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10 de julio de 2016

BLOG DESTACADO: "CAMINO DE SANTIDAD"


Un blog joven, diseñado por un joven, Brandon Carvajal, que encuentra en la vida de los santos y en la Iglesia el "Camino de Santidad". Es un gusto grande presentar este Blog tan bien documentado y que nos llega desde Costa Rica. América Central.

El mismo Brandon nos explica el porqué de su Blog:

¿Qué significa para mi tener un blog católico?

En el mundo de las redes sociales existen muchos blog, pero un blog católico debe hacer la diferencia de los demás ya que damos un mensaje de esperanza y salvación a los que nos lean.

¿Qué impacto evangelizador he encontrado al tenerlo?

Ha sido de gran impacto ya que Dios siempre me sorprende, ya que aunque no tenga publicada una entrada reciente en el blog siempre hay personas que lo visitan.
¿Por qué soy bloguero con el Papa?

Bloguero con el Papa porque a pesar de que somos de varios países nos une la misma misión evangelizadora.

SIGUELO AQUÍ:
BLOG: CAMINO DE SANTIDAD

26 de mayo de 2016

Jóvenes Eucaristicos



Sabemos muy  bien como la  juventud  del siglo XXI tiene  grandes  retos, ya  que en el mundo que vivimos hay tentaciones, pero por el contrario Cristo siempre  nos dice  que seamos fuertes  y  valiente. “Tengan ánimo y  valor, no les teman ni se  asusten ante  ellas, por  el Señor tu Dios va  contigo; no te dejara ni te  abandonara. “ Dt 31,6.

Podemos ver como Dios le  habla  al pueblo de  Israel y  le dice  que no teman ni se asusten porque Dios les  acompaña.  Cada joven no debe considerarse solo ni angustiado,  por el contrario debe  estar lleno de valor y firmeza  para  que cuando la  prueba  y la  tentación vengan él pueda  salir victorioso.

Sabemos que Dios no nos ha  dejado solos que  tenemos el mejor mangar que  se llama  la Eucaristía y en la  palabra  de Dios nos quedara muy claro cuál es  el verdadero pan que  debemos comer  para  seguir adelante  en nuestras  luchas diarias.  “Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo. “
Jn 6, 48-51.

Jesús nos lo deja  muy claro que él es el pan de vida, el que come  de  ese  pan vivirá para  siempre lo que nos dice  es  que  cuando nos acercamos a comulgar nos unimos también  al cielo a la comunión  de los  santos. La  eucaristía no debemos verla como un simple  pan que se nos da sino como ese  alimento que nos da vida en plenitud.

Y sigue diciéndonos “Mi carne es  verdadera comida  y mi sangre es verdadera  bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre vive en mí y yo en él“Jn 6, 55-56.
Nos lo vuelve  a  decir  por  si no nos quedó claro mi carne y mi sangre  es  verdadera  comida y bebida, no es cualquier  pan o cualquier vino sino es el mismo Cristo el que comemos y bebemos en la  comunión.  Al final nos dice el que come mi carne y bebe mi sangra  vive  en mí y yo en él, nos convertimos en otros Cristos ya que él nos abraza  y nosotros a él.

Para concluir  unas  últimas  palabras debemos ser jóvenes  eucarísticos  que cuando participemos de la  Eucaristía no pasemos desapercibidos  de tan gran misterio que Dios nos dejó, sino por el contrario debemos participar activamente  de tan gran sacramento que nos salva y vivifica.   

“Tenemos con nosotros el "pan de los peregrinos", el sacramento del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, que se nos ofrece como fuente inagotable, para sacar de ella fuerza, serenidad, confianza en cada momento de la existencia”. San Juan Pablo  II.

Brandon Carvajal. (San José, Costa Rica)


Autor del Blog Camino de Santidad 

Imagen de la pelicula Mary's Land.

28 de octubre de 2014

¿Quién fue el Papa numero 40?


Inocencio I De acuerdo al "Liber Pontificalis" fue nativo de Albano; su padre se llamaba Inocencio. Creció entre el clero romano y en el servicio de la Iglesia Romana. Después de la muerte de Anastasio (diciembre de 401) fue unánimemente elegido Obispo de Roma por el clero y el pueblo. No nos ha llegado mucho concerniente a sus actividades eclesiásticas en Roma. No obstante, hay buen testimonio de uno o dos ejemplos de su celo por la pureza de la fe católica y la disciplina eclesiástica: él le quitó varias iglesias en Roma a los novacianos (Sócrates, Hist. de la Iglesia VII.2) y logró que Marco, un seguidor de Fotino, fuera expulsado de la ciudad. Probablemente no fue sin su concurrencia que el emperador Flavio Honorio publicó desde Roma (22 de febrero de 407) un drástico decreto contra los maniqueos, los montanistas, y los priscilianos (Códice Teodosiano, XVI, 5, 40). A través de la munificencia de Vestina, una rica matrona romana, Inocencio pudo construir y dotar ricamente una iglesia dedicada a los Santos Gervasio y Protasio; esto fue el antiguo título Vestinoe, la que todavía se mantiene bajo el nombre de San Vitale. El asedio y captura de Roma por los ostrogodos bajo Alarico (408-10) ocurrió durante su pontificado. Cuando, en el tiempo del primer asedio, el líder bárbaro hubo declarado que se retiraría solo con la condición que los romanos acordaran una paz favorable a él, una embajada de los romanos fue donde Honorio, en Rávena, para tratar, de ser posible, lograr la paz entre él y los godos. El Papa Inocencio también se unió a esta embajada, pero todos sus esfuerzos para lograr la paz fallaron. Los godos entonces recomenzaron de nuevo el asedio de Roma, así que el Papa y los embajadores no pudieron retornar a la ciudad, la cual fue tomada y saqueada en el año 410. Desde el inicio de su pontificado, Inocencio a menudo actuó como cabeza de toda la Iglesia, ambas Oriente y Occidente.

En su carta al arzobispo Anisio de Tesalónica, en la cual informa la noticia de su propia elección a la Santa Sede, él también confirma los privilegios que habían sido otorgados al arzobispo por los Papas anteriores. Cuando Illyria oriental cayó ante el Imperio Oriental (379) el Papa San Dámaso I había afirmado y preservado los antiguos derechos del papado en aquellas partes, y su sucesor Siricio le había concedido al arzobispo de Tesalónica el privilegio de confirmar y consagrar a los obispos de Illyria Oriental. Estas prerrogativas fueron renovadas por Inocencio (Ep. I), y por una carta posterior (Ep. XIII, 17 de junio de 412) el Papa confió la administración suprema de la diócesis de Illyria Oriental al arzobispo Rufo de Tesalónica, como representante de la Santa Sede. Por este medio el vicariato papal de Illyria descansó sobre una base sólida, y los arzobispos de Tesalónica se convirtieron en vicarios de los Papas. El 15 de febrero de 404 Inocencio le envió un importante decreto al obispo Victricio de Rouen (Ep. II), quien había depositado ante el Papa una lista de asuntos disciplinarios para su decisión. Los puntos en discusión se referían a la consagración de obispos, admisión a los rangos del clero, las disputas entre clérigos, por medio de lo cual se llevaron importantes asuntos desde el tribunal episcopal a la Sede Apostólica, también las ordenaciones del clero, celibato, la recepción a la Iglesia de los conversos novacianos o donatistas, monjes y monjas. En general, el Papa indicó que la disciplina de la Iglesia Romana es la norma que deben seguir los otros obispos. Inocencio dirigió un decreto similar a los obispos españoles (Ep. III) entre los cuales habían surgido dificultades, especialmente respecto a los obispos priscilianos. El Papa reguló este asunto y al mismo tiempo afirmó otros asuntos de disciplina eclesiástica.
Cartas similares, de contenido disciplinario, o decisiones de casos importantes, se enviaron al obispo Exuperio de Tolosa (Ep. VI), a los obispos de Macedonia (Ep. XVII), a Decencio, obispo de Gubbio (Ep. XXV), a Félix, obispo de Nocera (Ep. XXVIII). Inocencio también remitió cartas más cortas a varios otros obispos, entre ellos a dos obispos británicos, Máximo y Severo, en los cuales él decidió que los sacerdotes que hubiesen tenido hijos después de su ordenación debían ser removidos de su sacro oficio (Ep. XXXIX). El Sínodo de Cartago (404) envió mensajeros al obispo de Roma, o al obispo de la ciudad donde se encontraba el emperador, para tomar las medidas necesarias para un tratamiento más severo a los montanistas. Los enviados vinieron a Roma, y el Papa Inocencio obtuvo del emperador Honorio un fuerte decreto contra aquellos sectarios africanos, por lo cual muchos adherentes del montanismo fueron inducidos a reconciliarse con la Iglesia.
El Oriente cristiano también reclamó parte de la energía del Papa. San Juan Crisóstomo, obispo de Constantinopla, quien fue perseguido por la emperatriz Eudoxia y el patriarca alejandrino Teófilo, se puso bajo la protección de Inocencio. Teófilo ya le había informado al Papa de la destitución de Juan, siguiendo el ilegal Sínodo del Roble (ad quercum). Pero el Papa no reconoció la sentencia del sínodo, convocó a Teófilo a un nuevo sínodo en Roma, consoló al exiliado patriarca de Bizancio, escribió una carta al clero y al pueblo de Constantinopla en la cual les censuraba severamente su conducta hacia su obispo (Juan), y anunciaba su intención de convocar un sínodo general, en el cual el asunto sería examinado minuciosamente y decidido. Se sugirió a Tesalónica como el lugar de la asamblea. El Papa le informó a Honorio, emperador de Occidente, de estos procedimientos, tras lo cual el último escribió tres cartas a su hermano, el emperador oriental Arcadio, y urgió a Arcadio a citar a los obispos de Oriente a un sínodo en Tesalónica, ante el cual comparecería el patriarca Teófilo. Los mensajeros que llevaron estas tres cartas fueron mal recibidos, pues Arcadio favorecía a Teófilo. A pesar de los esfuerzos del Papa y del emperador de Occidente, el sínodo nunca se realizó. Inocencio permaneció en correspondencia con el exiliado Juan; cuando, desde su lugar de destierro, el último le agradeció por su amable cuidado, el Papa le respondió con otra carta reconfortante, la cual el exiliado obispo recibió solamente poco tiempo antes de su muerte (407) (Epp. XI, XII). El Papa no reconoció a Arsacio y Ático, quienes habían subido a la Sede de Constantinopla en lugar del ilegalmente depuesto Juan.
Luego de la muerte de Juan, Inocencio deseaba que el nombre del fallecido patriarca fuese restituido a los dípticos, pero Ático no cedió hasta después de la muerte de Teófilo (412). El Papa obtuvo de muchos obispos orientales un reconocimiento similar del daño hecho a San Juan Crisóstomo. El cisma en Antioquia, que se remontaba a los conflictos arrianos, fue finalmente resuelto en tiempos de Inocencio. Alejandro, patriarca de Antioquia, logró (413-15) ganar para su causa a los adherentes del anterior obispo Eustacio; también recibió dentro de los rangos de su clero a los seguidores de Paulino, quien había escapado a Italia y había sido ordenado allí. Inocencio informó a Alejandro de estas actuaciones, y como Alejandro restauró el nombre de Juan Crisóstomo a los dípticos, el Papa entró en comunión con el patriarca antioqueno, y le escribió dos cartas, una en nombre de un sínodo romano de veinte obispos italianos, y otra en su propio nombre (Epp. XIX y XX). Acacio, obispo de Beroea, uno de los más celosos oponentes de Crisóstomo, había buscado obtener re-admisión a la comunión con la Iglesia Romana a través del mencionado Alejandro de Antioquia. El Papa le informó a el, por medio de Alejandro, las condiciones bajo las cuales reasumiría comunión con él (Ep. XXI). En una posterior carta Inocencio resolvió varios asuntos sobre disciplina eclesiástica (Ep. XXIV).
El Papa también le informó al obispo macedonio Maximiano y el sacerdote Bonifacio, quien había intercedido ante él por el reconocimiento de Ático, patriarca de Constantinopla, de las condiciones, las cuales fueron similares a aquellas requeridas del antedicho patriarca de Antioquia (Epp. XXII y XXIII). En las controversias origenistas y pelagianas, también se invocó la autoridad del Papa desde varias sedes. San Jerónimo y las monjas de Belén fueron atacados en sus conventos por los brutales seguidores de Pelagio, un diácono fue asesinado, y una parte de los edificios fue incendiada. Juan, obispo de Jerusalén, quien estaba en malos términos con Jerónimo debido a la controversia origenista, no hizo nada para prevenir estos ultrajes. A través de Aurelio, obispo de Cartago, Inocencio le envió a San Jerónimo una carta de condolencia, en la cual le informa que emplearía la influencia de la Santa Sede para reprimir tales crímenes; y si Jerónimo daba los nombres de los culpables, el procedería ulteriormente sobre el asunto. El Papa enseguida escribió una sincera carta de exhortación al obispo de Jerusalén, y le reprochó su negligencia en su deber pastoral.
Inocencio también se vio forzado a tomar parte en la controversia pelagiana. En el 415, sobre la propuesta de Paulo Orosio, el sínodo de Jerusalén trató el asunto de la ortodoxia de Pelagio ante la Santa Sede. El sínodo de obispos orientales celebrado en Dióspolis (diciembre de 415) que absolvió a Pelagio, al cual este último engañó con respecto a sus enseñanzas reales, acercó a Inocencio a favor del hereje. En el informe de Orosio respecto a los procedimientos en Dióspolis, los obispos africanos se reunieron en sínodo en Cartago (416) y confirmaron la condenación pronunciada en el 411 contra Celestio, quien compartía las opiniones de Pelagio. Los obispos de Numidia hicieron lo mismo en el mismo año en el Sinodo de Mileve. Ambos sínodos informaron al Papa sobre sus trabajos y le pidieron confirmar sus decisiones. Poco después de esto, cinco obispos africanos, entre los que se encontraban San Agustín, escribieron una carta personal a Inocencio respecto a sus propias posiciones en el asunto del pelagianismo. Inocencio en su respuesta alabó a los obispos africanos, porque, conscientes de la autoridad de la Sede Apostólica, habían apelado a la Cátedra de Pedro; el rechazó las enseñanzas de Pelagio y confirmó las decisiones redactadas por los Concilios de África (Ep. XXVII-XXXIII); además rechazó las decisiones de los sínodos de Dióspolis. Pelagio ahora envió una confesión de fe a Inocencio, la cual, sin embargo, fue solamente entregada a su sucesor (Papa San Zósimo), pues Inocencio falleció antes de que el documento llegara a la Santa Sede. Fue enterrado en una basílica sobre las catacumbas de Ponciano, y fue venerado como un santo. El fue un hombre muy enérgico y activo, y un gobernante altamente talentoso, quien cumplió admirablemente los deberes de su cargo.


Bibliografía: Epistola elig; Pontificum Romanorum, ed. COUSTANT, I (Paris, 1721); JAFFÉ, Regesta Rom. Pont., I (2nd ed.), 44-49; Liber Pontificalis, ed. DUCHESNE, I, 220-224; LANGEN, Geschichte der römischen Kirche, I, 665-741; GRISAR, Geschichte Roms und der Päpste im Mittelalter, I, 59 sqq., 284 Sqq.; WITTIG, Studien zur Geschichte des Papstes Innocenz I. und der Papstwahlen des V. Jahrh. in Tübinger Theol. Quartalschrift (1902), 388-439; GEBHARDT, Die Bedeutung Innocenz I. für die Entwicklung der päpstlichen Gewalt (Leipzig, 1901).

21 de octubre de 2014

San Anastasio I



Un pontífice que es recordado primordialmente por su condenación del Origenismo. Romano de nacimiento, se convirtió en Papa en el 399, y murió en poco menos de cuatro años. Entre sus amigos estaban San Agustín, San Jerónimo y San Paulino de Nola. Jerónimo habla de él como un hombre de gran santidad, que era rico en su pobreza. Gobernó durante el tiempo de las invasiones bárbaras.

Bibliografía: Acta SS., III, September; BUTLER, Vidas de los Santos. 27 de septiembre.

14 de octubre de 2014

¿Cuál fue el Papa que decreto el celibato para los Clerigos?



San Siricio, papa numero 38º de la Iglesia católica, ofició de pontífice entre 384 y su muerte, acaecida en 399. Su actividad tendió a reforzar la autoridad de la Iglesia de Roma, a través de decretales pontificias y epístolas a obispos que contenían reglas, disposiciones y decisiones conciliares. Colaboró en repetidas oportunidades con Ambrosio de Milán, e Isidoro de Sevilla lo recordó como clarissimus pontifex («ilustre pontífice»).1
Al morir el papa Dámaso I en diciembre de 384, Jerónimo de Estridón era un fuerte candidato para sucederlo. Había tratado asiduamente a Dámaso y trabajado bajo su influjo en Roma. Sin embargo, su fuerte carácter y las tensiones que se habían suscitado entre el clero de Roma y él hicieron que no tuviera la aceptación necesaria.2 Fue elegido Siricio, quien comenzó su pontificado en 384. Jerónimo abandonó definitivamente Roma en agosto de 385 y regresó a Oriente, estableciéndose en Belén.2
Siricio fue el primer papa en utilizar su autoridad en sus decretos utilizando palabras como: "Mandamos", "Decretamos", "Por nuestra autoridad..." en el estilo retórico típico del emperador. Siricio fue también el primero en usar el título de Papa.
Consagró la primera basílica de San Pablo Extramuros. Su nombre aún puede verse en una de las columnas de esta basílica que no fue dañada durante el incendio de 1823 que casi la destruyó totalmente.
Decretó el celibato para los clérigos.
Murió el 26 de noviembre de 399 y está enterrado en las catacumbas de Priscila. Su nombre no fue incluido en la lista de los santos hasta el siglo XVIII, por el papa Benedicto XIV.

7 de octubre de 2014

¿Quién fue el Papa Damaso I?


 Este Pontífice se hizo famoso por haber redactado y hecho grabar los epitafios o lápidas en los sepulcros de muchos famosos mártires de las catacumbas de Roma.
De familia española, el santo fue secretario de los Pontífices, San Liberio y San Félix, y al ser elegido Papa, en el año 366, hizo honor a su nombre, que significa "domador", porque tuvo que sofocar una sangrienta rebelión que se levantó en Roma contra él.
Tuvo como Secretario al gran San Jerónimo, a quien le encargó que tradujera la S. Biblia al idioma popular, conocida con el nombre de "La Vulgata", y que fue empleada por la Iglesia Católica durante cerca de 15 siglos.
La tradición señala que el Papa San Dámaso fue el que introdujo en las oraciones de los católicos el "Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén". Durante todo su pontificado se preocupó por conseguir que los obispos de todas las naciones reconocieran al Sumo Pontífice de Roma como el obispo más importante del mundo.

Murió el 11 de diciembre del año 384 a la edad de 80 años. Fue sepultado en la tumba que él mismo se había preparado humildemente, alejado de las tumbas de los santos famosos de Roma. Después construyeron sobre su sepulcro la basílica llamada San Dámaso.

30 de septiembre de 2014

¿Quién fue el Papa Liberio?


 Fue Pontífice desde el año 352 al 366 d.C. Según el Catálogo Liberiano, el Papa San Julio I murió el 12 de abril, y Liberio fue consagrado el 22 de mayo. Como este día no cayó domingo, probablemente el día fue el 17 de mayo. Nada se sabe sobre su vida previa excepto que era un diácono romano. De Rossi le atribuye un epitafio conservado en una copia por un peregrino del siglo VII, seguido por varios críticos, incluido Duchesne. Los principales puntos en él son que el Papa confirmó la Fe Nicena en un concilio, y murió en el exilio por la fe, a menos que lo consideremos “un mártir por exilio”. Funk le atribuye el epitafio al Papa San Martín I. De Rossi, sin embargo, declaró que ningún epigrafista podía dudar de que los versos son del siglo IV y no del VII; aún así no es fácil adaptar las líneas a Liberio. El texto aparece en De Rossi, "Inscr. Christ. Urbis Romæ", etc., II, 83, 85, u Duchesne, "Liber Pontificalis", I, 209. Vea De Rossi en "Bull. Archeol. Crist." (1883), 5-62; y Von Funk en "Kirchengesch. Abhandl.", I (Paderborn, 1897), 391; Grisar en "Kirchenlex.", s.v.; Suvio, "Nuovi Studi", etc.
Exilio
Cuando Liberio salió de Roma todo el clero juró que no recibirían a ningún otro obispo. Pero pronto muchos de ellos aceptaron como Papa al archidiácono Félix, cuya consagración por el obispo arriano Acacio de Cesarea había sido arreglada por Epícteto por orden del emperador. La gente de Roma ignoró al antipapa. Constancio hizo su primera visita a Roma el 1 de abril de 357, y pudo ver por sí mismo el fracaso de su nominado. Él estaba consciente de que no había justificación canónica para el exilio de Liberio y la intrusión de Félix; en otros casos él siempre había actuado de acuerdo con la decisión de un concilio. También se sintió conmovido por la grandeza de la Ciudad Eterna---así lo afirma Amiano. Se sintió impresionado por las oraciones por el regreso del Papa claramente dirigidas a él por las más nobles de las damas romanas, cuyos esposos tuvieron la suficiente fortaleza para el riesgo. No hay razón para pensar que Félix fuera reconocido por ningún obispo fuera de Roma, excepto por el partido de la corte y unos pocos arrianos extremos, y la inflexible actitud de Liberio a través de la mayor parte de su destierro deben haberle causado más daño a la causa del emperador que su constancia cuando dejó Roma en paz.

No es sorprendente ver que Liberio regresó a Roma antes del 357, y que se rumoraba en el extranjero que él había firmado la condenación de San Atanasio y quizás algún credo arriano. Algunos críticos colocan su reinstalación en el 358, pero esto es imposible, pues San Atanasio nos dice que el soportó los rigores del exilio por dos años, y el "Gesta inter Liberium et Felicem episcopos", que forma el prefacio del "Liber Precum" de Faustino y Marcelino, nos dice que él regresó "al tercer año". La causa de su regreso es variamente relacionada. Teodoreto dice que las matronas romanas movieron a Constancio a restaurarlo, pero cuando fue leída su carta a Roma en el circo romano, diciendo que Liberio y Félix iban a ser los obispos mano a mano, los romanos se burlaron de ella y llenaron el aire con gritos de “Un Dios, un Cristo, un obispo”. El historiador arriano Filostorgio, y también Rufino, dicen que los romanos demandaban ardientemente el regreso del Papa. Por otro lado, Sulpicio Severo da la causa como sediciones en Roma, y Sozomeno está de acuerdo. Sócrates es más preciso y declara que los romanos se levantaron contra Félix y lo expulsaron, y que el emperador fue [[Obligación|obligado a consentir. La versión en la “Crónica” de San Jerónimo es dudosa. Él dice que un año después de que el clero había perjurado ellos mismos fueron expulsados junto con Félix, hasta (o debido a) el regreso triunfal de Liberio a la ciudad. Si leemos “hasta que” entenderemos que después del regreso de Liberio el clero perjuro regreso a su alianza. Si leemos “debido a”, con el manuscrito antiguo, parecería que la expulsión de Félix fue posterior a y como consecuencia del regreso de Liberio. San Próspero de Aquitania parece haber entendido a Jerónimo en este último sentido. El prefacio al “Liber Precum” menciona dos expulsiones de Félix, pero no dice cuál de ellas fue previa al regreso de Liberio.

Por otro lado, el arriano Filostorgio relata que Liberio fue reinstalado sólo cuando él había consentido en firmar la segunda fórmula de [Sirmio]] que fue redactada después del verano de 357 por los obispos de la corte, Germinio, Ursacio y Valente; ésta rechazaba el término homoousion y homoiousios; y a veces era llamada la fórmula de [[Hosio de Córdoba|Hosio”, quien fue forzado a aceptarla ese mismo año, aunque San Hilario de Poitiers seguramente está equivocado al decir que su autor fue Hosio. La misma historia sobre la caída del Papa es apoyada por tres cartas atribuidas a él en los llamados “Fragmentos Históricos” ("Fragmenta ex Opere Historico" in P.L., X, 678 sqq.) de San Hilario, pero Sozomeno nos dice que esa fue una mentira propagada por el arriano Eudoxio, quien acababa de invadir la sede de Antioquía. San Jerónimo parece haberla creído, pues en su “Crónica” dice que Liberio “conquistado por el tedio del exilio y subscribiéndose a la iniquidad de la herejía volvió triunfante a Roma”. El prefacio al “Liber Precum” también habla de que cedió ante la herejía. San Atanasio, escribiendo aparentemente a fines de 357, dice: “Liberio, al ser exiliado, se rindió a los dos años, y por miedo a las amenazas de muerte, firmó”, es decir, la condenación de Atanasio mismo (Hist. Ar., XLI); y de nuevo: “Si él no resistió la tribulación hasta el fin, aún así permaneció en el exilio durante dos años conociendo la conspiración contra mí.” San Hilario, escribiendo a Constantinopla en 360, se dirige a Constancio así: “No sé si fue mayor la impiedad con que lo desterraste que con la que lo reinstalaste”. (Contra Const., II).
Sozomeno cuenta una historia que no halla eco en ningún otro escritor. El narra que Constancio, después de su regreso de Roma, convocó a Liberio a Sirmio (357), y allí el Papa fue obligado por los líderes semiarrianos, Basilio de Ancira, Eustacio y Eleusio, a condenar el “Homoousion”; que fue inducido a firmar la combinación de tres fórmulas: (1) la del Concilio Católico de Antioquía de 267 contra Pablo de Samosata (en el cual se dice que se rechazó el Homoousion por tener tendencias sabelianas, (2) la de la asamblea de Sirmio que condenó a Fotino en 351, y (3) el Credo del Concilio Dedicatorio de Antioquía en 341. Estas fórmulas no eran precisamente heréticas, y se dice que Liberio le había arrancado a Ursacio y Valente una confesión de que el Hijo es “en todas las cosas similar al Padre”. De aquí que la historia de Sozomeno ha sido generalmente aceptada como que da un relato moderado de la caída de Liberio, admitiéndola como un hecho, y explicando por qué tantos autores la niegan implícitamente. Pero la fecha de que poco después Constancio estuvo en Roma es imposible, pues los semiarrianos sólo se unieron a principios del 358, y su corta influencia sobre el emperador comenzó a mediados de ese año; de ahí que Duchesne y muchos otros afirman (a pesar del claro testimonio de Atanasio) que Liberio regresó sólo en 358. Aun más, Sozomeno menciona la presencia de los obispos orientales, y esto concuerda con el 357; él dice que Eudoxio diseminó el rumor de que Liberio había firmado la segunda fórmula de Sirmio, y esto cuadra con el 357 y no el tiempo de la ascendencia semiarriana. Además la fórmula de “en todas las cosas como” no era su distintivo en 358, pero les fue impuesta en el 359, después de lo cual la adoptaron, declarando que la misma incluía su fórmula especial “igual en substancia”. Ciertamente Sozomeno está siguiendo aquí la recopilación perdida del macedonio (es decir, semiarriano) Sabino, quien sabemos que fue poco confiable en cuanto a todo lo que concierne a su secta. Simplemente parece que Sabino tenía la historia arriana ante sí, pero la consideraba, probablemente correctamente, como una invención del partido de Eudoxio; él piensa que la verdad debió haber sido ésa, si Liberio firmó una fórmula sirmiana, fue la menos dañina de 351; si él condenó el “Homoousion” fue sólo en el sentido en el cual había sido condenado en Antioquía; él lo coloca aceptando el Credo Dedicatorio (el de los semiarrianos y todos los moderados orientales), y forzando a los obispos de la corte a aceptar la fórmula semiarriana de 359 y después. Él añade que los obispos en Sirmio le escribieron a Félix y al clero romano, pidiendo que tanto Félix como Liberio fueran aceptados como obispos. Es increíble que hombres como Basilio y su partido hubiesen hecho esto.

Últimos años de Liberio

Cuando Liberio regresó, los romanos no podían haber sabido que Liberio había caído, pues San Jerónimo (quien es tan amigo de contarnos sobre la simplicidad de su fe y la delicadeza de sus oídos piadosos) dice que él entró a Roma como un conquistador. Es muy claro que ni siquiera se suponía que él había sido conquistado por Contancio. No han ninguna señal de que nunca haya admitido su desliz. En 359 se celebraron los concilios simultáneos de Seléucida y Rimini. En este último (vea Concilio de Rimini, donde la mayoría de los obispos eran ortodoxos, la presión y demoras, y las maquinaciones secretas del partido de la corte entramparon a los obispos al error. El Papa no estaba presente ni envió a sus legados. Después del concilio, pronto se conoció su desaprobación, y después de la muerte de Constancio a fines de 361 el pudo anularlo públicamente, y decidir, más que lo que decidió un concilio en Alejandría bajo San Atanasio, que los obispos que habían fallado podían ser reinstalados con la condición de que probaron la sinceridad de su arrepentimiento por su celo contra los arrianos. Cerca de 366 él recibió una delegación de los semiarrianos dirigida por Eustacio; primero los trató como arrianos (lo cual el no podía haber hecho si se les hubiese unido), y les insistió a que aceptaran la fórmula de Nicea antes de poder recibirlos a la comunión; él no se daba cuenta que muchos de ellos después de tornarían inseguros sobre el tema de la Divinidad del Espíritu Santo. También sabemos por San Siricio que, después de anular el Concilio de Rimini, Liberio emitió un decreto prohibiendo el rebautismo de los bautizados por los arrianos, lo cual era practicado por los cismáticos de Lucifer de Cagliari.

23 de septiembre de 2014

¿Quién fue el Papa San Julio I?


 Rigió la Iglesia Romana durante un breve periodo de tiempo---del 18 de enero al 7 de octubre del 336 – y después de su muerte el trono papal permaneció vacante durante cuatro meses. Se desconoce qué ocasionó esta comparativamente larga vacante. El 6 de febrero de 337, Julio, hijo de Rústico y nativo de Roma, fue elegido Papa. Su pontificado es recordado principalmente por su firme y juiciosa intervención en las controversias arrianas, sobre las que tenemos abundantes fuentes de información. Después de la muerte de Constantino el Grande (22 de mayo de 337), su hijo Constantino II, Gobernador de Galia, permitió al exiliado San Atanasio regresar a su sede de Alejandría. Sin embargo, los arrianos en Egipto nombraron un obispo rival en la persona de Pisto y enviaron una embajada al Papa Julio pidiéndole que admitiera a Pisto a la comunión con Roma, y enviaron al Papa las decisiones del Concilio de Tiro (335) para probar que la destitución de Atanasio había sido válida. Atanasio, por su parte, envió mensajeros a Roma para entregar a Julio una carta sinodal de los obispos de Egipto, la cual contenía una completa justificación de su patriarca. A la llegada de los enviados de Atanasio a Roma, Macario, el jefe de los representantes arrianos, se marchó de la ciudad; los dos restantes delegados arrianos, junto con los diputados de Atanasio, fueron convocados por el Papa Julio. La delegación arriana entonces suplicó al Papa que convocase la reunión de un gran sínodo, ante el cual ambas partes presentarían sus respectivos casos para una solución.
Julio convocó al sínodo en Roma y envió a dos mensajeros a llevar una carta de invitación a los obispos de Oriente. Bajo el liderazgo de Eusebio de Nicomedia, quien había sido elevado desde Nicomedia a la Sede de Constantinopla, los obispos arrianos habían celebrado mientras tanto un concilio en Antioquia y eligieron a Jorge de Capadocia como obispo de Alejandría en lugar de Pisto. A Jorge se le introdujo forzadamente en su sede y Atanasio, estando de nuevo en el exilio, se puso en camino a Roma. Muchos otros obispos orientales que habían sido removidos por el partido arriano, entre ellos Marcelo de Ancira, también llegaron a Roma. En una carta redactada en términos muy altivos, los obispos arrianos del partido de Eusebio rechazaron asistir al sínodo convocado por Julio. El sínodo se celebró en el otoño del 340 ó 341, bajo la presidencia del Papa en la iglesia titular del presbítero Vito. Después de un detallado examen de los documentos, Atanasio y Marcelo de Ancira, quienes habían hecho una satisfactoria profesión de fe, fueron exonerados y restablecidos a sus derechos episcopales. El Papa Julio comunicó esta decisión en una carta muy notable y hábil a los obispos del partido de Eusebio En esta carta él justifica su proceder en este caso, defiende en detalle la reinstauración de Atanasio y censura fuertemente la ausencia de los obispos orientales al Concilio, cuya convocación habían sugerido ellos mismos. Incluso si Atanasio y sus compañeros fueron de alguna manera culpables, continúa la carta, la Iglesia de Alejandría debía haber escrito primero al Papa. “Podéis ser ignorantes” escribe el Papa “de que esta es la costumbre, que nos debían haber escrito primero primero, así que desde ahora se debe definir lo que es justo.” (Julii ep. Ad Antiochenos, c. XXII).
Después de la victoria sobre su hermano Constantino II, el Emperador Constante gobernó sobre gran parte del Imperio. Era enteramente ortodoxo en sus puntos de vista y a petición del Papa y de otros obispos occidentales, intercedió ante su hermano Constantino, emperador de Oriente, a favor de los obispos que habían sido depuestos y perseguidos por el partido arriano. Ambos gobernantes acordaron que debía ser convocado un concilio general de los obispos occidentales y orientales en Sárdica (v. Concilio de Sárdica), la ciudad principal de la provincia de la Dacia Mediterránea (la moderna Sofía), un concilio general de los obispos de Oriente y Occidente. Este tuvo lugar en el otoño del 342 o 343, Julio envió como sus representantes a los sacerdotes Arquidamo y Filóxeno y al diácono León. A pesar de que los obispos orientales del partido arriano no se unieron al concilio, mantuvieron su propia reunión por separado y luego se marcharon, a pesar de todo, el concilio cumplió su objetivo. A través de los importantes cánones III, IV y V (VII en el texto en latín) de este concilio, se reguló más exactamente el procedimiento a seguir en caso de acusación contra los obispos acusados, y se estableció definitivamente la forma de la intervención Papal en la condenación de obispos.
Al cierre de sus trabajos el sínodo comunicó sus decisiones al Papa mediante una carta respetuosa. A pesar de la reafirmación de su inocencia por el Concilio de Sárdica, San Atanasio no fue restaurado a su sede por el Emperador Constancio hasta después de la muerte de Jorge, el obispo rival de Alejandría, en el 346. El Papa Julio aprovechó la ocasión para escribir una carta, la cual todavía existe, a los sacerdotes, diáconos y a todos los fieles de Alejandría para felicitarles por el regreso de su gran pastor. Los dos obispos Ursacio de Singidunum y Valens de Mursia, quienes debido a su arrianismo habían sido depuestos por el Concilio de Sárdica, hicieron una retractación formal de su error ante Julio, quien, habiéndoles citado a una audiencia y después de recibir una confesión de fe firmada, los restauró a sedes episcopales. Carecemos de información exacta sobre el funcionamiento interno de la Iglesia Romana durante el pontificado de Julio; no obstante, todos están de acuerdo de que hubo un rápido incremento del número de creyentes en Roma, donde Julio mandó a erigir dos nuevas basílicas: la iglesia titular de Julio (actualmente Santa María en Trastevere) y la Basílica Julia (actualmente la Iglesia de los Doce Apóstoles). Además de éstas, construyó tres iglesias sobre cementerios fuera de las murallas de Roma: una en la carretera a Porto, una segunda en la Vía Aurelia y una tercera en la Vía Flaminia en la tumba del mártir San Valentín. Se han descubierto las ruinas de esta última. La veneración de los fieles por las tumbas de los mártires continuó extendiéndose rápidamente. Bajo el pontificado de Julio, si no antes, se comenzó a usar los catálogos de las festividades de los [[Comunión de los Santos|santos, el Santoral Romano de Filócalo data del año 336.
A través de San Atanasio, quien permaneció en Roma varios años después del 339, la vida monástica egipcia obtuvo renombre en la capital, y el ejemplo de los ermitaños de los desiertos egipcios encontró muchos imitadores en la Iglesia Romana. Julio murió el 12 de abril de 352 y fue enterrado en las catacumbas de Calepodio en la Vía Aurelia y muy poco después de su muerte fue venerado como santo. Su cuerpo fue más tarde trasladado a Santa María en el Trastevere, la iglesia que él había construido. Su fiesta se celebra el 12 de abril.

Bibliografía: Liber Pontificalis, ed. DUCHESNE, I, 205: P.L., VIII, 858 sqq.; JAFFE, Regesta Rom. Pont., I (2nd ed.), 30 sqq.: RIVINGTON, The primitive church and the see of St. Peter, 173 sqq., 407 sqq.; DUCHESNE, Hist. ancienne de l'Eglise, II (Paris, 1907), 197 sqq.; GRISAR, Gesch. Roms und der Paepste, I, 150 sqq., 253 sqq.: LANGEN, Gesch. der roemischen Kirche, I, 424-59; HEFELE, Konziliengesch., I (2nd ed.), 499 sqq., 553 sqq.; FUNCK, Die Echtheit der Kanones von Sardika in Kirchengesch. Abhandl. u. Untersuch., III (Paderborn, 1907), 159-217.

16 de septiembre de 2014

¿Quién es San Marcos?


Marcos fue elevado a la silla episcopal romana como su sucesor. El “Liber Pontificalis" dice que fue un romano, y que su padre se llamaba Prisco. La carta de Constantino el Grande, convocando a una conferencia de obispos para la investigación de la disputa donatista, es dirigida al Papa San Melquíades y a un Marcos (Eusebio, “Hist. Eccl.”, X,5). Evidentemente este Marcos era un miembro del clero romano, sacerdote o primer diácono, y es quizá el mismo que el Papa. El Catálogo Liberiano de Papas (Duchesne, "Liber Pontificalis", I, 9) da la fecha de la elección de Marcos (18 de enero de 336), la cual es históricamente cierta; así también el día de su muerte (7 de octubre), que es especificado del mismo modo en el "Depositio episcoporum" de la “Cronografía” de Filócalo, cuya primera edición apareció en el año 336.
No nos ha llegado ninguna información respecto a la interposición del Papa en los problemas arrianos, que entonces estaban afectando tan activamente a la Iglesia de Oriente. Una supuesta carta de él a San Atanasio es una falsificación posterior. El autor del "Liber Pontificalis" (ed. Duchesne, I, 20) le atribuye a Marcos dos constituciones. De acuerdo a una de ellas, él invistió al obispo de Ostia con el palio, y ordenó que este obispo consagrara al obispo de Roma. Es cierto que hacia finales del siglo IV el obispo de Ostia le confirió la consagración episcopal al recién electo Papa; Agustín expresamente da testimonio de esto (Breviarium Collationis, III, 16). Es de hecho posible que Marcos hubiese confirmado este privilegio por una constitución, lo cual no descarta el hecho de que el obispo de Ostia antes de este tiempo usualmente consagrara al nuevo Papa. En cuanto a la concesión del palio, no se puede establecer el relato basado en fuentes del siglo IV, puesto que los monumentos más antiguos que muestran esta divisa, pertenecen a los siglos V y VI, y la más antigua mención escrita de un Papa que concede el palio data del siglo sexto. (cf. Grisar, "Das römische Pallium und die altesten liturgischen Schärpen", en "Festschrift des deutschen Campo Santo in Rom", Freiburg im Br., 1897, 83-114).
El "Liber Pontificalis” comenta además de Marcos: "Et constitutum de omni ecclesia ordinavit"; pero no sabemos a que constitución esto se refiere. El autor del "Liber Pontificalis" le atribuye a este Papa la construcción de dos basílicas. Una de éstas fue construida dentro de la ciudad en la región "juxta Pallacinis"; es la actual iglesia de San Marco, que sin embargo recibió su presente forma externa por alteraciones posteriores. Se menciona en el siglo V como una iglesia titular romana, así que sin dificultad se le puede atribuir su fundación a San Marcos. La otra estaba fuera de la ciudad; era una iglesia cementerio que el Papa mandó a construir sobre la catacumba de Balbina, entre la Vía Apia y la Vía Ardeatina (cf. De Rossi, "Roma sotterranea", III, 8-13; "Bullettino di arch. crist.", 1867, 1 sqq.; Wilpert, "Topographische Studien uber die christlichen Monumente der Appia und der Ardeatina", en "Rom. Quartalschrift", 1901, 32-49). El Papa obtuvo del Emperador Constantino regalos de tierras y muebles litúrgicos para ambas basílicas.

Marcos fue enterrado en la Catacumba de Balbina, en donde él había construido la iglesia cementerio. Su tumba es expresamente mencionada allí por los itinerarios del siglo VII (De Rossi, "Roma sotterranea", I, 180-1). La fiesta del Papa difunto fue dada el 7 de octubre en el antiguo calendario romano de fiestas, que fue insertado en el "Martyrologium Hieronymianum”; todavía se guarda en la misma fecha. En un manuscrito antiguo se conserva un poema laudatorio (desafortunadamente en un texto mutilado), que el Papa San Dámaso I había compuesto sobre un San Marcus. (De Rossi, "Inscriptiones christ. urbis Romae.", II, 108; Ihm, "Damasi epigrammata", Leipzig, 1895, 17, no. 11). De Rossi lo refiere al Papa Marcos, pero Duchesne (loc. cit., 204), no acepta esta opinión. Puesto que los contenidos del poema son de una naturaleza enteramente general, sin ninguna característica particularmente distintiva de la vida del Papa Marcos, el asunto no es de gran importancia.
Bibliografía: Liber Pontif., ed. DUCHESNE, I, 202-4; URBAIN, Ein Martyrologium der christl. Gemeinde zu Rom am Anfang des V. Jahrh. (Leipzig, 1901), 198; LANGEN, Gesch. der rom. Kirche, I, 423.

Kirsch, Johann Peter. "Pope St. Mark." The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910. <http://www.newadvent.org/cathen/09674a.htm>.

9 de septiembre de 2014

¿Quién es San Silvestre I?


 Murió el 31 de diciembre de 335. Según el “Liber Pontificalis” (ed. Duchesne, I, 170) él fue hijo de un romano llamado Rufino; el legendario “Vita beati Sylvestri” llama a su madre Justa. Después de la muerte del Papa San Melquíades, Silvestre fue consagrado Obispo de Roma y ocupó esta posición por veintiún años. Esta fue la época de Constantino el Grande, cuando la posición pública de la Iglesia mejoró tan grandemente, un cambio que ciertamente debe haber sido muy notable en Roma; es lamentable que haya tan poca información autorizada sobre el pontificado de Silvestre. La leyenda lo coloca en una fecha muy temprana en relación cercana con el primer emperador cristiano, pero de un modo que es contrario a los hechos históricos. Estas leyendas fueron introducidas especialmente en la “Vita beati Sylvestri” (Duchesne, loc. cit., Introd., CIX sq.), las cuales aparecieron en Oriente y han sido conservadas en griego, siríaco y latín en la “Constitutum Sylvestri”---un relato apócrifo de un alegado concilio romano que pertenece a las falsificaciones de Símaco y que apareció entre el 501 y 508, y también en el “Donatio Constantini”. Son completamente legendarios los relatos dados en todos estos escritos relativos a la persecución de Silvestre, la sanación y bautismo de Constantino, el regalo del emperador al Papa, los derechos concedidos a este último y el concilio de 275 obispos en Roma. El Papa, sin embargo, tomó parte en las negociaciones concernientes al arrianismo y al Primer Concilio de Nicea, y la expresión omooúsion probablemente fue acordado con él antes del Concilio. El Pontífice también envió legados al primer concilio ecuménico. No obstante, no es seguro si Constantino había hecho arreglos de antemano con Silvestre en cuanto a la convocación del concilio, ni si hubo una expresa confirmación papal de los decretos más allá de las firmas de los legados papales (cf. Funk in "Kirchengesch. Abhandlungen und Untersuchungen", I, 95, 501 sq.).

Durante el pontificado de Silvestre se construyeron las grandes iglesias fundadas en Roma por Constantino, por ejemplo, la Basílica y Baptisterio de Letrán cerca del antiguo palacio imperial donde vivía el Papa, la Basílica del Palacio Sesoriano (Santa Croce), la Iglesia de San Pedro en el Vaticano y muchas iglesias sobre las tumbas de los mártires. No hay duda de que el Papa ayudó en la construcción de dichas iglesias. La memoria de Silvestre se conecta especialmente con la Iglesia titular de Equitio, la cual toma su nombre de un presbítero romano que se dice erigió esta iglesia en su propiedad. Estaba situada cerca del thermæ de Diocleciano, y todavía existe. Partes del presente edificio pueden datar del siglo IV. No hay duda de que el Papa contribuyó al desarrollo de la liturgia de la Iglesia de Roma. Durante su pontificado, además, probablemente se redactó el primer martirologio de los mártires romanos. A Silvestre también se le relaciona con el establecimiento de la escuela de canto romana. En la Vía Salaria él construyó una iglesia sobre la Catacumba de Priscila, cuyas ruinas fueron descubiertas más tarde. El fue enterrado en dicha iglesia. Su fiesta se sitúa el 31 de diciembre en el “Depositio episcoporum”, o lista de los días de entierro de los obispos romanos, la cual fue recopilada escasamente un año después de su muerte; la misma fecha se da en el “Calendario” de Filócalo. Este día, por lo tanto, es sin duda el día de su entierro. Para sus posibles relaciones con Armenia, vea Gregorio el Iluminador.

Bibliografía: Liber pontificalis, ed. DUCHESNE, I, 170-201; introducción, CIX sq.; JAFFE, Regesta rom. pont., 2nd ed., I, 28-30; Vita beati Sylvestri en LAND, Anecdota syriaca, III, 46 sq. y en SURIUS, Vita sanct., VI, 1173 sq.; LANGEN, Gesch. der römischen Kirche, I, 395 sqq.; DÖLLINGER, Papstfabeln (2nd ed., 1890), 61 sqq.; MARUCCHI, La basilica papale del cimitero di Priscilla (Rome, 1908).

2 de septiembre de 2014

¿Quién es San Melquíades?


 Fue elegido Papa en el 310 ó 311; murió el 10 u 11 de enero de 314. Después del destierro del Papa San Eusebio, la Sede de Roma estuvo vacante por un tiempo, probablemente a causa de las complicaciones surgidas debido a los apóstatas (lapsi), y que no fueron resueltas por el exilio de Eusebio y Heraclio. El 2 de julio del 310 ó 311, Melquíades (su nombre también se escribe Milcíades), nativo de África, fue elevado al pontificado. Existe incertidumbre en cuanto al año exacto, puesto que el Catálogo Liberiano de Papas (Duchesne, “Liber Pontificalis”, I, 9) da el 2 de julio de 311 como la fecha de la consagración del nuevo Papa (ex die VI non. iul. a cons. Maximiliano VIII solo, quod fuit mense septembri Volusiano et Rufino); pero en contradicción a esto se dice que la muerte del Papa ocurrió el 2 de enero del 314, y que la duración del pontificado son tres años, seis meses y ocho días; posiblemente debido al error de un escribano, debería decir «ann. II» en lugar de «ann. III»; y, por lo tanto, el año de su elevación al papado fue muy probablemente en el 311. Cerca de este tiempo (el 311 ó 310), un edicto de tolerancia firmado por los emperadores Galerio, Licinio y Constantino puso fin a la gran persecución de los cristianos, y se les permitió vivir como tales y asimismo reconstruir sus lugares de culto religioso (Eusebio de Cesarea, Hist. Eccl., VIII.17; Lactancio, Cómo murieron los perseguidores, 34). Sólo en aquellos países de Oriente que estaban bajo el dominio de Maximino Daia continuó la persecución de los cristianos. El emperador le dio ahora al Papa Melquíades en Roma el derecho a que se le restituyeran, por mediación del prefecto de la ciudad, todas las edificaciones eclesiásticas y posesiones que habían sido confiscadas durante las persecuciones. El Papa ordenó a los dos diáconos romanos, Strato y Casiano, que discutieran el asunto con el prefecto, y que tomaran posesión de las propiedades eclesiásticas (Agustín, Breviculus collationis cum Donatistis, III, 34); así fue posible una sólida reorganización de la administración eclesiástica y de la vida religiosa de los cristianos en Roma.
Melquíades hizo que los restos de su predecesor, Eusebio, fueran regresados de Sicilia a Roma y los mandó enterrar en una cripta en las catacumbas de San Calixto. El siguiente año, el Papa atestiguó el triunfo final de la Cruz con la derrota de Marco Aurelio Maxentio y la entrada a Roma del emperador Constantino (ahora converso al cristianismo), tras la victoria en el Puente Milviano (27 de octubre de 312). Después, el emperador obsequió a la Iglesia Romana con el Palacio de Letrán, el cual entonces se convirtió en la residencia del Papa y, consecuentemente, también en la sede de la administración central de la Iglesia Romana. La basílica contigua al palacio, o que fue construida allí después, se convirtió en la iglesia principal de Roma. En el 313, los donatistas vinieron a Constantino con la petición de que nombrara a obispos de Galia como jueces en la controversia del episcopado africano respecto a la consagración en Cartago de los dos obispos, Cæciliano y Mayorino. Constantino escribió sobre esto a Melquíades, y también a Marco, pidiéndole al Papa, junto con tres obispos de Galia, que diera una audiencia en Roma a Cæciliano y su oponente, y que resolviera el caso. El 2 de octubre de 313, se reunieron en el Palacio Lateranense, bajo la presidencia de Melquíades, un sínodo de dieciocho obispos de Galia e Italia, que, después de considerar meticulosamente la controversia donatista por tres días, decidieron a favor de Cæciliano, cuya elección y consagración como obispo de Cartago fue declarada legítima. En la biografía de Melquíades, en el Liber Pontificalis, se dice que en aquellos tiempos se encontraban los maniqueos en Roma; esto es muy posible, ya que el maniqueísmo comenzó a difundirse en Occidente en el siglo IV. La misma fuente atribuye a este Papa un decreto que prohibía terminantemente que los cristianos ayunaran los domingos o los jueves, «porque estos días eran guardados por los paganos como ayuno sagrado». Esta razón es sorprendente; es muy probable que salga del autor del “Liber Pontificalis”, quien con este supuesto decreto remonta una costumbre romana de su tiempo a una ordenanza de Melquíades. El “Liber Pontificalis” es, probablemente, no menos arbitrario al atribuir a este Papa el mérito de un decreto que indicaba que la Oblación consagrada por el Papa en una Misa solemne (refiriéndose al Pan Eucarístico) debía ser llevada a diferentes iglesias en Roma. Tal costumbre ciertamente existió en Roma (Duchesne, Culto cristiano, Londres, 1905, 185); pero no hay nada definitivo que muestre que haya sido introducida por Melquíades, como afirma el “Liber Pontificalis”.
Tras su muerte, el 10 u 11 de enero (el Catálogo Liberiano la registra como III id. jan.; el “Depositio Episcoporum” como IIII id. jan.), de 314, Melquíades fue sepultado en la catacumba de san Calixto y fue venerado como santo. De Rossi lo considera como altamente probable esta localización de la cripta de este Papa (Roma Sotterranea, II, 188 sq.). Su fiesta se celebraba en el siglo IV el 10 de enero, según el Martyrologium Hieronymianum. En el Martirologio romano actual ésta ocurre el 10 de diciembre.

Fuente: Liber Pontificalis, ed Duchesne, I, l68-196; Urbain Ein Martyrologium der christl. Gemeinde zu Rom (Leipzig, 1901), 118-119; Langen, Geschichte der römischen Kirche, I, 328 sqq.; Allard, Histoire des persécutions, V, 200, 203; Duchesne, Histoire ancienne de l'Eglise, II, 96, 97, 110-112.

26 de agosto de 2014

San Marcelo


 Jesús carga la Cruz En la serie de los Pontífices (que hasta 1994 ya eran 265) el Papa Marcelo ocupa el puesto número 30. Fue Pontífice por un año: del 308 al 309. El nombre "Marcelo" significa: "Guerrero".

Era uno de los más valientes sacerdotes de Roma en la terrible persecución de Diocleciano en los años 303 al 305. Animaba a todos a permanecer fieles al cristianismo aunque los martirizaran.
Elegido Sumo Pontífice se dedicó a reorganizar la Iglesia que estaba muy desorganizada porque ya hacía 4 años que había muerto el último Pontífice, San Marcelino. Era un hombre de carácter enérgico, aunque moderado, y se dedicó a volver a edificar los templos destruidos en la anterior persecución. Dividió Roma en 25 sectores y al frente de cada uno nombró a un Presbítero (o párroco). Construyó un nuevo cementerio que llegó a ser muy famoso y se llamó "Cementerio del Papa Marcelo".
Muchos cristianos habían renegado de la fe, por miedo en la última persecución, pero deseaban volver otra vez a pertenecer a la Iglesia. Unos (los rigoristas) decían que nunca más se les debía volver a aceptar. Otros (los manguianchos) decían que había que admitirlos sin más ni más otra vez a la religión. Pero el Papa Marcelo, apoyado por los mejores sabios de la Iglesia, decretó que había que seguir un término medio: sí aceptarlos otra vez en la religión si pedían ser aceptados, pero no admitirlos sin más ni más, sino exigirles antes que hicieran algunas penitencias por haber renegado de la fe, por miedo, en la persecución.
Muchos aceptaron la decisión del Pontífice, pero algunos, los más perezosos para hacer penitencias, promovieron tumultos contra él. Y uno de ellos, apóstata y renegado, lo acusó ante el emperador Majencio, el cual, abusando de su poder que no le permitía inmiscuirse en los asuntos internos de la religión, decretó que Marcelo quedaba expulsado de Roma. Era una expulsión injusta porque él no estaba siendo demasiado riguroso sino que estaba manteniendo en la Iglesia la necesaria disciplina, porque si al que a la primera persecución ya reniega de la fe se le admite sin más ni más, se llega a convertir la religión en un juego de niños.

El Papa San Dámaso escribió medio siglo después el epitafio del Papa Marcelo y dice allí que fue expulsado por haber sido acusado injustamente por un renegado.
El "Libro Pontifical", un libro sumamente antiguo, afirma que en vez de irse al destierro, Marcelo se escondió en la casa de una señora muy noble, llamada Lucina, y que desde allí siguió dirigiendo a los cristianos y que así aquella casa se convirtió en un verdadero templo, porque allí celebraba el Pontífice cada día.
Un Martirologio (o libro que narra historias de mártires) redactado en el siglo quinto, dice que el emperador descubrió dónde estaba escondido Marcelo e hizo trasladar allá sus mulas y caballos y lo obligó a dedicarse a asear esa enorme pesebrera, y que agotado de tan duros trabajos falleció el Pontífice en el año 209.
La casa de Lucina fue convertida después en "Templo de San Marcelo" y es uno de los templos de Roma que tiene por titular a un Cardenal.

Fuente: Ewtn. 

19 de agosto de 2014

¿ Quien es San Marcelino?

San Marcelino (296-304) Nació en Roma. Mártir. Elegido el 30.VI.296, murió el 25.X.304. La persecución del Emperador Diocleciano alcanzó el máximo grado de violencia quemando iglesias y textos sagrados. Entre las víctimas S. Lucía, S, Inés, Santa Bibiana, S, Sebastián, San Luciano.
En conexión con los rumores antes mencionados y las narrativas de los fragmentos apócrifos, ciertamente debe ser admitido que en ciertos círculos de Roma no se aprobaba la conducta del Papa durante la persecución de Diocleciano. Sabemos que en esta persecución sólo dos clérigos romanos fueron martirizados: el sacerdote Marcelino y el exorcista Petro. El obispo romano y los otros miembros del alto clero, excepto los clérigos antedichos, pudieron eludir a los perseguidores. No sabemos cómo sucedió esto. Es posible que el Papa Marcelino pudo esconderse a tiempo en un lugar seguro, como hicieron otros obispos. Pero es posible que al publicarse el edicto él aseguró su propia inmunidad; en los círculos romanos esto se le habría imputado como debilidad, de modo que su memoria sufrió por ello, y debido a ese relato es que fue omitido por el autor de el “Depositio Episcoporum” del “Cronógrafo”, mientras que encontró un lugar en el “Catálogo Liberiano”, que era casi contemporáneo. Pero su tumba era venerada por los cristianos de Roma, y luego fue reconocido como un mártir, como muestra la “passio”. Marcelino murió en 304. No hay certeza sobre el día de su muerte; en el “Liber Pontificalis” su entierro es situado erróneamente el 26 de abril, y esta fecha se mantiene en los martirologios históricos del siglo IX, y de ellos, en los martirologios posteriores. Pero si calculamos la fecha de su muerte desde la duración de su pontificado dado en el Catálogo Liberiano, el habría muerto el 24 ó 25 de octubre de 304.
Su cuerpo fue sepultado en la Catacumba de Priscila en la Vía Salaria, cerca de la cripta donde el mártir Crescencio encontró su sepultura. La Catacumba de Calixto, el cementerio oficial de la Iglesia Romana, donde por muchas décadas habían sido enterrados los predecesores de Marcelino, evidentemente fue confiscada durante la persecución, mientras que la Catacumba de Priscila, que pertenecía a los Acilii Glabriones, estaba todavía a la disposición de los cristianos.

Los cristianos de Roma veneraban la tumba de Marcelino desde una fecha muy temprana. Las declaraciones precisas sobre su localización, en el “Liber Pontificalis”, indican esto. En uno de los itinerarios de las tumbas de los mártires romanos del siglo VII, en el "Epitome de locis ss. martyrum", se menciona expresamente entre las tumbas sagradas de la Catacumba de Priscila (De Rossi, "Roma sotteranea", I, 176). En las excavaciones de esta catacumba la cripta de San Crescencio, al lado de la cual estaba la cámara sepulcral de Marcelino, estaba satisfactoriamente identificada. Pero no se descubrió ningún monumento que hiciera referencia a este Papa. La posición precisa de esta cámara mortuoria todavía es muy incierta. La perdida “passio” de Marcelino escrita hacia el final del siglo V, la cual fue utilizada por el autor del “Liber Pontificalis” muestra que él era honrado como un mártir de ese tiempo; sin embargo, su nombre aparece primero en el “Martirologio” de Beda, quien sacó su relato del “Liber Pontificalis” (Quentin, "Les martyrologes historiques", 103, sq.). Esta fiesta se celebra el 26 de abril. Los breviarios antiguos, que siguen el relato del “Liber Pontificalis” concerniente a su caída y arrepentimiento, fueron alterados en 1883..

12 de agosto de 2014

San Cayo


 (Dalmacia) (283-296) Nació en Salona (Calmacia). Mártir. Elegido el 17.XII.283 murió el 22.IV.296. Sufrió el martirio pero no por parte de Diocleciano su tío.

El Papa San Sotero fue Pontífice durante 8 años, cerca de 167 a 175 (Harnack prefiere 166-174). Poseemos un fragmento de una interesante carta dirigida a él por San Dionisio de Corinto, quien escribe: “Desde el principio ha sido tu costumbre hacer el bien a todos los hermanos en diversas formas, y enviar limosnas a muchas iglesias en cada ciudad, aliviando la pobreza de aquellos que manifiestan sus necesidades, o ayudando a los hermanos en las minas; por las limosnas que tú has tenido el habito de proveer desde antaño; los romanos guardando la costumbre tradicional de los romanos; la cual su bendito Obispo Sotero, no solo ha preservado, sino que ha incluso acrecentado, al proveer la abundancia que él ha enviado a los santos, y por el adicional consuelo con benditas palabras a los hermanos que vinieron a él, como un padre ama a sus hijos”. “Hoy, por lo tanto, hemos guardado el santo día del Señor, en el cual hemos leído tu carta, la que tendremos que leer siempre y ser amonestados, así como la carta anterior que nos escribió el ministerio de Clemente” (Eusebio de Cesarea, Historia de la Iglesia, IV.24). La carta que Sotero había escrito en nombre de su iglesia está perdida, aunque Harnack y otros han pretendido identificarla con la así llamada “Segunda Epístola de Clemente” (v. Clemente de Roma).

5 de agosto de 2014

Papa San Eutiquiano



Sucedió al Papa San Félix I algunos días después de la muerte de éste y gobernó la Iglesia desde enero de 275 hasta el 7 de diciembre de 283. No sabemos ningún detalle de su pontificado. El rito para bendecir el producto de los campos, atribuido a él por el "Liber Pontificalis", pertenece indudablemente a un período posterior. La declaración de que él promulgó reglas para el entierro de mártires y que enterró algunos de ellos con sus propias manos, tiene solamente una demanda leve a la aceptación, puesto que después de la muerte de Aureliano (275) la Iglesia gozó de una larga tregua en la persecución. Es altamente probable que Eutiquiano no halla muerto como un mártir. El calendario romano del siglo IV lo menciona (el 8 de diciembre) en el "Depositio Episcoporum", pero no en su lista de mártires. Sus restos fueron colocados en la capilla papal en la [[[catacumba[[ de Calixto. Cuando esta famosa cripta fue descubierta, los fragmentos del epitafio de Eutiquiano fueron encontrados, es decir su nombre (en las letras griegas): EUTYCHIANOS EPIS (KOPOS). Su fiesta se celebra el 8 de diciembre.

30 de julio de 2014

¿Quien es San Felix I?

San Felix I (269-274) Nació en Roma. Elegido el 5.I.269, murió el 30.XII.274. Afirmó la divinidad y humanidad de Jesucristo y las dos naturalezas distintas en una sola persona. Padeció la persecución de Aureliano. Inicia a enterrar a los mártires bajo el altar y a celebrar la misa sobre sus sepulcros.

La observación en el “Liber Pontificalis” le adjudica a este Papa un decreto por el cual las Misas debían celebrarse sobre las tumbas de los mártires ("Hic constituit supra memorias martyrum missas celebrare"). El autor de esta entrada estaba aludiendo evidentemente a la costumbre de celebrar el Santo Sacrificio en privado, en los altares cerca o sobre las tumbas de los mártires en las criptas de las catacumbas (missa ad corpus), mientras que la celebración solemne de los Sagrados Misterios siempre se realizó en las basílicas construidas sobre las catacumbas.

23 de julio de 2014

¿Quién es el Papa numero 25?


Dionisio nacio en  Turia .  Elegido el 22.VII a 268. Su fiesta se celebra el día de su muerte, el 26 de diciembre.
Tras la muerte del papa Sixto II, la sede papal permaneció vacante durante casi un año debido a las persecuciones que contra los cristianos había desatado el emperador Valeriano.
Sacerdote de gran reputación en la Iglesia de Oriente, Dionisio se trasladó a Roma como presbítero durante el pontificado de Esteban I destacando en esta etapa en la controversia que vivía la Iglesia por la cuestión de los lapsi, aquellos cristianos que por miedo al martirio habían apostatado de su fe en Cristo.
Combatió el Modalismo, doctrina que siguiendo las enseñanzas de Sabelio proponía que las tres personas de la Trinidad no eran sino una cuestión de nombres, distintos modos de nombrar a un único Dios. También se enfrentó a los subordinacionistas, quiénes presentaban al Hijo como un ser creador.
Pero el hecho más relevante de su pontificado fue su enfrentamiento con su homónimo, el obispo de Alejandría, Dionisio, a quien exigió que aclarase su posición sobre la acusación que pesaba contra él de haber hecho unas declaraciones heréticas respecto a la doctrina trinitaria al defender el triteísmo, doctrina que propugnaba la separación de la tres personas de la Trinidad en tres deidades distintas. Este enfrentamiento que se conoce en la historia como la controversia de los dos Dionisios, dio lugar a un intercambio de correspondencia entre Roma y Alejandría en la que Dionisio de Alejandría escribió su Apología y Refutación, defendiendo la ortodoxia de sus ideas al reducir el problema a una simple cuestión semántica entre los cristianos orientales que usaban como lengua litúrgica el griego y los cristianos occidentales que usaban el latín.
Dionisio reorganizó las parroquias romanas y obtiene de Galieno libertad para los cristianos.

San Dionisio murió el 26 de diciembre de 268.

16 de julio de 2014

¿Quién es San Sixto II?



Según el Liber Pontificalis, es de origen griego. Elegido el 31 de agosto Papa , fue ordenado obispo de Roma el año 257.
De carácter bondadoso, solucionó las discordias que habían atormentado la Iglesia durante el reinado de Cornelio, Lucio y Esteban. Estableció la práctica romana de no re-bautizar a los herejes.
Efectuó la traslación de los restos de San Pedro y San Pablo. Durante el martirio de Cipriano empezó a pronunciarse la exclamación Deo Grazias.
Poco antes de su pontificado el emperador Valerio decretó un edicto que obligaba a los cristianos a participar en el culto nacional a los dioses paganos y les prohibía reunirse en los cementerios, amenazándolos con exilio o muerte. En agosto del 258 se recrudeció la persecución. Los obispos, sacerdotes y diáconos eran perseguidos a muerte. Sixto II fue una de las primeras víctimas del edicto (Xistum in cimiterio animadversum sciatis VIII. id. Augusti et cum eo diacones quattuor"—Cipriano, Ep. lxxx). Para escapar la vigilancia de las fuerzas imperiales, Sixto reunió a su pueblo el 6 de agosto en uno de los cementerios menos conocidos (Prætextatus), junto a la Vía Appia. Mientras celebraba la sagrada liturgia fue de repente arrestado por una banda de soldados y decapitado junto con cuatro de sus diáconos: Januarius, Vincentius, Magnus y Stephanus. Dos otros diáconos, Felicissimus y Agapitus fueron ejecutados el mismo día.

Murió el 6 de agosto, 258. Los cristianos transfirieron su cuerpo a la cripta papal en el cementerio de San Calixto.

9 de julio de 2014

¿Quién es San Esteban I?



Papa nacido  en Roma 254-257. Martir. Elegido el 12.V.254, murió el 2.VIII.257. Bajo su pontificado se agudizaron las luchas cismáticas secuaces del antipapa Navaciano.
Aunque hay alguna duda sobre las fechas referentes al pontificado de San Esteban I, generalmente se cree que fue consagrado el 12 de mayo de 254 y que murió el 2 de agosto de 257. De acuerdo a los más antiguos catálogos, fue romano de nacimiento e hijo de Jovio. No hay razón para dudar de la aserción del “Liber Pontificalis”, que el Papa San Lucio I, cuando estaba a punto de ser martirizado, le cedió el cuidado de la Iglesia a su archidiácono Esteban (254). Mucho de lo que sabemos del Papa Esteban está relacionado directa o indirectamente con las severas enseñanzas del hereje Novato. Relacionado con su trabajo más importante, su defensa de la validez del bautismo herético contra la opinión errónea de San Cipriano y de otros obispos de África y Asia, no hay necesidad de hablar ahora, pues la historia de esta importante controversia puede ser hallada bajo Bautismo y San Cipriano. Es suficiente con llamar la atención a ciertas cartas recientemente descubiertas sobre el tema por San Dionisio de Alejandría (“Eng. Hist. Rev.”, enero 1910, 111 y siguientes) y notar que con el último Arzobispo Benson de Canterbury, Esteban “triunfó y que la Iglesia de Roma triunfó, según se lo merecía” [E.W. Benson, "Cipriano, Su Vida, sus Tiempos, sus Obras", VIII (Londres), 1897, 3].

A principios de su pontificado, Esteban fue apremiado por Faustino, Obispo de Lyons, a tomar acción contra Marciano, Obispo de Arles, quien adhiriéndose a las doctrinas de Novato, denegó la comunión a los lapsi penitentes. Por razones desconocidas para nosotros, Esteban no hizo nada. Los obispos de Galia, de común acuerdo, recurrieron a Cipriano y le rogaron que le escribiera al Papa. El santo cumplió con tal requerimiento en una carta que es nuestra única fuente de información en relación con este asunto (Epp. LXIX, LXVIII). El Obispo de Cartago le suplica a Esteban que imite a sus martirizados predecesores e instruya a los obispos de Galia para que condenen a Marciano, y que elijan otro obispo en su lugar. Como San Cipriano no dice más sobre este asunto, se supone que el Papa actuó de conformidad con sus deseos y que Marciano fue destituido. Los casos de los obispos españoles Marcial y Basílides también relacionaron a Esteban con San Cipriano. Como los libellatici, ellos habían sido condenados por los obispos de sus provincias por negar la fe. Al principio ellos reconocieron su culpa, pero después apelaron a Roma y, engañado por su historia, Esteban se esforzó por asegurarles la reinstalación. Algunos de sus compañeros obispos estuvieron de sus lados, pero otros presentaron el caso ante San Cipriano. Una asamblea de obispos africanos que él convocó, renovó la condena contra Basílides y Marcial, y exhortaron a la gente a entrar en comunión con sus sucesores. Al mismo tiempo se esmeraron en señalar que Esteban había actuado como lo hizo porque “situado a gran distancia e ignorante de los verdaderos hechos del caso”, había sido engañado por Basílides.

Ansioso por preservar la tradición de sus predecesores en asuntos de caridad práctica, tanto como en la fe, a Esteban, se nos dice, alivió en sus necesidades a “todas las provincias de Siria y Arabia”. En sus días, las vestimentas que utilizaba el clero en las Misas y otros servicios religiosos, no diferían en material ni forma de las usadas ordinariamente por los laicos. Dice el “Liber Pontificalis” que Esteban, sin embargo, ordenó que las vestimentas usadas para propósitos eclesiásticos no se usaran en el diario vivir. Las mismas autoridades añaden que el finalizó su pontificado en el martirio, pero la evidencia acerca de esto generalmente se considera dudosa. Fue sepultado en el cementerio de San Calixto, de donde su cuerpo fue trasladado por el Papa San Paulo I a un monasterio que él había fundado en su honor.