5 de abril de 2013

Cuando de repente entró Francisco



Estaba yo en una cafetería de Via della Conciliazione, en Roma, cuando de repente entró el Papa Francisco, como si tal cosa, dirigiéndose a la barra del bar y pidiendo un capuccino al camarero.

Al igual que los demás clientes, tras un momento de desconcierto, me levanté para saludar al santo Padre. Pero otros se me adelantaron, porque estaban más próximos o porque fueron más espabilados. Los primeros en acercarse pudieron darle la mano. Los demás nos contentamos con un saludo verbal y con recibir su sonrisa.

De repente, el Papa Francisco nos pregunta:

- ¿Quién pensáis que soy yo?

La pregunta nos sorprendió, especialmente porque la respuesta estaba cantada. Sin embargo, él nos miró uno a uno, mostrando que estaba interesado en oír nuestras opiniones. Y así sucedió. Uno tras otro fuimos dando nuestras respuestas personales.

- Tú eres el Papa Francisco

- Tú eres el Obispo de Roma

- Tú eres el Papa negro

- Tú eres Francisco, el profetizado, aquel que profanará la sede de Pedro antes de la venida de Cristo

- Tú eres el Papa bueno que todos esperábamos, el que reformará la Iglesia y acabará con sus escándalos

- Tú eres el Papa de los pobres

Al final me tocó el turno y dije:

- Tú eres Francisco, sucesor de Pedro y Vicecristo en la Tierra.

En ese momento, al oír esta respuesta, el Papa me sonrió y con un gesto confirmó que era la respuesta que más le complacía.

Y después me desperté de mi sueño. Probablemente, los causantes de esta ensoñación fueron dos post que leí ayer por la noche: Más del Papa Francisco (de Jaime Salado de la Riva) y El Emaús del Papa Francisco (del P. Juan Antonio Ruíz L.C.). Me acosté agitado. Y ésta fue la consecuencia.

Pero, bien mirado, ha sido un sueño interesante. Parece inspirarse en esa otra escena del Evangelio en la que Jesucristo convoca a los apóstoles para preguntarles:

-"¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?" (Mt 16, 13).

Todos comenzaron a apuntar las distintas respuestas, que corrían de boca en boca entre la gente. Y entonces, Jesús, dirigió la pregunta fundamental:

- ¿"Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Simón Pedro contestó: " Tú eres el Cristo, el hijo de Dios vivo" (Mt 16, 15-16).

Parece una respuesta evidente, facilísima, elemental. Sin embargo, fue esa respuesta la más importante que dio en su vida. Se llama la confesión de Pedro. Gracias a ella, oyó estas palabras dirigidas a él: "Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mí vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves de los cielos: y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedaré desatado en los cielos" (Mt 16, 17-19).

Está muy bien que en las conversaciones que tengamos con nuestros amigos y vecinos, en el bar o en las tiendas, digamos cuáles son los aspectos que más nos gustan en el nuevo Papa. No pasa nada que estemos encantados con él y tampoco es preocupante que nos caiga mejor que los pontífices anteriores. Eso sí evitemos "etiquetarlos", porque en ese momento estaremos cayendo en el pecado más universal: esperar un salvador que se adapte a nuestros gustos y expectativas.

"Guardaos de tocar a mis ungidos, no hagáis daño a mis profetas", se lee en el salmo 105, 15, y el aviso es de lo más pertinente. Porque quizá es inevitable que algunos medios de comunicación etiqueten al Papa. Pero conviene advertir es que un católico no debe hacerlo. No se trata de algo inconveniente. En realidad no deberíamos etiquetar a nadie, pero se suele admitir esa práctica en los personajes públicos: los políticos deben someterse al juicio de los ciudadanos. ¿Por qué no iba a suceder lo mismo con ese hombre público que es el Romano Pontífice?

Aquí está el punto fundamental. El Papa no es un personaje cualquiera. ¡Es el vicecristo en la Tierra!. Estamos demasiado acostumbrados a hablar de la Iglesia y del Estado como si fueran dos superestrucuras de poder: la primera tendría la soberanía en el orden espiritual; la segunda en el orden material o terrenal. Así los ciudadanos/fieles podrían hablar de sus gobernantes de uno o del otro ámbito, sin distinciones.

Curiosamente, con el Papa Francisco hay mucha gente contenta: de una parte, los laicos alejados, los indiferentes, los rebotados, los tibios, y de otra, los fieles fieles, es decir aquellos que ven en Francisco el Padre común, al mismo Pedro, aquél que es "el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles "(Lumen Gentium, 23).

Tantos las palabras como los gestos del Papa deberían ser acogidos "con una adhesión religiosa, humilde, interna y eficaz: ¡hazle eco!"  (San Josemaría, Forja, 133). Si algo no nos gusta en el Papa Francisco lo propio de un católico es callar. Tú no sigues al Papa ni le obedeces porque te caiga bien, te resulte simpático o responda a tus expectativas eclesiales. Tú le debes seguir porque él es la cabeza visible de la Iglesia, que hace las veces de Cristo mismo.

Y si alguien habla mal de él o le critica sin respeto, entonces es nuestro deber defenderle con caridad y con firmeza.

Y los que somos blogueros con el Papa comprendemos que ésta es nuestra misión.


Joan Carreras del Rincón

1 de abril de 2013

Gestos escandalosos

En el grupo de facebook Cum Petro (1) se ha pulbicado hoy un post que contenía esta pregunta:
Hasta esta semana santa yo pensaba que los pies se lavaban a 12 hombres, tal como hizo Jesús. Además yo pensaba que tenían que ser católicos. Pero este jueves santo no fue así en todas partes, ya que Bergoglio lavó los pies a dos mujeres y a dos personas de otra religión (no cristiana). Por más que intento entenderlo no lo consigo, ¿alguien me lo puede explicar? Muchas gracias :)
En un comentario le he dicho que le respondería en este blog, porque efectivamente se trata de una pregunta muy pertinente. Los gestos del Papa Francisco no han dejado indiferente a nadie, desde el mismo día en que fue elegido. Lleva sólo veinte dias de pontificado y ha dado mucho que hablar.

"Os he dado ejemplo para que como yo hecho con vosotros, así lo hagáis vosotros" (Jn 13, 15). 

El gesto que realizó durante la Eucaristía del Jueves Santo celebrada en un reformatorio de menores, consistió en lavar los pies a un grupo de jóvenes, entre los que se contaban dos mujeres y dos personas no cristianas.

Teniendo en cuenta que se trata de un acto litúrgico que tradicionalmente se practica con varones, es lógico que surja esa pregunta. Si además se considera que el número de doce está relacionado con el Colegio Apostólico, entonces parece evidente que en el gesto litúrgico en que se rememora el lavatorio de los pies de los Apóstoles deberían conservarse siempre ese aspecto simbólico: doce hombres católicos.

No cabe duda de que si los doce fieles que en en las celebraciones de la Misa in coena Domini son objeto de "esa caricia de Jesús" -así la denominó el Papa Francisco ese día- representaran a los doce Apóstoles, entonces cabría esperar que se reprodujera también esa simetría: doce varones católicos. Pero lo que está por demostrar es que esos fieles representen al Colegio Apostólico. Porque si la simetría celebrativa tuviera que mantenerse, entonces cabría esperar que los que recibieran el lavatorio de los pies fueran también Obispos o, por lo menos, sacerdotes.

La verdad es que el gesto mismo de Jesús fue escandaloso. Recordemos la sorpresa y perplejidad de san Pedro, quien de ninguna manera quiso ser objeto de este gesto de servicio: le parecía un acto impropio de un maestro, un signo de esclavitud. Jesús se salió totalmente del protocolo celebrativo. Porque es evidente que no hay ninguna costumbre ni remotamente parecida en la cultura judía ni probablemente en alguna otra. Quizá se comprendería algún tipo de ablución previa a la cena, como la costumbre tan extendida de lavarse las manos antes de comer. Pero el lavatorio de los pies se realizó durante la cena. No se trataba únicamente de un gesto inusual. Era algo escandaloso: Jesús se excedía, iba mucho más allá de lo socialmente admitido. Se rebajaba al nivel de los esclavos.

Y, sin embargo, en ese gesto Jesús expresaba el mandamiento nuevo -que os améis los unos a los otros como yo os he amado- y dotaba de pleno sentido su entrega en la Cruz. Por lo tanto, es lógico entender que en el lavatorio de los pies lo importante no es "quiénes" son lavados, sino más bien quién es el que lava: "Os he dado ejemplo para que como yo hecho con vosotros, así lo hagáis vosotros" (Jn 13, 15).

En una ocasión, Jesús enseñaba a unos fariseos que se le acercaron escandalizados porque sus discípulos no se lavaban las manos cuando comían: "Dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres (...) De este modo anuláis la palabra de Dios a causa de una tradición que vosotros mismos habéis establecido. Y hacéis otras muchas cosas semejantes a éstas" (Mc 7, 8.13).

Una de las constantes religiosas es precisamente ésta, la tendencia a apropiarse de los medios de salvación, convirtiéndolos en exclusivos de un grupo. La tentación, de todos modos, es comprensible en un pueblo -como el judío- que efectivamente había sido elegido por Dios y que había recibido la Ley, la Alianza y la Circuncisión. Pero el exclusivismo de los medios de salvación en la Iglesia es algo llamativo.

El lógico que los gestos realizados por el Papa Francisco sorprendan e incluso produzcan perplejidad. Es evidente que el romano Pontífice sabe lo que hace y quiere subrayar la dimensión de apertura y de misión universal de la Iglesia y de sus pastores. Cristo dio su vida para el perdón de los pecados. No vino a juzgar al mundo, sino a salvarlo. No ha sido enviado a los justos, sino a los pecadores. No le importaba que sus contemporáneos se escandalizasen porque comía con ellos.

Quizá debemos de aprender todos un poco del Papa. Ojalá sea tal nuestra compostura que produzcamos un poco de "escándalo" (2) o desconcierto: que superemos las rutinas, las tradiciones humanas que esconden o anulan los preceptos divinos, que renovemos nuestra conducta huyendo de todo lo que resulte falso, hipócrita. El Papa nos invita a todos a salir de nosotros mismos y a acercarnos a todos cuantos sufren, llegando a las "periferias" no sólo geográficas sino también existenciales.

Si por hacer eso causamos "perplejidad", no hay duda de que es una perplejidad sana que nos sacude a todos por dentro y nos predispone a una nueva conversión.

Joan Carreras


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(1) En este grupo de Blogueros con el Papa, se dan noticias que versan directamente sobre la persona o actividad del PAPA o también de las actividades asociativas de los blogueros, con miras a poder constituir un día no lejano una Asociación Internacional que obtenga el reconocimiento de la Santa Sede.
(2) Escandalizar es algo malo siempre que se trate del escándalo de los pusilánimes. Ese escándalo hay que evitarlo. Sin embargo, debemos actuar de tal manera que no nos importe el escándalo farisaico. 

31 de marzo de 2013

Feliz Pascua de Resurrección



Queridos Amigos, simpatizantes y socios
Felices Pascuas
¡Cristo ha resucitado!
 
Alegría para todos. Que la creación entera se estremezca
con un latido más de vida y esperanza. Que los creyentes todos resplandezcan
con vestido nuevo, perfumado en el Ungido. Y vosotros, los pobres, los dolientes,
los pequeños, que pasáis inadvertidos, abríos a la esperanza y a la dicha,
que va a estallar el sol en vuestras vidas.

Que nadie en esta noche sufra de pesimismo o de tristeza.
Que se alejen los espíritus malignos,los que amargan la vida de los hombres,
porque han sido definitivamente derrotados.

Esta es la noche que ha sido iluminada por un sol nacido del sepulcro.

Esta es la noche victoriosa, en la que la muerte, hecha cautiva,
en huida sus guardias y soldados, se puso al servicio de la vida.

Esta es la noche tan dichosa en la que Cristo, el amor más grande,
floreció en espiga y amapolas, y volvió a reunirse con los suyos.

Verdaderamente la cruz fue necesaria para que el Amor triunfara de la muerte.

Que Judas no se desespere, que Pilatos no se lave más las manos,
que los soldados no tengan pesadillas, que Pedro ya no llore,
porque el daño se ha trocado en beneficio.

Ahora es el tiempo del juego y de la risa, de la fe reconquistada y la esperanza cierta;
ahora es el tiempo del amor hasta la muerte.

Magdalena jugará con Jesús al escondite, los de Emaús jugarán a los disfraces,
Tomás al veo-veo, Juan a adivinanzas, y para Pedro llegó la hora del examen,
brillantemente superado.

Es la hora del reencuentro, de la presencia y la amistad gozadas,
del pan partido y compartido, de promesas y dones generosos.

A partir de esta noche todo estará más claro y florecido:
la Pasión del mundo continúa, pero ya ninguna cruz será maldita,
y en todos los surcos de la muerte se siembra la esperanza.

Un mensaje de alegría para todos hombres de toda religión y raza:
la vida ha salido victoriosa, la justicia triunfará, sin duda,
porque Cristo resucitado está en el centro de la historia:
Él es la Pascua,  el sol que dinamiza nuestro mundo.
(Oración-Himno atribuido a San Ambrosio de Milán)
 
 
¡Verdaderamente ha resucitado!
Felices Pascuas
Blogueros con el  Papa

22 de marzo de 2013

Una Iglesia pobre para los pobres



¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!

Esta frase, dicha con el corazón en la mano, fuera de todo discurso preparado, ha sido la comidilla en las redes sociales y en los medios de comunicación.

¿Qué ha querido decir el Papa Francisco? ¿Cómo interpretar sus palabras? Hay dos modos de hacerlo que me parecen inviables.

El primero es el de quienes interpretan la pobreza en clave sociológica y económica. Ésa fue la vía que siguieron muchos en los años inmediatamente sucesivos al Concilio. Ésa fue la teología de la liberación. Ése fue el camino que llevó a comprender la Iglesia desde una perspectiva chata y horizontal. La Iglesia samaritana. Una Iglesia que debería desembarazarse de todas sus posesiones y riquezas y donarlas a los pobres. Con los tesoros del Vaticano se acabarían los males del planeta.

En su primera homilía -la que pronunció el jueves 14 de marzo- el Papa dejó muy claro que la Iglesia no es una ONG y que su misión no es la de salir al encuentro de las necesidades económicas de los pobres. No es que excluyera las ayudas materiales, pero en todo caso subrayó que su misión es espiritual: confesar a Cristo y a éste en la Cruz.

El segundo modo de interpretar las palabras del Papa consistiría en emplear exclusivamente una noción ascética de pobreza. Pobres serían aquellos que viven el desprendimiento cristiano. La pobreza de la que hablaría Francisco es una virtud moral que nada tendría que ver con el hecho de tener o no tener medios económicos. La virtud de la pobreza sería una cuestión espiritual y ascética. Un supermillonario podría ser mucho más pobre que un mileurista vicioso y apegado a sus pocos bienes. No se puede juzgar por las apariencias.

Los que añoran el período postconciliar y manipularon las enseñanzas del Concilio para emplearlas con fines políticos y revolucionarios intentarán quizá apoderarse de las palabras del Papa Francisco para un proyecto pastoral evidentemente fallido y estéril.

Los que están bien como están en la actualidad, se sentirán incómodos con las palabras del Papa, porque pensarán que supone un cambio de concepto de pobreza; un abandono de la noción ascética y espiritual.

Sin embargo, es evidente que cuando el Papa habla de los pobres no está utilizando una expresión ascética, sino un concepto que es evidente para todos. Hay que encontrar lo que los escolásticos llaman el analogado principal (anologatum princeps) y los sociólogos el paradigma: comúnmente se entiende por pobre aquel  "Que no tiene lo que necesita para vivir o desarrollarse o tiene muy poco" (1). Olvidarnos de esta noción común, sustiyéndola por una de naturaleza espiritual, podría ser una manera de escamotear las exigencias de justicia que hay en el mundo. El ejercicio de la caridad comienza por satisfacer las exigencias de la justicia.

Pero el paradigma no escluye ninguna de las formas de pobreza que se contiene en ese nombre: el Papa Francisco ha hablado recientemente al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede y ha vuelto a retomar este argumento central en su pontificado y que ha sido la razón por la que ha adoptado el nombre de Francisco:
Como saben, son varios los motivos por los que elegí mi nombre pensando en Francisco de Asís, una personalidad que es bien conocida más allá de los confines de Italia y de Europa, y también entre quienes no profesan la fe católica. Uno de los primeros es el amor que Francisco tenía por los pobres. ¡Cuántos pobres hay todavía en el mundo! Y ¡cuánto sufrimiento afrontan estas personas! (fuente).
No cabe duda: la Iglesia pobre está al servicio de los pobres en un sentido paradigmático y no sólo espiritual. Los pobres del llamado tercer mundo y también los pobres del mundo occidental:
Pero hay otra pobreza. Es la pobreza espiritual de nuestros días, que afecta gravemente también a los Países considerados más ricos. Es lo que mi Predecesor, el querido y venerado Papa Benedicto XVI, llama la «dictadura del relativismo», que deja a cada uno como medida de sí mismo y pone en peligro la convivencia entre los hombres. Llego así a una segunda razón de mi nombre. Francisco de Asís nos dice: Esfuércense en construir la paz. Pero no hay verdadera paz sin verdad. No puede haber verdadera paz si cada uno es la medida de sí mismo, si cada uno puede reclamar siempre y sólo su propio derecho, sin preocuparse al mismo tiempo del bien de los demás, de todos, a partir ya de la naturaleza, que acomuna a todo ser humano en esta tierra.
Sin embargo, ¿qué significa el adjetivo pobre cuando se predica de la Iglesia? El término pobre, ¿debe usarse en ese sentido paradigmático o común? Supongo que no tardaremos mucho en poder responder a esta pregunta con palabras del mismo Papa Francisco. Seguro que lo explicará. Sin embargo, en espera de ese momento, yo prefiero señalar que aquí debemos usar el término escriturístico de la pobreza espiritual.

Recomiendo la lectura de unas páginas magistrales del Papa emérito Benedicto XVI, en su libro Jesús de Nazaret: escojo estas palabras que muestran la evidencia: que el concepto de Iglesia pobre no es una novedad teológica. "La Iglesia en su conjunto debe de ser consciente de la necesidad de seguir siendo reconocible como la comunidad de los pobres de Dios" (2). Aquí no estamos empleando un concepto sociológico: los pobres de Dios son aquellos que viven las bienaventuranzas y tan pobres son los que carecen de todo como aquellos que son ricos en propiedades pero viven una vida austera al servicio de los demás. Los que viven el espíritu del Padrenuestro: que viven y se alimentan de la Palabra de Dios y del pan de cada día. Los que tienen las manos vacías y se presentan así ante Dios: porque todo lo dan y todo lo esperan recibir de Él.

En todo caso, lo que tengo yo absolutamente claro es que el Papa Francisco no emplea de manera dialéctica el término pobre, para confrontarlo y oponerlo a los ricos. Los problemas de este mundo no se arreglan con revoluciones, intentando quitar el dinero de los ricos para dárselo a los pobres. La solución está en la conversión del corazón y en ser pontífices, es decir, personas que tienden puentes y  construyen paz. Estas palabras de Francisco están dirigidas al cuerpo diplomático, pero nos las podemos aplicar todos: "La lucha contra la pobreza, tanto material como espiritual; edificar la paz y construir puentes. Son como los puntos de referencia de un camino al cual quisiera invitar a participar".

Joan Carreras

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(1) Voz Pobre en Wordreference
(2) Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, Madrid 2010, p. 105.

21 de marzo de 2013

Dos libros del Papa Francisco editados en España - Entrevista a P. Fernando Prado c.m.f.


Para muchos de nosotros la figura, trayectoria y pensamiento del que fuera Arzobispo de Buenos Aires (Argentina) y actual Papa Francisco, resulta desconocida o casi desconocida. Desde mi humilde punto de vista, es necesario hacer el esfuerzo de acercarse al nuevo Papa desde todos los frentes posibles, siendo la lectura de sus obras uno de los más importantes. Los libros de Mons Bergoglio han sido publicados en Argentina por la editorial católica “Editorial Claretiana” y Publicaciones Claretianas (Madrid) tiene los derechos, para la publicación en España de sus obras.

Bueno, tenemos la estupenda noticia de que el primero de los dos libros del actual Papa Francisco que se van a publicar, está ya en las librerías. En concreto es “El verdadero poder es el Servicio”. Para la mitad de abril se publicará un segundo libro de título Mente abierta, corazón creyente”.

La Asociación “Blogueros con el Papa” ha tenido la fortuna de realizar una breve entrevista al editor de ambos libros, el P. Fernando Prado Ayuso * en la que nos relata el perfil del Papa como escritor y el perfil de estas obras.

P. Fernando, ante todo muchas gracias por acceder a realizar esta breve entrevista. Supongo que, como nos ha sucedido a todos, la elección del Papa Francisco ha sido una sorpresa. ¿Qué sintió en cuando se enteró de la noticia?

Supongo que, como a todos, la noticia me sorprendió mucho. Y me sorprendió gratamente, la verdad, sobre todo por el hecho de ser un Papa religioso. Es lo primero que pensé. Después, al ver sus primeros gestos, al pensar en el nombre que había elegido…me pareció que el nuevo Papa estaba adoptando un estilo sencillo y cercano que iba a encandilar al pueblo. Y creo que así será. Evidentemente, este Papa, en nuestro país y en toda Europa es un gran desconocido. Ese desconocimiento añade algo a ese sentimiento de sorpresa.

¿Cómo cree que los libros de un Papa con el carisma del Papa Francisco, pueden abrirse al mundo editorial? Sobre todo después de dos cumbres como han sido Juan Pablo II y Benedicto XVI

Este Papa Francisco no es un escritor de libros, ni un teólogo. No sabemos si escribirá algo a partir de ahora. Lo que ha escrito hasta ahora tampoco tiene mayor entidad editorial, por así decirlo, aunque para nosotros en España va a suponer una gran novedad, dado que es un gran desconocido. Lo que publicaremos próximamente aquí  ya está publicado en Argentina y ha gustado. Nosotros queremos ofrecerlo a la gente de nuestro país desde nuestro estilo sencillo habitual. No somos una editorial grande ni una editorial netamente comercial. Lo nuestro es ofrecer un servicio a la Iglesia, un ministerio. El impacto editorial que tengan estos libros está por ver. Nosotros, confiamos en hacer un humilde servicio y llegar a todo aquel que tenga interés, sin dejarnos arrastrar demasiado por el impacto inicial, el exceso comercial o los intereses económicos desmedidos. Intentaremos satisfacer primero a nuestros clientes habituales, las pequeñas librerías de libro religioso y a nuestros pequeños distribuidores de toda la vida. Después iremos ampliando nuestro servicio desde los cauces normales de distribución con los que contamos como pequeña editorial.

¿Qué rasgo destacaría, como escritor, del Papa Francisco?

El papa Francisco tiene una historia. Durante muchos años, este hombre ha sido profesor de literatura y escribe muy bien. Su lenguaje es cercano, tiene chispa, humor, sencillez y claridad. No es un teólogo sesudo. Su estilo es netamente pastoral y muy humano. Yo diría que incluso tiene un tono profético a la hora de escribir, aunque creo que ese estilo, de alguna manera, es algo propio también de su idiosincrasia argentina. Los argentinos saben ponerle “drama” y pasión a la vida, como ocurre en el tango.

Los escritos que aparecen en estos próximos libros son pequeñas alocuciones, charlas, homilías, mensajes a distinto tipo de líderes eclesiales y sociales… detrás de ellos está el pastor antes que el teólogo o el ensayista. Francisco no es Benedicto XVI.

¿Cómo son los dos libros que publican en Publicaciones Claretianas? ¿Qué nos puede decir para que pongamos en nuestra lista de regalos estos dos libros?

Estos dos primeros libros que publicamos en estos primeros meses son dos libros fundamentales para conocer con más profundidad al nuevo Papa Francisco. En ellos se deja ver quién es él en verdad. Su carácter, su humor, su personalidad…y, sobre todo, su corazón. En ellos se plasma la verdadera personalidad de Francisco. Creo que uno que los lea desapasionadamente, puede ver detrás de estas palabras la figura de un hombre de Dios, rico en humanidad. Algunos lo llamarían profeta o santo. No sé. El tiempo irá diciendo…  Lo cierto es que el Papa Francisco es muy cercano y humano. Detrás de él se vislumbra claramente que hay un hombre de Dios. En el primer libro veremos más bien quién es él a nivel humano y creyente. En el segundo veremos el maestro espiritual que es el Papa Francisco. En ambos se ve detrás, como digo, un auténtico hombre de Dios.

Viendo las fichas de los dos libros, me ha llamado la atención la indicación de que ambos son para todos los públicos. ¿Qué es necesario conocer para degustar y enriquecerse con estos dos libros?

Como decía anteriormente, lo que se va a poder leer en estos libros tiene un estilo claramente pastoral, y será, por tanto, agradable a la lectura, sencillo de leer y comprender. Es la voz del pastor cercana y sencilla la que habla. En estos textos se combinan  magistralmente –creo que es su estilo personal –  la profundidad y la cercanía. Son textos apegados a la realidad en los que se trasluce una gran amplitud de miras y de visión que tiene el Papa Francisco sobre distintas cuestiones. El segundo de los libros es, como te decía, más bien un libro de espiritualidad que puede ayudar a mucha gente a entrar en profundidad y a encontrarse con Dios.

Muchos de nosotros estamos interesados o involucrados en la Nueva Evangelización ¿Qué cree que pueden aportar estos libros a esta misión de la Iglesia?

Creo que el tono general de este nuevo Papa es netamente evangelizador. El Papa Francisco es bien consciente de que el mejor servicio a la evangelización es el testimonio de aquellos que creen. Un testimonio que no va en la línea de la apologética intelectual, si se me permite hablar así, sino más bien en la línea del testimonio de la propia vida. Se trata del testimonio de la caridad. El papa nos llama a todos los creyentes a profundizar en nuestro bautismo y a ofrecer desde la gratuidad y el servicio ese mensaje del evangelio en nuestra vida cotidiana.

Otro aspecto que seguro interesa a muchos de nosotros es el ámbito de la Fe. Estamos en el año de la Fe y seguro que también podemos encontrar en estos libros algo que nos ayude a dar más sentido a nuestra Fe en este importante año.

Evidentemente, todo lo que nos transmite el Papa va en esta línea. Ya lo ha dicho en alguna de sus últimas intervenciones. Sin la hipótesis Dios, la Iglesia puede ser una buena ONG, pero nada más. Lo nuestro, nos dice el Papa, no es ofrecer el servicio de una ONG, sino ofrecer lo mejor que tiene la Iglesia: la buena noticia de Jesucristo. La experiencia de la salvación, la conciencia de ser hijos, de sabernos perdonados, amados gratuita e infinitamente… es el punto de vista desde el que se ha de entender primariamente toda labor que realiza la Iglesia. La Iglesia vive de la fe. La fe es la que nos mueve.

¿Tienen algún plan de publicar más obras del Papa Francisco? Si fuera así y si lo estima adecuado, adelántenos algo.

La editorial Publicaciones Claretianas de Madrid, aunque es una editorial pequeña de libro religioso en España, forma parte del CLARET Publishing Group. La pertenencia a este grupo editorial nos hace depositarios para nuestro país de los derechos de publicación de los libros que se editan en cualquiera de nuestras editoriales a nivel internacional. La editorial claretiana de Buenos Aires tiene los derechos originalmente de estas obras del Papa y está tramitando derechos con múltiples lenguas, países y casas editoriales. Nosotros aquí tenemos en cartera publicar, de momento, seis libros del nuevo Papa Francisco. Ahora, en un primer momento, saldrán estos dos que han sido anunciados. Uno antes de la Semana Santa, otro después, como a mediados del próximo mes. No tenemos prisa. La presión mediática es fuerte, pero queremos mantener nuestro estilo y realizar este servicio lo mejor posible. Nuestro interés no es otro que ir divulgando la obra del Papa Francisco desde el interés pastoral. Queremos ofrecer un servicio al Pueblo de Dios sin caer en lo efímero que tienen tantas veces los productos excesivamente mediáticos. De momento, es todo lo que yo le puedo decir.

Por último, le solicito que haga un poco de profeta y nos comente cómo cree que el carisma del Papa Francisco impactará en la Iglesia.

No me siento capaz de aventurar un juicio tan rápido sobre una cuestión tan importante. Creo que el nuevo Papa trae un estilo agradable y cercano a la gente. Es un talante personal que gusta, y eso es bueno. Al fin y al cabo, el Papa es, antes que nada, un pastor que ha de guiar al pueblo. Su labor es la de ser un líder. No conviene esperar de él otra cosa que esa. Lo importante es que el Papa cumpla su función de liderazgo espiritual y de comunión visible de la Iglesia. Cualidades a él no le faltan. Entendemos que ayuda de lo alto tampoco le ha de faltar. Creo que los medios de comunicación también se van a entender muy bien con este Papa y van a facilitar que su voz se oiga bien

Gracias de nuevo P. Fernando. Ha sido un placer compartir esta entrevista con usted.

A vosotros os queda la edición de la misma. Espero que sirva para divulgar la obra y la persona de nuestro nuevo Papa y que juntos sigamos trabajando en esta línea de Nueva Evangelización. Muchísimas gracias por esta gran ayuda. Un abrazo.

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* El Padre Fernando es natural de Bilbao (1969), y misionero Claretiano. Aparte de sacerdote es Licenciado en Ciencias de la Información-Periodismo (UPV); Máster en Edición (Univ. Salamanca); Licenciado en Estudios Eclesiásticos (Univ. de Deusto) y Licenciado en Teología de la Vida Religiosa (Univ. Pontificia de Salamanca). En la actualidad es Director de la editorial católica Publicaciones Claretianas y profesor de Medios de Comunicación y Teología de la Misión en la escuela Regina Apostolorum, dependiente del Instituto Teológico de Vida Religiosa de Madrid.