2 de octubre de 2026

LLEVAR TU PRESENCIA

Señor Jesús, tú me llamas y me envías, para que no camine solo.

Enséñame a ir ligero, sin depender de mis seguridades, confiando solo en ti. Haz que dondequiera que entre lleve tu paz, que sepa escuchar, compartir la mesa con sencillez y acercarme a los que sufren con ternura.

Que yo sepa sanar: sanar con la presencia, con la paciencia, con la palabra que levanta y la mano que acompaña. 

Hazme instrumento de tu consuelo para los enfermos del cuerpo y del alma, para los heridos por la soledad, el rechazo o el dolor. Que nunca pase de largo ante quien sufre.

Cuando el mundo me parezca hostil, recuérdame que voy en tu nombre y que tú me cuidas.

Que mis palabras y mis gestos anuncien lo esencial: que tu Reino está cerca. Y si alguna vez no soy recibido, dame la libertad de seguir adelante sin amargura, con la paz intacta.

Gracias, Señor, por confiar en mí. Envíame hoy, y quédate conmigo en el camino.

Amén.

Desde mi parroquia, por el párroco
D. Juan Carlos Medina Medina