Señor, cuánto te agradezco que aceptes mi debilidad aun sabiendo cuáles son mis carencias. Ayúdame a ser sincero y auténtico para tener cada día la posibilidad real de tener un encuentro contigo. Tú sabes que trato de ser fiel a mi fe, que confío en tu providencia y misericordia, y que te amo con todo mi corazón.
Envía tu Espíritu Santo para que ilumine y guíe siempre mi oración. ¡Espíritu Santo, dame el don de la inteligencia y la sabiduría para saber interpretar todos los acontecimientos de mi vida, comprender cuál es la voluntad de Dios y no la mía! ¡Espíritu de Dios, ayúdame a ser siempre auténtico, a no esconderme detrás de un yo ficticio que me genera frustraciones y ayúdame también a ser como Dios quiere que sea!
¡Señor, Tú me conoces mejor que nadie, Tú me aceptas con mis fallos y mis virtudes, Tú, que eres la infinita misericordia, ayúdame a ser siempre auténtico, a liberarme de esas máscaras que me alejan de Ti y de los demás y no permitas que mi ego, mi soberbia, mis vicios, mi materialismo, mi vanidad, mis rencores y mis penurias me alejen de Ti!
¡María, Señora de las grandes virtudes, ayúdame a vivir tu misma autenticidad! ¡Tú, que viviste momentos de gran turbación y diste un fiat lleno de amor a Dios! Amén.






