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17 de diciembre de 2020

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Cuando rezas, no solo rezas por ti sino por los que más lo necesitan, es decir, por aquellos que sufren enfermedad, marginación, son excluidos y pobres. Pobres de todo lo necesario para vivir, pero también pobres de espíritu y del Pan espiritual que nos sostiene ante la adversidad y el sufrimiento. Cuando rezas, como hoy nos dice el Papa Francisco, estás preocupándote por los demás, y esa misma oración te empuja a compartir y a darte.

Si tu oración no contiene esta actitud y desprendimiento, revísala, porque entonces no es una oración con Dios sino una oración pagana y encerrada en egoísmos materialistas. 

 

PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Biblioteca del Palacio Apostólico
Miércoles, 16 de diciembre de 2020

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Catequesis 19. La oración de intercesión

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Quien reza no deja nunca el mundo a sus espaldas. Si la oración no recoge las alegrías y los dolores, las esperanzas y las angustias de la humanidad, se convierte en una actividad “decorativa”, una actitud superficial, de teatro, una actitud intimista. Todos necesitamos interioridad: retirarnos en un espacio y en un tiempo dedicado a nuestra relación con Dios. Pero esto no quiere decir evadirse de la realidad. En la oración, Dios “nos toma, nos bendice, y después nos parte y nos da”, para el hambre de todos. Todo cristiano está llamado a convertirse, en las manos de Dios, en pan partido y compartido. Es decir una oración concreta, que no sea una evasión.

Así los hombres y las mujeres de oración buscan la soledad y el silencio, no para no ser molestados, sino para escuchar mejor la voz de Dios. A veces se retiran del mundo, en lo secreto de la propia habitación, como recomendaba Jesús (cfr. Mt 6,6), pero, allá donde estén, tienen siempre abierta la puerta de su corazón: una puerta abierta para los que rezan sin saber que rezan; para los que no rezan en absoluto pero llevan dentro un grito sofocado, una invocación escondida; para los que se han equivocado y han perdido el camino… Cualquiera puede llamar a la puerta de un orante y encontrar en él o en ella un corazón compasivo, que reza sin excluir a nadie. La oración es nuestro corazón y nuestra voz, y se hace corazón y voz de tanta gente que no sabe rezar o no reza, o no quiere rezar o no puede rezar: nosotros somos el corazón y la voz de esta gente que sube a Jesús, sube al Padre, como intercesores. En la soledad quien reza —ya sea la soledad de mucho tiempo o la soledad de media hora para rezar— se separa de todo y de todos para encontrar todo y a todos en Dios. Así el orante reza por el mundo entero, llevando sobre sus hombros dolores y pecados. Reza por todos y por cada uno: es como si fuera una “antena” de Dios en este mundo. En cada pobre que llama a la puerta, en cada persona que ha perdido el sentido de las cosas, quien reza ve el rostro de Cristo.

El Catecismo escribe: «Interceder, pedir en favor de otro es […] lo propio de un corazón conforme a la misericordia de Dios» (n. 2635). Esto es muy bonito. Cuando rezamos estamos en sintonía con la misericordia de Dios: misericordia en relación con nuestros pecados —que es misericordioso con nosotros—, pero también misericordia hacia todos aquellos que han pedido rezar por ellos, por los cuales queremos rezar en sintonía con el corazón de Dios. Esta es la verdadera oración. En sintonía con la misericordia de Dios, ese corazón misericordioso. «En el tiempo de la Iglesia, la intercesión cristiana participa de la de Cristo: es la expresión de la comunión de los santos» (ibid.). ¿Qué quiere decir que se participa en la intercesión de Cristo, cuando yo intercedo por alguien o rezo por alguien? Porque Cristo delante del Padre es intercesor, reza por nosotros, y reza haciendo ver al Padre las llagas de sus manos; porque Jesús físicamente, con su cuerpo está delante del Padre. Jesús es nuestro intercesor, y rezar es un poco hacer como Jesús; interceder en Jesús al Padre, por los otros. Esto es muy bonito.

A la oración le importa el hombre. Simplemente el hombre. Quien no ama al hermano no reza seriamente. Se puede decir: en espíritu de odio no se puede rezar; en espíritu de indiferencia no se puede rezar. La oración solamente se da en espíritu de amor. Quien no ama finge rezar, o él cree que reza, pero no reza, porque falta precisamente el espíritu que es el amor. En la Iglesia, quien conoce la tristeza o la alegría del otro va más en profundidad de quien indaga los “sistemas máximos”. Por este motivo hay una experiencia del humano en cada oración, porque las personas, aunque puedan cometer errores, no deben ser nunca rechazadas o descartadas.

Cuando un creyente, movido por el Espíritu Santo, reza por los pecadores, no hace selecciones, no emite juicios de condena: reza por todos. Y reza también por sí mismo. En ese momento sabe que no es demasiado diferente de las personas por las que reza: se siente pecador, entre los pecadores, y reza por todos. La lección de la parábola del fariseo y del publicano es siempre viva y actual (cfr. Lc 18,9-14): nosotros no somos mejores que nadie, todos somos hermanos en una comunidad de fragilidad, de sufrimientos y en el ser pecadores. Por eso una oración que podemos dirigir a Dios es esta: “Señor, no es justo ante ti ningún viviente (cfr. Sal 143,2) —esto lo dice un salmo: ‘Señor, no es justo ante ti ningún viviente’, ninguno de nosotros: todos somos pecadores—, todos somos deudores que tienen una cuenta pendiente; no hay ninguno que sea impecable a tus ojos. ¡Señor ten piedad de nosotros!”. Y con este espíritu la oración es fecunda, porque vamos con humildad delante de Dios a rezar por todos. Sin embargo, el fariseo rezaba de forma soberbia: “Te doy gracias, Señor, porque yo no soy como esos pecadores; yo soy justo, hago siempre…”. Esta no es la oración: esto es mirarse al espejo, a la realidad propia, mirarse al espejo maquillado de la soberbia.

El mundo va adelante gracias a esta cadena de orantes que interceden, y que son en su mayoría desconocidos… ¡pero no para Dios! Hay muchos cristianos desconocidos que, en tiempo de persecución, han sabido repetir las palabras de nuestro Señor: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34).

El buen pastor permanece fiel también delante de la constatación del pecado de la propia gente: el buen pastor continúa siendo padre también cuando sus hijos se alejan y lo abandonan. Persevera en el servicio de pastor también en relación con quien lo lleva a ensuciarse las manos; no cierra el corazón delante de quien quizá lo ha hecho sufrir.

La Iglesia, en todos sus miembros, tiene la misión de practicar la oración de intercesión, intercede por los otros. En particular tiene el deber quien está en un rol de responsabilidad: padres, educadores, ministros ordenados, superiores de comunidad… Como Abraham y Moisés, a veces deben “defender” delante de Dios a las personas encomendadas a ellos. En realidad, se trata de mirar con los ojos y el corazón de Dios, con su misma invencible compasión y ternura. Rezar con ternura por los otros.

Hermanos y hermanas, todos somos hojas del mismo árbol: cada desprendimiento nos recuerda la gran piedad que debemos nutrir, en la oración, los unos por los otros. Recemos los unos por los otros: nos hará bien a nosotros y hará bien a todos. ¡Gracias!


Saludos:

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. Mañana comenzamos los días mayores de Adviento, y la liturgia se centra con mayor énfasis en la preparación de la Navidad. En estos días tan especiales, los animo a dedicar más tiempo a la oración de intercesión: recemos con mayor intensidad pidiendo unos por otros, en particular por los que más sufren. Que Dios los bendiga.


 

Resumen leído por el Santo Padre en español

Queridos hermanos y hermanas:

La oración verdadera no nos separa de la realidad. El que reza presenta al Señor los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren. Todos necesitamos tiempos y espacios de silencio y soledad para la relación con Dios, para escuchar su voz. En la oración, el Señor nos bendice y nos hace pan partido y repartido para la vida del mundo.

La oración de intercesión abre las puertas del corazón de quien reza por los demás. Es una puerta abierta para los que rezan sin saberlo, para los que no rezan pero esconden un grito sofocado en su interior, para los que se equivocaron y no encuentran el rumbo. Cualquiera puede encontrar en la persona orante un corazón compasivo que ruega por todos sin excluir a nadie. Es como una “antena” de Dios, que está en sintonía con su misericordia y ve a Cristo en los rostros de las personas por las que reza.

En la oración experimentamos que todos somos hermanos, que pertenecemos a la misma humanidad frágil y pecadora. El que reza lo hace por todos, y también por sí mismo. La Iglesia, en todos sus miembros, tiene la misión de practicar la oración de intercesión, especialmente quienes tienen un rol de responsabilidad: padres, educadores, sacerdotes, superiores de comunidad. Este modo de oración nos ayuda a mirar a los otros con los ojos y el corazón de Dios, con su misma ternura y compasión.

15 de junio de 2016

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El mundo no para y camina siempre adelante. Sin embargo, por eso, no deja de pararse para mucha gente su esperanza. Y esa pérdida de esperanza le nubla la vista y se pierde en la oscuridad. Buscar la luz se hace necesario, pero la indiferencia de muchos impide que otros la puedan encontrar. Seguir a Jesús, nos dice el Papa Francisco hoy, es no pasar indiferente ante esos ciegos que demandan luz, porque Jesús se acerca y restituye la vista. La vista de vivir en la esperanza del amor misericordioso y salvación de Dios.

Seguir, pues, a Jesús es imitarle y dar sus mismos pasos. Es hacernos servidores, nos dice el Papa Francisco, como nuestro Señor, y en Él experimentar el Amor de Dios que, por su Misericordia, nos perdona nuestros pecados y nos salva.






PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 15 de junio de 2016


El Evangelio que escuchamos nos muestra a Jesús que, acercándose a Jericó, restituye la vista a un ciego que mendigaba en el orilla del camino. La figura de este hombre representa tristemente a tantas personas que, aún hoy, sufren discriminación y rechazo por parte de los demás. Es llamativo que este marginado a las puertas de Jericó, ciudad bíblica que simboliza la entrada a la tierra prometida, en lugar de encontrar compasión y ayuda del prójimo, como pide la ley que Dios dio a su pueblo, encuentra en cambio insensibilidad y rechazo.

Como entonces, también ahora la indiferencia y la hostilidad causan ceguera y sordera, que impiden percibir las necesidades de los hermanos y reconocer en ellos la presencia del Señor. En contraste con esta actitud, Jesús que pasa, no es indiferente al grito del ciego que, movido por la fe, quiere encontrarlo e invoca su ayuda. El Señor, como humilde servidor, escucha la súplica del ciego y le devuelve la vista. Gracias a su fe, el hombre ve, pero sobre todo, experimenta el amor de Dios que, en Jesús, se hace siervo de todos nosotros pecadores.


Saludos
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Que Cristo, en el que brilla la fuerza de la misericordia de Dios, ilumine y sane también nuestros corazones, para que aprendamos a estar atentos a las necesidades de nuestros hermanos y celebremos las maravillas de su amor misericordioso. Muchas gracias.

11 de junio de 2016

MARÍA, EJEMPLO Y CAMINO DE PERFECCIÓN



Madre, que bueno es tenerte, porque una Madre siempre hace falta. Y contar contigo es un privilegio y una suerte enorme. Porque, con tu "Sí" has posibilitado la Redención de tu Hijo, ofreciendo tu vientre inmaculado para su gestación y nacimiento. Madre, ¿cómo no tenerte presente en todos los días de mi vida? Madre, eres siempre la última solución a mis problemas, porque Tú, y en nombre de tu Hijo, siempre estás esperándome, y nunca te cansas de esperar.

Madre, enséñame el camino de perfección. Tu Hijo nos lo ha pedido, y todo lo que Él nos pida es posible, porque con, en y por Él todo se puede. Tú lo has experimentado cuando por medio del Ángel Gabriel te lo pidió,  y tú supiste responder. Tú has sabido cumplir esa Voluntad que Él, en Mt 5, 48 nos ha pedido. Tú, Madre, has cumplido esa petición que tu Hijo nos ha pedido.

Tú, Madre, has llegado a la perfección, y el Padre te ha llenado de Gracia, y está contigo. Tú, Madre, eres bendita entre todas las mujeres y Bendito es el Fruto de tu Vientre: Nuestro Señor Jesús. Tu Hijo, el Mesías prometido y enviado por el Padre para salvación de todos los hombres. ¡¡Qué Honor, Madre!!

Madre, Madre de Dios y madre nuestra también, ruega por todos nosotros y enséñanos a ser perfectos como el Padre celestial es perfecto. Es nuestra máxima preocupación. Todos los blogueros, junto a nuestro Papa Francisco, queremos cumplir esa petición que tu Hijo nos ha lanzado. Sí, Madre, queremos ser perfecto como el Padre, para poder amar como Él y como nos ama tu Hijo.

Tú, Madre, tienes experiencia de ello. Has sabido ser una verdadera Madre con tu Hijo, y una esposa modelo con José, tu castísimo esposo. Eres un modelo de perfección y una Madre para enseñarnos el Camino de Perfección. Madre se nuestra Madre de viaje, y junto a José, tu esposo, intercedan por nosotros para que, cada día, seamos un poquito más perfecto como el Padre. Tener una Madre como Tú nos da mucha confianza y esperanza. Gracias, Madre.

8 de junio de 2016

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO



Sin lugar a duda que aquella situación de la falta del vino era delicada e importante. Un despiste o descuido de esa importancia comportaba fastidiar el banquete. Como dice el Papa, el vino simboliza la abundancia del banquete y la alegría de la fiesta. ¿Qué hacer entonces?

Qué gran valor el de una Madre como María. Ella está pendiente de todo y mediadora, por la Gracia de Dios, interviene siempre para señalar a su Hijo el momento, y quizás su hora, y proteger la unidad de la familia. Ella señala y descubre nuestro camino para que, como miembros de la Iglesia, sigamos la Palabra de Señor alimentados de su Espíritu y del vino nuevo, como nos dice el Papa Francisco, que renueva constantemente nuestras vidas.

Salvador Pérez Alayón



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 8 de junio de 2016


Queridos hermanos y hermanas:

En las bodas de Caná, Jesús comienza sus signos, revelando el amor del Padre y la profundidad de su relación con los hombres. Se manifiesta como esposo del Pueblo de Dios, y nos une a él con una nueva alianza de amor, que nosotros, su familia, tenemos que custodiar y extender a todos.

En este contexto de la alianza, es importante la observación que María hace a Jesús de que falta el vino, este es un elemento típico del banquete mesiánico y simboliza la abundancia del banquete y la alegría de la fiesta. Por eso Jesús, al convertir el agua de las purificaciones rituales en vino nuevo, realiza un gesto elocuente: transforma la ley de Moisés en Evangelio portador de alegría.

Por otra parte, las palabras de María: “hagan todo lo que él les diga”, confían una nueva misión a la Iglesia, y configuran el programa de vida cristiano, que se concreta en servir al Señor, escuchando su Palabra y poniéndola en práctica, acercándose siempre a tomar de esta fuente el vino bueno de la salvación, que nunca deja de brotar del costado traspasado de Cristo.

Saludos
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Que recibiendo del corazón de Jesús la gracia que nos salva, hagamos de nuestra vida cristiana una continua respuesta de amor a Dios, nutriéndonos de su palabra de vida y compartiendo con todos el vino nuevo de la nueva alianza. Muchas gracias.

13 de marzo de 2015

SÍ, LA VIDA ES IMPORTANTE, PERO AHORA TU VOTO TIENE MAYOR IMPORTANCIA


Sin lugar a duda que la vida es lo más importante. Pero la vida es INTERRUMPIDA cada día porque los señores políticos, que quizás tú les has dado tu voto, lo deciden así. Por eso, tú voto y el mío cobra ahora mayor importancia, y debemos meditarlo mucho y depositarlo en aquello que defiendan la vida.

Y la cuestión es encontrarlo, porque los hay. Yo he votado, años pasados, a AES (Alternativa española), un partido que llevaba en su programa la defensa de la familia y la vida. No lo he oído por ahora, quizás porque no han llegado a estar representados en el Parlamento español, porque los católicos se han dormido y han dado sus votos, o a ninguno, o a los del P.P. Y estos no la defienden como ya hemos visto.

Es posible que el voto resulte inútil, pero eso es solo apariencias, porque de haberlo hecho ya, hoy tomarían algunos partidos medidas para rescatar el voto de los creyentes, que somos muchos. Pero, posiblemente, no somos coherente con nuestra fe. ¿Qué nos pasa? Nuestro voto puede cambiar la ley del aborto, sólo tiene que aparecer.

En el programa de 13 Tv. he oído a Santiago Abascal, del partido VOX que ellos en su programa defienden la vida. Pues le pedimos que nos lo expliquen, y que se personen en la marcha del 14M del domingo en Madrid. Allí pueden ganar muchos votos.

Pero hay que decírselos e invitarlos a la marcha. A ellos y a todos los partidos que defiendan la vida. Y esforzarnos en unirnos porque la familia y la vida es lo más importante. No podemos ser creyentes y actuar como si no lo fuéramos.



Salvador Pérez Alayón

9 de febrero de 2015

¡AY DE MÍ SI NO ANUNCIO EL EVANGELIO!

En muchos momentos de nuestra vida sentimos cansancio, y supongo que eso no demuestra sino que estamos vivos y que somos seres humanos. El cansancio es una característica del género humano, y lo normal es que nos cansemos. Y sentimos cansancio de escribir y proclamar el Evangelio, más todavía cuando los frutos no parecen verse ni tampoco darse.

También ocurre que esperamos recompensa, y tampoco la vemos. Siempre los mismos comentarios, los mismos aplausos si es que los hay, y los mismos lectores. Pocos cambios y muy poco resultado. Es lógico cansarte, o mejor aburrirte. Puede ser que también nos ocurra eso con nuestros encuentros de blogueros. La misma historia siempre.

La pregunta que flota en el ambiente nos la responde hoy san Pablo en la 1ª carta a los Corintios 9, 16-19. 22-23. ¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio! 

Descubrir lo bien pagado que estamos cuando, a pesar nuestro seguimos adelante, proclamando día tras día la Palabra de Dios, y dándola de balde y esforzándonos en vivirla y hacerla vida en nuestra propia vida. En eso experimentamos el impulso y la fuerza del Espíritu Santo, y en Él reside también nuestro gozo y nuestra fuerza. Los frutos quedaran para Gloria de Dios, porque será Él quien los recoja.

He tenido la suerte, regalo de Dios, de experimentar algún agradecimiento por rezar o proclamar la Palabra a alguna persona, y he devuelto las gracias respondiendo que el agraciado he sido yo por tener esa oportunidad y posibilidad de hacerlo, incluso superando esfuerzo y desganas.

Queridos hermanos blogueros en la fe, levantemos nuestros corazones junto a Pablo, el apóstol de los gentiles, y demos gracias a Dios por seguir en el camino lanzando al aire de la blogosfera la Palabra de Dios regada con nuestras miserias y pobrezas, pero sustentadas por la Gracia del Espíritu Santo que nos conforta, nos ilumina y nos asiste.

Bendita palabras de Pablo que nos animan a seguir en la brecha y a sentirnos unidos en una misma fe y una misma voz en el Espíritu de Dios para hacer vida y palabra su Mensaje.

¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 9, 16-19. 22-23

Hermanos: 

El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio! 

Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga. Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio. Entonces, ¿cuál es la paga? Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio. 

Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles. Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles; me he hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a algunos. 

Y hago todo esto por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes.

Salvador Pérez Alayón

2 de octubre de 2014

LA VIDA ES AMOR

La vida es imprescindible porque es la vida la que provoca que exista el amor. ¿Cómo es posible amar sin el “tú”? El “yo” se descubre con la existencia del “tú”, de forma que el amor necesita la vida para ser lo que es, “amor”. Incluso, cuando el amor se hace egoísta, pasional, provoca la vida, y esa vida nadie tiene derecho a interrumpirla. Nunca el capricho o interés de cualquier tipo te da derecho a matar a otro. Porque el ser que vive dentro de ti es otro con los mismos derechos que los tuyos. El amor prohíbe matar porque siempre busca el bien supremo del amado.

Por amor somos creados, y por amor cooperamos también nosotros en la vida de otros seres. Sería una contradicción que el propio amor evite la vida, porque es la vida la que precisamente le da la oportunidad de existir para amar. Porque sin vida no hay razones para amar. Si estamos aquí es para amar, no hay otra razón. El amor enciende la vida.

Es absurdo buscar la justicia, la paz y el amor entre las personas cuando desde la concepción matamos a otros seres que viven ya en el seno de sus madres. Imposible que eso sea amor, y si no es amor es algo malo, porque nadie puede negar que el amor es la piedra que sustenta al mundo.

Ser feministas, defender el derecho a decidir y otras cosas más no son sino mentiras escondidas en la oscuridad de la luz del mundo. Un mundo falso, hipócrita y ciego. Porque dice que ama, pero niega el amor, pues el amor se descubre en el necesitado. No puede defender la verdad, y en su caso, la justicia y el derecho, aquel que dice amar y mata al indefenso y necesitado.

Porque el amor exige que tú vivas, y tú eres ya cuando naces en el vientre de tu madre desde la concepción. Si rechazan tu vida, rechazan también el amor. Y rechazar el amor es una mentira.


Salvador Pérez Alayón

11 de julio de 2014

MIENTRAS LA VIDA APARENTA DORMIR

En el tercer mes pasa de llamarse embrión a feto, tiene piernas y brazos, quizás ya es posible distinguir su sexo. Ya mueve mucho sus brazos y piernas, el líquido amniótico facilita los movimientos del embrión (aunque es tan pequeño que la madre no puede sentirlos). Los dedos de sus manitas ahora tienen uñas.


Hay muchos niños en el mundo que en este momento aparentan dormir en el seno de sus madres. Sin embargo, simplemente es, porque la realidad es que viven bien despiertos en el seno de sus madres. En estos momentos, quizás cientos de miles, han comenzado su lucha por la vida dentro de un mundo muy particular, el seno de mamá, y allí, ajenos a todo lo que ocurre y se habla a su derredor, ellos, día a día, se alimentan, desarrollan y crecen para en un tiempo no muy lejanos, próximo a los nueve meses, salir a la luz de este nuevo mundo para ellos.

A pesar de los adelantos de la ciencia, poco se sabe de ellos en los primeros meses de su vida. Todavía no adivinan su género, ni tampoco sienten sus movimientos ni revoltijos. Su mundo es un mundo de aparente silencio aunque su hogar, el seno de su madre, viva agitado, en movimientos estresados, con cierta indiferencia o sin tomar conciencia de que dentro de sí misma hay otra vida igual a ella, aunque en desarrollo, y con sus mismos derechos. 

Hay momentos, en los tres o cuatro primeros meses, que su vida pende de un hilo, del hilo que su propia madre quiera hilar. En muchos países han decidido legalizar el derecho a condenarlos a muerte ignorando su identidad, su presencia y su derecho a la vida. Todos miran hacia otro lado ignorando que está vivo y que vive en el seno de su madre. Y otros esperan su diagnóstico físico o intelectual para decidir su veredicto. Dependiendo de eso serán considerados hijos con derecho a la vida, o reos de muerte.

Es un drama el que se vive en ese mundo, en puro silencio, durante los primeros meses. Un drama que se descubre y percibe más en el mundo animal que en el humano. Un drama donde la vida es condenada a  muerte, cuando la vida nace para vencer a la muerte y prevalecer eternamente. Un drama ante el que, el mundo cierra los ojos y mira más a su propio ombligo que al bien común de los hombres que lo habitan.

Un mundo donde las madres, entregadas por amor, lo prolongan en la nueva vida de la que son portadoras, necesitan reflexionar y descubrir que la vida es el don recibido más preciado por el que los hombres nacen y viven para amar y ser amados. Interrumpirla es lo más cruel que el ser humano puede hacer.

Salvador Pérez Alayón

26 de junio de 2014

MATAMOS CASI A DIARIO, ¿Y HABLAMOS DE PAZ?



Es un mundo de locos, de disparates y de mentiras. Es cuando más se habla de derechos, de libertad, de valores y de justicia, y todo son palabras escondidas en mentiras que sólo descubren apariencias y falsedad. Y lo peor de todo es que aceptamos resignadamente el juego. Quizás pensemos que a nosotros no nos va a tocar, pero igual decíamos cuando las residencias... ¡Y ya ven, ahora parece hasta normal!

Silmultáneamente la familia se resquebraja se desestructura y queda preparada para, cuando sus miembros ya necesiten cuidados, quitarlos del medio porque son un laste y un déficit. Lo advertíamos y ya es realidad. La marea parece imparable. El Parlamento de Canarias acaba de iniciar los trámites para aprobar una «Ley autonómica de derechos y garantías de las personas en el proceso final de su vida», conocida como de «muerte digna». Y en Bélgica: La eutanasia aumenta un 700% en 11 años. Leer más...

Se ha perdido el derecho a vivir convirtiéndolo en un derecho a la muerte. No son especulaciones sino datos que están ahí. Se mata al nacer y también al morir. Ya nos será difícil intuir, si escapamos a la muerte en el seno de la madre, escapar a que nos maten sin contar con nuestro derecho a conservar la vida hasta la última gota de nuestro aliento entregada a Dios.

Y lo peor es que no advierten su ceguera y cierran los ojos a una vida de esperanza, de gozo y de vida eterna. Seguiremos luchando y alzando nuestro grito en defensa de la vida y rezando cada viernes en el blog: "Un Rincón para orar" un Rosario de la Mano de la Virgen y junto a todos los que nos unamos para aunar nuestra voz al Padre por la defensa de la familia y de la vida. Necesitamos rezar.

 Salvador Pérez Alayón

27 de mayo de 2014

EL SENO DE LA MUERTE

Parece de ciencia ficción, pero es la desafortunada e increíble realidad. Cuando hay incluso partidos que defienden a los animales, mientras hay niños que, ante la pasividad de los gobiernos, mueren de hambre, de sed y de frío. No se entiende que esto pueda ocurrir en pleno siglo XXI.

Pero, peor todavía, cuando se habla de derechos para proteger al ser humano, resulta que se condena al lugar más seguro que acoge la vida del ser humano:  "El seno materno". El hombre se mata a sí mismo y descubre su propia incapacidad de dirigir su propio destino.

El lugar donde nace la vida producto del amor auténtico de los cónyuge, se convierte en lugar de escándalo, de pasiones ilícitas, egoístas y asesinas que buscan sólo sus propios ego y placeres matando, en lugar de acoger, la vida creada por el soplo del Espíritu de Dios que la llama a la eternidad en el Amor.

Dar terror pensar que el nido donde la vida tiene lugar se convierte ahora en el patíbulo y amenaza de muerte del ser más débil e inocente, necesitado sólo de cariño y amor humano. El seno de sus propias madres es el lugar del mayor peligro para su condena de muerte.

Salvador Pérez Alayón

10 de mayo de 2014

EL AMOR NO ES POR RACHA


Cuando se oye decir que se ha acabado el amor, se entiende que el amor es por racha. Ahora hay una racha de amor y nos casamos, aprovechamos para tener hijos porque los deseamos y vivimos a tope ese amor. Pero, resulta que llega la época de las vacas flacas y se acaba el amor, ¿y qué hacemos ahora? No pasa nada, lo rompemos y cada uno por su lado.

No es fantasía ni ciencia ficción, sino la realidad de lo que acontece hoy en nuestro mundo. Por doquier nos encontramos con los efectos de muchos amores acabados, consumidos, y las consecuencias afectan a toda la sociedad. Y cuando eso ocurre, los gobiernos deben tomar parte en el asunto, porque sus consecuencias inciden en todo el entramado social.

Es cuestión prioritaria reflexionar sobre el amor en los areópagos actuales más importantes, porque se hace necesario y fundamental dar a conocer el verdadero amor. No es el amor un sentimiento, ni tampoco un afecto o emoción, porque de ser así diríamos que estamos de acuerdo en que se acabe. Los sentimientos, afectos y emociones entran y salen como el viento, y lo que hoy me emociona y atrae, mañana puedo sentirlo de otra forma.

El amor es un compromiso, un compromiso responsable donde también juegan los sentimientos y afectos, pero que se amarran en el compromiso libre y voluntario de servicio, respeto, justicia y mucho amor. Amor que se descubre cuando más se necesita de él, pues amar cuando todo va sobre rueda no exige esfuerzo sino dejarse llevar por la corriente.

No se puede amar ahora que tengo tiempo y puedo, y más tarde rechazarlo. El amor exige madurez y entrega al ser amado. El amor no es ahora, y más tarde ya no es, porque eso será sentimiento. El amor es siempre, incluso es más cuando más fuerte es la prueba. Por lo tanto, amar al niño dentro del vientre y fuera; ahora que molesta y después que es un campeón; en el momento inoportuno y en el oportuno; con defecto o perfecto; en la vida o en la muerte. Siempre está presente el amor, así que quien se evade es irresponsable y egoísta.

Y en lo que respecta a los niños concebidos en el seno de sus madres, rechazarlos equivale a matarlos. No hay otra forma de entenderlo.

Salvador Pérez Alayón.

27 de marzo de 2014

El lugar de la vida

Si todos los hombres tienen esperanza de salvación, hasta tal punto que dependerá de la respuesta libre que cada uno decida, es debido a la respuesta que María, la Madre de Dios, dio a la petición del Ángel Gabriel en su visita enviado por Dios. Ese Sí clamoroso y decidido a entregar su vida para dar Vida de Gracia y de salvación es el nacimiento de la redención de todos los hombres.

María entregó su vida para dar Vida, Vida de Gracia por obra y Gracia de Dios. Vida que da Vida y salva la vida de todos los hombres. ¿Qué ocurre hoy con las madres que siembran la muerte de sus propios hijos? Hijos de sus propias entrañas e hijos creados por Dios dentro de sus senos. Porque la vida es un don de Dios y nadie puede arrogarse el derecho a decidir interrumpirla.

Cada hijo trae una misión y es una oportunidad de salvación para sus propios padres.Una salvación que se concreta en una llamada a cumplir esa misión de dar vida, de acompañar en la vida, proteger, cuidar y educar para ser salvo según la Voluntad de Dios. No son simples palabras sino propia vida que se plasma en experiencias concretas como la ocurrida al seleccionador de la selección española Vicente del Bosque, ver aquí, con su hijo Alvaro.

Nadie es dueño de su propio cuerpo. Le ha sido entregado para cuidarlo, protegerlo hasta su desenlace final. Y eso entendemos y hacemos todos los hombres. Pero, menos aún, las madres de sus hijos vivos en sus vientres. Son, eso sí, el lugar donde nacen y crecen sus hijos hasta salir al mundo está dentro de su cuerpo, pero la vida de sus hijos no les pertenece. No admite ninguna discusión, y los que lo hacen mienten, porque científicamente probado está que el embrión es un ser humano desde su concepción y ya en las primeras semanas, tamaño de un dedo, su morfología (cabeza, ojos, manos...) está a la vista y formada.

Y ese nacimiento va a cambiar tu vida. Quizás no sea como tú has pensado y quieres, pero, eso es seguro, será para tu bien y tu salvación. Gracias a María y a su "Si" libre, la verdadera Vida eterna ha nacido en nosotros, sólo tienes que decir Sí tú también.

Salvador Pérez Alayón

10 de marzo de 2014

AYUNAR ES TAMBIÉN DAR VIDA

No se trata de dejar de comer algunos días, de dar limosna otros o abrir los labios para mostrar una sonrisa más humana y generosa en otros. No, aunque todo eso es bueno y ayuda, lo importante es que eso sea consecuencia de una conversión profunda que nace desde nuestro corazón, y derive en una actitud constante y perseverante en compartir, repartir y dar de todo lo que tienes y te ha sido entregado para eso.

Gastar lo recibido en aquellos que no tienen y que quizás su actitud será pedirlo y saberlo recibir es también descubrir el ayuno que hoy la Iglesia nos pide. Porque todos no tienen pan, pero el de unos puede servir para sostener y alimentar a otros. Tan importante es dar como también saber recibir. Pero todo no consiste en dar, sino en darse compartiendo todo lo que se es y se tiene, como ocurre también en el mundo de la blogósfera.

Ayuna la madre cuando comparte la vida con el hijo que en esos momentos vive dentro de su vientre. No sólo la comparte, sino que la respeta y le da todo su aliento, alimento y cobijo para que esa vida "viva" y crezca para gloria de Dios su Creador. Y la reparte también el padre aceptándola y protegiéndola con todas las fuerzas que le han sido dadas para defenderla y cuidarla.

Ambos, padre y madre, dan limosna cuando se entregan generosamente a compartir y repartir, con esas vidas engendradas en el seno de la madre, sus bienes, sus trabajos y todo su amor. Y aceptándolos y queriendo tal y como vienen al mundo dan caridad y amor a esos hijos que tanto los necesitan.

Pidamos que las familias descubran el sacrificio, la generosidad y el amor que necesitan  para que los hijos encuentren el calor que les ayuden a crecer en el verdadero amor.
Salvador Pérez Alayón

27 de febrero de 2014

CON LA VIDA NO SE JUEGA

No se ha contado con ninguno de nosotros para traernos al mundo, se ha dado la vida sin ni siquiera pensarlo. Sí, es verdad que en muchos casos se ha buscado y se ha pensado en engendrar vida, pero hay también muchos que no. De cualquier forma la vida es algo que no depende de nosotros sino que está en nosotros la capacidad de darla porque así nos ha venido dado.

Regalamos vida tal y como nos la han regalado a nosotros sin ser los dueños y señores de esas vidas. Es la capacidad reproductiva que tenemos y que debemos respetar y cuidar. No podemos jugar con la vida para beneficio propio. El amor no son sentimientos de placer para usarlos según nuestros caprichos, sino instintos pasionales que nos estimulan y nos atraen para dar vida y proteger esa vida. 

Y que nos responsabilizan para crear circunstancias donde esa vida pueda crecer y desarrollar con todos sus derechos y posibilidades. Son los nidos, las familias, a los que toda criatura tiene derecho. Nadie tiene derecho aunque así lo crean y lo vivan, a jugar con sus cuerpos y a generar vida que luego al no ser querida desean matarla. No hay punto de discusión porque la verdad es apabullante. El hombre y la mujer se convierte en auténticos asesinos.

Ocurre de forma perfecta en los animales y así se reproducen por sus instintos procreativos que garantizan las especie y el equilibrio natural. Ocurre que siempre es el hombre quien lo estropea todo queriendo incluso dominarlos y utilizarlos para beneficio propio.

Pero en la persona humana es diferente, porque hablamos de uno igual a él, con la misma dignidad que él. Y si el hombre tiene derechos y deberes, esos seres humanos, personas como ello, también tienen derechos y deberes. Aunque hay un matiz que mientras vivan en el seno de sus madres y sean dependientes de ellos, siempre tendrán más derechos que deberes.

Por lo tanto, si te precias de ser persona, se responsable y no juegues con la vida.

Salvador Pérez Alayón.

10 de febrero de 2014

NO HABRÍA NECESIDAD DE SALIR A LA CALLE





Cuando las prioridades se ponen en las personas todo se transforma para el bien de todos y la vida sonríe a la vida. Luce la libertad, el respeto, la justicia y los derechos. Las cosas quedan para el buen uso del hombre y siempre estarán en función del bien del hombre. Se hace entonces Navidad, nace el Redentor y el Salvador del hombre en su propio corazón. La vida se eterniza porque ha Nacido una luz en Belén para bendecirla y eternizarla.

Si el mundo fuera así todo sería más sencillo y fácil de entender. No habría injusticias, ni explotaciones, ni abusos o enfrentamientos. No haría falta ni protestar ni tertulias para protestar o denunciar injusticias, robos, violaciones o cualquier otro tipo de situaciones...

No habría muertes ni condenas, y lo mejor, no habría niños indefensos condenados a morir en el vientre de sus madres. La familia sería un remanso de paz, de justicia, de bondad, de preocuparse el uno por el otro, de bondad y de amor. Los pueblos serían lugares de descanso, de trabajo, de ejemplos, de una educación para el bien y la justicia, la solidaridad y el amor.

Todo estaría mejor, casi perfecto. Y simplemente habría que dejarse llevar por la propuesta de Jesús: "Amarnos unos a los otros como Él nos amó". No cabe duda, todo sería como, en el fondo de nuestros corazones, todos deseamos. Pero sin Él nada se puede conseguir. Lo necesitamos.







Salvador Pérez Alayón

1 de febrero de 2014

DENTRO O FUERA

No es lo mismo estar dentro o fuera. Dependiendo de donde estés hay una gran diferencia. Dentro puedes estar condenado a muerte, y fuera tienes todos los derechos del mundo. Dentro, cualquier minusvalía o defecto físico puede llevarte a la muerte, y fuera tendrás todos los medios y ayudas para superarlo.

Es un debate absurdo, inmaduro, infantil, contradictorio y sin argumentos que cada segundo es más difícil sostener y defender. Porque, tanto el de dento como el de fuera, desde el punto de vista científico, pertenecen a la especie humana en diferente estados de desarrollo, pero personas que es lo que interesa.

¿Cómo es posible que mientras a uno, el de dentro, se le prepara en quirófano para morir, condenado a muerte, sin derecho a ser defendido, al otro, el de fuera, en el quirófano contiguo, goza de todos los derechos y ayudas a asistirle para que su corazón siga latiendo? ¿No son ambos personas? ¿Y no tienen los mismos derechos?

Estoy convencido que se trata de intereses económicos pero también de soberbia y tozudez a dar el brazo a torcer. Es absurdo pero el ser humano es así. Hay y habrá muchas muertes por falta de humildad. Sólo es cuestión de tiempo, pero me preocupa que mientras muchos niños continúan muriendo.

No hay argumentos para sostener el falso y egoísta derecho al aborto. Pronto la sociedad tendrá que aceptar que la vida de un embrión pertenece a una persona que vive dentro del cuerpo de su madre, pero no es ni le pertenece al cuerpo de su madre.

Salvador Pérez Alayón

20 de enero de 2014

CUANDO SE DESCUBRE EL VALOR DE LA VIDA

Kirsten Breedlove
Esta es la realidad de lo que sucede en muchos lugares a cada instante. La historia de Kirsten Breedlove es una prueba palpable de que los rescatadores que, a las puertas de los abortorios, rezan y ofrecen información a las madres para que no maten a sus hijos, no sólo consiguen salvar a algunos de ellos. También cambian el alma de quienes participan o incluso dirigen esos negocios.

Tenía 22 años y era enfermera. Feminista radical, tenía una amante lesbiana y trabajaba en un abortorio de Dallas (Texas) donde también se hacían abortos a fetos de más de 24 semanas. Pero si algo la sacaba de quicio, era la presencia a las puertas del centro de un grupo de personas que permanentemente protestaban contra las atrocidades que sucedían dentro y ofrecían a las mujeres que entraban allí información sobre lo que es el aborto. En alguna ocasión les denunció ante las cámaras de televisión, y en particular a uno de ellos particularmente insistente, Mark Gabriel, consiguió que lo encarcelasen. Cada vez que llamaba a la policía se repetía la conversación: "Hola, Kirsten, ¿Mark otra vez? Vamos por él". Leer más

La perseverancia da sus frutos cuando los corazones se abren. La Gracia del Señor se derrama cuando nuestros esfuerzos son entregados desde la libertad y en integra gratuidad, pero sobre todo, por amor. Ese amor que el Espíritu Santo nos infunde y nos libera. No desfallezcamos, sigamos perseverando, en la oración, en nuestros testimonios, en nuestra lucha diaria... Cada cual desde donde está y pueda. La vida es un don que está por encima del hombre y que no tiene derecho a evitar.
Salvador Pérez Alayón


11 de enero de 2014

VIDA EN EL INSTANTE DE LA FECUNDACIÓN



Hay debate a la hora de decidir si hay un ser humano o no lo hay en el momento de la concepción. Y concreto, entendiendo que el momento de la concepción se produce en el mismo instante que el óvulo es fecundado por el espermatozoide. Supongo que está claro, en ese mismo instante, en el mismo segundo, y que, por si queda alguna duda, la madre embarazada no lo advertirá hasta pasado quizas horas o días.

La ciencia dice, ver aquí, que hay un nuevo ser humano en el instante de la fecundación, no sólo al cuarto de hora, como al parecer defendía un señor ayer en el programa intereconomía defendiendo que en ese tiempo era discutible la existencia de un ser humano, sino en el mismo instante de la fecundación:

La ciencia no discute que —tanto en la especie humana como en otras especies animales— cada nuevo individuo se forma, naturalmente, por la unión de un espermatozoide con un ovocito (el óvulo), como se ha descrito. Esta unión se llama fecundación
Tanto el espermatozoide (gameto masculino) como el óvulo (gameto femenino) son células, ambas están vivas en el momento de unirse, y siempre lo estuvieron, ya que se formaron a partir de otras células vivas.
Al unirse dan origen a una célula única llamada cigoto, que también está viva. Si los gametos (espermatozoide y óvulo) que se unieron eran humanos, el cigoto resultante también lo es.
A la luz de esta verdad, se puede decir que la vida humana solo continúa. Pero, ¿en qué momento se puede decir que ya hay un nuevo individuo? La respuesta simple es que el nuevo individuo se inicia cuando ocurre la fecundación

El cigoto, resultado de la unión del espermatozoide (gameto masculino) y el óvulo (gameto femenino),  células vivas, será otra célula viva (cigoto). Si los primeros son humanos, el resultado, es decir, el cigoto, también es humano. Y que yo conozca no hay sino una raza de seres humanos cuyos derechos son defendidos en todas las Constituciones de los Gobiernos.

Ocurre que cuando hay interese nos vendemos y hasta en la misma Iglesia puede existir algo de eso. Pero se descubren cuando no obedecen la Voluntad de Dios y se arriman a la de los hombres.

Salvador Pérez Alayón

23 de diciembre de 2013

¿UNA NUEVA LEY?

http://img.irtve.es/imagenes/anteproyecto-ley-del-aborto/1387561519368.jpg
La primera noticia que tuve la tomé como un mal menor, pero había algo que no termino de aceptar. ¿Matar al que viene a la vida por una violación o minusvalía física? No me parece correcto, porque siempre es matar. Y mi fe y me Dios me animan a la vida, porque hemos nacido para la Vida, y vida en abundancia. Esos niños asesinados tendrán vida y nos miraran a la cara algún día. Seguro, si no les miramos ahora, luego no podremos resistir sus miradas.

He pensado que esos niños, personas como nosotros en el vientre de sus madres, son rebajados a animales, pues pasan por los servicios veterinarios para decidir si pueden vivir o no. Una aberración y disparate de los que se consideran demócratas y defensores de la libertad. ¿Qué libertad?, ¿ la que a ellos les parece?

¿No sería mas de caballeros demócratas y defensores de la dignidad humana y de la libertad respetar esas vidas, puestos que son personas como nosotros, y basta de mentiras y falsedades, pues la ciencia lo demuestra, y legislar leyes que amparen a esos niños nacidos por un accidente violento o agresivo (violaciones) y disminuidos físicos? 

¿Y no sería respetar la suerte y la vida de cada ser un derecho de la persona? ¿Una vida la madre y otra vida la del niño/a que lleva dentro? ¿No es lo correcto luchar por salvar ambas y no desfavorecer a ninguna? ¿No es eso igualdad de oportunidades? ¿O los niños en el vientre de sus madres no tienen las mismas oportunidades? ¿Y ustedes, señores políticos del mundo, se consideran democrátas? Permítanme decirles que no lo son, y que deberían sentir algo de vergüenza y no presentarse a las elecciones. Eso explica lo que ocurre después y todo los fraudes y robos que se están descubriendo. Ustedes no son demócratas y no respetan la libertad ni tratan de hacer justicia.

Proteger a esas madres que han sido violentadas y a esos niños, así como a los disminuidos con toda clase de ayudas y derechos es lo más demócrata y justo. Es defender la libertad y el derecho de los más débiles e indefensos. Queridos gobernantes y legisladores, se les ve el plumero. ¿Con qué autoridad hablan ustedes a la hora de las elecciones, si aceptan el que se pueda matar? ¿Qué verdad y derechos defienden ustedes?

Porque hay muchos padres y madres que no están de acuerdo con ustedes, pues la vida es algo que no se discute y se defiende por encima de todo.

Salvador Pérez Alayón

19 de diciembre de 2013

SIN ALEGRÍA, LA VIDA NO ES VIDA

Todos buscamos la alegría. No hay duda en esa afirmación, pues una vida triste es una triste vida. Además, todos experimentamos que dentro de cada uno de nosotros hay un volcán de sentimientos alegres: Queremos ser alegres y vivir en la alegría y alegremente. La alegría es el gozo de sabernos seguros, en paz, sin ataduras ni inclinaciones o esclavitudes y felizmente eternos.

Buscar y vivir esa alegría apoyado en las cosas del mundo, sabemos y experimentamos que es hermoso, pero caduco. Termina pronto. No es eterna ni plenamente gozosa. Se muere por falta de horizonte, de sentido, de perspectiva, pero sobre todo por falta de amor. El amor es el azúcar que endulza la vida, le da sentido y la hace valiosa. Sin amor, la vida se pudre como la planta sin agua.

Por eso, cuando la vida no está impregnada de amor aparece la muerte. Sin amor la vida se muere y la realidad nos remite a tantos niños muertos en el vientre de sus madres por falta de amor. El aborto nace de la falta de amor, es hijo del desamor y entristece la vida. No podemos entender y concebir una vida sin amor.

La pregunta es. ¿Qué celebramos dentro de unos días: El Amor que nace a la Vida y la llena de alegría, o el amor apoyado en la cesta que sólo algunos pueden adquirir, mal llamada de navidad, que nos da un poco de alegría durante unas horas y luego caduca?

La vida está llamada a vivirse con alegría, pero esa alegría no es la que celebra el mundo, sino la que se encarna en el Hijo de Dios que nace para alegrar los corazones de todos los hombres.

Desde este criterio y en la esperanza de sentirnos vivos y alegres, compartimos la felicidad de sentirnos felcices por el Nacimiento del Niño Dios.

Salvador Pérez Alayón

FELIZ NAVIDAD