María, Madre de Dios y Madre nuestra, en este nuevo sábado vengo a poner mi vida bajo tu manto protector.
Acompáñame en cada paso que dé, fortalece mi fe cuando sienta debilidad y enséñame a confiar siempre en la voluntad de tu Hijo, Jesús. Intercede por mi familia, por los enfermos, por quienes sufren y por todos los que necesitan consuelo y esperanza.
Madre del Amor, lléname de paz, humildad y sabiduría para vivir este día con un corazón agradecido, haciendo el bien y sembrando amor a mi alrededor.
Cúbreme con tu protección, aleja de mí todo peligro y ayúdame a caminar siempre por el sendero de la verdad y la bondad.
Virgen María, Reina del Cielo, ruega por nosotros hoy y siempre.
Amén.






