29 de febrero de 2024

ORACIÓN: LÍBRAME, SEÑOR.

Del anhelo de ser considerado, del deseo de ser alabado, del ansia de ser honrado, del afán de ser consultado, del empeño en ser aprobado, de la aspiración a ser perfecto... líbrame Jesús.

Del afán de almacenar bienes, del anhelo de ser rico, del empeño en caer bien, del deseo de sobresalir, del ansia de darme a la buena vida, de la aspiración a no fallar... líbrame, Jesús.

Del temor a ser despreciado, del temor a ser calumniado, del temor a ser olvidado, del miedo a ser ofendido, del miedo a ser ridiculizado, del miedo a ser acusado... líbrame, Jesús.

Del temor a lo desconocido, del temor a ser amado, del temor a salir perdiendo, del miedo a vivir en pobreza, del miedo a renunciar a lo necesario, del miedo a fracasar en la vida... líbrame, Jesús. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

28 de febrero de 2024

AUDIENCIA PAPA FRANCISCO

Hay el Papa Francisco no habla y nos recuerda dos vicios capitales: envidia y vanagloria. Ni que decir tiene que todos, al menos yo me confieso , hemos padecido alguna vez esas tentaciones de envidia y vanagloria. Quizás lo mejor y lo que debemos pedir es esa envidia sana que, sin odiar, anhelemos ser como el bueno de Adán y alejarnos de los sentimientos de Caín. Tratemos también de buscar siempre la humildad y no el centro. Aspirar siempre a servir y no a ser servido, a ser comunidad y no centro.




PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Aula Pablo VI
Miércoles, 28 de febrero de 2024

[Multimedia]

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[El siguiente texto también incorpora partes no leídas que se consideran pronunciadas]

Catequesis. Vicios y virtudes. 8. La envidia y la vanagloria.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy examinaremos dos vicios capitales que encontramos en los grandes catálogos que nos ha legado la tradición espiritual: la envidia y la vanagloria.

Comencemos por la envidia. En la Sagrada Escritura (cfr. Gen 4) se nos presenta como uno de los vicios más antiguos: el odio de Caín hacia Abel se desata cuando se da cuenta de que los sacrificios del hermano agradan a Dios. Caín era el primogénito de Adán y Eva, se había llevado la parte más considerable de la herencia paterna; sin embargo, es suficiente que Abel, el hermano menor, tenga éxito en una pequeña iniciativa, para que Caín se torne sombrío. El rostro del envidioso es siempre triste: mantiene baja la mirada, parece estar constantemente examinando el suelo, pero en realidad no ve nada, porque su mente está envuelta en pensamientos llenos de maldad. La envidia, si no se controla, conduce al odio del otro. Abel morirá a manos de Caín, que no pudo soportar la felicidad de su hermano.

La envidia es un mal estudiado no sólo en el ámbito cristiano: ha atraído la atención de filósofos y sabios de todas las culturas. En su base hay una relación de odio y amor: uno quiere el mal del otro, pero en secreto desea ser como él. El otro es la manifestación de lo que nos gustaría ser, y que en realidad no somos. Su suerte nos parece una injusticia: ¡seguramente -pensamos- nosotros nos merecemos mucho más sus éxitos o su buena suerte!

En la raíz de este vicio está una falsa idea de Dios: no se acepta que Dios tenga sus propias "matemáticas", distintas de las nuestras. Por ejemplo, en la parábola de Jesús acerca de los obreros llamados por el amo para ir a la viña a distintas horas del día, los de la primera hora creen que tienen derecho a un salario más alto que los que llegaron los últimos; pero el amo les da a todos la misma paga, y dice: «¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿O es que mi generosidad va a provocar tu envidia?» (Mt 20,15). Quisiéramos imponer a Dios nuestra lógica egoísta, pero la lógica de Dios es el amor. Los bienes que Él nos da están destinados a ser compartidos. Por eso San Pablo exhorta a los cristianos: «Ámense cordialmente unos a otros; que cada cual estime a los otros más que a sí mismo» (Rm 12,10). ¡He aquí el remedio contra la envidia!

Y llegamos al segundo vicio que examinamos hoy: la vanagloria. Ésta va de la mano con el demonio de la envidia, y juntos estos dos vicios son característicos de una persona que aspira a ser el centro del mundo, libre de explotar todo y a todos, el objeto de toda alabanza y amor. La vanagloria es una autoestima inflada y sin fundamentos. El vanaglorioso posee un "yo" dominante: carece de empatía y no se da cuenta de que hay otras personas en el mundo además de él. Sus relaciones son siempre instrumentales, marcadas por la prepotencia hacia el otro. Su persona, sus logros, sus éxitos, deben ser mostrados a todo el mundo: es un perpetuo mendigo de atención. Y si a veces no se reconocen sus cualidades, se enfada ferozmente. Los demás son injustos, no comprenden, no están a la altura. En sus escritos, Evagrio Póntico describe el amargo asunto de algún monje afectado por la vanagloria. Sucede que, tras sus primeros éxitos en la vida espiritual, siente que ya ha llegado a la meta, y por eso se lanza al mundo para recibir sus alabanzas. Pero no se apercibe de que sólo está al principio del camino espiritual, y de que lo acecha una tentación que pronto le hará caer.

Para curar al vanidoso, los maestros espirituales no sugieren muchos remedios. Porque, después de todo, el mal de la vanidad tiene su remedio en sí mismo: las alabanzas que el vanidoso esperaba cosechar en el mundo pronto se volverán contra él. Y ¡cuántas personas, engañadas por una falsa imagen de sí mismas, cayeron más tarde en pecados de los que pronto se avergonzarían!

La instrucción más hermosa para superar la vanagloria se encuentra en el testimonio de San Pablo. El Apóstol se enfrentó siempre a un defecto que nunca pudo superar. Tres veces pidió al Señor que le librara de aquel tormento, pero al final Jesús le respondió: «Te basta mi gracia; mi fuerza se realiza en la debilidad». Desde ese día, Pablo fue liberado. Y su conclusión debería ser también la nuestra: «Así que muy a gusto me glorío de mis debilidades, para que resida en mí la fuerza de Cristo» (2 Cor 12,9). 
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Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Nos vendría bien en esta Cuaresma meditar con frecuencia las “Letanías de la humildad” del cardenal Merry del Val, para combatir los vicios que nos alejan de la vida en Cristo. Que Dios los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas gracias.

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Resumen leído en español

Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy examinamos la envidia y la vanagloria, dos vicios capitales propios de las personas que buscan ser el centro del mundo y de todos los elogios.

La envidia aparece ya desde las primeras páginas de la Biblia. Cuando leemos el relato de Caín y Abel vemos que, movido por la envidia, Caín llegó incluso a matar a su hermano menor. El envidioso busca el mal del otro, no sólo por odio, sino que en realidad desearía ser como él. En la base de este vicio está la idea falsa de que Dios debe actuar según la lógica mundana, sin embargo, la lógica divina es el amor y la gratuidad. 

La vanagloria, por su parte, se manifiesta como una autoestima desmesurada y sin fundamentos. El que se vanagloria —el vanidoso, el engreído— es egocéntrico y reclama atención constantemente. En sus relaciones con los demás no tiene empatía ni los considera como iguales. Tiende a instrumentalizar todo y a todos para conseguir lo que ambiciona.

ORACIÓN: JESÚS, ENSÉÑAME TU MODO

Jesús, al contemplar en tu vida el modo que Tú tienes de tratar a los demás me dejo interpelar por tu ternura, tu forma de amar nos mueve a amar; tu trato es como el agua cristalina que limpia y acompaña el caminar.

Jesús, enséñame tu modo de hacer sentir al otro más humano, que tus pasos sean mis pasos; mi modo de proceder.

Jesús, hazme sentir con tus sentimientos, mirar con tu mirada, comprometer mi acción, donarme hasta la muerte por el reino, defender la vida hasta la cruz, amar a cada uno como amigo,y en la oscuridad llevar tu luz.

Jesús, yo quiero ser compasivo con quien sufre, buscando la justicia, compartiendo nuestra fe, que encuentre una auténtica armonía entre lo que creo y quiero ser, mis ojos sean fuente de alegría, que abrace tu manera de ser.

Quisiera conocerte, Jesús, tal como eres. Tu imagen sobre mí es lo que transformará mi corazón en uno como el tuyo que sale de sí mismo para dar; capaz de amar al Padre y los hermanos, que va sirviendo al reino en libertad. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan  Carlos Medina Medina.

27 de febrero de 2024

ORAR CON EVANGELIO DE HOY

Señor Jesús, gracias por esta nueva semana. Gracias por tu evangelio.  Gracias por recordarnos hoy el núcleo de tu modo de proceder: la práctica de la misericordia, el no emitir juicios, el no condenar a nadie, el ser mujeres y hombres capaces de perdonar y el dar lo que somos, sabemos y tenemos a los demás. 

Señor Jesús, capacítanos para no juzgar, para no murmurar, para no andar hablando por detrás en vez de hablar con los otros cara a cara. 

Señor Jesús, haznos sanadores a tu estilo, lavadores de pies, acogedores, mujeres y hombres de perdón.

Señor Jesús, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. 

Haznos perdón ante toda falta, toda omisión, todo error. Haznos perdón ante toda ausencia de amor verdadero.

Y, Señor Jesús, haz que nos demos. Haz que seamos mujeres y hombres para los demás. Haznos misericordiosos. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
 D. Juan Carlos Medina Medina.

26 de febrero de 2024

ORACIÓN: II CUARESMA

Señor, una vez más estamos juntos. Juntos estamos Tú y yo, Tú y mis hermanos. Tu vida ha llenado mi vida. A veces, hasta me pregunto si mi vida tiene sentido. ¡Tanto vacío, tanta complicación, tanta infidelidad! Pero cuando estoy contigo es como si el entusiasmo, el ánimo, renacieran, reviviera. Tú, Señor Jesús, eres el Dios de toda luz. Tú el Dios de toda claridad y belleza.

Es bueno estar a tu lado, es bueno convivir contigo. Pero, mejor aún, Señor,  mejor aún es tener la certeza de que estás conmigo en la vida, por tu gracia, por tu amor. Es bueno estar seguro de que también mi rostro ha de ser un rostro transfigurado, iluminado, resplandeciente, en la medida en que Tú me vas transformando.

Libremente, alegremente, te suplico, que yo me vaya identificando cada vez más contigo, hasta el punto de poder decir con los apóstoles: “¡Qué bien estamos aquí, Señor!”. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

25 de febrero de 2024

ORACIÓN: Porque eres bueno

Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque eres bueno porque tu misericordia es infinita.

Has puesto tu mirada en mí, Dios de amor. ¡Que puedo decirte si Tú me conoces del todo! Me he quedado mudo ante tu presencia porque soy poca cosa y, sin embargo, me amas.

Al más infiel de tus siervos muestras tu mirada de amor y le dices: ¡Levántate! ¡Sígueme!

Y yo, escuché tu voz y confié en ti. Señor confío en ti, porque tú eres amor, justicia y misericordia infinita. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

24 de febrero de 2024

ORACIÓN: MI AQUÍ Y MI AHORA

Señor, Tú eres mi aquí y mi ahora. No sé el día ni la hora en que me tocará partir. Eso lo confío en tus manos. No quiero vivir con miedo. Mientras tanto, deseo afrontar cada día como si fuera el último, sacándole todo el jugo y sabor.

Mi aquí y mi ahora es: amar sin dejar nada para mañana, abrazar sin reservar ninguna muestra de cariño y bondad, perdonar sin dejar huellas de rencor y resentimiento, entregarme con una toalla y un lebrillo entre los pies polvorientos y cansados de los hermanos, contagiar tu reino y entusiasmar los corazones apagados, caminar levantando rutas de justicia, construyendo nueva humanidad, familia con todos.

Todo pasa. El cielo y la tierra, los éxitos y los fracasos, los desamores y las tristezas. Lo único que queda es tu amor y el amor que hayamos ido dejando en nuestro paso por esta hermosa tierra. Tú eres mi aquí y mi ahora, pero también mi futuro más feliz. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

23 de febrero de 2024

ORACIÓN: TÚ ERES MI HIJO AMADO

“Tú eres mi hijo amado”, estas son las palabras que más me gusta escuchar de tus labios, Señor. “Tú eres mi hijo”, hace falta fe para pronunciarla ante mi propia miseria, pero yo sé que son verdad, y son la raíz de mi vida y la esencia de mi ser. Te llamo “Padre” todos los días porque Tú me has llamado hijo. 

Señor, este es el secreto más entrañable de mi vida, mi alegría más íntima y mi derecho más firme a ser feliz: ser tu hijo amado. La iniciativa de tu amor, el milagro de la creación, la intimidad de la familia, el cariñoso acento con que te oigo decir esas palabras en un tiempo sagrado y delicado. “Tú eres mi Hijo”, quiero sentirme hijo tuyo hoy, quiero caer en la cuenta de que me estás dando vida en cada instante, de que comienzo a vivir de nuevo cada vez que vuelvo a pensar en Tí, y en ese momento Tú vuelves a ser mi Padre”. Amén. 

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

22 de febrero de 2024

ORACIÓN: TE PIDO LA FE

Señor, te pido la Fe que no sólo me sostiene,  sino que también me eleva.

Te pido la Fe no sólo me envía, sino que me lleva por el camino correcto.

Te pido la Fe que no sólo me enseña a decidir, sino que me da el Espíritu de sabiduría.

Te pido la Fe que no sólo me anuncia que tengo un Padre, sino que me recuerda que estoy entre Sus brazos.

Te pido esa Fe que no sólo me presenta a la Esperanza, sino que me hace amigo de ella.

Te pido la Fe que no sólo me ayuda a resistir, sino que me fortalece.

Te pido esa Fe que no sólo me despierta, sino que me da nueva Vida. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

21 de febrero de 2024

ORACIÓN: ME ACOMPAÑAS

Cuando sentí angustia, me aliviaste.
Cuando sentí dolor, me curaste.
Cuando me enfadé con alguien, me ayudaste a reflexionar.
Cuando necesité hablar, me escuchaste.
Cuando solo podía llorar, pusiste tu mano en mi hombro.
Cuando necesité silencio, me entendiste.
Cuando te llamé, me atendiste.
Cuando me alejé, me buscaste.
Cuando te necesité, estuviste.
Infinitos son los momentos en los que me sentí paralizado por las circunstancias, pero en esas ocasiones pude encontrarte, no me dejaste, me perdonaste y me sanaste. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

20 de febrero de 2024

ORACIÓN: VOLVER A TI

En muchos momentos, Padre, soy como el hijo mayor de la parábola: cumplidor, sí, pero también orgulloso y envidioso. Me creo mejor que los demás y mejor que Tú. No soy capaz de darme cuenta de que Tú eres generoso conmigo: todo lo tuyo es mío. 

Soy hijo, pero me siento esclavo. Vivo el trabajo y la oración como una penitencia, no como un regalo. Pierdo la capacidad de alegrarme con el éxito de mis hermanos y hermanas. Padre, gracias, porque me buscas siempre, porque me ayudas a sentirme hijo tuyo y hermano de cuantos me rodean. Que se ablande mi corazón y pueda participar de tu alegría. Amen.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

19 de febrero de 2024

ORACIÓN I DOMINGO DE CUARESMA

Ayúdame a hacer silencio. Señor, quiero escuchar tu voz. Toma mi mano, guíame al desierto, que nos encontremos a solas, Tú y yo.

Necesito contemplar tu rostro, me hace falta la calidez de tu voz, caminar juntos… callar para que hables Tú. Me pongo en tus manos, quiero revisar mi vida, descubrir en qué tengo que cambiar, afianzar lo que anda bien, sorprenderme con lo nuevo que me pides. Me tienta creer que te escucho, cuando escucho mi voz.

¡Enséñame a discernir! Dame luz para distinguir tu rostro. Llévame al desierto, Señor, despójame de lo que me ata, sacude mis certezas y pon a prueba mi amor para empezar de nuevo, humilde, sencillo, con fuerza y Espíritu para vivir fiel a Ti. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

18 de febrero de 2024

ORACIÓN: PEDIDO DEL CORAZÓN

Señor, dame en el día de hoy fe para seguir adelante, grandeza de espíritu para perdonar, paciencia para comprender y esperar, voluntad para no caer.

Te pido fuerza para levantarme si caigo. Ruego me des amor para dar. Dame lo que necesito y no lo que quiero, elocuencia para decir lo que debo decir.

Haz que yo sea mejor ejemplo para mis compañeros. Haz que yo sea mejor amigo de mis amigos. Haz de mí un instrumento de tu voluntad.

Hazme fuerte para recibir los golpes que me da la vida, déjame saber qué es lo que tú quieres de mi. Déjame tu paz para que la comparta con quien no la tenga. Y por último, anda conmigo y déjame saber que así es. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

17 de febrero de 2024

CUARESMA: VOLVER A TI

Te damos gracias, Señor, porque has movido nuestros corazones para que volvamos a ti.

Te damos gracias, porque nunca nos abandonas a pesar de nuestra tozudez, de nuestra infidelidad.

Te damos gracias, porque nos iluminas para descubrir nuestro pecado, todo aquello que no nos deja crecer como personas.

Te damos gracias, porque eres misericordioso y paciente con nosotros, porque a través de tus sacramentos te sentimos cercano.

Te damos gracias, porque creas en nosotros un corazón más puro, más limpio, un corazón capaz de amarte más a ti, al prójimo, a mí mismo y a toda la creación. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

16 de febrero de 2024

ORACIÓN: MOCHILA DE CUARESMA

Señor, retomamos el camino. Contigo. Preparamos la mochila. Como tú.

Quito pasatiempos y añado encuentros.
Quito tecnología y añado oración.
Quito caprichos y añado solidaridad.
Quito comida y añado buenas lecturas.
Quito ruido y añado contemplación.
Quito preocupación y añado confianza.
Quito indiferencia y añado compasión.
Quito engaños y añado búsqueda de la verdad.
Quito prepotencia y añado humildad.
Quito estrategias y añado amor.

¿Qué más tengo que quitar, Señor? ¡Dime!
¿Qué debería añadir aún? ¡Te escucho!

Señor, retomamos el camino. Contigo.
Preparamos la mochila. Como tú.

¡Adelante! La Pascua nos espera.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

15 de febrero de 2024

MIÉRCOLES DE CENIZA

ORACIÓN CUARESMA: PADRE BUENO

Padre bueno, nos ponemos en tus manos al inicio de esta Cuaresma, para que hagas de nosotros lo que tú quieras  porque tú sabes lo que más nos conviene y necesitamos; sea lo que sea, te damos las gracias por este tiempo cargado de oportunidades, de posibilidades de liberación, de misericordia y de perdón, por este tiempo de llamadas de atención y de proyectos.

Queremos aceptar todo lo que venga de ti con tal de que se cumpla en cada uno de nosotros, tu voluntad. No deseamos nada más, Padre. Te confiamos nuestro corazón y nuestras manos y nos comprometemos a ayunar de nuestros excesos que nos hacen tan insolidarios; a orar para poder mirar la vida y las cosas más allá de nosotros mismos; a hacer limosna, es decir, a gritar que nada es “mío” porque lo nuestro es la fraternidad.

Padre, llévanos al desierto, acompaña nuestro discernimiento, cólmanos de esperanza, muéstranos tu misericordia y acógenos porque Tú eres nuestro Padre. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

14 de febrero de 2024

ORACIÓN: LEVÁNTAME, SEÑOR

Señor, tienes un corazón de carne, un corazón sensible, que se alegra con los que gozan y comparte los sufrimientos de los que lloran. Gracias, Jesús, porque te alegras con mis éxitos y sufres conmigo los malos momentos.

Gracias, Señor, porque me miras a los ojos, me llamas por mi nombre y me dices: A ti te hablo, LEVÁNTATE, levántate de tu tristeza; levántate de tu egoísmo, levántate de tu desesperanza, levántate de tus desconfianzas, levántate de todo lo que te impide vivir, de todo lo que no te dejar ser persona, de todo lo que no te deja avanzar.

Señor, dame un corazón como el tuyo y ayúdame a levantar a quienes están caídos junto a mí. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

13 de febrero de 2024

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Ven Espíritu Santo. Hoy te pido que sanes mi miedo al fracaso. Quiero confiar en ti, sabiendo que todas mis tareas de alguna manera terminan bien si dejo que las bendigas y las ilumines. Bendice con tu infinito poder todos mis trabajos y tareas.

Dame claridad, habilidad, sabiduría, para hacer las cosas bien, con toda mi atención, mis capacidades y mi creatividad. No dejes, Espíritu Santo, que descuide mis trabajos, que me deje llevar por la comodidad o el desaliento. Tómame para que pueda ver qué hay que hacer en cada momento, y capacítame con tu poder.

Quiero trabajar firme y seguro con tu gracia. Sé que con tu ayuda todo terminará bien, y que si cometo algún error, también de eso sacarás algo bueno para mi vida.

Ven Espíritu Santo.

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

12 de febrero de 2024

ORACIÓN: SOY UN LEPROSO, SEÑOR

SOY UN LEPROSO, SEÑOR.
Cuando vivo en la mentira.
Cuando me creo el mejor.
Cuando no comparto lo que tengo.

SOY UN LEPROSO, SEÑOR
Cuando me olvido de Ti y no rezo.
Cuando me aparto de Ti y no creo.
Cuando pienso sólo en lo que veo.

SOY UN LEPROSO, SEÑOR
Cuando confundo lo limpio con lo sucio.
Cuando confundo el pecado con la virtud.
Cuando confundo el bien con el mal.

SOY UN LEPROSO, SEÑOR
Cuando digo que “nunca miento”.
Cuando digo que “nunca peco”.
Cuando digo que “Dios me quiere así”.

AYUDAME, SEÑOR, A SER COMO TÚ. AMÉN.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

11 de febrero de 2024

ORACIÓN: ESPERO Y CREO

Dios Padre Bueno, guíame, acompáñame en mi caminar, hacia la felicidad plena contigo.

No dejes Señor que me detenga en el camino emprendido. Enséñame a seguir esperando aunque no vea resultados; a seguir trabajando con paciencia a pesar de los fracasos.

En el camino de la conversión he de ir desprendiéndome de todo lo que me pesa y me hace fatigoso el caminar.

Pero creo, Señor, que Tú conoces mis anhelos y no dejarás mi vida infecunda.

Creo y espero porque amo y necesito ser amado. Y yo sé Señor que Tú me amas. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

10 de febrero de 2024

ORACIÓN: QUE NO ME PIERDA, SEÑOR

En los momentos difíciles de nuestra vida, míranos con misericordia, Señor.
Cuando estamos ciegos y ofuscados, llénanos con tu luz.
Cuando tropezamos y caemos, tómanos con tus manos de Buen Pastor.
 Cuando nos extraviamos, recuérdanos que Tú eres el camino.
Cuando caminamos sedientos, llévanos a manantiales de agua abundante.
Cuando olvidamos tu llamada, susurra nuevas promesas a nuestros oídos.
Cuando desfallecemos de cansancio, ofrécenos tu Pan de Vida.
Cuando se entrecruzan falacias y mentiras haz resonar tu Palabra que es verdad. Amén.
Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

9 de febrero de 2024

ORACIÓN: EN TI CONFÍO SEÑOR

¡Cuánto me cuesta cambiar, Señor! No quiero avanzar por miedo a perder lo que tengo. Pero hay una luz que me atrae: tu luz y una voz que me dice: "No tengas miedo, no te pares"

Necesito sentir, o al menos saber, que me acompañas.  Quiero emprender contigo la aventura de vivir cada día con la confianza de que Tú nunca defraudas al que confía en Ti y procura seguir tus caminos.

Ayúdame a creer más, a apoyarme más en Ti, a valorar la fuerza que has puesto en mi corazón, a descubrir la belleza de una sonrisa desconocida, a afrontar la vida con ilusión, esfuerzo y esperanza. Amén.


Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

8 de febrero de 2024

ORACIÓN: NECESITO DE TI

Dios mío, tengo necesidad de Ti, necesito que me instruyas cada día, tal como lo exige la jornada.
Señor, ¡concédeme una conciencia iluminada, capaz de percibir y comprender Tu inspiración!
Mis oídos están cerrados, por eso no escuchoTu voz.
Mis ojos están tapados y por eso no veo Tus signos.
Solamente Tú puedes abrir mis oídos y curar mi vista, puedes purificar mi corazón.
Enséñame a estar sentado a Tus pies, y a escuchar Tu palabra.
No me has creado sin una finalidad. Tengo que completar Tu obra. En el puesto que me has señalado, tengo que ser mensajero de paz.


(Card. Henry Newman)
Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

7 de febrero de 2024

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Todos hemos experimentados alguna vez sentimientos de tristeza. Y hemos experimentado también - valga la redundancia - el sentimiento de superar esos fatales momentos. De cualquier manera, lo verdaderamente importante es no perder de vista la Resurrección del Señor. Ella nos llena de esperanza, nos devuelve la alegría y la fortaleza de superar los sufrimientos y desesperanzas de esos trágicos momentos y nos mueve a seguir en paz el camino junto al Señor tal y como nos alienta el Papa Francisco.


PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Aula Pablo VI
Miércoles, 7 de febrero de 2024

[Multimedia]

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[El siguiente texto también incorpora partes no leídas que se consideran pronunciadas]

Catequesis. Vicios y virtudes. 7. La tristeza.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En nuestro recorrido de catequesis sobre los vicios y las virtudes, hoy nos detenemos en un vicio bastante feo, la tristeza, entendida como un abatimiento del ánimo, una aflicción constante que impide al ser humano experimentar alegría por su propia existencia.

Ante todo, hay que señalar que, respecto a la tristeza, los Padres hacían una distinción importante. Hay, en efecto, una tristeza que conviene a de la vida cristiana, y que con la gracia de Dios se transforma en alegría: ésta, por supuesto, no debe rechazarse y forma parte del camino de conversión. Pero existe también un segundo tipo de tristeza que se insinúa en el alma y la postra en un estado de abatimiento: es este segundo tipo de tristeza el que hay que combatir resueltamente y con todas las fuerzas, porque procede del Maligno. Esta distinción la encontramos también en San Pablo, que cuando escribe a los Corintios dice lo siguiente: «La tristeza que proviene de Dios produce un arrepentimiento que lleva a la salvación y no se debe lamentar; en cambio, la tristeza del mundo produce la muerte.» (2 Cor 7,10).

Hay, entonces, una tristeza amiga que nos lleva a la salvación. Pensemos en el hijo pródigo de la parábola: cuando toca el fondo de su degeneración, experimenta una gran amargura, y esto le impulsa a recapacitar y a decidir volver a la casa paterna (cfr. Lc 15, 11-20). Es una gracia gemir por los propios pecados, recordar el estado de gracia del que hemos caído, llorar porque hemos perdido la pureza con la que Dios nos soñó.

Pero hay una segunda tristeza, que es una enfermedad del alma. Surge en el corazón humano cuando se desvanece un deseo o una esperanza. Aquí podemos referirnos al relato de los discípulos de Emaús. Aquellos dos discípulos salen de Jerusalén con el corazón desilusionado, y se confían al forastero, que en cierto momento los acompaña: «Nosotros esperábamos que fuera él – o sea, Jesús - quien librara a Israel.» (Lc 24,21). La dinámica de la tristeza está ligada a la experiencia de la pérdida. En el corazón del ser humano nacen esperanzas que a veces se ven defraudadas. Puede tratarse del deseo de poseer algo que no se puede conseguir, pero también de algo importante, como la pérdida de un afecto. Cuando esto sucede, es como si el corazón del ser humano cayera en un precipicio, y los sentimientos que experimenta son desánimo, debilidad de espíritu, depresión, angustia. Todos pasamos por pruebas que nos generan tristeza, porque la vida nos hace concebir sueños que luego se hacen añicos. En esta situación, algunos, tras un tiempo de agitación, se apoyan en la esperanza; pero otros se regodean en la melancolía, dejando que ésta se pudra en sus corazones. ¿Se siente placer en esto? Verán: la tristeza es como el placer del no-placer; es como tomar un caramelo amargo, sin azúcar, malo, y chupar ese caramelo. La tristeza es el placer del no-placer.

El monje Evagrio explica que todos los vicios persiguen un placer, por efímero que sea, mientras que la tristeza disfruta de lo contrario: del adormecerse en una tristeza sin fin. Ciertos lutos prolongados, en los que una persona sigue agrandando el vacío de quien ya no está, no son propios de la vida en el Espíritu. Ciertas amarguras resentidas, en las que una persona tiene siempre en mente una reivindicación que le hace adoptar el papel de víctima, no producen en nosotros una vida sana, y menos aún cristiana. Hay algo en el pasado de todos que necesita ser sanado. La tristeza, de ser una emoción natural, puede convertirse en un estado de ánimo maligno.

Es un demonio taimado, el de la tristeza. Los padres del desierto la describían como un gusano del corazón, que roe y vacía a quien lo alberga. Esta imagen es buena, nos ayuda a comprender. Entonces, ¿qué debo hacer cuando estoy triste? Detenerte y ver: ¿esta tristeza es buena? ¿No es una buena tristeza? Y reaccionar según la naturaleza de la tristeza. No se olviden de que la tristeza puede ser algo muy malo que nos lleva al pesimismo, nos lleva a un egoísmo que difícilmente se cura.

Hermanos y hermanas, debemos tener cuidado con esta tristeza y pensar que Jesús nos trae la alegría de la resurrección.

Por muy llena que esté la vida de contradicciones, de deseos incumplidos, de sueños no realizados, de amistades perdidas, gracias a la resurrección de Jesús podemos creer que todo se salvará. Jesús ha resucitado no sólo para sí mismo, sino también para nosotros, a fin de rescatar todas las felicidades que no se han realizado en nuestras vidas. La fe expulsa el miedo, y la resurrección de Cristo quita la tristeza como la piedra del sepulcro. Cada día del cristiano es un ejercicio de resurrección. Georges Bernanos, en su famosa novela Diario de un cura rural, hace decir al párroco de Torcy lo siguiente: "La Iglesia dispone de la alegría, de toda esa alegría que está reservada a este triste mundo. Lo que han hecho contra ella, lo han hecho contra la alegría". Y otro escritor francés, León Bloy, nos dejó esta maravillosa frase: "No hay más que una tristeza, [...] la de no ser santos". Que el Espíritu de Jesús resucitado nos ayude a vencer la tristeza con la santidad.

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Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. El próximo domingo celebramos la Jornada Mundial del Enfermo. Pidamos a María, Salud de los enfermos, por todos los que sufren, para que sepan poner su confianza en Dios, experimentando la alegría de saberse amados por Él. Que Dios los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas gracias.

Y no olvidemos las guerras, no olvidemos la atormentada Ucrania, Palestina, Israel, los Rohingya, muchas, muchas guerras que hay por doquier. Recemos por la paz. La guerra es siempre una derrota, siempre. Recemos por la paz. Se necesita la paz.

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Resumen leído por le Santo Padre en español

Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy reflexionamos sobre el vicio de la tristeza. Se trata de ese estado de ánimo que todos llegamos a experimentar en algún momento de nuestra vida. Se presenta como un sentimiento de abatimiento y de aflicción constantes, y está ligado a una experiencia de “pérdida” de algo o de alguien.

Podemos distinguir dos tipos de tristeza: por un lado, está la tristeza que lleva a la salvación si se vive según la fe, porque nos impulsa a mirar nuestro interior, nos inspira el dolor y la amargura de haber pecado, colocándonos así en el camino del arrepentimiento y en la esperanza de recuperar la amistad con Dios. Pero, por otro lado, tenemos otra tristezaaquella tristeza que, si nos descuidamos, puede convertirse en una enfermedad del alma; como un gusano que corroe y destruye el corazón. Nos hará bien pues combatir esta segunda tristeza —esta enfermedad— con la fe en la resurrección de Cristo, que nos colma de esperanza, de gozo y de paz.

ORACIÓN: MI BIEN

Señor, tú eres mi refugio en mi cansancio, tú eres mi alegría en el dolor, mi valor en el miedo, mi esperanza en mi desesperanza, mi luz en mi oscuridad, mi todo en mi nada. Tú eres mi bien. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

6 de febrero de 2024

ORACIÓN PARA COMENZAR LA SEMANA

Ven Espíritu Santo. Hoy quiero pedirte que me ayudes a comunicarme con los demás. Enséñame a decir la palabra justa, a mirar a los demás como ellos necesitan ser mirados, a tener el gesto oportuno.

Todo mi ser está hecho para la comunicación. Por eso te ruego que me liberes de todas las trabas que no me permiten comunicarme bien con los demás.

Con tu agua divina riega todas las cosas buenas que has puesto en mi vida, para que pueda hacer el bien. Enséñame a escuchar, para descubrir lo que los demás esperan de mi, y para que encuentren en mí generosidad y acogida.

Muéstrame la hermosura de abrir el corazón y la propia vida para encontrarme con los demás, y ayúdame a descubrir la belleza del diálogo. Dame la alegría de dar y recibir. 

Ven Espíritu Santo. 

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

5 de febrero de 2024

ORACIÓN: TODO CONTGO

Señor, lo tenemos todo cuando estamos contigo.
Si ardo de fiebre, Tú eres la fuente que refresca.
Si estoy oprimido por tus faltas, Tú eres la liberación.
Si necesito ayuda, Tú eres la fuerza.
Si tengo miedo a la muerte, Tú eres la vida.
Si deseo el cielo, Tú eres el camino.
Si temo las tinieblas, Tú eres la luz.
Si tengo hambre, Tú eres el alimento.
Señor, lo tenemos todo cuando estamos contigo. Amén.



Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

4 de febrero de 2024

ORACIÓN: TENGO SUERTE

Tengo suerte, Señor, y lo sé. Tengo la suerte de conocerte, de conocer tus caminos, tu voluntad, tu Ley. La vida tiene sentido para mí, porque te conozco a ti, porque sé que este mundo difícil tiene una razón de ser, que hay una mano cariñosa que me sostiene, un corazón amigo que piensa en mí, y una presencia de eternidad día y noche dentro de mí. Conozco mi camino, porque te conozco a ti, y tú eres el Camino. Tengo mucha suerte de conocerte y de vivir contigo. Gracias, Señor.

Siento la corriente de tu vida que me riega el alma y el cuerpo, hace florecer mi capacidad de pensar y de amar y convierte mis deseos en fruto, cuando el sol de tu presencia bendice los campos que tú mismo has sembrado. Te doy gracias, Señor, de todo corazón. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

3 de febrero de 2024

ORACIÓN PRESENTACIÓN DE JESÚS

Señor, dame un corazón humilde y confiado, como el de Simeón y Ana, como el de María. Ellos no tenían nada y, precisamente por eso, se acercaban a Ti, ponían toda su confianza en Ti, observaban la ley, cumplían tu voluntad.

No deseaban otra cosa que encontrarse contigo; tenían un corazón limpio y una mirada transparente, capaz de reconocerte en un recién nacido.

Señor, líbrame de la idolatría de las riquezas. Ayúdame a compartir con generosidad lo que tengo  No dejes que tenga otro Dios fuera de Ti.

No permitas que me apoye demasiado en las personas, tampoco en mis propias fuerzas. Qué sólo confíe plenamente en Ti, Señor.

Dame sabiduría y fuerza para ser pobre y libre, purifica mi corazón de todo deseo que me aparte de Ti, para estar abierto del todo a la plenitud de tu Amor. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

2 de febrero de 2024

ORACIÓN: TODO ES TUYO, SEÑOR

Todo, Señor, es tuyo, mi fragilidad y mi posibilidad, mis pasos, mis intentos, mi entrega, mis caídas, mis sueños, mis miedos, mi historia, mi futuro, mi presente, mi cuerpo, mi mente, mi fe, mis deseos, mis palabras, mi mirada, mis manos, mis pies.

Todo, Señor, es tuyo y a Ti lo torno porque bien conozco mi debilidad y conozco también tu inmenso amor, tu misericordia, tu paciencia, tu espera, tu entrega.

Dame, Señor, tu amor y gracia que esto me basta para vivir el hoy, para perdonarme mis faltas, para confiar en Ti,  para agradecer mi viday la de la gente querida, para esperar sin desesperar, para ser y estar hoy aquí, sin máscaras, sin huir, sin prisas, sin miedo, sin otra cosa que el corazón sabiéndose amado en Ti. Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.

1 de febrero de 2024

ORACIÓN: TE DOY GRACIAS

Señor, miro mi vida y te digo gracias, porque las veces que no entendí por qué las cosas no salían como las esperaba, Tú estabas a mi lado.

Gracias porque viste cada uno de mis esfuerzos y me animaste a no renunciar. Gracias por todas las personas que pones en mi camino, que me sostienen y me recuerdan los dones que me has dado.

Gracias porque al final del camino hay recompensa, porque la felicidad que me concedes es más grande la que podría soñar. Gracias por todo lo que pasé, que me hizo llegar hasta hoy. Gracias, Señor, por escuchar mis sueños y acompañarlos. Amén.


Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina.