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Blogueros con el Papa, en colaboración con Catholic.net ofrece un servicio de consultoría referente a la presencia de los católicos en las redes sociales, con especial incidencia en las herramientas y dinámicas evangelizadoras en estos espacios virtuales
María del Rayo Avalos Ferrusquía Hacer consulta
Especialidad: Presencia de los católicos en las redes sociales y dinámicas evangelizadorasEnfermera y Misionera Mariana. Mexicana. Bloguera y administradora de varios espacios en las redes sociales.
Joan Carreras Rincón Hacer consulta
Especialidad: Herramientas y dinámicas evangelizadoras en estos espacios virtuales
Sacerdote. Doctor en Derecho Canónico. Español, sacerdote especializado en derecho canónico. Bloguero y vicepresidente de la Asoc. Blogueros con el Papa
Néstor Mora Núñez Hacer consulta
Especialidad: Utilización de medios de comunicación, especialmente blogs, webs, redes sociales para la evangelización
Ing. Industrial y Master en E-learning. Profesor Universidad de Cádiz (España) Costarricense. Prof. universitario de Arquitectura de Computadores, Master en TICS y educación. Bloguero y presidente de la asociación Blogueros con el Papa.
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13 de noviembre de 2013
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12 de noviembre de 2013
La Muerte De San José
Dice un dicho: cual es la vida tal es la muerte. La vida de san José es la
vida de mayor amor después de la Virgen María y en unión con ella. Sí, después
del amor de María no hay amor de hombre mortal que haya subido a tanta altura y
perfección como el de San José, muy por encima del amor de todos los ángeles y
santos y el más cercano al sublime amor de la Virgen. Un amor semejantísimo al
de María, pues tenía un alma semejantísima a la de ella como dice San Bernardo.. Podemos decir que
toda su vida fue puro, perfecto y cabal amor. Su muerte tuvo que ser puro amor.
No sabemos cuando ni cómo murió San José. Nada nos dice le Evangelio, como
tampoco nos dice nada da la muerte de al Virgen María. Todos los entendidos
dicen que murió antes de la vida pública de Jesús, pero sin poder precisar más
la fecha, pues no aparece San José en ningún momento de la misma y cuando muere
encomienda a su madre al apóstol San Juan, lo que no hiciera si todavía
estuviese vivo su esposo San José.
Nada sabemos de la fecha, nada sabemos de los detalles de su muerte.
Guiados por la enseñanza de los místicos y por los más nobles sentimientos y
conjeturas podemos afirmar lo siguiente. San José murió de amor, de lo que
había vivido. San Juan de la Cruz, hablando de las almas que han llegado al
grado de matrimonio espiritual en el camino de la santidad: escribe: “De adonde
es de saber que el morir natural de las almas que llegan a este alto estado,
aunque la condición de su muerte en cuanto al natural es semejante a la de los
demás, pero en la causa y en el modo de la muerte hay mucha diferencia…Estos,
aunque en enfermedad mueran o en cumplimiento de edad, no las arranca el alma
sino algún ímpetu y encuentro de amor, mucho más sentido que los pasados y más
poderosos y valeroso, pues pudo romper la tela y llevarse la joya del alma…, su
muerte es muy suave y muy dulce, más que les fue toda la vida, pues mueren con
más subidos ímpetus y encuentros sabrosos de amor, siendo ellos como el cisne
que canta más dulcemente cuando muere” (Ll 1,30).
De un ímpetu poderoso y fuerte de amor murió San José, máxime estando con
él su amadísimo Hijo y su queridísima esposa, más que capaces de arrancar el
alma en un encuentro de amor, porque allí estaban ellos acompañándole y
despidiéndole.¿Quién será capaz de imaginar la tierna despedida de su padre y
esposo San José y los dulces consuelos que le darían, sabiendo los abismos de
amor mutuo que había en los corazones de los tres? Se amaban íntima, tierna y
extremadamente con dulcísimo amor. Purísimo amor. En la representación de la
muerte de San José siempre aparecen los dos desvelados por él, dándole lo mejor
de su corazón ¡y era tanto!
San José murió en brazos de Jesús, su Hijo. Tomó, pues, Jesús en sus brazos
al agonizante José y reclinando este su cabeza sobre el pecho amoroso de su
Hijo, entregó su espíritu al Señor por la vehemencia de un ímpetu de amor
celestial. ¡Qué muerte más dulce! ¡Qué
felicidad! ¡Qué amor! Los brazos de Jesús, que acogieron a su padre en los últimos momentos
fueron su mejor tesoro y el mejor y más
dulce don. El que le había acogido en los suyos de niño tantas veces siente el
calor de los brazos de su Hijo Jesús en sí mismo.. Le cerró los ojos con sus
propias manos y celebró su entierro junto con María la esposo de José con
filiales lágrimas –había llorado por su
amigo Lázaro muerto- y le dio digna
sepultura en el sepulcro de sus antepasados.
Juan Gersón describe con estas palabras esos últimos momentos de la vida de
San José. “Había de llegar el día que te preparase con la muerte / la vida
eterna, ¡oh justo José! descendiente ínclito de David. / Está Cristo con su
madre piadosa, a quienes había servido de oficio, / y consuelan con rostro
plácido al que se va./ Aunque el amor natural se colmase hasta el límite / de lágrimas nacidas de lo más
íntimo, y es necesario creerlo así, / que Jesús lloró a su padre y la Virgen
benigna a su esposo, / esta se inclinó sobre el lecho amado de su fiel custodio
/ y abrazándole, le besa con labios puros. Esposo mío, exclama, / ¿te me vas?
¿Me abandonas y dejas viuda para padecer terriblemente? / Se haga con todo el
querer de Dios; amado mío, adiós. / Nada temas, pues Jesús te colocará en un
sitio tranquilo. / Inmediatamente José descansó con una muerte preciosa”.
(josefina, dist. 12).
A Santa Teresa se le atribuye el dicho de que San José murió de puro amor
de Dios. Así lo afirma también San Francisco de Sales: San José, “un justo que
tanto había amado en la vida, sólo podía morir de amor; de donde sucedió que no
pudiendo su alma amar a su querido Jesús entre las distracciones de
esta vida con toda la intensidad y fuerza apetecibles, y habiendo cumplido el
servicio a que había sido destinado, no le faltaba sino decir al Padre celestial: Oh Padre, ya he
cumplido la obra que me confiaste (Job 17,4)” (Tratado del amor de Dios, l. VII, c. 13)
Y este es el sentir de todos los autores y devotos de san José. San José
murió de un ímpetu de amor divino. Y por esta muerte preciosa de amor en brazos
de Jesús y María, San José es patrono y abogado de la buena muerte. Él vela
especialmente por los moribundos. Patrono de la Iglesia universal, lo es
particularmente de estos miembros de la misma que están a punto de partir para
el encuentro con el Padre. Les ayuda, les protege, les asiste, les consuela en
esos momento tan duros para la naturaleza. Es un consuelo saber y creer que
tenemos un poderoso y buenísimo abogado en aquella hora especial de partir para
el Padre.
P.
Román Llamas, ocd
11 de noviembre de 2013
Nadie rehúsa vivir
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La vida es algo tan unido al hombre que sin vida no hay hombre, y sin hombre no hay vida. No se me ocurre otra forma de decirlo. Ambos están tan unido que quitar la vida a un hombre es quitarle su propia esencia y su dignidad, porque la vida es un derecho que tiene el hombre y nadie puede privarle de ella.
Tim O'Brien escribió en 1990 "Las cosas que llevaban los hombres que lucharon", una novela sobre la supervivencia de un soldado. En la guerra, la línea que separa la vida de la muerte es más tenue que nunca. Aparte de la carga de su mochila, el soldado lleva su memoria, fantasmas del pasado, amuletos, objetos triviales que no le permitan olvidar que hay otra vida más allá de la guerra.
Tim O'Brien escribió en 1990 "Las cosas que llevaban los hombres que lucharon", una novela sobre la supervivencia de un soldado. En la guerra, la línea que separa la vida de la muerte es más tenue que nunca. Aparte de la carga de su mochila, el soldado lleva su memoria, fantasmas del pasado, amuletos, objetos triviales que no le permitan olvidar que hay otra vida más allá de la guerra.
En el capítulo "Amigos" habla de cómo Dave Jensen y Lee Strunk intimaron en el campo de batalla y se confiaron sus vidas, "hicieron el pacto de que si uno de los dos resultaba gravemente herido - como para tener que ir en silla de ruedas-, el otro, automáticamente debería liquidarlo." Hablaban en serio. Lo dejaron escrito en un papel, que firmaron junto con un par de compañeros a los que pidieron que hicieran de testigos.
Y entonces, en el mes de octubre, Lee Strunk pisó una granada de mortero enterrada como si fuera una mina. Le arrancó la pierna derecha hasta la rodilla... Dave Jensen se acercó y se arrodilló junto a Strunk. Hubo dudas acerca de si Strunk seguía vivo, pero al fin abrió los ojos y los alzó hacia Dave Jensen. '-¡Dios mío!' -gimió, y trató de alejarse deslizándose y dijo: -'¡Por Dios, chico, no me mates!' -'Tranquilo', dijo Jensen.
Lee Strunk parecía mareado y confundido. Se quedó quieto un instante y después hizo un gesto hacia la pierna: -'En realidad, no es muy grave. No es el fin. ¡Eh, en serio... pueden volver a cosérmela... en serio!' -'Es cierto. Me juego algo que pueden'. -'¿Lo crees?' -'Por supuesto que sí' Estrunk frunció el entrecejo hacia el cielo. Volvió a desmayarse, después despertó y dijo: -'¡No me mates!' -'No lo haré -dijo Jensen. -'Hablo en serio'. -'Por supuesto'. -¡Tienes que prometerlo! 'Júramelo: jura que no me matarás'. Jensen dijo: 'Lo juro'.
Un momento después llevamos a Strunk al helicóptero. Jensen tendió la mano y le tocó la pierna buena-:'Vete tranquilo'-dijo. Pero hay quienes defienden la eutanasia.
Sería muy fácil de arreglar estos problemas, tanto el aborto como la eutanasia, haciendo un compromiso escrito como estos dos soldados y, más tarde, experimentar en su propio cuerpo el tomar la decisión de quitarse la vida el uno al otro, o viceversa.
En estos momentos, hay muchos niños que mueren en el vientre de sus madres condenados si darle la oportunidad de defenderse o decidir que quieren. Sabemos la respuesta y por eso no les dejamos defenderse ni le damos tiempo para escucharles. Simplemente los matamos.
Blogueros con el Papa quiere añadir a la voz del Papa Francisco el grito y la oración por la defensa de la vida en todos los aspectos y sentidos. Porque se mata por hambre; se mata por injusticias; se mata por explotación, por exclusión, por aborto, por eutanasia, por la lengua y muchas otras formas... pero más se mata si nos cruzamos de brazo o dejamos por indiferencia que estas cosas no se denuncien.
Salvador Pérez Alayón
10 de noviembre de 2013
I Congreso iMision.
La celebración de este Congreso ha sido uno de los motivos fundamentales por los que fue creado iMisión. El momento por fin ha llegado, y ha sido posible gracias a la colaboración, apoyo y oración de todos vosotros. Con el corazón lleno de gratitud damos gracias a Dios por habernos guiado y sostenido en este tiempo, y a nuestra santa madre la virgen María a quien encomendamos este gran encuentro. Estáis todos convocados a participar en el I Congreso iMisión, que seguramente marcará un antes y un después en la presencia evangelizadora de la iglesia española en el Continente Digital.
Este I Congreso tiene tres objetivos principales:
1) Crear comunidad entre los distintos grupos y personas católicas que se sienten misioneros en el Continente Digital y celebrar juntos nuestra fe.
2) Reflexionar conjuntamente sobre la evangelización en Internet.
3) Contribuir en la formación de los participantes sobre las técnicas, estrategias y doctrina que debemos tener en cuenta a la hora de evangelizar en Internet, especialmente en las Redes Sociales.
Todo lo que se derive de ello será bienvenido. Deseamos que el Espíritu Santo nos acompañe y dé frutos en nuestras misiones. Contamos con el apoyo y la bendición de la Iglesia, expresada en el saludo de bienvenida que dará en directo desde el vaticano, monseñor Claudio María Celli, actual presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, y con la presencia de un representante de la Conferencia Episcopal Española en la clausura.
Para más información tienen el enlace: http://congreso.imision.org/
9 de noviembre de 2013
40 días por la Vida
Creer en Jesús es creer en el Amor. Un Amor con mayúscula que ama la vida y al hombre. No obstante, Dios se hace Hombre y toma Naturaleza Humana para, cerca del hombre, su creatura amada, entregarse a una muerte de cruz para rescatarlo del pecado y de la muerte.
Se hace imposible pensar que quienes siguen a Jesús dan la espalda a la vida. Dejarían de seguir a Jesús, porque ser creyentes en Él es amar y defender la vida por encima de todo. Interpretaciones aparte o equivocas nacen de no entender lo que significa ser creyentes en Jesús de Nazaret y en la Iglesia fundada por él.
Y en su cabeza visible aquí en la tierra, el Papa Francisco ahora, y todos sus predecesores en el tiempo. Ser creyentes en Jesús es seguirle unidos en su Iglesia y en comunión con su Piedra (Pedro) por Él elegido, y por lo tanto, amantes de la vida y defensores de ella.
Por eso, Blogueros con el Papa siempre estará al lado de la vida frente a la muerte, porque dejar de hacerlo significaría darle la espalda a la razón y fin último de nuestro ser: Amar al hombre por amor como Jesús nos ama a cada uno de nosotros. Y así lo proclamó en el primer Encuentro de Blogueros con el Papa celebrado en Madrid
Defender la vida es creer en la esperanza de una vida eterna, porque sólo piensan y defienden la muerte quienes no creen en la vida eterna. Defender la vida es amarla hasta el final, porque sólo así la eternizamos en y por la Misericordia de Dios. No hay otro camino, los Blogueros con el Papa siempre estarán al lado de defender la vida contra toda clase de atropellos y asesinatos, sobre todo, en aquellos niños inocentes nacidos en el vientre de sus madres.
Salvador Pérez Alayón










