8 de enero de 2012

¡Preparando el II Encuentro Internacional de Blogueros con el Papa!



El tiempo pasa muy rápido,  sin embargo los recuerdos permanecen ..., ¡y qué grandes recuerdos tenemos del Primer Encuentro Internacional de Blogueros con el Papa!

¿Recordáis las primeras palabras del post escrito el pasado 16 de Agosto titulado "Llegó la hora"?

Aquí tenéis el primer párrafo: "Dentro de breves momentos nos veremos las caras. Nuestras miradas serán reales y nuestras palabras escritas se tornaran en palabras reales de corazón a corazón. Todo será real y no virtual, y lo cultivado en la virtualidad tomará encarnación, en nosotros, realmente.".

La experiencia fue un verdadero regalo para todos, y queremos que se repita. Por eso ya estamos preparando el "II Encuentro Internacional de Blogueros con el Papa".

Todavía no hemos concretado fecha ni lugar,  y aprovechamos este post para pediros vuestra opinión y ayuda:
(ACTUALIZACIÓN: Fechas y lugar ya disponibles. Accede desde este enlace.)

Opinión en cuanto las fechas y ciudad más propicia para el encuentro, y ayuda en cuanto a encontrar el lugar más apropiado para su celebración. También queremos aprovechar la oportunidad para solicitaros vuestro apoyo en la difusión del mismo.

Sí que os podemos adelantar, que el programa que hemos pensado para esta ocasión estará enfocado en ayudarnos de forma práctica a utilizar los Blogs y medios sociales en Internet para la evangelización. Por medio de talleres, ponencias y mesas redondas, aprenderemos trucos, herramientas y las estrategias de comunicación necesarias para llevar adelante, comenzar o mejorar nuestros blogs y presencia en las redes sociales, contando con la experiencia y consejos de otros blogueros y especialistas en la materia que nos ayudarán a sacar el mayor provecho de la jornada.

En sucesivas semanas iremos publicando más detalles. Entre tanto, os solicitamos que cualquier sugerencia, ayuda o colaboración que podáis aportar, nos lo hagáis llegar a la dirección de correo electrónico bloguerosconelpapa2011@gmail.com con el asunto:
II Encuentro 2012.

Os damos las gracias de antemano por vuestro apoyo y difusión.

Un fuerte abrazo a todos

6 de enero de 2012

Una estrella nos ha guiado hasta aquí

Los blogueros somos gente que observamos el firmamento de la red en busca de signos que nos permiten ir creando nuestras bitácoras. Ayer apareció una nueva estrella en el firmamento. Una estrella que nos ha llenado de esperanza e ilusión. Desde ayer , los Blogueros con el Papa disponemosde un nuevo logo que nos representa y señala un camino. Este logo nos permite mirar a nuestro alrededor y ser conscientes de que no andamos solos, sino acompañados de cientos o miles de compañeros de viaje.

La nueva estrella tiene una luz especial. Una luz que nos recuerda nuestro compromiso como evangelizadores dentro del mundo de las nuevas tecnologías de la información. Nuestra esperanza es que se vayan sumando más Magos de oriente y occidente para conformar un gran grupo de seguidores Cristo que reflejemos la luz a de la evangelización a través de nuestros blogs.

Queremos entendernos como artistas que pintan unidos un inmenso cuadro.  Igual que le sucede al fruto del Sicómoro, que necesita de un sabio corte para poder ser comestible y tener buen sabor (tomado del profeta Amós 7, 14 e interpretada por San Basilio), los blogueros católicos tenemos la misión de tomar la cultura del momento y transformarla según la luz de el Logos. Los frutos del Sicómoro representan la cultura de cada momento de la historia, que deben ser sabiamente transformados según el Logos, que es Cristo.

Espero que la Estrella de Belén ilumine nuestro logo para que sea, a su vez, estrella que guíe a muchas personas en el camino hacia Cristo... y quizá a que otras muchas se decidan a abrir también un blog personal, que sea una nueva estrella en la blogosfera.

Feliz y santa Efpifanía.
Néstor Mora N.

5 de enero de 2012

Los nuevos cireneos - ¡Nueva etapa, nuevo logo!

"Los blogueros católicos son la opinión pública de la Iglesia". Así definió nuestro trabajo y nuestra misión el padre Federico Lombardi en el Vatican Meeting Bloggers, celebrado el 2 de mayo de 2011.

La Iglesia es Universal.

También lo somos los blogueros, que formamos comunidades que no conocen fronteras.

Blogueros con el Papa es una comunidad universal de blogueros. No somos católicos en el sentido sociológico del término. Somos católicos porque somos universales y queremos abrazar a todos los hombres de buena voluntad, cualquiera que sea la nación a que pertenezcan y la religión que profesen.

Blogueros con el Papa queremos ser los nuevos cireneos del Papa.

Simón de Cirene es un personaje emblemático. Los Evangelios nos lo presentan como aquel que ayudó a Cristo a llevar la Cruz. Sabemos poco de él: que se llamaba Simón, que era de Cirene (norte de África) y que sus hijos Alejandro y Rufo fueron conocidos en la comunidad cristiana primitiva.

El cireneo no era católico, pero llegó a serlo. También podemos pensar que fue católico toda la vida. Sin duda lo era cuando se encontró con Jesús y le ayudó a llevar la Cruz.

El nuevo logo de Blogueros con el Papa puede ser entendido así. Los blogueros somos los nuevos cireneos del Papa. No somos blogueros católicos, sino que queremos unir a todos cuantos tengan como característica común el respeto y el cariño a la persona del Papa y que estén dispuestos a apoyarlo desde sus bitácoras virtuales. Habrá personas que no pertenecen a la Iglesia católica, pero quieren unirse a este movimiento que tiene como objetivo ayudar al Papa en su misión de vicario de Cristo. Los blogueros que llevan al Papa en su corazón, arriman él hombro para portar la Cruz entre todos y liberarle así del peso terrible que tiende a aplastarlo contra el suelo.

Blogueros con el Papa recomienza una nueva andadura y estrena su nuevo logo. Ponemos a tu disposición la insignia botón con la que podrás enlazar tu blog con el nuestro en diferentes tamaños. ¡Elige la que más te guste desde la página "Enlaza tu Blog"!

Que el logo de los nuevos cireneos llegue hasta los confines de la Tierra y nuestra voz resuene con fuerza: ¡viva el Papa!

4 de enero de 2012

Meditación del Papa

Este año, en las celebraciones dominicales, la liturgia propone a nuestra meditación el evangelio de san Marcos, una de cuyas características es el así llamado "secreto mesiánico", es decir, el hecho de que Jesús no quiere que por el momento se sepa, fuera del grupo restringido de sus discípulos, que él es el Cristo, el Hijo de Dios. 


 

Por eso, en varias ocasiones, tanto a los Apóstoles como a los enfermos que cura, les advierte de que no revelen a nadie su identidad. Por ejemplo, el pasaje evangélico habla de un hombre poseído por el demonio [...] Jesús no sólo expulsa los demonios de las personas, liberándolas de la peor esclavitud, sino que también impide a los demonios mismos que revelen su identidad. E insiste en este "secreto", porque está en juego el éxito de su misma misión, de la que depende nuestra salvación. Jesús sabe que para liberar a la humanidad del dominio del pecado deberá ser sacrificado en la cruz como verdadero Cordero pascual.


El diablo, por su parte, trata de distraerlo para desviarlo, en cambio, hacia la lógica humana de un Mesías poderoso y lleno de éxito. La cruz de Cristo será la ruina del demonio; y por eso Jesús no deja de enseñar a sus discípulos que, para entrar en su gloria, debe padecer mucho, ser rechazado, condenado y crucificado, pues el sufrimiento forma parte integrante de su misión. (Benedicto XVI, 1 de febrero de 2009).

La mula y el buey junto a Jesús en el pesebre


 

  Autor: Cardenal Joseph Ratzinger
("El rostro de Dios", Ediciones Sigueme, Salamanca 1983, 19-25)

"Nosotros somos buey y asno frente a lo eterno, buey y asno cuyos ojos se abren en la nochebuena de forma que, en el pesebre, reconocen a su Señor".

I - El especial calor humano que tanto nos conmueve en la fiesta de navidad y que incluso en los corazones de la cristiandad ha sobrepujado a la pascua, se desarrolló por primera vez en la edad media, y aquí fue Francisco de Asís el que, partiendo de su profundo amor al hombre Jesús, hacia el Dios-con-nosotros, contribuyó a introducir esta novedad. 

Su primer biógrafo, Tomás de Celano, nos cuenta en su segunda biografía lo siguiente: «Más que ninguna otra fiesta celebraba él la navidad con una alegría indescriptible. Él afirmaba que ésta era la fiesta de las fiestas, pues en ese día Dios se hizo un niño pequeño y se alimentó de leche del pecho de su madre, lo mismo que los demás niños.
Francisco abrazaba -¡y con qué delicadeza y devoción!- las imágenes que representaban al niño Jesús y lleno de afecto y de compasión, como los niños, susurraba palabras de cariño. El nombre de Jesús era en sus labios dulce como la miel».[3] 

De tales sentimientos procedió la famosa celebración de la navidad en Greccio (año 1223), a la cual le pudieron animar e incitar su visita a la tierra santa y al pesebre que se halla en Santa María la Mayor en Roma; pero lo que sin duda influyó más en él fue el deseo de más cercanía, de más realidad. Y le movió asimismo a ello el deseo de hacer presente a Belén, de experimentar directamente la alegría del nacimiento del niño Jesús y de comunicar esa alegría a sus amigos. De esa noche del pesebre nos habla Celano en la primera biografía, de tal manera que conmovió cada vez más a los hombres y, al mismo tiempo, contribuyó decisivamente a que pudiera desarrollarse y extenderse esta hermosísima costumbre de la navidad: la de montar «belenes» o «nacimientos». (…)
  
II - En la cueva de Greccio, por indicación de Francisco, se pusieron aquella noche un buey y un asno [7]. Efectivamente, él había dicho:

Desearía provocar el recuerdo del niño Jesús con toda la realidad posible, tal como nació en Belén y expresar todas las penas y molestias que tuvo que sufrir en su niñez. Desearía contemplar con mis ojos corporales cómo era aquello de estar recostado en un pesebre y dormir sobre las pajas entre un buey y un asno.[8] 

Desde entonces, un buey y un asno forman parte de la representación del pesebre o nacimiento. ¿Pero de dónde proceden propiamente estos animales? Los relatos de la navidad del nuevo testamento no nos narran nada acerca de esto.

Pero, si profundizamos esta cuestión, topamos con un hecho que es importante para todas las costumbres navideñas y sobre todo para la piedad navideña y pascual de la iglesia en la liturgia y al mismo tiempo en los usos populares. 

El buey y el asno no son simples productos de la fantasía; se han convertido, por la fe de la iglesia, en la unidad del antiguo y nuevo testamento, en los acompañantes del acontecimiento navideño. En efecto, en Isaias/01/03 se dice concretamente: «Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo, pero Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento».(…)

En las representaciones medievales de la navidad, no deja de causar extrañeza hasta qué punto ambas bestias tienen rostros casi humanos, y hasta qué punto se postran y se inclinan ante el misterio del Niño como si entendieran y estuvieran adorando

Pero esto era lógico, puesto que ambos animales eran como los símbolos proféticos tras los cuales se oculta el misterio de la iglesia, nuestro misterio, puesto que nosotros somos buey y asno frente a lo eterno, buey y asnos cuyos ojos se abren en la nochebuena de forma que, en el pesebre, reconocen a su Señor.
 
III  - ¿Pero le reconocemos realmente? Cuando nosotros ponemos el buey y el asno en el portal, deben venirnos a la memoria aquellas palabras de Isaías, las cuales no son sólo evangelio -promesa de un conocimiento que nos ha de llegar- sino también juicio por nuestra ceguera actual. El buey y el asno conocen, pero «Israel no tiene conocimiento, mi pueblo no tiene inteligencia». 

¿Quién es hoy el buey y el asno, quién «mi pueblo», que está sin inteligencia? ¿En qué se conoce al buey y al asno y en qué a «mi pueblo»? ¿Por qué se da el fenómeno de que la irracionalidad conoce y la razón se halla ciega?

Para encontrar una respuesta, debemos volvernos nuevamente, con los padres de la iglesia, a la primera navidad. ¿Quién es el que no conoció? ¿Y quién conoció? ¿Y por qué ocurrió así? 

Ahora bien, el que no conoció fue Herodes, el cual tampoco comprende nada cuando se le anuncia el nacimiento del Niño. Sólo sabe de su afán de dominio y de su ambición de mando y de la manía persecutoria correspondiente y, por ello, se hallaba profundamente cegado (Mt 2,3).

El que no conoció fue también «todo Jerusalén con él» (Ibid.). Quienes no conocieron fueron los hombres vestidos lujosamente, las gentes importantes (Mt 11,8). Los que no conocieron fueron los señores sabihondos, los entendidos en Biblia, los especialistas en la interpretación de la sagrada Escritura, los cuales conocían con exactitud los pasajes de la Biblia, y, sin embargo, no entendían una palabra (Mt 2,6).

Los que le conocieron como el «buey y el asno» fueron: los pastores, los magos, María y José. ¿Podía ser de otra manera? En el establo donde él se encuentra no se ve gente fina, allí están como en su casa el buey y el asno. 

¿Pero qué es lo que ocurre con nosotros? ¿Nos hallamos tan alejados del establo porque somos demasiado finos y demasiado sesudos para ello? ¿No nos enredamos también nosotros en sabihondas interpretaciones de la Biblia, en pruebas de la autenticidad o inautenticidad, de forma que nos hemos hecho ciegos para el Niño y no percibimos ya nada de él?

¿No estamos demasiado en «Jerusalén», en el palacio, encasillados en nosotros mismos, en nuestra propia gloria, en nuestras manías persecutorias para que podamos oír en seguida la voz de los ángeles, acudir al pesebre y ponernos a adorar? 

Así en esta noche nos contemplan los rostros del buey y del asno que nos interrogan: mi pueblo carece de inteligencia, ¿no comprendes tú la voz de tu Señor? Cuando nosotros colocamos las figuras que nos son familiares en el pesebre, debemos pedir a Dios que otorgue a nuestros corazones aquella simplicidad o sencillez que sabe descubrir en el niño al Señor, tal como lo hizo, en tiempos, Francisco en Greccio.

Entonces nos podría ocurrir lo que nos cuenta Celano, con unas palabras muy similares a las de san Lucas acerca de los pastores de la primera nochebuena (Lc 2,20), sobre los que participaron en la celebración de Greccio: todos regresaban a sus casas llenos de alegría. [10] 
 
Notas
[1] Ignacio de Antioquía, Carta a los magnesios, 3,1.
[2] B. Reicke, Jatresfeier und Zeitenwende im Judentam und ChristentUm der Antike: TThQ 150 (1970) 321- 334. Las perspectivas de este articulo que echa por tierra el consenso habido hasta ahora de los investigadores sobre el origen de la navidad y de la epifanía, parece que apenas han conseguido acceso en el campo de la ciencia litúrgica.
[3] II Cel 151, 199.
[4] I Cel 30, 84.
[5] I Cel 30, 86.
[6] Cf. J. Ratzinger, El Dios de Jesucristo, Salamanca 1981.
[7] En España y en los países de nuestra cultura, decimos «el buey y la mula» en vez de «el buey y el asno». Esto hay que tenerlo en cuenta muy particularmente en las alusiones que se hacen a la Biblia, que no se ajustan a la «mula», sino al «asno» y en lo que dirá más adelante Mons. Albino luego Juan Pablo I (N. del T.)
[8] I Cel 30, 84.
[9] J. Ziegler.
[10] I Ce130, 86.




¿Qué sentido damos a nuestros días? Más concretamente, ¿qué sentido damos a los días de fatiga y de dolor? Ésta es una pregunta que atraviesa la Historia; más aún, el corazón de cada generación y de cada ser humano. Pero hay una respuesta a este interrogante: se encuentra escrita en el rostro de un Niño, que hace 2.000 años nació en Belén y que hoy es el Viviente, resucitado para siempre de la muerte»: esta reflexión de Benedicto XVI, el último día de 2011, tiene su complemento insuperable en el Papa de rodillas, en oración, ante ese Niño, en el Portal de la Plaza Mayor de la cristiandad, como se ve en la foto. Benedicto XVI añadió: «Desde el día que nació el Señor, la plenitud del tiempo ha llegado a nosotros; así pues, no hay lugar para la angustia frente al tiempo que pasa y no vuelve. Ahora es el momento de confiar infinitamente en Dios, de Quien nos sabemos amado