normalidad la corrupción? Hermanos y hermanas, lamentablemente sí. Se puede respirar el aire de la corrupción como se respira el oxígeno. “Pero es normal; si usted quiere que yo haga esto rápido, ¿cuánto me da?”. ¡Es normal! ¡Es normal, pero es algo feo, no es bueno! ¿Qué es lo que abre el camino? Una cosa: la despreocupación que se dirige solo al cuidado de sí mismos: este es el pasaje que abre la puerta a la corrupción que hunde la vida de todos. La corrupción obtiene gran ventaja de esta despreocupación que no es buena. Cuando a una persona le parece todo bien y no le importan los demás: esta despreocupación ablanda nuestras defensas, ofusca la conciencia y nos hace —incluso involuntariamente—cómplices. Porque la corrupción nunca va sola: una persona siempre tiene cómplices. Y la corrupción siempre se amplía, se amplía.

La vejez está en condiciones de captar el engaño de esta normalización de una vida obsesionada por el disfrute y vacía de interioridad: vida sin pensamiento, sin sacrificio, sin interioridad, sin belleza, sin verdad, sin justicia, sin amor: esto es todo corrupción. La sensibilidad especial de nosotros ancianos, de la edad anciana por las atenciones, los pensamientos y los afectos que nos hacen más humanos, debería volver a ser una vocación para muchos. Y será una elección de amor de los ancianos hacia las nuevas generaciones. Seremos nosotros quien demos la alarma, el alerta: “Estad atentos, que esto es la corrupción, no te lleva a nada”. La sabiduría de los ancianos es muy necesaria, hoy, para ir contra la corrupción. Las nuevas generaciones esperan de nosotros los mayores, de nosotros ancianos una palabra que sea profecía, que abra las puertas a nuevas perspectivas fuera de este mundo despreocupado de la corrupción, de la costumbre de las cosas corruptas. La bendición de Dios elige la vejez, por este carisma tan humano y humanizador. ¿Qué sentido tiene mi vejez? Cada uno de nosotros ancianos podemos preguntarnos. El sentido es este: ser profeta de la corrupción y decir a los otros: “¡Deteneos, yo he hecho ese camino y no te lleva a nada! Ahora yo te cuento mi experiencia”. Nosotros ancianos debemos ser profetas contra la corrupción, como Noé fue el profeta contra la corrupción de su tiempo, porque era el único del que Dios se fio. Yo os pregunto a todos vosotros, y también me pregunto a mí: ¿ está abierto mi corazón a ser profeta contra la corrupción de hoy? Hay algo feo, cuando los ancianos no han madurado y se vuelven mayores con las mismas costumbres corruptas de los jóvenes. Pensemos en el pasaje bíblico de los jueces de Susana: son el ejemplo de una vejez corrupta. Y nosotros, con una vejez así no seremos capaces de ser profetas para las jóvenes generaciones.

Y Noé es el ejemplo de esta vejez generativa: no es corrupta, es generativa. Noé no hace predicaciones, no se lamenta, no recrimina, pero cuida del futuro de la generación que está en peligro. Nosotros ancianos debemos cuidar de los jóvenes, de los niños que están en peligro. Construye el arca de la acogida y hace entrar hombres y animales. En el cuidado por la vida, en todas sus formas, Noé cumple el mandamiento de Dios repitiendo el gesto tierno y generoso de la creación, que en realidad es el pensamiento mismo que inspira el mandamiento de Dios: una bendición, una nueva creación (cf. Gen 8,15-9,17). La vocación de Noé permanece siempre actual. El santo patriarca debe interceder todavía por nosotros. Y nosotros, mujeres y hombres de una cierta edad —por no decir mayores, porque algunos se ofenden— no olvidemos que tenemos la posibilidad de la sabiduría, de decir a los otros: “Mira, este camino de corrupción no lleva a nada”. Nosotros debemos ser como el buen vino que al final envejecido puede dar un mensaje bueno y no malo.

Hago un llamamiento, hoy, a todas las personas que tienen una cierta edad, por no decir ancianos. Estad atentos: vosotros tenéis la responsabilidad de denunciar la corrupción humana en la que se vive y en la que va adelante este modo de vivir de relativismo, totalmente relativo, como si todo fuera lícito. Vamos adelante. El mundo lo necesita, necesita jóvenes fuertes, que vayan adelante, y ancianos sabios. Pidamos al Señor la gracia de la sabiduría.


Saludos:

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Veo que hay mexicanos aquí. Pidamos al Señor que, como Noé, sepamos acoger, valorar y proteger el don de la vida en todas sus manifestaciones. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.


 

LLAMAMIENTO Y ORACIÓN POR UCRANIA

Queridos hermanos y hermanas, en el dolor de esta guerra hacemos una oración todos juntos, pidiendo al Señor el perdón y pidiendo la paz. Rezaremos una oración escrita por un obispo italiano.

Perdónanos la guerra, Señor.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de nosotros pecadores.
Señor Jesús, nacido bajo las bombas de Kiev, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, muerto en brazos de la madre en un bunker de Járkov, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, enviado veinteañero al frente, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, que ves todavía las manos armadas en la sombra de tu cruz, ¡ten piedad de nosotros!

Perdónanos Señor,
perdónanos, si no contentos con los clavos con los que atravesamos tu mano, seguimos bebiendo la sangre de los muertos desgarrados por las armas.
Perdónanos, si estas manos que habías creado para custodiar, se han transformado en instrumentos de muerte.
Perdónanos, Señor, si seguimos matando a nuestros hermanos, perdónanos si seguimos como Caín quitando las piedras de nuestro campo para matar a Abel.
Perdónanos, si seguimos justificando con nuestro cansancio la crueldad, si con nuestro dolor legitimamos la brutalidad de nuestras acciones.
Perdónanos la guerra, Señor. Perdónanos la guerra, Señor.

Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ¡te imploramos! ¡Detén la mano de Caín!
Ilumina nuestra conciencia,
no se haga nuestra voluntad,
¡no nos abandones a nuestras acciones!
¡Detennos, Señor, detennos!
Y cuando hayas parado la mano de Caín, cuida también de él. Es nuestro hermano.
Oh Señor, ¡pon un freno a la violencia!
¡Detennos, Señor!

Amén.


 

Resumen leído por el Santo Padre en español

Queridos hermanos y hermanas:

Continuamos reflexionando sobre el sentido y el valor de la vejez o de la ancianidad. En la lectura del libro del Génesis hemos escuchado que Dios, para salvar al hombre de la corrupción y del diluvio, eligió a Noé, que era el más anciano de todos los hombres. Podríamos preguntarnos, ¿en qué sentido la vejez puede salvar el mundo? En un tiempo en que vivimos bajo presión, tantas veces confundidos entre la imagen de la “juventud eterna” y la representación catastrófica del “fin del mundo”, ¿qué pueden aportar los ancianos?

La vejez ayuda a desenmascarar el engaño de una vida que sólo busca el placer, o que está vacía de interioridad, y que abre la puerta a la corrupción y al desprecio de los demás. Noé es el ejemplo de la vejez que genera vida, que no se queja ni recrimina, sino que mira al futuro con confianza, respeta la creación y cuida la vida de todos. Dios lo bendice con un don especial de humanidad, sensibilidad y cercanía. Por eso, la vocación de Noé también es una llamada para cada uno de nosotros.

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN

 
*TU ROSTRO BUSCARÉ, SEÑOR.* 

Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.
Cuando me sienta perdido y confundido, tu rostro buscaré.
Cuando mire el horizonte y lo vea todo oscuro, tu rostro buscaré.
Cuando viva en conflicto con personas y me sienta lleno de rabia, tu rostro buscaré.
Cuando tenga la tentación de no ser fiel a mis promesas y a las personas a las que me debo, tu rostro buscaré.
Cuando el peso de la cruz sea demasiado pesado y me encuentre sin fuerzas, tu rostro buscaré.
Cuando los años me vayan pesando, y mi salud me dé demasiados problemas, y me sienta limitado y dependiente, tu rostro buscaré.
Cuando los que quiero se vayan marchando a tu presencia y sienta tanto vacío y soledad, tu rostro buscaré.
Tú me has mostrado tu rostro de muchas maneras; me has consolado; me has levantado; me has dado esperanza; me has hecho fuerte.
Cuando muchos me daban la espalda supiste estar a mi lado.
De tu mano afronto el futuro con optimismo.
Miro la cruz y camino hacia ella. Contigo no temo.
Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

15 de marzo de 2022

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN


*ORACION: ESPÍRITU*

Aquí estamos Señor, Espíritu Santo. Aquí estamos en tu presencia. Ven, y quédate con nosotros. Dígnate infundirte en lo más íntimo de nuestros corazones. Enséñanos en qué tenemos que ocuparnos, hacia dónde tenemos que dirigir nuestros esfuerzos. Haznos saber lo que tenemos que realizar, para que con tu ayuda podamos agradarte en todo._

Sé tú solo quien inspires y lleves a feliz término nuestras decisiones. Tú solo, con Dios Padre y su Hijo, posees el nombre glorioso. 

No permitas que seamos perturbadores de la justicia, Tú que amas la equidad en sumo grado. Que la ignorancia no nos arrastre al mal, ni nos desvíe el aplauso, ni nos corrompa el interés del lucro, o la preferencia de personas. Antes bien, únenos a ti de modo eficaz por el don de tu gracia._

_Que seamos uno en ti y en nada nos apartemos de la verdad._ Y por hallarnos reunidos en tu nombre podamos mantener en todo la justicia, guiados por el amor, para que aquí y ahora no nos separemos en nada de ti. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

14 de marzo de 2022

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN


*ORACION: Transfiguración.*

Señor, una vez más estamos juntos. Juntos estamos Tú y yo, Tú y mis hermanos. Tu vida ha llenado mi vida. A veces, hasta me pregunto si mi vida tiene sentido. ¡Tanto vacío, tanta complicación, tanta infidelidad! Pero cuando estoy contigo es como si el entusiasmo, el ánimo, renacieran, revivieran.

Tú, Señor Jesús, eres el Dios de toda luz. Tú el Dios de toda claridad y belleza. Es bueno estar a tu lado, es bueno convivir contigo. Pero, mejor aún, Señor,  mejor aún es tener la certeza de que estás conmigo en la vida, por tu gracia, por tu amor. Es bueno estar seguro de que también mi rostro ha de ser un rostro transfigurado, iluminado, resplandeciente, en la medida en que Tú me vas transformando.

Libremente, alegremente, te suplico, que yo me vaya identificando cada vez más contigo, hasta el punto de poder decir con los apóstoles: “¡Qué bien estamos aquí, Señor!”. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

13 de marzo de 2022

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN


*ORACION: Volver a ti*

Te damos gracias, Señor, porque has movido nuestros corazones para que volvamos a ti. 

Te damos gracias, porque nunca nos abandonas a pesar de nuestr tozudez, de nuestra infidelidad.

Te damos gracias, porque nos iluminas para descubrir nuestro pecado, todo aquello que no nos deja crecer como personas.

Te damos gracias, porque eres misericordioso y paciente con nosotros, porque a través de tus sacramentos te sentimos cercano.

Te damos gracias, porque creas en nosotros un corazón más puro, más limpio, un corazón capaz de amarte más a ti, al prójimo, a mi mismo y a toda la creación. Amén


Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

12 de marzo de 2022

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN


*ORACION: EN TU DESIERTO, SEÑOR*

Vivo, Señor, en mi desierto de angustias y miserias.
Vivo, Señor, en mi desierto de infidelidades.
Vivo, Señor, en mi desierto de penas e historias que me atan.
Vivo, Señor, en un desierto en el que me cuesta trabajo escuchar tu voz.
Libérame y escucha mi voz que te llama.
Libérame y abre mis ojos para buscarte.
Libérame y tiéndeme tu mano fuerte.
Libérame y condúceme a tu desierto, Señor.
En tu desierto, Señor, quiero vivir de otra cosa que no es pan.
En tu desierto, Señor, quiero ser fiel a tu Palabra.
En tu desierto, Señor, quiero caminar dándote la mano.
En tu desierto, Señor, quiero dar frutos y hacer que de mí manen amor y misericordia.
En tu desierto, Señor, sé que encontraré tu Vida, sé que encontraré mi vida.
Entraré en tu desierto, Señor.
Me despojaré de todo lo que me oprime.
Dejaré que me hables y me seduzcas.
Porque quiero hacerme fuerte en ti.
Porque quiero en tu desierto, Señor, tener las manos disponibles para abrazar tu Cruz.
Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

11 de marzo de 2022

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN


*ORACION: GRACIA, SEÑOR*

Dios y Padre nuestro, fuente de todo bien, es necesario pedirte con confianza cuanto precisamos; es justo darte gracias por todo lo que recibimos; es bueno rezar, siempre, en la alegría y la tristeza, y en todo lugar: en la calle y en el monte,  en casa y en la iglesia.

Aunque conoces nuestros deseos antes de contártelos, aunque no precisas nuestra oración para bendecirnos, nosotros necesitamos rezar para abrir el corazón y acoger tus dones, para sentir tu cercanía, tu ternura, tu amor, tu fuerza.

Gracias, Padre, porque tú inspiras nuestra oración. Porque tus oídos nunca están cerrados a nuestras súplicas y nos ofreces el regalo, siempre nuevo, de tu Palabra.

Gracias, porque acoges con alegría nuestra oración, para que nos sirva de salvación, porque rezar nos ayuda a vivir más felices, al sentirnos hijos tuyos, hijos amados, y hermanos de todas las personas. Amén

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

10 de marzo de 2022

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN


*ORACION; ERES MISERICORDIOSO*

Yo se que me quieres, Señor, porque eres bueno. Porque tienes un corazón sensible, perdóname; limpia mi vida de todos mis pecados y de mis continuas caídas, levántame.

Que alegría saber que eres mi Padre, y que juzgas a todos con misericordia. Dame tu abrazo de perdón y tu amor cambiará mi corazón, caminaré siempre en tu presencia.

Devuélveme el gozo y la alegría. Ayúdame con tu amistad a renovarme y haz que nunca más me separe de Ti .

Que nazca en mí, como una fuente, un corazón puro, y que una voluntad firme crezca en mi. Quiero ver tu rostro alegre a mi lado, y que tu fuerza me acompañe siempre, Señor.

Dame alegría de tu salvación y un corazón generoso para amarte toda la vida. Les diré a mis amigos que tus caminos son formidables, y lo bueno que Tú eres.

Dame vida, pues yo amo el vivir, Tú que eres el Dios de la Vida, y con ella diré a las gentes que contigo todo es posible. Abre mi corazón y mis labios para decirte cuánto te quiero.

Ya sé que no quieres de mí palabras vacías. Lo que me pides es un corazón arrepentido; un corazón sincero y noble es lo que quieres.

Sé bueno conmigo y con los otros y fortalece nuestras vidas indefensas. A Tí te ofrecemos nuestra vida cada día, todo lo que somos y tenemos, todo es tuyo. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

9 de marzo de 2022

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN


*ORACION: PADRENUESTRO*

¡Padre nuestro! Estoy tan acostumbrado a decirte “Padre”, que casi lo hago sin darme cuenta. Sin embargo  cuando lo pienso más en serio, tiemblo un poco. Porque si eres mi Padre, yo soy tu hijo.

Hoy te pido, Padre mío que jamás deje de llamarte así, que jamás deje de ser el que engendraste para que te ame y para ser amado por Ti.

¡Padre nuestro! Que nunca deje de recordar la misericordia que nos mostraste en Jesús. No permitas que abandone nunca tu casa. Dame fuerzas para volver ahora mismo: ¡Tú me amas y eres más grande que todos mis pecados. Dame generosidad para compartir todo lo mío; dame humildad para comprender a mis hermanos y recibirlos en nuestra casa siempre, como Tú los recibes. ¡Así sea!

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

8 de marzo de 2022

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN



*ORACION CUARESMA Iª*

La Cuaresma es un tiempo para volver a lo esencial. Quizás por eso me hacen la cruz al comenzar este tiempo sagrado. Es el beso de Jesús que me recuerda a quien pertenezco, de quién soy. Hacia dónde voy. Besa Él mi pequeñez, mi barro. Y queda la marca de su amor grabada en mi alma para siempre. Me bendice al comenzar los cuarenta días con su cruz de ceniza para que no me olvide que soy caduco. Frágil. Quiere que le mire. Quiere que ponga mi corazón en el suyo. Que entre en la herida de su costado. Que descanse en sus manos llagadas y abiertas. Y camine sobre sus pies descalzos.

Es la Cuaresma un tiempo para detener el tiempo. Para despojarme de tanto peso que carga mi alma apegada profundamente a la tierra. Para salir de mí mismo en un éxodo sagrado al encuentro con Dios y con los hombres. Para entender que mi vida sólo tiene sentido cuando se entrega por amor. Y que sólo amando cobra vida en mí mi carne muerta. Por eso me inclino para recibir la bendición. Y me arrodillo ante Dios para ser abrazado por ese Amor que da sentido a mis pasos. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

7 de marzo de 2022

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN

*ORACION: ANTE LAS TENTACIONES*

Señor, me tienta la seguridad, el tenerlo todo “claro”, no necesitarte. Tengo todas las respuestas. Me tienta el activismo. Hay que hacer, hacer y hacer. Y me olvido del silencio y aflojo en la oración.

Me tienta el separar la Fe y la Vida. Leer el diario, ver las noticias, sin indignarme evangélicamente, por la ausencia de justicia y la falta de solidaridad. Me tienta la incoherencia de hablar mucho y hacer poco. Mostrar facha de buen cristiano, pero adentro, donde tu y yo conocemos, tener mucho para cambiar. Me tienta ser el centro del mundo, que los demás giren a mi alrededor, que sirvan en el lugar de servir.

Me tienta la falta de compromiso, hacerme el distraído. Acostumbrarme a que otros sufran, y tener excusas razones, que no tienen nada de Evangelio. Me tienta el dejarlo para mañana, cuando hay que empezar a cambiar hoy. Me tienta creer que te escucho, Cuando escucho mi voz.

Llévame al desierto Señor, despójame de lo que me ata, sacude mis certezas y pon a prueba mi amor para empezar de nuevo, humilde y sencillo, con fuerza y espíritu, para vivir fiel a tu mensaje de Amor." Amén.

6 de marzo de 2022

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN

 
*ORACION CUARESMA: PADRE BUENO*

Padre bueno, nos ponemos en tus manos al inicio de esta Cuaresma, para que hagas de nosotros lo que tú quieras  porque tú sabes lo que más nos conviene y necesitamos; sea lo que sea, te damos las gracias por este tiempo cargado de oportunidades, de posibilidades de liberación, de misericordia y de perdón, por este tiempo de llamadas de atención y de proyectos.

Queremos aceptar todo lo que venga de ti con tal de que se cumpla en cada uno de nosotros, en nuestras comunidades cristianas y en todas tus criaturas, tu voluntad. No deseamos nada más, Padre. Te confiamos nuestro corazón y nuestras manos y nos comprometemos a ayunar de nuestros excesos que nos hacen tan insolidarios; a orar para poder mirar la vida y las cosas más allá de nosotros mismos; a hacer limosna, es decir, a gritar que nada es “mío” porque lo nuestro es la fraternidad.

Padre, nos ponemos en tus manos sin medida, con infinita confianza: llévanos al desierto, acompaña nuestro discernimiento, cólmanos de esperanza, muéstranos tu misericordia y acógenos sin reservas porque Tú eres nuestro Padre. Amén

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina

5 de marzo de 2022

SIMPLEMENTE, UNA ORACIÓN


*ORACION: AYUNO QUE LIBERA*

Señor Jesús, enséñanos el sentido del ayuno. Concédenos sentir la necesitad de purificación interior; para desintoxicarnos de la contaminación del pecado y del mal; para templar nuestro espíritu en las saludables renuncias, que nos libran de la esclavitud del egoísmo y los caprichos, que nos ayudan a dominarnos y conducirnos a nosotros mismos.

Que sepamos ayunar de todo lo que nos separe de Ti, aunque sea bueno, de todo lo que nos encierra en nosotros mismos y no nos deja mirar y amar a los hermanos.

Que nuestro ayuno de alimento y de cosas nos impulse a comer el “alimento verdadero”, que es hacer la voluntad del Padre; nos anime a fortalecer la amistad contigo y a alimentarnos de tu Palabra, de tu amor.

Que el ayuno nos ayude a vivir no para nosotros mismos, a vivir para Ti, Señor, que nos amaste hasta la entrega, y a vivir, también, para los hermanos.

Qué nuestro ayuno cuaresmal sirva para compartir el hambre de los que no tienen pan y amistad; para sentir en nuestras carnes la angustia de los que no pueden alimentar a los suyos; para compartir con ellos lo nuestro con más amor y más generosidad. Amén

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina