27 de mayo de 2017

MARÍA, MADRE DE LA FE



¡Madre!, enséñame a tener una fe como la tuya. Una fe humilde y sencilla, abierta y disponible, confiada y abandonada en la Palabra de nuestro Padre Dios. Una fe paciente e incondicional capaz de seguir adelante, a pesar de la oscuridad e incertidumbre del camino y de los acontecimientos que no puedo entender. ¡Madre, una fe a prueba de dolor y sacrificio, de incertidumbre y oscuridades; de misterios y dudas que sabía guardar en tu corazón confiando y esperando su providencia por su Amor y Misericordia.

¡Madre!, una fe capaz de cambiar mi vida como la cambiaste tú. ¡Madre!, una fe ciega, como la de un niño en la presencia de Dios y abandonado a su intervención. Tal y como tú, Madre, te abandonaste a su Voluntad y a su Amor. 

¡Madre!, ¿cómo se hace eso?, pues yo también quiero hacerlo y vivirlo. ¡Madre!, intercede como Madre de Dios, para que el Padre aumente la fe de todos tus hijos y nos fortalezca nuestra voluntad para vivirla de forma incondicional y disponible como tú has hecho. 

¡Madre!, gracias por estar ahí, cercana y atenta a todos tus hijos, y dispuesta a acompañarnos y a escucharnos, para con tu ejemplo y fortaleza servirnos de testimonio y ánimo para llevarnos a la presencia de tu Hijo. ¡Madre!, intercede por todos nosotros para que, por la Gracia del Padre, nuestra fe de cada día sea más grande y más firme.

Porque, sólo con fe, Madre nuestra, seremos capaces de buscar y vivir en el gozo del Señor, a pesar de los avatares y vicisitudes de cada día; a pesar de nuestras debilidades, tentaciones y pecados, que nos derrumban y nos sumen en el fracaso y el abandono. Y esa fe, de la que tú eres un claro ejemplo y testimonio, sólo nos puede venir como don gratuito del Padre Dios. 

Y Tú, Madre,  aparte de enseñarnos el camino y darnos ánimo, nos llevas a tu Hijo, para que, por Él y su Amor, el Padre nos conceda el don de la fe para vivir en su esperanza y seguimiento. Amén.

25 de mayo de 2017

EL SAGRADO Y MISERICORDIOSO CORAZÓN DE JESÚS


Hace no demasiados años todos teníamos en la pared de la cabecera de la cama una imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Algunas de esas imágenes estaban más logradas que otras y las había, cabe reconocerlo, algunas “muy mejorables”.
Abro un paréntesis para decir que cuando decimos que una imagen de Jesús o de María es fea se ha de entender, lógicamente, que nos referimos no a lo que representa sino a como lo representa, es decir, al arte o falta de él que ha tenido el artista o el bienintencionado pero muy poco artista. Aclarado queda.
Pues bien, lo más importante de esas imágenes era que nos representaba a Jesucristo, Hijo de Dios, con corazón de hombre. Cuando en la Biblia se habla del corazón nos referimos no solo a la válvula que nos permite vivir porque bombea la sangre, ni tampoco solo al corazón que se enamora y ama a otra persona, sino también del lugar simbólico donde se toman las grandes decisiones y, también, el lugar de acogida al débil y necesitado, al pequeño o al diferente. Así pues, cuando de alguien decimos que “no tiene corazón” no nos referimos a que no posea la válvula, o cuando hablamos del Corazón de Jesús no lo hacemos refiriéndonos a lo que le bombea la sangre.
Esa realidad del Corazón de Jesús, tradicionalmente se ha designado precedida de la expresión “Sagrado”. No quisiera yo menoscabar para nada que Nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios verdadero, es Santo y Sagrado todo Él y, por tanto, también su corazón. Pero, me atrevo a completar esa denominación con el adjetivo “misericordioso” porque, sin duda, tras el Año de la Misericordia y, en especial, después de toda la predicación que de ello nos ha ofrecido el Papa Francisco, creo que así se completa de manera necesaria la comprensión de qué es el Sagrado y Misericordioso Corazón de Jesús.
Un Corazón que ama, perdona y se compadece. Recordemos como siente y actúa ese Corazón ante la multitud de personas que le han seguido para escucharles. Jesús había aprendido de su Madre el “no tienen vino”, es decir, el fijarse en qué es necesario y, sobre todo, en quién está necesitado. Así, ahora, Jesús se fija en que “no tienen pan” y desde su mirada compasiva, como hizo al convertir el agua en vino, ahora convierte lo poco en mucho. Porque el Sagrado y Misericordioso Corazón de Jesús es un lugar de acogida generosa.

24 de mayo de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hermosas, !la verdadera esperanza pasa por el fracaso y el sufrimiento", palabras del Papa Francisco. Y hermosas porque, de alguna manera, resumen la vida de toda persona: "Un camino de alegrías y tristezas que madura en la medida que experimenta la pobreza y el dolor". Ese es el único y verdadero camino de nuestra vida, aprender de nuestros fracasos, de nuestros errores y pecados.

Y de alguna manera, nos dice nuestro Papa, todos somos experiencia de Emaús. ¿Quién no experimenta la tristeza, el fracaso y la desilusión? ¿Y quién no siente y experimenta el impulso de volver al camino, levantarse y continuar la marcha? Es el Señor que nos alienta y nos llena de esperanza, porque detrás de todo dolor y sufrimiento nace la esperanza de un mañana mejor, que en el Señor se hace gozoso y eterno.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 24 de mayo de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

La lectura del Evangelio de san Lucas que hemos escuchado nos narra la experiencia de los dos discípulos que, después de la muerte de Jesús, huyen de Jerusalén sin esperanza, desilusionados y llenos de amargura por la derrota del Maestro, hacia la tranquilidad de Emaús.

En ese caminar hacia su aldea, mientras conversan con paso triste y desesperanzado, se les une un desconocido. Los ojos de ellos, velados aún por el fracaso de sus expectativas humanas, no reconocen que es Jesús. El Señor camina con ellos, y aunque conoce el motivo de su desilusión, no se impone, sino pregunta y escucha. Comienza su «terapia de la esperanza». Les deja el tiempo necesario para que hagan un recorrido interior y lleguen al fondo de su amargura. Y ellos pronuncian aquellas palabras: «Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel»; palabras que trasudan tristeza, decepción, derrota, y que son un retrato de la existencia humana que nos es común.

Jesús camina, de manera discreta, junto a todas las personas desalentadas, y logra darles de nuevo la esperanza. Como a los discípulos de Emaús, él habla a través de las Escrituras, manifestando cómo la verdadera esperanza pasa por el fracaso y el sufrimiento. Y al final del camino cumplido en su compañía, Jesús se hace reconocer en la Fracción del pan, gesto fundamental de la Eucaristía, don de su amor total, de donde brota la vida de la Iglesia y del cristiano.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Que Jesús resucitado nos conceda descubrirlo presente y vivo en su Iglesia donde, saliendo a nuestro encuentro y caminando junto a cada uno, nos conduce con su amor infalible y su presencia vivificante por el camino de la esperanza. Que Dios los bendiga.


22 de mayo de 2017

UN MILLÓN DE VISITAS

UN RINCÓN PARA ORAR

"Despojado de toda distracción y riqueza. Sólo desde la humildad de nuestro corazón, junto a María, llegará nuestra oración al PADRE

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Según las estadísticas de Blogger nuestro blog "Un Rincón para orar" sobrepasa la cifra de visitas de un millón. No sabemos la certeza de esta cifra, pero nos congratulamos que al menos se aproxime y nuestros esfuerzos de llevar la oración a mucha gente sea una realidad.

Gracias a todos y un fuerte abrazo en el Señor.



20 de mayo de 2017

EL SUFRIMIENTO DE MARÍA

Nos resulta muy difícil comprender la actitud de María e imaginarnos como se enfrentó y sufrió ese tiempo de gestación hasta llegar el nacimiento de su Hijo Jesús. Para empezar, el anuncio tuvo que ser una experiencia impactante y sorprendente, pero a su vez llena de temor e inseguridad. ¿Qué iba a suceder? ¿Cómo presentarme así, con esta noticia a José? ¿Acaso me iba a creer?

¿Podemos imaginar por un momento esa situación y tratar de ponernos en su lugar? ¿Puede haber sucedido en nuestra vida algo parecido, no en la dimensión tan alta de María, sino en pequeñas cosas en nuestra vida? ¿Hemos sentido algo que nos sintamos movido por la acción del Espíritu Santo? O, simplemente, ¿estaríamos atentos y dispuesto a escuchar y dejarnos llevar por Él?

Son preguntas e interrogantes que también podemos encontrar en el testimonio y vida de María. La Madre de Dios puede ayudarnos a confiar en su Hijo y a dejarnos conducir por la acción del Espíritu Santo. Fijémonos: María aceptó la tarea que se le encomendaba sin dudar por un momento. Se sometió a la Voluntad de Dios porque creía profundamente en Él y se fiaba de sus cuidados y protección. Su respuesta no da lugar a ninguna duda.

Ser la Madre de Dios era tal privilegio que eso le bastaba para disipar toda duda y temor. ¡Dios mío!, ¿estamos nosotros ansiosos de recibir cualquier encargo del Señor para entregarnos a cumplirlo? Sólo el pensarlo descubre mi poca fe y todos mis miedos. ¿Y puedo imaginar cómo pudo María soportar la decisión de José al saber por María de lo que le había ocurrido? ¿Y lo doloroso que tuvo que ser para ambos? ¿Y la alegría, alivio y satisfacción al conocer la noticia del ángel?

¡Dios mío, Madre!, danos la fortaleza y la voluntad de saber digerir y soportar todos las dificultades y vicisitudes que la vida nos depara y, mirándonos en Ti, ayúdanos a descubrir la Voluntad de Dios que, tanto tu Hijo como Tú han sabido descubrir y cumplir. ¡Madre en ti nos apoyamos!

17 de mayo de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Nos llena de esperanza esta hermosa reflexión que nuestro Papa Francisco nos regala hoy en el Espíritu Santo, que le alumbra y nos abra a nosotros el corazón para acogerla y meditarla profundamente con esperanza y alegría. Porque, nuestra salvación pasa por el encuentro con Jesús Resucitado que, a pesar del dolor y sufrimiento, que nuestro paso por el mundo nos presenta, nos levanta y nos llena de gozo esperanzado en Resucitar en Él.

Porque hemos nacidos, no para morir, tal y como está propuesto en el camino de este mundo, sino para, por, en  y con Xto. Jesús, Resucitar para la Vida Eterna plena de gozo y felicidad junto al Padre. Quizás nos ocurre, como a la Magdalena, que apesadumbrados por el dolor quedamos cegados y sumidos en la oscuridad, tal y como nos dice el Papa Francisco. Pero, confiemos en Jesús, continúa el Papa, que se hace el encontradizo y nos llama por nuestro nombre, para levantarnos y llenarnos de esperanza y alegría.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles 17 de mayo de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

En este tiempo de Pascua dirigimos nuestra mirada a María Magdalena, la primera persona en encontrarse con Jesús resucitado, según los Evangelios.

La experiencia de la resurrección que vive María Magdalena es profunda y existencial. Ella se acercó al sepulcro con el corazón colmado de la tristeza y la soledad de quien ha perdido un ser querido, y al llegar ahí, el dolor y la desilusión de no encontrar el cuerpo de Jesús le impedían verlo y reconocerlo vivo. Entonces Jesús, tomando la iniciativa, la llama por su nombre. Ella al sentirse interpelada personalmente, experimenta dentro de sí una felicidad tan profunda que cambiará su existencia y que está destinada también a transformar la existencia de todo hombre y mujer. Es muy hermoso pensar que la primera aparición de Jesús resucitado se haya producido de un modo tan personal y cercano.

Nuestra vida, tantas veces cargada de esas mismas experiencias de soledad, de vacío y de dolor, se ve transformada por la presencia de Dios, que mucho antes de que nosotros lo busquemos, sale a nuestro encuentro, nos llama por nuestro nombre, y nos dice: Levántate, no llores más, porque he venido a liberarte.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Los animo a perseverar en la oración y en la escucha de la Palabra de Dios, para que en los momentos de dolor y abandono, sientan cómo Jesús resucitado los llama por su nombre, y salgan con el corazón lleno de alegría a anunciar a todos la Buena Noticia de la Resurrección. Que Dios los bendiga.

13 de mayo de 2017

MARÍA IGNORABA SU CAMINO



María no sabía ni conocía el camino que Dios le había preparado. A la invitación del ángel, María responde con un sí decidido, valiente y comprometido, dispuesta a ser la morada de una nueva criatura que nace. ¡Qué hermosa la vida, y que grandeza ser la portadora de una nueva vida! Ser madre es una de las experiencias más hermosas e importantes de nuestra vida. Tener esa posibilidad, por la Gracia de Dios, es ser la semilla que brota y da vida. Una nueva vida para la eternidad. Una experiencia de darse para que otra vida nazca y viva para Gloria de Dios.

Pero, María, nos enseña a obedecer, a fiarse de Dios. Dice "Sí" sin saber nada más. No conoce los pasos que seguirán ese compromiso del Sí, pero se fía y obedece. Parémonos y reflexionemos: ¿Obedecemos también nosotros los mandatos de Dios? ¿Estamos dispuestos a continuar el camino que nos señala la Voluntad de Dios, obedientemente, a pesar de no entender nada? Esa fue la actitud de María y la que nos deja para nuestra enseñanza.

También, María, se enfrenta a la realidad de cada día. Y no se derrumba ante las diversas pruebas que se le presentan en su andar diario. Siguiendo la catequesis del Papa Francisco sobre María, entresacamos la fortaleza de la Virgen ante la adversidad y los interrogantes que se le presentan. No se deprime cuando los acontecimientos parecen no ir por el camino correcto. Ni tampoco se desespera y, eso sí, escucha y se llena de esperanza. En lo más profundo de su ser encuentra la confianza y la fe en Dios. ¿Buscamos nosotros esa confianza y esa fe? ¿Nos sostenemos en la esperanza de la escucha a la Palabra de Dios?

Diríamos que María va aceptando su camino y su cruz dentro de él, hasta llegar, como nos dice el Papa, a la hora de que su Hijo es clavado en el madero de la Cruz. María, continua el Papa, se diluye en la historia Sagrada y en el aparente acompañamiento de su Hijo. Como por arte de magia, María parece ausentarse del camino de su Hijo. No quiere interponerse en la obediencia del Hijo a la Voluntad del Padre. Sin embargo, cuando se queda casi sólo, la presencia de la Madre se hace vital, y María está ahí junto a su Hijo y al pie de la Cruz. Sufre su propia pasión, tan dolorosa como la de su propio Hijo.

¿Cómo estaba? Cada uno de nosotros, sobre todo las madres, por su propia experiencia, pueden imaginar  y suponer el estado de María. Simplemente estaba, con dudas, con dolor, con sufrimientos, pero con esperanza. Obediente y confiada. Sin saber nada, como nos dice el Papa, sobre la Resurrección. Simplemente estaba, fiel y obediente a la Palabra y compromiso de la Voluntad de Dios. Ejemplo y testimonios para todos sus hijos, nosotros, que desfallecemos al menor resquicio de duda y mal testimonio de muchos de nosotros, abandonándonos y desesperándonos. María, Madre de Dios, ruega por nosotros.

10 de mayo de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy, el Papa Francisco nos habla de María, y nos la presenta como Madre de esperanza. Porque esperar significa responder y entregarse a esa espera de creer en la Palabra de Dios. No era fácil, nos dice el Papa Francisco, responder con un Sí, ni tampoco seguir fielmente el camino de acompañar a su Hijo. Se quedo casi sola en el momento de la Cruz, pero permaneció fiel a su palabra y a la Palabra del Señor.

Y, a pesar de no entender muchas cosas, creyó y mantuvo siempre su corazón esperanzado y confiado en su Señor y Salvador. María es un ejemplo y una referencia para nosotros. Nos enseña, como nos dice el Papa, a soportar y, sobre todo, a confiar y esperar en el Señor.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 10 de mayo de 2017


Queridos hermanos:

En la catequesis de hoy contemplamos a María como Madre de la esperanza. Ella pasó también por momentos muy difíciles. No era fácil responder con un «sí» al anuncio del Ángel y acoger en su seno el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios. Después, en el momento crucial de la vida de Jesús, cuando casi todos lo han abandonado, María permaneció junto a la cruz de su Hijo por amor de madre y por fidelidad al plan de Dios.

Ella, a pesar de que no siempre comprendía todo lo que estaba sucediendo, se nos muestra como una mujer valiente, que no se detiene ante las dificultades. Una mujer que está atenta a la Palabra de Dios y que sabe meditar todo en su corazón.

Por último, también la vemos al comienzo de la Iglesia, junto a los discípulos de su Hijo, acompañándolos y animándolos como madre de esperanza. Así nos enseña que en los momentos de dificultad, cuando parece que nada tiene sentido, siempre tenemos que esperar y confiar en Dios.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Hoy celebramos la fiesta de san Juan de Ávila, patrono del clero español y maestro de vida espiritual. Pidamos hermanos por todos los sacerdotes, para que sean siempre una imagen transparente de Jesús, Buen Pastor, y la Virgen María los sostenga a lo largo de su vida sacerdotal. También quisiera enviar un saludo desde aquí a los fieles de mi patria, que hace dos días celebraron la Solemnidad de la Patrona de Argentina, Nuestra Señora de Luján. Mi corazón estuvo en Luján estos días. Que el Señor os bendiga. Muchas gracias.

6 de mayo de 2017

MAYO, MES DE MARÍA

Felicitar a una madre es siempre un cumplido y un detalle inevitable, porque madre no hay más que una y porque una madre nunca se cansa de esperar. Pero, este mes de mayo, mes de flores a María, se nos recuerda que todos tenemos una Madre especial. Una Madre que puesto su vida sin condiciones al servicio de la salvación de todos sus hijos. Una Madre, madre también de nuestras propias madres y padres de aquí abajo.

Madre del Cielo, Madre querida, danos la alegría de descubrir ese Tesoro al que Tú prestaste tu seno y fuiste morada de luz y salvación, siendo la puerta de su venida a este mundo para salvarnos.Mayo es sinónimo de María. La idea de un mes dedicado específicamente a María se remonta a los tiempos barrocos - siglo XVII (diecisiete)-. A pesar de que no siempre se llevó a cabo en mayo, el mes de María incluía treinta ejercicios espirituales diarios en honor a la Madre de Dios.

Fue en esta época que el mes de mayo y de María se combinaron, haciendo que esta celebración cuente con devociones especiales organizadas cada día durante todo el mes. Esta costumbre se extendió sobre todo durante el siglo XIX (diecinueve) y se practica hasta hoy. (Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en National Catholic Register.)
Es el mes de todas las madres, pero también, añadamos, mes de la vida, porque la vida y la madre están irremediablemente relacionadas. María trajo al mundo la Vida, "el Pan que da la Vida Eterna", y cada madre de este mundo da vida a un hijo de Dios. Un hijo, por el que el Padre ha enviado al Hijo para salvarlo de las garras del pecado y de la muerte. Un hijo que tiene derecho a nacer y vivir para salvar y salvarse por la Gracia de Dios.
Seguir a Jesús es entregarle nuestros pecados y nuestra humanidad herida; creer en Jesús es darle todo nuestro ser, manos y alma, para que nos utilice como instrumentos de su salvación para todos los hombres a través del servicio y del amor. Creer en Jesús es amar, no para cambiar al otro, sino para aceptarlo como es y poner en Manos del Espíritu la acción de que cambie por amor. Se trata de amar tal y como Dios me ama a mí, que me acepta como soy y me cambia amándome y por amor.
Madre, danos la luz y la capacidad de amar como ama tu Hijo, y enséñanos el camino para amar como Tú nos amas, a pesar de nuestras indiferencias, desobediencias y pecados. Amén

3 de mayo de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa nos habla de su viaje apostólico. Un viaje marcado por la paz y la convivencia reunidos y en medio del Señor. Y ese debe ser nuestro lema y nuestra actitud de vida. "Buscadores de paz en torno a Jesús como referencia de amor y unidad". No importa de donde vengamos, sino lo que sembramos, y dentro del corazón de todo hombre, como hijos de Dios, debe priorizar buscar y establecer vínculos de Paz.

Damos gracias al Santo Padre por sus experiencias compartidas, y por su testimonio y esfuerzo de buscar la paz entre los hombres. Y, unidos, pedimos por toda la Iglesia, con él a la cabeza, para que la unidad y la paz entre todos los hombres prime por encima de religiones e ideologías.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 3 de mayo de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

Deseo hablarles hoy sobre mi reciente Viaje apostólico en Egipto. El lema del viaje era: «El Papa de la paz en un Egipto de paz». El primer día tuve varios encuentros encaminados a fomentar el diálogo entre cristianos y musulmanes, y a promover la paz. Egipto es tierra de civilización y de cultura, y esto nos enseña que la paz se construye mediante una educación integral que comprende la dimensión religiosa y la relación con Dios.

Viví además un signo de comunión con el querido hermano el Papa Tawadros II, Patriarca de los Coptos ortodoxos. Renovamos nuestro compromiso de caminar juntos y firmamos una Declaración conjunta, en la que nos comprometemos a buscar los medios para no repetir el Bautismo administrado en nuestras respectivas Iglesias. Acompañados también por el Patriarca de Constantinopla, rezamos por los mártires de los recientes atentados; su sangre fecunda el diálogo ecuménico y a toda la Iglesia.

El segundo día estuvo dedicado a los fieles católicos. Los animé a que reavivaran en ellos la experiencia de los discípulos de Emaús. Después me reuní con sacerdotes, religiosos y religiosas y seminaristas. En ellos he visto la belleza de la Iglesia en Egipto y recé con ellos por todos los cristianos de Oriente Medio.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Que la Sagrada Familia de Nazaret, que emigró a la tierra del Nilo para huir de la violencia de Herodes, bendiga y proteja al pueblo de Egipto; y a todos ustedes les conceda paz y bien en sus vidas. Muchas gracias.


2 de mayo de 2017

EL DIÁLOGO GENEROSO COMO SOLUCIÓN


(La Misericordia en la Biblia)
Abraham y Lot, tío y sobrino respectivamente, tienen un problema: los pastores de sus respectivos rebaños se están peleando.

Tal como han ido prosperando y, por tanto, aumentando el número de ejemplares, se les han ido quedando pequeños los pastos.

Leemos en el libro del Génesis: “Y la tierra no podía sostenerlos para que habitaran juntos, porque sus posesiones eran tantas que ya no podían habitar juntos” (13,6)


A Abraham le toca presentar alguna propuesta de solución. Él podría hacer valer su ascendente sobre Lot, porque es mayor que él y porque es su tío. Pero su propuesta va a resultar solución porque no busca ganar al otro.


Seguimos leyendo: “Te ruego que no haya contienda entre nosotros, ni entre mis pastores y tus pastores, porque somos hermanos. ¿No está toda la tierra delante de ti? Te ruego que te separes de mí: si vas a la izquierda, yo iré a la derecha; y si a la derecha, yo iré a la izquierda”. (13,8-9)


Abraham inicia la propuesta con humildad: “Te ruego”; continúa con deseos de paz: “no haya contienda”; y la remata con el reconocimiento de la fraternidad: “porque somos hermanos”.


Es realmente impresionante constatar como esa humildad conduce a Abraham a proponer la manera más sencilla, que a la vez deviene la más eficaz. El método es bien fácil, nada complicado. No requiere ni de estudios ni de medios técnicos especiales. Simplemente el acuerdo dialogado desde la generosidad con el otro y el deseo de paz. Todo se reduce a recordar que el otro tiene mis mismos derechos porque es mi hermano, es hijo de mi mismo Padre Dios.


He aquí la clave de la solución, poner a Dios por medio para que nos regale el don de la generosidad que no busca que haya vencedores ni vencidos, con un acuerdo del conflicto que acaba beneficiando a todos.


Fijémonos en que Abraham, autor de la propuesta, se lo pone tan fácil a Lot que podemos decir que le sirve un muy buen acuerdo en bandeja: “si vas a la izquierda, yo iré a la derecha; y si a la derecha, yo iré a la izquierda”.


QUIQUE FERNÁNDEZ