6 de noviembre de 2010

LLEGADA DEL PAPA A SANTIAGO DE COMPOSTELA

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Hoy, con profunda emoción, le damos en España la gran bienvenida al Papa que llega como peregrino a Santiago de Compostela.


De momento, este Papa humilde se ha presentado como un peregrino más y ha resaltado la importancia del diálogo con la laicidad, mencionando el error que se cometió en nuestro país durante los años 30. 


También nos ha dicho que "el hombre, desde lo más íntimo de su ser, está siempre en camino, en busca de la Verdad".


¡¡¡¡¡¡¡Muchas gracias por venir Santo Padre!!!!!!! 

QUEREMOS ESCUCHARTE, NECESITAMOS TUS PALABRAS




Os dejo un enlace para ver toda la visita en directo:



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5 de noviembre de 2010

VIAJE DEL PAPA A SANTIAGO Y BARCELONA



Dan a conocer los organizadores de la visita papal «El Papa acostumbra a recibir al líder de la oposición y verá a Rajoy en Santiago» 

Víctor Cortizo, el organizador de la visita del Papa a Santiago da a conocer los detalles de la visita del 6 de noviembre. 

 Víctor Cortizo, abogado compostelano de 42 años, es la cabeza visible del equipo que organiza la visita del Papa a Santiago el próximo día 6, un cometido en el que cuenta con experiencia, ya que tuvo responsabilidades durante la estancia de Juan Pablo II en Compostela en 1989. Cortizo participó ayer en un encuentro digital en lavozdegalicia.es, en el que respondió a preguntas de los internautas sobre la visita papal.

-¿Es necesario este gasto dada la crisis actual? ¿Sale todo el dinero de fondos públicos?
-Creo que es un gasto que precisamente en este tiempo se convierte en inversión. Para afrontarlo se está contando también con dinero de patrocinadores.

-¿Le parece más justa la financiación del modelo alemán o la vigente en este país?
-No creo que sea una cuestión de justicia o no. Por ejemplo, en Alemania la pertenencia y el pago del impuesto religioso es algo culturalmente implantado entre los que se declaran católicos, pero aquí es difícil pensar en este modelo, que no responde a nuestra cultura.




-¿Por qué el Papa no va a dormir en Santiago y sí en Barcelona?
-Porque en Barcelona consagra la basílica de la Sagrada Familia por la mañana y parece difícil hacer todo eso saliendo desde Santiago esa misma mañana. En todo caso, creo que es algo que para nosotros es totalmente indiferente.

-¿Se reunirá Mariano Rajoy con el Papa en Santiago?
-Sí, siguiendo la costumbre de que el Papa reciba en cada país al líder de la oposición, recibirá a Rajoy en Santiago. Será, tal como se ha acordado, en la sacristía de la catedral, justo después de todos los actos programados en el templo y antes de que el Santo Padre se retire para el almuerzo en el palacio arzobispal.
-¿Va a hablar el Papa en gallego?
-Sí, nos han confirmado desde la Santa Sede que dirá algunas palabras en gallego, no sabemos exactamente cuándo ni cuántas.

-¿Desde qué lugares se podrá ver al Papa?
-Aeropuerto, recorrido hasta Santiago por la antigua carretera del aeropuerto, casco urbano desde San Lázaro hasta Xoán XXIII, plazas del Obradoiro y A Quintana.

-¿Se van a cortar los accesos a Santiago?
-El plan de movilidad conseguirá que no existan demasiados líos fuera de las zonas más conflictivas, es decir, aeropuerto, San Lázaro y Xoán XXIII.

-¿Qué hay que hacer para poder entrar en el Obradoiro?
-Creo que madrugar para que cuando se abra el acceso a primera hora de la mañana del sábado se pueda acceder. En los próximos días se indicarán los lugares de acceso a la plaza.

-¿Cree que el Papa podría volver a Santiago?
-Lo dudo muchísimo. Seríamos una de las poquísimas ciudades del mundo que han tenido tres visitas del Papa.
 

3 de noviembre de 2010

AUDIENCIA GENERAL DEL PAPA

 Benedicto XVI: Una santa actual, Margarita d'Oingt


Hoy en la audiencia general

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 3 de noviembre de 2010 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación la catequesis que el Papa Benedicto XVI pronunció hoy durante la audiencia general celebrada en el Aula Pablo VI del Vaticano, con miles de peregrinos de todo el mundo.
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Queridos hermanos y hermanas
con Margarita d'Oingt, de la que quisiera hablaros hoy, nos introducimos en la espiritualidad cartujana, que se inspira en la síntesis evangélica vivida y propuesta por san Bruno. No conocemos su fecha de nacimiento, aunque alguno la coloca en torno a 1240. Margarita proviene de una poderosa familia de nobleza antigua del Lyonnais, los Oingt. Sabemos que la madre se llamaba también Margarita, que tenía dos hermanos – Guiscardo y Luis – y tres hermanas: Catalina, Isabel e Inés. Esta última la seguirá al monasterio, en la Cartuja, sucediéndole después como priora.
No tenemos noticias sobre su infancia, pero por sus escritos podemos intuir que transcurrió tranquila, en un ambiente familiar afectuoso. De hecho, para expresar el amor sin límites de Dios, ella valora mucho imágenes ligadas a la familia, con particular referencia a las figuras del padre y de la madre. En una meditación suya reza así: “Muy dulce Señor, cuando pienso en las especiales gracias que me has hecho por tu solicitud: ante todo, cómo me custodiaste desde mi infancia y cómo me sustrajiste del peligro y me llamaste a dedicarme a tu santo servicio, y como proveíste en todas las cosas que me eran necesarias para comer, beber, vestir y calzar, (y lo hiciste) de tal forma que no tuve ocasión de pensar en todas estas cosas sino en tu gran misericordia” (Margherita d’Oingt, Scritti spirituali, Meditazione V, 100, Cinisello Balsamo 1997, p. 74).
Siempre en sus meditaciones, intuimos que entró en la Cartuja de Poleteins en respuesta a la llamada del Señor, dejando todo y aceptando la severa regla cartujana, para ser totalmente del Señor, para estar siempre con Él. Ella escribe: “Dulce Señor, yo dejé a mi padre y a mi madre y a mis hermanos y todas las cosas de este mundo por tu amor; pero esto es poquísimo, porque las riquezas de este mundo no son sino espinas que pinchan; y cuantas más se poseen más se es infortunado. Y por esto me parece no haber dejado otra cosa que miseria y pobreza; pero tu sabes, dulce Señor, que si yo poseyera mil mundos y pudiese disponer de ellos a mi placer, lo abandonaría todo por amor tuyo; e incluso si tu me dieses todo lo que posees en el cielo y en la tierra, no me consideraría saciada hasta que no te tuviese a ti, porque tu eres la vida de mi alma, no tengo ni quiero tener padre y madre fuera de ti” (ibid., Meditazione II, 32, p. 59).
También de su vida en la Cartuja tenemos pocos datos. Sabemos que en 1288 se convirtió en su cuarta priora, cargo que mantuvo hasta su muerte, que tuvo lugar el 11 de febrero de 1310. De sus escritos, con todo, no se desprenden giros particulares en su itinerario espiritual. Ella concibe toda la vida como un camino de purificación hasta la configuración plena a Cristo. Él es el libro que se escribe, que incide diariamente en el propio corazón y en la propia vida, en particular su pasión salvadora. En la obra Speculum, Margarita, refiriéndose a sí misma en tercera persona, subraya que por gracia del Señor “había grabado en su corazón la santa vida que Dios Jesucristo llevó en la tierra, sus buenos ejemplos y su buena doctrina. Ella había puesto tan bien al dulce Jesucristo en su corazón que le parecía incluso que éste le estuviese presente y que tuviese un libro cerrado en su mano, para instruirla” (ibid., I, 2-3, p. 81). “En este libro ella encontraba escrita la vida que Jesucristo llevó en la tierra, desde su nacimiento hasta su ascensión al cielo” (ibid., I, 12, p. 83).
Cada día, desde la mañana, Margarita se dedica al estudio de este libro. Y, cuando lo ha mirado bien, comienza a leer el libro en su propia conciencia, que muestra las falsedades y las mentiras de su propia vida (cfr ibid., I, 6-7, p. 82); escribe de sí misma para ayudar a los demás y para fijar más profundamente en su propio corazón la gracia de la presencia de Dios, es decir, para hacer que cada día su existencia esté marcada por la confrontación con las palabras y las acciones de Jesús, con el Libro de la vida de Él. Y esto para que a vida de Cristo sea impresa en su alma de forma estable y profunda, hasta poder ver el Libro en su interior, es decir, hasta contemplar el misterio de Dios Trinidad (cfr ibid., II, 14-22; III, 23-40, p. 84-90).
A través de sus escritos, Margarita nos ofrece algunos resquicios sobre su espiritualidad, permitiéndonos captar algunos rasgos de su personalidad y de sus dotes de gobierno. Es una mujer muy culta; escribe habitualmente en latín, la lengua de los eruditos, pero escribe también en franco-provenzal y también esto es una rareza: sus escritos son, así, los primeros, de los que se tiene memoria, redactados en esta lengua. Vive una existencia rica en experiencias místicas, descritas con sencillez, dejando intuir el inefable misterio de Dios, subrayando los límites de la mente para aprehenderlo y la inadecuación de la lengua humana para expresarlo. Tiene una personalidad lineal, sencilla, abierta, de dulce carga afectiva, de gran equilibrio y agudo discernimiento, capaz de entrar en las profundidades del espíritu humano, de descubrir sus límites, sus ambigüedades, pero también sus aspiraciones, la tensión del alma hacia Dios. Muestra una destacada aptitud para el gobierno, conjugando su profunda vida espiritual mística con el servicio a las hermanas y a la comunidad. En este sentido, es significativo un pasaje de una carta a su padre. Escribe: “Mi dulce padre, os comunico que me encuentro tan ocupada a causa de las necesidades de nuestra casa, que no me es posible aplicar el espíritu en buenos pensamientos; de hecho, tengo tanto que hacer que no sé de qué lado volverme. No hemos recogido trigo en el séptimo mes del año y nuestras viñas han sido destruidas por la tempestad. Además, nuestra iglesia se encuentra en tan malas condiciones que nos vemos obligados a reconstruirla en parte” (ibid., Lettere, III, 14, p. 127).
Una monja cartuja dibuja así la figura de Margarita: “A través de su obra se revela una personalidad fascinante, de inteligencia viva, orientada hacia la especulación y, al mismo tiempo, favorecida por gracias místicas: en una palabra, una mujer santa y sabia que sabe expresar con un cierto humorismo una afectividad del todo espiritual” (Una Monaca Certosina, Certosine, en Dizionario degli Istituti di Perfezione, Roma 1975, col. 777). En el dinamismo de la vida mística, Margarita valora la experiencia de los afectos naturales, purificados por la gracia, como medio privilegiado para comprender más profundamente y secundar con más prontitud y ardor la acción divina. L motivo reside en el hecho de que la persona humana es creada a imagen de Dios, y por ello es llamada a construir con Dios una maravillosa historia de amor, dejándose implicar totalmente por su iniciativa.
El Dios Trinidad, el Dios amor que se revela en Cristo le fascina, y Margarita vive una relación de amor profundo hacia el Señor y, por contraste, ve la ingratitud humana hasta la vileza, hasta la paradoja de la cruz. Ella afirma que la cruz de Cristo es parecida a la mesa del parto. El dolor de Jesús es comparado con el de una madre. Escribe: “La madre que me llevó en el seno sufrió fuertemente, al darme a luz, durante un día o una noche, pero tu, dulcísimo Señor, por mi fuiste atormentado no una noche o un día, sino durante más de treinta años […]; ¡cuán amargamente sufriste por causa mía durante toda la vida! Y cuando llegó el momento del parto, tu trabajo fue tan doloroso que tu santo sudor se convirtió como en gotas de sangre que se derramaban por todo tu cuerpo hasta el suelo” (ibid., Meditazione I, 33, p. 59). Margarita, evocando los relatos de la pasión, contempla estos dolores con profunda compasión. Dice: “Tu fuiste depositado en el duro lecho de la cruz, de forma que no podías moverte o girarte o agitar tus miembros como suele hacer un hombre que sufre un gran dolor, porque fuiste completamente extendido y te fueron clavados los clavos […] y […] fueron lacerados todos tus músculos y tus venas. […] Pero todos estos dolores […] aún no te bastaban, tanto que quisiste que tu costado fuese abierto por la lanza tan cruelmente que tu dócil cuerpo fuese totalmente arado y desgarrado; y tu sangra brotaba con tanta violencia que formaba un largo camino, casi como si fuese una gran corriente”. Refiriéndose a María afirma: “No era de maravillarse que la espada que te deshizo el cuerpo penetrara también en el corazón de tu gloriosa madre que tanto quería sostenerte […] porque tu amor fue superior a todos los demás amores” (ibid., Meditazione II, 36-39.42, p 60s).
Queridos amigos, Margarita d’Oingt nos invita a meditar diariamente la vida de dolor y de amor de Jesús y de su Madre, María. Aquí está nuestra esperanza, el sentido de nuestro existir. De la contemplación del amor de Cristo por nosotros nacen la fuerza y la alegría de responder con el mismo amor, poniendo nuestra vida al servicio de Dios y d los demás. Con Margarita decimos también nosotros: “Dulce Señor, todo lo que realizaste, por amor mío y de todo el género humano, me lleva a amarte, pero el recuerdo de tu santísima pasión da un vigor sin igual a mi potencia de afecto para amarte. Por eso me parece […] haber encontrado lo que tanto he deseado: no amar otra cosa que a ti o en ti o por amor a ti” (ibid., Meditazione II, 46, p. 62).
A primera vista esta figura de cartuja medieval, como toda su vida, su pensamiento, parecen muy lejanos de nosotros, de nuestra vida, de nuestra forma de pensar y actuar. Pero se miramos a lo esencial de esta vida, vemos que nos afecta también a nosotros y que debería ser esencial también en nuestra propia existencia.
Hemos escuchado que Margarita consideró al Señor como un libro, fijó la mirada en el Señor, lo consideró como un espejo en el que aparece también su propia conciencia. Y de este espejo entró luz en su alma: dejó entrar a la palabra, la vida de Cristo en su propio ser y así fue transformada; su conciencia fue iluminada, encontró criterios, luz y fue limpiada. Precisamente de esto necesitamos también nosotros: dejar entrar las palabras, la vida, la luz de Cristo en nuestra conciencia para que sea iluminada, comprenda lo que es verdadero y bueno y lo que está mal; que sea iluminada y limpiada nuestra conciencia. La basura no está sólo en distintas calles del mundo. Hay basura también en nuestras conciencias y en nuestras almas. Sólo la luz del Señor, su fuerza y su amor es el que nos limpia, nos purifica y nos da el camino recto. Por tanto sigamos a santa Margarita en esta mirada hacia Jesús. Leamos en el libro de su vida, dejémonos iluminar y limpiar, para aprender la vida verdadera. Gracias.
[En español dijo]
Saludo a los grupos de lengua española, en particular a los peregrinos de Alcobendas, así como a los demás fieles provenientes de España, México y otros países latinoamericanos. Os invito a que me acompañéis con vuestra ferviente oración durante el próximo fin de semana, en el que realizaré una visita pastoral a Santiago de Compostela, uniéndome así a los peregrinos que llegan hasta los pies del Apóstol en este Año Santo. Iré también a Barcelona, donde tendré la alegría de dedicar el maravilloso templo de la Sagrada Familia, obra del genial arquitecto Antoni Gaudí. Voy como testigo de Cristo Resucitado, con el deseo de llevar a todos su Palabra, en la que pueden encontrar luz para vivir con dignidad y esperanza para construir un mundo mejor.

2 de noviembre de 2010

El Simbolismo Cristiano de la Sagrada Familia de Barcelona

Publicado por E. Baregó (Gaudiumlux).

Ante la ya inminente visita del Papa a España, me uno a mis hermanos españoles en su alegría, aunque claro sabemos que allá hay muchos y muchas que nos están tan contentos por ello, pero bueno eso solo afirma más el impacto del Papado y la presencia de la Iglesia.

Ahora no escribo nada mío, sino que reproduzco esta interesante nota periodística que encontreé sobre la Sagrada Familia de Gaudí, templo que tendrá su dedicación por el Papa. he aquí la nota:

El teólogo Armand Puig ha desvelado las claves del Evangelio cristiano a través de los elementos arquitectónicos y decorativos de la Sagrada Familia en una amplia interpretación de todos los símbolos y detalles que llenan este templo.

En rueda de prensa, el autor del libro "La Sagrada Familia según Gaudí" (Pòrtic) ha explicado que el arquitecto usó el "lenguaje de las piedras" para manifestar su cristianismo, ya que el la iglesia representa todas las bases del Evangelio.

Ha reivindicado que Gaudí no es esotérico, sino un artista simbólico que "esconde y enseña". En primer lugar, ha destacado las cuatro columnas centrales –ubicadas en el crucero de la planta–, que remiten a los cuatro evangelistas con un color rojizo y unos medallones simbólicos. El águila representa a Juan; el toro, a Lucas; el león, a Marcos, y el ángel emula a Mateo.

"Estas cuatro columnas lo sustentan todo, como la Palabra de Dios en el Evangelio", ha resumido. Puig ha remarcado la presencia de medallones repartidos en el resto de columnas en representación de cada una de las diócesis catalanas, españolas e internacionales. Todas las columnas se coronan en un bosque con hojas y frutos que, en simbología religiosa, representan el pueblo de Dios.

Concretamente, en el templo se contabilizan 12 cestos de frutos correlacionados con el pasaje bíblico que narra que en el nuevo Jerusalén había una recoleta mensual de las frutas para mostrar su fertilidad. "La Sagrada Familia es el nuevo Jerusalén", ha exclamado.

Las tres partes del templo son tres caminos bíblicos: la humanidad, Jesucristo y la Iglesia. Puig se ha centrado en explicar el camino de Jesucristo, que arranca en el portal del nacimiento y termina en el de la Pasión. Este camino, que recorre el crucero, encarna el nacimiento, vida, muerte y resurrección de Jesús "pasando de la lírica al drama", ya que el portal de la pasión está representado por 24 huesos, como los que hay en las costillas y las vértebras.

El libro está publicado en castellano, catalán e italiano para facilitar que el Papa y los cardenales vaticanos puedan "captar" la riqueza de la Sagrada Familia en su dedicación el próximo 7 de noviembre.

Tomado de Aciprensa

1 de noviembre de 2010

PONIENDO CADA COSA EN SU LUGAR. BENEDICTO XVI NOS HABLA DEL PURGATORIO Y EL INFIERNO


Benedicto XVI: Pecado, juicio, purgatorio, infierno, paraíso
Encuentro del Papa con los párrocos y el clero de Roma (IV)
(CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 14 febrero 2008 )
Actualmente se suele pensar: qué es el pecado, Dios es grande, nos conoce, así que el pecado no cuenta, al final Dios será bueno con todos. Es una bella esperanza. Pero existe la justicia y existe la verdadera culpa. Quienes han destruido al hombre y la tierra no pueden sentarse de inmediato en la mesa de Dios junto a las víctimas. Dios crea justicia. Debemos tenerlo presente. Por ello me parecía importante escribir este texto también sobre el purgatorio, que para mí es una verdad tan obvia, tan evidente y también tan necesaria y consoladora, que no puede faltar. He intentado decir: tal vez no son muchos los que se han destruido así, los que son insanables para siempre, los que carecen de elemento alguno sobre el que pueda apoyarse el amor de Dios, los que no tienen en sí mismos una mínima capacidad de amar. Esto sería el infierno. Por otra parte, son ciertamente pocos -o en cualquier caso no demasiados-- los que son tan puros que pueden entrar inmediatamente en la comunión de Dios. Muchísimos de nosotros esperamos que haya algo sanable en nosotros, que haya una voluntad final de servir a Dios y de servir a los hombres, de vivir según Dios. Pero hay tantas y tantas heridas, tanta inmundicia. Tenemos necesidad de ser preparados, de ser purificados. Ésta es nuestra esperanza: incluso con tanta suciedad en nuestra alma, al final el Señor nos da la posibilidad, nos lava por fin con su bondad que viene de su cruz. Nos hace así capaces de existir eternamente para Él. Y de tal forma el paraíso es la esperanza, es la justicia por fin cumplida. Y nos da también los criterios para vivir, para que este tiempo sea de alguna forma paraíso, una primera luz del paraíso. Donde los hombres viven según estos criterios, aparece un poco de paraíso en el mundo, y esto es visible. Me parece también una demostración de la verdad de la fe, de la necesidad de seguir el camino de los mandamientos, de los que debemos hablar más. Estos son realmente indicadores del camino y nos muestran cómo vivir bien, cómo elegir la vida. Por ello debemos también hablar del pecado y del sacramento del perdón y de la reconciliación. Un hombre sincero sabe que es culpable, que debería recomenzar, que debería ser purificado. Y ésta es la maravillosa realidad que nos ofrece el Señor: existe una posibilidad de renovación, de ser nuevos. El Señor comienza con nosotros de nuevo y nosotros podemos recomenzar así también con los demás en nuestra vida.

Este aspecto de la renovación, de la restitución de nuestro ser después de tantos errores, después de tantos pecados, es la gran promesa, el gran don que la Iglesia ofrece. Y que, por ejemplo, la psicoterapia no puede ofrecer. La psicoterapia hoy está muy difundida y es también necesaria ante tantas psiquis destruidas o gravemente heridas. Pero las posibilidades de la psicoterapia son muy limitadas: sólo puede intentar un poco reequilibrar un alma desequilibrada. Pero no puede brindar una verdadera renovación, una superación de estas graves enfermedades del alma. Y por eso sigue siendo siempre provisional, jamás definitiva. El sacramento de la penitencia nos da la ocasión de renovarnos hasta el fondo con el poder de Dios --ego te absolvo-- que es posible porque Cristo cargó sobre sí estos pecados, estas culpas. Me parece que ésta es precisamente hoy una gran necesidad. Podemos ser sanados. Las almas que están heridas y enfermas, como es la experiencia de todos, necesitan no sólo consejos, sino una verdadera renovación que sólo puede venir del poder de Dios, del poder del Amor crucificado. Me parece éste el gran nexo de los misterios que al final inciden realmente en nuestra vida. Nosotros mismos debemos volver a meditarlos y así acercarlos de nuevo a nuestra gente.

Traducción del original italiano por Marta Lago