Señor Jesús, quiero acercarme a ti como aquella multitud que te siguió hasta un lugar apartado, buscando tu palabra y tu cercanía.
Tú viste el hambre de la gente y te compadeciste; mira también mi vida, mis cansancios, lo que me falta, y ten compasión de mí.
Enséñame a no calcular tanto lo poco que tengo —mi tiempo, mis fuerzas, mi paciencia— sino a ponerlo en tus manos, confiando en que tú lo multiplicas cuando se comparte con amor.
Que en la Eucaristía reconozca el pan que verdaderamente sacia, y que salga dispuesto a repartir lo que he recibido. Amén.
Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina






