15 de febrero de 2024
6 de octubre de 2023
ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO POR EL SÍNODO DE LA SINODALIDAD
8 de junio de 2022
AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO
Es
hermoso vivir el tiempo de la ancianidad desde una perspectiva de eternidad. No
es lo mismo pensar que mi vida está en las puertas de su final que pensar que
está en el inicio de una vida nueva, gozosa, plena y eterna. Un nuevo
nacimiento eterno.
Hoy, el Papa Francisco no habla de Nicodemo, un anciano que, tras el encuentro con Jesús, no entendió que la vida en este mundo es el inicio, nunca el fin, para alcanzar la verdadera vida eterna. Y, para eso, hay que nacer de lo alto, del Espíritu de Dios. Hoy, el Papa Francisco nos explica muy bien esto de volver a nacer. Ver aquí
PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles, 8 de junio de 2022
_________________________
Catequesis sobre la vejez 13. Nicodemo. «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo?» (Jn 3,4)
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Entre las figuras de ancianos más relevantes en los Evangelios está Nicodemo —uno de los jefes de los Judíos— el cual, queriendo conocer a Jesús, pero a escondidas, fue donde él por la noche (cfr. Jn 3,1-21). En la conversación de Jesús con Nicodemo emerge el corazón de la revelación de Jesús y de su misión redentora, cuando dice: «Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (v. 16).
Jesús dice a Nicodemo que para “ver el reino de Dios” es necesario “renacer de lo alto” (cfr. v. 3). No se trata de empezar de nuevo a nacer, de repetir nuestra venida al mundo, esperando que una nueva reencarnación abra de nuevo nuestra posibilidad de una vida mejor. Esta repetición no tiene sentido. Es más, vaciaría de todo significado la vida vivida, cancelándola como si fuera un experimento fallido, un valor caducado, un envase desechable. No, no es esto, este nacer de nuevo, del que habla Jesús, es otra cosa. Esta vida es valiosa a los ojos de Dios: nos identifica como criaturas amadas por Él con ternura. El “nacimiento de lo alto”, que nos consiente “entrar” en el reino de Dios, es una generación en el Espíritu, un paso entre las aguas hacia la tierra prometida de una creación reconciliada con el amor de Dios. Es un renacimiento de lo alto, con la gracia de Dios. No es un renacer físicamente otra vez.
Nicodemo malinterpreta este nacimiento, y cuestiona la vejez como evidencia de su imposibilidad: el ser humano envejece inevitablemente, el sueño de una eterna juventud se aleja definitivamente, la consumación es el puerto de llegada de cualquier nacimiento en el tiempo. ¿Cómo puede imaginarse un destino que tiene forma de nacimiento? Nicodemo piensa así y no encuentra la forma de entender las palabras de Jesús. ¿Qué es este renacer?
La objeción de Nicodemo es muy instructiva para nosotros. En efecto, podemos invertirla, a la luz de la palabra de Jesús, en el descubrimiento de una misión propia de la vejez. De hecho, ser viejos no sólo no es un obstáculo para el nacimiento de lo alto del que habla Jesús, sino que se convierte en el tiempo oportuno para iluminarlo, deshaciendo el equívoco de una esperanza perdida. Nuestra época y nuestra cultura, que muestran una preocupante tendencia a considerar el nacimiento de un hijo como una simple cuestión de producción y de reproducción biológica del ser humano, cultivan el mito de la eterna juventud como la obsesión —desesperada— de una carne incorruptible. ¿Por qué la vejez es despreciada de tantas maneras? Porque lleva la evidencia irrefutable de la destitución de este mito, que quisiera hacernos volver al vientre de la madre, para volver siempre jóvenes en el cuerpo.
La técnica se deja atraer por este mito en todos los sentidos: esperando vencer a la muerte, podemos mantener vivo el cuerpo con la medicina y los cosméticos, que ralentizan, esconden, eliminan la vejez. Naturalmente, una cosa es el bienestar, otra cosa es la alimentación del mito. No se puede negar, sin embargo, que la confusión entre los dos aspectos nos está creando una cierta confusión mental. Confundir el bienestar con la alimentación del mito de la eterna juventud. Se hace mucho para tener de nuevo siempre esta juventud: muchos maquillajes, muchas operaciones quirúrgicas para parecer más jóvenes. Me vienen a la mente las palabras de una sabia actriz italiana, la Magnani, cuando le dijeron que tenía que quitarse las arrugas, y ella dijo: “¡No, no las toques! Han hecho falta muchos años para tenerlas: ¡no las toques!”. Es esto: las arrugas son un símbolo de la experiencia, un símbolo de la vida, un símbolo de la madurez, un símbolo de haber hecho un camino. No tocarlas para resultar jóvenes, pero jóvenes de cara: lo que interesa es toda la personalidad, lo que interesa es el corazón, y el corazón permanece con esa juventud del vino bueno, que cuanto más envejece mejor es.
La vida en la carne mortal es una bellísima “incompleta”: como ciertas obras de arte que precisamente en su ser incompletas tienen un encanto único. Porque la vida aquí abajo es “iniciación”, no cumplimiento: venimos al mundo así, como personas reales, como personas que progresan con la edad, pero son para siempre reales. Pero la vida en la carne mortal es un espacio y un tiempo demasiado pequeño para custodiar intacta y llevar a cumplimiento la parte más valiosa de nuestra existencia en el tiempo del mundo. La fe, que acoge el anuncio evangélico del reino de Dios al cual estamos destinados, tiene un primer efecto extraordinario, dice Jesús. Esta consiente “ver” el reino de Dios. Nosotros nos volvemos capaces de ver realmente las muchas señales de aproximación de nuestra esperanza de cumplimiento de lo que, en nuestra vida, lleva la señal del destino para la eternidad de Dios.
Las señales son las del amor evangélico, de muchas maneras iluminadas por Jesús. Y si las podemos “ver”, podemos también “entrar” en el reino, con el paso del Espíritu a través del agua que regenera.
La vejez es la condición, concedida a muchos de nosotros, en la cual el milagro de este nacimiento de lo alto puede ser asimilado íntimamente y hecho creíble para la comunidad humana: no comunica nostalgia del nacimiento en el tiempo, sino amor por el destino final. En esta perspectiva la vejez tiene una belleza única: caminamos hacia el Eterno. Nadie puede volver a entrar en el vientre de la madre, ni siquiera en su sustituto tecnológico y consumista. Esto no da sabiduría, esto no da camino cumplido, esto es artificial. Sería triste, incluso si fuera posible. El viejo camina hacia adelante, el viejo camina hacia el destino, hacia el cielo de Dios, el viejo camina con su sabiduría vivida durante la vida. La vejez por eso es un tiempo especial para disolver el futuro de la ilusión tecnocrática de una supervivencia biológica y robótica, pero sobre todo porque abre a la ternura del vientre creador y generador de Dios. Aquí, yo quisiera subrayar esta palabra: la ternura de los ancianos. Observad a un abuelo o una abuela como miran a los nietos, como acarician a los nietos: esa ternura, libera de toda prueba humana, que ha vencido las pruebas humanas y es capaz de dar gratuitamente el amor, la cercanía amorosa del uno por los otros. Esta ternura abre la puerta a entender la ternura de Dios. No olvidemos que el Espíritu de Dios es cercanía, compasión y ternura. Dios es así, sabe acariciar. Y la vejez nos ayuda a entender esta dimensión de Dios que es la ternura. La vejez es el tiempo especial para disolver el futuro de la ilusión tecnocrática, es el tiempo de la ternura de Dios que crea, crea un camino para todos nosotros. Que el Espíritu nos conceda la reapertura de esta misión espiritual —y cultural— de la vejez, que nos reconcilia con el nacimiento de lo alto. Cuando nosotros pensamos en la vejez así, después decimos: ¿por qué esta cultura del descarte decide descartar a los ancianos, considerándoles inútiles? Los ancianos son los mensajeros del futuro, los ancianos son los mensajeros de la ternura, los ancianos son los mensajeros de la sabiduría de una vida vivida. Vamos adelante y miremos a los ancianos.
Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Los invito a releer el diálogo de Jesús con Nicodemo y a preguntarnos cómo estamos viviendo la llamada a “nacer de nuevo”. Pidamos al Señor que el Espíritu Santo nos haga transmisores de amor y esperanza para quienes nos rodean. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.
Resumen leído por el Santo Padre en español
Queridos hermanos y hermanas:
En la catequesis de hoy reflexionamos sobre la importante figura de un anciano del Nuevo Testamento: Nicodemo, a quien Jesús le dice que para “ver el Reino de Dios” hay que “renacer de lo alto”. Nicodemo no entiende sus palabras, y le plantea la imposibilidad de volver a nacer cuando uno ya es viejo. Pero Jesús se refiere a un nuevo nacimiento en el Espíritu, para el cual la ancianidad no es obstáculo, y a que nos dejemos abrazar por la ternura del amor creador de Dios.
En esta época que vivimos el mito de la eterna juventud es una obsesión. La vejez se desprecia, olvidando que la vida terrenal es un “inicio” y no una “conclusión”; caminamos hacia la eternidad. En este camino, la fe nos permite “ver” el Reino de Dios. En este sentido, quienes atraviesan la etapa de la ancianidad pueden descubrir, a la luz del Evangelio, una nueva misión: ser signos e instrumentos del amor de Dios que señalan cuál es la meta definitiva a la que estamos llamados.
15 de septiembre de 2021
LA FE A ALIMENTA NUESTRA ESPERANZA
Siempre entendí, desde las primeras reuniones de los blogueros, que estar con el Papa era acompañarle - cada uno desde su parcela, su ambiente y sus posibilidades - en el anuncio de la Buena Noticia. Porque, lo que Jesús mandó a sus apóstoles - entre ellos el Primado - Pedro - fue "id y bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo". Y, es lógico, bautizar supone una previa catequesis y una aceptación por quien la recibe.
De modo que estar en esa actitud es estar con el Papa. Cerrarce a un modelo, a unas normas, a una metodología, a una estrategia y a una manera de caminar es, según mi humilde opinión, empobrecerse, limitarse y excluirse. El abanico es amplio y el único común denominador es unidad - ir juntos - y anunciar la Buena Noticia.
Y eso, sin dejar de estar en ello fue lo que yo entendí y he hecho. Proclamar la Palabra y Anunicar que Dios es Padre y, por su Amor y Misericordia Infinita te busca para llenarte de besos, abrazos y celebrar un fiesta eterna - el hijo pródigo o Padre amoroso -.
Por eso, y en esa actitud, aprovechando que hoy el Papa está también de viaje, precisamente anuciando la Palabra, quiero compartir con todos ustedes esta pequeña brebe y humilde entrevista con la que publico mi último libro, "La fe alimenta la esperanza" que no pretende otra cosa sino, a través de una historia real, anunciar que la única y verdadera esperanza está en conocer y seguir a Jesús, nuestro Señor e Hijo de Dios Vivo.
21 de julio de 2021
ACOMPAÑANDO AL SANTO PADRE
Las aguas corren revueltas. Se oyen voces clamando que la Iglesia se defina y sitúe ante las amenazas de la vida y de lugares sagrados. Parece que nada, o muy pocas voces se levantan en defensa de lo que sucede en torno a la vida de los pueblos. ¿Qué sucede? ¿Nos experimentamos como el Evangelio de hace pocos días, ovejas sin pastor? ¿O tenemos que permanecer callados ante tantas amenazas de cercenar nuestras libertades, nuestros derechos fundamentales y derecho a la vida?
Estamos con el Papa y defendemos al Papa. Y rezamos por el Papa. Precisamente, esta asociación nació con esta idea, la de defender y estar con y al lado de nuestro Papa. No sabemos por dónde ir, somos simples ovejas, pero pedimos, junto al Papa, que el Espíritu Santo nos ilumine, nos fortalezca y nos dé sabiduría para caminar juntos y unidos según la Palabra y Voluntad de Dios nuestro Padre.
Hoy, queremos reiterar nuestro apoyo al Papa y pedirle que nos apaciente, nos conforte y nos guie por el buen camino hacia el buen redil asistido por la Gracia del Espíritu Santo. Amén.
8 de julio de 2021
ORACIÓN POR EL PAPA FRANCISCO
Hoy, que no hay audiencia por el posoperatorio del Papa, pedimos por su pronta mejoría y ánimo para que pronto vuelva a pastorearnos en y con sus hermosas y profundas catequesis de las audiencias de los miércoles. Porque, las ovejas, como nos enseña la Palabra en estos días, necesitan Pastor para que no se dispersen y caigan a merced del lobo - mundo, demonio y carne -.
Precisamente, el Evangelio de hoy nos narra como Jesús: (Mt 10,7-15): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Apóstoles: «Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis. No os procuréis oro, ni plata, ni calderilla en
Y en el de ayer como elige personalmente a sus discípulos: (Mt 10,1-7): En aquel tiempo, llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano...
Los llama por su nombre, de manera personal a cada uno y elige primero a Pedro, primado de su Iglesia que va a fundar apoyada en él. También hoy, su Iglesia está apoyada en el Papa Francisco, a quien ha llamado también personalmente. Y de la misma manera nos llama a cada uno. La reflexión y la respuesta dependerá de cada uno de nosotros, porque, la misión, tú misión empezó en la hora de tu bautismo.
Dios, nuestro Padre nos quiere y no llama personalmente para que alcancemos su Infinita Misericordia y nos reunamos con Él para el gozo de la Vida Eterna. Tratemos de encontrar lo que Dios quiere de nosotros. Pidamos también por nuestra Papa Francisco, para que se recupere, tome fuerzas y, renovado y fortalecido, por la Gracia de Dios, continúe pastoreando su Iglesia.
14 de enero de 2018
HOMILIA JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO
Basílica Vaticana
Domingo 14 de enero de 2018
14 de junio de 2017
JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES
http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/poveri/documents/papa-francesco_20170613_messaggio-i-giornatamondiale-poveri-2017.html
17 de enero de 2017
Y TÚ, ¿QUIÉN ERES PARA DECIR QUE NO?
20 de septiembre de 2016
JORNADA DE ORACIÓN POR LA PAZ, EN ASÍS
1 de junio de 2016
AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA FRANCISCO
25 de mayo de 2016
AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA FRANCISCO
18 de mayo de 2016
AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO
16 de mayo de 2016
PENTECOSTÉS
11 de mayo de 2016
El Papa Francisco y San Josè
Cursos
Cajita de oraciones
Archivo del blog
-
▼
2025
(
241
)
-
▼
agosto
(
30
)
- ORACIÓN: TÚ SABES, SEÑOR, QUE TE QUIERO
- ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
- EN TU HERIDA ESTÁ TU MISIÓN
- ORACIÓN: Hágase en mí
- ÓRACIÓN; VER A JESÚS
- ORACIÓN: CONTIGO, SEÑOR
- ORACIÓN: Vivir sin apariencias
- ORACIÓN: Te siento en mi tristeza
- ORACIÓN: CENTRADO EN TI
- ORACIÓN: Un corazón como el Tuyo
- ORACIÓN: CUÍDAME, SEÑOR
- ORACIÓN: Mírame, Señor, y dime quién soy.
- ORACIÓN: ¿A QUÉ HE VENIDO?
- ORACIÓN: El Dios de la fe
- ORACIÓN: ASUNCIÓN DE MARÍA
- ORACIÓN: TOMA MI VIDA, SEÑOR
- ORACIÓN: Llamas a mi puerta.
- ORACIÓN: Ahora que soy consciente
- ORACIÓN: SANTA CLARA
- ORACIÓN ESPÍRITU SANTO
- ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
- ORACIÓN: CANSADO
- RECÍBELO TODO DE MÍ, SEÑOR
- ORACIÓN: TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR
- ORACIÓN: NTRA. SERÑORA DE LAS NIEVES
- ORACIÓN: NUEVO DÍA
- ORACIÓN: LIBRES DE TODA CODICIA
- ORACIÓN: Tú me harás fuerte
- ORACIÓN: CONFINÁNDOME EN TI
- ORACIÓN: Señor, Tú me conoces
-
▼
agosto
(
30
)
-
►
2024
(
376
)
- ► septiembre ( 29 )
-
►
2023
(
406
)
- ► septiembre ( 33 )
-
►
2022
(
410
)
- ► septiembre ( 33 )
-
►
2021
(
57
)
- ► septiembre ( 6 )
-
►
2020
(
42
)
- ► septiembre ( 4 )
-
►
2019
(
34
)
- ► septiembre ( 3 )
-
►
2018
(
64
)
- ► septiembre ( 4 )
-
►
2017
(
109
)
- ► septiembre ( 8 )
-
►
2016
(
167
)
- ► septiembre ( 16 )
-
►
2015
(
43
)
- ► septiembre ( 6 )
-
►
2014
(
191
)
- ► septiembre ( 23 )
-
►
2013
(
144
)
- ► septiembre ( 21 )
-
►
2012
(
90
)
- ► septiembre ( 7 )
-
►
2011
(
152
)
- ► septiembre ( 8 )