31 de enero de 2015

"Qué alegría cuando me dijeron vamos a la casa del Señor..."


Vamos a la casa del Señor. Es Jesús, nuestro amigo, pero también es nuestro Rey, nuestro Señor. La iglesia es su casa y entramos con mucho respeto. Su presencia real en la Eucaristía es un misterio y no podemos dejar de admirarnos.
Transmitamos a nuestros hijos este respeto. Con nuestras ropas (¡no vamos a saludar al rey con un chandal o con ropa de playa!) Ya no corremos, hablamos bajito, sólo si es necesario. Jesús nos habla bajito y si nosotros estamos conversando no le oiremos.  

Al lado de la puerta encontramos la pila de agua bendita. Como llegamos un poco antes de que empiece la misa podemos explicarles que el agua del bautismo es la puerta del cielo, nos limpia del pecado original. Pero, como nos equivocamos muchas veces, cuando tomamos agua bendita y hacemos la señal de la cruz al entrar en la iglesia, esta nos purifica de nuestros pecados veniales -si nos arrepentimos de ellos- y nos ayuda a preparar nuestro corazón para asistir al Gran Milagro.
Es un buen momento para enseñar a hacer la señal de la cruz y asegurarnos de que no hacen un garabato.

Ya estamos dentro. Miramos al Sagrario y les explicamos que allí está Jesús vivo y que le saludamos, como Señor nuestro, haciendo una genuflexión. La rodilla derecha toca al suelo y la hacemos despacio, sin prisas, saludando a Jesús también con nuestro corazón.
Es bueno que nos situemos en las primeras filas donde ellos puedan ver lo que sucede en el altar. Aunque parezca mentira se portan mejor y si son muy pequeños se les puede llevar una bolsa con juguetes que no hagan ruido o unos cuentos.

Estas son las tres cosas que enseñaré y recordaré a mis hijos esté domingo


Por: Eva Carreras

6 de enero de 2015

Soy parte de Blogueros con el Papa. Diego García

En este video, Diego García, de Colombia, nos comenta qué es para el Blogueros con el Papa y cómo ve que la evangelización en la redes se ha convertido en un espacio vivo y vibrante de nuestra misión.

Pueden seguir sus blogs y cuenta twitter aquí:
https://twitter.com/diegodfgo
http://manantialvidadialoguemos.blogspot.com.es/

¡Gracias Diego!

25 de diciembre de 2014

"Qué alegría cuando me dijeron vamos a la casa del Señor..."

Vamos a la casa del Señor. Es Jesús, nuestro amigo, pero también es nuestro Rey, nuestro Señor. La iglesia es su casa y entramos con mucho respeto. Su presencia real en la Eucaristía es un misterio y no podemos dejar de admirarnos.
Transmitamos a nuestros hijos este respeto. Con nuestras ropas (¡no vamos a saludar al rey con un chandal o con ropa de playa!) Ya no corremos, hablamos bajito, sólo si es necesario. Jesús nos habla bajito y si nosotros estamos conversando no le oiremos.  

Al lado de la puerta encontramos la pila de agua bendita. Como llegamos un poco antes de que empiece la misa podemos explicarles que el agua del bautismo es la puerta del cielo, nos limpia del pecado original. Pero, como nos equivocamos muchas veces, cuando tomamos agua bendita y hacemos la señal de la cruz al entrar en la iglesia, esta nos purifica de nuestros pecados veniales -si nos arrepentimos de ellos- y nos ayuda a preparar nuestro corazón para asistir al Gran Milagro.
Es un buen momento para enseñar a hacer la señal de la cruz y asegurarnos de que no hacen un garabato.

Ya estamos dentro. Miramos al Sagrario y les explicamos que allí está Jesús vivo y que le saludamos, como Señor nuestro, haciendo una genuflexión. La rodilla derecha toca al suelo y la hacemos despacio, sin prisas, saludando a Jesús también con nuestro corazón.
Es bueno que nos situemos en las primeras filas donde ellos puedan ver lo que sucede en el altar. Aunque parezca mentira se portan mejor y si son muy pequeños se les puede llevar una bolsa con juguetes que no hagan ruido o unos cuentos.

Estas son las tres cosas que enseñaré y recordaré a mis hijos esté domingo

Por: Eva Carreras

22 de diciembre de 2014

Feliz Navidad - Asociación Blogueros con el Papa

"Unidos en la esperanza del nacimiento del Niño Dios, los blogueros nos aceramos la portal con la humildad de pastores y los sabios de oriente. Unos escuchando al Ángel anunciar y los otros, leyendo en el Cielo las indicaciones de Dios. 
Les deseamos que pasen una feliz Navidad y que la Gracia de Dios les llene."

18 de diciembre de 2014

¡Cantemos, la Misa va a empezar!


Sabemos que la fiesta de la misa empieza cuando comenzamos a cantar el canto de entrada. Entonces todos los que queremos participar en esta fiesta nos pondremos en pie y acompañamos el recorrido del sacerdote desde la sacristía hasta el altar cantando A menudo les recuerdo a mis hijos que desde ese instante del canto de entrada es importante ya no pensar más en lo que hay fuera del templo y disfrutar de cada momento y partes de la celebración
     En muchas parroquias ensayan los cantos antes  de empezar y esto nos ayuda a conocer no solo las letras, sino sus significados. Nuestros hijos estarán más atentos y evitaremos un  niño que se sienta, se pone de cuclillas y otro que baila sobre el reposapiés del banco.
     Como catequista de niños de primera comunión  y madre de dos de once y siete, me sorprende cada vez más ver con qué facilidad nuestros pequeños llegan a comprender cosas que a nosotros los mayores a menudo nos cuesta tanto.
El sacerdote besa el altar ¿porqué?. Porque en él se va a ofrecer  Jesús en sacrificio. Quizás les podríamos contar antes la historia de Noé y el primer altar que edificó para dar gloria a Dios. Y la historia de Abraham...
     Hoy intentaremos dar unas referencias para que nuestros pequeños no se pierdan la importancia del “saludo inicial” y comprendan el verdadero sentido de esa parte de la Eucaristía que a veces, incluso a los mayores se nos pasa un poco por alto si no estamos atentos.
     Para que los niños entiendan el sentido de este gesto me gusta formularles preguntas y poner ejemplos de relaciones cercanas que viven:
¿Qué haces cuando te encuentras con tu mejor amigo después de unos días sin verlo?
¿Le abrazas, le das la mano, le sonríes?
Hacer este tipo de preguntas en casa o en modo de preparatoria entre juegos por el camino, como nos explicaba Eva en post anteriores es un modo fácil para ayudar a los hijos a comprender cada gesto de los diferentes ritos o partes de la misa. De ese modo podrán seguirla, descubriendo sus diferentes significados.
Me ayuda también esta reflexión del libro " la misa de los niños" 
     "Ya sabes que la Misa tiene dos partes principales: primero, la litúrgia de la Palabra y, después , la liturgia eucarística. En la Misa hacemos lo mismo que cuando vamos de visita a una casa: lo primero es saludarnos y, si no nos conocen, nos presentamos"[1]
Por: Sacramento Rosales (Mento)



[1] “La misa de los niños”. Pedro Mº  Reyes y Francisco  Javier Navarro. Editorial Palabra.