1 de abril de 2014

Evangelio de hoy comentado por Manuel Robles



Texto del Evangelio (Jn 5,1-3.5-16): Era el día de fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la Probática, una piscina que se llama en hebreo Betsaida, que tiene cinco pórticos. En ellos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, esperando la agitación del agua. Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, viéndole tendido y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo, le dice: «¿Quieres curarte?». Le respondió el enfermo: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua; y mientras yo voy, otro baja antes que yo». Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y anda». Y al instante el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar. 

Pero era sábado aquel día. Por eso los judíos decían al que había sido curado: «Es sábado y no te está permitido llevar la camilla». Él le respondió: «El que me ha curado me ha dicho: ‘Toma tu camilla y anda’». Ellos le preguntaron: «¿Quién es el hombre que te ha dicho: ‘Tómala y anda?’». Pero el curado no sabía quién era, pues Jesús había desaparecido porque había mucha gente en aquel lugar. Más tarde Jesús le encuentra en el Templo y le dice: «Mira, estás curado; no peques más, para que no te suceda algo peor». El hombre se fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.

31 de marzo de 2014

EL SÍNODO EXTRAORDINARIO SOBRE LA FAMILIA TIENE UNA HISTORIA

Antes de empezar a platicar sobre la III Asamblea General Extraordinaria sobre la Familia, me gustaría contar con poquitas palabras la historia de todo esto. 

Sabemos que el Magisterio de la Iglesia es amplio y variado, toca todos los temas. El Magisterio de la Iglesia está ahí al alcance de nuestra mano, grandiosos documentos escritos por los santos por los papas de todos los siglos y lo emocionante de todo esto es que los que ya tenemos más de medio siglo en este mundo somos testigos, por ejemplo, del Concilio Vaticano II de donde parte toda esta riqueza de los Sínodos Ordinarios y Extraordinarios y las nuevas generaciones lo son de todo este nuevo aire que se respira a todo pulmón desde el balcón de San Pedro hasta las últimas y más alejadas periferias. 

En toda esta historia la presencia del Papa Paulo VI es vital. Este Papa, que junto con Juan XXIII iniciaron la aventura del “aggiornamento”, y que ya va también a los altares, forma parte importante de estos antecedentes que nos ocupan hoy. 

Así pues, la I Asamblea General Extraordinario (11 – 28 de Octubre de 1969), esta Asamblea quería buscar los modos y procedimiento para poner en práctica la “colegialidad” de los Obispos con el Papa, tema muy tratado en el Concilio Vaticano II. De esta Asamblea brotaron los Sínodos Trienales que hemos visto y vivido a través de estos años…. Como ejemplo nombramos: el III Sínodo sobre la Evangelización….del que brotó la grandiosa Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi del Papa Pablo VI. Luego el IV Sínodo sobre la Catequesis cuyo fruto es la maravillosa Exhortación Catechesi Tradendae del Papa Juan Pablo II….. El V «La familia cristiana» con la reafirmación de la enseñanza de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio y los contenidos de la Encíclica «Humanae vitae» fueron la tarea central de este Sínodo. En esta Asamblea, los Padres sinodales redactaron el "Mensaje a las familias cristianas en el mundo moderno" y propusieron una "Carta de los derechos de la familia" que Juan Pablo II concretó el 22 de octubre de 1983. El Papa publicó además la Exhortación Apostólica «Familiaris consortio» del 22 de noviembre de 1981, como fruto de la discusión y de las propuestas de la Asamblea…. Y otros tantos Sínodos que han dado y siguen dando frutos incalculables. 

II Asamblea General Extraordinaria (24 de noviembre - 8 de diciembre de 1985) «Vigésimo aniversario de las conclusiones del Concilio Vaticano II» Convocado de forma especial por el Papa Juan Pablo II, el Sínodo conmemoró el XX aniversario de la conclusión del Concilio Vaticano II y evaluó el estado de renovación de la Iglesia. Las discusiones se centraron en los documentos del Concilio Vaticano II y en su aplicación por parte de la Iglesia en todo el mundo. En respuesta a la propuesta de los Padres sinodales en esta Asamblea, el Santo Padre autorizó la compilación y publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, difundido en 1992. Aquí se empieza a vislumbrar la genialidad del ahora Papa Emérito Benedicto XVI, quien dirigió la Comisión creada para la elaboración del Catecismo. 

Es entonces que nos percatamos de la importancia de esta III Asamblea que se prepara a su realización en el mes de Octubre de 2014….. viendo hacia atrás en la historia, lo que han sido las dos anteriores y los frutos que han dado podemos comprender lo que significa esta extraordinaria reunión de Obispos para la Iglesia y el mundo. Somos los testigos, los protagonistas y los discípulos misioneros que llevaremos adelante la tarea de que todo esto sea conocido, aprovechado, vivido en la Iglesia y en cada familia del mundo. ¿ te entusiasma saber todo lo que puedes hacer desde ahora para vivirlo? 

¿Te emociona saber que tu oración llegará al Señor para que esta Asamblea Extraordinaria esté llena del Espíritu Santo? ¿ quisieras inventar modos, caminos para que a todos contagie la alegría y la novedad que se vive en la Iglesia? 

Josefina Rojo

28 de marzo de 2014

Los pasos de Semana Santa

Partamos de una pregunta ¿qué entendemos por la pasión?, ¿qué es lo que intenta plasmar los pasos que desfiles procesionalmente en Semana Santa?

La pasión fue definida ya en el siglo XII por La Leyenda Dorada, obra que en la Edad Media alimento la piedad de los fieles, como “un retablo a través del cual se contemplan unos aspectos de la vida de Cristo”: La amargura de sus dolores, la humillación de sus escarnios, el lugar en que murió (el Calvario)

Las representaciones gráficas de la pasión se convierten de en una especie de drama teatral, de sermón gráfico, que llenaban las calles en determinadas fechas e impactaban a los creyentes al traer ante ellos el recuerdo de los momentos cumbres del misterio de la redención. 

Tradicionalmente la Semana Santa era una Pasión viva y vivida, donde el verdadero protagonismo era de Cristo y del pueblo que la contemplaba, decía José Luis Martín Descalzo que “en aquella mi Semana santa de los años cincuenta yo descubrí algo que aún desconocía, que los verdaderos protagonistas de la Semana Santa de Valladolid no eran los pasos de Gregorio Fernández o de Juan de Juni, sino las gentes que en las procesiones les rodeaban. Por eso, en aquellos años, cuando yo iba en medio de la procesión tras el paso imponente de Jesús entra los dos ladrones, mis ojos no se iban ya hacia los Cristos de palo, sino hacia los cristos de carne que contemplaban la procesión a derecha e izquierda”.

Era una pasión viva y vivida porque en ella el pueblo, los fieles, se indiginaba con los sayones, los verdugos, los malos del relato, y se solidarizaba compasivamente con Cristo y con su madre, se siente Cireneo o Verónica, o se avergüenza de ser Judas o Barabás. 

El pueblo en las procesiones de Semana Santa sale de la esfera de la reflexión y de la meditación en la interior del templo, para vivir, y mostrar en la calle, públicamente, el proceso de la pasión y muerte de Cristo, y sentir de una manera real el sacrificio redentor de Cristo, ese Cristo que el fiel sabe que está muriendo por él, por sus pecados, por darle vida. En línea con lo dicho tiene sentido la invitación que se hace en la mañana del Viernes Santo a que el pueblo fiel de Valladolid acuda a la plaza mayor a escuchar la siete palabras que el Redentor dijo desde la Cruz.

Los pasos de Semana Santa son grupos escultóricos de varios personajes colocados a modos de una escena teatral que representan distintos momentos de la pasión y muerte de Jesucristo, siguiendo en todo la narración del Evangelio. Es por tanto una evocación o memoria gráfica, plástica, de los relatos de la pasión que tiene por finalidad:

Las escenas de los pasos tienen por finalidad Ilustrar al pueblo, recordarle, enseñarle lo que los evangelios nos cuentan de la pasión de Cristo. No debemos olvidar que las imágenes son el libro del pueblo, de los iletrados. Lo que el hombre de letras adquirían por la lectura, aquellos que no sabían leer lo captaban por el sermón o por la imágenes, pintadas o esculpidas.

Javier de la Cruz

27 de marzo de 2014

El lugar de la vida

Si todos los hombres tienen esperanza de salvación, hasta tal punto que dependerá de la respuesta libre que cada uno decida, es debido a la respuesta que María, la Madre de Dios, dio a la petición del Ángel Gabriel en su visita enviado por Dios. Ese Sí clamoroso y decidido a entregar su vida para dar Vida de Gracia y de salvación es el nacimiento de la redención de todos los hombres.

María entregó su vida para dar Vida, Vida de Gracia por obra y Gracia de Dios. Vida que da Vida y salva la vida de todos los hombres. ¿Qué ocurre hoy con las madres que siembran la muerte de sus propios hijos? Hijos de sus propias entrañas e hijos creados por Dios dentro de sus senos. Porque la vida es un don de Dios y nadie puede arrogarse el derecho a decidir interrumpirla.

Cada hijo trae una misión y es una oportunidad de salvación para sus propios padres.Una salvación que se concreta en una llamada a cumplir esa misión de dar vida, de acompañar en la vida, proteger, cuidar y educar para ser salvo según la Voluntad de Dios. No son simples palabras sino propia vida que se plasma en experiencias concretas como la ocurrida al seleccionador de la selección española Vicente del Bosque, ver aquí, con su hijo Alvaro.

Nadie es dueño de su propio cuerpo. Le ha sido entregado para cuidarlo, protegerlo hasta su desenlace final. Y eso entendemos y hacemos todos los hombres. Pero, menos aún, las madres de sus hijos vivos en sus vientres. Son, eso sí, el lugar donde nacen y crecen sus hijos hasta salir al mundo está dentro de su cuerpo, pero la vida de sus hijos no les pertenece. No admite ninguna discusión, y los que lo hacen mienten, porque científicamente probado está que el embrión es un ser humano desde su concepción y ya en las primeras semanas, tamaño de un dedo, su morfología (cabeza, ojos, manos...) está a la vista y formada.

Y ese nacimiento va a cambiar tu vida. Quizás no sea como tú has pensado y quieres, pero, eso es seguro, será para tu bien y tu salvación. Gracias a María y a su "Si" libre, la verdadera Vida eterna ha nacido en nosotros, sólo tienes que decir Sí tú también.

Salvador Pérez Alayón

26 de marzo de 2014

La devoción a San José

El Espíritu Santo ha hecho que san José haya entrado de lleno en la vida de la Iglesia, dando a entender que él quiere que la Iglesia, y la Iglesia somos todos, vuelva los ojos al santo Patriarca. Fue y es Santa Teresa de Jesús, la que más ha contribuido y contribuye a esta presencia de san José tierna, poderosa, activa y enormemente benéfica para la misma vaya siempre en aumento.

E. B. Juan XXIII puso bajo su amparo y protección las tareas del concilio Vaticano II, para que sus frutos para la Iglesia fuesen más abundantes y ricos…Sería volver las espaldas a la realidad y a los deseos y proyectos del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia y en la historia de la salvación no meter de lleno a San José en nuestra vida cristiana.

El B. Juan Pablo II en la Redemptoris Custos afirma que el Vaticano II ha sensibilizado de nuevo a todos hacia las grandes cosas de Dios, hacia la economía de la salvación, de la que San José es ministro particular (RC 32). No podemos llevar a cabo este servicio a la economía de la salvación tanto a nivel personal de santificación, como a nivel de evangelización y colaboración en la extensión del reino de Jesucristo, sin una presencias fuerte y activa de san José, que todo lo puso y vivió al servicio de la persona y misión de Jesucristo, es decir a la salvación de todos los hombres.

Una vuelta sincera al santo Patriarca, un meter más a san José en nuestra vida de cada día será un rejuvenecimiento espiritual y un vivir más intensamente la vida y santidad cristiana. Una vuelta a su vida interior, a su intimidad y trato con Cristo –en especial personas de oración siempre le habían de ser aficionadas- a su unión con Dios, a su trabajo manual silencioso y con amor, a su misión de Custodio de Jesús y María llevada con grande alegría,, a su sencillez y discreción, a su disponibilidad pronta y total a la voluntad del Padre del cielo será la mejor garantía de una vida cristiana auténtica y gozosa. 

San José es un enorme don del cielo que el Padre nos ha dado a la Iglesia en que vivimos `para que a través de él podamos adentrarnos más y más en el misterio de la salvación de los hombres, y esto lo logramos sendo devotos de san José, como santa Teresa que en frecuentes y graves episodios de su vida y las fundaciones de sus conventos y en sentidas frases y párrafos de sus escritos manifiesta una confianza ilimitada en su Padre y Señor san José, intensificada con una intimidad y entrega reciproca y una conciencia de filiación en constante intercambio d amor. 

San José socorre y protege a la santa Reformadora en sus enfermedades y en todas sus necesidades. Santa Teresa le dedica y consagra sus monasterios y no se cansa de inculcar su veneración, la devoción a él, el agradecimiento y la confianza.

Que esa es la devoción a san José, un sentimiento o actitud de admiración, respeto, amor, cariño y adhesión que se manifiesta , como dice Santa Teresa en los servicios que le hacemos y en imitar sus virtudes (V 6,8) , que nos lleva a vivir con San José –el alma vive más donde ama que donde anima-. Que nos lleva a aprovecharnos de su poder inmenso de intercesión desde una confianza total en él.

Por eso precisamente con san José hay que vivir no solo en el templo sino traerle viviente y operante en nosotros, en nuestra vida de cada día, Tenemos que acostumbrarnos a verle en la calle, en el campo, en las plazas y paseos, en las reuniones, en la oficina en el taller, en los momentos difíciles y adversos y en las circunstancias dulces y favorables, viviendo en la vida de familia, santificando con su presencia y recuerdo ese santuario de amor y cuna de la vida que es.

San José se convierte en un ser vivo para nosotros desde el momento que nos ponemos confiadamente bajo su patrocinio, tutela y custodia y a la sombra de sus sencillas y excelsas virtudes para poder vivir mejor como verdaderos hijos de Dios, que este es el fin de la devoción a san José: llevarnos a Jesús. José como María y junto con ella, es el camino para conducirnos a Jesucristo. José siempre está unido a María y a Jesús. “Que no sé como se puede pensar en la Reina de los ángeles en el tiempo que tanto pasó con el Niño Jesús, que no den gracias a José por lo bien que les ayudó en ellos” (V 6,8) José siempre al servicio de Maria y Jesús.

La Iglesia, dice Pablo VI, invoca a san José como protector con un profundo y actualísimo deseo de hacer florecer su terrena existencia con genuinas virtudes evangélicas, como las suyas. Para eso sirve la sincera y verdadera devoción a San José. De ahí el grito de Santa Teresa, llamándonos a ser devotos de San José: “Solo pido por amor de Dios que lo pruebe quien no me creyere y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca y tenerle devoción” (V 6,8). Por eso “querría yo persuadir a todos fuesen muy devotos de este glorioso santo por la experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios. No he conocido persona que de veras le sea devota y haga particulares servicios que no la vea muy aprovechada en la virtud, porque aprovecha en gran manera a las almas que a él se encomiendan. Paréceme ha algunos años que cada uno en su día le pido una cosa y siempre la veo cumplida... Si va algo torcida la petición, ella endereza para más bien mío”. (V 6,7).

P. Román Llamas ocd