No importa el día, si es el día que te sale todo bien o el día que no te sale nada. Jesús siempre está ahí para ti.
Cuando todos callan, Él habla.
Cuando estás enfermo, Él toca.
Cuando ya no puedes más y dices “Señor, hasta aquí llegué”.
Cuando te cuesta perdonar, amar, tener paz.
Cuando hablas de Él pero te duele no vivirlo del todo.
Cuando llevas eso que solo Él sabe que llevas, ahí está más cerca que nunca.
Ahí está cuando eres frágil.
Cuando todos te miran, cuando nadie te mira.
Puedes estar cansado con lo que llevas.
Pero Él está, déjalo que te toque hoy también.
Jesús siempre está ahí, para ti. Amén.























