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7 de julio de 2026

TUS PALABRAS SERÑOR DESCUBREN MI IMPOTENCIA

Mt 5,20-26

Me siento avergonzado e impotente al oír tus Palabras, Señor, que me dices: «Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos. ¡Y yo que a veces me creo bueno y cumplidor y hasta satisfecho de mis buenos actos! Me derrumbo ante tu sentencia y me asalta la tentación de volverme del camino al mundanal ruido del mundo, indiferente a tu Palabra y sumergido en mi egoísmo.

¡Qué lejos estoy, Señor, de Ti! ¡Cuánto camino de conversión me queda por recorrer! Después de un trecho largo de camino y de esfuerzos por vivir en tu amor, experimento que apenas he avanzado y que continúo en el mismo sitio. ¡Qué decepción de mí mismo! ¡Qué sensación de fracaso, de impotencia y de pecado!

No merezco, Señor, tu Amor porque soy un fariseo más que se contenta con la mediocridad del cumplimiento y del mínimo esfuerzo. Sin embargo, el hecho de descubrirlo y aceptarlo me consuela y experimento en ese momento tu comprensión y tu Misericordia. No soy digno de Ti, Señor, y me siento fatigado y sin ánimo para seguir adelante. Pero continúo en el camino. A pesar de mis pecados, no me voy a volver atrás. 

Confío en tu Amor y tu Poder Misericordioso de que convertirás mi corazón cómodo y egoísta en un corazón según tu Voluntad. Yo, aunque callado, humilde, pobre y avergonzado, no me atreveré a levantar mi cabeza; estaré perseverante y atento a que, por tu amor y Misericordia, me permitas levantarme y acogerme en tu Casa.

Antes sé que tendré que lavar mis culpas y ofensas con el agua del perdón que te ruego inundes mi corazón, para derramarlos en los que he ofendido como los que me han ofendido. Amén.

30 de diciembre de 2022

EN EL ESFUERZO DE RESPONDER COMO MARÍA Y JOSÉ - ORACIÓN

María es el camino para llegar a ti, Señor. Fue elegida para ser tu Madre por su gran humildad, su disponibilidad y escucha a tu Palabra y, sobre todo, por su obediencia confiada y apoyada en su fe en ti, Dios mío. Quisiera responder como María a tu llamada y a tu Voluntad. Responderte, Señor, según tus deseos y lo que Tú quieras de mí. Porque, lo verdaderamente importante es aceptar el plan o proyecto que Tú hayas pensado de mi vida y no lo que yo piense.

María, como también José, tenían otros proyectos y los dejaron para aceptar humildemente los que Tú les señalaste. También yo quiero proceder de la misma forma y humildemente aceptar lo que Tú decidas de mí. Porque, Señor, Tú me conoces mejor que yo y sabes, Tú me las has dado, de mis cualidades y capacidad para responder a tu llamada. 

Madre santísima, intercede como en Caná en tu Hijo y pídele en mi nombre que me dé la fortaleza, sabiduría y paz para hacer de mi vida lo que Él ha pensado que haga. Amén.