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17 de octubre de 2013

¿Es malo el proselitismo?

"La Iglesia no crece por proselitismo sino por atracción" (Benedicto XVI-Francisco)


¿Es malo hacer proselitismo?

Todo depende de lo que se entienda por proselitismo, porque es una palabra que ha ido adquiriendo tonalidades negativas en los últimos tiempos.

En el Youcat (catecismo para los jóvenes que se entregó a los participantes de la JMJ Madrid 2011), se explicaba que el proselitismo es malo. Y con toda razón si por él se entiende el "aprovecharse de la pobreza intelectual o física de otros para atraerlos a la propia fe".

Sin embargo, no es éste el sentido atribuido por el Diccionario de la Academia de la Lengua Española:
“Proselitismo: celo de ganar prosélitos”
“Prosélito: Persona incorporada a una religión”.
 Hace unos días, Ernesto Juliá, respondiendo a la pregunta que le había dirigido un joven acerca de la pertinencia del proselitismo para los discípulos de Jesús, afirmaba que los cristianos somos proselitistas por vocación divina:
"Los cristianos no inculcamos los principios de nadie. Nosotros anunciamos el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, muerto y resucitado por amor a nosotros, y para nuestra salvación. Anunciamos esta Verdad, le comenté. Si nos cree, esa persona se convierte en prosélito cristiano, y nosotros hacemos proselitismo. Y así seguiremos hasta el final de la historia de los hombres en la tierra. Y lo somos, ya continué ayudándole a aclarar sus ideas, sencillamente porque somos fieles al mandato de Nuestro Señor Jesucristo: 'Id y predicad a todas las gentes'. Y así lo hemos vividos desde el primer día de Pentecostés. Los primeros cristianos, apenas recibido el Espíritu Santo, salieron a predicar; y entre los que escucharon y acogieron sus palabras, bautizaron a varios miles de personas. Aquel día la Iglesia hizo mucho prosélitos" (1).
 Que un creyente desee ardientemente que la fe encienda los corazones de otras personas no sólo no es lícito sino incluso necesario y natural. Eso mismo le ocurría a Jesús, cuando exclamaba: "fuego he venido a traer a la Tierra y qué quiero sino que arda". San Josemaría hablaba mucho de proselitismo y lo comprendía precisamente en este sentido espiritual:
"El celo es una chifladura divina de apóstol, que te deseo, y tiene estos síntomas: hambre de tratar al Maestro; preocupación constante por las almas; perseverancia, que nada hace desfallecer" (2).
El Papa Francisco, sin embargo, ha insistido muchas veces sobre este punto: "evangelizar no es hacer proselitismo"



Citando a Benedicto XVI, el pasado 1 de octubre, el Papa recordaba que la Iglesia no crece por medio del proselitismo sino por atracción (3).

El Evangelio, como por otra parte la misma verdad, tiene fuerza por sí misma.  « La verdad no se impone sino por la fuerza de la misma verdad, que penetra, con suavidad y firmeza a la vez, en las almas » (DH, 1). Éste es el principio áureo de la Evangelización.

El Evangelio es en sí mismo exigente. Dios llama al corazón de las personas cuando les llega el Evangelio convenientemente "predicado" por medio del amor y la misericordia, avalado por el testimonio coherente de los evangelizadores. En este sentido, cualquier presión que se pueda realizar sobre las personas desde fuera, es decir, añadiendo las propias exigencias desde el exterior, puede ser buena si se hace con respeto de la libertad y sin violencia, pero no puede identificarse con la acción de evangelizar. El Evangelio es gratuito: lo hemos recibido gratuitamente y así debemos darlo a los demás.

La frase de Pablo VI  "el mundo tiene más necesidad de testigos que de maestros" tiene hoy más actualidad que nunca. La sensibilidad postmoderna lleva a las personas a sentir repulsa por toda afirmación categórica de la verdad. Los absolutos morales y los dogmas son rechazados de plano por el solo hecho de ser presentados como absolutos o como dogmas. Éste el escenario en el que debe ser predicado el Evangelio. El proselitismo, por tanto, tiende a ser considerado como una realidad negativa. Es un hecho que sencillamente conviene tener en cuenta.

La exigencia del Evangelio debe sentirla sobre todo el evangelizador, que ha sido enviado por el Maestro: "id por todo el mundo y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he enseñado" (Mt 28, 18); "Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará" (Mc 16, 15-16).

Hacer prosélitos es bueno. La trampa está en el modo de hacerlos. La exigencia que siente el evangelizador -¡Ay de mí si no evangelizara!- no puede ser transmitida directamente al evangelizado, como si aquél fuese únicamente un transmisor o instrumento inerte. No se puede ir por la calle asaltando a las personas repitiendo literalmente las palabras de Jesús: "si no crees, te condenarás". Dejemos que sea el Evangelio el que penetre con "suavidad y firmeza" en los corazones. No añadamos ninguna otra exigencia externa porque no la necesita.

La gratuidad deberá ser una de las características más relevantes de la Nueva Evangelización. En este sentido, entiendo muy bien que el Papa repita esta frase para que a todos los católicos nos quede muy claro:

"La Iglesia no crece por proselitismo, sino por atracción...":  la atracción del Evangelio cuando es atractivamente presentado.

Joan Carreras del Rincón

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(1) Ernesto Juliá, ¿Somos los cristianos proselitistas?
(2) San Josemaría Escrivá, Camino 934. Donde dice "celo" podría perfectamente decir "proselitismo".
(3) Francisco, Homilía en la Misa celebrada junto a la comisión de los ocho cardenales. Esta frase ha sido repetida insistentemente por el Papa Francisco.

16 de abril de 2013

Ni repulsivos ni expulsivos



Una palabra me ha llevado a otra. El cardenal Bergoglio estuvo predicando unos ejercicios espirituales a los Obispos de la Conferencia Episcopal Española en enero de 2006. Ese texto, que él había entregado a los participantes, se ha publicado ahora en España bajo el título: "En Él solo la esperanza" (1). Ahí es donde he leído esa palabra que es poco usual en España, pero resulta muy elocuente: "expulsivos". El cardenal les pedía a los Obispos españoles que no fueran expulsivos. Y explicaba que los Apóstoles lo fueron con mucha frecuencia mientras acompañaban al Señor por los caminos:
En la multiplicación de los panes, los discípulos le van con un planteo al Señor: 'Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de arededor y se compren de comer' (Mc 6, 35-36). Es un planteo razonable, pero el Señor responde de manera inesperada: 'Dadles vosotros de comer'. Esta actitud 'expulsiva' es característica de los discípulos y será corregida una y otra vez por el Señor. También querrán que 'despida' rápido a la sirofenicia (Mt 15, 23) y 'regañaban' a las mujeres que le acercaban a los niños para que los bendijera (Mc 10, 13). Por otro lado, vemos también por dónde iban los intereses de los discípulos al ver que muchas de sus discusiones giraban en torno a quién era el mayor. Con firmeza y paciencia el Señor los va corrigiendo" (2).
Está el Papa hablando de las periferias existenciales de la Iglesia. Si las hay es porque los discípulos de Cristo seguimos siendo "expulsivos" con el prójimo. Se suele hablar en estos días de la reforma que el Papa Francisco llevará a cabo en la Iglesia. Pero se olvida muy rápidamente que antes que de las estructuras, el Papa está continuamente aludiendo a un cambio mucho más fundamental: el de los corazones de los fieles y de los pastores.  Deben cambiar las personas. El día que la vida de los todos fieles -y los pastores lo son también - sea reflejo de la Fe que profesan, entonces quizá no sería necesario reformar ninguna estructura eclesial.

Me parece que la manera más radical de ser expulsivos es la repulsividad: actuar de tal modo que las personas no tengan siquiera el deseo de acercarse a nosotros. La repulsividad sería algo así como la expulsividad encarnada. El repulsivo llega a tal perfección en sus hábitos, que logra que los demás se aparten de él y ni se le acerquen. Recuerdo algo que me ocurrió una vez en un autobús de Roma. Estaba yo sentado en uno de los asientos laterales y me extrañó ver cómo los ocupantes de los asientos anteriores al mío se iban levantando uno tras otro y moviéndose a posiciones más alejadas. No lo comprendía hasta que al final también a mí me tocó el turno. Un hedor nauseabundo se desprendía de un mendigo y se extendía lentamente por todo el vehículo.

Los fieles no podemos ser así. Nuestra vida no debería ser nunca repulsiva, porque si lo fuera eso significaría que la Fe no ha llegado a transformarla. San Pablo habló del buen olor de Cristo: "Porque nosotros somos para Dios el buen olor de Cristo, tanto entre los que se salvan, como entre los que se pierden: para éstos, olor de muerte que lleva a la muerte, para aquellos, olor de vida que lleva a la vida" (2ª Corintios 2,15-16).

El buen olor de Cristo es atractivo. Las muchedumbres seguían a Jesús y se le acercaban. Sentían la atracción poderosa de su persona y les encendían la esperanza los signos y milagros de que eran testigos. En esos momentos precisamente hay que evitar la "expulsividad". Cuando una persona se acerca a nosotros con una inquietud espiritual o con una necesidad, y lo hace porque intuye que somos discípulos de Cristo o porque somos sus ministros, hay una oportunidad de Evangelización que no puede echarse a perder.

En una ocasión, un sacerdote visitaba unas parroquias buscando monaguillos que pudiesen participar en un campamento de verano. En una de ellas, el párroco le respondió con toda seguridad: "Lo siento, pero aquí no hay monaguillos. Los acólitos son todos personas mayores". En ese preciso instante se acercó un muchacho de unos diez años y le intentó preguntar algo al señor párroco. Y éste le dijo: "Lárgate de aquí y no seas maleducado, no ves que estamos hablando. Ven más tarde". El otro sacerdote comprendió en ese momento por qué razón en aquella parroquia no había monaguillos.

Esta mañana, mientras maduraba estas ideas en mi cabeza, me ha llegado una de esas fotografías del Papa Francisco a las que les acompaña un texto. En este caso se trata de un email. Lo transcribo tal cual y siento realmente no poder aportar la fuente. Lo hago en la confianza de que no se trate de un bulo. No tendría mucho sentido. Esta historia explica perfectamente cuál debe de ser la actitud pastoral adecuada, en la reforma que nos propone el Papa Francisco:
Buenas tardes, el motivo de mi email es para contarte una historia maravillosa que nos tocó vivir con el -entonces- Cardenal Bergoglio, hoy el PAPA Francisco.
Mi esposa , mi hijo Eduardo, mi hija Emilie y yo vivimos hace 3 años en Canadá por temas laborales. Hace 6 meses decidimos bautizar a nuestra hija en Argentina y queríamos que el padrino sea mi cuñado Federico Abalsamo. Cuando le preguntamos a Federico, nos dijo que a él le encantaría pero que necesitaba bautizarse para ser padrino.
La familia de mi esposa es una familia mixta Judeo-Católica, ya que la madre de mi esposa es judía y el padre es católico… Los padres siempre le dieron a ellos la opción de elegir su religión…Mi esposa eligió la religión católica…la hermana, Carolina, la religión judía y el hermano, Federico, siempre estuvo mas cerca del catolicismo pero nunca se bautizó….Entonces -esa- era una Buena oportunidad para hacerlo.Empezó a averiguar para bautizarse en varia Iglesias y todas le ponían trabas de cursos o tramites burocráticos para hacerlo…Por ese motivo, Federico nos llamó y nos agradeció que lo hayamos elegido como padrino, pero que no se había podido bautizar por las trabas que había encontrado para hacerlo y que, dado el corto tiempo que faltaba para el bautismo, iba a ser imposible.MI esposa -no resignándose- decidió llamar a la Arquidiócecis de Buenos Aires para intentar hablar con Bergoglio, en aquel entonces Cardenal (eso fue aproximadamente el 15 de noviembre de 2012, 3 meses atrás) pudo hablar con la secretaria de Bergoglio quien escuchó atentamente toda la historia y le dijo que se lo iba a trasmitir al Cardenal. 15 minutos mas tarde sonó el teléfono nuestro….era el mismísimo Bergoglio llamando para preguntarnos en qué nos podía ayudar!!!!!!! No lo conocíamos….no nos conocía…y sin embargo nos llamó!!..Mi esposa le contó nuevamente lo que pasaba y la historia familiar…y Bergoglio le dijo que con mucho gusto iba a bautizar a Federico….que vaya ese mismo sabado a la Catedral que él mismo lo iba a bautizar!!! Cuando Bergoglio termino de bautizar a Federico le dijo que jamás se olvide de sus raíces judías!!!..  Increíble persona!! Y como si eso fuera poco Bergoglio se ofrecio a Bautizar a mi hija….nosotros no lo podíamos creer…que el mismísimo Cardenal Bergoglio bautice a nuestra hija!!!El Cardenal se tomo la molestia de venir desde su casa a la iglesia de San Martín de Tours, un sábado a la tarde a bautizar especialmente a nuestra hija sin conocernos y con la humildad de un grande! Tuve la alegría de conocerlo y de hablar con él y es una persona extraordinaria…me gustaría mucho que publiquen esta historia porque habla mucho de su humildad …y de cómo él piensa e interactúa con las religiones hermanas!!!
Realmente un ejemplo increible!!

Joan Carreras del Rincón
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(1) Jorge Mario Bergoglio (Papa Francisco), En Él solo la esperanza, BAC, Madrid, 2013.
(2) Jorge Mario Bergoglio (Papa Francisco), En Él solo la esperanza, pp. 24-25.

11 de diciembre de 2012

Para evangelizar en las redes, necesitamos unión


No se si se ha parado a pensar la gran cantidad de redes sociales que existen actualmente. Seguramente les vienen a la memoria Factbook, Tuenti, Twitter, Google+, linkedin, pero hay muchas más y de algunas de ellas, ni siquiera pensamos que sean redes sociales. Les hablo de, por ejemplo, Youtube, Slideshare, Prezzi, etc.

Cada día aparecen nuevas redes sociales que se ajustan a las necesidades específicas de determinados tipos de datos o de personas. Redes de intercambio de videos o de consejos sobre los gatos. ¿Qué más da? Son espacios de intercambio de materiales y de relaciones humanas que generan oportunidades de evangelización.

Es evidente que no se trata de evangelizar el medio, ya que las redes por si mismas no son más que herramientas con las que nos relacionamos. Se trata de evangelizar a las personas que utilizan cada uno de los medios sociales que se van creado. Cada medio social, cada red social, necesita de un equipo de evangelizadores que haga presente a Cristo y a la Iglesia en ese medio.

Podemos poner como ejemplo Myspace, que es una red social orientada a la música,  especialmente adecuada para que esté presente el evangelio. En Myspace no sólo es posible poner música, también se pueden compartir mensajes en mp3, videos y presentaciones. Podríamos hablar también de Linkedin, que es una red social que reúne a profesionales, asociaciones, instituciones, que comparten el espacio laboral-profesional. ¿Cuántas parroquias y asociaciones católicas hay en Linkedin? ¿Cuántos profesionales indican entre sus actividades sus labores dentro de la Iglesia? Poco en ambos casos. Nuestra capacidad de testimonio en las redes es una asignatura pendiente.

Seguramente una de las razones que se pueden dar para no entrar a evangelizar en determinadas redes, es la soledad. ¿Cómo voy a evangelizar solo Myspace? Es cierto. Solos podemos poco o nada, pero juntos podemos mucho más. Además, incluso si entramos a evangelizar solos Myspaces, no estaremos solos, ya que tendremos el apoyo de muchas personas que desde otras redes sociales nos suministran materiales y apoyo. La pregunta es ¿Cómo unirnos si las redes sociales son espacios cerrados en si mismos? La solución a esta pregunta pueden ser los blogs.

Los blogs conforman una red social abierta y accesible desde las demás redes sociales. De hecho, una gran cantidad de las referencias, enlaces y materiales que circulan por las redes sociales, parten de los blog.

Lo maravilloso de todo esto es que formamos parte de una red de blogueros dispuestos a ayudar a quien se atreva a aventurarse en cada una de las redes sociales que existen y en las que irán surgiendo a través del tiempo. En un interesante decálogo que encontré en el blog Yoriento  existía una indicación que tiene que ver mucho con este tema: sin un blog, eres un “sin techo digital”. Quienes se dedican a evangelizar en la red, deberían considerar que tener un blog es algo casi imprescindible. Sin un blog todo lo que hagamos o digamos se perderá en la corriente de charla digital que se genera.

Así que ¡ánimo! y sí lo desean, únanse a nosotros. La unión hace la fuerza. En Blogueros con el Papa estamos en ello.

Néstor Mora

6 de septiembre de 2012

La Evangelización, fruto y tarea

Hablamos de Nueva Evangelización, pero no es fácil definir con exactitud qué significa "Evangelización". Una vez comprendida esta palabra se puede también entender por qué razón estamos en una "nueva" evangelización. Comparto con vosotros esta voz que he escrito para la wiki de Nupcias de Dios. La reflexión nos servirá para ir preparando el Encuentro de blogueros que tendrá lugar en Santander durante los días 5 a 7 de octubre. 





1. Evangelio y Evangelización

La Evangelización es la tarea y el fruto de la predicación del Evangelio o Buena Noticia. La tarea, porque los cristianos son discípulos de Cristo y han sido enviados por Él hasta los confines de la Tierra: "Id al mundo entero y predicad el Evangelio a toda criatura" (Mc 16, 15). El fruto, porque el Evangelio del Reino tiene una virtud transformadora de la sociedad, que el mismo Jesús expresó con distintas imágenes: la levadura en la masa, la semilla enterrada que da mucho fruto, la construcción de un edificio. La Palabra de Dios es fecunda. 

El Papa Benedicto XVI explica bien qué debe entenderse por Evangelio,  esta palabra griega que literalmente se podría traducir como Buena Noticia, pues se compone de εὐ, «bien» y αγγέλιον, «mensaje»: 

"Recientemente se ha traducido como «Buena Noticia»; sin embargo, aunque suena bien, queda muy por debajo de la grandeza que encierra realmente la palabra «evangelio». Este término forma parte del lenguaje de los emperadores romanos, que se consideraban señores del mundo, sus salvadores, sus libertadores. Las proclamas que procedían del emperador se llamaban «evangelios», independientemente de que su contenido fuera especialmente alegre y agradable. Lo que procede del emperador —ésa era la idea de fondo— es mensaje salvador, no simplemente una noticia, sino transformación del mundo hacia el bien.
Cuando los evangelistas toman esta palabra —que desde entonces se convierte en el término habitual pa ra definir el género de sus escritos—, quieren decir que aquello que los emperadores, que se tenían por dioses, reclamaban sin derecho, aquí ocurre realmente: se trata de un mensaje con autoridad que no es sólo palabra, sino también realidad. En el vocabulario que utiliza hoy la teoría del lenguaje se diría así: el Evangelio no es un discurso meramente informativo, sino operativo; no es simple comunicación, sino acción, fuerza eficaz que penetra en el mundo salvándolo y transformándolo. Marcos habla del «Evangelio de Dios»: no son los emperadores los que pueden salvar al mundo, sino Dios. Y aquí se manifiesta la palabra de Dios, que es palabra eficaz; aquí se cumple realmente lo que los emperadores pretendían sin poder cumplirlo. Aquí, en cambio, entra en acción el verdadero Señor del mundo, el Dios vivo. .El contenido central del «Evangelio» es que el Reino de Dios está cerca. Se pone un hito en el tiempo, sucede algo nuevo. Y se pide a los hombres una respuesta a este don: conversión y fe. El centro de esta proclamación es el anuncio de la proximidad del Reino de Dios; anuncio que constituye realmente el centro de las palabras y la actividad de Jesús. Un dato estadístico puede confirmarlo: la expresión «Reino de Dios» aparece en el Nuevo Testamento 122 veces; de ellas, 99 se encuentran en los tres Evangelios sinópticos y 90 están en boca de Jesús. En el Evangelio de Juan y en los demás escritos del Nuevo Testamento el término tiene sólo un papel marginal. Se puede decir que, mientras el eje de la predicación de Jesús antes de la Pascua es el anuncio de Dios, la cristología es el centro de la predicación apostólica después de la Pascua" (Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, p. 27).

2. La Evangelización como tarea

En cuanto tarea, lo principal de la Evangelización es la fidelidad en la comunicación de lo transmitido: no tanto como adecuación perfecta a la doctrina recibida sino más bien como testimonio vital, como seguimiento de una Persona. Los primeros cristianos comprendieron que el cumplimiento de esa misión -"Como el Padre me envió, así también yo os envío a vosotros" (Jn 20, 21)- se reducía a la predicación del kerigma (palabra griega que significa, anuncio o proclama y que ha adquirido un significado técnico. El anuncio de la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo. "Israelitas, oíd estas palabras: A Jesús el Nazareno, hombre acreditado por Dios ante vosotros por los milagros, signos y prodigios que realizó Dios a través de Él entre vosotros (como bien sabéis), lo matásteis clavándolo por manos impías, entregado conforme al designio previsto y aprobado por Dios. Pero Dios lo resucitó rompiendo las ataduras de la muerte (.../..) Por lo tanto, todo Israel esté en lo cierto de que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías. (Hch 2, 22-25.36).

En su famoso discurso en Les Bernadins, Benedicto XVI explicaba cuáles fueron los orígenes de la cultura europea, dirigiéndose precisamente al lugar del que ésta surgió.   "A tenor de la historia de las consecuencias del monaquismo cabe decir que, en la gran fractura cultural provocada por las migraciones de los pueblos y el nuevo orden de los Estados que se estaban formando, los monasterios eran los lugares en los que sobrevivían los tesoros de la vieja cultura y en los que, a partir de ellos, se iba formando poco a poco una nueva cultura. ¿Cómo sucedía esto? ¿Qué les movía a aquellas personas a reunirse en lugares así? ¿Qué intenciones tenían? ¿Cómo vivieron?" (Encuentro con el mundo de la cultura, Colegio les Bernardins, París). Lo curioso del caso es que aquellos hombres no pretendieron hacer una cultura nueva ni tampoco preservar o conservar la antigua. Por poco que se piense, esta afirmación de Benedicto XVI es paradójica e importante. Ellos buscaban únicamente a Dios.   Y para encontrarle siguieron el camino que Dios mismo les había dejado en la Tierra: " El camino era su Palabra que, en los libros de las Sagradas Escrituras, estaba abierta ante los hombres. La búsqueda de Dios requiere, pues, por intrínseca exigencia una cultura de la palabra" (loc. cit.). De ese "culto" a la Palabra surgieron la retórica, la gramática, la literatura, la música...  y casi sin darse cuenta de ello habían puesto las bases de una cultura multisecular. 

3. La Evangelización como fruto del Evangelio

Puesto que el Evangelio consiste en la predicación de una Palabra que es por sí misma eficaz, la tarea evangelizadora da su fruto que es principalmente la santidad de quienes la comunican y la de quienes se dejan transformar por ella y, secundariamente, cultura humana. El mismo san Pablo contemplaba la sociedad -el amplio mundo al que él se dirigía- con esta imagen: "Nosotros somos colaboradores de Dios y vosotros campo de Dios, edificio de Dios" (1 Cor 3, 9). La metáfora es interesante, porque en un campo puede repetirse cíclicamente la labor del campo: roturación, arado, siembra, abono, cosecha... 

Así, en la Historia de las civilizaciones pueden advertirse momentos en los que se aprecia el nacimiento, el desarrollo y el declive de las culturas. Quien confunde la Fe con las ideologías podría estar tentado a pensar en términos de "postcristianismo". Sin embargo, el Evangelio de Cristo no se confunde con la cultura. Es más, esa confusión sería fatal para el Evangelio. 

4. Evangelización y cultura

Ya hemos dicho que el primer fruto de la Evangelización es la santidad personal de quienes acogen el Evangelio, y que secundariamente se refleja en las estructuras temporales, puesto que la fe vivida está llamada a convertirse en cultura. Hasta el punto que en una ocasión Juan Pablo II llegó a afirmar que una fe que no se traduce en cultura es una fe muerta. Es una afirmación fuerte que no debe de entenderse de manera personal, sino social: no significa necesariamente que esté muerta la fe personal de los cristianos que viven en un contexto secularizado y ateo y no logran que brille el Evangelio en las costumbres, instituciones, leyes y valores culturales. Eso sí, desde el punto de vista eclesial una situación de este tipo -que es justo la que estamos viviendo en este comienzo de milenio en Occidente- supone un desafío a la Fe vivida por los cristianos. Entiendo que la distinción entre la tarea y el fruto de la Evangelización puede servirnos para enjuiciar de manera justa esta situación. En un momento en que la cultura cristiana -entendiendo por ella la que los cristianos han levantado como un edificio construido pacientemente durante siglos- ha dejado de servir a la Evangelización, no significa que los cristianos que viven en dicha época carezcan de Fe: incluso puede decirse que su esfuerzo por evangelizar (la tarea) puede ser mayor que en otros tiempos: en este sentido, el fruto de la Evangelización se estaría cumpliendo con creces, puesto que en dichos esfuerzos estarían santificándose a sí mismos y a los demás. Sin embargo, el fruto secundario de tal actividad sería todavía inapreciable. Precisamente, en esos momentos es cuando surge la expresión Nueva Evangelización, la cual no sugiere únicamente en que hay que esforzarse de nuevo en Evangelizar -eso sería absurdo, la tarea es permanente y siempre nueva, pues hay que comunicar la Fe a todas las generaciones y a todos los pueblos- sino más bien en que debe conseguirse un nuevo fruto secundario de la predicación del Evangelio, es decir, que se debería conseguir que la Fe se traduzca en cultura que facilite la comprensión del Evangelio a todos cuantos viven en la sociedad. 

En la encíclica Evangelium nutiandi Pablo VI afirmaba: "se está volviendo cada vez más necesario, a causa de las situaciones de descristianización frecuentes en nuestros días, para gran número de personas que recibieron el Bautismo, pero viven al margen de toda vida cristiana; para las gentes sencillas que tienen una cierta fe, pero conocen poco los fundamentos de la misma; para los intelectuales que sienten necesidad de conocer a Jesucristo bajo una luz distinta de la enseñanza que recibieron en su infancia, y para otros muchos" (EN 52). He transcrito en negrita las palabras que me han llamado la atención, porque son un tanto equívocas. Pueden interpretarse de distintos modos, pero entiendo precisamente que se está refiriendo a aquellos intelectuales que descubren la incompatibilidad entre lo que enseña la Fe y "la luz distinta de la enseñanza que recibieron en la infancia", es decir, los valores culturales que pertenecen a la cultura realizada por los cristianos en el pasado. En definitiva, se advierte la necesidad de forjar nuevos parámetros culturales que no sean opacos a la Fe, sino que permitan que llegue a todos abundantemente. 

¿Cómo se ha podido llegar a una situación de este tipo? La perplejidad de los cristianos de nuestro tiempo refleja muy bien el estado de los trabajadores del campo que al levantarse una mañana y observar los sembrados: "los siervos del amo de la casa fueron a decirle: 'Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?" (Mt 13, 27). Es evidente que a esa situación se ha llegado no sólo por la apatía, acedia o sueño de los hijos de la luz, sino también por la acción del príncipe de este mundo: "mientras dormían los hombres, vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue".

Es paradójico: los monjes que forjaron la cultura occidental lo hicieron sin pretenderlo. Buscaban a Dios y lo encontraron y, de paso, facilitaron que la Humanidad se favoreciese de unos frutos culturales que estaban embebidos por la fe que ellos tenían. Ahora podría decirse que ha ocurrido lo contrario. Durante siglos, los hombres han buscado crear una civilización que pudiera llamarse cristiana en virtud de los valores del Evangelio. Quizá llenos de buena intención, la mayoría construía un edificio que pudiera ser coronado por una cruz. Otros quizá pretendían precisamente lo que buscaban: una sociedad sin Dios. Henri de Lubac describió la situación generada por estos últimos en una gran obra: "el drama del humanismo ateo". Unos porque daban a Dios por supuesto y otros porque lo negaban, parece que el fruto de la desidia de los primeros y la actividad decidida de los segundos explica suficientemente la situación en que nos encontramos. 

En definitiva, en la Nueva Evangelización no podemos dar por supuesto a Dios, sino que debemos buscarlo apasionadamente. ¿Cómo? Dejamos la respuesta para otro momento. 

Joan Carreras
Voz Evangelización en la Wiki de Nupcias de Dios.

20 de julio de 2012

Diez Consejos Para Evangelizar en la Blogósfera -para Laicos-



La revolución mediática, especialmente la difusión de las redes sociales y los blogs han creado confusión entre muchos laicos y una sensación de torpeza, cuando se trata de compartir la fe en estos medios. En esta entrada, les ofrecemos diez consejos que bien pudieran servir también para evangelizar en vivo. En el espacio de comentarios, podemos compartir aún más.

(1)  Se tú mismo. No des la impresión de estar posando o tratando de personificar a alguien más. Es cierto que no somos perfectos, pero eso no es ninguna desventaja, sino lo contrario. La mejor forma de apelar el interés de los demás es ser plenamente tú mismo. Recuerda que cada uno de nosotros es original y no existe ninguna copia de nuestra persona en ninguna parte del mundo. Ni nuestro ADN puede ser clonado con perfección. Confía en tu propia originalidad. El derecho de autor por tu creación corresponde exclusivamente a Dios.

(2)    No juzgues a la gente. Primero, hazles sentir que los amas. Puede ser que las acciones de ciertas personas te parezcan reprobables y de hecho lo sean. Sin embargo, es difícil determinar qué está sucediendo en sus vidas. Pueden estar pasando por situaciones muy difíciles, o también puede influir el factor cultura y el entorno que rodea a esa persona. San Efraín solía decir: “Seamos generosos con cada persona que nos encontremos porque está librando una gran batalla”. Primero, brindémosles el beneficio de la duda, con un corazón abierto, con un trato dulce y dejemos que esa persona se acerque a nosotros y nos confíe sus problemas o dolor. Esa es la mejor manera para que confíen en nosotros. Como decía San Francisco de Sales, el Doctor de la Amabilidad: “Una gota de miel atrae más moscas que un barril de hiel”.

(3)       Evangeliza con tus acciones, más que con tus palabras. Puede que las palabras convenzan, pero el buen ejemplo arrastra. Más que usar los medios para promover tu fe, úsalos para ejercerla. Busca al hermano afligido, ofrece consuelo, ayuda, proponle concretamente algo que le ayude y lo motive.

(4)     No trates de ganar argumentos, a menos que se trate de un foro con debate específico. Más bien, gana los corazones y la buena voluntad de la gente. Tampoco busques pleitos ni confrontaciones, evita personas que promuevan estas conductas. Trata de detectar cuál es la necesidad o la inquietud de tus interlocutores, escuchando cuidadosamente.  Evangelizar no equivale a proselitismo político. También evitemos el estilo de las sectas, que enfocan su proselitismo a atacar nuestra fe. La Apologética nos enseña a defender nuestra fe educando y formando.

(5)         No olvides que la Evangelización más efectiva empieza con las personas con quienes nos relacionamos. No necesitamos que nos envíen a un lugar lejano. Los mejores testimonios de fe están a nuestro alrededor, con  nuestros seres queridos, aunque no nos gusten, pero ellos forman parte de nuestro campo de misión.

(6)    Enfócate en lo positivo de los demás. Aunque a veces tengamos que mencionar aspectos patéticos, enfaticemos lo positivo, aún cuando se trate de normas y prohibiciones. Consideremos que detrás de cada ‘NO’ de los Mandamientos, hay un inmenso ‘SI’ de bendiciones y oportunidades. Trata de compartir lo bueno. Una tía en nuestra familia, tenía la virtud de la benedicencia muy arraigada. Para ella no había muchachos malos y jamás hablaba mal, ni de los peores. Cierta vez comentaba acerca de un sobrino con serios problemas de conducta. Decía: “tiene buen corazón, es alegre, pero está confundido. Si le ayudamos, va a salir adelante’.  En sus palabras siempre había esperanza, que atraía como un imán a quienes necesitaban el buen consejo. Nosotros también podemos hacer la diferencia haciendo brillar la luz de esta esperanza en nuestro horizonte.

(7)        No pretendas tener la razón siempre.  Admite tus errores.  Eso contribuye a proyectar humildad, a la vez que fortalece tus relaciones con los demás.  Recuerda que la Iglesia no es un museo de santos, más bien es como un hospital para sanar a los pecadores. No tienes que tener la respuesta para todo, sino más bien unámonos al camino junto con otros para encontrarla y compartirla. ¿Recuerdan a los discípulos de Emaús?

(8)         No digas las cosas como te salgan. Observa quién ‘está presente’ y edita.  Las palabras pueden ser muy poderosas y tienen el potencial de herir a otras personas y puede haber ramificaciones. Contesta los comentarios con sensibilidad y cortesía. Mide tu audiencia, pesa tus palabras, evita la vulgaridad y trata de usar un lenguaje que denote empatía. Recuerda que aunque no haya contacto personal en vivo, de todas maneras comunicas tus valores.

(9)    Mantén el balance. No seas unidimensional. Trata de inferir historias, anécdotas de experiencias y vivencias que no sean religiosas. No hables sólo de Dios todo el tiempo. Relata experiencias de música, películas, algún evento político o histórico, deportes, arte, ciencia o una broma breve. Esto ayuda a que las personas que aún no conocen nuestra fe con profundidad se vayan asimilando, a la vez que relacionan actos de su vida ordinaria con la fe. También nosotros estamos en formación continua y ese balance es propicio para la Comunión.

(10)        Trata de proyectar alegría. Santa Teresa de Ávila decía que “un santo triste es un mal santo”, mientras que San Juan Bosco no se cansaba de proclamar ‘santidad es alegría’. La fe es portadora de paz y una alegría que se contagia.

No olvides que Dios te ha seleccionado. Acéptalo con un corazón lleno de gratitud por haber confiado en ti. Él nos hizo sus discípulos y ahora nos envía como misioneros a la blogósfera y a las redes sociales.       
     
                                                 -Yvette Camou-  


Referencias Bibliográficas:
Aldrich, R.F.;  Johnson, Ben. "15 Online Evangelization Priorities". Catholic Dossier. March 2011.


Bonacci, Mary Beth. "Catholic Daughters of America in Campus". Opinion Page. 'The Chicago Tribune'. February 22nd, 2010. 


Bosco, Teresio, "Biografía de Don Bosco". EE


Shalit Wendy, "The end of Discretion". June 2009. Commentary Magazine.


Fitzpatrick, J. Edward, "The Social Media Horizon on our Faith". The Wanderer.  January 3, 2012. 


St. Francis de Sales, "Spiritual Readings'. St. Ignatius Press.


Warner, Matthew. "Ten DOs and DON'Ts of On-line Evangelization". National Catholic Register.  Julio 16, 2012.. Una versión reducida fue publicada en Español por 'Religión y Libertad'. 18 de Julio del 2012.




6 de febrero de 2012

11 consejos al publicar Testimonios Personales en Blogs

Uno de los géneros literarios que más se ha diseminado en blogs es el de testimonios personales. El blog se ha convertido en una tribuna libre para autobiografías y relatos personales, ya que los autores se expresan sin las limitaciones y restricciones de los editores y políticas de los medios.

Esta libertad literaria puede ser aprovechada para darnos licencia para evangelizar. No obstante, también presenta retos y consideraciones que debemos tomar en cuenta para que nuestro testimonio sea más efectivo. Tan sólo consideremos el potencial que tiene un testimonio personal, trátese de un matrimonio, familia, problema político, accidente, conversión a la fe, historia de un adicto que se recuperó, una decisión vocacional, un enfermo, una decisión sobre el aborto, un deportista, etc. El testimonio personal le da un rostro humano a las situaciones y puede conducir hasta a decisiones políticas que afectan las vidas de otros. Por lo tanto, consideremos que antes que las propias circunstancias y problemas del autor cambien, el testimonio personal puede llegar a influir a sus lectores. La velocidad de la información tiene un impacto más inmediato que las decisiones que toma un gobierno.

¿Qué debemos hacer para asegurar que ese impacto sea efectivo en términos de la Nueva Evangelización?

1. Se humilde. No recurras al culto de la superación personal. Este culto no es compatible con el Cristianismo. No promuevas una imagen personal, no te auto-elogies, no promuevas argumentos de auto-estima. Confía en tu valor personal como hijo(a) de Dios.

2. Si mencionas datos biográficos, no escribas toda una novela. Escribe sólo datos biográficos que sean relevantes a la historia o al valor que deseas compartir. Por ejemplo:

Esta niña vietnamita sufrió una inundación en Bangkok, Thailandia. Escribió un testimonio sobre esta experiencia cuando estaba en la universidad en Estados Unidos: “Tanía 5 años cuando mis padres, mi hermano Nguyen, de 7 y yo sufrimos por esta inundación, en Diciembre de 1972. Mi padre trabajaba en el muelle. Gracias a su experiencia como mecánico naval, pudo construir una barca pequeña para escapar y llegamos a Bangkok…..”



Observemos que esta parte del relato sólo menciona la contribución de su padre en función de su experiencia como mecánico naval. No cuenta toda la trayectoria suya que no sea relevante al relato.

3. Respalda tu experiencia emocional con hechos. No te expreses en tu blog con un torbellino de emociones que tus lectores no van a poder descifrar. Pon tus emociones en orden. De ser posible, puedes hacer una tormenta de ideas y anotarlas en un papel, antes de hacer un balance sobre tus sentimientos, pero no reduzcas tu historia a emociones crudas. Es más, si sólo cuentas con emociones crudas que no pueden ser respaldadas por hechos, es decir, si tienes en tu mente un huracán de emociones que no puedes contener, mejor no las escribas en un blog.

4. Si eres activista promoviendo tu propia experiencia personal, con más razón debes ser escrupuloso(a) al relatar los hechos. En este caso, la tentación pudieran ser las tendencias o inclinaciones ideológicas. Trata de mantener tu testimonio íntegro y con un cuidadoso balance de los hechos, de tal manera que no proyecte orientaciones cuestionables.



5.  Puedes mencionar el grupo al que perteneces, indicar objetivos y logros, siempre y cuando tu pertenencia a ese grupo permita relacionarse con tu experiencia personal o situación espiritual. Por ejemplo, si eres activista pro-vida, no es le interesa a tus lectores que menciones que has sido ´girl scout’. No tiene nada de malo que seas ‘girl scout’, pero tu membresía a ese grupo no es relevante para comprender tu actuación como activista pro-vida, a menos que detalles una experiencia específica que te haya servido en ese grupo.

6. Define y ubica tu audiencia. Con quiénes deseas compartir este testimonio personal. Esto te permitirá definir el lenguaje que vas a usar, en función de la cultura, el rango de edad promedio de tu audiencia. También te permitirá decidir qué videos y fotografías vas a incluir.

7. ¿Qué te hace feliz? Vuelca pensamientos que te hagan feliz. No vuelques pensamientos negativos, resentimientos, odios, revanchas, ni vanidad.

8. Pesa el valor de tu testimonio. ¿Vale la pena publicarlo? ¿Cómo puedo saberlo? La regla fundamental es: Que este testimonio aporte un valor o ayuda a otros. Si se trata de ‘deshogarte’, con chismes o de argumentos que perjudican a otras personas, no lo publiques. Que el balance de este testimonio proyecte un beneficio para la Evangelización, para los lectores y para nosotros mismos. Si alguna de estas variables es negativas, si perjudica a otros, hay que reconsiderar y eliminar lo negativo.



9. Si el testimonio es sobre experiencias con discapacitados. Un hijito o hijita con síndrome de Down, por ejemplo, proyecte en el balance del testimonio el valor de su ser querido, que el balance no sea de víctima. Tú tampoco eres víctima por cuidarlo o brindarle amor. En la Evangelización, tenemos que defender el valor del ser humano. Procure que en las fotos, ese ser querido esté desarrollando una actividad que lo dignifique, como en el caso de esta niña con síndrome de Down tocando el piano.

10. Trata de incluir actitudes de otras personas afectadas por situaciones similares o de personas que afectan directamente tu situación, estableciendo paralelos, aunque no necesariamente comparaciones.

11. Incluye una breve conclusión o algo que indique cuáles son tus anhelos, dando razón de tu esperanza.

Que el Señor bendiga tus proyectos.

Yvette Camou

3 de febrero de 2012

Nueva evangelización: Hablando de Dios a ritmo de Rap

"Un joven hoy no se aprende el Credo pero se aprende una canción de rap que es 6 veces el Credo”.



Daniel Pajuelodio también conocido como "SMDANI", reside en Roma y a fecha de hoy está volcado en sus estudios de teología para ser sacerdote. Durante la JMJ de Madrid 2011, junto a otros raperos, tuvo el honor de dar la bienvenida a Benedicto XVI junto a la Nunciatura en un concierto de rap. De hecho, su canción 'Venid a mí' forma parte del disco oficial de la JMJ 2011.

Su primer disco, 'Dando vida 3^N', lanzado el año 2009 puedes descargarlo desde su sitio web, junto con algunos vídeos de la JMJ y otros recursos.

Como Daniel dice: "la Nueva Evangelización siginifica hablar de Dios con nuevos lenguajes", y esto el lo muestra muy bien, eso sí, a ritmo de rap.

Un estupenda entrevista de la que podemos disfrutar gracias al trabajo de Rome Reports

Entrada original: SMDANI: Un religioso que habla de Dios a ritmo de rap

Daniel Pajuelodio "SMNDANI"


22 de octubre de 2010

El director de Zenit lanza una provocativa propuesta para que la Iglesia evangelice en Internet.

Intuyo desde hace tiempo que este es el camino. No sé exactamente cómo es el camino, pero si sé que el camino es este. Necesitamos comunicar vida e implicarnos en la misma porque de lo contrario todo se reduce a contar y hablar, pero no comunicar la vida que buscamos. 

Les dejo con esta intervención de Jesús Colina. Juzguen ustedes. Al parecer nuestro Papa también, según Codina, está en la onda.
Jesús Colina, fundador y director editorial de ZENIT, presidente de H2onews, corresponsal en Roma del semanario "Alfa y Omega", y consultor del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, intervino en el congreso mundial de la prensa católica, organizado por ese dicasterio vaticano del 4 al 7 de octubre en Roma.

Su conferencia tuvo tanto impacto en el auditorio que reproducimos, a continuación, sus ideas más importantes:

Internet ha cambiado radicalmente en los últimos seis años y quizá en la prensa católica no nos hemos enterado. La interactividad, o más bien, la producción de contenidos realizados directamente por los usuarios, ha generado los servicios de mayor éxito en los últimos años: Wikipedia, Youtube, Facebook, Twitter. Flicker, Google News... Incluso el Open Source es una forma de interactividad y de producción comunitaria. Y sin embargo, si vamos a ver las páginas web de la Iglesia católica, en general, podremos ver cómo la inmensa mayoría siguen igual que en 2004: ¡planas! Sin interactividad o con una interactividad marginal. Todo parece indicar que los comunicadores en la Iglesia hemos perdido el tren del web 2.0.

1. Web 2.0 y relativismo
¿Qué ha pasado? Hay ante todo una explicación que permite comprender el motivo por el que la interactividad no ha penetrado en la comunicación de la Iglesia. El modelo de producción de contenidos, sean vídeos, fotos, o artículos, se basa en un concepto implícito: el relativismo. Dado que no hay una verdad, entonces lo que diga uno u otro es indiferente, y todo es válido, todo está al mismo nivel.

La aplicación de este modelo interactivo, pero relativista, se realiza según objetivos editoriales propios de cada realidad editorial. La mayoría de las empresas web 2.0 tienen un objetivo: un plan de negocios que realizar para devolver la confianza puesta por los inversionistas. Es un nuevo modelo de negocio en Internet: de un lado, los usuarios, y su trabajo con frecuencia voluntario, con contenidos que en ocasiones están en contradicción, y del otro lado, los editores, que han encontrado la máquina de ganar dinero.

Es fácil comprender que un modelo de comunicación así tiene muy poco que ver con la Iglesia católica y explica, en parte, su rechazo.

2. El pecado original
Ahora bien, no es ésta la única razón que explica la falta de interactividad en tantos servicios informativos católicos. Se han hecho varios estudios, tanto en los Estados Unidos como en Francia, sobre los motivos por los que con frecuencia las páginas web de denominaciones protestantes logran un mayor impacto. Los que he leído llegan a la misma conclusión: los católicos "hablan"; los protestantes "escuchan". El pecado original de muchos comunicadores católicos suele estar muy extendido: el obispo, el párroco, el periodista católico tiene una "idea", encuentra financiación (ya sea una subvención con el presupuesto de la estructura eclesial, ya sea un donativo) y lanza una publicación, canal de televisión, página web... ¿Es esto comunicar? Los católicos, ¿estamos atentos a lo que la gente realmente está buscando en Internet? Antes, durante, y después del lanzamiento de un proyecto en Internet no es sólo necesario "escuchar" a la audiencia, hay que hacer que la audiencia participe. De hecho, cuando se piensa a la interactividad, en las web católicas, suele venir siempre a la mente el espacio en el que la gente puede enviar consultas a un sacerdote. Que está muy bien. Pero hay que preguntarse, los católicos y los mismos navegantes, ¿sólo saben hacer preguntas a un sacerdote? ¿Es esa su vocación como cristianos en la era digital?

3. Una Iglesia-comunión
Si hemos visto que el modelo de Web 2.0 tiene un margen de riesgo por así decir "relativista", ¿cómo deberían entonces los comunicadores católicos adoptar el modelo de interactividad? Está en juego sencillamente la misma presencia de la Iglesia en Internet. Si no superamos el "pecado original", hablar mucho y escuchar poco, la evangelización misma quedará gravemente condicionada.

Creo que el modelo de interactividad que pueden seguir las páginas web debe estar marcado por el modelo de Iglesia-comunión, al que está dedicando su pontificado Benedicto XVI.

Una diócesis en la que sólo su obispo tiene una presencia en Internet, no es una Iglesia-comunión plena, pues el resto de sus ministerios y carismas quedarán ausentes. En la vida diaria de una diócesis hay, también, catequistas, hay párrocos, hay grupos juveniles, hay diáconos, ¿dónde están en Internet? Sería caer en el relativismo o en una Iglesia "plana", sin ministerios ni carismas, poner a todos en el mismo nivel, y hacer que todos hagan lo mismo y con el mismo lenguaje. Eso no es la Iglesia.

Internet debería ser un reflejo de la vida de la diócesis, y no simplemente un instrumento de comunicación institucional de la oficina de comunicación y relaciones públicas de la diócesis. La interactividad auténtica tiene lugar cuando la vida real queda fielmente reflejada en la realidad virtual.

Es curioso, pero la industria del Web 2.0 ha "robado" al lenguaje cristiano el modelo de comunicación que persigue: la comunidad. Y comunidad es comuniónmarketing en la Web 2.0 depende de la capacidad de crear "comunidades", que son luego reducidas a grupos de interés común a las que es posible venderles productos de anunciantes especializados, que son hoy quienes mejor pagan.

Si la Iglesia, al comunicar en Internet, lo hace como Iglesia-comunión, si su vida de "comunidad" se refleja en la web, entonces también será capaz de hacer "comunidad" en Internet. Para el navegante que visite sus servicios, se convertirá en algo casi evidente entrar en contacto con la realidad más cercana de la diócesis, que puede ser su misma parroquia, el servicio de Cáritas, o el coro diocesano...

Cuando una Iglesia comunica en Internet como comunión, en comunidad, la realidad deja de convertirse en virtual para hacerse algo muy real, pues pone en contacto al navegante con la vida real de la diócesis, parroquia o comunidad. Y entonces es cuando se logra la mayor interactividad, cuando de la realidad virtual se pasa al "encuentro", que es lo que al fin y al cabo cambia la vida de las personas.

5 de agosto de 2010

Razones blogueras para evangelizar la Red


Si Jesús hubiera venido a la Tierra en nuestros días, casi con seguridad hubiera empleado la Red mundial, INTERNET, como referencia de sus parábolas. En aquella época lo hizo con las actividades más comunes -la pesca, el campo, la construcción, etc.-.


Pero es que Internet no es sólo un ámbito privilegiado de la actividad de los hombres, sino que además refleja algunas de las características del Reino anunciado por Jesús. Así, por ejemplo, varias veces Jesús comparó el Reino con las semillas: la parábola del sembrador, la de la cizaña, la del grano de mostaza. En todos estos casos, se indica que la principal actividad no es la del que siembra, sino la eficacia que hay en la semilla y en la propia naturaleza. El que siembra no tiene más que esperar a la cosecha. Pues en internet sucede algo parecido. Colocas un post, cuelgas un archivo y allí, en la Red, parece que tiene su propia vida y da sus frutos, incluso con desconocimiento de su autor.


También dijo Jesús que
  • hay más alegría en el dar que en recibir.
La web2.0 ha sido una revolución en internet: se ha acabado la época en que sólo se acudía a ella para consultar o recabar información. Hoy en día, gracias a las nuevas herramientos (tipo wiki, redes sociales, etc.) los usuarios intervienen activamente para compartir lo que ellos suben a la red. Hay más alegría en dar que en recibir. Consecuencias: por primera vez la pornografía ha sido superada por las redes sociales. Y eso no ha hecho más que comenzar.
  • lo que habéis recibido gratis dadlo gratis;
Cada vez es mayor la accesibilidad a contenidos gratuitos. Eso genera también una mayor generosidad en los usuarios.
  • en el ámbito del espíritu lo que se da no se pierde sino que se gana: el que pierde su vida la encontrará y el que la quiera conservar la perderá.
Y si no fuera la generosidad lo que que impulsa a publicar, ahora es verdad también económicamente que el dar puede ser más rentable que el recibir o que hay mayor ganancia en la entrega. Efectivamente quien inventa una herramienta realmente útil para el servicio de los demás descubre que en ella hay una fuente de ingresos inagotable. ¿Acaso no es Google el ejemplo más patente de este fenómeno paradójico?

(Escribí hace tiempo este post, pero ahora lo publico aquí porque estoy seguro de que nos animará a todos a seguir sembrando, aunque a veces parezca que nuestros esfuerzos son inútiles).

17 de julio de 2010

A los pies de la Santina



Ayer tuve la oportunidad de estar rezando durante un buen rato ante la Santina, la Virgen de Covadonga, Patrona de Asturias.

Se me ocurrió la idea de grabar un vídeo muy sencillo en el que, junto a la imagen de nuestra Madre, se oyesen unas palabras explicativas y exhortativas. No dije todo lo que quería decir, porque se me olvidaron algunas cosas.

En mi meditación estuve considerando que la Reconquista de España inició aquí, en Covadonga. Los blogueros católicos -en el sentido, de Universales- somos conscientes de que hay muchos valores fundamentales que están en peligro, no sólo teóricamente sino de manera palpable. Estar unidos nos llevará a ser más fuertes. Se trata de una reconquista pacífica de los valores y principios que muchos contemporáneos nuestros han perdido o están perdiendo.

Espero que otros blogueros realicen gestos sencillos como éste y que lleven esta ilusión -en el sentido castellano del término, que es positivo y realista- a los pies de la Virgen en los muchos santuarios que hay por todo el mundo.